Capítulo 3: La Playa
-¿Y bien?- preguntó Shaoran en cuanto vio salir a Sakura del teatro.
Ella se encogió de hombros y negó lentamente con la cabeza. Esta era su tercera audición en el mes y tampoco le habían dado el papel.
Shaoran le dirigió una sonrisa de apoyo.
-Bueno ya será para la próxima. –Contestó el joven mientras la abría a Sakura la puerta del automóvil en el que había estado recargado minutos antes.- Entra hay un lugar que quiero mostrarte.
-¿No tienes que ir a la oficina hoy?- preguntó la joven mientras entraba en el coche.
-No, es mi día libre.- respondió Shaoran cerrando la puerta.
Cuando Shaoran entró en el coche empezaron el viaje en profundo silencio.
Aquello era extraño. Jamás se había imaginado que ella y Shaoran podrían llegar a ser buenos amigos, pero así había sido. Desde el día en el puente Sakura se sentía mucho más cómoda en su presencia e incluso había descubierto que le gustaba hablar con él. Era un buen amigo. Fiel, considerado y la apoyaba en todo.
Ese día Shaoran se ofreció a llevarla al teatro para su audición y la esperó hasta que todo hubiera terminado.
Sakura desvió discretamente la mirada hacia Shaoran. Aquel día iba vestido en ropa más casual, sin el rigor marcado por su ropa de oficina. Sin embargo, se veía igual de apuesto que siempre. Tenía la mirada fija en el camino. Estaba muy serio. De pronto sus ojos se fijaron en su boca. En realidad, en los últimos días Sakura había notado que su atención se desviaba con facilidad a esa parte de su rostro. En algunas ocasiones, mientras él hablaba, ella perdía por completo la concentración solamente mirándolo. Justo como en ese momento.
-Perdón, no escuche lo que me dijiste. – dijo Sakura cuando notó que Shaoran acababa de hacerle una pregunta.
-Te pregunte si tenías hambre. – contestó Shaoran con una sonrisa burlona en los labios. Su sonrisa era encantadora.- Tengo bocadillos en el asiento de atrás.
-No, así estoy bien. –repuso la joven volviendo a mirar el camino. – ¿A dónde vamos?- preguntó al darse cuenta que los edificios y las casas se hacían cada vez más escasas en el camino.
-Es una sorpresa- dijo Shaoran con voz grave.
Demonios, esa voz.
Sakura respiro profundamente intentando controlar sus emociones.
Se sentía atraída hacia él. Unos días atrás había notado ese hecho, sin embargo era la primera vez que lo admitía para sí misma. Se sentía atraída hacia Shaoran. ¿Pero cómo no sentirse de esa forma? Shaoran era un hombre apuesto y seguro de sí mismo. Atraía a las mujeres como imán.
No obstante, esa atracción era solamente física. Una reacción normal que siente una mujer hacía un hombre guapo. No había sentimientos involucrados más que los de una amistad. No podía haber más sentimientos involucrados porque ella estaba enamorada de Yukito. Siempre lo había estado. Así que lo único que tenía que hacer con respecto a Shaoran era…nada. Con el tiempo aquella estúpida idea de besarlo se le pasaría. ¿Besarlo? Ni siquiera sabía que tenía aquella idea. Demonios.
-Hemos llegado. –dijo Shaoran deteniendo el automóvil.
Sakura volteo a ver por la ventana notando por primera vez la maravillosa playa que se encontraba frente a ellos. Había estado tan distraída con sus pensamientos que ni siquiera había notado el bello paisaje. Salió del auto con la mirada aún fija en el agua cristalina.
La playa estaba completamente desierta. Grandes rocas cubrían gran parte de la vista. Eran tan grandes e impresionantes que Sakura se sentía insignificante ante su inmensidad y belleza. La joven empezó a caminar rumbo al agua notando que la arena era de un blanco impresionante. La suave brisa revolvía su cabello y llevaba hasta su nariz el aroma salado del mar.
-Es bellísimo.- dijo Sakura en un leve susurro.
-Sabía que te gustaría- contestó Shaoran quien caminaba detrás de ella con una cesta en la mano. –Ven, sentémonos a comer algo. – dijo Shaoran mientras colocaba una manta en la arena.
