Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.

Título original: A Happy Nightmare

Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh

Traducción: Nerissa Nacreous


Capítulo 4

Al día siguiente, Hermione se sintió vigorizada, pero como la vez anterior, no duró mucho tiempo. Sin embargo, fue capaz de ponerse al día en algunos grados e incluso había alterado algunos de sus planes de lección. Había visto a Snape durante las comidas y simplemente le había asentido con la cabeza.

Al prepararse para la cama, Elora volvió a aparecer en sus habitaciones, haciendo que Hermione chillara de sorpresa. La elfina trató de entregarle a Hermione otro vial.

–¡Oh diablos, no!– Hermione exclamó.

–Maestro quiere que le dé esto, que no debo marcharme hasta que lo beba– dijo la elfina con severidad.

–¡No! ¡Ni en un millón de años!– Dijo Hermione, picada por la audacia de Snape. –¡Ve a decirle, a tu amo entrometido, que sólo acepté tomarla una noche!

Elora vaciló un instante, pero luego desapareció. Con un suspiro irritado, Hermione se dejó caer en la cama.

–¿Qué estaba pensando el hombre?

Ella se arrastró bajo las mantas, sólo para, unos minutos más tarde, ser perturbada por un sonido de golpe en su puerta.

–¡Ya voy!– gritó, levantándose y poniéndose una túnica exterior por decencia. Caminó hasta el salón para abrir la puerta, sólo para ver al profesor Snape de pie allí.

–¿Qué está haciendo aquí?– exclamó ella.

–Estoy aquí para forzarle a beber esa poción– respondió tranquilamente.

Por un momento, Hermione sólo fue capaz de parpadear.

–¿No está hablando en serio?– preguntó finalmente.

–Si lo tengo que hacer– ronroneó.

Hermione tragó saliva.

–¿Puedo pasar?– preguntó Snape.

Hermione se apartó de su mirada y le cedió espacio.

–Por supuesto– dijo– ¿Quiere un poco de té?.

Ella estaba insegura sobre cómo manejar la situación y sus buenos modales entraron en su lugar.

–Sí, gracias– respondió Snape. –Haré que Elora lo haga por nosotros.

Hermione se echó a reír. –No, gracias, preferiría hacerlo yo misma, sólo tendría que ponerle parte de la poción, no soy estúpida, ¿sabe?

–Lo sé muy bien–respondió. –Su pequeña mano molesta nunca dejó el aire durante mis clases.

Hermione lo miró a través de la puerta abierta de la cocina. Snape se había acomodado en uno de los cómodos sillones.

–¿Pequeña mano molesta?– replicó, indignada.

Simplemente sonrió burlonamente hacia ella. Hermione regresó con el té y sirvió dos tazas. Se distrajo momentáneamente por la elegancia con la que sus largos dedos se apoderaron de la taza. Trató de esconder su reacción soplando el té en su propia taza antes de tomar un sorbo cuidadoso.

Se quedaron sentados en silencio por un rato. Hermione vio a Snape, ocasionalmente echando un vistazo hacia ella a través de sus pestañas. Notó que tenia largas pestañas. En otro hombre las habría considerado un rasgo femenino, pero en él sólo mejoró sus características ya atractivas.

–¿Estupendo? ¿Acabo de pensar que es 'atractivo'?

Hermione estaba tratando de averiguar cómo eso había sucedido cuando Snape habló con voz suave.

–¿Por qué prefiere usted pesadillas sobre una solución simple como tomar una poción para prevenir tales sueños?

Hermione lo miró. –Como dije, preferiría no ser dependiente o adicta. Tomó otro sorbo de té.

–¿Sobre qué son?– preguntó con los mismos tonos suaves.

Ella volvió a mirarlo, mas esta vez, preguntándose por qué quería saberlo.

–La mayor parte del tiempo sufro una muerte espantosa– susurró. Le pareció extraño compartir esa información tan personal con su antiguo profesor.

–¿Y las otras veces?

Desvió la mirada y sacudió la cabeza en silencio. Parecía aceptar fácilmente su falta de voluntad para hablar de ello.

–Confíe en mí cuando digo que lo que está pasando ahora es peor de lo que los síntomas de abstinencia jamás serán– dijo.

Hermione lo contempló. ¿Confiaba en él? Ella se sorprendió cuando la respuesta resultó ser sí. Aún así, no estaba lista para ceder.

–¿Qué le puede importa de todos modos?", preguntó, sonando más grosera de lo previsto.

Sin embargo, no pareció ofenderse. Pero sí que se tomó su tiempo para responder a su pregunta, primero tomó otro sorbo de su té, dejando su taza a un lado y acariciando sus dedos delante de él.

Él la miró. –Una vez estuve en una situación similar, como en la que se encuentra ahora señorita Granger– dijo. –Estaba plagado de pesadillas repetitivas, una vez incluso ataqué a Dumbledore de la misma manera que me atacó el lago, aunque debo admitir que mis hechizos eran un poco más desagradables que los tuyos.

–¿Atacó a Dumbledore?– Hermione gritó.

–Lo hice.

–¿Qué hizo él?

Snape sonrió, un espectáculo tan raro que en realidad nunca lo había visto hacerlo. "Se ve bien en él", pensó, "debería hacerlo más a menudo".

–Desvío los hechizos como si fueran insectos fastidiosos y me perseguía ofreciéndome un sorbete de limón– continuó. –Era un viejo tonto, incluso en aquel entonces.

Hermione pudo ver que era un recuerdo cariñoso, a pesar de su contexto. Tenía curiosidad por saber de qué habían sido sus pesadillas, pero creía que no serviría de nada en la conversación si le preguntaba. Además, no estaba segura de si en verdad quería saberlo. En vez de eso, se conformó con otra pregunta:

–¿Se ha vuelto adicto a la opción para dormir y ha pasado por la retirada?

–Sí.

Nuevamente, cuando Hermione volvió a llenar sus tazas, hubo un lapso de silencio y pensó en las cosas. La idea de dormir sin pesadillas otra vez era horriblemente tentadora, pero aún así... Entonces, si los síntomas de abstinencia fueran menos molestos de lo que ella imaginaba, ¿tal vez la adicción era el menor de los dos problemas?

Todo se resumía en lo mismo: ¿Confiaba en Snape lo suficiente como para tomar su palabra? Ella miró en su dirección. Él la observaba tranquilamente mientras bebía su té. La respuesta fue sí. Con un suspiro cedió.

–Está bien– le dijo– le preguntaré a Poppy si ella estaría dispuesta a medicarme a partir de mañana, yo tomaré la poción hasta el final del año escolar y usaré las vacaciones de verano para rehabilitarme.

–No.

Sorprendida, Hermione miró a Snape.

–¿No?

–No– repitió. – Yo mismo se la proporcionaré.

–Pero– Hermione protestó mas Snape la cortó.

–Las pociones de sueño sin sueño de mi reserva privada son un poco más refinadas que las de la enfermería.

Una vez más Hermione se encontró mirándolo en incredulidad hasta que finalmente logró pronunciar un "gracias". Sus labios se crisparon en lo que podría haber sido interpretado como una pequeña sonrisa, Hermione no estaba segura. Snape cogió un bolsillo interior y sacó un vial lleno de poción. Lo puso sobre la mesa.

–Dejaré este aquí para esta noche. Se levantó de su silla. –¿Puedo confiar en que lo tomará?– preguntó.

Hermione simplemente asintió.

–Entonces le deseo una buena noche, señorita Granger.

Ella lo observó salir y luego volvió su mirada a la pequeña botella sobre la mesa.

–¿Qué demonios acaba de pasar?


Gracias por leer.