Capítulo 8: La Pesadilla

Sakura se encontraba sentada en una silla del jardín de la casa de sus padres. La comida familiar de esa semana había sido un completo martirio. No sólo había tenido que soportar las demostraciones de afecto entre Shaoran y su novia, sino que también, tuvo que aguantar la evidente fascinación de su madre por la joven. A lo largo de toda la comida, Nadeshiko no había parado de hacerle preguntas. Gracias a eso Sakura sabía que Meiling era francesa, que su padre (y por ende ella) era uno de los hombres más ricos de Europa. Durante una época la joven había sido modelo, pero lo abandonó por su verdadera pasión: los negocios. Fue así que Shaoran y ella se conocieron. Su historia de amor era tan perfecta que parecía sacada de un cuento de hadas. Se habían conocido durante un congreso en Francia. "Amor a primera vista" había dicho Meiling mirando con absoluta devoción a su pareja.

Sakura dio un trago a la cerveza que tenía en su mano. Después de la cena toda la familia se había reunido en la sala para tomar un café. Sakura sabía que no sería capaz de soportar más tiempo en la presencia de la feliz pareja, así que argumentando un dolor de cabeza, busco refugio en el jardín de su madre.

Francia. Así que ahí es donde había estado Shaoran todo este tiempo. ¿Era ahí donde había querido llevarla?

Dio el último trago a su cerveza. Lo mejor sería que regresara a su casa. No sabía cuánto tiempo más permanecerían Shaoran y su novia en la casa de sus padres y para ser sincera no quería pasar más tiempo cerca de ellos. Con paso decidido se levantó de su silla sintiendo como todo le daba vueltas. Tal vez había tomado más de la cuenta durante la comida. Lo mejor sería esperar un poco antes de conducir a su departamento.

Tomó nuevamente asiento y empezó a mirar a su alrededor, buscando algo en lo cual distraer su atención y dejar de pensar en Shaoran. De pronto, a través de la ventana de la cocina, Sakura pudo notar la figura de dos personas hablando. Una de ellas era Yukito, pero no lograba distinguir a su interlocutor. La conversación parecía ser seria, el rostro de Yukito era muy solemne. Después de unos segundos, Sakura logró distinguir un largo cabello negro. Meiling.

¿Qué rayos estaba haciendo Yukito hablando a solas con la novia de su amigo? No estaría intentando seducirla... ¿o sí? No...aquello sería demasiado bajo incluso para Yukito. Sakura se quedó mirando a los jóvenes unos minutos más. Después de un rato Meiling caminó de regreso a la sala, dejando atrás a un Yukito muy sonriente. Aquello no debía ser bueno.

La duda la acecho un rato más, sin embargo, para cuando salió de casa de sus padres, el único pensamiento que invadía su mente era el recuerdo de la fría mirada que Shaoran le había dirigido cuando se despidieron, y la dolorosa tranquilidad de saber que no tendría que volver a verlo, por lo menos hasta la próxima semana. Fue por ese motivo, que su sorpresa fue aún mayor cuando a la mañana siguiente abrió la puerta de su departamento encontrando en la entrada a ni más ni menos que el mismísimo Shaoran. Se veía furioso.

— ¿Qué rayos fue lo que le dijiste? —le preguntó Shaoran antes de que Sakura pusiera asimilar su presencia.

— ¿De qué hablas?— Sakura se sentía muy confundida en esos momentos, tanto por ver nuevamente a Shaoran tan pronto, como por escuchar su tono claramente molesto.

—No te hagas la inocente Sakura. ¿Que fue exactamente lo que le dijiste a Meiling?—su tono de voz estaba amentando varios decibeles con cada palabra pronunciada. Pronto todo el edificio se entraría de su presencia.

—Mejor entra, no es necesario que todos mis vecinos se enteren que me odias—comentó Sakura moviéndose de la puerta para permitir que el joven entrara.

Shaoran se quedó quieto unos segundos, la mandíbula apretada y los ojos en llamas. Después de un rato decido hacer caso a Sakura y entró en el departamento.

— ¿Por qué se lo contaste?— preguntó Shaoran una vez dentro.

