Hola a todos! He aquí traigo este nuevo capítulo, recuerden que actualizo entre 7 y 10 días, y espero que les guste, advertencia, traer en mano un pañuelo por si acaso. También quisiera aprovechar para que quien estuviese interesado ver en Amazon mi primer libro "La misteriosa señora Tienda", sólo en Amazon, favor de incluso dejar comentarios si les gustó por favor. Y bueno, y sin más qué decir aparte de que esperemos muchas sorpresas de la serie, ojala Thomas Astruc no nos deje sufriendo tanto tiempo… COMENZAMOS!
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Capítulo 25.
Olas del destino.
Había escuchado historias de sirenas, muchas en realidad y no recordaba una sola que fuera agradable. El cómo esos son seres seducen a sus víctimas y las ahogan, despedazan vivas o devoran, no sin antes arrancarte los ojos. Historias confirmadas cuando se reportó la desaparición de varias personas por las playas del oeste y los pocos cuerpos recuperados se encontraron sin ojos. Pero justo allí en su tina de baño tenía a un tritón que le sonreía y la miraba como si fuese un rayo de luz en el abismo más oscuro. Era desconcertante.
-¿A...Adrien?
-Sí, así me llamo.
-Vaaaale.- desvió la mirada sin saber que decir, pero tenía que verse como la pirata que era.- Pues mala suerte para ti, Adrien. Porque ahora eres mío, y valdrás mucho para el mejor postor en el mercado negro.
Sonrió. ÉL SONRIÓ. Era como si no le importara en absoluto que iba a destazarlo para venderlo en partes. Él se apoyó en la tina. Eso la hizo enfurecer.
-¿Por qué sonríes pescado?
-Tú no lo harás.- declaró confiado.
-¡Ja! ¿Y por qué no lo haría?
-Es sencillo de ver. Tienes unos hermosos ojos que delatan tu alma pura, princess.
Se sonrojó por ese mote, pero también se ofendió muchísimo con sus palabras. Ella era una de las piratas más despiadadas de todas, había asesinado, saqueado y cortado en pedazos a quienes se opusieran a ella. Se acercó y sujeto su cadena para jalarlo quedando a centímetros de su rostro.
-Guarda tu lengua o bien puedo arrancártela.- pero este volvió a sonreír.
-Sabes, sería una lástima porque mi lengua te serviría mucho estando en mi boca.- ronroneo este descarado y ella se sonrojó más.
-¿Qué te has…?
El barco se agito con fuerza.
Marinette le soltó casi cayendo hacia atrás de no ser porque Adrien la sujeto de su abrigo. Ella se lo quito con un gesto brusco y corrió fuera de su camarote hacia cubierta.
-¿Que golpeamos?- pregunto a Alya que sostenía el timón.
-Al contrario, nos están golpeando.
-¿Qué?- miró alrededor, no había barco alguno alrededor, pero otra sacudida le hizo entender que eso no era un ataque normal.
Bajo el agua, Claude nadaba alrededor, enviando cúmulos de agua contra el casco del barco.
-¡Dale chico! ¡Dale duro!- pedía Plagg y Sain le seguía de cerca.
-Suerte que mi chico tuvo la misma estúpida idea que el tuyo de venir. Así fue más rápido atajarlos.
-Gracias al universo por tener cabezas huecas.
Claude siguió atacando con fuertes mareas, incluso en una el barco se sintió saltar. Marinette vio abajo y pudo ver la brillante cola del tritón.
-No voy a permitir que un pescado destruya mi barco.
-¡Marinette! ¡Los cañones!- gritó Alya que intentaba maniobrar el timón.
-No. Los cañones no van a poder y menos tan cerca de nosotros.
-¿Y qué vas a hacer?- miró alrededor, su mástil y una red, y una sonrisa se posó en sus labios.
-¡Max! ¡Tráeme la soga que conseguimos en China!
-¡Si, capitana!
-¡¿Estás loca?!- exclamo Alya.- ¡Te vas a matar!
-¿Cuando me ha fallado un plan?-tomo la larga y oscura soga y corrió a su mástil principal comenzando a subir.- ¡Mantén el curso!
-¡Joder!
Marinette se sujetó con fuerza y comenzó a caminar sobre el mástil lateral. Alya casi le da un infarto al verla casi caer y por poco pierde el timón de no ser porque Iban lo sujetó con sus poderosas manos.
-¡Juliet!- la joven debajo tenía un telescopio de medidas.
-¡Hasta la punta!- la joven asintió. Llego hasta el final del mástil lateral y comenzó a amarrarlo y a atarse ella de la cintura.
-¡Preparen la red!- abajo extendieron la red.
Respiró profundo esperando el momento adecuado y saltó apenas verlo. La cuerda entonces comenzó a tensarse y luego a estirarse como habían visto en sus viajes al oriente donde gente se lanzaba desde precipicios para regresar hacia arriba con esa cuerda elástica. No le dio oportunidad de reaccionar, lo atrapo de la cintura y lo sacó del agua dejándolo caer justo en la red. Todos ovacionaron a su capitana que se desenredo la cuerda cayendo de pie y acercándose donde el tritón. Sonrió empapada de los pies a la cabeza.
-¡Doble pesca señores!- todos gritaron a la vez eufóricos porque si un tritón era una fortuna, dos era una enorme bendición. Los kwamis miraron el barco seguir su curso, y Plagg se enfureció.
-¡Se acabó! Voy a destruir esa cosa.
-No lo hagas, no sabemos qué les pasaría a ellos. Este es el plan, escabúllete y yo iré a donde los demás por ayuda. No podrán con el ejército del mar.
-Vale, pero no tardes. Yo enviare señales del curso por el que van.
