Capítulo 10: La segunda oportunidad

—No pensé que fuera a encontrarte aquí — dijo Shaoran mirando a Sakura directamente a los ojos.

—No te preocupes, estaba a punto de marcharme. — contestó la joven con voz firme a pesar de que su corazón había comenzado a latir con rapidez. No había esperado encontrárselo y mucho menos en un lugar que representaba tanto para los dos.

Sakura empezó a caminar en dirección a su automóvil, pero cuando pasó junto a Shaoran, este la tomo del brazo haciendo que se detuviera de inmediato.

—No te vayas por favor. Me gustaría hablar contigo.

Sakura lo miro detenidamente buscando alguna señal del odio y enojo que Shaoran se había empeñado en mostrarle desde su regreso. Sin embargo no encontró nada. Su mirada solo reflejaba tristeza y cansancio. Aquella imagen le rompió el corazón. Tenía tantas ganas de estirar su mano y acariciar su mejilla. Quería reconfortarlo y convencerlo de que todo estaría bien. Quería besarlo y recostarse junto a él para asegurarse que aquella noche pudiera dormir plácidamente, algo que evidentemente le hacía tanta falta. Sin embargo, no podía realizar ninguna de aquellas acciones. Ese ya no era su lugar. Él estaba con alguien más y a pesar de que en aquellos momentos su rencor hacia ella no era evidente, eso no significaba que hubiera desaparecido. Era tiempo de aceptarlo, Shaoran Li ya no era y nunca volvería a ser suyo.

—Creí que ya nos lo habíamos dicho todo. — comenzó a decir Sakura intentando que su voz sonara lo más estable posible. —La última vez que hablamos fuiste muy claro.

—Eso es justamente de lo que me gustaría hablarte.

Sakura desvió la mirada a sus pies. Por varios segundos ambos permanecieron en silencio siendo las olas del mar el único sonido que retumbaba en la costa.

—Por favor— dijo finalmente Shaoran notando la indecisión de la joven.

Su voz sonó quebrada y temblorosa, un tono que nunca antes le había oído usar. Parecía como si estuviera sufriendo y que la única forma de apaciguar su dolor era una respuesta afirmativa por su parte. En aquellos momentos Sakura sintió que sería capaz de hacer cualquier cosa con tal de eliminar esa tristeza de su mirada y de su voz.

—Está bien. Hablemos.

Un suspiro de alivio abandono los labios de Shaoran.

—Gracias—dijo casi como un susurro.

Ambos permanecieron en silencio por un rato. Era como si fueran dos extraños que no sabías que decirse el uno a al otro. Sakura inspiro profundamente. En aquellos momentos podía recordar la gran complicidad que había llegado a existir entre ellos. Parecía que después de todo, no quedaba nada de aquella época. Ya no eran los dos amantes que podían comunicarse únicamente con miradas, ahora no eran más que dos desconocidos que no tenían idea de cómo comportarse el uno frente al otro. Con cada segundo que pasaba la situación se iba volviendo más incómoda.

— ¿Quieres que nos sentemos? — preguntó Sakura deseando llenar el perturbador silencio con cualquier comentario, cualquier palabra, lo que fuera.

—Sí, me parece una buena idea. — Asintió Shaoran soltando el brazo de Sakura. La joven no había notado que Shaoran había mantenido el contacto entre ellos hasta que lo perdió y sintió la fría brisa sobre el área que segundos atrás había estado en contacto con su piel. Sakura sonrió con ironía, aquella pequeña escena describía a la perfección la historia de su vida, no se daba cuenta de lo que tenía hasta que lo perdía.

Shaoran empezó a caminar hacia la zona en la que Sakura había estado sentada minutos atrás. La joven lo siguió dejando bastante espacio entre ellos. El aroma de su loción estaba empezando a traer recuerdos peligrosos a su mente.

Ambos jóvenes permanecieron sentados en la playa por un rato, mirando el vaivén de las olas.

