Capítulo 1: El Regreso
5 años después
-¿Desea algo de tomar?
La voz de la joven azafata saco a Sakura de sus pensamientos.
-No gracias, así estoy bien. – contestó la joven distraídamente
Faltaban aún dos horas de vuelo. Tal vez si debería pedir algo de tomar. Al menos eso la mantendría distraída un rato y podría dejar de pensar en lo miserable que se sentía.
Se iba a casar. Por 5 años aquel había sido su peor temor. El tiempo que paso en Londres fue una de las mejores experiencias que había tenido en la vida. En aquella ciudad se sentía feliz y plena. Además, las clases de actuación eran maravillosas, había aprendido tantas cosas y había hecho muchos amigos. Sin embargo, a pesar de los grandes momentos que había pasado en Londres, siempre existió en su corazón una pequeña semilla de miedo y duda. ¿Qué haría si en el tiempo en que se encontraba lejos de casa Yukito conocía a alguien y se enamoraba de esa persona? Esa pregunta la acechaba todas las noches.
Cada vez que hablaba por teléfono con su hermano, Sakura ponía especial atención a los comentarios que hacia sobre sus amigos. Touya hablaba poco de ellos, sin embargo los pequeños comentarios que lograba sacar de labios de su hermano le daban tranquilidad. Yukito seguía igual que siempre.
Así vivió los últimos 5 años de su vida. Sin embargo, su suerte no podía durar para siempre. A unas semanas de su viaje de regreso a casa, Sakura se enteró que su peor pesadilla se había vuelto realidad. Yukito iba a casarse.
La afortunada era una joven rica, proveniente de una familia de renombre. La boda entre Yukito y Mitsuki sería muy ventajosa para ambas familias, llevando a una unión entre las empresas de ambos.
Sakura estaba destrozada. Ahora tendría que ver como el hombre de sus sueños se casaba con otra. Los planes que había hecho para su vida 5 años atrás se habían vuelto añicos con la noticia.
Lo peor de todo era el sentimiento de impotencia que sentía. Sakura tomo entre las manos el collar que llevaba puesto. Se trataba del dije en forma de S que Yukito le había regalado años atrás. Nunca se lo quitaba, tal y como se lo había prometido. Lo había perdido. Había perdido a Yukito para siempre.
…..
¿Dónde rayos se metía su hermano cuando lo necesitaba? Touya había prometido estar en el aeropuerto a tiempo para recibirla y llevarla a casa. Hacía media hora que su avión había aterrizado y aún no había indicios de su hermano. Demonios. Aquel día estaba resultado horrible.
De pronto, entre la multitud, Sakura fue capaz de identificar un rostro. El hombre también la identifico y empezó a caminar en su dirección. Aquel hombre no era su hermano, sino Shaoran. Iba vestido en un traje gris, con camisa blanca y sin corbata. ¿Qué diablos estaba haciendo Shaoran ahí?
-Hola- dijo Shaoran parándose justo en frente de Sakura. Su voz era grave y profunda. Tan profunda que hizo que el cuerpo se Sakura se estremeciera. ¿Su voz siempre había sido así? ¿Y siempre había sido tan alto?
Touya mencionaba a Shaoran en sus pláticas con la misma frecuencia que mencionaba a Yukito, es decir muy poca. Sin embargo, sabía algunas cosas de él, como que trabajaba en la misma empresa que su hermano y que…bueno en realidad eso era lo único que sabía de él.
-Haz cambiado bastante, casi no te reconocí al llegar.- Shaoran pronunció estas palabras mientras pasaba la mirada por el rostro y cuerpo de Sakura. El acto era completamente inocente, como una persona que acaba de encontrarse con un viejo amigo e intenta asimilar las similitudes y diferencias entre la realidad y su recuero. Una acción normal que hizo que Sakura volviera a estremecerse. Rayos…su mirada era…era…bueno no tenía palabras para describirla, pero con solo una mirada sentía que Shaoran era capaz de ver justo a través de ella.
-Espero que hayas tenido un buen viaje. – comentó Sahoran en un esfuerzo de continuar una plática que seguía siendo unilateral. Sakura no pronunció palabra. -Aún recuerdas como hablar español, ¿no es así?
Fue hasta ese momento que Sakura se dio cuenta del trance en que había estado desde que lo vio entre la multitud.
-¿Dónde está mi hermano?-su tono fue más duro de lo que pretendía.
