Capítulo 7: El reencuentro

Tres años después

—Te ves hermosa, Sakura. — comentó Tomoyo con un brillo en la mirada. Sakura conocía esa mirada bien. Era la misma mirada que su amiga le daba cada vez que veía una de sus creaciones terminadas y el vestido blanco de novia que llevaba puesto Sakura en esos momentos era sin duda una de sus creaciones más sublimes. —Vas a ser la novia más bonita que el mundo haya visto.

Sakura volvió a sonreír con ternura, ya estaba acostumbrada a este tipo de pláticas con su amiga.

—Es solo una obra Tomoyo. No es mi boda de verdad. —comentó la joven actriz con dulzura.

—Ya lo sé, pero de todas formas te verás preciosa. Además... —agregó Tomoyo tomando las manos de su amiga entre las suyas y mirándola directamente a los ojos — debes prometerme que cuando te cases de verdad seré yo quien diseñe tu vestido. —

—Te lo prometo. —contestó Sakura imitando el tono serio de su amiga.

Siempre que estaba cerca de Tomoyo no podía evitar sonreír. Se había vuelto su mejor amiga y confidente. Aunque llevaban únicamente dos años de conocerse, Sakura sentía que eran amigas de toda la vida.

Tomoyo y Sakura se habían conocido dos años atrás. Cuando empezaron los ensayos de la obra en la cual ahora era protagonista.

Tras la partida de Shaoran, Sakura intento contactarlo a toda costa. Le envió correos, le llamó, incluso preguntó a su hermano una y otra vez por noticias suyas (siempre intentando ser discreta para evitar que su hermano sospechara algo, no quería causar problemas entre Touya y Shaoran). Sin embargo, tras meses sin tener una respuesta por parte de Shaoran, Sakura se dio finalmente por vencida. Era obvio que él no quería saber nada de ella y si era sincera consigo misma, se lo tenía bien merecido. Tras perder la esperanza de poder arreglar las cosas con Shaoran, la joven entró en un período de depresión. No tenía ganas de salir de su casa ni de hablar con nadie. Pasaba día y noche torturándose con imágenes de lo que pudo haber sido su vida en esos momentos y de como lo había echado todo a perder. Fue en uno de esos penosos días de oscuridad que Sakura encontró el anuncio de la obra.

Estaba hojeando el período, no con la intención de mantenerse informada, sino como una forma de distraerse y dejar de pensar tanto en Shaoran. De pronto una noticia atrajo su atención. Era una nota local, una entrevista en realidad. El entrevistado era un ingeniero civil que acababa de sacar un libro sobre la construcción de puentes. Sin embargo, lo que a ella le llamó realmente la atención fue la foto que acompañaba la noticia. En ella se mostraba a un hombre parado sobre un puente de la ciudad. Sakura lo reconoció de inmediato. Era el puente donde Shaoran y ella habían comido juntos. El mismo lugar donde él le había hablado sobre seguir adelante y perseguir sus sueños.

Fue en ese momento que se dio cuenta no podía seguir así. Era cierto que había cometido un error y también era cierto que se sentía profundamente triste por haber perdido el amor, pero no podía permitir que eso le impidiera seguir soñando. Amaba la actuación. Amaba su carrera y amaba el teatro. En los últimos meses había descuidado mucho ese lado de su vida, pero ya era momento de retomarlo. No podía cambiar el pasado, pero si podía cambiar su futuro. Y su futuro era el teatro. Siempre lo había deseado. No podía renunciar también a ese amor.

Casualmente, junto a la entrevista que Sakura acababa de leer había un anunció para una audición. Era un nuevo escritor que intentaba poner por primera vez en escena una de sus obras. La obra era una comedia y el presupuesto con el que contaba la puesta en escena era muy corto, sin embargo Sakura decidió presentarse a la audición. Hasta ahora había hecho audiciones únicamente para grandes compañías, las cuales preferían contratar actores conocidos en vez de jóvenes talentos. Tal vez era tiempo de cambiar de aires y de empezar con una pequeña obra, desde abajo. Después de todo, no había papeles pequeños y la experiencia que obtendría le sería de gran utilidad.

Fue así que se presentó a su primera audición en meses. Obtuvo el papel protagónico de inmediato (en realidad no había muchas actrices entre las cuales se pudiera escoger). Los ensayos comenzaron unas semanas después.

Días más tarde Sakura conoció a Tomoyo, una joven diseñadora quien sería la encargada de realizar el vestuario para los actores. Al igual que Sakura, Tomoyo también buscaba tener su primera oportunidad para mostrar sus habilidades. Las jóvenes congeniaron de inmediato, volviéndose grandes amigas de la noche a la mañana.