—He extrañado este lugar. — comentó de pronto Shaoran. —Es tal y como lo recuerdo, y aun así no puedo evitar sentir que ha cambiado por completo.

—Tal vez el que ha cambiado eres tú. —contestó Sakura sin pensar mucho en sus palabras. Ella también había cambiado mucho en los últimos años.

—Probablemente tienes razón.

El silencio volvió a instalarse entre ellos. El sol estaba empezando a ocultarse, pronto empezaría a oscurecer y la playa quedaría inundada por la noche.

—Quería pedirte perdón. —dijo nuevamente Shaoran después de un rato.

Aquellas palabras sorprendieron a Sakura quien no pudo suprimir la necesidad de voltear a verlo y dirigir su mirada a su rostro. A pesar que de quería hacerle tantas preguntas, la joven se quedó en silencio por miedo a que una palabra errónea pudiera hacer volver la actitud hostil que Shaoran había tenido hacía ella en los últimos días.

—Lo que dije el otro día en mi departamento… — continuó Shaoran —fue…fue muy cruel e injusto de mi parte. Todos estos años no he hecho más que culparte por todo lo que ocurrió. He dejado que mi resentimiento nuble mi juicio y mi razón, pero en cuanto esas palabras salieron de mi boca yo… te juro que me arrepentí de inmediato. Desde ese día he estado pensando en lo que pasó entre nosotros y ahora me doy cuenta de que he sido completamente injusto. Mi rencor no me había permitido aceptar que yo también había tenido culpa por como terminaron las cosas entre nosotros.

Shaoran volvió a guardar silencio antes de volver a hablar.

—En realidad creo que no hay nadie a quien culpar. Simplemente las cosas no funcionaron entre nosotros.

—Lamento no haber estado ahí ese día. — dijo Sakura después de un rato. En realidad quería decirle más. Quería decirle tantas cosas más. Quería pedirle perdón por no haberse dado cuenta antes de sus sentimientos hacia él. Quería pedirle disculparse por haber ido aquella tarde al departamento de Yukito y no al suyo. Quería decirle como aquel había sido el peor error de su vida y de cómo había pasado los últimos años de su vida arrepintiéndose por esa acción. Y sobre todo quería confesarle que a pesar de los años ella no había logrado olvidarlo y que aún lo amaba con cada célula de su cuerpo. Pero… ¿De que serviría decirle todo eso? Él estaba en una relación con alguien más. ¿Para qué confesarle unos sentimientos que llegaban demasiado tarde? Lo mejor sería no decir nada. Una amistad con él era lo único a lo que podría llegar a aspirar. Y eso en el mejor de los escenarios.

—Estabas con él ese día ¿no es así? Es por eso que no alcanzaste a llegar. —Aquella no era una pregunta, era una afirmación. Una afirmación que le demostraba a Sakura que todos esos años Shaoran había estado al corriente de la razón por la que ella no se presentó a su cita.

La vergüenza no le permitió a Sakura pronunciar palabra, por lo que la joven se limitó a asentir mientras desviaba la mirada al mar y se mordía el labio superior.

—Siempre estuve al corriente de lo que sentías por él. — continuó Shaoran. —En realidad era bastante obvio. Incluso antes de que te marcharas a Inglaterra. —Una sonrisa triste se dibujó en los labios del joven. — Fue estúpido de mi parte pensar que aquello cambiaría si llegabas a conocerme un poco.

El corazón de Sakura dio un vuelco en su pecho. Si tan solo supiera…

—Shaoran, yo…—empezó a decir la joven antes de Shaoran la interrumpiera.

—No me lo tomos a mal, —su tono se había vuelto un poco más alegre. — ya paso mucho tiempo de eso y ahora estoy feliz con Meiling.

Las palabras que Sakura estaba a punto de pronunciar se ahogaron en su garganta. Estaba feliz con ella. Eso quería decir que amaba a Meiling y que ya se había olvidado de ella. En realidad era estúpido pensar que él podría haber guardado sentimientos por ella después de todo lo que había pasado años atrás.