-Suerte Plagg.
-Para más suerte tráeme a mi dulcecito. Eso sería lo ideal.
-Vale. Si la veo le diré.- se fue nadando lo más rápido posible. Plagg nadó hasta llegar donde el barco y allí salto y en un momento se convirtió en un gato negro y subió por la popa. Nada mejor que una criatura sigilosa para la misión...
Claude fue puesto en la tina del camarote de Juliet. Marinette vio al tritón que a diferencia del otro no había pronunciado palabra y le sonrió con una máscara de crueldad.
-Tú y tu amigo van a valer mucho en el mercado negro. Juliet, te lo encargo. Y que no te engañe.
-Sí, capitana.- la joven quedó sola con el tritón de expresión hosca, manteniendo la distancia se sentó en la silla de su escritorio mirándolo fijamente, no pudo evitar sentirse mal.- Siento mucho esto. ¿Te sientes cómodo?- llamó la atención del tritón que la miró sorprendido.- ¿Necesitas algo? Ah, ¿para qué pregunto? Seguro no me entiendes.
-En realidad te entiendo.- ella abrió grande los ojos.- ¿Y por qué estás tan lejos? ¿Y en qué cosa estoy metido?- la joven tardó un poco de salir de su estupefacción.
-Pues... esa es mi tina de baño, la uso para bañarme y estar limpia, y estoy lejos porque no quiero que me arranques los ojos.
-¿Qué? ¿Quién diablos te arrancaría los ojos?- preguntó ofendido.- Eso es nauseabundo, y tus ojos son muy lindos, son como dos lunas en una noche de bruma reflejados por la estela marina.- la joven se sonrojó un poco y se levantó de su lugar.
-Lo siento, no debería hablar contigo...
-Claude. Mi llamo Claude, preciosa.
-Ah... Me llamo Juliet.
-Juliet… tu nombre es como un susurro del agua en el amanecer.- la chica se sonrojó y luego se levantó de su silla.
-¡Ah! Lo siento debo salir.- la joven huyó fuera de su camarote, asustada de una supuesta bestia asesina de los mares que había entablado una charla con ella. De repente se sintió mal por la idea de venderlo.
Marinette llego a su camarote y comenzó a quitarse las húmedas prendas sin importarle que el tritón la observase.
-Un amigo tuyo intento salvarte. Pero ahora también es nuestro rehén.
-¿Hablas de Claude?
-Tal vez, es castaño y de ojos azules.- Adrien se mordió el labio.
-¿Donde esta?
-Con mi amiga Juliet, seguro ella lo tratara como merece por atacarnos.
-¿Es la chica de cabello rizado? Y veo.- por alguna razón se vio relajado, y ella se acercó a él con la blusa abierta y pantalones negros ajustados.
-¿No vas a abogar por su vida?
-Oh, no. Estoy seguro que es capaz de comportarse. Por cierto, ¿quién te hizo esas marcas?- señaló las cicatrices, ella frunció el ceño y le dio la espalda para ponerse sus botas largas de cintas.
-Eso no te importa.
-Lo es si un bastardo osa lastimar a un alma pura.
-No soy un alma pura.- contrapuso pero este sonrió.
-Tu boca dice algo pero tus hermosos ojos de cielo no mienten.- ella se sonrojo, pero se dio la vuelta y salió dando un fuerte portazo molesta por sentirse halagada por un hombre mitad pez…
Las sirenas y tritones estaban en shock al escuchar la historia del secuestro de los dos jóvenes tritones.
-Los piratas se los han llevado. Plagg nos estará ayudando con el rastro pero seguro que buscaran venderlos.- exclamaciones se escucharon y un tritón se acercó al kwami acompañado de las otras dos kwamis, Tikki cubrió su boca con sus aletas y Breezy, de color amarillo con líneas negras exclamó.
-Ah, no. O sea, que ni se atrevan a tocarles un cabello a esos dos idiotas.
-¡Breezy!- le regañó Tikki.- No es momento para eso.
-Pero no niegas que son idiotas.
-Ya basta, no debemos perder tiempo.- dijo André, el líder de la colonia.- Tikki, adelántate y ayuda a Plagg. No sería sabio dejarlo solo con esos bribones
-Si, señor.- dijo la kwami para luego acercarse al Sabio y hacer una reverencia. El viejo Fu asintió. Ella de inmediato se dio a la tarea, era rápida y los tritones armados con lanzas se pusieron en fila. Nathaniel avanzo entre el grupo.
-Sain y Breezy guiarán al grupo de soldados. Capitana.- Nora, la jefa de guardia miró al líder.
-Todos listos, señor.
-Yo también quiero ir.- el joven se fijó en su amada y familia haciendo una reverencia.- Ayudare en su búsqueda, son también mi familia y no dejare que les hagan daño.- André asintió en aprobación y un soldado le dio una lanza a Nathaniel. El joven se acercó a Chloe y unió su frente con la suya.- Te juro que volveremos todos.
-Más te vale... Y hazlos sufrir.- gruñó la rubia haciendo reír a su novio que la beso antes de separarse y partir. André se dirigió a los tritones y sirenas que iban al rescate.
-¡Vayan a por ellos! ¡Y que Neptuno este con ustedes hijos de mar!
Vieron partir a sus compañeros y Chloe quedo con sus padres intentando no llorar en vano, sin saber que alguien más señalaba a un grupo de medusas donde ir...
Marinette no entendía la mentalidad de los hombres pez, pero aun cuando estaba segura que buscaban su simpatía, no iba a matarlos de hambre.
-Aquí tienes, disculpa que no tengan ojos flotando por ahí.- extendió una charola con salchichas, crema de hongos y pan.
