—Terrible.

Mista hace una de esas muecas de niño pequeño, de cuando algo no le gusta tanto que pareciera a punto de hacer un berrinche. Fugo conoce esa expresión muy bien.

—¿Tan malo es el chef? Pero si Tonio es un genio de la cocina. El mismo Giogio lo admite... Y su pasta es... —metió a su boca un trozo de aquello que le habían servido, de sus labios se escapó un sonido sugerente

—Bueno, si haces eso más seguido quizá hasta le pida la receta. ¡Woah, no es cierto, perdón! —se disculpa al ver a Fugo con un tenedor a su disposición.

Su risa se disipa en un tono neutro, muy impropio de Mista.

—¿Pero qué sucede? Te encanta la pasta.

—No es eso, solo que —Evita de verdad mirarlo, pero sus pupilas carmesí lo atraen como un imán, siempre lo hacen, y siempre le cede todo lo que guarda, —la comida sabe muy diferente a cuando estaba Buccellati.

Y Fugo sólo asiente unos segundos después.