Hola a todos! He aquí estamos a tres capítulos de terminar, estamos muy cerca en esta recta final. Agradezco de corazón a quienes me han seguido en esta historia, pero todo lo que inicia tiene un fin para que algo nuevo venga, así pues sin más qué decir… COMENZAMOS!

Capítulo 30.
Hundidas.

Con el Liberty navegando por el mar hacia su destino, una sirena despertaba de tal atroz ataque. Chloe vio los barrotes de piedra en aquel diminuto espacio en que debía estar sentada y se encogió al sentir la herida en su costado, sangraba mucho. Intento curarse pero extrañamente no ocurría nada, su herida seguía abierta.

-Esta vez no te servirá eso.- Audrey sonriente se regocijaba de su dolor con Claudia a su lado.- Puse un aceite que impide que puedas usar el agua para curarte, así que morirás desangrada en unas horas.- Chloe la miró con absoluto desprecio.- ¿Que ocurre, Chloe? ¿No deberías mirar así a tu madre?

-Ni siquiera puedo llamarte madre.

-Mmm, tienes razón. No has sido más que una horrible decepción desde que naciste. Aun cuando creí que podría hacer de ti alguien como tu hermana, pero fuiste una enorme decepción.

-Oh, vaya. Nunca me sentí tan halagada por ti.- Claudia golpeo la jaula con su cola y Chloe tuvo que retroceder.

-Ten respeto a la reina del mar.

-Déjala, Claudia. Después de todo ella viene de una decepcionante línea familiar.

-¿La tuya?- Audrey se esforzó para no borrar la sonrisa burlona de su rostro, y sí que le costó.

-No. En esta vida es por el patético de tu padre, pero en la anterior venías de Emilie.

-¿La madre de Adrien y Félix?

-Exacto.- habló arrastrando su voz.- En otra vida esa boba era tu madre y la de Adrien. Imagina mi sorpresa cuando de ti a luz. Agh, pensé que fue un mal chiste del destino pero pensé que podría sacarte provecho si te casabas con quien antes fue tu hermano, pero ni para eso serviste.- Chloe sintió que se revolvió su estómago, sin embargo ahora entendía su apego a la madre de Adrien. Emilie no sólo fue la madre que siempre quiso, fue su madre en otra vida. Y Adrien fue su hermano, ahora se sentía mal por haber coqueteado con él.

-Al menos Emilie fue una gran sirena, hermosa y digna, tu no le llegas a las escamas con toda tu supuesta sangre real.

Esta vez la expresión de Audrey se deformo.

-¡Eso no es verdad! ¡Y cierra tu asquerosa boca! Es una lástima que no pude asesinarte junto a tu padre esa vez.- Chloe palideció en un segundo, no pudiendo creer lo que escuchaba.

-No... Mi padre... ¿Acaso tú…? ¡Maldita asesina!- se pegó a los barrotes deseando destrozar a esa bruja y Audrey igual acerco su rostro con una sonrisa perversa.
-Ya ves. Me acerque al idiota de tu padre pensando que sería el nuevo líder como en otra vida siglos atrás, pero no fue así. Gabriel fue el elegido en su lugar y el bobo ese lo tomó con gracia. Así que pensé en deshacerme de los estorbos, tú y ese idiota. Pero al final sobreviviste, para amargarme la vida.- Audrey se alejó y Chloe gritó de dolor al no tenerla al alcance de su mano.
-¡Maldita! ¡Perra! ¡Bruja asquerosa!- luego su atención fue hacia Claudia.- Y tú lo sabias, ¿no es verdad? ¡Sabias que ella asesino a padre!

-Como si me importara. Siempre fue un ridículo y me daba pena estar siquiera cerca de él.

-¡Juro que me las pagaran!

-En serio, querida. No haría promesas vanas si fuera tú y menos con el tiempo contado.- Audrey le dio la espalda.- Vamos, hija. Tenemos mucho por hacer y disfrutar de nuestra nueva vida.- las dos sirenas se fueron y Chloe golpeo con sus manos el suelo. Pequeñas lágrimas escaparon de sus ojos pero su ira no menguo en ningún momento. Juró que haría pagar a esas dos por sus atroces crímenes costara lo que costara.

Marinette estaba sentada en la cubierta del barco. Acaricio el lóbulo de su oreja donde estaba el arete y entonces vio a Kagami acercarse.

-¿Podemos hablar?

-C-Claro.- Kagami se sentó a su lado, las dos se notaban tensas. Ninguna hablo, aunque Marinette esperaba que Kagami fuera la que comenzara a hablar.- Y bien...

-Ya hablaste con Luka, y creo que me corresponder explicarme. Quería pedirte disculpa por ser tan mala amiga.

-Ya... veo.- otro momento de silencio se hizo.- ¿Por qué no me dijiste que te gustaba Luka?- Kagami apretó sus labios.

-Porque no quería lastimarte. Y también era porque te tenía envidia.

-¿A mí?

-Sí. Tienes unos padres amorosos, amigos, y sabes que hacer de tu vida. Yo en cambio tengo una madre estricta, no tenía amigos y siempre he vivido por lo que mi familia ha decidido para mí. No podía decirte lo miserable que era mi vida.

