Hola a todos! Uff, la verdad me he adelantado unas horas a la publicación pero ¿qué más da? Adoro sacar una sonrisa a quien pueda y pronto terminará lo de esta vida pasada, estamos a unos capítulos del final, los secretos se revelan y las dudas se disipan, así pues, espero que les guste tanto este capítulo como a mí me encantó escribirlo, y sin más qué decir a parte de agradecimientos a Thomas Astruc por tan genial serie… COMENZAMOS!
…
Capítulo 26.
Tritones piratas.
Los días pasaron y Marinette tenía el ceño fruncido en el timón. Alya la miraba con la ceja arqueada.
-Oye, ¿te has hecho algo? Tu piel se ve más lozana.
-Duermo más temprano.- respondió con sequedad pero era una vil mentira. Porque en su camarote, un tritón la había tentado. Era un experto seductor, un tramposo de sonrisa ladina, y también... Un amante increíble.
-Eres tan hermosa... tan perfecta.- gemía este mientras succionaba sus senos y ella no dejaba de mover sus caderas mientras el agua de la tina se agitaba alrededor.- Marinette... eres mía.- declaro antes de hacerla gemir con fuerza al correrse y luego llenarla con su esencia, dejando su cuerpo lánguido sobre él.- Mi Marinette, mi princess… sólo mía.
Marinette tenía un tic en su ojo. ¿Suya? No, por supuesto que no. Ella no le pertenecía a nadie, pero entonces... ¿porque estaba pensando en cómo no venderlo?
-¡Barco a la vista!- grito desde arriba Alix.- ¡Es un barco de la realeza!
Marinette sonrió. Era el segundo barco de la realeza que se encontraban desde que había capturado a los tritones junto con un barco mercantil.
-¡Prepárense todos! ¡Vamos a por ese botín!
Juliet entro en el camarote y miro al tritón que la estaba esperando.
-Hola mi ángel. ¿Qué fue lo que pasó?
-Otro barco para robar. Iba una princesa.
-¿Y robar te hace feliz?
-La verdad es una forma de vida a la cual me he acostumbrado. Y la mayoría de aquí tiene familias a las que alimentar.
-Vale, entiendo. ¿Y qué te hace feliz entonces?- ella se sentó en la orilla de la tina y le dedico una dulce sonrisa.
-Lo que me hace feliz son las pequeñas cosas. Amo leer, aprender cosas nuevas, amo el brillo del mar y amo la libertad.
-Y…- ella notó su sonrisa socarrona y emitió un soplo a lo bajo.
-Y también te amo a ti, tritón tramposo.- este sonrió y se acercó a ella besando sus labios.- Deja te quito esta cadena, sé que esta floja pero seguro te ha de molestar.
-No tanto como antes.- era increíble cómo es que alguien podría enamorarse, ellos dos lo habían hecho al conocerse, hablando y entre risas. Juliet amaba su compañía y Claude amaba su inteligencia y su buen corazón.- ¿Cuándo se lo dirás a tu capitana, mon ange?
-No lo sé. ¿Estás seguro que tu amigo está enamorando a Marinette?
-Por supuesto. Adrien está loco por ella, y es listo. No deberías preocuparte de nada.
-Mmm. Si tú lo dices… aunque creo que la vero de mal humor últimamente.- reflexionó con ceño fruncido y Claude la abrazo de la cintura y la acerco a él.
-Confía en mí. Eso quiere decir que él lo está haciendo de maravilla.
-Es que aun trato de encontrar las palabras de cómo decirle que me enamore de nuestro pequeño botín.
-Dile que mi carisma y mi encanto te hicieron caer redondita.- ella sonrió sonrojada.- Y deberías descartar lo de pequeño conmigo, ya que también soy un gran amante en todos los sentidos.- su cara ardió por completo.
-¡No creo poder decirle eso!
Tocaron a la puerta. Y Alya le llamó desde afuera.
-¡Juliet! ¡Marinette nos llama!
-¡V-Voy!- le dio un beso en los labios a Claude y se enderezó para volver a ponerle el grillete en el cuello por si alguien entraba en su ausencia.- Te veo luego. Te traeré la comida.
-Claro mi amor. Ve.- ella se fue y el tritón suspiro. Bajo la cama salió Tikki y este le sonrió.- ¿Ya ves porque estoy loco por ella?
-A Sain esto le dará un ataque.- rio Tikki.
-Eso seguro. Pero quiero que esa humana venga conmigo al mar.
-Si ella acepta...
-Lo ha hecho ya. Y pronto sellaré todo.- Tikki asintió y salió por la ventana sin ser notada por nadie hasta llegar donde los piratas estaban reunidos, y se puso a lado de Plagg tras unos barriles.
Los piratas reían y celebraban repartiendo ron y cerveza. Alya se negó a beber sintiendo náuseas y Marinette estaba sentada sobre una elegante silla de madera rodeada de un montón de oro y joyas.
-Compañeros. Quisiera decirles que estoy contenta de este botín que se repartirá muy pronto entre vosotros.- todos gritaron de júbilo.- Y ante ello quiero dar a conocer una decisión que me ha tomado mucho tomar. Desde este momento decreto que nos quedaremos con los tritones.- pronto la alegría desapareció reemplazada por la confusión. Juliet fue la única que sonrió.
-¿Pero por qué?- pregunto Ivan confundido. Y Alix se levantó de su sitio azotando el puño en la mesa.
-¡Esos tritones valen su peso en oro!- Marinette le dedicó una mirada fulminante que la hizo sentarse. Marinette pasó sus dedos suavemente por su tarro.
-En estos días que hemos conservado a esos tritones nuestra suerte ha mejorado. Nuestro botín se ha duplicado o casi triplicado de lo que no había estado en meses y no hemos tenido problemas con la marina. Hemos sido imparables, hemos acabado con nuestros enemigos, y nos hemos robado sus botines. Díganme, ¿no es mucha coincidencia?- todos se miraron asimilando todo.
