Hola a todos! Debo decirlo, estamos a unos pocos capítulos de terminar esta historia, y se viene lo peligroso. Agradezco mucho que sigan esta historia, y también a todos los que me han dado su gran apoyo. Les pido por favor cuidarse de este virus y saben que estamos todos juntos. Así pues, sin más qué decir aparte de agradecimientos a Thomas Astruc por tan genial serie… COMENZAMOS!

…..

Capítulo 28.
Hechizo oscuro.

Juliet se abrazó a si misma con una sensación fría en su cuerpo, con la mirada perdida en el mar muy cerca de la orilla del barranco. Llevo sus dedos a su rostro cerca de sus labios delineando hasta su mejilla, donde en otra vida hubo una cicatriz. Adrien y Marinette no fueron los únicos en estar en ese trance, Claude y ella le siguieron casi enseguida mareados por ese humo. Su corazón latía con fuerza, recordando lo vivido con el tritón, esas charlas, las risas, y esos momentos íntimos... Sus mejillas se sonrojaron y escucho el pasto detrás de ella y supo de alguna forma que era Claude. Ella bajo sus manos entrelazando sus dedos.

-Hey.- saludó él.

-Hey...- los dos estaban por completo sonrojados.

-Entonces, que dices sobre... ya sabes.

-No lo sé. Es extraño... ¿Saber esto cambia algo? ¿Te sientes diferente?

-Podría decirse... Creo que ahora estoy más loco por ti.- ella se volvió sorprendida y este sostuvo su mirada a pesar de estarse muriendo por besarla.- Me gustas mucho, demasiado, carajo ¡más allá de eso!- exclamo tomándola de los hombros y flexionando un poco sus rodillas para estar a su altura.- Pero ¿te sientes a gusto con esto?

-E-Es confuso, nunca me ha gustado nadie, nunca he tenido una relación, y no sé qué hacer ahora con todo esto. Sin embargo... lo admito. Te amo. Y siento que si negase lo que siento de esta vida o la otra siento que moriría.

Claude suspiro de alivio y cada uno se fundió en los brazos de cada uno. El calor del otro los tranquilizo y Claude suspiro antes de poder tener fuerzas para separarse y poder verla a los ojos. Unos ojos limpios, puros, idénticos a la luna. Se inclinó para poder besarla, primero en un toque tierno pidiendo permiso, disfrutando de sus carnosos labios, y tras ser correspondido ese beso fue transformándose en algo más, más profundo, más cálido, mas... necesitado. Necesitaban más del otro, sentir mucho más. Sus cuerpos no dejaron ni un espacio libre. La mano de ella se posó en su fuerte pecho sintiendo su corazón, y la otra en su cuello sintiendo su acelerado pulso entre sus dedos. Claude tenía una mano enredada en sus suaves cabellos y la otra en la parte baja de su espalda, podía sentir la dolorosa erección entre ambos. Tomando aire cuando era necesario, embriagados por el sabor del otro. Claude metió la mano bajo la blusa sintiendo su piel como fuego en sus manos. Sintieron que necesitaban ahogar ese deseo que había esperado una vida para ser saciada.

-Mon ange... Mía...

-Claude... mi tritón, yo...

-¡Hey!- los dos se quedaron tiesos a la voz de Adrien.- ¡Debemos irnos! ¡Es urgente, Claude!- se obligaron a separarse. Claude apuñalo con la mirada a Adrien al punto de rechinar los dientes y Juliet cubrió su rostro sonrojado entre sus manos, muerta de la pena.

-¡Me voy a acordar de esta Adrien!

-¿Pero qué te pasa?- Marinette no dijo nada pero sonrió a su amiga guiándola hacia su destino...

Plagg no había dejado de ronronear ni de restregarse a Tikki, estaba completamente feliz, tanto que hasta podría ignorar a su queso por unos minutos.

-Mi cubito de azúcar, mi dulcecito, mi Tikki. No sabes cómo te he extrañado.- ronroneaba cual gato era.

-Yo también, Plagg. Aun con tu aroma rancio.

-¡Hey!- Tikki rio y le hizo mimos a Plagg ronroneando sobre su cuello haciéndolo sonrojar y casi caerse de lado.

-Plagg, hay muchas cosas que han pasado...

-Todo a su tiempo. Déjame disfrutar más del rato así.

-Plagg. Lo digo en serio. Hace poco mi consciencia ha despertado en este cuerpo del que he renacido. No sé si pueda ser una kwami o una gata parlante por el resto de mi vida.

-Bueno, seremos un par de gatos normales y parlantes.

-Siempre con tan buenas ideas.

-Ya me conoces.- Tikki rodo los ojos.

-Vamos, Plagg. Estoy segura que algo va a pasar. Lo presiento.- se echó a correr y Plagg suspiró.

-¡Miau! Que aguafiestas.- pero igual le siguió, no deseando estar separado de su cubito de azúcar nunca más...

No había sido fácil pero fue a con el historiador del lugar que se sorprendió de ver la hoja que llevó.

-Es una variante antigua del latín y griego. Es muy raro, ¿Dónde conseguiste eso?

-Mi madre es historiadora y estoy en la universidad estudiando pero mi latín es pésimo. Sin embargo también me gustaría saber cómo pronunciarlo.