-¿Qué es esto?- preguntó extrañado ante semejante alimento.
-Salchichas, crema y pan. Pensé que darte a comer pescado seria canibalismo.
-Oh, en realidad nuestra dieta consta de pescado, algas y...- dio una mordida a la salchicha.- ¡Esto es delicioso! ¿Y qué decías de los ojos?
-Que lamento que la sopa no tiene ojos para que tú y tu compañero devoren.- Adrien se atragantó haciendo una mueca de asco.
-¡E-Eso es asqueroso! ¿Quién dice que comemos ojos?
-Pues se han encontrado cuerpos frescos sin ojos en las costas del oeste desde las últimas semanas. Y hay testigos de ver sirenas llevarse a los hombres de las costas.
-Eso es imposible. Debe ser un error.
-No, no lo es. En las costas desde Italia hasta Francia ha habido reportes de ello por los últimos tres meses.- Adrien quedo boquiabierto pero luego su expresión fue pensativa.
-¿Tres meses?- Marinette suspiró rodando los ojos.
-Como sea. Regreso luego, espero que hayas comido todo cuando haya regresado.
-Eh, graci...- ella abandono el camarote antes de poder decir algo. Siguió degustando sus alimentos pero quedó pensativo haciendo cuentas. La puerta volvió a abrirse un poco, y un gato negro entró.
-¿Plagg? ¿Eres tú?
-¿Tú que crees? Ahora sí que se han metido en una grande.
-Pero tú siempre estas ahí para mí. ¿Vienes solo?
-Conmigo basta. Desharé este barco en polvo y nos iremos nadando.
-Espera, Plagg. No uses tu poder. Hay algo que quiero que escuches...
Chloe no estaba del mejor humor, ya era noche y nadie podía levantar su ánimo. Suspiro mirando el reflejo de la luna cuando alguien cubrió desde atrás sus ojos.
-Adivina quién soy~
-Sabrina.
-Oh, siempre adivinas.
-Sera porque lo haces desde niña.- respondió con claro desgane y Sabrina la tomo de los hombros.
-Hey, Chloe. No te pongas triste. Adrien y tu primo regresaran con tu prometido para la unión. No me puedo creer que seas la primera de nuestra edad en casarse.- chilló emocionada.- Seguro te verás hermosa en tu arreglo, ¿pero cuando no ha sido así? Serás la más hermosa de todas- Chloe sonrió un poco.
-Sabes en serio como levantarme el ánimo.
-Vamos, Chloe. Debes comer. No quieres ser puro hueso cuando Nathaniel regrese.
-Vale. Suenas ahora como mi madre.- se quejó nadando con la chica hasta que una voz las detuvo.
-Esa es la verdad. Me siento taaaaan mal que los atraparan por mi culpa.- decía Lila a un grupo de sirenas con falsa pena.
-Cielos, no me lo creo. ¿Se han jugado la cola por ti?- boqueo Aurore con cierta envidia y Mireille frunció el ceño.
-No lo creo. Como es eso que se aventuraron para traerte una joya humana.
-Ya ven. Compiten tanto por mí. Me siento horrible porque ahora sus vidas están en manos de esos piratas.- las dos sirenas sintieron envidia hasta que miraron a Chloe detrás de Lila que estaba con los brazos cruzados.- Espero que estén bien. Es decir, son buenos tritones, me sentiría culpable si algo les pasara.
-No me digas.- Lila se volvió para ver a Chloe que le dio una bofetada.- ¿Cómo te atreves a mentir usando la ausencia de mi hermano y primo?- Lila se recuperó del golpe más rápido de lo esperado.
-No miento. Ellos siempre buscan llamar mi atención.
-Sería al contrario.- soltó Sabrina mirando a Lila con algo cercano a la lastima.
-Eso es cierto.- siguió Chloe.- Tú siempre buscas hacer algo pegándoteles como una lapa a donde quiera que vayan. Pero adivina que, ellos NO están o estarán, en esta vida o en la otra, interesados en ti.- la empujo con su palma.- Eres una escoria, una mentirosa y bien puedo decir que eres una bruja.- la empujo con más fuerza.- Así que deja de ensuciar sus nombres. Porque ellos nunca se fijaran en alguien tan podrida como tu.- la terminó empujando hacia unas rocas donde su espalda chocó y Chloe se marchó con Sabrina, iba a decirle a su madre lo que esa estaba haciendo y ahora si la pondría lejos de ella. Las sirenas miraron a Lila con expresión desdeñosa y se alejaron murmurando contra ella. Lila musitó absoluto odio hacia Chloe.
-Veremos quién es la verdadera bruja.- se fue nadando a donde su madre, esperando la oportunidad perfecta para poder ejecutar su plan y deshacerse de una vez por todas de esa maldita...
El viento estaba a su favor y el barco se movía excelso por las aguas pero un par de días bastaron para que Marinette se sintiese cada vez más desconcertada con ese tritón. Pareciera como si no entendiese su situación, iba a venderlo entero o en pedazos.
-Buenas días, princess, hoy te ves radiante como el sol de la mañana.
-¿Te he dicho que tu boca es como una hermosa flor del océano?
-Luces encantadora cuando frunces el ceño para concentrarte.
-Gracias por todo, preciosa.