-Kagami, porque no me lo dijiste.

-No quería que nadie supiera, ni siquiera tú, me daba mucha vergüenza admitir que era infeliz, hay gente que al saber sobre mi estatus piensa que no debería quejarme. Pero cuando Luka entró en mi vida y eventualmente no pude evitar enamorarme de él. Era tu novio, me incomodaba escuchar lo bien que les iba, lo maravilloso que es, y para mi desgracia mis sentimientos crecieron. Por eso era tan dura con él al principio. Hable con Luka y... supongo que sabes el resto. Fue imposible separarnos después.

-Kagami, yo... ahora entiendo muchas cosas. He sido una mala amiga.- Kagami la miró sorprendida.

-¿Tu?

-Es que una buena amiga debe saber si su amiga está bien. Tú no la pasabas bien y debí prestar más atención a cómo te sentías con Luka y...
-No, Marinette.- la interrumpió alarmada.- Yo soy la que me equivoque, la que se guardó todo, la que no tuvo valor de decirte las cosas de frente, y soy la que te quito a Luka y traicionó tu confianza. Yo de verdad lo siento.

Marinette quedo en silencio. Kagami estaba siendo sincera con ella, por primera vez sintió que Kagami le estaba abriendo su corazón por completo. Al final al esconder la verdad por temor a lastimar a alguien todos salieron lastimados. Quiso abrazarla pero no estaba en una situación en que podría hacerlo. Pero sí le regaló una sincera sonrisa.

-Ya quedo todo atrás. No te guardo más rencor, Kagami. Al contrario, les deseo lo mejor y espero que algún día podamos volver a encontrarnos sin la sombra de lo ocurrido.

-Gracias. Yo también te deseo lo mejor con tu novio. - las dos sonrieron sintiendo que sus corazones terminaron de sanar. Kagami luego fue a con Luka y Marinette los veía ahora como la pareja perfecta.

-Eso fue muy lindo de tu parte.- dijo Tikki mientras que Marinette tardo un poco en reaccionar.

-Ah, claro. Después de todo les guardo cariño.

-Eso te hace una gran persona, Marinette.

-Vale...- desvió la vista y Tikki se rio entre dientes.

-¿Aun te incomoda mi nueva condición?

-Es raro que me hables.- admitió.- Pero me acostumbrare. Después de todo sigues siendo mi Tikki, ¿verdad?-

-Absolutamente.- la gata se dejó acariciar, ronroneando gustosa haciendo sonreír a su ama.

-Hemos llegado.- anuncio el Sabio que se fijó en el grupo.- Aquí es donde desembarcaremos.

Los chicos se acercaron a Marinette y a Juliet para darles ánimos y los últimos consejos.

-Demuéstrenles de que están hechas, chicas.- dijo Alya con el puño al aire.

-Tengan cuidado. Y patéenles el trasero.- dijo Nino acomodando su gorra.

-Cuídense y por favor traigan a Chloe con bien.- pidió Nathaniel preocupado y Sabrina a su lado asintió.

-No dejen que le pase algo.

-Ustedes pueden.- dijo Juleka y Luka les sonrió.

-Estaremos atentos Los cubriremos desde aquí si pasa algo.

-Marinette.-Kagami le dio una espada japonesa real en su funda.- Por si tienes problemas.

-Wow, v-vale. La usare con cuidado.- el Sabio se dirigió a las dos kwamis.

-Breezy, Tikki. Como aun no despiertan del todo su esencia ustedes se quedaran aquí.

-Pfft, nos dejan en la estacada y ustedes van por la diversión.- se quejó Breezy ganándose un empujón de Tikki con su pata.

-Estaremos esperándolos, maestro.- Marianne besó a su esposo.

-Cuídate.

-Así lo hare. Natalie, cuida a tu madre.

-Entendido. Cuídate, padre.- este sonrió y las abrazó. Félix entre tanto estaba convenciendo a sus hijos que no dejaban de decir que querían ayudar.

-No, niños. No pueden, será peligroso.

-/ ¡Pero papá!/- pusieron su mejor cara con ojos de cachorrito pero Félix no se dejó manipular.

-Ya dije que no.- los gemelos estaban a punto de llorar.- Pero quiero que estén atentos con su madre, recuerden que ella no puede tocar el agua de mar. Así que cuídenla. Si necesito ayuda ya les llamare. ¿Puedo contar con ustedes?

-/ ¡Sí!/- dijeron a la vez y Bridgette acaricio sus cabezas.

-Yo los cuidare pero tengan mucho cuidado.

-Lo tendremos. Y Bridgette... Hablaremos cuando regrese.- ella asintió con tristeza, pensando en que hablarían de como dividir su tiempo con los gemelos pero Felix tenía otra idea, ya que toda duda que lo cegaba había desaparecido y pediría perdón a su verdadero amor e intentaría tratar de convencerla de compartir su vida con él.

