Hola a todos! He aquí traigo un nuevo capítulo de esta historia, ya casi estamos por terminar. ¿Qué creen que pasará? Sólo voy a decir que las brujas recibirán su merecido, y he aquí tenemos las respuestas de algunas dudas que tenían. Así pues sin más que decir aparte de que espero que todos estén bien en sus casas aguantando esta contingencia mundial, y agradecimientos a Thomas Astruc por tan genial serie… COMENZAMOS!

…..

Capítulo 29.
A zarpar.

La gente se arremolinó alrededor por culpa de los gritos de Lila. Alya y Nino miraban como otros boquiabiertos las colas de los tritones y sirena tirados en el suelo, Sabrina ahogó una exclamación cubriendo su boca al ver a su amiga descubierta, y Juleka se abrió paso para ver con grandes ojos lo que todos veían. Lila pasó frente a Marinette llamando dedicándole una sonrisa triunfadora al revelar su secreto.

-¡Miren eso! ¡Son sirenas! ¡Con colas de verdad!

-¡No la escuchen es un truco!- grito Marinette intentando desmentirle pero Lila la empujó casi tirándola al suelo de no ser por Juliet y Nathaniel que la sujetaron de cada brazo.

-Miren y comprueben por ustedes mismos. Tenemos entre nosotros a sirenas auténticas, mírenlos con sus propios ojos.- la gente no sabía que pensar, la mayoría creía que debía ser un truco y otros que podrían ser monstruos.

Adrien se sintió indefenso, recordando las múltiples historias de humanos atrapando sirenas, aprisionándolas y encadenándolas para hacer con ellos lo que quisieran y… espera, ¡pero eso si ya lo vivió!

Bridgette hizo retroceder a los gemelos ya que ellos parecían dispuestos a lanzarse contra quien fuese que tocase a su padre, Marinette y sus amigos comenzaron a ser sobrepasados por los curiosos y no sabía qué hacer para evitar esa desgracia.

-¡Plagg!

-¡Plaaaaagg!- gritaron los gemelos, Bridgette entonces vio a Plagg saltar por un tejado y este les dedicó una sonrisa arrogante y hasta perversa.

-¿Son reales?

-No puede ser.

-Pero los monstruos que han atacado tampoco eran normales.

-Hay que comprobarlo.

-¡No!- grito Marinette a punto de con Juliet y Nathaniel detener a la fuerza a la multitud pero algo los detuvo. Un vaso de soda abandonado en un puesto comenzó a sacudirse formando ondas en la bebida. ¿Un terremoto? ¿Venía un tsunami? No, era algo peor y... Adorable.

Todos los animales de refugio se dirigían a la multitud, libres y reclamando atención y mucho cariño. Plagg sonrió al ver la cubierta perfecta entrar en acción y Tikki se puso a la par con él para ver desde otro punto lejos a Sain y Breezy que esperaban la señal. Breezy se sacudió liberando un polen dorado que tocó a varias personas que quedaron embobados por los animales, incluso hubo quien abrazo a la pitón del lugar; y Sain hizo alarde de sus ilusiones para guiar con comida al resto de los animales.

Todo era un caos y tenían que pensar rápido para sacar a sus parejas de ese atolladero, y tras ver unos barriles repletos de pescado y hielo Marinette supo que hacer.

-¡Chicos, ayúdenme!

En poco los seres del mar eran transportados cuesta abajo en barriles. Lila al ver eso se enfureció, empujando a un chico que estaba embobado con un enorme perro San Bernardo.
-¡No van a ir a ninguna parte con mis sirenas!- intento seguirlos pero Sabrina al ver sus intenciones tomó una enorme tarántula a pesar de temerle y se la lanzo a Lila en la cara. Sus gritos se escucharon por sobre todo el ruido. Sabrina alzó su pulgar a los chicos y Chloe sonrió desde su barril.

-Gracias, Sabrina eres la mejor amiga que-¡ouch! ¡Con más cuidado!

Alya vio aquello y sujetó a Nino de su camiseta.

-Ven, Nino. Que esto promete ser la exclusiva del siglo.

Al llegar al mar los tritones tiraron el resto de sus ropas y se volvieron a sus parejas. Adrien tomó la mano de Marinette y la besó.

-¿Estarán bien?

-Tranquilo. Lo estaremos. Lo importante es que ustedes vayan a arreglar sus asuntos.

-Marinette, no sé cuánto tarde pero te prometo volver lo antes posible.

-Lo sé.

Los demás se despidieron de forma similar, Claude besó la mano de Juliet y Nathaniel besó a Chloe que le miró con anhelo por la separación. Félix vio a sus hijos despedirse con lágrimas en sus ojos y Bridgette lo miraba deseando decir algo pero incapaz de hacerlo. Pronto desaparecieron en el mar. Y Marinette por alguna razón tenía un mal presentimiento...

Nadaron hacia su hogar, Félix se sentía mejor después de estar nadando a sus anchas, es decir, adoraba estar con sus hijos pero también amaba el mar, y esperaba que arreglado todo pudiesen estar con él, aunque tenía mucho que hablar con Bridgette.