-Eso es verdad.- apoyo Max.- A decir verdad es sorprendente la velocidad con que hemos logrado casi triplicar nuestro oro en tan poco tiempo. Es casi como magia.
-Es cierto.- reconoció Alya.- Esos peces en verdad nos han dado suerte.- pronto todos comenzaron a asentir y Juliet agregó para los más desconfiados.
-Además, comparado a como los íbamos a vender nos hemos hecho de un mayor botín.- enseguida las dudas se disiparon y Marinette se levantó de su lugar.
-¡Entonces está decidido! ¡Nos quedaremos con los tritones!
Todos corearon a la vez y ambos gatos se miraron sorprendidos al ver que esas chicas lograron salvar las colas de los chicos. A lo lejos, nubes de tormenta se comenzaron a formar...
Extraños acontecimientos comenzaron a suceder para la gente del mar que comenzó a sentirse enferma, y el líder no podía creer que su gente enfermara de la noche a la mañana, medusas atacaban a la gente y estas caían enfermas con alta fiebre, los remedios normales parecían no funcionar.
-Me quemo… ¡Me quemo!- exclamó Nathaniel tendido en algas curativas.
-¡Natalie, ayúdalo!
-Sí, maestro.- la sirena puso sus manos en el joven que ardía en fiebre y pronto sintió el frescor en el agua.
-¿Que ocurre, Sabio?- preguntó el líder preocupado.- ¿Por qué pasa esto?
-Me temo que hay algo malo con las medusas que han atacado, me temo que sea algo relacionado a habilidades de magia negra.
-¿Cómo? Acaso tus aprendices...
-¿Ellas? No. Las tengo vigiladas pero Natalie no sería capaz y Audrey no cuenta con las habilidades suficientes.
-Entonces...
-Señor.- se presentó un soldado.- Hemos escuchado rumores de alguien visto haciendo cosas raras parecidas a conjuros.
-Es cierto.- aportó una sirena que visitaba a un enfermo.- También que habla sola y el agua se siente helada y turbia a su lado.
-¿Quién es? ¿Quién ha osado de hacer este maleficio?- la voz de una sirena surgió entre todas.
-Es Chloe, la hija de Emilie.- se acercó Audrey con humildad al soberano.- Y es cierto, mi hija me ha contado que la ha visto a mitad de la noche haciendo cosas raras al agua, incluido recitar cantos extraños.
-Tráiganla ante mí. Si se resiste arréstenla.
-Sí, señor.- dos soldados se fueron a donde Chloe. El Sabio se volvió a su aprendiz.
-¿Por qué no reportaste esto antes, Audrey?
-Disculpe maestro, pero quería estar segura y que no fuese algo de la imaginación de mi hija o simples chismes.
-¿Y no pudiste decirlo para que lo investigaran?- preguntó Natalie al terminar con Nathaniel.- Es extraño que una joven sepa conjuros…
-Sabemos que hay antiguos conjuros sin encontrar en el mar, quizás ella encontró alguno.- encaró a Natalie que la miraba sin inmutarse.
-Ya, ya.- las separó el Sabio.- Veremos si esto es verdad. Mientras tanto sigan con lo suyo.- las dos sirenas se separaron para seguir con sus labores pero el Sabio quedó pensativo y con el ceño fruncido acariciando su barba.
Chloe iba con un paquete en mano, llevaba alimento para Nathaniel y esperaba poder verlo esta vez, porque los enfermos por ataques estaban recluidos. Sintió la mano de su tío en su hombro.
-Tranquila, Chloe, seguro que esta vez te dejan verle.- su tío les estaba apoyando ya que su esposa había ido en la expedición de rescate.
-Es cierto cariño.- dijo su madre para tranquilizarla.- Seguro que nos dejarán verle y estará loco de verte.
-Eso espero, me ha costado atrapar estos peces, sé que son sus favoritos.
-Y seguro le van a encantar.- abrazó a su hija para infundir confianza.
-¡Alto ahí!- dos soldados se interpusieron en su camino. Emilie se puso frente a ellos al notar su hostilidad.
-¿Qué buscan, señores?- preguntó el tío de esta con molestia.
-Tenemos ordenes de llevar a esta sirena a con el líder.
-¿Ha pasado algo con Nathaniel?- se adelantó Chloe preocupada y los soldados aprovecharon para sujetarla.
-Vendrá con nosotros.
-¡Hey! ¡Suéltenme!
-¡Suelten a mi hija!- iba a intervenir pero Emilie fue sujetada desde atrás por el otro soldado.
-¡Suelte a mi cuñada!- el tritón sujetó al soldado por detrás pero casi de inmediato la jefa de la guardia lo quitó de encima.
-¡Nada de escándalos! Llévensela ahora.
- ¡Alto! ¿Por qué se la llevan?- reclamó Emilie furiosa y Nora no se tentó el corazón al hablar.
-Porque es acusada de provocar la enfermedad de varias personas y de practicar magia negra. No espete condescendencia por ello.
-Esperen, eso es imposible. ¡Chloe!
-¡Mama!- y sin poder hacer algo se llevaron a Chloe, ante la mirada de algunos testigos de los cuales estaba Lila que sonrió de forma torcida al ver que su plan iba a la perfección…
Un trueno rompió la calma de esa noche y todo mundo estaba en posición. Cayeron en una inminente tormenta la cual los tomo por sorpresa. Todos estaban en posiciones, los truenos iluminaron los cielos y el agua los golpeaba feroz. Adrien se sintió preocupado y también Claude, cada uno acompañado de un kwami. Adrien escuchó el rugir de la tormenta y Plagg tenía las garras bien puestas en la cama de Marinette sintiendo el barco mecerse con violencia.
-Ay, no debí comerme ese pedazo extra, ugh...- Adrien no dijo nada, su cuello estaba liberado de la cadena ya que minutos antes Marinette había entrado y se la había quitado.
-El barco sufrirá algunas sacudidas y no quiero que te rompas el cuello.