Marinette y Juliet se lanzaron al mar quitándose la parte de abajo del bikini antes de que fuera demasiado tarde pero quedando con la parte de arriba, el de Marinette era rosa con puntos blancos y Juliet celeste con las orillas blancas. Al caer al agua sus piernas se transformaron en colas y se perdieron de la vista de todos adentrándose al mar.
-Suerte.- musito Alya ante el sonido de la marea.

Marinette y Juliet nadaban mejor que la última vez, todo gracias al haber experimentado sus vidas pasadas y la etapa en que eran sirenas. El maestro Fue llevaba una probeta con un líquido azul brillante.

-¿Cómo se lo daremos a todos?- pregunto Adrien.

-Tenemos que estar en el centro de todo. Así podremos curar a cada persona que ha sido envenenada con la poción de control.

-Debería ser en ese monumento de su ego.- soltó Claude asqueado.

-¿Es ese palacio que me contaste?- pregunto Juliet y este asintió.

-¿Y funcionara?- pregunto Félix.

-Claro. Seré viejo pero tengo muy buena memoria.

Marinette se sintió segura ante la sonrisa llena de confianza del Sabio pero sintió algo en su pecho que la hizo detenerse.

-Esperen.- pidió a todos.- Algo no está bien.- habló intentando hacer caso a su instinto y Adrien sintió un escalofrió.

-No puede ser...- delante de ellos el agua estaba oscurecida. Juliet entrecerró los ojos.

-No luce como algún desperdicio o sustancia que haya visto.- Marinette le dio razón a su amiga.

-¿Qué es?- el Sabio frunció el ceño.

-No, el agua está corrupta.- Marinette afiló su mirada y logró ver algo moverse en esa agua turbia.

-¡Cuidado!

Se movió apenas esquivando al tiburón que apareció como un rayo con sus fauces abiertas. Una decena de tiburones nadaron hacia ellos para atacarlos sin piedad. Todos los esquivaron o golpearon dependiendo de la cercanía. Juliet recordó haber leído que en un ataque de tiburón tenía que golpear al frente, lo hizo golpeando a uno con su cola que retrocedió en poco pero Claude la salvo de ser botana de otro tiburón que llegó por detrás y Sain mordió la aleta de este haciéndolo retorcerse. El Sabio fue protegido por Félix que desvió a las criaturas con sus corrientes, y Adrien nado esquivando tiburones junto con Marinette y Plagg, burlándolos y haciendo que chocaran entre ellos atacándose entre sí. Chocaron puños al ver que tres peleaban entre si.

-/Bien hecho/

Pero la celebración no duró al ver a más tiburones.

-¿Cómo es que hay tantos?- pregunto Adrien. En un intento de esquivar uno de los tiburones golpeo al Sabio de lado y la probeta comenzó a caer.

-¡El antídoto!- gritó Fu y Marinette nadó a por ella.

-¡Marinette!- Adrien no pudo detenerla, ella nadó y esquivo a los tiburones estando cerca del antídoto, y vio a un tiburón abrir sus fauces para tragarse la botella. Marinette ganó la carrera entre el escualo y ella.

-Cerca.

-Buena atrapada niña.- felicito Plagg al acercarse con su portador que sintió un gran alivio al acercarse a ella, pero pronto dividieron sus caminos al ser atacados por cinco tiburones. Adrien fue por un lado y Marinette junto con Plagg en otro, pero Marinette tuvo la fortuna de encontrar unas pequeñas cuevas que le permitieron esconderse de los tiburones. Sin embargo de las dos salidas que había un tiburón aguardaba.

-¡Marinette!- Adrien quiso ayudarla pero Félix le detuvo para su confusión hasta que miró al frente. De entre esa agua sombras comenzaron a avanzar hacia ellos, pudieron ver a su gente en control de Audrey que iba a la cabeza cubierta de oro y tridente en mano, y Claudia estaba a su lado también cubierta de joyas y brillantes, y en un cinturón de oro tenía las dos agujas de cristal.

-Alguien asaltó la joyería de Paris.- musitó Juiet con desdén al ver a las causantes de todo ese mal.

-Vaya, vaya, vaya. No puedo creer que regresaran tan pronto, ni mucho menos que trajeran a… oh, por Neptuno, pero miren nada más quién es. El gran Sabio del mar convertido después de tantos años en un viejo decrépito.

-Al menos puedo asumir mi edad con orgullo. En cambio tú, ¿a cuántos inocentes has arrebatado su vida para seguir siendo joven?- habló imperturbable.

-He hecho lo que tenía que hacer para conservar la línea real.

-Atreyu fue borrado de las líneas reales así como todo su anterior legado. Ciego por el odio a los terrestres y el que inicio la cacería a los de nuestra especie.

-¿La inicio? No seas tonto estúpido viejo. Los terrestres son una plaga para nuestra especie y el mar, antes lo fue y ahora con más razón deben ser destruidos después de todo lo que hacen para contaminar y asesinar a las criaturas del mar.

-El ser humano puede equivocarse.- habló Juliet.- Pero hay otros que intentan día a día buscar soluciones para poder limpiar el mar.

-¿Quién demonios eres? ¿Y por qué usas esa cosa?- señaló la parte de su bikini.