Estuvieron un rato en silencio mirando el escenario.
-¿Vienes mucho a este lugar?- pregunto Sakura volviendo su atención a Shaoran.
-Descubrí este lugar hace unos años. Me gusta venir aquí a pensar. Espero que te levante un poco el ánimo.
-Sabías que no me darían el papel. – dijo Sakura sintiéndose de pronto herida.
-Sabía que si no te daban el papel necesitarías apoyo y si te lo daban te gustaría festejar. De cualquier forma este era el lugar indicado para ambas opciones. Además tenía ganas de compartirlo contigo.
-¿Traes a muchas personas aquí?- En realidad su pregunta se refería a si traía a muchas "mujeres" a ese lugar, sin embargo no sería capaz de formular esa pregunta sin sentirse como una niña tonta y celosa.
-No, nunca.- contesto Shaoran negando al mismo tiempo con la cabeza. – Solo a ti.
Por un extraño motivo su respuesta generó en Sakura una alegría inmensa, siéndole muy difícil disimular la sonrisa en sus labios.
-Tengo algo para ti. – dijo Shaoran después de un rato.
Sakura lo miro directamente a los ojos.
-Toma.- dijo Shaoran extendiéndole una caja de terciopelo negra.
Sakura la tomo entre sus manos y la abrió lentamente. Dentro de la caja había una pulsera preciosa plateada. Estaba hecha de pequeñas flores de cerezo plateadas que se entrelazaban unas con otras. En el centro de cada flor había una pequeña piedra rosa que brillaba intensamente con el sol de la playa. Era hermosa y muy personal. Flores de cerezo: Sakura. ¿Dónde había conseguido un regalo así?
-Considéralo un amuleto. – dijo Shaoran mientras analizaba con la mirada la reacción de la joven. – para tu próxima audición. Te traerá suerte.
-Gracias – fue lo único que Sakura se sintió capaz de decir. Las palabras la habían abandonado.
El resto de la tarde fue muy normal. Terminaron sus alimentos. Caminaron por la playa un rato. Jugaron en el agua.
El atardecer empezaba a verse en el horizonte mientras Sakura y Shaoran estaban sentados en la arena hablando intensamente.
-Dime algo que nunca de hayas dicho a nadie- dijo Sakura entre risas. Llevaban horas haciéndose preguntas, retándose el uno al otro a contestarlas.
-Mmmmm….no lo sé- respondió Shaoran poniendo cara de seriedad. – Mi color favorito es el verde. – contestó finalmente.
-¿Qué? ¿Esa es tu respuesta?- pregunto Sakura con un tono de falsa molestia. – Eso no cuenta. Tiene que ser algo importante.
-Eso es importante para mí- dijo Shaoran con una amplia sonrisa en los labios. Se veía encantador. Sakura le dirijo una mirada de incredulidad. – Está bien…está bien…-respondió mientras levantaba la manos en señal de rendición.
Ambos se quedaron en silencio por un rato, mientras Shaoran pensaba que decir.
-Odio mi trabajo.- dijo el joven finalmente.
-¿Qué?- preguntó Sakura verdaderamente asombrada y sorprendida. -¿Pero cómo es posible? Touya dice que eres muy bueno en él.
Shaoran se encogió de hombros y desvió la mirada al mar.
-No lo sé. Me gusta mi profesión, es solo que…tengo tantas ideas. Siento que hay tantas cosas que me gustaría cambiar en el modo en que se hacen las cosas en la oficina. Innovar. Experimentar nuevos métodos. Otras opciones. Pero cada vez que propongo algo mis jefes no lo aceptan. Según ellos la empresa ha funcionado bien por años y por lo tanto no tenemos nada que cambiar. Se ha vuelto algo monótono y sin retos.- después de esas palabras una rápida sonrisa cruzo sus labios.- debes creer que soy muy arrogante.
-No. No creo que seas arrogante. –contestó Sakura. – ¿Le has comentado esto a Touya?- preguntó Sakura sintiendo curiosidad sobre si su hermano compartía la misma insatisfacción que su amigo.
Shaoran negó con la cabeza.
-Para tu hermano es diferente. En su posición le dan más libertades.
-¿Por qué no renuncias?- preguntó Sakura después.
