Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.
Título original: A Happy Nightmare
Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh
Traducción: Nerissa Nacreous
Capítulo 6
Después de una buena hora de elaborar Hermione retrocedió de su caldero. La poción necesitaba reposar a fuego lento durante veinte minutos antes de que pudiera ser embotellada. Con un suave suspiro se dejó caer en una de las dos cómodas sillas del escritorio.
Miró en dirección a Snape. Sabía que su poción necesitaba al menos otros 15 minutos de atención antes de que tuviera que reposar a fuego lento. Admiraba la habilidad con la que sus largos dedos cortaban los últimos pedazos de raíz de mandrágora antes de arrojarlos al caldero. Su maestría era evidente en la gracia eficiente con la que se movía alrededor de su mesa de trabajo.
Hermione sintió que en los últimos dos meses había alcanzado un pico del verdadero Severus Snape, escondido detrás de una fachada de sarcasmo y comentarios sarcásticos. No podía negar que le gustaba lo que veía, le gustaba mucho.
–¿Quiere un poco de té?
Hermione se estremeció ante su voz a un lado de ella, la marca de su sonrisa satisfecha en su rostro.
–Sí, suena bien– respondió. –El filtro de la paz necesita otros cinco minutos antes de que este listo.
Él asintió y le pidió a Elora que les trajera algo de té. Cuando apareció en la mesa, Hermione comenzó a servir el té.
–¿Hace cuánto que Elora ha estado trabajando para usted?–preguntó ella. –Si no le importa que lo pregunte– añadió rápidamente.
Snape tomó un sorbo de té. –Cuando empecé a trabajar aquí, Elora era uno de los elfos domésticos de Hogwarts, una de sus tareas era atender a mis habitaciones y creo que tenía órdenes de Dumbledore de vigilarme, aunque nunca lo confirmó o negó.
Una pequeña sonrisa cruzó brevemente su rostro, mostrando su afecto por la elfina doméstico.
–Una vez cuando llegué a casa– vaciló –en mal estado– continuó con una mueca.
Hermione decidió que no quería saber qué consideraba "en mal estado".
–Ella se ocupó de mí y luego tuvo la coraje de ir donde Dumbledore, a demandarle con indignación que ella debería convertirse en mi elfina domestica personal.
Su sonrisa volvió de nuevo en pleno vigor.
–Dumbledore me dijo que Elora le había dejado pocas opciones mientras, todo el tiempo al hablarle, se mantenía muy cortés. Elora definitivamente tiene una mente propia.
Bebieron el resto del té en silencio. De repente, una alarma chirriante hizo que Snape literalmente saltara de su silla. Hermione comenzó a reírse, con un movimiento de su varita desactivó la alarma y apagó las llamas de su caldero.
–Lo siento, profesor– dijo. –Debería haberle advertido que había puesto un cronómetro en la poción. Tiendo a perder la noción del tiempo. Ella inclinó la cabeza hacia él.
–Bueno, al menos sabemos que tus reflejos siguen siendo buenos– bromeó.
Snape la fulminó con la mirada, haciéndola reír un poco más. Se sorprendió con lo cómoda que se sentía en su presencia. Mientras lo veía abrir una puerta de gabinete para botellas vacías, ella fue a coger un cucharón de un gancho en la pared.
Hermione notó que ellos, juntos trabajaban bien; Snape llenando las botellas y ella sellando y etiquetándolas. En un momento dado sus dedos hicieron contacto cuando Snape le entregó una botella recién llena. Una sensación de hormigueo le atravesó los dedos y subió a su brazo.
Con las manos ligeramente temblorosas selló y etiquetó la botella antes de mirarle, sólo para ver que él ya la estaba mirando. Sus oscuros ojos la estaban estudiando con lo que ella pensaba, era una leve confusión. Se acercó más y le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja. Hermione sintió que su aliento se quedaba atrapado en su garganta mientras los ojos de ambos se conectaban. La mano de él mano descansaba en la base de su cuello, su pulgar ociosamente dibujaba círculos en su piel.
–Deberías llamarme Severus– dijo suavemente –Hermione.
Hermione cerró los ojos y exhaló. El sonido de su nombre en su voz hizo que un escalofrío recorriera su espina dorsal y que le calentara desde el interior.
Ella tuvo que suprimir un sonido de protesta cuando de repente él se alejó. Parpadeó un par de veces tratando de concentrarse. Él se había ido a su propio caldero, removió su contenido un par de veces antes de apagar las llamas y prepararse para embotellar la poción. Todo como si nada hubiera pasado.
Después, Hermione apenas podía recordar el resto de la tarde del sábado. Ella sabía que habían limpiado sus estaciones, tomado un pequeño descanso para beber té en silencio y luego ambos empezaron una nueva poción. Nada más extraordinario había ocurrido, pero todavía sentía que le faltaba algo importante.
Era como si algo hubiera cambiado, pero ella no podía comprender que era. Sus propias reacciones la confundieron y la sorprendieron. Recordó mirarlo cada pocos minutos tratando de averiguar qué había sucedido exactamente.
Lo único que sabía era que no le importaba tenerlo tan cerca, ni mucho menos. Olía a especias, y algo que Hermione sólo podía identificar como varonil. Parpadeó un par de veces cuando se dio cuenta de que había estado mirando hacia la nada. Afortunadamente, sus colegas estaban acostumbrados a que ella se retirara de una conversación pensando en alguna referencia o una teoría.
Sí sólo supieran qué, no, quién, estaba en su mente ahora.
Gracias por leer.