-A mí también me da gusto verte.- respondió Shaoran con ironía mientras tomaba las maletas de Sakura y empezaba a caminar rumbo al estacionamiento. – Touya tuvo un contratiempo en la oficina y me pidió de favor que pasara por ti.
-¿Por qué?
Shaoran la miro de reojo con el ceño fruncido. Demonios. Nuevamente había sido muy grosera.
-Porque soy su amigo y los amigos se hacen favores. Además pensó que preferirías ver una cara conocida después de 5 años fuera de país en vez de tomar un taxi. Aunque parece que en ese punto se equivocó.
-Lo siento. – respondió Sakura sintiéndose avergonzada. – Es solo que no tuve un buen vuelo. Gracias por venir a recogerme.
Shaoran solo asintió con la cabeza y siguió caminando rumbo a su auto con el equipaje de Sakura en ambas manos.
Una vez en el auto comenzó el camino a casa caracterizado por un profundo silencio. Shaoran iba serio, fijando su entera atención en el camino. Sakura se sentía incomoda, no sabía que decir o como empezar una conversación. Ella y Shaoran nunca habían sido muy cercanos.
-Bonito collar- dijo Shaoran después de un rato de camino. Sakura no se había dado cuenta que estaba jugando con el dije en sus manos.
-Gracias- contestó la joven- Fue un regalo.
-De Yukito-fue Shaoran quien termino la frase por ella.
-¿Cómo sabes?- preguntó Sakura con curiosidad.
-Lo supuse. – Shaoran siempre había sido un tanto reservado…misterioso. - ¿Alguna vez le has preguntado porque te lo dio?
-Fue un regalo de despedida. Antes de irme a Inglaterra.
Shaoran asintió y volvió a fijar la vista en el camino. Sakura hizo lo mismo, permaneciendo en silencio lo que quedaba del camino. Sin embargo, no podía quitarse la sensación de que había pasado algo por alto y que la pregunta de Shaoran implicaba más de lo parecía mostrar a simple vista.
…
Al llegar a su casa Sakura fue recibida por una pequeña reunión que se estaba llevando a cabo en su honor. Sus padres la besaron y abrazaron con mucha emoción.
A los pocos minutos de su llegada Touya entro a la casa.
-Monstruo-le dijo a Sakura mientras la abrazaba y levantaba del suelo
-¡Touya! No puedes seguir llamándome así, ya no soy una niña. – contesto Sakura molesta ante el uso de su antiguo apodo.
-Como digas monstruo. – Sakura se limitó a rodar los ojos. – Perdón por no poderte ir a recoger al aeropuerto, me surgió un imprevisto en la oficina.
-No te preocupes, Shaoran fue muy amable al pasar por mí.- contestó Sakura dirigiéndose a Shaoran quien estaba cerca de la puerta mientras ella saludaba a su familia.
-Gracias.- le dijo Touya a su amigo saludándolo con un apretón de manos.- Te debo una amigo.
-No fue nada.-respondió el joven.
-Disculpe Señora Kinomoto,- dijo la voz de una mujer desde la cocina. Se oyeron unos pasos que se dirigían a la sala donde se encontraban Sakura y su familia.- ¿podría regalarme un vaso de agua? El sol afuera está muy fuerte.
-Claro Mitsuki. – contestó la madre de Sakura a la mujer que acababa de materializarse en la sala. – Solo déjame primero presentarte a mi hija. Sakura, ella es Mitsuki, la prometida de Yukito.
Era ella. Demonios era bellísima. Aquello no era justo. La mujer que se encontraba frente a ella era alta, delgada, elegante y muy refinada. Todo lo que Sakura habría querido ser y que no había logrado en los 5 años que había pasado en Inglaterra.
-Sakura- dijo Mitsuki con tono alegre. –Me da gusto conocerte. Y me alegro que estés finalmente de vuelta en tu casa.
-Gracias- respondió Sakura fríamente.
-Bueno chicos, porque no pasan todos al jardín. –Propuso la madre de Sakura- Hay varios amigos tuyos en el jardín que querrán saludarte después de tanto tiempo querida. Mientras tanto yo prepararé un poco de limonada y la llevaré afuera.
Los presentes en la sala hicieron caso a Nadeshiko y pasaron al jardín. Era un día precioso y un total de 10 personas estaban en el jardín esperando ansiosas por saludar a la recién llegada. Sin embargo, la atención de Sakura se fijó inmediatamente en solo una persona. Yukito.
