Capítulo 5: La puerta
-Me gustaría hablar con tu hermano.- dijo Shaoran con voz dulce y calmada.
Sakura deposito en la mesa la taza de té que había estado sosteniendo en las manos y dirigió su atención al joven parado frente a ella. Una rápida sonrisa se dibujó en sus labios. Era realmente apuesto. Había pasado un mes desde la primera vez que habían estado juntos y desde entonces pasaba la mayor parte de las noches en su departamento, junto a él. El sexo era bueno…en realidad no solo era bueno, era excelente. Pero no solo se trataba de sexo, también le gustaba pasar el día con él. Conversar, comer juntos, caminar a su lado. No sabía cómo o cuando había pasado, pero Shaoran se había convertido en su adicción, una bella y suculenta adicción. Y lo mejor de todo era que aquello no tenía complicaciones, porque antes que todo ellos dos eran únicamente amigos. ¿O no?
-¿Hablar con Touya?- pregunto Sakura un poco confundida. -¿Sobre qué?
Shaoran sonrió tiernamente y negó con la cabeza. Lentamente se acercó a Sakura y depositó un beso rápido en sus labios. Sakura sonrió. Aquellos tipos de detalles eran los que más le gustaban.
-Sobre nosotros. – dijo finalmente Shaoran, como si se tratara de la cosa más obvia del mundo. – Tarde o temprano tu hermano se va a enterar y cuando eso pase no quiero que piense que solo estoy jugando contigo. Me gustaría hablar con él y decirle que mis intenciones contigo son serias.
¿Intenciones serias? ¿Hablar con Touya? Una alarma empezó a sonar en la mente de Sakura. ¿Era acaso que ella lo había entendido todo mal? Ellos dos solo eran amigos. Dos amigos con una gran atracción entre ellos, pero eso era únicamente físico ¿o no? Bueno, era cierto que se preocupaban el uno por el otro pero eso era solo amistad, no podía ser algo más, al menos no de su parte porque…bueno ella amaba a Yukito. Lo había amado toda su vida y un sentimiento como ese no podía cambiar de la noche a la mañana. No era posible. No, no lo era…
Shaoran no podía hablar con Touya, si lo hacía entonces Yukito también se enteraría y entonces…bueno no sabía cómo sentirse al respecto, pero no quería tener que averiguarlo. No aún. No, no estaba lista para eso. Shaoran no podía hablar con Touya, al menos no por el momento, al menos no hasta que supiera que era lo que realmente quería.
-No sé si sea una buena idea.-dijo finalmente Sakura tras un largo silencio.
Con esa frase, el rostro de Shaoran se transformó. La sonrisa en sus labios se desvaneció y la preocupación invadió cada uno de sus sentidos. Las facciones en su rostro se volvieron más duras.
-¿Por qué no?- preguntó el joven aturdido.
-Bueno, es solo que…-la mente de Sakura trabajaba con rapidez, buscando una respuesta.- no creo que sea el momento adecuado. Ya sabes, con todo lo que está pasando con la boda y eso…creo que lo mejor será que esperemos un poco.
-¿Esperar?- preguntó Shaoran un poco más relajado pero su desconfianza aún era palpable. –Sakura, no veo porque tendríamos que esperar para hablar con él. Ya no quiero que sigamos escondiéndonos.
-Por favor Shaoran. Solo esperemos un poco. Hasta después de la boda. – suplico Sakura.
Shaoran respiro profundamente y se acero nuevamente a la joven.
-Está bien.- accedió finalmente Shaoran.- Si lo que quieres es que esperemos, esperaremos.
Una sonrisa de alivio se dibujó en los labios de la joven.
-Gracias.- comentó finalmente.
Shaoran se limitó a sacudir la cabeza antes de acercarse a ella y besarla ferozmente. Sakura correspondió al beso y pasó sus brazos alrededor del cuello de Shaoran. Minutos más tarde el joven la tomo entre sus brazos y la llevó a su habitación, donde le demostraría una vez más que tan serias quería que fueran las cosas entre ellos.
…..