-Marinette, ¿qué ocurre?
-Una tormenta. Eso es lo que pasa. Y por cierto, más vale que salgamos de esta porque convencía la tripulación de no venderlos porque nos traían suerte.
-¿En serio?- habló feliz al comprobar la bondad del corazón de su princesa.- Oh, Marinette, yo…- un relámpago interrumpió el momento.
-Rayos, es inevitable después de todo.
-Espera, ¡Marinette!- quiso detenerla pero ella salió del cuarto sin mirar atrás.
Escucharon gritos acompañados de un fuerte relámpago que iluminó todo el espacio.
-¡Fuego! ¡Fuego!- gritaron desde afuera y Adrien se apoyó en la tina.
-¿Pero qué haces?- preguntó Plagg.
-Tengo que ver qué ocurre. No puedo quedarme aquí.- cayó como un peso muerto en el suelo y debido al bamboleo del barco su cuerpo fue arrastrado a una esquina y luego a la otra. Tuvo que usar sus garraspara poder anclarse en el suelo, pero no tuvo necesidad de arrastrarse porque el barco hizo lo propio y este se golpeó el hombro con la puerta.
Había visto a Marinette abrir esa puerta docenas de veces, así que no fue difícil abrirla y ver el exterior. Tomó el pomo, giró y jaló abriendo la puerta. El cielo era gris y plomizo, las olas golpearon el barco casi tragándose a los piratas que se sujetaban de donde estaban. El marco se mecía violentamente y vio una vela se estaba quemando encima a pesar de la tormenta.
-¡Ahogarlo con la vela menor! ¡Si perdemos la mayor no podremos navegar!
Vio a Marinette correr junto con otros para sujetar la vela, una ola los golpeo y la vio tomar una soga con fuerza junto con otra chica morena y un par de hombres.
-¡Tiren!- obedecieron y luego ella corto las sogas con su espada y la vela en llamas se soltó desapareciendo entre la tormenta. Algunos celebraron pero Marinette sabía que aun había peligro.
-¡Aseguren las velas restantes! ¡Que ningún nudo este suelto en los cañones!- Adrien estaba asombrado, aun en la tormenta se veía como una diosa imponente de brillantes ojos. De repente algo ocurrió. Una de las sogas que sostenía uno de los cañones se solto y este fue directo a Marinette.
-¡Marinette!- fue demasiado tarde, el cañón la golpeo y cayó a las oscuras aguas de la tormenta.- ¡NOOOO!- salió y dejó que el movimiento del barco lo arrastrara al agua.
-¡Adrien!- gritó Plagg que salió del cuarto, viendo al tritón saltar al agua a por su amada.
Adrien busco a Marinette y no tardó en encontrarla, se estaba hundiendo, la se había enredado en su pierna con el cañón y caía irremediablemente al vacío. Había perdido su espada y apenas y podía doblarse para alcanzar su cuchillo de su bota. El pecho le dolía y exhaló lo último que le quedaba de aire. Creyó por un momento que moriría, pero dos brillantes gemas verdes la miraron de frente y sus labios fueron cubiertos por unos firmes y cálidos labios que conocía muy bien. Sintió sus pulmones expandirse y aspiró con fuerza dándose cuenta que estaba respirando bajo el agua. Adrien le sonrió y cortó la cuerda de su pierna, sujetando a su amada pirata que seguía sorprendida por lo que estaba pasando.
-No te preocupes, ahora todo irá bien.
Encima de ellos el barco parecía a punto de volcarse y Marinette veía con impotencia la situación.
-¡Hey! ¡Adrien!- Claude apareció y Adrien sonrió.
-¡Claude! ¿Cómo?
-De la misma forma que tú. Plagg estaba todo remojado cuando llegó conmigo.- drien se rio pero volvió su vista al barco.
-Vamos, pues. Hay cosas que hacer.
Adrien estrecho con fuerza a Marinette con su brazo, y los tritones comenzaron a moverse en un círculo, cada uno en sentido contrario al otro abriéndolo más y más bajo el barco. Pronto la nave se estabilizo a pesar de la tormenta, y cuando los tritones se detuvieron uno frente al otro alzaron sus manos y una ola surgió elevando la nave y lanzándola a metros del mar hacia adelante. Toda la tripulación grito sujetándose de donde fuera. Abajo nadaron con velocidad, pasando junto al otro en una coordinación perfecta que creo una corriente que impulso la nave veloz más lejos en otra ola. Juliet sujeta al mástil con la vista hacia el cielo y pudo constatar que la tormenta iba pasando de ellos. El barco se movió a una velocidad nunca antes vista y otra ola los elevó y los volvió a alejar más de la tormenta.
En poco el cielo quedo despejado y todos se miraron entre sí.
Juliet corrió hacia la orilla buscando a los tritones pero no les veía.
-¡Hey!- ella sonrió al escuchar a Claude del otro lado y corrió viéndolo a él con el otro tritón Marinette.- ¿Nos lanzan una red?- Alya al ver a su amiga a salvo sonrió.
-¡Ya oyeron idiotas! ¡Sáquenlos del agua!
-¡Y traigan tinas grandes!- grito Juliet también.
El manto de la noche los cubrió, habían perdido una de las velas menores pero el ambiente era de fiesta al dar la bienvenida a dos nuevos miembros de la tripulación. Colocaron collares de oro sobre ellos y les pusieron sombreros piratas.
-Bienvenidos a la tripulación.
-Tritones y piratas, menuda cosa.
Todo mundo reía y Claude le dio un trago a una cerveza y lo saboreo un rato.
-Ugh, amargo.
-Toma zumo.- le dio Juliet su vaso.- A mí tampoco me gusta mucho el alcohol.
-¿En serio? ¿Y por qué no me hablas qué tipo de bebidas te gustan en tu cuarto?- ella se sonrojó.
-Pfft, como quieras. ¡Este tritón quiere descansar! ¡Llévenlo a mi habitación!