-Creo poder ayudarte.- fue la hora más aburrida de su vida, pero se comportó como si fuese lo más interesante del mundo. Sonrió sintiendo una gran curiosidad sobre lo que podía hacer. Cuando al fin salió sintió que debía llenar sus pulmones de aire que no tuviese partículas nerd alrededor, pero grata fue su sorpresa cuando al irse, vio a una pareja en particular. Se escondió al ver a Kagami con Luka.

-¿Estás seguro?- preguntó intentando que el temor no asomara en su voz.

-Si lo aplazo más será más incómodo. Debe ser hoy, así a futuro evitaremos encuentros desgastantes e incómodos.

-Vale. Entiendo.- Luka beso su frente.

-Las cosas no serán como antes pero al menos tendremos algo de paz.- le dio un corto abrazo.- Deséame suerte.

Se alejó de su amada que decidió seguir hacia otra parte de ese lugar para practicar con el bokken que tenía en mano. Lila sonrió ante su oportunidad.

-Veamos si esto funciona...- se acercó lo más posible sin ser vista. Hasta que dio vuelta a una esquina y se detuvo al ver a Kagami de frente.

-¿Qué demonios quieres?

-Oh, hola Kagami. Que increíble coincidencia.- la ceja arqueada de Kagami le decía que sabía que la estuvo siguiendo un rato.- Te vi hace rato con Luka. ¿A dónde iba?

-Eso no te incumbe.

-Oh, ya veo. Fue con Marinette. ¿Cómo puedes dejar que siquiera se le acerque? ¿No estas preocupada?

-Si vas a estar nuevamente intentando meter ideas raras en la cabeza, mejor piérdete.- se dio la vuelta y entonces vio el anillo de Kagami.

-Oh, qué bonito anillo. Recuerdo cuando Marinette tenía uno igual cuando salía con Luka.- Kagami la aparto molesta y siguió caminando, sin embargo, Lila no dejaba de cejarla.- Me pregunto si aún conserva ese anillo, aunque sea para recordar cómo fue estar con la tonta de Marinette.- Kagami dudó, fue un momento, y fue suficiente para que Lila tomo su mano y recito el encantamiento.- Umbra illius dubitationis nubilum in corde tuo. Inuidiamque carcoman dubitare tuos.*

Una sombra cubrió los ojos de Kagami y su anillo cambio de color rojo. Se veía furiosa. Con los puños apretados a punto de romper el mango de su bokken, se volvió para ir por donde Luka se había ido y Lila sonrió encantada.

-Esto será interesante de ver.- rio entre dientes encantada y la siguió con la felicidad de una niña pequeña…

Adrien, Claude y Félix estaban a solas en el baño de Bridgette. Se veían molestos y no era para menos.

-Siento como si nos han visto la cara todo este tiempo.- reclamo Claude.

-Lo que no me creo es que lleguen a tanto para cumplir sus ambiciones.- gruño Adrien observando el brazo todavía oscuro de su hermano. Félix se movió un tanto incómodo.

-Debemos regresar y alerta a nuestro padre sobre las intenciones de esas dos. Y con ese libro que dicen que tienen será una prueba más que irrefutable de lo que decimos.

-Y lo de tu brazo.- señaló Claude.- Sin ofender pero se ve mal.- Adrien frunció el ceño preocupado.

-¿No quieres permanecer hasta que te cures por completo?- pregunto preocupado y Félix negó.

-Me curare más rápido en el mar. Alertar a nuestro padre es lo primordial. Y más con Audrey tan cerca de él.- Claude se veía pensativo sentado en el retrete, pero su concentración no tenía que ver con donde estaba sentado.

-No creen que esto se remonte a tiempo más atrás, ¿verdad?- los dos hermanos miraron al que era el usual bufón.- Hemos tenido algunos problemas desde hace tiempo, piénselo. La tormenta que se llevó a su madre, lo de Bridgette, los ataques de animales, los akumas... Todo es demasiada coincidencia.

-Opino lo mismo.- asintió Adrien.- Y los akumas buscaban algo, ¿Cuánto apuestan que era el libro?

-Esas brujas han estado jugando con eso más tiempo de lo que creíamos.- Félix arrugo la frente y afilo la mirada.

-No podemos dar por sentado que están involucradas en todo.- anunció Félix.- Pero al menos el libro está lejos de sus garras. Debemos regresar hoy mismo.- Adrien lo miro con expresión triste.

-¿Y que pasara con tus hijos?- Félix apretó los labios en una fina línea.

-No pasa nada. Ellos estarán bien en tierra mientras se arregla esto. Y así no me verán estrangular a Claudia con mis propias manos.- Adrien sonrió.

-Vale. Así será.- no quisieron profundizar más. Adrien le diría después de su decisión de permanecer en tierra, sin saber que Claude también estaba en la misma situación. Félix no podía definir su estado. No sabía que pensar de Bridgette, ni que pasaría con sus hijos, pero de algo estaba seguro, no quería que gente como Audrey y Claudia estuviesen cerca de ellos...

Todo estaba mal, muy, muy mal. Chloe sintió que palidecía al notar que el libro ya no estaba.

-No puede ser. No puede ser. ¿Dónde está?

-¿Habrá caído al agua?- se preguntó Nathaniel, pero antes de una respuesta este se lanzó y el agua le llegaba a las rodillas. Podía verse el agua prístina golpear las rocas pero nada del libro. Incluso removió la arena con la esperanza de que estuviese enterrado por la marea constante pero fue inútil.

-No esta. ¿Pero quién pudo tomarlo? Sólo yo sabía dónde estaba.