-Soy una terrestre. Y habló en nombre de los de mi especie que si bien no hemos aprendido a convivir con la naturaleza del todo, seguimos aprendiendo y creciendo, ideando formas de que la contaminación no afecte a nuestros mares ni a nuestros bosques o selvas para…

-Ay, ya cállate. Detesto los discursos largos.

-¿Lo dice la que le gusta escuchar su voz a cada segundo?- soltó Claude apoyando a su amada.

-Cómo si me importara lo que diría una terrestre. En estos momentos nadie podrá salvarlos de mí. Y daré sus restos a mis hermosos tiburones.

-Vengan por nosotros sí pueden.- desafió Adrien y Audrey dio la orden.

-¡Vayan a por ellos mis esclavos!

Los tiburones atacaron pero los hermanos los golpearon con sus mareas. Sirenas y tritones fueron a contra ellos pero fueron detenidos cuando un muro de agua se formó separándolos. El señor Fu tenía sus manos alzadas.

-Necesitamos ayudar a Marinette para darles el antídoto. No podemos perder tiempo.

-Maestro, puedo oler sangre por esa dirección.- señaló Sain con su cuerpo.

-Juliet, ve con Sain, esa debe ser Chloe. Nosotros nos encargaremos de cubrirlas.

-Confíen en mí.- la joven nadó con el kwami, no podía alcanzar una velocidad como la de los tritones pero definitivamente nadaba rápido.

-¿Y ahora?- preguntó Claude y Félix tronó sus puños.

-Ahora vamos a demostrar lo que podemos hacer por nuestra familia y amigos.

-Adelante.- declaró Adrien antes de atacar con los demás.

La pelea comenzó. Pero hubo algo que ninguno esperaba, y este fuera que Claudia notara el barco pirata.

-Madre, mira.

-Oh, parece que tenemos más intrusos.

-Y haremos que su barco se hunda.

Transformados en su forma de defensa, los jóvenes tritones peleaban contra su gente. Adrien intentó más de una vez ir con Marinette pero era inútil. No podía avanzar. Los hermanos pelearon codo con codo hasta que un rayo los separó y vieron a su padre avanzar a ellos.

-¡Félix!- Adrien lo empujó y el tritón recibió a su padre con un golpe que fue bloqueado con sus brazos y que le devolvió el ataque que fue esquivado por poco.

-¡Adrien!

-¡No!- le gritó a su hermano.- Sigues lastimado de tu brazo, déjame a mi enfrentar a padre.- Félix estaba a punto de protestar cuando vio a un grupo nadar hacia el barco.

-Maldición. ¡Te lo encargo!- nadó en dirección al barco escuchando la voz del maestro Fu.

-¡Ve, Félix!

En el Liberty nadie estaba tranquilo. Esperaban noticias de sus amigos pero no había respuesta.

-Alya.- se acercó Nino a ella que estaba mirando el mar desde la orilla de la cubierta.

-Nada, Nino. Urgh, no puedo creer que al menos no insistí en ir. ¿Por qué se me tuvo que olvidar mi equipo de buzo?

-Tranquila, Al.- le tranquilizó con un beso en la cabeza.- Estoy seguro que cuando tengan problemas nos enviarán una señal.- ella sonrió suspirando.

-Nino…- este iba a besar su cuello, posando sus manos en sus caderas.

El barco se sacudió con violencia.

Todos se sujetaron de donde pudieron y la capitana salió del cuarto del timón.

-¿Qué ha sido eso?

-¡AAAAH!- gritó Rose al ver asomarse una sirena de la orilla y volver a caer al agua. Torres de agua se elevaron y de estas salieron figuras humanoides que se movían deslizándose al no tener piernas.

-¡Dejen mi barco asquerosos bellacos!- la capitana fue a contra una de estas figuras con una espada pirata que aunque falsa seguía siendo de metal y que tenía escondida en el cuarto de timones como regalo de cumpleaños de sus hijos, cortándola a la mitad y deshaciéndola.- Todos tomen un arma. No dejaré que estos bribones se hagan de mi barco.- todos obedecieron tomando lo primero que tenían en mano, y al ser el barco de la capitana algo desastre con respecto al orden cada quien estaba armado con lo primero que tomó.- ¡A ELLOS!- un grito de guerra fue contra estos, Bridgette tomó unas pelotas de tenis y comenzó a lanzarlas con una raqueta, Nino y Alya tenían una silla de jardín con la que iban juntos atravesando a sus enemigos, Juleka y Nathaniel un remo y Sabrina con una vieja tetera, Natalie se mostró como una peleadora nata cuerpo a cuerpo, Luka tenía en mano su guitarra y Kagami tenía una colección de espadas listas para usar. Dio inicio a la batalla más espectacular jamás hecha en el Liberty. Mientras que abajo Félix se estaba encargando de un número considerable, afiló sus garras y atacó para poder así impedir que voltearan la nave.

Juliet y Sain nadaron veloces, pero Sain logró ver que una sirena y tritón los seguían.

-¡No apartes la vista de mí!- la joven asintió y multitud de copias de ellos aparecieron confundiendo a sus perseguidores y yendo a otra dirección. No tardaron demasiado en llegar a donde Chloe y Juliet se horrorizó al ver su mano asomar por esos barrotes.