—Me alegró que así sea. — pronunció finalmente Sakura sintiendo como su corazón se quebraba un poco más con cada palabra.

Shaoran se le quedo mirando fijamente por varios segundos.

—Quiero que seamos amigos Sakura. Estoy cansado de sentirme enojado. ¿Qué te parece? ¿Crees que algún día puedas llegar a verme como tu amigo?

Por primera vez en días, una sonrisa sincera se dibujó en los labios de la joven actriz. Ella también estaba cansada de tanto odio y rencor.

—Me encantaría ser tu amiga.

Shaoran también sonrió. Ambos jóvenes se quedaron en aquella playa un rato más, saboreando la nueva sensación de paz y tranquilidad que se había generado entre ellos. El silencio entre ellos había dejado de ser incómodo para convertirse en una señal de su tregua. Tal vez Sakura nunca sería capaz de recuperar lo que perdió años atrás, pero cuando menos podía intentar mantener una buena amistad con el hombre que amaba. Después de todo, aquello era mejor que su rencor. Por primera vez en mucho tiempo, Sakura pudo sentirse en paz. Después de tanto tiempo, finalmente volvía a tener la sensación de que todo estaría bien.

Después de unos días, Sakura descubrió que ser amiga del hombre que amaba podía llegar a ser tan doloroso como lo había sido tener su odio. Desde el día en la playa, Shaoran y Sakura llevaban una relación más cordial. En algunas ocasiones salían a comer y se la pasaban hablando por horas. Nunca hablaban del pasado ni de lo que había sido su vida en los últimos años. En realidad eran raras las ocasiones en las que tocaban algún tema serio. La mayoría de las veces solo se decían tonterías y podían pasar horas riendo de sus comentarios. Lo que resultaba doloroso era que con cada segundo que Sakura pasaba a su lado, se iba enamorando más de él. No era ese amor lo que resultaba realmente doloroso, si no la creciente necesidad de estar a su lado, de acariciarlo y besarlo y saber que nunca más podría hacerlo. Le dolía el pensar que tarde o temprano Shaoran se marcharía a donde fuera que hubiera rehecho su vida y que tal vez nunca volvería a verlo. Sin embargo, lo que más le pesaba era el saber que pronto Shaoran se cansaría de estar en aquel lugar y volvería a los brazos de la mujer que amaba, una posición que ya no le pertenecía.

Por otro lado, la situación con su hermano no había mejorado. En realidad hacía bastante tiempo que no veía a Touya. Su hermano se había librado de las comidas familiares alegando que tenía mucho trabajo. Mentiroso. Sakura sabía que la razón por la que su hermano no se presentaba en casa de sus padres era que sabía que ella estaría ahí. Touya la estaba evitando y Sakura estaba comenzando a cansarse de esa situación. Después de la cuarta comida familiar en la cual su hermano se encontraba ausente, la joven decidió tomar la situación en sus manos. Necesitaba hablar con Touya, ya fuera que él lo quisiera o no.

Aquel miércoles por la tarde, una vez terminada la comida en casa de sus padres, Sakura se dirigió al departamento de su hermano. Al encontrase frente a la puerta del apartamento 3E, Sakura tocó un par de veces antes de utilizar la llave de reserva que Touya le había dado para que usara en caso de una emergencia. Al entrar en el departamento se encontró con su hermano quien seguramente se dirigía a la puerta a averiguar a qué se debía todo el ruido.

¿Monstruo? ¿Qué rayos haces aquí? — preguntó su hermano con sorpresa.

—No me encontraría aquí si no llevaras semanas evitándome.

—Podrías haberme avisado que venias — comentó Touya mientras daba media vuelta y empezaba a dirigirse a la sala de su departamento.

—No, no podría haberte avisado porque tampoco contestas mis llamadas.

Touya ignoró su comentario y se dejó caer sobre el sillón negro de cuero que quedaba frente al televisor. Esa era prácticamente toda la decoración de la habitación. Un sillón de cuero, una tele de plasma de un tamaño que Sakura consideraba innecesariamente grande y una mesita de té en la que obviamente su hermano realizaba la mayoría de sus comida, lo cual no era de extrañarse ya que el televisor estaba justo frente a ella.