-Tu brazo se ve mejor.- dijo Adrien y Félix sonrió a medias.

-También lo siento mejor.

-¿Dónde dejaste a Plagg, Félix?

-Con mis hijos. Creí prudente que se quedara con los niños y no le diesen por seguirme.

-Apenas y me creo que soy tío. Me encantaría enseñarles un truco o dos.- Félix sonrió pero de repente Chloe se detuvo y detuvo al resto con sus brazos.

-Esperen un poco. Algo no anda bien.

-¿Qué quieres decir?- pregunto Adrien confundido y Claude frunció el ceño.

-Es cierto, el agua se siente rara. Pesada.- los hermanos lo sintieron. Estaban tan emocionados por regresar que no notaron el ambiente alrededor. Chloe gruño a lo bajo.

-Huele a pescado muerto. Y no solo hablo de forma figurativa.

-Huele… a sangre.- dijo Adrien abriendo grande los ojos. Al avanzar un poco, se dieron cuenta que algunas criaturas marinas nadaban con lentitud y dificultad. Otras flotaban muertas.

-¿Qué les pasa?- pregunto Claude y Félix frunció el ceño apretando los puños.

-El agua esta corrupta. Los peces y demás criaturas lo sienten y eso los afecta. Intentan sobrevivir comiéndose entre sí.- Chloe ahogo una exclamación.

-¿Sera cosa de mi madre y Claudia?- Adrien se adelantó.

-Sólo hay una forma de averiguarlo.

Adrien nadaba bajo, esperando pasar desapercibido entre las rocas y corales. Lo siguieron cautelosos, se sentía la tensión rasgar la corriente y después de unos momentos vieron a guardias nadar en los límites de la colonia.

-¿Por qué hacen eso?- pregunto Claude.- Es raro verlos así tan activos.

-Mírenlos bien, lucen extraños.- dijo Chloe.

-Sigamos.- ordeno Félix y todos avanzaron con cuidado hasta esconderse tras unas rocas y observar el escenario frente a ellos.

Todos estaban trabajando. Construían una edificación. Columnas de corales y perlas estaban erigiéndose, la gente usaba sus poderes para hacer parte del trabajo u otros lo hacían de forma manual. Todos parecían estar en un profundo trance. Claude pudo divisar a sus padres que llevaban un montón de rocas, se veían sucios y cansados. Adrien lo detuvo para no ser descubiertos, mirando la impotencia en su amigo. Félix entonces diviso a su padre pero no estaba solo, Gabriel estaba con Audrey que sostenía el libro de hechizos. Lo tenía sujeto del brazo pegándolo a ella lo más posible.

-Oh, cariño. Muy pronto vamos a vivir en el palacio que tanto me merezco, y así poder regir los mares como la verdadera reina que soy.- vio a un par de sirenas dejar caer unas rocas.

-¡Uf! Cuanta ineptitud. Gabriel, enséñales una lección.- el tritón obedeció, y de un movimiento de su mano una corriente eléctrica como la de las anguilas hizo gritar a las pobres víctimas que se encogieron por el dolor. Los hermanos quisieron intervenir pero no pudieron, su padre nunca usaba su habilidad especial para no lastimar a nadie, aun cuando se lo mereciese, aquello era una atrocidad y traición a las creencias de su padre.

-Debemos volver.- murmuro Félix a lo bajo.- Pidamos ayuda al Sabio, el podrá ayudarnos.

Todos asintieron listos para dar la retirada, pero una risa desagradable los hizo volverse hacia atrás.

-Ustedes ya no podrán salir de aquí.- declaro Claudia cruzada de brazos y con una sonrisa amplia.- ¡Guardias!

Una docena de guardias fueron contra ellos, los esquivaron como pudieron y Adrien lanzó una fuerte corriente contrarrestada por otros dos tritones haciéndolo retroceder. Félix se interpuso formando una barrera de agua y Claude creo una cortina de burbujas que cegaron a todos, incluida a Claudia que gritó alejándose de esta. Era el momento de escapar y pedir ayuda, sin embargo todo estaba en su contra. Rápidamente sirenas y tritones los rodearon y capturaron a pesar de sus esfuerzos. Familia, amigos, todos los que conocían ahora eran sus enemigos. Audrey se acercó al grupo con una sonrisa triunfadora.

-Pero mira nada más, los hijos pródigos regresan. Y también viene la traidora.- dedico una mirada gélida a Chloe pero volvió a sonreírles ampliamente.- Conozcan a su nueva reina, queridos. Y cuando acabe con ustedes se inclinaran ante mí y me alabaran como todo ser marino que exista en los siente mares.- se rio divertida al verlos forcejear sin éxito alguno, saboreando la victoria definitiva ante ese grupo patético...

-¡Es cierto! ¡Las sirenas existen!- grito Lila hacia la multitud.- No hay más prueba que lo que acaban de ver. Incluso tengo pruebas.- dijo alzando su celular.

-Más bien todo es una gran mentira.- replicó Marinette acercándose a la multitud.- No existen las sirenas.