-Le he estado dando vueltas en la cabeza. En realidad he tenido una idea rondándome la cabeza últimamente. Pero no quiero tomar ninguna decisión aún, hasta que esta idea se haya materializado un poco.
-¿No vas a decirme de que se trata?-preguntó Sakura con curiosidad.
-No, aún no.-contestó Shaoran con una sonrisa seductora (como si todas sus sonrisas no lo fueran).- Espero pronto poder contártelo. Bueno, ahora es tu turno. Cuéntame algo que no le has dicho a nadie.
Sakura desvió la mirada a la arena, pensado detenidamente que podía contarle.
-He pensado seriamente en regresar a Inglaterra. – dijo después de un rato.
Era cierto. Últimamente no podía dejar de pensar en lo feliz que había sido allá y en el desastre que parecía ser su vida aquí. No tenía trabajo, seguía viviendo en casa de sus padres, el hombre que amaba iba a casarse con otra y a pesar de que se había propuesto luchar por él, le era prácticamente imposible hacerlo cuando lo veía tan poco.
Shaoran permaneció en silencio esperando a que la joven explayara su respuesta.
-Es solo que mientras estuve allá me sentía muy feliz y estando aquí solo siento que…bueno voy de fracaso en fracaso.- Exhalo lentamente el aire que llenaban sus pulmones. De pronto se sintió muy nerviosa. Vulnerable. Shaoran estaba sentado muy cerca de ella. Esa cercanía no le había molestado hasta ese monumento, en el que se sentía expuesta. Y a pesar de ello no podía dejar de hablar.- Antes de marcharme me sentía tan invisible. Como si nadie me notara. Pensé que al regresar todo sería diferente. Las personas empezarías a notarme. Pero no fue así. Sigo siendo tan insignificante como siempre.
Shaoran la miro fijamente, sin decir una sola palabra. Solo estaba ahí, frente a ella, mirándola. Sakura empezó a sentirse incomoda. Se aclaró rápidamente la garganta antes de volver a hablar.
-Ya es tarde- dijo la joven mientras se paraba rápidamente de la arena. – Sera mejor que nos marchemos. – con manos temblorosas recogió todo lo que Shaoran había traído a la playa y empezó a caminar rumbo al automóvil, sin detenerse a ver si Shaoran iba tras de ella.
Estaba a punto de abrir la puerta del automóvil cuando sintió que Shaoran tomaba su muñeca firmemente. Sakura empezó a respirar agitadamente y volteo a mirarlo confundida. Estaba muy cerca de ella.
-Nunca has sido invisible.-dijo Shaoran con una voz grave y acto seguido la beso.
Todo fue tan rápido que Sakura apenas tuvo tiempo de reaccionar. En un momento estaba a punto de abrir la puerta del automóvil y al siguiente estaba siendo consumida por el deseo que le proporcionaba aquel beso. No era la primera vez que alguien la besaba, en realidad podía decir que tenía algo de experiencia en lo que se refería a… bueno…las relaciones íntimas. Sin embargo no había nada con lo que pudiera comparar aquel beso. Sentía que la consumía desde adentro, como si nunca quisiera que se detuviera, como si pudiera continuar eternamente entre sus brazos. Ni siquiera noto el momento en que empezó a corresponder al beso. Y de pronto se había terminado. Shaoran se alejó lentamente de ella y la miro directamente a los ojos. Coloco su mano derecha tras su nuca lo cual hizo que un escalofrió recorrerá su cuerpo. Shaoran se inclinó y le dio un rápido beso en la frente. Sin ninguna palabra se separó de ella y se dirigió a la puerta del conductor de su auto.
El viaje de regreso a casa fue aún más silencioso que el de ida. Sakura no podía dejar de pensar en lo que acababa de pasar. No debió de haber reaccionado así. Su cuerpo no debió de haber reaccionado así. Ella no lo amaba. Lo quería. Era su amigo. Se sentía atraída hacia él. Pero definitivamente no lo amaba. Aquellas sensaciones solo debía de tenerlas con la persona amada ¿o no? Demonios, estaba tan confundida. Ojala aquello nunca hubiera pasado. Ojala nunca la hubiera besado. Su vida no necesitaba más complicaciones.