Marinette camina para darle espacio a Adrien de conocer a los demás pero le pareció raro no ver a Alya pululando como polilla a la luz cerca de Adrien. Normalmente su curiosidad era innata, y las había metido en más problemas de los que podía contar pero la encontró en la parte más alejada vomitando de nuevo.
-¿Alya?
-He-Hey, capitana. ¿Qué pasa?
-¿Qué pasa? Has estado enferma por días. ¿Qué es lo que te ocurre?
-Yo no...
-Alya. Como tu amiga, y no como tu capitana, dime que pasa.- de repente vio grandes lágrimas en los ojos de su amiga y entonces se lanzó a sus brazos.
-¡Marineeeette! Creo que estoy embarazada.
-¿Embarazada? ¡Oh, por los siete mares, Alya! ¡Felicidades! ¿Y quién...?
-Nino Lahiffe. El capitán de marina.
-Y vaya que estamos jodidos.- soltó con una sonrisa trémula.
-Lo sé.
-¿Y qué piensas hacer?
-No lo sé... Amo esta vida pero él es lindo. Y me gusta de verdad.- las dos se apoyaron en la orilla del barco y Marinette le da un leve empujón.
-Hey. Llegaremos a puerto en una semana. Tienes para entonces para decidir, pero pase lo que pase eres mi mejor amiga. Y me importa tu felicidad.
-Oh, Mari...- Alya la abrazo con fuerza.
-Ya, ya todo estará bien, serás una buena madre.- le dio unas palmaditas en la espalda. Mas algo capta su atención en la lejanía del mar, una luz a lo lejos que no debería estar allí.- ¿Que rayos..?- le arrebató el catalejo a Alya y sintió una piedra en su estómago.- Mierda, mierda.
-¿Mari?- la joven se fue corriendo hacia donde estaban todos.
-¡SILENCIO!- todos callaron al escuchar a su capitana gritar.- ¡La fiesta termino! ¡Escondan a los tritones en las alcobas! ¡Hay que irnos rápido de estas aguas!
-Marinette, ¿qué ocurre?- pregunto Adrien.
-El Liberty está cerca. El barco del rey pirata arribara pronto a con nosotros.
Por cinco segundos un silencio lleno todo y se escuchó el sonido de una botella romperse. Pronto todos comenzaron a moverse y entre Kim e Iván llevaron a Adrien al cuarto de Marinette de vuelta a la tina.
-¿Marinette?- ella entro y le dio un beso rápido.
-No hagas ruido, volveré, te lo juro.- se fue veloz a buscar a Juliet.- ¡Juliet, necesi...!- abrió la puerta y se quedó congelada al ver a su amiga en la cama, y no estaba sola. Completamente boca abajo ahogando sus gemidos en la cama, el tritón usaba sus brazos como impulso para penetrarla con más ahínco, temblando ante ese apretado interior que le recibía. Claude mordió su cuello y pronto una luz se hizo presente alrededor de su cuello, una gargantilla de doble cadena de oro y perlas se formó y un zafiro cayendo al frente, rodeado de pequeños diamantes.
-Mi ángel, mi dulce vida...- ella alzo la cadera, apenas volviendo su cabeza hacia él para besarle y Claude se afianzó a ella apretando sus senos.
-Mi amor...- los dos gimieron a la vez cuando alcanzaron el clímax, y tras unos momentos perdidos en el éxtasis, la joven vio a Marinette.- ¡Ma-Marinette!- la capitana del Ladybug tardó en reaccionar y casi se abofetea por ello.
-¡No hay tiempo! ¡El rey pirata llega!
-¡¿Que?!- la joven se enderezo y Marinette cerró la puerta, acalorada por la escena y temerosa.
Los dos kwamis se miraron entre sí, y el sonido de un cañón hizo a Marinette maldecir a lo bajo. Alya y Juliet se reunieron con ellas.
-Primera advertencia.- musito Alya.- No podemos ir por la segunda y sin una vela no podremos huir.
-Mierda...- Marinette se apoyó en su timón.- Prepárense todos. El rey va a arribar.
El alegre ambiente ahora era frio como la muerte misma, un barco de madera oscura se puso a la par de ellos, candiles colgaban como luces de muerte, los cañones que asomaban lucían como ojos oscuros, las velas negras ondearon casi en sus rostros. Un gran tablón se puso entre ambos barcos y sogas lo ataron para que no se alejaran. Los pasos del pirata más sanguinario le pusieron los pelos de punta a todos. Marinette fue a recibirle junto con sus amigas y este también iba acompañado de su mano derecha, su letal mascota cocodrilo, y su sirvienta...
-Hola pequeña Mari.- sonrió este como si fuesen amigos.- Hace mucho que no te veía.
-Rey Capitán Jagged Stone. Es un placer tenerlo en mi barco...- se quitó el sombrero en reverencia mientras este sonreía amplio y su hijos Luka y Juleka la miraba con interés mientras que su sirvienta Kagami frunció el ceño mirándola con desprecio. Iba a ser una larga noche...
Las cuevas eran frías, enfriaban tanto el agua a su alrededor que sentía calaban sus escamas. Los barrotes de piedra apenas daban espacio a sacar su brazo pero eso no le servía de consuelo. Dos guardias vigilaban la cueva y cruzaron sus lanzas al ver a alguien acercarse.
-¿Quién anda ahí?- la sirena se acercó y Chloe quiso abrazarla.
-Mamá.
-Vine a traer algo de comida.- respondió la mujer y la dejaron avanzar.- Hola Chloe. ¿Cómo te sientes?
-Este lugar es horrible, siento frío. ¿No han regresado padre y Adrien?
-No, pero te aseguro que volverán pronto.
-No es justo. Yo no hice nada. Todo lo que dicen son simples rumores.
-Lo sé, mi amor. Y por ello saldrás libre muy pronto.
-¿Y Nathaniel?