-Pero mira nada más. ¿Dónde los has dejado, Marinette? Porque vi cómo te los llevabas.

-A ninguna parte que te incumba. Escuchen todos.- se volvió a la gente con esa decisión que siempre la caracterizó como la presidenta de la clase.- Todo es un gran malentendido. No deben de creer las palabras de esta chica.

-Es cierto.- dijo Nathaniel alzando un poco su voz.- Lila no es más que una mentirosa. Incluso tiene antecedentes.

Lila apretó los dientes pero se impuso a la situación.

-Ustedes mismos lo han visto antes de ese desastre. Eran colas de verdad. Y si no me creen exijo que traigan a esas sirenas para que desmientan todo. Es decir, si hay monstruos, que existan las sirenas no es tan descabellado.- explicó con una sonrisa.- Piénsenlo, si las atrapamos este pueblo será conocido como el pueblo marítimo con auténticas sirenas que mostrar al mundo entero, mucha gente vendría a verlas y el pueblo se haría rico.- la gente comenzó a murmurar, si la llegada de los monstruos había triplicado el turismo lo que decía Lila no era tan descabellado. Lila se alzó sobre Marinette triunfante.

-Un momento.-se adelantó Bridgette entre la multitud.- Hemos pasado por ciertas cosas este verano pero debemos recordar que si bien han pasado cosas raras, no debemos caer en ciertas suposiciones o trucos de turistas que desean llamar la atención.- muchos comenzaron a asentir.- Es decir, si las sirenas son reales ¿Cómo llegaron hasta aquí en medio del pueblo?

-Eso es cierto.

-¿Sería un truco?

-Es lo más probable.

La gente comenzó a dudar y en poco comenzaron a dispersarse riendo de la broma y otros molestos por hacerlos perder el tiempo. Lila al verse sola se fue haciendo berrinche e ignorando a los gemelos que le hicieron muecas detrás de su madre. Marinette suspiro aliviada con la mano en el pecho.

-Gracias Bridgette.- ahora podían estar tranquilos, seguros que nadie en ese lugar creería en lo que Lila dijo acerca de…

-Menuda salvada, ¿no?- dijo Alya que hizo gritar a Marinette del susto y hacerla intentar escapar.

-A-Alya, que sorpresa. ¿Viste lo que pasó? Qué espectáculo, ¿no? Fue la bomba. Sirenas, pfft, todo un cliché.

-Aja. Interesante, sí. Todos lo vieron Marinette, todo un espectáculo así como tú y tu novio.- le puso el celular en la cara y mostró un video de la despedida de Marinette y Adrien. La joven quedó con la boca abierta viendo ahora cómo Alya sonrió.- Tienen mucho que contar, Marinette~. Y quiero cada detalle.- Marinette miró a sus amigos en busca de apoyo pero estos estaban atrapados por Nino que estaba entre ellos. Escapar era inútil.

No muy lejos, el Sabio vio todo y regreso a su hogar preocupado. Le alegraba que Bridgette hubiese sabido que hacer pero esa chiquilla le daba un muy mal presentimiento. Al llegar a su casa vio con sorpresa un elegante bolso negro que no era de su esposa y escucho risas y voces en el comedor. Al ir hacia allá, sonrió contento de ver a su visitante que tomaba una taza de té.

-Bienvenido, amor.- le besó Marianne que estaba sentada en la mesa sirviendo un bocadillo a su visitante.- Mira quién ha venido.

-Hola, papá.- saludó la mujer de la mesa con una sonrisa suave y cándida que nadie más que su familia conocía...

Los empujaron hasta casi hacerlos hincarse en el frio suelo del que sería el palacio de Audrey. Adrien fue el primero en alzarla vista y ver a la bruja regocijarse en su trono y a su hija a lado. Quiso zafarse pero tenía las manos atadas desde atrás con algas. Todos se miraron un momento antes de mirar a sus enemigas.

-No saben los problemas que me han costado. Mayormente tú, Chloe.- la joven miro a su madre con desprecio.- Deberé pensar un castigo para ti.

-No te cortes, madre.- le dijo en tono despectivo.

Félix miraba a las sirenas con odio.

-Me imagino que este plan debieron planearlo por mucho tiempo. Esclavizar a cada sirena y tritón del mar y volverse las reinas. Deben estar muy trastornadas.- las dos se mostraron ofendidas y Audrey respondió.

-No estoy loca, mocoso. Soy ambiciosa. Pero ustedes nunca lo entenderían.- les dio la espalda mientras cavilaba sobre sus planes.- He planeado esto por muchos años, encontrando cada vez más difícil cumplir con mi propósito. Pero cuando el Sabio dejó el mar décadas atrás fue la oportunidad perfecta de hacerme de su libro y estudiar cada hechizo para recolectar los malditos materiales necesarios para poder realizarlos a la perfección. No fue fácil. Fueron años y años de prácticas y apenas pude practicar mis hechizos sin que nadie se diera cuenta, pero después de tantos años logre al fin cumplir mi cometido. Ahora nadie me detendrá, mi venganza se cumplirá y después de tanto seré la gobernante de todo el mar tal como debió ser hace...