-¿Podemos fingir que nunca pasó?- preguntó Sakura cuando el auto se acercaba a su casa.
Shaoran se quedó en silencio. Estacionó el auto frente a la casa Kinomoto y se giró a verla.
-¿Es lo que quieres?- preguntó Shaoran después de examinarla por un rato.
No. Si. No. Demonios, no sabía lo que quería.
-Sí.- contestó la joven finalmente. – no quiero que esto afecte nuestra amistad.
Una sonrisa irónica y burlona cruzó los labios de Shaoran. Después de mirarla un rato más desvió la mirada al frente.
-Bien, no volveremos a mencionarlo. – dijo Shaoran fríamente.
Sakura exhalo aliviada y afirmo con la cabeza. Sin embargo antes de que pudiera salir del auto Shaoran volvió a tomar su muñeca.
-Eso no significa que no haya pasado. – Le dijo mirándola directamente a los ojos. Su mirada tan penetrante como siempre.
Sakura salió del auto y se dirigió a su casa sin mirar atrás. Cerro la puerta tras de ella y respiró aliviada. Caminó a la cocina donde su familia debía de estarla esperando para cenar.
Se quedó completamente helada al ver que Yukito y Mitsuki estaban con sus padres.
-Sakura que bueno que llegaste. – dijo su madre al verla entrar. – Yukito y Mitsuki te estaban esperando para pedirte un favor.
Mitsuki le sonrió amablemente y empezó a explicar.
-Lo que pasa es que tuvimos un problema con el contrato del viñedo donde pensamos realizar la boda, así que es urgente que vayamos para allá y arreglemos ese asunto lo antes posible.
Sakura afirmó, sin entender bien que tenía ella que ver con todo eso.
-El problema es que mi madre se puso un poco enferma, nada grave, pero tengo que estar con ella para cuidarla. Así que Yukito partirá mañana para arreglar el problema del viñedo. Sin embargo, una vez allá aprovechará para alistar unos detalles en lo referente a los adornos de mesa y los arreglos de flores. El favor que te queríamos pedir es que si pudieras acompañar a Yukito mañana. No es que no confié en su gusto- dijo Mitsuki con tono burlón- pero la verdad me gustaría que tuviera una opinión femenina a su lado, que lo guíe por el buen camino. – dijo finalmente soltando una risa.
Sakura se quedó en silencio por un rato asimilando sus palabras.
-¿Quieres que Yukito y yo vayamos a un viñedo a arreglar los detalles de su boda?- preguntó Sakura confundida.
-Sí, bueno no debería llevarles mucho tiempo. Partirían mañana en la mañana y deberían estar de regreso antes del atardecer, claro si es clima es favorable. Por favor Sakura, no te quitara mucho tiempo. Lo prometo.- dijo Mitsuki
Todo un día al lado de Yukito. Eso era algo que jamás podría llegar a imaginar, ni siquiera en el mejor de sus sueños. En los últimos días se había quejado que había pasado muy poco tiempo junto a él, y ahora le estaban ofreciendo la oportunidad en bandeja de plata. ¿Pero sería correcto ir? Sakura se mordí el labio inferior confundida. Después de todo él iba a casarse. Y aunque la última vez que había visto a Yukito había tenido la sensación de que él pudiera estar interesado en ella, él no había vuelto a mostrar ese interés.
-Vamos Sakura, será divertido.- la voz de Yukito era melosa, y su sonrisa seductora. Como si le estuviera prometiendo mucho más placer que un simple viaje a un viñedo.
De pronto la imagen de un cierto beso volvió a su mente con gran intensidad. Demonios, no quería pensar en eso. No quería pensar en él. Ella quería a Yukito. Solo a él. ¿Entonces por qué le estaba contando tanto trabajo aceptar el viaje? Era lo que siempre había querido: tiempo junto al hombre que amaba y era lo que iba a aceptar.
-Será un placer- dijo Sakura finalmente inclinando la cabeza levemente y dando su sonrisa más sensual.
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Notas de autor:
Bueno solo quería agradecer todos los reviews que me mandan. De verdad me encanta leerlos y es por ellos que sigo escribiendo. Y muchas gracias por seguir mi historia. Nos leemos pronto.