-Sakura, ¿podrías revisar si el pastel esta listo? - preguntó Nadeshiko Kinomoto a su hija mientras ella terminaba de ordenar las sillas en el jardín.
-Claro mamá- respondió Sakura mientras empezaba a caminar hacia la cocina.
No podía creer lo rápido que había pasado el tiempo. Pasado mañana sería la boda de Yukito con Mitsuki. Era por ese motivo que su madre había decidido celebrar una fiesta en honor de los futuros esposos. Sakura no sabía cómo sentirse. Antes de regresar de Inglaterra había creído que el día más triste de su vida sería el día de la boda de Yukito, sin embargo ahora que la fecha finalmente se acerca no sentía nada. Era como si sus emociones estuvieran sedadas, completamente dormidas. Tal vez era solo que finalmente se había resignado a perderlo. La boda se celebraría dentro de poco y no había nada que ella pudiera hacer. Si tan solo pudiera tener más tiempo.
La joven entró a la cocina y revisó el horno donde su madre terminaba la cocción de un pastel para la pareja. Faltaban unos minutos para que estuviera listo. Sería mejor que esperará para sacarlo. Se llevó la mano izquierda al cuello y sintió la cadenita que llevaba puesta. Era el dije en forma de S que Yukito le había regalado años atrás. Aun lo llevaba puesto. Y mientras sujetaba el dije con firmeza notó la pulsera de flores que colgaba de su muñeca, un regaló de Shaoran. Demonios, estaba tan confundida.
-Hola- dijo de pronto una voz que ya le era muy familiar.
-Hola, Shaoran.- Contestó la joven al verlo parado en la puerta de la cocina.
El joven se acercó con paso lento y decidido.
-Estás muy pensativa.
-Ya es normal en mi ¿no?
-Cierto- acepto Shaoran.- Algunas veces me gustaría saber que pasa por tu cabeza.
No esperó a recibir respuesta. Se inclinó y deposito un beso rápido en los labios de la joven.
-Necesito hablar contigo. –dijo Shaoran reincorporándose y alejándose un poco de ella.
El corazón de Sakura empezó a latir con rapidez.
-¿De qué se trata?- preguntó con curiosidad y un poco de temor. ¿Sería que pensaba volver a sacar el tema de Touya? Días atrás le había prometido que esperarían. No podía haber podido cambiar de opinión tan rápido.
Shaoran se quedó observando a Sakura unos segundos antes de contestar.
-Renuncie a mi trabajo- dijo con rapidez.
-¿Cómo? ¿Cuándo?- pregunto Sakura aturdida. Tenía tantas preguntas en la cabeza. Sabía que Shaoran no estaba feliz con su empleo, pero no tenía idea de que tuviera planes de renunciar.
-Ayer. ¿Recuerdas que te hable sobre un proyecto que tenía en mente?- preguntó el joven.
Claro que lo recordaba. Él se lo había confesado el día que fueron a la playa. El día de su primer beso.
-Sí, claro que lo recuerdo.
-Bueno, pues creo que finalmente puedo llevarlo a cabo. Encontré una empresa a la que le gustan mis ideas y están dispuestos a que llevemos a cabo una asociación. Con su ayuda y un préstamo en el banco podría finalmente crear mi propia compañía.
Sakura no pudo evitar sonreír, Shaoran se escuchaba tan entusiasmado. Finalmente estaba cumpliendo sus sueños y Sakura se alegraba mucho por él.
-Eso es genial, Shaoran. ¿Por qué no me habías comentado nada?- demonios, sonaba como una novia celosa. Aunque a Shaoran no parecía molestarle su pregunta.
-Recibí su llamada solamente ayer. Quieren que empecemos de inmediato.
De pronto la sonrisa se borró de los labios de Shaoran. Su semblante se ensombreció.
-Pero eso es algo bueno ¿no?- dijo Sakura consternada.
-Sí, lo es. El problema es…- empezó a explicar Shaoran, como buscando las palabras que mejor explicaran la situación.- que los accionistas son extranjeros. Tengo que irme del país. Mi avión sale mañana.