-Perdone que corte con su monologo de bruja malvada.- interrumpió Claude confundido.- Pero, ¿décadas? ¿No cree que hay un error en su discurso?

-¡Me golpearía la frente si pudiera!- grito Chloe.- ¿Que no ves en qué clase de situación estamos? ¿Y a ti te preocupa la mala elección de palabras de esa loca?- le empujo con el hombro chocando con Félix y Adrien que se quejaron con ellos.

-Es que te hace dudar de cuantas arrugas tiene tras todo el pigmento que se pone.

-¡Uy! ¡Eres un idiota!

-¡No me digas idiota! ¿O es que también escondes tu edad?

-¡Claro que no!

Mientras discutían Adrien lo pensó, dándose cuenta de la verdad al mismo tiempo que su hermano.

-No se equivoca, Claude.- sus amigos callaron y Adrien miro a Audrey.- Porque ella es mayor que cualquiera de aquí. ¿No es cierto?- Félix afilo su mirada.

-Ella es una Olvidada.

Audrey rodo los ojos.

-Los hijos de Gabriel no son tontos. Es cierto. Soy una Olvidada. Y he mantenido mi juventud durante siglos con los pobres incautos que caen ante mi belleza.

-Quiero vomitar.- expreso Félix con desprecio y Chloe lanzo una arcada.

-¡Por Neptuno! Soy hija de una anciana.

-Usted es quien estuvo detrás de cada calamidad que ocurría.- acuso Adrien.

-Me considero culpable. Y también hice un trabajo excelso de deshacerme de la idiota de su madre.- los hermanos se tensaron y se movieron deseando estrangular a la bruja.

-¡Maldita!

-¡Te daré a los tiburones, perra!

-¡Suficiente!- grito Audrey.- No tienen derecho a juzgarme, a mí que soy de la realeza. De la línea de sangre original, descendiente directa de Neptuno.

-¿Pero qué dice?- preguntó Claude. Audrey sonrió.

-Hace muchos años Neptuno dejó gobernar a sus hijos el mar, y mi padre fue el último rey verdadero que hubo, el rey Atreyus. Yo soy su hija Audreya. Mi padre era un hombre sabio y sabía que nuestra especie debía prevalecer sobre cualquier otra, así que hizo lo que debía hacer para demostrar nuestro poderío por sobre la insulsa especie que caminaba sobre la tierra. Hundió una de las ciudades más importantes de los terrestres, la famosa Atlantis.

-Ya lo recuerdo.- dijo Félix recordando sus lecciones.- Después de hundir la ciudad el rey Atreyus fue encontrado culpable de un asesinato masivo y destituido de su puesto. Tardaron décadas en asesinarlo porque fue el primer Olvidado en tomarse registro. Y la línea de sangre real se perdió para siempre.

-No fue para siempre.- habló Audrey alzando la barbilla.- Yo fui la única sobreviviente. Todos mataron a mis hermanos y hermanas junto con las concubinas de mi padre. Pero a mí no, mi padre supo advertirme, siempre fui su favorita, compartimos las mismas ideas, y me enseñó cómo permanecer fuerte y joven siempre. Y ya basta de charlas.- se levantó de su trono.- Me encargare de todos ustedes ahora, no me hacen falta en mi nuevo reino marino.

-¡Madre! No importan los demás pero al menos déjame a Félix.- exclamó molesta Claudia.

-Está bien, así no dirán que soy una mala madre. Incluso puedes descamar a los otros.

-No sabes cuánto lo deseo.- la sirena se acercó a Félix con una de las agujas.- Ahora al fin serás mío. Deberías estar contento de que estarás con una sirena de sangre real.- este sólo hizo una mueca asqueado por su presencia.- Me hubiese gustado que esos pequeños monstruos rubios estuviesen aquí para destruirlos con mis propias manos.

-Si les pones la mano encima a...

-¿Tus hijos?- completó Claudia para sorpresa de él.- Si, Félix, lo sé. No quería verlo pero me di cuenta nada más al verlos bien, porque se parecen también a la cualquiera de su madre.- escupió con desprecio.

-Bridgette... Tú fuiste quien le dio esa maldición.

-Sí. Lo hice, porque no iba a aceptar que estuvieses con una terrestre despreciándome a mí. Te seguí una vez y te vi hacerlo con esa ramera, fue nauseabundo. Me sentí insultada. No podía creer que pudieras tener sexo con una terrestre y meterte entre sus piernas hasta su asqueroso ser. Por eso la saque del camino para poder hacer que me dieses tu joya. Pero a pesar de todo nunca lo hiciste.- Félix sonrió.

-Eso es porque se la di a ella. A mi verdadero amor y madre de mis hijos.- Claudia tenía su rostro petrificado en una mueca de espanto.

Gritó y apretó la aguja en su mano.

-¡No! Cuando te clave esto te ordenare buscar a tus engendros y a esa zorra para que los asesines y que le arranques mi collar de su asqueroso cadáver.

La aguja se acercó a su pecho y luego la alejó, lista para apuñalarlo con ella.