-¿Y si alguien te vio ponerlo allí desde el mar?

-Puede ser. Pero el libro está demasiado alto para que lo tomara, incluso tendría problemas con las rocas.- Nathaniel examinó la zona, era cierto, las rocas servían como una barrera, la única forma que alguien pudiese tomarlo sería desde arriba. Salió del agua y tomó su celular.

-Hay que avisarles de inmediato.

-¿Que tengo en la cabeza para haberme confiado así? Esto es mi culpa. ¿Y si mi madre tiene el libro? No sé qué haré.

-No es tu culpa. Vamos a arreglar esto.

Chloe asintió y dejo que besara su frente. Dando un vistazo al mar y siguiendo a Nathaniel para regresar al pueblo...

Marinette estaba afuera del negocio de Bridgette, se veía mucho mejor que hace un par de días, y se alegraba de todo corazón que así fuera y se veía más relajada.

-Espero que puedan arreglar todo.

-Yo también.- dijo Bridgette sincera.- Félix necesita recuperarse pero entiendo que es más importante que regrese.

-¿Y cómo se lo tomaron los niños?

-Espera un poco, están esperando la noticia.- señalo Bridgette hacia la ventana del baño y entonces lo escuchó.

-/ ¡NOOOOOOOOOOO!/

-Eso responde a tu pregunta. Se han apegado tanto que quieren estar con el todo el tiempo.

-Supongo que es entendible.- Marinette no quería ser impertinente pero tenía curiosidad de saber cómo le iba con Félix.

-¿Y cómo van las cosas entre ustedes?

-Sigue siendo difícil. La duda perdura y no creo que podamos arreglarlo de la noche a la mañana, pero tenemos algo cordial por los niños.- Marinette bajo la mirada sin saber que decirle.- Esta bien, Marinette. Algunas historias no son lo que deseáramos, pero debemos aprender a aceptar que son cosas que pasan, la vida es así, no nos dará lo que queramos siempre, pero en si la vida es el mayor regalo y por eso estoy feliz de tener a mis dos pequeños hijos. Son el mejor regalo que la vida pudo darme.

Marinette le sonrió ante esa verdad. Su vida había dado un giro completo, la muerte de su padre, lo ocurrido con Luka y Kagami, fueron cosas que la devastaron, y después conoció a Adrien, su familia estaba más unida y sus amigos la apoyaban. Si, tenía mucho que debía agradecer también a la vida.

-M-Marinette...- Luka estaba a unos pasos de ella, expectante ante su reacción. Le sonrió y con un gesto le pidió que se acercara a hablar...

Mandó a buscar a sus hijos después de no haber rastro de ellos ni que nadie los hubiese visto. Era como si la marea los hubiese arrastrado a otro continente. Un soldado se acercó y presentó sus honores.

-Señor, hemos ido a esa embarcación abandonada que nos dijo pero no hay rastro de ellos.

-¿Ha habido avistamientos de naves humanas?
-No por nuestra zona, pero se preguntó a las sirenas y tritones y un par dijo que vio a su hijo mayor en compañía de Claudia, la hija de Audrey.- eso llamo su atención.

-¿En serio? ¿Cuando?

-Justo el día de su desaparición.- este frunció el ceño.

-Cuando se le pregunto dijo que no sabía nada.- gruño a lo bajo.- Tráiganme a esa sirena ante mí. Si sabe algo lo averiguare del modo que sea.- sus palabras causaron un escalofrío al soldado, y sin
saberlo, también a Claudia que estaba escondida tras un banco de algas. Sintió que la vida se le estaba escapando de sus manos ante semejante error. Tenía que esconderse hasta que su madre terminara todo.

Con cuidado de no ser vista fue hacia la cueva donde su madre que estaba mojando en una sustancia oscura las agujas de un erizo de mar.

-Madre, debes darte prisa con eso. Están a punto de arrestarme y de seguro expulsarme de la colonia.
-¿Qué dices?

-¡Están buscando a Félix!

-Entonces libéralo. Con el veneno ni siquiera sabrá que le paso y ya has usado demasiado al hijo de Gabriel.

-E-Es que... No esta.

-¿Qué quieres decir?- pregunto mirando a su hija mayor que apretó los labios frustrada.

-Dos mocosos se lo llevaron antes de que pudiese hacer algo y los llevo buscando como loca desde entonces.- Audrey le abofeteo.

-¡Idiota! ¿Sabes en el problema que pudimos haber tenido por tu imprudencia? Eres igual de inútil que tu hermana con la que tengo cuentas que arreglar.- tomo con brusquedad el rostro de Claudia.- Pero estamos de suerte. Porque hoy mismo todo el mar se inclinara ante mi.- la soltó y Claudia vio el libro.

-¿Cómo lo encontraste?

-Por ayuda externa. Pero eso no es lo importante. Tarde mucho en conseguir los ingredientes básicos y con esto al fin el mar será nuestro.- rio dándole la espalda a Claudia que miro en dirección a unos cristales largos como agujas dentro de una vasija.- Tómalos.- dijo su madre que la miro con un brillo maligno y conocedor.- Después de todo no es la primera vez que tomas uno de esos.- Claudia obedeció tomando un par.

-Es imposible engañarte, madre.

-Entre los de nuestra calaña nos conocemos. Obviamente sabía que estuviste aquí años atrás. Tengo contados esos cristales, son muy valiosos pero por ser tú te los regalo.