-Está débil todavía, por eso no puede venir.- Emilie metió su mano y la acuno en la mejilla de su hija.- No te preocupes, Sabrina fue a decirle todo y el no cree en esas cosas que dicen. Cuando salgas y se recupere podrán celebrar su unión.- Chloe derramo una lágrima que se disipo con el mar.
-Tengo miedo…
-Ya debe irse.- habló uno de los guardias, los dos les miraron severos y Emilie suspiro.
-Sé valiente mi pequeña. Debo irme pero regresare mañana temprano.
-Sí, mamá.
Emilie se alejó con todo el dolor de su corazón. No iba a llorar, necesitaba ser fuerte en la ausencia de su marido e hijo y debía infundirle a su hija esa fuerza que sentía la estaba abandonando.
-Oh, pobre de ti Emilie.- soltó una voz en falsa pena.- No me puedo pensar lo que debes de estar sufriendo.
-Audrey...- apenas y se volvió a verla.
-Mi querida amiga. Pobre de ti, con una hija encarcelada, un hijo con humanos y un marido ausente.- suspiro dramática y se acercó.- Pero no te preocupes, estoy aquí para cuando necesites un hombro para llorar. Para eso están las amigas.- apenas su mano rozo su hombro una férrea mano la estrangulo.
-¿Crees que no sé que ha sido tu hija quien comenzó esos rumores y la acusó en directo con el líder?- podía sentir su tráquea a punto de partirse.- Tú y tu hija comparten el mismo corazón lleno de maldad, y pagaran por haberse metido con mi familia.
-Emilie.- la firme voz de Natalie se escuchó a sus espaldas y soltó a Audrey que comenzó a toser.
-¡¿Has visto lo que ha intentado hacerme?! ¡Lo has visto!
-¿Qué cosa?- ladeo la cabeza Natalie.- Yo no he visto nada raro.
-¡Maldita perra! ¡Pagaran por esto!- se alejó nadando y Natalie se acercó y puso su mano sobre el hombro de Emilie. La sirena se apoyó en su amiga y comenzando a llorar.
-Está bien, Emilie. Ten fe en tu esposo, el volverá con todos e impedirá esta injusticia.- Emilie asintió con lentitud sintiéndose mejor pero todavía con una pena muy grande en su corazón.
-Ojala sea pronto, muy pronto...
El rey pirata rio al escuchar a Marinette contarle como se burló de la marina durante la cena, invitando a todos a reírse también aunque fuera fingido.
-Oh, pequeña, sabía que un día darías de qué hablar. Estoy muy orgulloso de ti. Seguro ahora tu cabeza vale el doble.- este suspiró retirando una lágrima de su ojo.- Todavía recuerdo cuando estabas en mi tripulación. Qué tiempos aquellos…
-Muchas gracias señor, aunque no sé si es bueno o malo que mi cabeza valga tanto. Amo la tranquilidad del mar.
-Y la sangre si estas en este oficio.- ella sonrió pero no fue una sonrisa sincera. Sentía la tensión en la tripulación, y no los culpaba, ella estaba igual pero lo disimulaba lo mejor posible.
-Espero que el banquete esté siendo de su agrado.
-Nada mal he de decirlo.- dijo lanzando una pata de pollo a su mascota Fang que la devoró de un bocado.- ¿Qué celebran?
-Celebramos que hemos tenido un buen botín mi señor.
-Eso es lo que quería escuchar. Así no tendré remordimientos con la cuota de navegar en mis aguas.
-Por supuesto, sabe que yo y mi tripulación le concederemos lo que pida.
-Me encanta escuchar eso, ¿no es verdad?- dijo mirando hacia sus hijos que asintieron.
Marinette miro de reojo a sus amigas. Alya intentaba controlar su mareo y Juliet comía casi forzada para evitar sospechas. Luego miro a los hijos del rey, Juleka Couffaine vestía con un vestido purpura con encaje negro, pero no se dejaba engañar, era rápida como mortal con sus dagas, ella misma había comprobado que guardaba más dagas en su vestimenta como si fuera magia; y Luka Couffaine, cuyo tiro y habilidad con la pistola competían o superaban al de su padre, era un bribón que era capaz de escapar de cualquier prisión que le encerrasen. Pudo notar como Luka la miraba con una amplia sonrisa y eso la hizo fruncir el ceño. En lo que restó de la cena, esperaba ansiosa que se marcharan y los dejaran navegar tranquilos.
-Bueno, señor. Espero que la cena haya sido de su completo agrado.
-Oh, no tienes idea. Hace mucho tiempo que no comía así. Estoy muy complacido.
-Bien, dado al caso con gusto abriremos las puertas de nuestro arcón y podrá tomar ahora nuestro el botín, si gusta.
-No, no, no, pequeña Marinette.- negó moviendo su dedo de un lado a otro.- Voy a esperar hasta mañana en la claridad del día. No quiero llevarme ni una moneda de oro de más. Así que nuestros botes estarán enlazados hasta mañana.
-Oh, entiendo.
-¿Supone algún problema?- le sonrió amplio mirándola atento, tuvo que poner todo acopio de sus fuerzas para no sudar o vacilar.
-En lo absoluto. Estoy extasiada de poder compartir su compañía y comprobar que lo que dicen es que nuestro rey es justo para con nosotros los del mar.
-Muy bien. Entonces nos vemos mañana.
-Por supuesto, mi señor.- hizo una reverencia. Juleka la miro con expresión estoica antes de seguir a su padre y Luka se quedó unos momentos.
-Te ves muy bien, Marinette.
-Luka.- ella se enderezo y en su tono pudo percibirse cierta acritud.
-¿No quieres que me quede en tu barco esta noche? Podría hacerte compañía y recordar viejos tiempos.
-Vete a dormir solo Luka. Hace mucho tiempo nuestra historia se hundió como mi primer barco, ¿recuerdas?
-No fue culpa mía. Sabes que los problemas suelen seguirme. Pero pasamos buenos momentos, ¿no?
-Claaaaaro. Tengo una daga con tu nombre si no te retiras.- Luka rio.