—Touya, tenemos que hablar.

—No, no tenemos.

—Por favor ¿piensas ignorarme por el resto de tu vida?

Touya tomó el control remoto y encendió la televisión. Sakura inhalo profundamente intentando controlar su creciente molestia. Después de todo, parecía que su hermano no era tan maduro como ella solía pensar. De forma decidida Sakura empezó a caminar por la sala hasta llegar a la mesita de té donde se sentó justo en frente de su hermano, obstruyendo su visión del televisor. Touya pasó varios minutos intentando ignorar la presencia de su hermana antes de darse por vencido y apagar la tele no sin antes dar un bufido que mostraba su enfado.

—Sakura, de verdad no quiero hablar de esto. No contigo.

—Touya, por favor, tienes que dejar que te explique.

— ¿Qué es lo que quieres explicarme? ¿Cómo los dos hombres que consideraban mis mejores amigos se aprovecharon de mi hermana menor?

—Touya, nadie se aprovechó de mí. Hace mucho que deje de ser una niña, y tienes que aceptar que tomo mis propias decisiones. No siempre son las mejores, en realidad la mayor parte del tiempo son pésimas, —comentó en forma de broma intentando aligerar un poco la tensión, aunque la cara de su hermano le mostraba que él no apreciaba mucho su esfuerzo— pero sé qué debo hacerme responsable de ellas.

Touya no dijo nada por varios segundos. Su mirada estaba dirigida al televisor apagado que se encontraba detrás de su hermana.

—Hermano, por favor, no quiero que las cosas continúen así entre nosotros.

— ¿Te forzaron? —preguntó de pronto su hermano.

—No, por supuesto que no. —contestó Sakura de inmediato, horrorizada de que su hermano pudiera pensar algo así. —Tú conoces a tus amigos, sabes que no serían capaz de algo tan bajo.

—Entonces ¿Por qué?

Sakura inhalo profundamente preparándose para explicar lo que había pasado años atrás.

—Por años había estado obsesionada con Yukito. En realidad pensaba que estaba enamorada de él. Pasé la mayor parte de mi adolescencia intentando que él me notara, así que cuando volví y él empezó a mostrar interés en mí, yo… bueno me sentí muy alagado. Después me di cuenta que lo que sentía por él no era amor, pero pues ya era un poco tarde. Por el otro lado, las cosas con Shaoran fueron completamente diferentes.

— ¿Diferentes cómo?

Sakura suspiro profundamente, dejando que los recuerdos que se había esforzado por mantener encerrados volvieran a su mente.

—Shaoran siempre me había parecido un chico extraño. Demasiado serio, muy callado. Un tanto misteriosos. Sin embargo, cuando volví de Londres encontré en él a un verdadero amigo. Aquello me tomo por sorpresa ya que no me esperaba que fuera justamente Shaoran quien pudiera entender como me sentía y que me ayudara a volver a adaptarme a mi vida en la ciudad. Aquello resulta más difícil de lo que piensas. Cuando vuelves de un viaje tan largo esperas encontrar las cosas tal cual las dejaste pero de pronto te das cuenta que todos siguieron con su vida. La amistad de Shaoran me ayudo a adaptarme a esos cambios, a la frustración de no encontrar trabajo…en resumen, su presencia fue muy importante para mí en esa época. Nos volvimos amigos. Sin embargo, a lo largo de ese tiempo mis sentimientos hacía él empezaron a cambiar. Me enamoré de él. No tengo idea de cómo o cuando paso, pero así fue. El problema es que yo me negué a aceptarlo hasta que Shaoran se marchó.

— ¿Es por eso que cuando se marchó me hacías tantas preguntas sobre él? —cuestionó finalmente Touya.

Sakura solo asintió.

— ¿Por qué nunca me dijiste nada?