—No sé de qué me hablas. —afirmó la joven sin saber de qué se le acusaba.

Una risa cruel abandono los labios de Shaoran.

—Eres mejor actriz de lo que pensaba. —Sakura tuvo que usar todo su autocontrol para no mostrar cuanto le lastimaban sus palabras. — ¿Nunca piensas en las consecuencias de tus actos? ¿No te importa a quien puedas lastimar?

—Déjate de rodeos Shaoran. La verdad es que no tengo idea de lo que me hablas. Y para serte sincera no me guasta mucho la idea de que alguien venga a insultarme a mi casa. Así que o me explicas de que hablas o mejor te vas.

Shaoran la observó con dureza por unos segundos.

—Meiling regreso a Europa. Peleamos y ella decidió que necesitaba un tiempo para pensar. ¿Te gustaría saber cuál fue el motivo de nuestra pelea? —Preguntó Shaoran con ironía.

Sakura no contestó nada, pero sospechaba cual sería la respuesta a aquella pregunta.

—Tú. —dijo finalmente Shaoran a falta de respuesta. —Alguien le contó lo que hubo entre nosotros y se molestó conmigo por nunca haberle hablado se ti antes.

"¿Por qué?" Quiso preguntar Sakura "¿Por qué nunca le hablaste de mí?" ¿De verdad la odiaba tanto que ni siquiera era capaz de pronunciar su nombre?

—Eres la única persona que pudo habérselo contado. ¿O acaso cambiaste de opinión sobre mantenerlo en secreto? —el tono irónico e iracundo estaba volviendo a su voz.

La única persona a la que Sakura había llegado a contarle lo ocurrido entre Shaoran y ella era Tomoyo.

—Yo no le dije nada Shaoran.

La risa fingida en los labios de Shaoran le mostro que no le había creído.

—Sólo aléjate de mí. — Comentó Shaoran— Por el momento mis negocios me retienen en la ciudad, pero quiero pedirte que dejes de interferir en mi vida.

—Shaoran...—intentó defenderse nuevamente Sakura— yo no le dije nada a Meiling.

—Sólo déjame en paz. — expuso Shaoran antes de dar media vuelta y abandonar el departamento.

Sakura se quedó observando la puerta antes de desplomarse sobre una de las sillas del comedor.

¿Quién pudo haberle dicho a Meiling sobre la relación que había existido entre ella y Shaoran? Nadie de su familia sabía nada. Ella nunca se lo había dicho a nadie además de Tomoyo. Nadie sabía... ¿o sí?

De pronto la imagen de Yukito hablando con Meiling le vino a la mente. ¡Claro! Yukito. Él Sabía de la relación que había existido entre Shaoran y ella. Sakura nunca se lo había confirmado abiertamente, pero él los había visto juntos en alguna ocasión. Seguramente él le había contado todo a Meiling. Pero ¿por qué? ¿Que ganaba él? No tenía idea de cuál era la respuesta a aquellas preguntas, pero lo iba a averiguar. Sakura volvería a ver a Yukito en la comida de cumpleaños de su hermano. Ahí lo afrontaría, descubriría sus intenciones y limpiara su nombre ante Shaoran. Podía aceptar que Shaoran la odiara por los errores que había cometido en el pasado pero la idea de que la aborreciera por algo que no había hecho le resultaba insoportable. Dolorosa e insoportable.

…..

—Esta otra vez aquí. — comentó Tomoyo con tono alegre mientras se sentaba en una de las sillas del camerino de su amiga. En pocos minutos debería entrar a escena, así que Sakura se aseguraba que su maquillaje estuviera perfecto.

— ¿Quién está aquí? —preguntó Sakura sin poner mucha atención mientras se inclinaba un poco más sobre el espejo para poder ver mejor la línea negra que le recorría el interior del ojo, la cual hacía que resaltara aún más el verde de sus ojos.

—Tu admirador secreto.

Sakura se enderezo de inmediato. ¿Admirador secreto? ¿Cuál admirador secreto?

Sakura miro a su amiga a través del espejo frente a ella.

— ¿De quién hablas Tomoyo?