-Nos vemos entonces mañana, ma muse.
-Largo ya, serpiente de mar.
Luka se fue y ella suspiró con hastío, una brisa de mar duró más que su relación con Luka, el muy embustero no sólo había permitido que su primer barco se hundiera, sino que la dejó en una isla y sin botín. Desde entonces no ha querido saber nada de ese miserable. Al darse la vuelta su hombro chocó con el de Kagami, la sirvienta de los hijos del rey, vestida tal y como la recordaba con ropas orientales de color rojo y dorado, y su largo cabello recogido con un apretado moño con un adorno de una flor de loto hecha de oro.
-Si te atreves a acercarte a Luka te las veras conmigo, perra de mar.
-¿Qué pasa, Kagami? ¿Celosa? Deberías ir con Luka para que te caliente muy bien. Luces frustrada.
-No soy una cualquiera como tú. Y Luka si es un verdadero caballero.
-Y un hombre en la cama. Pero el no daría ni una moneda por las amantes que pasan por su cama.
-Tú no vales una moneda. Todo tú es una desgracia, podrida por dentro e indigna.- esa palabra fue suficiente para levantar los ánimos.
Dos espadas chocaron y las dos se miraron con un deseo de sangre.
-Cuidado con lo que dices. O bien podría gustosa arrancarte las entrañas zorra nipona.
-Atrévete perra mestiza. Que no me quedare atrás.- tras un último hoque del filo de sus espadas, Kagami se alejó y fue a su barco. Marinette regreso y al abrir la puerta casi gritó del espanto al ver a un costado una figura agazapada, pero nada más se trataba de Adrien que escuchó todo lo que pasaba.
-¿Estás loco? Casi me matas del susto.
-Lo siento. Quería escuchar todo lo que ocurría.- ella suspiro y cerró la puerta sentándose a su lado en el suelo.
-No dejare que los vean ni que les hagan daño, Adrien. Ustedes ahora son parte de nuestra tripulación y eso los transforma en familia
-No, eso lo sé. Es solo que... ¿conoces a esos chicos que estaban con el rey pirata?
-¿Hablas de los hermanos Couffaine y Kagami? Vaya que sí
-¿Cómo los conociste?- preguntó incómodo por alguna razón que ella no entendía.
-Oh, bueno, cuando inicie como capitán pirata acepte a Luka, Juleka y a Kagami como miembros, pero no sabía que esos dos se unieron para estudiarme como aliada para el rey pirata. Tras unas semanas me dieron su aprobación. Pero ese malnacido de Luka hizo que los de la marina hundieran mi barco para que ellos escaparan en otro barco que ya los estaba esperando para fugarse dejándome varada en una isla desierta. Fue una prueba y la pasé con honores, eso fue lo que me dijo el rey cuando volví a ver a esos tres en un no tan diferente encuentro. Dicen que un capitán que no se recupera y escapa no es digno de respeto, y yo me gané ese respeto.
-Y... ¿tuviste algo con ese tipo?
-Así que escuchaste eso…- musitó desviando la mirada.- Fue hace mucho. Fue hace mucho tiempo, ahora no tiene import-¡ancia!
Adrien la impulsó a quedar sobre de él y la beso profundo, ella se dejó llevar por ese exigente beso, sus lenguas se encontraron en una danza fiera que ella dejó que él dominara, y en un movimiento impredecible este rasgo su camisa. Protestó, pero la boca de él se concentró en sus sensibles senos los cuales comenzó a besar, chupar y morder dejando marcas alrededor.
-Oh…A-Adrien...
Ahogó un gemido enredando sus dedos en sus rubios cabellos. Él había escuchado a Luka, notó esa mirada que no escondía sus deseos a su mujer, y quería marcarla como suya. Lamio hasta que sus pezones se pusieron duros como guijarros y los apretó deseoso ahogando su ímpetu en ellos y escuchándola gemir su nombre invocándolo con el hechizo de su voz. Sus prendas fueron retiradas y al fin libre sus dedos se sumergieron en su cálido y húmedo interior, su liquido resbalo por su mano abundante, sintiendo sus dedos ser apresados por su orgasmo. Su cuerpo colapsó sobre él, con una película de sudor que iluminaba su piel, sintiendo su cuerpo entumido y ardiente entre las piernas. Ese tritón estaba jugando con ella... y le encantaba. Lo sintió entrar en ella de golpe, grito ante esa brutal estocada sintiendo como apresaba su interior. Las manos de su tritón la movieron de arriba a abajo, en movimientos erráticos buscando el placer de ambos. Sus fuertes brazos la apresaron y ella movía sus caderas poseída por el placer y el excesivo deseo que sentía por él. Adrien le dio su espacio, instándola a seguir, a moverse a su antojo, hasta que ambos sintieron que el mar chocaba sobre de ellos siendo este primero en reclamarla y luego ella que permaneció empalada sobre de él.
Adrien la abrazo retirando algunos mechones de su rostro. Si estuviera en el mar otra cosa seria pero eso no sería problema.
-Marinette...
-Mmmhm...
-Por favor, ven conmigo al mar.- ella reacciono mirándolo a la cara por completo confundida.
-¿Que?
No tardaría en amanecer. Le gustaba verlo todos los días y por eso se levantaba más temprano, antes era más dormilona pero ganarse la vida significaba madrugar y había aprendido a ver las ventajas de ello. Juliet caminó hacia ella y le tendió un poco de pan. Marinette sonrió y luego ambas miraron hacia el punto donde el sol no tardaría en aparecer.
-Alya nos dejara en la próxima playa.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Encontró algo nuevo y valioso. Tienes que felicitarla por ello.
-Entiendo. Lo hare cuando estemos cerca de puerto.
-¿Y tú también nos dejaras?- vio a la joven tocar aquel collar con un camafeo.
-No lo sé...- la joven mantuvo su vista hacia el horizonte y Marinette suspiro recordando la charla de anoche.
-¿Una sirena?
-El mar puede aceptarte como su hija si aceptas ser mi pareja.
