Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.

Titulo original: A Happy Nightmare

Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh

Traducción: Nerissa Nacreous


Capítulo 3

Hermione lo observó alejarse, absolutamente asombrada de su comportamiento. Era tan diferente del Snape que conocía que ella no sabia muy bien como responderle.

Ella consideró su oferta. A decir verdad, ella estaba comenzando a sentir de nuevo la fatiga deslizarse por su sistema, aunque sólo estuviera leyendo. Devolvió su atención al libro pero repentinamente lo encontró poco interesante y cuidadosamente lo cerró.

Pasó el tiempo y la hora que la cena acabó Hermione de nuevo se sintió como la noche anterior: completamente agotada y asustada de ir a dormir. Ella se preguntó si debería seguir la proposición de Snape. Deseó otra noche de buen sueño y la energía que sentiría el día después. Su anhelo ahora sólo demostraba que tan rápido ella no seria capaz de seguir sin la poción. Al final ella decidió que tomaría la poción por una noche más y usaría la energía resultante para ir de compras al siguiente día. Ella estaba en la necesidad de comprar algunas prendas pero había pospuesto el viaje una y otra vez porque se estaba sintiendo muy cansada.

Fija en su resolución, ella suavemente llamó al elfo domestico. Rápidamente apareció Elora e inclino su cabeza en cuestionamiento.

–Euhm– dijo Hermione– ¿El profesor Snape dijo que tú podrías proporcionarme un vial de poción para dormir sin sueños?

El elfo asintió y desapareció, sólo para reaparecer un momento después. Ella puso el vial sobre la mesita de noche de Hermione, se inclinó y desapareció de nuevo. Hermione miró con sorpresa.

–Veo que es igual de conversadora que su maestro– murmuró en voz alta.

Ella sonrió levemente. Cuando tomó el vial, vio que de nuevo tenía una etiqueta con la letra de Snape. Se encontraba levemente sorprendida de que ella aparentemente estaba adquiriendo pociones de la reserva personal de Snape.

–Pero de nuevo– pensó ella – tiene sentido. Nadie en su sano juicio, ni siquiera un elfo domestico, simplemente se arriesgaría a tomar una poción de los suministros de Poppy.

Aunque en general era una bruja amigable, Poppy era ferozmente protectora sobre su propio dominio y un espectáculo para contemplar cuando estaba enojada. Con un último asentimiento Hermione bebió la poción y se fue a la cama.

Al otro día y las noches siguientes ella se mantuvo fiel a si misma y se resistió tomar la poción. Y entonces las pesadillas empezaron de nuevo.

La visita a la Casa de la Distracción parecía que dio resultado y Severus no había tenido más encuentros inusuales con Hermione. Sin embargo él mantuvo un ojo sobre ella. Algo que se estuvo reprochando pero sin mostrar cambios.

Esto le permitió ver como ella de nuevo se veía más cansada con el paso de los días. Él se dio cuenta por Elora que Hermione sólo había tomado su oferta una vez y no más. Viendo el estado en el que ella se estaba adentrando, él se preguntó que estaba reteniendo. Dos semanas después de su última poción, vio a Hermione tropezar a medio camino de su salida del Gran Comedor.

–Esto no puede seguir así– pensó él.

Él dejó su servilleta y se levanto en persecución de Hermione.

Hermione se obligó así misma a caminar con normalidad hasta sus habitaciones. Ella esperaba que nadie hubiera visto su tropezón. Sólo el día anterior Minerva le había preguntado si todo estaba bien. Hermione le había asegurado que sólo era un resfriado y que si empeoraba iría a ver a Poppy. Minerva no se hizo más suposiciones, no había razones para creer que su antiguo protégée le mentiría a ella.

Hermione giró en una esquina y pegó un salto de la impresión cuando repentinamente el profesor Snape apareció ante ella. Antes de que se diera cuenta él la hizo pasar a un aula que no era utilizada.

–Si no se toma una poción para dormir sin sueños esta noche, voy a entrar en sus habitaciones y forzarla a que la tome.

–¿Disculpe?– Hermione le respondió, ignorando el estremecimiento que su amenaza le había causado.

Snape levantó una ceja. –Ya me escuchó.

Hermione se enojó, –¿Quién se cree que es? ¡Ya no soy una niña! Usted no es más mi profesor. ¿Qué le hace pensar…– se detuvo en media oración, incapaz de mantener el enojo en medio de su fatiga.

Suspiró. –Usted sabe que realmente no es uno de sus asuntos– ella dijo sin ganas.

Él la miró. –¿Por qué está tan en contra de tomar la poción?

Hermione lo miró y notó que él todavía era una cabeza más alto que ella.

–Preferiría no convertirme en alguien dependiente o adicta a la poción– respondió– leí sobre las posibles consecuencias y sonaban lejos de ser agradables.

Hubo un largo silencio. Snape habló suavemente. –Puedo decirle por experiencia propia que las consecuencias se tratan fácilmente una vez que recupere su fuerza y su energía.

Hermione simplemente lo observó, su mente zumbando con las implicaciones de su confesión.

–¿Bien?– Snape continuó: –¿Qué va a ser? ¿Tomará la poción voluntariamente o tendré que ir para forzarla?

Un escalofrió viajó por su espina dorsal y su fantasía momentáneamente enloqueció imaginando exactamente como ese "forzar" se jugaría. Negó con su cabeza culpando su agotamiento.

–Muy bien, muy bien– admitió– pero solo por esta noche.

Snape volvió a levantar una ceja, pero decidió que era mejor no discutir.

–Elora le llevará la poción cunado se prepare para ir a la cama– dijo. –Y le diré que se asegure de que realmente la tome– añadió con una sonrisa.

Hermione puso los ojos en blanco. La sonrisa de Snape sólo se hizo más amplia. Se movió para salir del aula.

–Buenas noches, señorita Granger– dijo antes de abrir la puerta y desaparecer por el pasillo.

Para cuando Hermione se estaba preparando para irse a dormir, Elora apareció en su habitación. La elfina doméstica se movió para entregar el vial lleno de poción.

–Gracias Elora– dijo amablemente Hermione, mirando a la elfina.

Después de unos minutos la elfina cruzó sus brazos, levantó una ceja y comenzó un golpeteo con su pie.

–Increíble– murmuró Hermione.

Ella destapó el vial y bebió su contenido. Entregó el frasquito a la elfina, quien lo aceptó y desapareció rápidamente. Poco después Hermione estaba profundamente dormida.


Gracias por leer.