-¡Ahora!- gritó Adrien y todos se liberaron de sus ataduras. Félix se giró y golpeó a Claudia alejándola de él, Claudia partió la aguja al apoyarse en ella con una roca. Audrey entonces notó una cadena de oro con joyas afiladas, y se dio cuenta que esa absurda pelea no fue algo al azar. ¡Estaban planeando su escape desde el principio!

-¡Atrápenlos!

Los tritones y sirenas alrededor se abalanzaron sobre ellos y Claude hizo una nube de burbujas confundiendo a todos y prodigando su escape de ese lugar.

-¡Gabriel! ¡Atácalos!- el tritón obedeció, lanzó un rayo hacia las burbujas sin importar si le daba a algún aliado. Y cuando las burbujas desaparecieron algunos estaban heridos, pero eso a Audrey no le importo. Al acercarse vio a Chloe inconsciente y con una quemadura en su costado, siendo ella quien recibió el ataque, pero no había rastro de los demás.

-¡Llévenla a las grutas y enciérrenla! Ya veré que hacer con ella.

-¿A dónde crees que han escapado, madre?

-No importa dónde hayan ido. Sea en mar o en tierra no escaparán de mí. Porque también tengo aliados dónde ellos no se imaginan- sonrió sabiendo quien la ayudaría...

La noche cayó y el hermoso cielo estrellado mostraba las constelaciones que siglos atrás ayudaban a los marinos a regresar a su hogar. Marinette estaba fuera de casa, descansando del intenso interrogatorio de Alya. Se apoyó en la cerca de madera que estaba en la orilla del acantilado con la mirada perdida en el mar sintiendo cuanto extrañaba a Adrien.

-Marinette.- Alya le llamo desde atrás. La joven de coletas sonrió.

-¿Vas a seguir interrogándome?

-Por el momento, no. ¿Qué te pasa? ¿Por qué esa cara larga?

-No ha pasado ni un día y ya lo extraño.

-Oh, chica. Tranquila. Nos queda un par de semanas en este lugar. Seguro que tu novio tritón llegara para estar juntos.- dijo dándole unas palmadas en la espalda.

-Lo sé, pero hay algo que me molesta. No sé qué es...

-Venga ya, Nino trajo una pizza de camarones buenísima. Y mejor vamos o te quedaras sin un pedazo.

-Vale, voy... ¿Uh?- algo captó su atención por el rabilo del ojo. Miró el mar buscando lo que creía era una luz.

-¿Marinette?- Alya la llamó pero ella no le hizo caso.

Lo vio. Una luz que conocía muy bien y parpadeaba sin cesar.

-No puede ser. Adrien.

-¿Tu tritón?

-Alya, llama a Juliet y Nath, que me vean en la playa.

Corrió hacia la playa tan rápido como pudo. Al llegar caminó sobre el muelle, se detuvo intentando recuperar el aliento y vio a Adrien, Claude y Félix asomarse en la orilla.

-¡Adrien!- casi se lanzó a besarle.- Pensé que no te vería en días.

-Marinette, algo malo ha pasado... Una bruja ha tomado el mar y a todos sus habitantes, y tienen a Chloe como prisionera.

-¿Chloe? Oh, no.- sabía que Nathaniel estaría destrozado, pero tendría que buscar una forma de poder rescatarla.- Claro, los amuletos.- recordó los aretes y la peineta, estaba segura que seguían donde los había dejado encima del buró de su habitación.- No te preocupes, Adrien. Hallaremos la forma de ayudarles. El señor Fu seguro podrá hacer algo. Mientras tanto escóndanse, ya los buscaremos después.

-Marinette.- le llamo Félix.- Que Bridgette y mis hijos vayan contigo a ver al Sabio, no quiero que estén solos.

-Lo haré.- asintió y se fue de la playa. Escuchando a Claude desde atrás.

-¡Que Juliet vaya también!- ella alzó su mano para dar a entender que lo escuchó, sintiendo que sea lo que sea que pasaba apenas acababa de empezar...

Lila arrastro sus maletas cerca de la playa, hasta que una de estas se volcó y frustrada las pateó con la planta del pie, furiosa con la situación actual. Lo ocurrido con las sirenas se vio como una broma y nadie la tomó en serio, luego al llegar al lujoso bote donde se quedaba vio sus maletas y cosas afuera, gritó su enojo a su anfitrión, pero sólo para enterarse que esas malditas brujas fueron con el chisme de lo que le hizo y ahora no quería saber nada de ella. Intentó hablar con otros, incluso con los nuevos, pero al parecer ya estaban advertidos de ella. Seguro que la idiota de Sabrina tenía que ver también. Cuando la viera la haría pagar. Y los otros… ¿Quiénes se creían que eran? Ellos eran nadie a su lado. Ella era hermosa, talentosa y graciosa. No los necesitaba. Ella podría arreglárselas sola, y se vengaría de todos ellos, quizás pueda implantarles droga, le quedaba un poco de su proveedor de Paris, sonrió pensando en la cara de Sabrina cuando fuera arrestada, ya podía verlo: "Hija de capitán de policía arrestada por posesión de droga", casi podía saborearlo. De repente una de sus maletas se cayó y abrió desparramando todo su contenido en el suelo.