-¿Y me convertiría en una sirena?
-Es lo más probable si aceptas a renunciar a tu forma terrestre y unirte a mí. Estaríamos juntos, no tendrías mas esta vida y serias libre, Marinette.
-Yo...- la emoción de Adrien menguo al notar que ella no compartía su entusiasmo.
-¿Qué ocurre? ¿No quieres estar conmigo?
-Adrien, si quiero, pero no puedo dejar a mi tripulación, ellos me necesitan.
-Pero Marinette, veo que esta vida te hace infeliz, ¿por qué no puedes dejarlo?
-Escúchame Adrien, soy su guía, su capitán, no puedo dejarlos a la deriva.- se levantó mirando a la escotilla.- Y algunos de ellos son como una familia para mí...- Adrien sintió su corazón temblar.
-¿Me amas?- ella lo miro perpleja y luego bajo la mirada.
-Si... pero me pides un sacrificio que no pueda realizar si lastimo a otros.- las lágrimas agolparon sus ojos.- No te lo he dicho con claridad... Pero si te amo tritón tonto.- se acercó a él y este acaricio su cuello pero ella le detuvo.
-Déjame darte una joya de mar, déjame unirte a mi como mi pareja.
-No. No me unas a ti, no puedes.
-Marinette...- ella se alejó de él.- Si te unes a mi entonces estaremos juntos, piensa en nuestro amor, en tu felicidad.
-Lo hago, pero por primera vez Adrien de verdad me siento indigna de tener el amor de alguien tan bueno como tú.
Marinette se tragó su dolor, no podía dejar a su tripulación, pero tampoco podía tenr a Adrien eternamente en su alcoba.
-Cuando el rey se marche los dejare libres.
-Mari...
-Ya está decidido. Si decides irte con ellos no pasa nada. Te mereces tener una buena vida Juliet.- pero no engañó a su amiga que con profunda tristeza contemplaba las lágrimas que aún no caían de sus ojos.
-Tú también Marinette. Y todos comprenderían.
-No... Ya se ha marcado mi camino.
-No es verdad. Tú has dicho y me has demostrado que somos nosotros quienes decidimos cómo vivir, no el destino, nosotros Marinette.
-Soy capitana... Este barco es mi lugar y estos piratas mi familia. No puedo dejarlos.- los débiles rayos dorados comenzaron a surgir como flamas carmesí en las nubes. Juliet abrazo a su amiga y ella dejo que sus lágrimas corrieran libres sólo con ella...
El gran Sabio notó algo en su libro, estuvo noches enteras revisando cada posible veneno que existiera y que compartiera los síntomas que veía acerca de las medusas, pero Wayzz le hizo notar algo particular en este al ver una página. Algunas esquinas interiores de las hojas estaban dobladas ligeramente pero estaban extendidas. Pudo haberlo pasado en alto, un descuido de su parte, pero el doblado de la esquina era muy preciso y la casualidad no toca varias veces en páginas de lo más interesantes.
-Wayzz, Nooroo, Duusu.- llamó en voz alta y una tortuga, un pulpo y una mantarraya que estaban dormidos, despertaron y se acercaron somnolientos.
-¿Ocurre algo maestro?- preguntó Wayzz.
-¿Quien ha tomado mi libro? ¿Alguien sabe?
-Yo he visto a sus aprendices.- respondió Duusu risueña.- Ambas se ven muy interesadas en las artes del mar.
-¿Nadie más?
-Pues...- Nooroo se encogió un poco.- He notado que Audrey ha mostrado el libro a... mmm.
-¿A quién Nooroo?
-S-Su hija. Se ve muy interesada y cuando Audrey estudia, su hija le echa un vistazo.- el Sabio frunció el ceño. Revisó las hojas detenidamente y luego Nooroo siguió.
-Es cierto, también he notado que es muy rápida al abrir y cerrar el libro, como si supiera dónde está algo que busca con solo abrirlo.- el Sabio cerró su libro.
-Wayzz, Duusu, tengo una misión para ustedes dos.
-¡Una mision!- celebro Duusu pero el maestro le insto a bajar la voz.
-Quiero que hagan lo siguiente, pero no quiero que nadie les descubra... Nooroo, tu tarea es igual de importante y por consiguiente la más difícil.- los tres kwamis se miraron pero asintieron a la vez. Partieron en la misión que el Sabio Fu les encomendó, mientras que Chloe veía tras las rejas a los guardias que permanecían quietos en su sitio y ella lloró deseando que esa pesadilla acabara...
Plagg estaba roncando sobre una cuerda enrollada, el gato estaba tan profundamente dormido que no pudo sentir el peligro al acecho. Fang había decidido pasear en el barco vecino y vio a la exquisita presa tan indefensa y gorda para su almuerzo. El cocodrilo se acercó relamiéndose por su bocadillo, abriendo la boca y entonces atacar.
¡Clack!
Cerró sus fauces pero no había rastro de su bocadillo. En cambio vio al gato gordo mofarse frente a él.
-Demasiado lento lagartija.- Fang molesto se abalanzo sobre Plagg que corrió por toda la cubierta.- Uy, ¿eso es todo lo que tienes? Advina, YO extinguí a tus primos mayores.
El cocodrilo siguió su carrera e incluso su cola rompió un par de tablas que lanzó para desviar al gato a un camino sin salida. Plagg se erizo con una sonrisa ante el reto, desafiando a la fiera con la mirada y entonces...
-Ven acá.
Marinette cargó a Plagg y miró a Fang de una forma que dejo helado al reptil siendo este de sangre fría.
-Comételo y me haré un par de botas y fundas nuevas contigo.- Fang retrocedió y malhumorado regresó a su barco. Marinette puso a Plagg de nuevo en el suelo y le acarició la cabeza.- Mira nada más, ¿de dónde saliste, lindura?- rascó detrás de sus orejas y Plagg ronroneo gustoso. Un maullido se escuchó cerca y Tikki apareció en una esquina, acercándose a ellos y se frotó con Plagg.- Oh, ya veo. Tienes a una amiguita. Son tan adorables pero no anden por ahí libres o Fang los comerá. Los dejare en el próximo puerto, par de gatos polizones.- se enderezó y se fue a su puesto tras el timón. Plagg sonrió a Tikki con picardía.