—Tenía miedo de la forma en la que fueras a reaccionar. Además de que estaba muy avergonzada de mi comportamiento.

— ¿Y ahora? ¿Aún lo amas? —preguntó Touya con seriedad.

— ¿Eso importa? — preguntó a su vez la joven sin deseos de confesar sus sentimientos a su hermano.

—Pensé que querías que fuéramos honestos.

Sakura desvió la mirada de la de su hermano. La joven comenzó a morderse el labio inferior pensando en que responder a la pregunta de Touya. Podía mentirle, podía decirle que ya había olvidado a Shaoran y que estaba feliz por él y su nueva relación. Sin embargo, fueron las mentiras y las omisiones lo que la pusieron en aquella situación en primer lugar.

—Sí, aún lo amo. —contestó finalmente Sakura.

—Pero, él está con alguien más. — repuso su hermano como si aquella afirmación fuera suficiente para borra los sentimientos de Sakura.

—Lo sé. — Y vaya que lo sabía. Una sonrisa triste se dibujó en sus labios. —Pero eso no cabía la forma en la que me siento.

Touya la observó detenidamente por varios segundos.

—Entonces creo que después de todo es algo bueno que vuelva a marcharse.

— ¿Cómo? —preguntó de inmediato Sakura sin comprender de que estaba hablando su hermano.

— ¿No lo sabes? Shaoran se marcha mañana.

¿Shaoran se volvía a marchar? Pero a ella no la había dicho nada. ¿Por qué?

— ¿Él te lo dijo?

—Sí, el lunes que vino a verme.

¿Shaoran había ido a ver a Touya? Eso tampoco se lo había dicho. Bueno, era cierto que no había visto ni hablado con Shaoran desde el sábado que salieron a comer juntos, pero cuando menos pudo haberle mencionado que planeaba ira a ver a Touya o que estaba planeando volver a…a donde fuera que él y Meiling tuvieran su vida juntos.

— ¿Vino a verte el lunes? ¿Y qué te dijo?

—Quería pedirme perdón por todo lo sucedido y despedirse.

Despedirse. Había ido a despediré se Touya pero a ella ni siquiera pensaba decirle que se marchaba. ¿Qué no se suponía que ahora eran amigo?

—Es lo mejor Sakura —dijo de pronto su hermano como si hubiera podido leer sus pensamientos. —Tú aun lo amas pero él ya siguió adelante con su vida. Ahora que él se marche tú también podrás hacer lo mismo con la tuya.

Sakura asintió distraídamente. Su mente sólo podía albergar los sentimientos de traición que estaba teniendo en esos momentos. Se suponía que eran amigos. Él había propuesto que fueran amigos. Los amigos se dicen las cosas, los amigos se comentan cosas tan importantes como viajes. Ella era su maldita amiga.

—Sakura, —dijo Touya mientras se arrodillaba en frente de su hermana y la tomaba de los hombros forzándola a que lo mirara a los ojos. — yo solo quiero que seas feliz. Te mereces ser feliz.

Sakura sonrió sacando a Shaoran de su mente por unos instantes. Ella también quería la felicidad de su hermano. No importaba que tan desastrosa fuera su vida, Sakura sabía que Touya era el hombre que siempre estaría ahí para protegerla.

—Te quiero Touya.

—Y yo te quiero a ti monstruo. —dijo Touya antes de abrazarla cariñosamente.

Sakura dejo que la sensación cálida invadiera su cuerpo. El resto de su vida podía estarse cayendo a pedazos, pero cuando menos ahora sabía que las cosas con su hermano estarían bien y que él siempre estaría a su lado para apoyarla.

…..

Una hora y media más tarde, Sakura se encontraba afuera del departamento de Shaoran tocando a la puerta como desquiciada. Cualquiera de los vecinos pensaría que estaba loca, pero en esos momentos esa era la menor de sus preocupaciones. En su cabeza no había espacio más que para un solo pensamiento: Shaoran volvía a marcharse y probablemente para siempre.