-¡Agh! Pagarán por haberme hecho esto. Malditos imbéciles.

-Parece que no has tenido un buen día.- Lila se volvió al mar y vio a la sirena que le sonreía ampliamente.

-Eres tú... Oh, ni se diga. Unos ingratos creen que pueden meterse conmigo. Después de todo lo que he hecho por ellos.

-Oh, eso es terrible.- dijo con falsa lastima.- Creo que puedo ayudarte con eso.

-¿Cómo?

-Con esto.- sacó su mano del mar, y al abrirla le mostró el akuma que movió sus alas de forma graciosa.

-¿Qué es eso?

-Es lo que hará que todos tus deseos se vuelvan realidad.- Lila sonrió y acerco su mano al akuma.- Pero...- Audrey retiró su mano alejando a la mariposa de Lila.- Necesito un favor. Temo que hay algunos seres del mar que han escapado a tierra, me han causado muuuchos problemas y necesito capturarlos, son dos chicos rubios y uno castaño.- Lila sonrió ampliamente, sabía a quienes se refería.

-Claro. Me encargare con gusto de ellos.- Audrey supo que así sería, Lila tenía la misma malicia que ella.

-Entonces disfrútalo. Ahora tu voluntad será hecha en la tierra, y nadie podrá detener tu poder.

Lila tomó al akuma y lo puso en su collar, el miasma oscuro la cubrió por completo y luego se vio una corona de tres largos picos y que encerraba su rostro a los lados y en su nariz como un casco medieval, su collar se transformó en una gargantilla con un diamante oscuro que la forma del akuma, el pantalón y los tacones negros estaban adornados con brillantes cristales morados que lucían como rodilleras y partes de una armadura. La parte de arriba era una ajustada blusa de un oscuro purpura en corte diagonal al cuello, y en sus muñecas una tela vaporosa colgaba en arco hasta su espalda, los cristales cubrían parte de sus manos, codos, rodeando la parte baja de sus pechos y en su clavícula tres cristales en forma de rombo decoraban como pequeñas gotas. Un maquillaje de sombras moradas, plateadas y oscuras que combinaban con su labial morado, completaban su atuendo. Lila sonrió complacida por sentir ese poder correr por sus venas.

-Ahora...- llamo su atención Audrey.- Todos tus sueños se harán realidad, mi pequeña.

-Ahora todos sabrán quien es su reina. Y sobre esas sirenas que buscas, tengo la perfecta carnada para atraerlos.- Lila se marchó y Audrey se sumergió mirando a Claudia que no se veía contenta.

-Me parece inconcebible ayudar a una humana.

-Lo sé, lo sé. Pero deberías aprender un poco de ella. Déjala tener su momento de gloria. Porque cuando termine todo, no existirá tierra alguna que pueda gobernar.- Claudia sonrió ante esa visión. La vida terrestre desaparecería muy pronto, adiós tierra, adiós basura, adiós terrestres.

La gente disfrutaba del festival en la noche, se veía lleno de vida con la cantidad de luces y gente que reía alrededor. La gente ayudó al refugio a regresar a los animales, aunque mañana temprano mucha gente estaría dispuesta a adoptar tras haberse enamorado de algunos de los animales. Adultos, ancianos, jóvenes y niños estaban divirtiéndose. Una pareja se besaba en la fuente del centro, en la que una sirena expulsaba agua por su vasija, la pareja estaba sumergida en su nube rosa hasta que el momento fue interrumpido por algo que cayó sobre la estatua destruyendo la cabeza que rodó a un par de metros de la fuente. La gente se aglomeró, mirando asustada a la nueva akuma.

-¡Saludos gente mía! Me llamo Majestic. Y necesito de su ayuda para completar mi misión.

-¿Quién es esa?

-¿Un monstruo?

-Más bien parece un cosplay.

-¿Su nombre no suena como el de Majestia?- Lila soltó un bufido hastiada.

-¡Uy, silencio! Como su nueva reina estoy aquí, estoy lista para hacer lo que sera para instaurar orden mis queridos subditos. Y todos ustedes van a ayudarme a lograrlo. ¡Ha!- alzó su mano hacia el cielo lanzando una serie de cristales que comenzaron a brillar hermosamente en el cielo.

La gente quedo sorprendida ante tal bello espectáculo, y más al ver como se multiplicaban en el cielo. Entonces comenzaron a caer como estrellas fugaces al alcance de sus manos, o de sí mismos. Los cristales cayeron como una lluvia sobre la gente, incrustando pequeños cristales que se sintieron como pinchazos en la piel. El iris de sus ojos se volvió color morado. Y todos se giraron a Lila que aguardaba a sus súbditos.

-Bien, bien. Ahora, como su reina les ordeno que vayan a por Marinette Dupain-Cheng y sus amigos. Tráiganmelos cueste lo que cueste...