—Hablo del hombre que ha venido a verte a la obra en cada representación que hacemos. De jueves a domingo. Lo noté hace apenas unas semanas, pero desde entonces he puesto más atención y noté que no se ha perdido ningún día. Estoy segura de que si tuviéramos presentaciones de lunes a miércoles también estaría aquí.

¿Un hombre que había ido a verla todos los días a la obra? Lo único que le faltaba. Además de todos los problemas que estaba teniendo en su vida personal, ahora tenía que agregarle la presencia de un acosador.

— ¿Cómo sabes que viene a verme a mí? —preguntó Sakura repentinamente.

—Sakura, sé que la obra es buena, pero no para que alguien venga a verla tantas veces. Así que seguramente está aquí para verte a ti.

Sakura sonrió tiernamente. La lógica de Tomoyo era bastante extraña. La joven inhalo profundamente sintiendo como la tensión que había sentido minutos atrás empezaba a abandonar su cuerpo.

—Cuando menos paga todos sus boletos. —comentó Sakura en forma de broma.

—He pensado en interceptarlo al final de la obra, pero siempre se marcha antes de que se enciendan las luces. —siguió diciendo Tomoyo haciendo caso omiso del comentario de su amiga.

—No acoses al público Tomoyo — defendió Sakura con un tono más animado. — No queremos que deje de venir y perder un ingreso seguro. —Tomoyo le dirigió una sonrisa a su amiga mientras ésta se levantaba de su asiento y se dirigía a la puerta de su camerino.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Sakura. No importaba que tan mal parecían estar las cosas, Tomoyo y su maravillosa imaginación siempre estaban ahí para para apoyarla, hacerle sentir mejor y hacerle sonreír de nuevo.

…..

La semana paso sin mayores contratiempos. Cuando menos se dio cuenta, Sakura ya se encontraba nuevamente en casa de sus padres para una nueva reunión familiar. Solo que en esta ocasión no se trataba solo de una comida familiar. Ese día estaban celebrando el cumpleaños de Touya. La madre de Sakura había preparado cantidades industriales de comida y había invitado a un gran número de personas para festejar un año más de vida de su hijo mayor.

A Sakura le habría gustado que Tomoyo estuviera presente, pero su amiga había salido de viaje un día antes para una entrevista de trabajo. Si todo salía bien, los diseños de Tomoyo pronto se encontrarían en los aparadores de las mejores tiendas de la ciudad.

Así que en estos momentos Sakura se encontraba en la cocina de la casa de sus padres, intentando alejarse un poco del bullicio de la reunión mientras ayudaba a su madre a ordenar lo que hiciera falta.

En esos momentos Yukito entro a la cocina he ignorado a Sakura por completo se dirigió al refrigerador abriendo la puerta con gran familiaridad.

—Sra. Kinomoto ¿Ya no queda más cerveza? — preguntó Yukito tras unos minutos registrando con la mirada el contenido del refrigerador.

—Si querido, debe haber más en la pequeña bodega que está en el jardín. ¿Crees que puedas ir por ellas? —cuestionó Nadeshiko mientras terminaba de aderezar una ensalada.

—No hay problema. — contestó Yukito saliendo de la cocina en dirección al jardín.

Este era el momento que Sakura había estado esperando. Desde que había llegado a la casa, la joven había esperado el momento preciso en el que pudiera hablar a solas con Yukito, sin embargo, con la gran cantidad de personas reunidas en la casa, Sakura había llegado a pensar que aquello sería imposible. No obstante, el momento que había estado esperando llegó sin previo aviso. En la bodega de víveres nadie podría oír su conversación.

—Voy a ver si los invitados necesitan algo más mamá. No me tardo.

—Si hija, no te preocupes. Tú diviértete.

Sakura salió de la cocina llegando a la sala donde estaban reunidos todos los invitados. La música estaba sonando de fondo y las personas estaban reunidas en pequeños grupos, conversando y bebiendo. Sakura identifico a su hermano al fondo de la sala. Estaba hablando con unos amigos del trabajo. Entre ellos también se encontraba Shaoran. Después de todo Touya y Shaoran habían trabajado en la misma compañía por varios años.