Todos los invitados empezaron a saludar a Sakura, pero Yukito permaneció alejado del grupo. Llevaba una cerveza en mano y estaba hablando con su prometida quien había ido directo a su lado.
Tras varios minutos de besos y abrazos, finalmente llegó el momento para Yukito de saludar a la recién llegada.
-Bienvenida- dijo el joven con una sonrisa en los labios.
-Gracias.- respondió Sakura con una sonrisa aún mayor.
-Espero que te la hayas pasado bien en tu viaje.
-Así fue.
-Bien, te dejo para que puedas atender correctamente a tus invitados. Estoy seguro de que todos querrán oír las historias que tengas que contar.
Y con aquellas palabras Yukito volvió con su prometida.
5 años había soñado con el día en que lo volviera a ver. En su mente había formado cientos de escenarios diferentes. Pero ninguno de ellos había sido como la realidad. Porque en la realidad Yukito no hizo ninguna alusión a los cambios en su apariencia, ni le había dicho que la había extrañado, ni siquiera parecía haber notado que había mantenido su promesa y que seguía usando la cadenita que le había regalado.
Sakura respiro profundamente, se tragó su desilusión y dibujo una sonrisa en los labios. Después de todo, en Inglaterra había sido una de las mejores actrices de su clase.
…
La obscuridad estaba cayendo en el jardín. Entre los invitados ya se encontraban únicamente los amigos más cercanos de la familia. En una mesa se encontraban Touya, Shaoran, Yukito, Mitsuki y Sakura. Habían empezado hablando del viaje de Sakura, pero son previo aviso la conversación dio un giro radical centrándose en la boda de Yukito y Mitsuki.
-Estamos planeando que la boda sea en un viñedo no muy lejos de aquí. – contaba Mitsuki con alegría. – es un poco caro, pero Yukito dijo que podía pedir lo que yo quisiera. Es un sol ¿no crees Sakura?
Un sol. Si, aquella era la mejor forma de describirlo. Yukito era como el mismo sol. Radiante, lleno de vida. Su presencia era capaz de iluminar una habitación entera. Su sonrisa era capaz de transmitir vida y felicidad. Nadie que estuviera cerca de él podía permaneces mucho tiempo en la tristeza y obscuridad.
Si, Yukito era como el sol.
…
-Si las miradas quemaran, Yukito estaría en fuego desde hace un buen rato.
Dijo un Shaoran desde la entrada de la cocina. La escena era la misma que 5 años atrás. Sakura en la cocina, viendo a través de la ventana. Robando los pocos reflejos que podía tener de Yukito quien seguía en el jardín hablando con Touya. Era casi cómico. Casi.
-Déjame adivinar. – Continuo Shaoran- no lo estabas mirando a él.
Sakura solo sonrío. Debía de haber estado molesta por su comentario y su indiscreción, sin embargo no lo estaba. En realidad aquello le daba risa. 5 años después, su vida seguía justo como la había dejado.
Shaoran avanzo y se paró junto a Sakura.
-Es hermosa ¿no crees?- dijo Shaoran con voz suave.
Sakura no comprendió sus palabras y volteo a verlo confundida. El joven también veía a través de la ventana, solo que su mirada estaba dirigida al cielo.
-¿Quién?- pregunto Sakura con curiosidad.
-La luna.
Sakura tardo unos segundos en asimilar su respuesta y sonrió. Si, aquello quedaba bien. Si Yukito era como el sol, Shaoran era como la luna. Misterioso, cambiante y aun así con un cierto brillo que llama la atención y no puedes dejar de observar con la esperanza de poder descubrir sus secretos... ¿Descubrir sus secretos? La sonrisa de sus labios se borró de inmediato. ¿Qué demonios estaba pensando? Ella nunca había intentado descubrir sus secretos, ni entenderlo, ni nada por el estilo. Nunca la había interesado y seguía sin estar interesada.
-Yo prefiero el sol. – contestó Sakura con voz firme.
Shaoran permaneció en silencio unos segundos, como analizando las palabras de Sakura.
-Sí, supongo que sí. – Respondió el joven finalmente.- el problema con el sol es que si te acercas demasiado puedes llegar a quemarte.
Una sonrisa se dibujó en sus labios.
-Ten cuidado Sakura, no vayas a quemarte.
Aquellas palabras fueron las últimas que pronunció antes de salir de la habitación, dejando a Sakura sola. Ya no observaba a Yukito a través de la ventana, sino que tenía la vista fija en el suelo, en el exacto punto en el cual segundos antes Shaoran había estado parado.