El Sabio estaba arreglando un maletín con todo lo necesario para la misión que tenía. Entre tanto, Marinette intentaba no ponerse nerviosa, mordiendo a cada tanto su pulgar para intentar calmarse. Bridgette estaba allí con sus hijos que tenían sueño por haber sido sacados de la cama, mientras que sus amigos intentaban comprender la gravedad de la situación. Nathaniel se veía impaciente, ignorando a Nino que intentó en vano calmarlo. Juliet había regresado a su casa a buscar los aretes y la peineta para así poder ayudarlos en el mar.

-Listo.- anunció el señor Fu.- Tengo todo lo necesario para poder ayudarles. Hace mucho que no voy al mar.- su esposa Marianne se acercó.

-Cariño, ¿recordarás como nadar?

-Es como aprender en bicicleta, nunca se olvida. Oh, necesito despedirme de nuestra hija. ¿Dónde está?

-Ya la llamo.- Marinette se sintió mal al separar a esa familia, no sabía los peligros que había y por eso no iba a dejarlo.

-Señor, nosotras iremos con usted. Tenemos aún las joyas y aunque lamento no haberlas regresado antes creo que son necesarias en estos momentos.

-Marinette, no pasa nada. Aunque me gustaría que no se involucraran sería inútil de mi parte.- ella sonrió satisfecha con que no le impidiera seguirlos. Juliet llegó casi sin aliento, apoyándose en la pared y con el rostro rojo de tanto correr.

-Juliet, ¿trajiste las joyas?

-N-No… las encontré p-pero…

-Pero qué, ¿qué ocurre?- Marianne le pasó un vaso con agua que Juliet sujetó apenas y dando unos tragos.

-Un akuma… y no te creerás quién es.

-¡Marinette!- gritó Alya con la mirada en la ventana.- Algo está pasando y no te va a gustar.- la morena comenzó a grabar con su celular. Marinette al asomarse vio a todo el pueblo subir la colina que daba a la casa del Sabio.

-¿Qué es eso?- Nathaniel logró divisar que llevaban a una persona por encima de todas, de pie y usando los hombros de dos pobres hombres para apoyar.

-¿Esa no es Lila?

-Es justo lo que quería decirles.- asintió Juliet.- La gente está en una especie de trance raro, logré escapar por los pelos, incluso mi abuela...- la joven se apoyó en su amigo que la consoló abrazándola.

-Válgame…- Marianne vio a toda esa gente.- Son todos nuestros amigos.- dijo con pesar apoyándose en su marido. Marinette frunció el ceño.

-No me sorprende esto de Lila, siempre ha tenido aires de grandeza. ¿Hay alguna forma de salir de aquí sin ser notados?- Fu asintió.

-Síganme.

Al llegar a la colina Lila sonrió. Habían visto a la idiota de Juliet correr a esa dirección, y no existía una ruta de escape. Alzó su brazo y señaló la casa.

-Vayan a por ellos y tráiganlos ante mí.

La gente fue a la casa, habían cerrado y puesto los muebles para que nadie pasara pero fue inútil, las enormes ventanas del frente se rompieron, la puerta fue derribada y la gente entró buscando a quien fuese estuviese. Lila esperaba afuera ansiosa. Mientras tanto en el sótano, todos estaban saliendo por una compuerta un tanto pequeña pero perfecta para la pareja de ancianos. Fu iba al frente iluminando con una linterna.

-Construimos esto por si alguna vez tuviéramos que escapar si mi secreto se revelaba. Es una medida preventiva, saldremos a la playa en un momento.

Bridgette tenía a sus hijos en brazos, Wayzz avanzaba delante de ella moviéndose más rápido que una tortuga normal ante la situación. Alya entró y Marianne iba a ir detrás pero miró hacia la puerta.

-¿Por qué no ha bajado mi hija? ¿Qué tanto estará haciendo?

-No se preocupe.- dijo Nino.- Seguro que debió haber salido o quizás ya está justo en detrás de esa puerta.

La puerta comenzó a ser golpeada con fuerza, la patearon hasta que al fin la tiraron y dos hombres estaban listos para bajar primero para horror de los que quedaban en el sótano. Pero dos manos se posaron sobre los hombros de estos.

-Caballeros.- dijo una mujer que los jaló hacia atrás fuera de la vista, y tras unos fuertes golpes apareció ante sus ojos una mujer de cabello oscuro suelto y un mechón rojo en su flequillo, se acomodó las gafas y palmeó sus manos como si se quitase el polvo.- Ya no hay respeto estos días.

-¡Mi niña!- Marianne juntó sus manos aliviada y la joven mujer bajó y abrazó a su madre.- Me tenías muy preocupada, Natalie.

-Estoy bien, mamá. Pero vamos, hay que salir de aquí, no tardarán en atravesar la barricada que hice.- miró con fríos ojos a los demás.- Caminen.- todos obedecieron de inmediato y Natalie guio a su madre hacia la salida.

Al llegar al final del camino abrieron una puerta metálica que rechinó por culpa del óxido. Tuvieron que empujarla con mucho esfuerzo y al salir se encontraron en alguna cueva.