Sakura tomó aire y salió al jardín por la puerta de la sala. Si hubiera usado la puerta que conectaba la cocina y el jardín su madre habría empezado a cuestionarla. Sakura recorrió a paso rápido la distancia que separaba la casa de la bodega. No quería estar lejos de la casa por mucho tiempo. Al abrir la puerta de la bodega Sakura vio a Yukito de inmediato. El joven se encontraba hincado junto a una caja de cervezas, de espaldas a la puerta de entrada. Al escuchar pasos Yukito giro la cabeza. Su sorpresa fue evidente al ver que Sakura se encontraba ahí.

— Déjame adivinar. No pudiste resistirte más a mí y decidiste venir a buscarme. —comentó Yukito de manera petulante mientras se levantaba del piso.

— ¿Qué fue lo que le dijiste a Meiling? —preguntó Sakura parándose justo en frente de Yukito. La pregunta era directa. No quería andarse con rodeos.

—Nada. — contestó Yukito rápidamente. Demasiado rápido para el gusto de Sakura.

—Sé que fuiste tú quien le dijo lo que hubo entre Shaoran y yo hace años. Lo que no se es porque lo hiciste.

—Sin un motivo no tienes crimen. Así que si te molesta, me gustaría regresar a la fiesta.

— ¿Lo hiciste para llevártela a la cama? — cuestionó Sakura creando sus propias conjeturas.

—No necesito recurrir a ese tipo de artimañas para tener a una mujer en mi cama. — contestó Yukito claramente ofendido.

Sakura no puedo evitar notar que ya no estaba negando nada.

— ¿Entonces porque lo hiciste? —insistió nuevamente Sakura. De pronto una revelación vino a su mente. En esos momentos recordó el rostro que Yukito había puesto tres años atrás cuando ella había comentado que Shaoran era mucho mejor hombre que él. Era la misma cara que había puesto durante la comida una semana atrás cuando Shaoran hablaba del éxito que había tenido en los negocios o cuando Meiling comentaba lo maravilloso que era su novio. Era el rostro de una persona celosa. Yukito estaba celosos. Celoso del éxito que Shaoran había logrado.

—Estás celoso de él. —dijo Sakura con voy baja. — Por eso intentaste arruinar su relación con Meiling. No soportas ver que ha conseguido todo lo que se ha propuesto.

—No digas tonterías.

— ¿Entonces porque otro motivo harías lo que hiciste? —riñó Sakura.

—Tal vez solo creí que Meiling merecía conocer la verdad. — empezó a decir Yukito con una voz que perecía ser una extraña mezcla entre burla y la seriedad. —Shaoran debió habérselo contado. La honestidad es esencial en cualquier relación.

Sakura no pudo evitar reír ante la hipocresía de sus palabras. Tras unos segundos la joven logró recuperar el aliento.

— ¿Así como tú fuiste honesto con Mitsuki y le confesaste que te acostaste conmigo un día antes de tu boda? — preguntó Sakura con ironía. Una sonrisa aún se dibujaba en sus labios.

— ¿Qué ustedes dos qué? — preguntó de pronto una voz masculina a las espaladas de Sakura.

La sonrisa se borró instantáneamente de sus labios. Conocía aquella voz. La conocía muy bien. Había crecido oyendo esa voz. La había oído en innumerables cenas, Navidades, cumpleaños.

Sakura se giró lentamente encontrándose con la figura de su hermano en la entrada de la puerta. Su mirada era asesina. Y unos pasos detrás de Touya se encontraba Shaoran. A diferencia de la mirada de su hermano, la suya mostraba completa y total indiferencia.

Sakura no dijo nada. Se quedó ahí parada como si hubiera perdido el control de su cuerpo. Aquello debía ser una pesadilla. Una verdadera pesadilla. Una pesadilla de la que no podía despertar.

…..

Notas de autor: ¡Hola! Sólo quería agradecer todos sus reviews. De verdad son lo máximo. Gracias. Estoy tomando en cuenta sus sugerencias. También quiero comentarles que acabo de publicar el primer capítulo de una nueva historia, pero eso no significa que vaya a abandonar esta. No se preocupen. Nuevamente gracias por leerme. Hasta la próxima.