Tras haberlo recuperado de la muerte, Elizabeth lo estrecha contra su pecho y Joseph, al contrario de lo que cualquera hubiese imaginado, se deshace entre sus brazos, lágrimas, mocos y sollozos.

Su cabeza es palmeada rítmicamente por las manos suaves de Lisa Lisa.

—Estoy aquí, Jossie. Mamá está aquí. —Se permite decir, por primera vez en mucho tiempo.

Joseph apenas puede articular la palabra "mamá".

Recuerda los brazos de Erina, sobre como su tacto era especial y lo atesoraba con cada gota de su ser.

Pero su madre, le acaricia con tanta adoración.

Se pregunta si alguna vez había sostenido Caesar de esa forma, y espera que sí. Haciéndole fluir más las lagrimas.

El labial rojo de Lisa Lisa se imprime sobre la frente de Joseph. Una, dos y tres veces.