O era idiota o una mente maestra de la manipulación, pero cada vez que tocaba el tema de venderlo este siempre lo negaba yendo por su buen corazón y eso la hacía sentir más y más... culpable. Era cierto que la antigua Marinette se hubiese sentido misericordiosa con este ser, dándole incluso alimento para que se fuera feliz, pero no esta Marinette, la capitana del Ladybug era una persona dura, fría, y que no admitía traición alguna o pagarían con sangre. Suspiró fuerte. Ese tritón en verdad la volvería loca, y cada vez que le preguntaba a Juliet sobre cómo le iba ella desviaba el tema en sus mapas de navegación. Suspiró en la comodidad de su cama y al abrir sus ojos, escucho unos leves ronquidos en dirección a la tina. Amanecería en una hora y estar lista para entonces, comenzó a vestirse en silencio dándole la espalda al tritón para ponerse su camisa cuando escucho un gruñido. Extendió su mano a su espada como reflejo, viendo al tritón despierto y mostrando unos afilados dientes.
-¿Quién fue el bastardo que te hizo eso?
-¿Qué?- entonces entendió y descubrió de nuevo su espalda.- Hablas de esto. Me las hizo un lord que buscaba hacerse de mi amiga Alya. El quedo peor.- dijo con un poco de humor que no hizo sonreír al tritón.- Eres extraño.
-¿Disculpa? Alguien te ha lastimado y dejado su marca en tu blanca piel. Merece que los tiburones lo despedacen y rieguen sus órganos por todo el mar.- se sintió idiota cuando sintió sus mejillas sonrojarse, le gustaba un hombre que podía defender a una chica.- ¿Marinette?- ella regresó en sí.
-Nada. Vuelve a dormir, es temprano. Te traeré el desayuno después.
-Vale. ¿Puedes incluir algo de queso como la última vez?
-Claro. Tenemos de sobra.
-Nos vemos luego, princess.
-Que no me llames así.- salió del camarote y Plagg salió de debajo de la cama, estirándose gustoso.
-En serio eres raro. ¿Cómo es que te preocupas por ella cuando te ha dicho te venderá en pedazos?
-Es porque no creo que lo haga. Sabes que podemos ver el alma con solo fijarnos en los ojos y veo en ella un alma pura pero llena de dolor. Además, algo me impulsa hacia ella, como una ola.
-Pues ojala esta ola no te lleve hasta las rocas.
-Plagg...
-Solo digo. Los hijos del mar en serio saben cómo alterarle los nervios a un kwami.- este bostezo.- Dime cuando traigan la comida. Me gusta mucho ese queso que tienen.- el gato negro se ocultó de nuevo bajo la cama y Adrien movió el agua limpia de su tina, la cual ella misma cambio en persona. Nada más quisiera que le quitara esa cadena del cuello o le daría un dolor de cuello. Entonces se preguntó cómo estaría Claude en ese momento.
-Si no escucho gritos seguro que está bien.
El castaño comía mientras escuchaba a la joven leer como todos los días desde que lo atraparon, ella se quedaba a comer con él para que no se sintiese solo, le había hecho preguntas sobre cómo era vivir bajo el mar y si estaba cómodo. Tenia que admitir que era adorable. La joven comía con delicadeza y después de tragar seguía recitando poemas. Cuando su plato quedo vacío, ella cerró su libro y lo dejó a un lado.
-¿Ya has terminado?
-Si. Debo regresar a trabajar.
-¿Podrías leerme un poco más?
-¿Te gusta la poesía?
-Me gusta tu voz. Pero si hablara en general me gustas tú, hermosa.- ella desvió la mirada posando su mano en su cicatriz.
-Es cruel decir eso cuando no es verdad.
-Es verdad.- reclamó pero ella no le miró.- ¿Lo dices por esa marca?
-El rostro marca el estatus quo en una mujer.
-¿El qué?
-O sea que esto me vuelve horrenda para cualquiera y...
-Eso es una estupidez.- impuso Claude para sorpresa de esta.- Claramente eres bella, tu voz es suave y sincera, tus ojos limpios y puros de luna, y tu rostro ha sido esculpido por seres divinos. ¿Qué es una marca a consideración para alguien que parece por completo traído del cielo?
-¿Ha-Hablas de ángeles?
-¿Ángeles?
-Son seres hermosos y divinos del cielo.
-Pues eso eres tú. Un ángel. Creo que te llamare así.- ella sintió como si algo perforara su corazón.
-Lo siento...
-¿Por qué?
-Porque tendremos que venderte y no quisiera eso.- él sonrió y negó con la cabeza.
-Hey, ¿podrías seguir leyendo para mí? Hazlo como la petición de un moribundo.- Juliet asintió, tomo su silla para ponerla cerca y comenzó a leer mientras este le sonreía embelesado, y que su voz no se atorara de a momentos en su garganta por el sentimiento de culpa que le aquejaba, hasta que cerró el libro.
-Lo siento, pero debo moverte porque necesito bañarme.- eso hizo sonreír al castaño que apoyó su codo en la orilla.
-Adelante, hay espacio para dos.
Marinette caminó por su barco sin notar que una gata de pelaje naranja rojizo con un lunar en la frente la miraba escondida entre los amarres. Al ir al timón, escucho detrás de ella las arcadas de Alya que estaba enferma desde ayer. Cuando termino de vomitar la morena se acercó limpiando su boca con un paño.
-Te ves diferente.
-¿Sera el sombrero?
-No me engañas chica. Tú y Juliet se ven más, ¿cómo decirlo?... Suaves.
-Tonterías.
-No, no, es cierto. Se nota que les pasa algo con esos. ¿Acaso ese tritón busca de ti algo más que tus ojos, amiga?
-Alya…- su voz denotaba la clara advertencia.
-Bueno, ya. Como quiera ten cuidado. No vaya a ser que haga algo.
-La que debería tener cuidado eres tú. Y más con un capitán de la marina.
-Uff, eres insoportable cuando te lo propones.
-Ya me conoces. ¡Juliet!- la joven dio un respingo, se notaba que se había dado un baño por su cabello húmedo y aroma a jabón.- ¿Cómo es que te has bañado?