-Chloe.

-¿Ah?- se le veía débil y la sangre seguía saliendo de su herida.

-Tranquila, te sacaré de aquí.- revisó alrededor, pudo ver un cierre de presión, no podría abrirlo sola con fuerza bruta, pero tomó una roca y golpeó un costado y la presión cedió abriendo la prisión. Ayudó a salir a Chloe que intentaba retener la sangre con su mano.- Tranquila, Chloe, te llevaré al barco y allí podrán curarte.

-No… no pueden. La maldita me puso algo aceitoso en la herida para evitar que cure, ya intente limpiarla pero…- Juliet miró su herida, se veía mal, y se pondría peor si no la atendía.

-Veamos… estoy en el mar, el mar y hay… ¡Eso es! Sain, cuida a Chloe, no tardaré.

-¿Pero qué haces? Claude se enojará si descubre que te dejé sola.

-Será nuestro secreto. Ya regreso.- se fue nadando fuera de su vista y Sain al ver a Chloe tan pálida recogió unas algas y las puso para que hiciera presión.

-Tranquila, te pondrás bien.

-Eso ni tú te la crees.

-Lo intento.

Marinette seguía escondida, no podía salir o uno de esos tiburones la atacaría. Intentó asomarse pero volvió a esconderse al ser casi mordida.

-No puedes salir. Apenas y te vean esas bestias se irán contra ti. Y ni hablar de lo que te harán con el antídoto.

-Vamos Marinette, piensa. Debe haber una forma. Debo llevar esto para que todos se curen.

-Podrías usar esa espada que la otra chica te dio para salir de aquí.

-La espada… ¡Por supuesto! Es una gran idea, Plagg.

La tripulación del Liberty peleaba valientemente contra esos seres de agua. La capitana peleaba defendía su barco con fiereza, dos criaturas se le fueron encima a punto de ahogarla pero ella se mostró reacia y más se le echaron encima.

-¡Mamá!- Luka logró salvarla a tiempo y su madre tosió con fuerza.

-Esos desgraciados… me tomaron por sorpresa pero no volverá a pasar.- el barco comenzó a balancearse de un lado a otro, de forma violenta que sacó a todos de balance. Bridgette sujetó a sus hijos y los puso dentro del cuarto del timón. Todos se sujetaron de donde pudieron, pero un bote de madera que estaba entre las tantas cosas del barco fue hacia Bridgette, la joven fue golpeada por este que se dirigió a orillas del barco.

-/ ¡Mamá!/- gritaron los gemelos más fuerte que su madre que cayó al agua. Estos se deslizaron hacia la orilla y vieron con alivio que su madre estaba dentro del bote, apenas y reaccionando a la caída que la dejó inconsciente. Los gemelos no lo dudaron, ignorando el grito de su abuela Marinanne, se lanzaron al agua quitándose dentro de esta la ropa y viendo a los tritones y sirenas que balanceaban el barco con la marea, con una ola que hiciesen cerca de su madre saldría herida. Su padre peleaba rodeado de enemigos a unos metros de ellos. Los dos se miraron y se tomaron de la mano.

-Adelante hermano.

-Vamos.- y con un grito fueron a contra esos tritones, uno era velocidad y otro fuerza al transformarse, la combinación perfecta en ataque.

Los tiburones nadaron esperando a que Marinette saliera. Esperaban a su presa con ansias y fue que la vieron, una figura redonda asomarse en la roca, su cabeza. Uno de ellos fue a contra ella y la atrapó. El tiburón se alejó triunfante, o al menos así fue hasta que vomitó una bola de algas con forma de coletas. Se volvieron y vieron a Marinette salir con Plagg haciéndoles frente con la espada todavía en la funda y con la probeta en la otra mano.

-Vengan a por mí.- los tiburones fueron a contra Marinette, esperando el momento adecuado le dio la señal a Plagg.- AHORA.- Plagg eructó con el olor del queso de esa mañana, formando una pestilente cortina de burbujas que dejó mareado a los escualos que siguieron de largo dejando a su apestosa presa.- Bien hecho.- felicitó Marinette.

-Sabía que fue buena idea comerse ese queso añejo que estaban en el fondo de esa alacena del barco.

-Vamos, Plagg, aún falta que hacer.- Audrey vio a sus mascotas irse, y también vio a Marinette y el antídoto en mano.

-No, ¡incompetentes! ¡Vayan a por esa sirena roja!- un grupo fue a por ella pero fueron apresados por esposas de agua hechas por el señor Fu.

-No dejaré que vayan a por ella.

-¡Ugh! Maldito anciano.- lanzó su tridente y este apenas lo esquivo, pero vio a Audrey ir tras Marinette.

-¡Adrien!- gritó el señor Fu y Adrien miró que aquella bruja iba a por su amada. Iba a seguirla pero es detenido por su padre que electrocutó su brazo y Adrien apenas pudo alejarse sintiendo este entumido. No podía seguirla, pero lo haría apenas y derrotara a su padre.

Juliet regresó con un par de piedras y se puso a la altura de Chloe.