-Gracias. Y por ello mantendré también tu secreto como mío, madre.- Audrey sonrió y de una vasija extrajo un ojo que deposito en su palma para contemplarlo.

-¿Que puedo decir? Adoro ser joven y bella.- y dicho aquello se tragó el ojo para repulsión de Claudia que ya sabía dónde depositar esos dos cristales para acabar con dos pequeñas pestes...

-¿Lo has perdido?- exclamó Félix molesto y casi alzándose sobre la tina.

-No lo perdí. ¡Me lo robaron!- reclamo ella igual de molesta.

-Calma los dos.- se impuso Adrien.- Chloe, ¿sabes si alguien pudo haberlo tomado?

-No soy tan descuidada. Sólo yo sabía dónde estaba y era imposible de ver en la fisura donde lo escondí.

-Esto es malo.- bufo Claude.

-Eso quiere decir que existe dos posibilidades.- dijo Adrien analizando la situación.- Una, un terrestre lo encontró de casualidad y se lo llevo. O dos...

-Mi madre lo tiene.- sentencio Chloe con los puños apretados de la impotencia.

-Bien, no tenemos el libro pero tenemos tu testimonio y el de mi hermano.

-Y sabes dónde está su escondite.- agrego Claude.- Investigaran y encontraran que pertenece a tu madre.

-Eso espero.- dijo Chloe mas luego arrugo la nariz.- ¿Puedo salir ya de este lugar? Ese aroma artificial me está mareando.

-No está mal. Los terrestre le llaman brisa marina.- sonrió Adrien y Félix bajó los hombros.

-Esta tarde partiremos de regreso al mar.- dijo Félix.- Así que juntos vamos a tener que estar preparados para lo que sea que venga.- todos asintieron y al abrir la puerta se encontraron con Bridgette y con los gemelos que les miraban impacientes.

-Parece ser que te quieren ver.- bromeo Adrien y se hizo a un lado para que los gemelos entraran a con su padre. Adrien sonrió al ver a su hermano recibirlos con los brazos abiertos.

-Bueno, voy a aprovechar este tiempo para estar con mi ángel. Nos vemos.- Claude huyó y Chloe lanzó un bufido.- ¿Y a este que le pasa?

-Lo mismo que a ti y a mi.- Chloe rodo los ojos.

-Adrien.- llamo Bridgette.- Marinette me pidió que te dijera que iba a estar cerca de la bahía hablando con Luka.

-Oh, entiendo. Tienen mucho de qué hablar.- Bridgette le dio unas palmadas de apoyo en el hombro y se dio la media vuelta. Adrien salió con Chloe que se lanzó a los brazos de Nathaniel consolándola mientras hacia un mohín. Adrien caminó hacia la bahía despidiéndose de ella. Pero sin notar a Lila que observaba ese intercambio interesada mientras seguía a Kagami.

-Oh, cielos. Al parecer hay más de un pez fuera del agua.- rio a lo bajo. Ahora debía ser paciente y se haría millonaria en un abrir y cerrar de ojos...

La música era relajante, dulce y triste, muy triste. Si Luka había compuesto aquella melodía para disculparse lo hizo perfecto. Podía sentir sus disculpas sinceras en cada nota de esa melodía, su arrepentimiento y sobre todo el dolor de la ruptura. Se quitó los audífonos y miró a Luka que le veía con expresión triste.

-¿Cómo paso?- pregunto ella y Luka suspiro a lo bajo, pero le dio la cara todo el tiempo.

-Ni siquiera yo lo supe hasta que paso. Kagami me dijo que se enamoró de mi primero cuando la consolé esa vez cuando peleo con su madre. Dijo que no quería sentir eso y se disculpó, pero también fui conociéndola con el paso del tiempo. No sólo lo que ella muestra a todos en la superficie sino que vi mucho más allá. Su debilidad, sus inseguridades, sus alegrías y pasiones, no me di cuenta que Kagami me mostro una melodía distinta que termino por atraerme.

-¿Y qué paso?

-Todo comenzó con un beso y una declaración sincera de ella. Si te soy sincero no tenía idea de que pensar. Fue primero un rechazo absoluto de mi parte, me dijo nuevamente que se disculpaba pero que esta vez tenía que afrontar los hechos y tomar la responsabilidad de mis actos.

-Eso suena a otra cosa.

-Te juro que también me asuste cuando lo dijo así. Incluso algunos peatones nos miraron como si fuese una novela.

-Me lo puedo imaginar.- sonrió un poco ya que la escena tenía gracia.

-Me disculpe y ella se molestó, después de discutir nos alejamos. Fue ahí que me di cuenta de todo. Su ausencia me hizo ver que sentía algo por ella y me sentí miserable. Porque sabía qué tenía que hacer y eso te lastimaría, para mí es impensable estar con alguien cuando ya no siente lo mismo. De verdad te quería Marinette pero... ya no estaba enamorado de ti.- Marinette asintió.

-¿Y por qué no rompiste conmigo?

-Porque no quería creerlo. No quería enfrentar el hecho que la chica que creía amar no era la chica con la que al final quería estar. Cuando Kagami y yo nos volvimos a ver semanas después, supe que no podía seguir así. Kagami quiso hablar de dejarlo pero al final yo no la deje. Fue esa noche cuando te engañe no solo con el pensamiento.- se meso un poco su rebelde cabello.- Al principio esperaba el momento para hablar contigo pero luego...- al ver sus puños y la mandíbula tensa Marinette entendió porque no pudo.