-Yo... amarre al tritón, lo senté en la cama y luego cambie su agua.
-Debería hacer lo mismo. Estoy cansada de los baños de tinaja.
-¿Por qué no pides que alguien lo saque de la bañera?- sugirió Alya.
-¿Y qué moje mi cama? Seguro la cama de Juliet está empapada, ¿o no?- Juliet abrió la boca con un claro sonrojó.
-Sugeriría que pusieras otra ropa de cama o la dejes así, igual hace calor para que se seque.- la joven enterró su vista en los diarios a estudiar huyendo al otro lado del barco. Marinette lo pensó y se decidió a lo que iba a hacer.
Con ayuda de su fuerza y amarrarlo a su cama, al fin podía darse un baño en paz. Colocó un poco de jabón y brotes de lavanda al agua y tras desnudarse entró con un suspiro que hizo estremecer al tritón que tragó duro. La vio lavarse con cuidado y delicadeza cada parte de su piel, enjuagando su cabello que brillo como el cielo nocturno iluminado por estrellas.
-Plagg.- gruño a lo bajo.- Sal de aquí, ya.
-¿Y por qué debería?- susurró el gato desde debajo de la cama.
-Ahora.- el felino se escabulló y salió por la puerta cerrandola. Adrien se aclaró la garganta intentando no brillar.- Debo decir que me pones difícil el no caer ante tus encantos, princesa.
-¿En serio? Porque no he hecho nada para ello.
-Créeme, lo haces y es una tortura.- notó cada cicatriz de su cuerpo y luego una cicatriz en su mano derecha.- No entiendo como un alma pura ha sido herida. ¿Quién te ha hecho todo eso?
-Cada marca tiene su historia. Pero mi historia es triste.
-Por favor. Quisiera saber.- ella frunció el ceño pero no se negó a su petición.
-Cuando niña mi padre se casó con mi madre, una mujer de China. Vivíamos bien y sin preocupaciones hasta que una enfermedad azoto nuestro pueblo. Le echaron la culpa a mi madre así como otros extranjeros. Tenía 5 años cuando nos apedrearon con otros, pero mis padres me protegieron hasta la muerte.- Adrien sintió el dolor escondido en sus palabras.- Fui a un orfanato, mis rasgos orientales no eran muy prominentes así que me dejaron quedar pero la directora del lugar era muy cruel, decía que yo era un ser indigno y que no debí haber nacido. Tiempo después fui contratada para ser una criada en una mansión, allí conocí a Alya y Juliet, mis amigas, y la ama de llaves era muy amable, se llamaba Caline, pero no así con los señores de la casa. Eran crueles, déspotas, y si te atrevías a mirarlos o hacer algo que fuera inapropiado a sus ojos te azotaban o lastimaban. Esta herida de mi mano fue por robar una manzana para Alya que fue injustamente castigada. Y me siguieron llamando indigna en esa casa. Es una palabra que quedó grabada en mi piel por esos que así lo creían.- suspiró.- Nos fuimos una noche cuando el señor de la casa quiso abusar de Caline. Lo matamos entre y enterramos su cuerpo pero el crimen ya estaba hecho y no había vuelta atrás. Vivimos en las calles donde más de una vez estuvimos en peligro... Varias veces creímos que moriríamos.
-¿Y escogiste esta vida?
-Era esto o ser prostituta. Decidimos que ser piratas era lo mejor.
-Tu mundo es cruel. Ya veo porque hablas con palabras crueles a veces aunque no las sientas.
-¿Disculpa?
-Como eso de que vas a vendernos.
-Oh, voy a hacerlo. Créeme.
-Dices eso pero tus palabras son huecas. No siento la intensión en estas, eres buena Marinette.- estaba harta de que dijera eso de ella, se levantó chorreando agua por todo su cuerpo y caminó hacia el tritón.
-He sido muy paciente contigo pero no logro encontrar razón alguna más que buscas congraciarte conmigo para no venderte.
-Eso sería un plus.
-¿Quieres arrancarme los ojos?
-¡No! Eso no lo hacemos. Es considerado tabú.
-Ah, sí. Lo has mencionado antes.- dijo recordando cómo el tritón le pedía que le contara dónde o cuándo sucedían los ataques.- Entonces dime de una vez qué quieres de mí, porque me confundes y no quiero lidiar con eso hoy.- lo vio abrir la boca, su voz no salía sin embargo, ella sintió sus manos atadas acunar su rostro con delicadeza y esos ojos verdes la miraron con adoración.
-Te quiero a ti.- su sinceridad la arrolló, sintiendo sus mejillas calientes y las palabras atoradas en su boca, el tritón se acercó a ella, tan cerca de sus labios que sentía su aliento cálido y un leve brillo dorado en su piel.- Marinette...
Las balas de cañón se escucharon tan cerca como si los tuvieran juntos, los gritos de batalla comenzaron a resonar.
-¡Mierda!- Marinette se puso los pantalones y botas para salir con solo la chaqueta encima dejando su camisa.
-¡Marinette!
-Ya vuelvo. Voy a matar a unos hijos de puta.- y no mentía, de verdad iba a matar a alguien.
Con cada minuto que pasaba Adrien se sentía tenso, asustado, pero más que nada inútil. Porque quería de verdad poder ayudar a Marinette, escuchaba los gritos y los cañones junto con el sonido de espadas. Apretó los dientes. Si estuviera en el mar las cosas serían diferentes...
-Tss, tsss.
-¿Plagg?- vio al gato entrar por la ventana y caer con gracia en la orilla de la tina.
-Chico, si vieras semejante masacre que hay afuera.
-¿Tan malo es?