-Chloe, esto te puede doler pero es por tu bien…

-Nathaniel…

-Tranquila, él te espera. Mi amigo no te va a dejar ir nunca. Así que aguanta por él.- Chloe asintió y Sain vio que comenzó a frotar las piedras cerca de la herida.

-¿Qué haces? ¿Intentas prender fuego?

-No. Esto es ciencia. La salinidad del agua es perfecta para poder crear una corriente eléctrica que logre quemar su piel, encontrando la porosidad correcta la fricción logrará darme lo que busco. Si estoy en lo correcto lo que sea que te puso va a desaparecer con la quemadura. Y… ¡Ya!- juntó las piedras como un desfibrilador y Chloe sintió que algo la quemó gritando de dolor. Pero al bajar la vista vio que si la piel se veía quemada el aceite también y Chloe juntó fuerza para comenzar a curarse.

-Mmm, al fin…- Sain sonrió y puso su cabeza sobre la mejilla de Juliet.

-Ya entiendo por qué mi chico te quiere.

-Gracias, Sain. Y apura Chloe, debemos regresarte al barco.- pero la rubia tenía algo más en mente.

-No… todavía me queda algo por hacer y no saldré del mar hasta que lo haga.

Los gemelos eran despiadados, no sólo golpeaban sino que hasta mordían y arañaban como animales salvajes. Félix lo vio sorprendido, hinchándose de orgullo de que sus hijos protegieran a su madre. Alguien pasó nadando hacia ellos y pudo ver a Claudia sacar de su cinturón los cristales. Alejó a todos con su marea arrojándolos con violencia hasta el fondo, y nadó veloz antes de que ella se acercase a ellos, sujetándola de ambos brazos y obligándola a transformarse para defenderse en su forma defensiva de color rojo con pecas doradas alrededor y aletas amarillas.

-¡Suéltame!

-No. No dejaré que les hagas daño a mis hijos ni mucho menos a mi amada.

-¡Ja! Una pérdida de tiempo siendo que está maldita.

-Eso no impide que la ame.

-¡Ugh! ¡Debiste odiarla por lo que te hizo en la playa!

-Ella no me hizo nada pero tú sí.- gruñó mostrando sus colmillos.- Eras tú quien se hizo pasar por ella y me clavó esa daga. Si no era tuyo no sería de nadie, ¿no es verdad?- reveló ante la sospecha de ese día.

-¡Sí, fui yo! Pero tú tuviste culpa. ¡TÚ! ¡Debiste odiarla pero no sabía que le diste tu joya! ¡Así mejor debí matarte!

-/ ¡AAAAAAH!/- los gemelos gritaron y alejaron a Claudia de su padre con un choque brutal.

-No te metas con nuestro papá.

-O nosotros te vamos a dar de patadas.- sí, definitivamente Félix estaba orgulloso de esos dos, pero entonces notó a las sirenas y tritones muy cerca de ellos.

-¡Niños! A con su madre, ¡ahora!- los dos nadaron hacia el bote necesitaban despertar a su madre rápido y Claudia al ver a dónde iban los siguió.

-¡VOY A MALDECIRLOS COMO SU MADRE PEQUEÑOS BASTARDOS!

-¡No te dejaré!- pero Félix tenía otros problemas, las sirenas y tritones lo sujetaron con fuerza para hundirlo así como hizo con ellos.

-¡No!

Los niños llegaron al bote y allí intentaron subir pero les fue difícil hasta que comenzaron a gritar a su madre. Bridgette recuperó la consciencia, doliéndose la cabeza hasta que vio que estaba rodeada de mar y a sus hijos intentar subir.

-Los tengo mi niños.- no le importó que cortadas aparecieran en sus manos, los sacó justo a tiempo que vio a un monstruo emerger con algo en sus manos. Bridgette gritó y cayó sobre su trasero viendo a ese monstruo mirarla con los ojos inyectados en sangre.

-¡Tú! ¡Los asesinaré a todos!- sujetó el bote e intentó voltearlo pero Bridgette no le dejó, se puso de ese lado usando su peso y tomó lo primero que tenía a la mano siendo una bolsa abierta que tenía dentro material de jardín, alcanzando apenas con las yemas de sus dedos un pequeño rastrillo de jardín y lo pasó sobre la cara de Claudia que soltó el bote y gritó con la huella en su mejilla. Su grito fue como el chillido de una banshee, asustando a los gemelos que se sujetaron de la falda de su madre.

-¡Atrás, niños!

Claudia sintió su sangre en su mano, deslizarse hasta caer en el mar y volverse uno. Sus manos apretaron los dos cristales y su mirada fue hacia los pequeños. Lanzándose al bote provocando que Bridgette cayera en este por la falta de equilibrio, viendo a Claudia casi subiéndose y clavando los cristales en su bote.

-¡Los maldigo! ¡Los maldigo bastardos!- Bridgette pateó su mano y uno de los cristales cayó dentro. Claudia comenzó a chapotear demasiado, algunas gotas cayendo sobre la ropa o piel de Bridgette. Con su mano libre Claudia tomó el tobillo de Bridgette lastimándola en el acto, los gemelos se acercaron intentando ayudar a su madre, y Claudia al verlos casi al alcance de su mano alzó su mano.- ¡MUERANSEEEEE!