Tras meses de ensayos, finalmente se estrenó la obra, en un teatro pequeño y desconocido. Sin embargo, y contrariamente a lo que se hubiera esperado, la obra fue todo un éxito. Los críticos elogiaron tanto a la comedia como a los actores, incluso el vestuario. Pronto empezaron a tener llenos completos. Las taquillas estaban repletas y los boletos se terminaban en cuestión de minutos. Con el tiempo se vieron en la necesidad de buscar un teatro más grande.

"Una comedia inteligente con actuaciones a la altura de una obra maestra" decía una de las muchas críticas que aparecieron en el periódico unos meses más tarde.

Junto con el éxito y la fama también llegaron muchos cambios a la vida de Sakura. En un abrir y cerrar de ojos ya tenía suficiente dinero como para comprar su propio departamento. Un automóvil, ropa de marca y joyas le siguieron. Incluso era invitada a entregas de premios y fiestas exclusivas. Todo había sido tan rápido que aún ahora, Sakura no lograba adaptarse a su nuevo estilo de vida. Era como si estuviera viviendo la vida de alguien más.

El éxito de la obra había sido tan grande, que incluso ahora, tras más de un año en el escenario, seguían teniendo llenos completos. Incluso se estaba planeando una gira en la que se presentaría la obra en diferentes países del mundo. Aquella gira se llevaría a cabo dentro de unos meses y con ella se marcaba el final de la temporada en los escenarios. Sakura no tenía miedo de lo que sería de su vida al terminar la obra. Sabía que después de un éxito como el que había logrado no le sería difícil encontrar otro papel (incluso ahora, sin haber terminado aún la temporada, ya había recibido propuestas para nuevos proyectos). Sin embargo eso no significaba que no sintiera nostalgia. En los últimos años esta obra había sido su vida entera. Le debía tanto y le costaría mucho trabajo despedirse definitivamente de su personaje. Sakura sonrió con melancolía y se llevó la mano a la muñeca izquierda, sujetando con fuerza la pulsera que colgaba de su mano. Shaoran había tenido razón, aquella pulsera le había traído buena suerte.

— ¿Estás bien Sakura? — Preguntó Tamayo mirando los ojos de su amiga—pareces un poco triste.

—Estoy bien — contestó la joven — sólo estaba recordando.

Sakura miro nuevamente el vestido que llevaba puesto. Su amiga lo había diseñado para la gira. Lo usaba únicamente en una de las escenas, pero eso no le había impedido a la joven diseñadora crear un atuendo que cualquier novia envidiaría. Era un vestido bellísimo, como todo lo que Tomoyo confeccionaba.

— ¿Quieres que vayamos a comer saliendo de aquí? —preguntó Tomoyo mientras colocaba unos alfileres en la parte inferior del vestido

— No puedo — contestó Sakura. — Es miércoles familiar.

—Ohh claro, lo había olvidado.

Cuando Sakura compró su departamento y se mudó de casa de sus padres, su madre se había sentido muy triste. Antes de que Sakura se marchara le dio largo discurso de como la vida era muy injusta. "Una madre se pasa años criando a sus hijos, para que ellos se olviden de nosotros a la primera oportunidad" esa fue sólo una de las frases que su madre había pronunciado y que la joven aun podía recordar. Después continuó hablando de como ya nunca vería a su hija, así como ya casi nunca veía a Touya. Para calmarla Sakura le prometió que Touya y ella irían a comer a la casa una vez a la semana. Fue así como quedaron instaurados "los miércoles familiares". Desde entonces no había un sólo miércoles que Sakura y Touya no fueran a comer a casa de sus padres. Lo único que Sakura esperaba era que esta semana, su hermano no decidiera invitar a Yukito como lo había hecho la semana anterior.

El divorcio de Yukito y Mitsuki, dos años atrás, había causado un conflicto entre los padres de Yukito y el joven. La molestia no se debía al hecho de haber perdido a una nuera encantadora, sino a la pérdida de un socio importante y con ello una suma considerable de dinero. El divorcio fue el esperado desenlace tras una serie de infidelidades por parte de Yukito.

Seis meses después de su boda, Mitsuki descubrió la casa que Yukito mantenía fuera de la ciudad y que el joven usaba como residencia para sus encuentros clandestinos con sus amantes. Cuando su esposa se enteró, le pidió el divorció de forma inmediata. Fue un proceso largo y desgastante que terminó con la separación definitiva de la pareja y sus empresas.