-Sólo diré que tu chica es peor que una banda de tiburones. ¿Seguro que ella es la que quieres como pareja?
-¡Plagg!- la voz vino de la ventana y una gata de pelaje naranja con una mancha negra entro.
-¡Mi dulcecito de mar! ¿Qué haces aquí?
-Vine aquí para ayudar. Pero con lo que pasa afuera se me ha revuelto el estómago.
-Ven conmigo mi cubito de azúcar. Yo te cuidare.
-Tikki, ¿y los otros?- pregunto Adrien.
-Vienen siguiéndolos. Yo tuve suerte de alcanzarlos gracias a una corriente pero están a horas de camino.
-Oh, me alegro.- suspiró agradecido y Tikki arqueó la ceja.
-¿De qué me he perdido?
-Oh, mi Tikki. Deja te cuento lo que he tenido que sufrir con este cabeza de pepino de mar.
Pronto gritos de victoria se escucharon y la capitana entro en su camarote cubierta de sangre y con chaqueta abierta casi mostrando sus senos, orgullosa de haber destrozado a quienes se atrevieron a interrumpirla. El tesoro de esos piratas era bueno y ahora sus hombres llevaban los arcones hacia la bodega.
-Muy bien. ¿Por dónde íbamos?- pregunto orgullosa de recuperar su temple de pirata.- Ah, sí. Decías que me querías.- dijo con leve burla en su voz.- Vaya que me siento halagada. Pero tendrás que demostrar cuánto me quieres si quieres que te crea.
-¿D-Demostrarlo?
-Demostrar cuanto me quieres de verdad.- sus dedos delinearon su pecho hasta jalarlo de la cadena.- Y que tanto eres capaz de hacer para demostrarlo.- Adrien trago duro comenzando a brillar, porque la situación se había vuelto demasiado excitante de repente...
Marinette se lavó quitándose toda la sangre y después se dejó puesto su abrigo, dejando ver sus senos erectos mientras que sus piernas estaban por completo abiertas al tritón que lamia embriagado por su sabor y aroma su intimidad.
-Mmmm~ Eres muy bien. Oh~- cada tanto jalaba la cadena, para que entendiese quien estaba a cargo. Pero se retorció cuando la lengua de este acaricio su botón y comenzó a penetrarla con su lengua. Gimió a lo bajo intentando contener su voz para no dar un concierto nocturno, sintiendo como estaba a punto de llegar al éxtasis.- Muy bien… eres muy bueno… ¡Mmmmh!- jaló a Adrien hacia arriba justo antes de que pudiera correrse en su boca. Adrien miró hipnotizado aquel fluido salir de ella y con esfuerzo a pesar de la cadena que oprimía su cuello, acercó su rostro para beber algo de ella. Marinette gimió, pero volvió a jalarlo y este la contemplo con mirada suplicante y con un brillo dorado en su piel.
-Marinette...
-No así tritón travieso.- ella lo acerco sujetando sus manos atadas y lo beso. Fue un beso absolutamente fogoso, que guardaba algo más que simple lujuria o excitación, era como si sus cuerpos ardieran como el infierno. Se separaron y Adrien sintió como jalaba la cadena y ella recobrando su sonrisa arrogante, lo empujo en la cama, donde pudo apreciar la clara erección de este.
-Vaya... Nunca había visto el de un tritón. Se ve chistoso.- lo sujeto en sus manos, Adrien gimió cuando ella acaricio las protuberancias que iban a lo largo de este, eran suaves pero no frágiles. Con una sonrisa despiadada se acercó y su lengua paso sobre de estas a todo lo largo, escuchándolo casi gritar del placer.
-M-Ma... Mari...
-¿Tu punto débil?- este asintió y ella succiono esa parte provocando que gritara.- Tranquilo. Van a pensar que te estoy torturando. Pero lo disfrutas, ¿no?
-Si...
-Sí, que.
-Si mi capitana.- sonrió complacida.
-Muy bien. Creo que voy a compensarte ahora mismo.
Ella se puso sobre su miembro. Juntando sus sexos y moviéndose sobre este sintiendo ese simple roce mandar ramalazos de fuego a su vientre. Siguió con la tortura de ambos y Adrien no paraba de gemir; tenía que admitir que su tritón era un chico muy atractivo, así que haciendo a un lado un mechón de su cabello ella se inclinó a besarle, mordisqueando su labio inferior un poco y después soltarlo pasando su lengua por este y después atrapando la lengua del joven para succionarla un poco más. Cuando lo sintió palpitar ella se separó y su mano acarició de arriba abajo su miembro hinchado apretando un poco y al fin soltándolo dejando que regara su semilla sobre de ella, abundante y cálida.
-Nada mal. Serías un amante decente seguro.
-Mi señora…- la llamó suplicante.- Por favor, por favor dame la oportunidad de poder…
-¿De qué? ¿Quieres follarme? ¿Entrar en mí y hacerme gritar?
-Quiero hacerte el amor.- declaró con voz ronca.- Y sí, quiero hacerte gritar mi nombre mi capitana.
La forma en la que lo dijo la hizo estremecer, ella sonrió y apoyó sus manos en su pecho.
-Muy bien, nunca lo he hecho con un tritón y debes considerarte afortunado. Ahora, más te vale complacerme o ese pene tuyo no valdrá nada en el mercado.
