—¿Qué haces? —Anasui se acerca a Emporio, que echa para atrás la cabeza por el susto cuando lo escucha. En su pequeño escritorio se encuentran varias piezas metálicas y su computadora.
—Nada, yo... de repente dejó de funcionar, quiero abrirla para saber si es problema del hardware. Porque si es así, va a estar muy jodi... Va a ser más difícil de solucionar.
—Puedo ayudar. —Le ofrece con media sonrisa y sentándose a su lado sin invitación.
Anasui toma poco tiempo en desensamblar la computadora. Emporio había olvidado lo bien que se le daban estas cosas, lo hacía casi de memoria y con un cuidado que le parecía impresionante.
—Tenemos que sustituirlo. —Después de un rato de escrutinio, levanta uno de los cables internos rojos, con hilos de cobre saliéndose en varias direcciones, Emporio lo describiría como si hubiera reventado por dentro debido a la corriente o algo así. —No sé para qué la usas como para que llegara a quedar así, pero puedo conseguir el remplazo mañana en la tienda donde trabaja West.
La cara de Emporio se deforma en algo parecido a la resignación. Ahora ya no podría sintonizar el partido de baseball de su equipo favorito, los Chicago Cubs, en vivo esa noche. Aunque si lo pensaba bien habían decaído mucho la última temporada...
—¡Oye, es suficiente, deja de desmontarla!
—Ya, lo siento.