-No querías lastimarme. Y supongo que después de lo de papá fue más difícil.

-No quería herirte más.

Ella comprendió, en ese tiempo estaba demasiado rota.

-... Pero al final fue en vano.- suspiró Luka con pesar.- Te juro que Kagami creía que ya había roto contigo esa noche del concierto.

-Está bien Luka. Entiendo ahora.- explicó mientras el sonido del mar acompañaba su voz.- Debo decirte que a pesar de todo, los perdono, a ambos. Pero no estoy segura de sí volveré a confiar en ustedes como antes, eso toma mucho tiempo, y duele. Pero de no haber pasado todo eso, no estaría aquí y no habría aprendido tanto de mí. Ahora me siento fuerte, me siento como si pudiera con todo. He crecido mucho en estas semanas, y también pude conocer a Adrien.- respondió con verdadera felicidad.- Les deseo toda la felicidad, Luka. Ustedes son buenas personas y merecen ser felices, y de todo corazón los apoyaré.- Luka tardo en asimilar sus palabras y sonrió satisfecho y aliviado. Quiso abrazarla pero eso no sería apropiado dada su situación.

-Gracias Marinette. Yo también te deseo lo mejor y si necesitas ayuda con gusto te ayudaremos.

Luka puso su mano sobre la de ella y Marinette pensó lo diferente que era ese tacto. ¿Cuantas veces en el pasado sus mejillas se calentaban con su toque? ¿Cuantas veces se sentía reconfortada por su presencia y por su voz? Pero todo eso quedo atrás. Lo que sentía por Luka desapareció. Pero conservaría los buenos momentos para a futuro recordarlo con nostalgia. Al fin estaba en paz con él y con Kagami... Algo golpeo sus muñecas y los dos se dolieron alejando sus manos. Se volvieron y vieron a Kagami con un bokken en mano y con los puños apretados exhalando fúrica y deseosa de la sangre de Marinette…

Plagg y Tikki llegaron en la zona de botes, y el gato negro abrió grande los ojos al percatarse que Sain ya estaba allí, recostado y con la cabeza sobre Breezy que estaba sonriendo gustosa.

-Woooow, se nota que no pierdes tiempo, pulgoso.- Sain entrecerró los ojos pero miró a Tikki.

-¿Eso es una mordida en la oreja de Plagg?- el gato negro se sonrojo furiosamente gritando una serie de improperios inentendibles. Breezy se levantó y se estiró.

-Ya calla, Plagg. Parece como si un pedazo de queso se te hubiera atorado en la garganta.

-Siempre tan linda, ¿no?

-Eso siempre, gato callejero.- Plag estuvo a punto de responder pero Tikki le acaricio con la cabeza.

-Ya, basta. Tienen mucho tiempo para molestar luego a Plagg.

-¡Oye!

-Lo importante.- recalcó Tikki.- Es que aunque nuestras consciencias han despertado, no ha despertado por completo.

-¿Qué quieres decir, Tikki?- pregunto Sain y Breezy continúo.

-No recordamos mucho de nosotras. No sabemos usar nuestros poderes.

-Ni saber si podremos transformarnos o nos quedaremos en esta forma para siempre.- Plagg lo pensó un momento.

-Bien podemos hablar con el maestro, seguro él tiene las respuestas.

-Mira tú, hasta que tus neuronas comenzaron a trabajar.- se burló Sain.

-Disculpa, ¿dijiste algo interesante con tu pequeño cerebro?

-Gato apestoso.

-Perro pulguiento.

Los dos kwamis comenzaron a gruñir y a pelear y las dos kwamis los miraron sin intervenir.

-Sé que son idiotas pero cómo extrañe a esos idiotas.- sonrió Breezy y Tikki rio.

-Lo sé, yo igual.- más algo hace que deje de reír, un mal presentimiento la atravesó causándole un escalofrío que hizo que su pelo se erizara.

-¿Tikki?

-¿Azuquita?- Plagg tenía sus patas metidas en el hocico de Sain estirando su cara y Tikki miro a sus compañeros.

-Algo va a pasar. Puedo sentirlo... Algo malo...

Marinette esquivo la espada de Kagami que estuvo a punto de arrancarle la cabeza.

-¡Kagami! ¿Qué es lo que te pasa?

-Lo que me pasa eres tú. Tú que buscas estar de nuevo con Luka, tú que deseas arrebatarme su amor, pero él está conmigo, él me ama, así que aléjate de nosotros.- Marinette apenas y pudo retroceder sintiendo la punta del bokken muy cerca de su rostro.

-¡Kagami, basta!- Luka la apreso por detrás en un agarre digno de una serpiente. A Kagami le fue difícil moverse y mientras tanto Marinette la estudio con detenimiento. No lo entendía, Kagami nunca se comportaba así, ¿acaso era un akuma? No, no se veía diferente, sin embargo había algo en ella, una sombra que la cubría de forma misteriosa. Luego miró su anillo, tan negro como sus ojos.

-¡Eso es! ¡Luka, el anillo! ¡Quítaselo!- este no entendía por qué le pedía eso pero debía confiar. Pero apenas y se movió, Kagami aprovechó para golpearlo en el estómago y luego en el hombro. Marinette vio su mirada hacia ella.

-Kagami, no...- jadeo el músico adolorido y Marinette pensó en correr pero la japonesa siempre había sido mucho más rápida que ella. Le cerró el paso y hubiese recibido el golpe directo de no ser por una mano que atrapo el bokken de la punta.