Sujetó su duro miembro y lo colocó en la entrada de su intimidad, los ojos de Adrien estaban mirando atento lo que sería su unión y Marinette intentó ocultar la pena que le producía de repente esos ojos verdes. Poco a poco sus caderas bajaron, lentamente disfrutando de las sensaciones que le producía. Era grande, pero bien podía tomarlo entero, lo consideraría un reto. Introdujo más de la punta. Ambos temblaron a la vez ante esa unión. Adrien apretó los dientes, controlándose para no alzar sus caderas y penetrarla por completo, prolongando su tortura hasta que ella al fin ella se detuvo y al verla sintió su corazón hincharse por ella, su rostro sonrojado, sus ojos oscurecidos, y estaba seguro que lo brillaba en sus ojos eran pequeñas lágrimas. No pudo más. Que Neptuno le perdonara, si seguía reprimiendo eso que sentía por ella. Marinette comenzó a moverse lento, con un erótico movimiento de cadera similar a una danza, Adrien miraba extasiado sus caderas, su vientre temblar, y su miembro desaparecer de ese interior apretado y cálido.
Su cordura se ahogó.
Marinette tenía los ojos entrecerrados, por lo que al sentir las manos libres del tritón en sus caderas la hicieron exaltarse.
-¿Que? ¿Cómo demonios es que...? ¡Ah!- lo sintió entrar hasta la empuñadura.
-Lo siento tanto, no puedo más mi capitana.
Comenzó a mover sus caderas para penetrarla más profundo, sintiendo cada parte de su ser temblar, moviéndose rápido y duro. Marinette ya no pudo acallar sus gemidos, sintiendo como era empalada por el rígido miembro de ese tritón que comenzaba a palpitar en su interior. Intentó desesperada de detenerlo, pero sus manos estaban fuertemente aferrada a sus caderas. Nunca se había sentido así, no recordaba que fuera tan intenso, una bola ardiente a punto de explotar en su interior se estaba formando y estaba a punto de explotar. La estaba ahogando en el placer. Escuchando el morboso sonido que sus cuerpos hacían en cada choque con sus fluidos derramándose sin control. La penetró golpeando su interior intentando traspasarla, y entonces su orgasmo la golpeo como una ola. Gimiendo al unísono mientras se derramaba en el otro. Ella creyó que no podía haber algo más impresionante que lo que acababa de pasar... Se equivocó. Se quedó sin aire al sentirlo crecer en su interior, diferente, anclándose en sus paredes y llegando tan adentro que sentía que la rompería. Adrien la empujo a la cama y ella sintió como si un pulpo la apresara y luego ese miembro la golpeo en su interior.
-¡Para por favor, Adrien~!...
Usando su fuerza Adrien impulsó su cuerpo hacia ella, sintiendo un segundo orgasmo por su parte que lo hizo gemir ante sus apretadas paredes. Casi se puso sobre Marinette que no pudo más que abrir sus piernas todo lo posible sintiendo que le sacaba el aire en cada embestida. Escuchándolo llamarla a la vez que cimbraba su cama. Marinette se retorció en sus brazos, liberando sus brazos para sujetarse desesperada de la cabecera y emitir gemidos o gritos al sentirlo palpitante a punto de correrse en su interior.
-Mi capitana, mi dulce princess… Neptuno me ha dado un gran regalo en esta vida.- capturó un momento sus labios ahogando sus desesperados gemidos.
Ese tritón la había engañado, no era tan inocente, era un demonio de agua, uno que por tonta cayó en su trampa y ahora pagaba con su cordura porque sentía que su cuerpo no sería el mismo. Sintió su aliento cálido golpear su piel, su brillo la cegaba de momentos, y el choque de sus cuerpos ante esa unión ilícita la estaba volviendo loca sabiendo que en lo profundo de su ser ese miembro de tritón casi estaba matándola de placer. La hizo mirarlo y sus miradas se encontraron antes de fundirse en un desesperado beso que callara todos sus gemidos y gritos. Adrien la penetro de forma insana casi hasta desgarrarla, las piernas de ella lo buscaron aun ante la incómoda pero excitante posición, fue la primera en caer presa del placer y este le siguió llenándola hasta desbordar de su ser...
En la madrugada, Adrien la miraba desde la tina mientras ella se colocaba un fino camisón de seda.
-Ni se te ocurra decir nada.
-Fue... más allá de lo imaginado.- ella lo fulmino por haber desobedecido su orden con deseos de abofetearlo.- No me mires así. No te quite los ojos. De verdad estoy enamorado de ti Marinette.
-B-Bueno... admito que fue mucho más que satisfactorio nuestro encuentro. Pero no se volverá a repetir... Así que a dormir. Y no te pases de listo, que bien puedo volver a amarrarte y esta vez con grilletes como el de tu cuello.- apagó la vela y Adrien sonrió, murmurando unas palabras tan claras como el agua.
-Mentirosa.- y Marinette le lanzo su zapatilla que para su mala suerte no le dio...
Chloe no podía estar tranquila. Tenía un presentimiento que no la dejaba dormir. Al menos tenía el consuelo de sus padres y de Sabrina que había confirmado la mentira de Lila a su madre que estaba tan disgustada que ni siquiera le había dedicado palabra a Audrey que buscaba su favor. Pero eso no quitaba el desasosiego en su interior. Su mano pasó por la peineta dorada que su amado Nathaniel le dio como símbolo de su compromiso, fue tan original, cuando otros daban anillos, pulseras o collares, él le hizo con su alma una peineta. Lo amó tanto en ese momento… Suspiro y sintió las manos fuerte de su padre en sus hombros.
-No debes inquietarte, hija. Regresaran antes de lo que crees.
-Ay, papá. Hay algo que me tiene inquieta.
-Si es por la hija de Audrey...
-¿Y a quien le importa esa? Puede escupir cuanta palabra ponzoñosa quiera.
-Chloe...
-Lo siento. Pero sabes que no la aguanto.
-Heredaste mi ojo para juzgar a la gente.- Chloe sonrió a medias y luego bajó la mirada.