-¿Estabas escondida esperando ayudarme, cubito de azucar?
-Por suerte no tuve que intervenir, calcetín apestoso.- observó a Marinette hablar con el timonero.- Ya entiendo porque Adrien se prendó de ella, es especial.
-Sí, pero eso no significa que vayan a estar juntos. Ella debería renunciar a mucho.
-Pero si es sabia se dará cuenta que ganara más. Tal vez ahora mismo lo está pensando.
No se equivocaba, la capitana del Ladybug estaba perdida en sus pensamientos y en su dolor que no se daba cuenta que desde el otro barco Luka la observaba embelesado por su belleza. Kagami se puso a su lado y frunció el ceño.
-No sé porque pierdes tu tiempo con ella.
-Porque el mar canta una melodía en su presencia. Es única y especial, fuerte y determinada. Me gustaría poder hacerla mi mujer.- no notó los puños de Kagami apretarse.
-Opino que ella no es digna del título de la Reina pirata. Y mereces a alguien que pueda pelear a tu lado, fuerte, determinada, y que comparta más allá de unos ideales.
-Oh, Kagami.- este sonrió y para asombro de ella le beso en la frente.- Por ello te aprecio mi buena amiga, siempre cuidas mi espalda.- se fue a ver a su padre y hermana dejando a una sonrojada Kagami que observó con odio a Marinette. Iba a demostrar que era indigna de Luka fuese como fuese, mas algo capta su atención, una de las mujeres de la tripulación lleva una bandeja de comida, era Juliet, pero había mas comida de la que normalmente comería alguien de su delgada complexión y la vio entrar a su camarote. Kagami entrecerró los ojos mientras acariciaba el mango de su espada.
Juliet sonrió a Claude que le esperaba en la tina impaciente. Sonrió al verla y movió su cola en señal de su felicidad.
-Hola preciosa.
-Hola guapo.- se besaron y ella le dio su plato para servirle.
-¿Cómo van las cosas afuera?
-Tensas. Pero dentro de poco nos iremos y ustedes podrán salir.
-Bien, me gustaría nadar a mis anchas.- la joven lucia pensativa, preocupada por Marinette y este pudo verlo.- Hey, ¿qué ocurre mi ángel?- ella sonrió ante ese apodo y puso su mano sobre la de él, acariciando sus dedos.
-Veras, es algo muy delicado, es sobre...- la puerta se abrió con brusquedad y Kagami fijó su mirada en ellos.
-Esto supera mis expectativas. Parece ser que nos guardan un gran secreto bajo nuestras narices.- se acercó, pero Juliet en reflejo tomó su daga y atacó a Kagami, pero la japonesa la desarmo sin problemas y clavó su propia daga detrás de su hombro y de un rodillazo a la vez le saco el aire para impedir su grito.
-¡NO!- Claude la vio retirar la daga y luego ella se acercó a este.
-Hazme algo y ella se muere.- este desgarró con sus garras impotente la tina y un fuerte golpe sacudió su mundo.
Claude fue tirado en medio del barco y un fuerte silbido llamó la atención de todos. Marinette vio con espanto a Claude y luego a una tambaleante y herida Juliet que fue detenida por Alya al ver su herida. Kagami fijó su vista en Marinette.
-Parece ser que he descubierto tu secreto.
Marinette quiso despellejar a Kagami allí mismo, y no se hubiera detenido a unos pasos de no ser por la voz del rey.
-Vaya, vaya, vaya.- zureó Jagged al entrar al barco.- ¿Que es esta increíble sorpresa?
-Lo tenían escondido.- respondió Kagami.- Un tritón en perfecto estado.
-Ya veo. Muy bien hecho Kagami.- Luka vio de reojo a Marinette que dedico una mirada a su amiga herida y luego al rey pirata.- Marinette~ ¿cómo puedes esconder a semejante espécimen?
-Lo atrapamos por legítima ley. Te iba a dar un cuarto más de nuestro tesoro por él.
-Por favor.- rio este.- Un tritón vale mucho más eso que me ofreces.
-No sabe cuántos tesoros tenemos y nos costo mucho atraparlo.- repuso con firmeza pero el rey pirata no estaba dispuesto a negociar.
-Y son muy buenos en ello. Y ahora lo siguiente. Nos dan la mitad del tesoro, al tritón y podrán irse sin problemas a pesar de que intentaron engañarme de esta manera tan vil. Después de todo tú misma has dicho que tú y tu tripulación me concederían lo que quisiera.- Claude miro con el ceño fruncido al pirata y Juliet ahogó un sollozo siendo detenida por Alya en su intento por ir a él.- Bien, ya decidido, vamos chicos, lleven a ese pez a nuestro barco.- dos piratas se acercaron pero el movimiento fue rápido. La espada de Marinette se empapo de la sangre de ese par de infelices que cayeron al suelo sin vida.
-Me temo que eso no se va a poder.- su espada se movió cubierta de sangre de estos y la agitó quitando parte de estas.- Nadie lastima a un miembro de mi tripulación sin pagar con su sangre, y nadie toma a otro de los nuestros como si nada.- blandió su espada y la sangre salpico los zapatos del rey pirata.- ¿Quieren al tritón? Por mis manos muertas lo conseguirán.
Toda la tripulación se sacó sus armas, por ambas partes estaban listos para dar pelea.
…
Y… espero que les haya gustado! En el próximo capítulo tendremos al fin de estas memorias y de regreso al tiempo actual, y bueno, quiero agradecer mucho a quienes me han apoyado en este tiempo, pronto tendremos más historias y también nuevos proyectos, así pues… dejen review, nada de tomatazos por piedad, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