Sakura no conocía bien a Mitsuki. En realidad las ocasiones en las ambas jóvenes habían entablado una conversación eran muy escasas, sin embargo, cuando Sakura se enteró de la separación de Yukito y Mitsuki, no pudo evitar sentirse aliviada. Mitsuki parecía una buena mujer, y no se merecía tener a su lado a un hombre tan despreciable como Yukito.

Unas semanas después del estreno de su obra, Sakura encontró a Mitsuki en su camerino. La joven quería felicitarla por el gran éxito que estaba teniendo. En ese momento Sakura se dio cuenta que debía confesarle toda la verdad. A pesar de que llevaba meses intentando olvidar lo ocurrido entre Yukito y ella, Sakura seguía viviendo con un sentimiento de culpabilidad y vergüenza. Sin embargo, se daba cuenta que fingir que nada había ocurrido no solucionaría el problema, debía afrontar las consecuencias de sus actos y actuar de manera responsable, lo que implicaba confesar todo lo ocurrido a una de las personas a las que más había afectado con su actitud egoísta. Fue así que Sakura terminó por contarle toda la verdad a Mitsuki, desde su enamoramiento juvenil hasta su comportamiento irresponsable y vergonzoso un día antes de la boda, terminando con una sincera disculpa.

Mitsuki escucho su relato en completo silencio. Al terminar, Sakura estaba preparada para aceptar las palabras de enojo y rencor que seguramente Mitsuki le dirigiría. Sin embargo eso no ocurrió. La joven se quedó callada varios segundos. Acto seguido se levantó de su asiento y abrazo dulcemente a Sakura. "Me alegra que las dos hayamos abierto los ojos finalmente" fueron las palabras que le susurró al oído antes de marcharse y dejar a Sakura sola en su camerino. Después de ese día Sakura no volvió a tener noticias de Mitsuki.

Tras terminar la prueba de vestuario, Sakura se despidió de Tomoyo y se dirigió a su automóvil. Encendió el motor e inhalo profundamente. De verdad esperaba que Touya no invitara a Yukito a comer. La relación entre Yukito y Sakura se había vuelto hostil. La joven intentaba evitarlo al máximo, pero en algunas ocasiones aquello resultaba muy difícil ya que Yukito seguía siendo uno de los mejores amigos de su hermano. Por supuesto, Touya jamás se había enterado de la historia que hubo entre Sakura y Yukito y la joven esperaba que aquello permaneciera así. Sakura no tenía ni idea de cómo reaccionaría su hermano si se enterara de aquella... ¿relación?

El camino a casa de sus padres fue bastante rápido, en solo unos minutos ya se encontraba estacionado su coche en la entrada. La joven caminó hacía la puerta y abrió con la copia de la llave que todavía tenía.

—Mamá, papá, ya llegue. — anunció Sakura mientras se limpiaba los pies en el tapete de la entrada.

—Estamos es la cocina. —Contestó la voz de su madre. —No vas a adivinar quien está aquí. —

Sakura rodo los ojos. En realidad si podía adivinar. Yukito. ¡Gracias Touya!

Sakura camino resignada hacía la cocina. Sin embargo, cuando vio a las personas ahí reunidas, se quedó completamente inmóvil. Era cierto que Yukito había acudido a la comida, pero no fue su presencia la que dejo a Sakura helada, sino los ojos oscuros que la miraban con dureza, unos ojos que algún tiempo atrás sólo la miraban con dulzura. Shaoran estaba ahí. Había vuelto.

Por unos segundos la cocina quedó en completo silencio, como si los presentes hubieran notado que algo no andaba bien. Fue entonces que la madre de Sakura volvió a hablar.

— ¿No vas a saludar a Shaoran, querida? No me digas que ya no te acuerdas de él. —Comentó su madre en forma de broma.

Claro que se acordaba de él. No había un solo día en su vida que no lo recordara. Sakura solo asintió con la cabeza y extendió su mando a Shaoran quien correspondió al saludo con un frío apretón de manos.

—Puedes creer que Shaoran lleva un mes en la ciudad y hasta ahora se digna en venir a visitarnos. —siguió hablando Nadeshiko, completamente indiferente al extraño comportamiento de su hija y de su invitado de honor.

Un mes. Shaoran había vuelto a la ciudad un mes atrás y ella no se había enterado. Seguramente todavía la odiaba. Sakura sintió como cada vez le costaba más trabajo respirar.

—Lo siento mucho Sra. Kinomoto. —contestó Shaoran desviando la mirada de Sakura. Una sonrisa se formó en sus labios. —He estado un poco ocupado. Después de todo, este es un viaje de negocios. — comentó finalmente encogiéndose de hombros.