-¿Qué lugar es este?- preguntó Bridgette.

-Estamos en las cuevas, uno de los tantos circuitos que existen. Les dije que conocía cada una de estas.- avanzaron por la cueva con mucho cuidado, detrás de ellos el ruido de la multitud se perdió y entonces llegaron a lo que era la salida, pero estaba cubierta de agua del océano. Marinette notó la preocupación de Bridgette.

-Señor Fu, Bridgette…

-Lo sé. Yo lo arreglo.- el maestro juntó sus manos cerrando sus ojos. Nadie entendía qué hacía, ¿meditar? No era el momento adecuado, pero Nino fue el primero en abrir la boca y señalar con su mano inquieta lo que pasaba con el agua. Pequeñas gotas de agua comenzaron a subir frente a ellos poco a poco. Las gotas se fueron multiplicando, era como ver una lluvia en cámara lenta y a la inversa. Alya grababa todo anonadada como los presentes, y de golpe toda el agua se elevó quedando en el techo.

-/ ¡Mola abuelito!/- gritaron los gemelos al ver lo que este hizo, les sonrió y todos comenzaron a andar mirando de vez en cuando el agua encima de sus cabeza.

Al salir de las cuevas llegaron a la playa, estaban a salvo, o al menos así lo pensaron hasta que escucharon un grito cercas y vieron que la multitud que los tenía localizados de nuevo.

-¿Es que esos no se cansan?- preguntó Nino y una voz se escuchó no muy lejos.

-¡Marinette!- al voltear vio a Juleka y a Sabrina.

-¿Juleka?

-¡Corran hacia los muelles!- gritó la de lentes y todos las siguieron sin protestar. Natalie cargó a cuestas a su madre mientras que Nathaniel y Nino cargaron a Wayzz que no podía ir más rápido en esa forma.

Corrieron hasta los muelles donde los barcos se encontraban anclados, y hasta el fondo se encontraba el Liberty listo para zarpar. La capitana Anarka les llamó desde su barco.

-¡Dense prisa marineros que no tenemos todo el día!- todos subieron al barco y Luka y Kagami estaban esperando a que todos subieron, siendo Luka que ayudó a Bridgette a subir con sus dos niños en brazos y Kagami estaba lista con su bokken repeliendo a cualquiera que se acercara.- ¡Todos a bordo!

Todos subieron y levantaron el tablón por el que caminaron. Se alejaron de la playa, mientras veían a la gente arremolinarse en el muelle. Majestic vio con frustración como es que estos se fueron de sus garras.

-Malditos inútiles, pero bueno, no importa. Después de todo, ya están en el mar.

Marinette suspiró con alivio, y vio que a lado del barco nadaban los tritones a la par con la nave. Los gemelos gritaron de emoción al ver a su padre y Bridgette sonrió levemente, Juliet sonrió a Claude que le lanzó un beso que ella atrapó. Adrien sonrió al ver a Marinette a salvo y ella le devolvió la sonrisa igualmente aliviada.

-Así que lo que nos contó Juleka era cierto.- dijo Luka que vio a los tritones.

-Es sorprendente.- dijo Kagami asimilando todo.- Peor ahora ¿qué pasará? ¿Cómo regresaremos todo a la normalidad?

-Debemos ir mar adentro.- dijo el señor Fu.- Encontrar la colonia de las sirenas y derrotar a la bruja del mar que originó todo esto.- Anarka rio.

-Esto es por lo que he esperado toda mi vida. ¡Una verdadera aventura pirata!

-¿Y cómo la derrotaremos?- preguntó Nathaniel.

-Es cierto, ¿qué haremos llegando a ese lugar?- preguntó Nino esta vez. Marinette apretó los puños.

-Ayudar a los tritones, salvar a Chloe y aplastar a una bruja para deshacernos de otra bruja en tierra.

-Chica, no pude haberlo dicho mejor.- le rodeó Alya con su brazo. Juliet suspiró abatida.

-Todo sería más fácil si hubiese encontrado esas joyas…

De repente algo cayó a sus pies. Vieron con sorpresa que eran los aretes y la peineta.

-Pero cómo…- Marinette intentaba encontrar una explicación lógica hasta que vio a Tikki encima del techo del cuarto del timón. Detrás de ella, Plagg, Breezy y Sain se dejaron ver y el señor Fu sonrió al verles.

-Bienvenidos sean, queridos kwamis.- los kwamis saltaron y se colocaron frente al maestro haciendo una reverencia.

-Estamos felices de poder estar aquí maestro.- habló Tikki dejando con la boca abierta a todos, esta vez Marinette también tenía la quijada casi desencajada.

-Mi gata… ¿¡HABLA!?

-Tiene un novio como tritón ¿y le sorprende que su gata hable?- susurró Kagami a Luka que rio a lo bajo. Quedaban mucho por suceder, y cada uno de ellos tendrá que estar listo para lo que vendría.

…..

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer, espero que todos estén bien en esta contingencia, así pues, dejen review, nada de tomatazos, pasen y lean por Amazon mi novela de "La misteriosa señora Tienda" y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!