Sakura se quedó en silencio un largo rato, asimilando las palabras que acababa de oír. ¿Shaoran se iba? ¿Se marchaba? Eso ero algo que no había esperado. De pronto lágrimas se empezaron a formar en sus ojos. Sakura giró rápidamente la cabeza para que Shaoran no pudiera ver sus ojos. No quería perderlo. Era su mejor amigo.
-¿Te vas?- preguntó Sakura con la voz casi quebrada. - ¿Mañana? Pero entonces vas a perderte la boda.
-Lo sé, ya hable con Yukito y Mitsuki. Me dijeron que no había problema.
-¿Por cuánto tiempo te vas?- preguntó Sakura. En realidad esa era la pregunta que más le importaba.
-No lo sé. – confesó el joven. – En realidad no sé si vaya a regresar.
Fue en ese momento que Sakura sintió que su corazón se quebraba. Las lágrimas empezaban a resbalar por sus mejillas. ¿No era él quien había querido que tuvieran una relación más seria? Y ahora de pronto quería marcharse.
-Bueno pues felicidades.- dijo Sakura con un tono lleno de tristeza y amargura. Aun desviaba su mirada. No podía ver a Shaoran de frente. Se suponía que eran amigos. Los amigos no se abandonan los unos a los otros.
-Escucha Sakura- comento Shaoran acercándose a ella. Tomo su mentón entre sus dedos y la obligo a girar la cabeza para verlo de frente. –Es por eso que quería hablar contigo. Quiero que vengas conmigo.
Nuevamente Sakura se quedó sin habla. Pasaron varios segundos antes de que la joven registrara en su mente las palabras que acababa de escuchar. ¿Irse con él? Esta conversación estaba tomando rumbos inesperados.
-Mira, sé que es muy pronto para pedirte algo así.- empezó a explicar Shaoran con rapidez. Era como si el silencio de Sakura lo aterrara.- Además, sería completamente insensible de mi parte pedir que dejes toda tu vida aquí. Tus amigos. Tu familia. Sobre todo tan de repente. Y en realidad no es eso lo que te pido. Lo único que quiero saber es si tú estás tan comprometida en esta relación como lo estoy yo. Yo veo un futuro a tú lado, y si tú quieres lo mismo que yo entonces encontraremos la forma de hacer que esto funcione. Yo encontraré la forma. Solo necesito saber qué quieres tú.
Shaoran inhalo profundamente y se giró dándole la espalda a Sakura. Aquello le estaba constando un gran trabajo, abrir su corazón con ella no debía ser algo sencillo, sobre todo para una persona tan reservada como Shaoran. Tras unos segundos Shaoran volvió a mirarla.
-Es solo que algunas veces tengo la sensación de que no estas realmente conmigo. –Sakura sintió como la mirada de Shaoran se clavaba en el dije que tenía en el cuello. El único regalo que Yukito le había dado. De pronto Shaoran se dio cuenta de lo que había hecho y volvió a mirarla a los ojos. – Compré un boleto de avión para ti. La fecha está abierta. Podrás usarlo cuando tú quieras. No tienes que irte conmigo mañana. En realidad no tienes que quedarte allá si no quieres. Con que me visites unos días será más que suficiente.
Shaoran se quedó en silencio. Como si esperará que Sakura dijera algo. Ante su silencio Shaoran volvió a hablar.
-Piénsalo. Solo piénsalo. No te estoy forzando a nada Sakura. No tienes que hacer nada que no quieras. – Una sonrisa se dibujó en los labios de Shaoran, una sonrisa que no llegó a sus ojos.- Mi vuelo sale a 5:30, pasa a las 4:00 a mi departamento. Aunque sea a despedirte. Te daré el boleto que compré en caso de que decidas usarlo y bueno…si quieres darnos una oportunidad.
-¿Y si no voy mañana?- preguntó Sakura tras un largo silencio.
-Si no vas entenderé la indirecta – Repuso Shaoran con tristeza- y no volveré a molestarte.
Finalmente se acercó a ella y la besó una vez más.