-¡TÚ PRIMERO!- Bridgette logró tomar ese cristal y clavarlo en su muñeca para que la soltara. Claudia aulló de dolor y cayó del bote, haciendo que este se alejara y los gemelos abrazaron a su madre.

-Mami…

-¿Estás bien?

Ella no pudo contestar, Claudia gritó al darse cuenta de su horrible situación. El cristal se hundió en su cuerpo y ella no pudo sacarlo de ninguna forma volviendo a su forma natural por el pánico, mirando impotente como este se hundió hasta desaparecer dentro de ella. Comenzó a sentir el agua misma lastimarla en múltiples pequeñas cortadas al principio. Bridgette sujetó las cabezas de sus hijos contra su pecho para que no vieran ni escuchasen por completo los gritos de Claudia, una mancha de sangre comenzó a expandirse y Claudia intentó nadar pero fue inútil, la maldición al fin se cernió por completo en ella y su carne se cortó en profundas cortadas hasta sus huesos y por completo siendo despedazada. Bridgette también cerró los ojos para no ver tan horrenda escena, hasta que el mar terminó por despellejar a la sirena y que no quedó nada más que un ser amorfo sanguinolento que flotaba en el mar. El segundo cristal de la maldición cayó hasta una grieta que daba a los abismos, perdiéndose para siempre y hundiéndose lejos de cualquier forma de vida que pudiera darle mal uso.

Bridgette no pudo ver lo que quedó gracias a la oscuridad del mar, suspirando de alivio y soltando un poco el agarre de los gemelos.

-Mamá, debemos volver.

-Pero qué dices, Alex.

-Es cierto, mamá. Papá está en poblemas.

-Y debemos ir abajo y dar unas buenas patadas.

-Pero…- no muy lejos vieron el agua ser expulsada como una burbuja, un grupo de sirenas y tritones salió despedido del mar y caer inconsciente. Vieron una mano sujetarse al bote, Bridgette estaba lista para patear a quien fuese y Félix emergió triunfante.

-/ ¡Papá!/

-¿Están bien?

-Sí, debiste ver a mamá.

-Fue cool como gano.- Félix se fijó en Bridgette, estaba lastimada pero nada de gravedad. Sintió un gran alivio al verla a salvo.

-Bridgette… yo…

-No importa. Debes regresar ahora. Yo estaré bien, no te preocupes.

-No, sí importa.- impuso alzando la voz.- Sé que no fuste tú quien me apuñalaste, fue una sirena y quiero que creas que yo no te lastimaría por nada del mundo. Pero…

-Félix, espera, estás agitado.- se sorprendió de la velocidad de sus palabras.

-Bridgette.- ella quedó tiesa ante su voz demandante con la que dijo su nombre.- Cuando regresemos no sólo voy a buscar la forma de que mis hijos estén conmigo, sino tú también.- y con esas palabras regresó al mar para poder seguir la pelea. Dejando a una Bridgette sonrojada con el corazón hinchado de amor y desconectada de este mundo.

Adrien tenía moretones por todo el cuerpo, le dolía cada vez que su padre le atacaba y electrocutaba. Necesitaba ayuda pero el Sabio y Claude tenían sus propios problemas y no tenía idea de dónde estaba Marinette. Atacó a su padre con una marea pero este la esquivó y recibió otra descarga. Se dobló de dolor, pero no fue por mucho, no estaba dispuesto a caer por mano de su padre.

Una marea golpeó a Gabriel y Adrien vio a su hermano llegar y golpear a su padre en la cara.

-¡Félix!

-Vamos, Adrien, no hay que flaquear.- los dos hermanos asintieron y nadaron hacia su padre, esquivando los rayos de sus manos y nadando alrededor de él en perfecta sincronía creando una marea que envió a su padre hasta el suelo con una fuerza abrasadora que le impidió moverse, y fue entonces que los dos aprovecharon la marea creada para caer sobre su padre que fue sacado de combate con su brutal golpe.

-¿Crees que nos perdone?- preguntó Adrien.

-Seguro estaría orgulloso. Pero si pregunta diré que esta fue tu idea.- Adrien sonrió.

Claude golpeaba en carrera a todo aquel que podía pero estaba agotado, no podía más y se detuvo intentando recuperar el aliento hasta que vio a sus padres frente a él.

-Hagan lo que quiera… soy incapaz de tocarles un pelo.- los dos estaban listos para atacar y Claude cerró sus ojos.

-¡Claude!

La voz de su dulce ángel le hizo abrirlos y vio cómo sus padres eran arrastrados por una red hecha de hilos de oro. Chloe, Juliet y Sain nadaban atrapando a todos. El señor Fu sonrió ante tan ingeniosa idea y no tardaron en atrapar a los que quedaban conscientes. Reuniéndose todos orgullosos de sus hazañas. Pero…

-¿Y Marinette?- preguntó Adrien al no ver rastro de su amada.

Marinette nadó hasta el casi acabado palacio, un grupo de personas seguían trabajando y esquivó a los autómatas trabajadores que dejó que siguieran trabajando y detrás Audrey la perseguía sin descanso.