-Ni se te ocurra.- siseo Adrien rompiendo el bokken con su mano.

Kagami se lo arrebato de las manos y comenzó a atacar a Adrien que cubría con sus brazos los ataques pero no significaba que no le dolieran.

-¡Adrien!

Tenía que ayudarlo, pensar en cómo detener a Kagami y quitarle ese anillo. Miro alrededor para ver si algo podía servirle, vio el muelle, unas algas en la orilla de la marisma y el bokken en sus manos. Tuvo una idea.

-Hey, Kagami. Tienes razón, todavía quiero a Luka.- gritó desde el muelle colocándose en medio, la aludida dejó a Adrien, furiosa por la confesión dejando a los otros dos sorprendidos.- Tenía pensado regresar con él porque obviamente soy mucho mejor que tú. Es decir, todo mundo lo dice, y Luka, vaya que era bueno en ciertas cosas aparte de la música.

-¡Eres una maldita!

Fue a por ella olvidándose de Adrien que comprendió el plan con una sola mirada. Aprovechó la velocidad de Kagami, la esquivó justo a tiempo en que Adrien lanzara las algas que Kagami pisó y resbalo apoyándose en el bokken que quedó atorado en el muelle, imposible de retirarlo sin romperlo más.

-¡Ahora!

Adrien y Luka la sujetaron alejándola de su arma, Luka intentaba inmovilizarla sin hacerle daño y Kagami tenía su mano extendida hacia su bokken. Era fuerte, apenas y podían con ella pero Marinette fue rápida y le saco el anillo de su mano.

-Ya me lo agradecerás.- lo pisó y le dolió el pie al hacerlo, pero todos vieron una especie de humo negro salir de este y Kagami sintió que volvía en sí, sintiéndose muy débil.

-Oh… mi cabeza.

-¿Kagami?- la soltaron y Luka se sentó poniéndola entre sus brazos.- Kagami...

-¿Qué ocurrió? Siento como si hubiese hecho una maratón...- logro enfocar a los presentes.- ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? ¿Qué hacemos todos aquí?

-Es algo confuso de explicar.- dijo Marinette sin saber por dónde empezar. Kagami miró alrededor.

-¿Dónde está esa odiosa de Lila?

-¿Lila?- Marinette se sintio confundida, pensaba que era cosa de un akuma pero al final no apareció alguno. Y de solo recordar a Lila en el pasado le dio un escalofrió.- Estas bien, Kagami.- se acercó con una sonrisa.- Todo está bien.

Lila miró la escena desde arriba de las rocas y gruñó molesta, pero entonces fue que notó cómo Adrien parecía ocultar su mano. Si lo que creía era cierto… sonrió alejándose del lugar.

Tikki la notó irse pero se concentró en los jóvenes de la playa, los kwamis miraron la escena mirándose entre sí, sabiendo que esa chiquilla podría traerles problemas, pero Tikki seguía con la vista fija en Marinette que todavía estaba hablando con Kagami...

Juliet abrió la puerta de su casa y al ver a Claude lo dejó pasar.

-Pasa, no hay nadie.

-Siento molestar. Es que te fuiste muy rápido y quería verte.

-Lo siento, es que no podía estar fuera de casa mucho tiempo. Aún sigo castigada. ¿Qué es lo que deseabas decirme?

-Hemos decidido regresar al mar.

-Oh...

-¡De forma temporal!- agrego de inmediato al verla decaer su ánimo.- Regresaremos porque queremos estar con ustedes. Quiero estar contigo.- vio sus mejillas enrojecer y este acaricio su mejilla.- Aun no nos conocemos demasiado en esta vida, pero si en la anterior, y después de volver a encontrarte no pienso dejarte ir. Así pues, ¿te unirías a mí en esta vida también como en la anterior, mon ange?- pregunto pegando su frente con la de ella.

-Esta y todas las que haya.

Sonrieron felices antes de besarse, al principio el toque de sus labios fue tierno, pero ante esa familiaridad que tenían se sintieron deseosos de más, se permitieron ser codiciosos. Así que cuando la lengua de Claude se movió por sus labios pidiendo permiso para adentrarse en su boca ella le dejó. De repente ya no estaban en el sofá de la sala, sino en un barco que se movía con la marea y ellos dos estaban sobre una cama donde flores con aroma a jazmín decoraban la cabecera. Sus manos comenzaron a tocar al otro en suaves caricias, en el cuello, tras las orejas, brazos, terminando por levantar apenas y una esquina de sus camisetas para sentir la piel del otro. Y cada lugar que el otro tocaba ardía y se expandía por el cuerpo.

Las ropas les resultaron incomodas. Claude se quitó la camiseta mostrando su fuerte torso ante ella que se deleitó en mirarlo y tocarlo con cierta timidez que lo dejo encantado. Le quito su camiseta, observando el sencillo sujetador de algodón que cubría sus senos. Los tomo entre sus manos y las metió bajo el sujetador sintiendo sus pezones alzarse sobre sus palmas. Ella fue quien desabrocho el sostén. Y ya sin estorbo, al fin pudo hacer lo que quiso con ellos. Suaves, grandes, y con una aureola rosada que le invitaba a hacer lo que quisiera igual que en su otra vida. Podía recordarlo... Y sabía qué le gustaría. Juliet gimió echando su cabeza hacia atrás al sentir su lengua delinear el contorno de la aureola, después directamente pasar por su pezón que comenzaba a endurecer, y después engulló lo que pudo para su completo deleite. Las manos de la joven se aferraron a sus hombros, sintiéndose húmeda y adolorida en su parte intima. Claude sentía su erección apretar sus pantalones, imaginando en cómo sería escuchar esos suaves gemidos en gritos de placer. Los apretó de forma casi dolorosa que la llevaron a gemir más. Se hizo de un camino de besos hasta su clavícula, bajo su mentón, y capturando sus labios para tumbarla en el sofá quedando sobre ella y le abandonó para volver a atacar sus senos y succionarlos a su entero placer antes de comenzar se descenso hacia ese lugar que se le antojaba probar. Quitarle su short fue un reto para él, mientras ella le veía divertida.