Después de esperar lo que ha Sakura le parecieron años, finalmente escuchó pasos al otro lado de la puerta. Segundos después, la puerta del departamento se abrió dejando ver la imagen de Shaoran. El joven llevaba puesta una playera negra y unos pantalones deslavados. Su cabello estaba despeinado, como si hubiera pasado sus manos por él en repetidas ocasiones.

—Sakura —dijo Shaoran en cuanto observó a la joven en el umbral de la puerta. Una amplia sonrisa se dibujó de inmediato en su rostro. — ¿Qué haces aquí?

— ¿Cuándo pensabas decirme que te marchas? — preguntó la joven directamente. No estaba de ánimo para andarse con rodeos.

La sonrisa se borró de inmediato de los labios de Shaoran.

— ¿Quién te lo dijo?

—Entonces es verdad — prosiguió Sakura ignorando la pregunta del hombre que se hacía llamar su amigo. — Vaya amigo que resultaste ser.

Shaoran inspiró profundamente y se hizo a un lado, dejándole a Sakura el espacio suficiente para ingresar en el apartamento. La joven dudó por un instante pero finalmente decidió entrar. Después de todo, si los vecinos la oían gritar en el pasillo podrían decidir llamar a la policía.

— ¿Quién te lo dijo? — volvió a preguntar Shaoran una vez que cerró la puerta detrás de él.

—Touya

— ¿Hablaste con él? — preguntó Shaoran recargando su hombro derecho sobre la pared del pequeño vestíbulo y cruzando los brazos sobre su pecho.

—Acabas de robarte mi segunda pregunta para ti. —contestó Sakura con fingido humor. Su enfado comenzaba a ser más notorio. — ¿Por qué no me lo dijiste?

Shaoran desvió su mirada al suelo evitando todo contacto con los ojos de Sakura.

—Iba a llamarte esta noche. —dijo finalmente en forma de defensa.

¿Iba a llamarla? ¿Eso era todo? ¿De verdad pensaba decirle algo tan importante por teléfono?

—Wow, bueno gracias, no tenías que molestarte tanto. —contestó Sakura sarcásticamente.

Esta vez Shaoran si la miro a los ojos.

—Sakura, basta. Deja esa actitud. No te va.

¿Quién demonios se creía él para decirle si esa actitud le iba o no? Ya ni siquiera eran amigos. Desde ese instante ya no lo eran.

¿Está siendo infantil? Tal vez. ¿Estaba pasando los límites de lo que es considerada una amistad sana? Probablemente. Pero la verdad es que en esos momentos aquello no le importaba. Se sentía tan molesta. ¿O era dolida?

—Ni siquiera sabía que habías terminado tus negocios en la ciudad. — repuso Sakura nuevamente.

—No los he terminado.

Sakura se quedó en silencio unos segundos analizando la nueva información.

— ¿Entonces por qué te marchas? Pensé que de hecho ese era el motivo por el que habías vuelto.

—Así es. Así fue.

—No lo entiendo. —la confusión estaba empezando a ganar terreno al enojo. Su ira empezaba a calmarse y su tono era un poco más tranquilo.

Shaoran volvió a desviar la mirada al piso. Era como si estuviera evitando todo contacto con ella.

—Es complicado. Lo mejor es que me vaya. — su voz sonaba un poco triste, ¿o era sólo producto de su imaginación?

Sin poder resistirlo más, Sakura empezó a caminar hacia él, reduciendo la distancia que los separaba. Sólo volvió a hablar cuando se encontró a unos cuantos centímetros de Shaoran.

— ¿Pasa algo malo? —preguntó la joven preocupada.

Shaoran movió la cabeza en señal de negación, sin embargo su mirada seguía clavada en el piso. Eso estaba empezando a molestar a Sakura. ¿Por qué la estaba evitando?

—Shaoran. —llamó Sakura con voz suave, casi como un susurro. Apenas audible.

Shaoran aún se negaba a mirarla. Sus brazos aún estaban cruzados sobre su pecho pero la pose ya no era tan relajada como lo había sido minutos atrás.