-Es que... es un miedo constante. No sabría como describirlo.
-Tal vez deberíamos ver al Sabio para tranquilizarte. Siempre has sido más empática en ciertos asuntos del mar, quizás hasta tengas un segundo don.
-Me gustaría, yo...
-¡Han regresado! ¡Han regresado!- gritó Sabrina pero no había alegría en su voz. Chloe nadó a gran velocidad donde la gente comenzó a reunirse y contuvo el aliento al ver a un tritón y a Breezy con un Nathaniel inconsciente.
-No... ¡Nathaniel!- sus padres se colocaron a su lado. Y André junto con otros llegó confundido ante la escena.
-¿Que ha pasado?- pregunto André y la kwami comenzó a hablar.
-Un grupo de medusas nos cerraron el paso. Fue de lo más raro. Fueron directos a atacar a este joven y apenas y logro zafarse de sus tentáculos. Auch.- el Sabio se acercó y tomo a la kwami en sus manos donde pudo ver una herida en un costado.- Lo protegí lo mejor que pude, Maestro pero... Falle.- dijo mirando en dirección al Sabio que había escuchado lo ocurrido.
-No fallaste, Breezy. Lo hiciste muy bien. Este joven pudo haber muerto.- dos sirenas se acercaron detrás del maestro, Audrey, y otra sirena de cola azul oscuro y aletas blancas.- Natalie, necesitare tu ayuda con las curaciones.
-Sí, señor.
-Audrey, necesitare que recojas lo necesario para comenzar una cura.
-Claro, maestro.- dijo con voz zalamera.
Chloe vio cómo se llevaban a su prometido y su madre la abrazó para que llorara en su pecho. Y ante el dolor de su hija, Gabriel se interpuso a André que estaba preocupado.
-Quiero ir a por mi hijo y mi sobrino.
-Gabriel, ya han ido bastantes. No puedes. Ya no eres un soldado.
-Soy uno de los más fuertes de aquí. Déjame ir, conozco mi derecho a pesar que ya no forme parte de la guardia real como antiguo capitán.- André lo pensó pero termino por asentir.
-Nada y que Neptuno cuide de ti.- el tritón asintió y luego se volvió a su familia.
-No tardare. Volveré con ellos.
-Cuídate, mi amor.- Gabriel beso las frentes de las dos sirenas que amaba y con lanza en mano salió nadando veloz. Emilie intento calmar a su hija que hipaba desconsolada.- Ven cariño. Vamos a ver a Nathaniel.- la joven asintió y se marcharon. Pero unas cuantas sirenas comenzaron a murmurar.
-Pobre Chloe, no me imagino lo que debe estar pasando.
-No lo sé. ¿No crees que Neptuno la está castigando? He escuchado cosas sobre ella.
-Yo también. Se dice que la han visto de noche con actitudes extrañas.
-No me sorprendería que el mar la castigara.
Sirenas y tritones murmuraban, pasando las palabras como caramelos que se vuelven ácidos con el tiempo. Lila sonrió complacida y nado admirando como un simple chisme podía convertirse en una red dispuesta a ahocar a su víctima.
-Pues saben, yo he visto a Chloe haciendo ciertas cosas...
Tikki miraba la luna llena que desaparecía dentro de muy poco, se asomó unos momentos al camarote y ahora todos dormían. Sintió algo en esa muchacha que no había sentido desde hacía muchos años con algún humano o ser místico y eso le puso a pensar… miró hacia las velas del barco y notó el viento que las movía. Esperaba que Sain y Breezy no perdieran el rastro, pero tal vez era el destino quien estaba moviendo el barco a su destino. Plagg se puso a su lado.
-¿Cómo es que nadie los escucho? Tendré pesadillas en la noche.
-Pienso que sería lindo. Ya fui a ver a Claude y también está muy bien con esa terrestre que escogió.
-Para gustos los míos, no hay nada mejor que una siesta, un queso añejo y tu compañía mi dulce terroncito.
-Hace mucho que no estábamos en tierra, ¿verdad?
-Es cierto, debemos aprovechar un poco. Pero sabes cómo es esto, hay ciclos que estamos en tierra, otros en mar, y otros dormidos.- Plagg notó algo en Tikki.- ¿Qué te pasa? ¿Es sobre lo que dijo Adrien acerca de los supuestos ataques?
-No lo sé, es que… la rueda del destino se está moviendo pero hay algo… lo puedo sentir, pero no sé si es bueno o malo.
-Bah, como sea sabes que estamos juntos en esto terroncito, en las buenas y en las malas me tendrás contigo.- ella sonrió y apoyó su cabeza sobre su amigo haciéndolo sonrojar, sus cosas se juntaron y contemplaron la luna en lo que restaba de la noche.
Entre tanto dentro del camarote, Marinette miraba fijamente a Adrien sentada junto a la bañera. Se llevó la mano al corazón, triste por el destino que ella trazó para él.
-Marinette…- ella se volvió a verle pero él seguía dormido.- No eres indigna… eres mi princess…- una lágrima cayó de los ojos de ella sin que se diera cuenta, sintiendo que un peso invisible hecho por esa palabra que escuchó una y otra vez en su niñez desaparecía con parte de su actitud de capitana del Ladybug, quedando sólo Marinette, la joven de buen corazón.
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Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Cielos, en verdad que este capítulo me ha costado, pero en el próximo tendremos acción y quizás algo más de…. Ok, pañuelos en mano por favor. Así pues les agradezco de corazón todavía seguirme, por todos los reviews, favoritos y follows, así pues…. Dejen, review, nada de tomatazos, acepto imágenes de Chat Noir, Nathaniel, Luka o Viperios y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