-¡Dame eso maldita chiquilla!

-Ni loca.- cuando estuvo a punto de alcanzarla Plagg se interpuso y expulsó un apestoso gas que le hizo llorar los ojos a la bruja.

-¡JA! En tu cara cara de medusa vieja.

-¡AGH! ¡Traigan esa poción!- los trabajadores dejaron sus labores y obedecieron, Marinette pronto se vio rodeada, intentó esquivar pero al final logró ser atrapada junto con Plagg. Ni siquiera pudo pelear más, le quitaron la probeta y Audrey la tomó.- Maldita terrestre. Sólo has retrasado lo inevitable. Ahora, voy a deshacerme de esto y a ordenar que todos te despedacen miembro por miembro y le daré los restos de tu cadáver a tus estúpidos amigos.- se alejó un poco y entonces vio la probeta, estaba vacía.- ¿Qué significa esto?- Marinette sonrió.

-Que tomaste el recipiente incorrecto.- con su pulgar empujó la empuñadura de la espada y se mostró que no había espada, y un líquido azul comenzó a salir de esta. Plagg se rio de Audrey.

-¡En tu cara!- Plagg estaba sorprendido que el plan funcionara. La chica le pidió destruir la espada, al principio creyó que estaba loca pero entendió su plan cuando la vio verter el antídoto en la funda. Esa chica era un genio y ya veía porque Tikki era tan apegada.

-No… ¡NOOOOOO!

El antídoto se expandió veloz en el mar, quienes estaban en el palacio recobraron la razón confundidos, y así fue llegando hasta donde estaba Adrien y los demás que se liberaron del control de Audrey, incluso los que estaban inconscientes despertaron en estupor. En el Liberty las figuras de agua se deshicieron y todos celebraron su victoria, entre ellos Luka que jaló a Kagami y la besó apasionadamente. Gabriel recobró el conocimiento con un fuerte dolor de cabeza y sus hijos le ayudaron a levantarse.

Audrey al verse sin control miró con odio a Marinette y fue a contra ella sacando entre sus joyas un cuchillo dorado. Marinette se cubrió por instinto pero nada pasó, y al abrir los ojos vio un gran pedazo de hielo frente a ella y de Audrey sólo se veía su mano y la cabeza. Natalie que llevaba su blusa encima nadó quedando entre Marinette y Audrey, sonriendo de lado.

-Hola, Audrey, cuánto tiempo.

-Natalie... ¿cómo?

-Estoy en mi nueva vida, una muy buena vida.

Todos arribaron y Marinette nadó hacia Adrien que le recibió con un fuerte abrazo. Gabriel y Fu se acercaron a Audrey, listos para implementar su castigo.

-G-Gabriel, esto no es lo que parece. Puedo explicarlo.

-Ya me han contado un poco de lo sucedido. Y puedo decir que recuerdo algo de lo que pasó con las mantarrayas. Tu reino idílico se ha hundido por completo.- Gabriel se volvió al Sabio y este asintió.- Audrey, o Audreya, por el uso de magia prohibida, múltiples asesinatos, traición hacia los de tu propia especie y conspiración estás condenada a ser enviada al abismo donde morirías mientras desciendes hasta lo más bajo de las profundidades.

-No. ¡No pueden hacerme esto! ¡Claudia! ¡Claudia! ¿Dónde estás?

-No gastes saliva.- escupió Gabriel con rencor. Tu hija ya no existe en este mundo.

-N-No… ¿qué le hicieron?

-Su hija encontró su propia destrucción con sus propios métodos.- habló Félix con voz acerada.- Y ahora no queda nada de ella.- Audrey quedó pálida, con la mirada perdida en un punto y Gabriel siguió con la condena.

-Por el momento serás encerrada y después de eso se realizará tu condena bruja de mar.- la mujer apretó sus dientes y Marinette notó algo, el anillo de su mano comenzó a brillar. Audrey gritó y Nooroo que estaba cerca del abismo abrió sus ojos asustado sintiendo el anillo que lo aprisionaba arder y la bestia que estaba apresada en lo profundo de este rompió sus cadenas.

-¡Quítenle el anillo!

Chloe fue quien lo hizo y lanzó hacia una de las columnas de perlas donde se rompió. Pero la bruja rio.

-Ya es demasiado tarde.- todos escucharon un rugido a lo lejos.

-¿Qué es eso?- preguntó Claude sintiendo así como todos un escalofrío en su piel.

-Mi mascota. Una bestia del océano que acabará con todos, así como pasó hace tantos años. ¡Los devorará hasta que no quede nada de ustedes!- rio desquiciante en su locura.

Adrien tomó la mano de Marinette y ella apretó en respuesta. La historia volvía a repetirse, pero esta vez harían lo necesario para que el final no fuese el mismo.

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. ¿Y qué les ha parecido el castigo de Claudia? Para mí fue tan dulce escribirlo. Pero bueno, espero que que estén bien, guardados en sus casas con esta contingencia. Así que dejen review, nada de tomatazos, y sin más qué decir que pido bebidas de temporada… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!