—Shaoran — volvió a intentar Sakura.

Esta vez Shaoran si la miró a los ojos. Su mirada era triste, dolorosa, como si estuviera manteniendo una batalla interna que terminaría por destrozarlo. Y a pesar del dolor, Sakura aún era capaz de identificar en esos ojos al hombre que amaba y en ese momento se dio cuenta de que lo amaría por el resto de su vida. No importaba donde estuviera, o quien estuviera a su lado, ella siempre estaría completamente enamorada de él.

Sakura no supo si fue ella quien cerró la distancia entre ellos o si fue Shaoran, tal vez incluso había sido los dos, lo único que supo es que un segundo estaba teniendo la revelación más importante de su vida, y al siguiente sus labios estaban posados sobre los de Shaoran. El beso era salvaje, demandante y pasional. Era el beso de dos amantes que han estado separados por demasiado tiempo y desean recuperar el tiempo perdido. Rápidamente Sakura pasó sus manos por el cuello de Shaoran, usando ese contacto como palanca para acercarse más a él y profundizar aún más el beso.

Las manos de Shaoran estaban sobre la cadera de la joven, atrayéndola con fuerza hacia él. Ambos amantes se sentían hambrientos. Sakura sentía como si hubiera estado dormida por años, y que solo el contacto con la piel de Shaoran había sido capaz de despertarla de su letargo.

Shaoran giró sobre su propio eje haciendo que Sakura quedara de espaldas a la pared. Utilizando aquel muro como apoyo, Shaoran incitó a Sakura a que rodeara su cintura con sus piernas. La joven no necesitó más estímulo y acató la orden de inmediato. La mano derecha de Shaoran había comenzado a subir por la pierna de su amada, mientras que su brazo izquierdo rodeaba su cuerpo para no dejarla caer.

De pronto, el sonido del teléfono inundo el departamento. Ambos jóvenes lo ignoraron mientras seguían disfrutando el momento. Una, dos tres veces sonó el timbres mientras que la boca de Shaoran empezaba a descender por el cuello de Sakura dejando a su paso un mar de sensaciones indescriptibles. Cuatro, cinco, seis veces siguió sonando hasta que la contestadora entró en acción.

"Hola, soy Shaoran, por el momento no me encuentro en casa, por favor deja tu mensaje" Bip. El sonido indicaba a quien quiera que estuviera llamando que era su turno de hablar.

"Hola amor," la voz de Meiling resonó en todo el departamento haciendo que Shaoran y Sakura se detuvieran por completo. "Sé que debes de estar molesto conmigo porque no he contestado ninguno de tus mensajes. La verdad es que he estado un poco confundida y necesitaba un tiempo para pensar. Para ser sincera este tiempo lejos me ha ayudado mucho para reflexionar y me di cuenta que tal vez mi reacción fue un poco exagerada. La verdad es que no me importa que haya ocurrido en tu pasado, lo que quiero es tu futuro. Quiero un futuro en el que estemos los dos juntos. Así que por favor llámame en cuanto escuches este mensaje. Te amo."

Bip. Aquel timbre indicaba el fin del mensaje.

Sakura y Shaoran se quedaron en silencio por varios segundos, enlazados el uno en el otro. Después de un rato, Sakura liberó la cintura de Shaoran del enlace de sus piernas y fue capaz de sostenerse por sí misma.

¿Qué demonios había estado a punto de hacer? Shaoran tenía novia. Él estaba con alguien más. ¿Qué no había aprendido nada del pasado? La vida volvía a ponerla en la misma situación en la que había estado años atrás, pero aunque la situación se pareciera mucho, ella no era la misma persona y no pensaba volver a cometer el mismo error. No podía hacerle a Meiling lo mismo que le había hecho a Mitsuki.

—Sakura…—empezó a decir Shaoran mientras estiraba su mano derecha para tomar el mentón de la joven y obligarla a mirarlo a los ojos.