-¿Te gusta verme sufrir?

-Algo.

-¿Ah, sí? No es tan fácil, sabes.- a ella no le costó ni cinco segundos desabrochar el botón y bajar la cremallera de sus pantalones.- Presumida.

-Gracias.

Se besaron y Claude accedió a su intimidad directa bajando un poco su short y ropa interior, adentrando su dedo a ese lugar al que pronto lo acogería. Ella gimió y se retorció un poco debajo de él, bombeó lento, cuidadoso de prepararla. Entonces Juliet vio con ansias la erección marcada en su ropa interior. Claude ahogo un gemido al sentir su mano tomarlo y acariciarlo por sobre la tela, arriba y abajo, ella se dio cuenta que estaba haciéndolo bien al escucharlo murmurar lo bien que se sentía. Un segundo dedo se introdujo en ella haciéndola delirar, pudo sentir con la punta de sus dedos una suave barrera que impedía ir más allá. Su mano se movió más rápido, en un ritmo desquiciante, bañándose con los jugos de su amada hasta que al fin encontró su liberación, y este gimió a la vez encontrando la suya después, dejando que parte de su semen cayera en ese cuerpo perfecto de pecado. Juliet sintió su cuerpo pesado, nunca había sentido algo similar, estaba perdida en un limbo de placer. Se miraron a los ojos en todo momento, con las mejillas sonrojadas y sus cuerpos cubiertos de sudor. Al sentir la punta de su dura erección se sujetó de sus hombros. Poco a poco lo sintió entrar, estaba ansiosa pero también aterrada. La mano de Claude se posó sobre su cadera y la otra en su espalda para poder acomodarla mejor. El dolor combinado con el placer, gimió fuerte arañando sus hombros y este gimió a lo bajo extasiado por ella. Permanecieron así un momento, esperando el momento, Juliet apenas y movió sus labios en invitación y Claude la besó con ternura y pasión, moviéndose poco a poco recompensado con dulces y bajos gemidos entre sus besos. Su interior era apretado, cálido y húmedo, sentía que su cuerpo entero temblaba a cada embestida. Fue el amante tierno y lento hasta que ella susurro a su oído.

-Puedes ir... Más...- un gemido tembloroso salió de ella imposibilitada de seguir, el mensaje fue claro, las embestidas comenzaron a ser rápidas y rítmicas, la alzó de las caderas sentándose en el sofá para tener más acceso a su ser, siendo algo que ella aprovechó para poder moverse con más libertad. La contempló embelesado, iluminada por el sol y la suave brisa movía las cortinas acariciando sus pieles calientes. El ritmo fue más rápido, las embestidas se endurecieron y ella casi grito al sentirlo crecer dentro llegando hasta el límite de su ser, no pudo evitarlo, su orgasmo llego apretando con fuerza su erección pero Claude no dejaría que aun terminase, la besó, su mano se puso bajo uno de sus voluptuosos senos y la otra se aferró a su cadera clavando sus uñas en su glúteo y su cadera. Se alzó con ella, Juliet se aferró a él y sus piernas se enredaron en sus caderas, su voz aumentó, lágrimas se derramaron al sentir su cuerpo arder por las secuelas del anterior orgasmo y el siguiente que estaba a punto de venir, el choque de sus pieles fue en aumento, se miraron a los ojos y Claude nunca pensó que hubiese algo más hermoso que ese rostro sonrojado. La abrazó contra sí y entonces el explotó dentro de ella. Juliet se quedó sin aliento y se corrió al sentir que su ser era llenado por un chorro caliente y espeso.

Temblorosos, cansados, se sentaron en el sofá abrazados en uno del otro y unidos. Ese mueble ahora tenía la huella de su primera vez.

-Claude... eso fue...

-Increíble.- dijo intentando recuperar el aliento.

-Te amo...

-Yo te amo más...

-C-Claude.

-¿Mmm?

-E-Estás muy duro...- este exhalo una risa suave.

-Bueno, es que contigo siento que podría hacerlo todo un día.

-Dame unos momentos...

-Vale. ¿Y quieres seguir aquí en este lugar?

-¡Y si mejor van a la cama!

Juliet se congelo, al ver desde la entrada a su abuela con una taza de té en mano y una sonrisa socarrona. La joven gritó y se cubrió con lo primero que encontró que fueron los cojines que tiraron en el acto. Ella tomo dos y le dio a Claude el más grande para cubrir su erección. El joven no sabía qué decir.

-Eh... Buenas tardes.

-Abuela, te juro que esto... Yo...

-Tranquila, tranquila. No pasa nada, en realidad así hice que tu abuelo dejara a los apretados de su familia cuando empezamos a salir y no me aceptaban. Aunque nosotros rompimos una mesa y rompimos el tapiz cuando llegaron.- la pelimiel se escandalizo por la historia pero Claude estaba fascinado.