—Sí, lo entiendo. — Afirmó Nadeshiko— De todas formas me alegro que hayas encontrado el tiempo de visitarnos. Touya, Yukito y tú siempre han sido muy unidos.

— ¿Y cuánto tiempo piensas quedarte? —preguntó Touya a su amigo.

—Pues, hasta que termine de arreglar los asuntos que me trajeron a la ciudad. Yo creo que eso me llevará un mes más cuando menos.

Sakura no pudo evitar notar que Shaoran la estaba ignorando por completo.

—Bueno, en ese caso, deberán venir a comer también la próxima semana— comentó el padre de Sakura.

—Sí, es una excelente idea— repuso la Sra. Kinomoto apoyando la idea de su esposo. —La próxima semana es el cumpleaños de Touya y prepararé una comida en su honor. No pueden faltar.

"¿No pueden faltar?", "¿Deberán?" ¿De quienes estaban hablando sus padres? El corazón de Sakura empezó a latir con gran rapidez. Presentía que aquello no podía ser bueno.

—Muchas gracias por su invitación. Por supuesto que vendremos. —dijo Shaoran con una sonrisa en los labios y asintiendo con la cabeza. —Será un gran honor que vuelvan a recibirnos en su casa.

Fue en ese momento que Sakura pudo escuchar los pasos que se dirigían a la cocina. Unos segundos después una joven entró a la casa por la puerta trasera. La mujer tenía el cabello largo y de un negro más oscuro que la noche. Iba vestida de forma elegante. Tenía un aire jovial y refinado al mismo tiempo. Era realmente hermosa.

—Sra. Kinomoto, las flores de su jardín son realmente hermosas. — empezó a decir la joven. Tenía un leve acento francés al momento de hablar. —Tiene que contarme su secreto.

—Por supuesto querida. —comentó la madre de Sakura. —Pero antes déjame presentarte a mi hija Sakura. — Nadeshiko caminó hacia su hija y coloco una mano en su espalda baja, obligando a Sakura a caminar unos pasos para quedar más cerca de su invitada.

—Sakura, ella es Meiling— Sakura no necesitaba oír el resto de la frase. Desde el momento en que la vio entrar a su casa supo inmediatamente de quien se trataba. Sin embargo, eso no evito que su corazón se partiera en mil pedazos cuando oyó las palabras en voz alta— es la novia de Shaoran.

Meiling se colocó junto a Shaoran y tomo dulcemente su mano.

—Mucho gusto Sakura.

Sakura solo se limitó a asentir con la cabeza. Tenía miedo de que su voz delatara sus sentimientos si intentaba pronunciar alguna palabra.

—La verdad es que Shaoran nunca me comentó que su amigo Touya tuviera una hermana. — Empezó a decir Meiling — pero bueno, supongo que ya sabes lo reservado que es.

Sakura sabía mejor.

—Bueno, será mejor que pasemos al comedor. — prosiguió el padre de Sakura. —Supongo que deben estar hambrientos.

—Es una excelente idea. Sakura, hija, ayúdame a llevar aquel plato a la mesa. — ordenó su madre mientras ella tomaba otra olla y se dirigía al comedor.

El resto de los invitados siguió el ejemplo de su anfitriona y empezaron a caminar dejando a Sakura sola en la cocina.

La joven se quedó parada unos segundos. A lo lejos pudo ver como Meiling abrazaba dulcemente a Shaoran mientras él depositaba un tierno beso en su frente. Sakura cerró los ojos con fuerza para evitar que las lágrimas empezaran a derramarse por sus mejillas.

Aquello parecía una comedia, una triste y desgarradora comedia. Su lado artístico no pudo evitar notar la magnífica e irónica escena que se presentaba frente a ella. Nuevamente estaba en la misma posición en la que se había encontrado años atrás: enamorada de un hombre que estaba con alguien más. Una maravillosa escena sacada de una obra teatral completamente irónica, obscura y cómica. Una sátira en sí misma. Y si Sakura no se hubiera sentido tan destrozada, abatida y rota hubiera podido apreciar la belleza teatral y hubiera comenzado a reír.

Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Shaoran había vuelto y estaba enamorado de alguien más.

…..

Notas de autor: ¡Hola! Espero que le haya gustado el capítulo. Sé que es u poco corto, pero no he tenido tiempo de escribir más. Lo siento. Espero que les esté gustando la historia. Por favor compártanme su opinión. Muchas gracias por sus reviews y nos leemos pronto.