Sakura adivinó las intenciones de Shaoran y con un movimiento rápido de cabeza le dio a entender que no quería que la tocara. Si volvía a sentir sus manos sobre su piel no sería capaz de hacer lo que tenía que hacer. Minutos antes había sido Shaoran quien intentaba evitar su mirada, ahora era el turno de ella.

—Mereces ser feliz. —dijo Sakura con firmeza aun cuando en su interior podía sentir como su alma comenzaba a quebrarse. —Eres un buen hombre y mereces ser feliz al lado de una buena mujer. Meiling parece ser una buena mujer.

—Sakura…—intentó nuevamente Shaoran, pero la joven no lo dejó hablar. Debía terminar con aquella conversación antes de que estallara en lágrimas.

—No quiero ser esa mujer otra vez. No quiero ser la que se interpone entre una pareja. Ya una vez me odié por eso y no puedo volver a hacerlo.

Finalmente Sakura junto el valor suficiente para mirarlo de frente. Quería verlo por una última vez. Deseaba memorizar su rostro para que aquella imagen la acompañara por el resto de su vida.

A pesar de sus esfuerzos por detenerlas, unas lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.

—Tienes razón, lo mejor es que te vayas. Vuelve con ella. De verdad te ama y te hará muy feliz.

"Como yo nunca podré" quiso agregar, pero el nudo en su garganta se lo impido. Ya no le quedaba nada más que decir. En realidad ya no podía decir nada. Las fuerzas de su cuerpo comenzaban a abandonarla. Se sentía tan cansada. Con un esfuerzo sobrehumano, Sakura se paró en puntillas y depositó un suave beso en los labios de Shaoran. Su último beso.

Tras esa acción, la joven se separó del hombre que amaba y empezó a caminar, correr en realidad, en dirección de la puerta. Bajo las escaleras de prisa. Al llegar a la calle sintió la brisa fresca acariciar su rostro humedecido por el llanto. Sin darse mucho tiempo para pensar empezó a caminar en dirección a su departamento. No tenía ganas de manejar, ya otro día regresaría por su auto.

El dolor empezaba a aguijonear su corazón sin piedad. Y pensar que unos minutos antes se había sentido feliz en los brazos del hombre que amaba. Pero aquella felicidad habría sido una farsa. Una felicidad efímera que posteriormente habría sido aplastada por el peso de la realidad, por la vergüenza y por la traición. Ella ya conocía bien aquellos sentimientos. La vida la había dado una segunda oportunidad para estar con Shaoran, aunque fuera por una noche, pero ella no quería que las cosas fueran así. No a costa de la felicidad de alguien más. No podría ser feliz sabiendo que sus actos habían causado la desdicha de alguien más.

Además Shaoran ya no la amaba. Seguramente se había dejado llevar por el momento, pero un momento de pasión no era lo mismo que el amor y cuando todo hubiera terminado, enfrentarse a aquella realidad habría sido más doloroso. Igualmente, ella conocía bien a Shaoran y sabía que era un hombre de honor, por lo que él también se hubiera sentido terrible por haber traicionado de aquella manera a su novia.

Si, sin duda aquello había sido lo mejor. Sin embargo, no podía evitar sentirse vacía. Las lágrimas estaban empezando a acumularse nuevamente en sus ojos, haciendo que su vista se nublara. Tal vez en aquellos momentos la situación dolía, pero cuando menos esta vez podía caminar por la calle con la frente en alto. Sabía que había hecho lo correcto, pero no podía evitar sentirse abatida por segunda vez en la vida. Sin embargo, aquello debía ser normal, después de todo, no todos pierden dos veces al amor de su vida.

…..

Notas de autor: Pufff perdón por la tardanza, pero bueno aquí tienen un nuevo capítulo. También les tengo una noticia que no sé si sea buena a mala, pero pues es que esta historia está a punto de llegar a su fin. Espero que la estén disfrutando y por favor no olviden decirme su opinión. Muchas gracias por seguir leyendo. Saludos y hasta el próximo capítulo.