-Nosotros también podemos hacerlo si nos da oportunidad.- Juliet ahogo un grito pero su abuela se rio.

-Me agrada ese chico, ¿dónde lo encontraste?

-No me lo creerías…

-Ah, pero eso sí, vamos a tener una charla sobre cuidarse y las intenciones que tienes con mi nieta.

-Casarnos, vivir juntos y tener hijos. Después de todo ella me acepto y ahora soy suyo.

-Vale. Los espero en la cocina ya vestidos.- se fue y Juliet quiso decir algo pero su lengua no dejaba de trabarse entre balbuceos y Claude la beso y paso sus dedos por su cuello haciendo aparecer la gargantilla de perlas y gemas.

-Tranquila. Déjate llevar.- arrastró las palabras con una sonrisa quitándose el cojín y haciéndola sonrojar como una cereza.

-¡¿MÁS?!- las risas se escucharon y Juliet evito sin mucho éxito no ver la erección de su ahora novio...

El atardecer llegó. Todos estaban listos y Félix no estaba del todo cómodo con ropa ni piernas, pero Bridgette siempre lo recordaría con esa camisa de mangas hasta los codos y elegante pantalón negro.

-Esto es raro.

-Date gracias que me sé este hechizo de memoria.- presumió Chloe.

Adrien abrió la puerta y salieron del local de Bridgette para caminar entre la multitud. Claude suspiró enamorado viendo a su chica con ojos de adoración y Marinette sonrió al ver la joya en su cuello. Bridgette iba con sus hijos detrás, que caminaban como soldados escoltando al grupo. Adrien entrelazó sus dedos con los de Marinette y le sonrió mirándola con gran amor.

-Te juro que volveremos pronto. Y estaremos juntos, princess.

-Lo sé. Confió en ti.- dijo apoyándose un poco en él.

Estaban en el centro de la ciudad, había gente pero no tanta debido a que la mayoría ya estaba en sus hoteles, residencias o restaurantes de la zona. Todo pasó muy rápido. Lila apareció de repente y tiró una cubeta de agua sobre los pies de todos. Se quedaron helados al sentir casi de inmediato las escamas aparecer en sus piernas. Era agua salada. Marinette vio a Lila que le dedicó una sonrisa amplia y enseguida comenzó a gritar.

-¡Ayuda! ¡Me están atacando! ¡Monstruos!- la atención general fue casi inmediata y los tritones sintieron la necesidad de quitarse los pantalones y zapatos, Bridgette por suerte tenia a los gemelos detrás y vieron con horror como las piernas de sus amigos y parejas se transformaban en sus colas frente a los curiosos que estaban en ese lugar...

El equipo estaba formado por sus mejores rastreadores, Claudia iba a ser encontrada sin importar donde estuviera y tendría que responder por sus hijos. Gabriel no podía permitirse el perderlos también.

-Ya saben lo que tienen que hacer, y no importa si usan un poco de su fuerza, pero traigan a esa sirena ante mí.

-/ ¡Sí, señor!/

-Conocen sus órdenes, ahora, dispérsense.- estaban a punto de obedecer hasta que uno de los soldados captó algo por el rabillo del ojo.

-¿Qué es eso?- pregunto notando algo acercarse hacia la colonia.

-¿Es un banco de peces?

-No.- respondió Gabriel afilando su mirada y tardando unos segundos en comprender.- Son mantarrayas...

Las mantarrayas nadaron hacia todo mundo, tenían algo por delante en sus cabezas y los tritones y sirenas eran pinchados por agujas negras, paralizándolos unos momentos, sus ojos se ennegrecieron como agua sucia y su consciencia se había ido. Gabriel dio la alarma.

-¡Soldados! ¡Deténganlos!- todos nadaron con sus lanzas por el frente, exterminaron a algunos antes de que los tocaran pero eran demasiado y venían de todos lados. Gabriel atacó con su lanza y luego formó una marea alejando a todos. El gran Líder llevaba la ventaja, o al menos hasta que sus propios soldados y gente lo sujetaron.

-¡Agh! ¡Suéltenme! ¿Qué rayos hacen?

-Ya no te escuchan, querido.- Audrey se acercó a su costado y ella tenía en su mano una de las agujas.

-Tu. Maldita...

-¿Bruja? Demasiado tarde para darte cuenta.- ella sonrió y se acercó para darle una caricia al torso, este se movió disgustado por su toque obsceno.- No sabes lo enojada que estaba cuando elegiste a la sosa de Emilie. Pero esta vez soy yo la que tiene el completo control.

-Maldita seas, perra.- Audrey le abofeteo y Claudia aguanto la risa.

-Ni se te ocurra. O con gusto hare que te reúnas con la idiota de Emilie.

-Emilie... ¿qué le has hecho a mi esposa?- exigió saber.

-Con el tiempo lo averiguaras pero por ahora...- sin previo aviso lo apuñalo y los ojos de Gabriel se oscurecieron.- Vas a hacer lo que yo te diga.

*Latín: Nubla con la sombra de la duda su corazón, y esta carcoma su corazón.

….

Y… espero que les haya gustado! Se nos viene todo encima! Los secretos se revelan, dudas sin resolver, cómo escaparán de esto? Lo verán en el siguiente capítulo! Por favor no me maten. Así que dejen review, nada de tomatazos, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!