-Por favor, ve. – tras esas palabras Shaoran dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el jardín.
-¿Para donde es el boleto? ¿A dónde vas a ir?- preguntó la joven tras darse cuenta que no había hecho la pregunta antes. Ni siquiera tenía idea hacia donde se mudaría Shaoran.
Shaoran se volteó con una sonrisa en los labios. En esta ocasión era sincera.
-Eso, querida, es una sorpresa. – comentó finalmente antes de salir de la cocina.
Sakura se quedó parada donde estaba. No podía moverse. No podía caminar. Lo único que parecía capaz de hacer es respirar. Respirar y pensar en la conversación que acababa de tener con Shaoran. ¿Qué era lo que ella quería? ¿Sería capaz de seguir a Shaoran? ¿Qué debía hacer?
-Creo que deberías sacar ese pastel del horno, guapa. Está a punto de quemarse.
Sakura volteo rápidamente al horno y notó el humo que empezaba a salir. Rápidamente apagó el fuego y abrió el horno. Demonios, el pastel estaba arruinado.
-Deberías ver tu cara en este momento. – Dijo Yukito entre risas.- parece que hubieras visto como atropellaban a un cachorro.
Sakura no contestó. Se limitó a sacar el pastel del horno y a limpiar el desastre que había ocasionado. Pasaron varios minutos en silencio. Cuando hubo terminado, Sakura volteo a ver a Yukito.
-Te ves muy guapa hoy. – comentó Yukito con voz seductora.
-Gracias. Tú también te ves bien.- de verdad se veía bien.
-Sabes, me acabo de dar cuenta que nunca hicimos esa salida que habíamos prometido.
-Es cierto.- contestó Sakura. –Nunca tuvimos esa salida. Parece que ahora es un poco tarde.
-¿Por qué? –Preguntó Yukito con fingida confusión.- Mi boda no es hasta pasado mañana. Y mañana no tengo ningún pendiente que hacer.
Sakura se le quedó mirando con confusión. ¿Exactamente que le estaba pidiendo Yukito?
-¿Qué te parece si mañana pasas por mi departamento? Podemos pedir algo de comer, tomar una copa, y hablamos un poco, ya sabe cómo buenos amigos.-continuó explicando el joven. Una sonrisa aún más grande se había formado en sus labios.
-¿Mañana?- preguntó Sakura sin saber que más decir. Ese día se suponía que iría a despedirse de Shaoran a su departamento. Bueno, claro eso si decidía ir.
-Sí, mañana. A eso de las 3:00 de la tarde. ¿Qué te parece?
Una hora antes de lo que Shaoran le había pedido. Le sería imposible ir a ambos lugares.
Yukito notó la duda en la mirada de Sakura.
-Nos la pasaremos bien. Te lo prometo. – con estas palabras Yukito se había acercado unos pasos a la joven.- Te estaré esperando. No llegues tarde.
Una última sonrisa se dibujó en los labios de Yukito antes de salir de la cocina.
Sakura se quedó inmóvil. Tomó el collar de su cuello entre sus manos y miró nuevamente la pulsera en su muñeca. Estaba en serios problemas.
….
Sakura miró nuevamente el reloj. Ya casi era la hora acordada. Terminó de estacionar en choche de su madre y tomó su bolso antes de salir del automóvil.
No había podido dormir nada la noche anterior. Había estado pensando en las dos conversaciones que había tenido en la tarde y sobre todo en la decisión que debía tomar. Finalmente, tras mucho meditarlo había llegado a una conclusión y ahora se encontraba en camino a ejecutarla.
El camino a su departamento se le hizo eterno. Al llegar a su puerta respiro profundamente y toco de forma decidida. Había tomado la mejor decisión posible. De eso estaba segura. Al otro lado de la puerta se oyeron unos pasos y tras unos segundos la puerta de abrió. Se veía muy apuesto y en sus labios se dibujaba una sonrisa.
-Gracias por venir.- comentó la voz masculina en cuanto vio a Sakura parada en el umbral de su departamento.
