Hola a todos! He aquí se revela el último misterio que quedaba pendiente, no saben cómo me costó hacer este capítulo pero estoy orgullosa de ello. Así pues, para no hacerla de emoción, porque todavía falta mucho por pasar en estos últimos capítulos, debo agradecer a Thomas Astruc y compañía por tan genial serie y cuídense mucho en este tiempo, todos unidos en la contingencia, y sin más qué decir… COMENZAMOS!

Capítulo 31.

Más fuerte que la sangre.

Todo el ser de Majestic, o bueno, Lila, estaba reverberando de felicidad. Todo el mundo era su esclavo, la alababan sin necesidad de pedirlo, la adoraban como si fuese un ser divino, y sobre todo hacían lo que ella ordenase. Todo su mundo era perfecto ahora, bueno, casi. Lo único que le alegraría más sería ver a la estúpida de Marinette bajo su pie. Era abanicada por hojas de palma mirando una función sobre una parodia de su vida donde el personaje de Marinette era despreciado por todos. Comió una uva que un chico le ofrecía saboreándola gustosa.

-Muy pronto dejaré este lugar y regresaré a Paris. Con estos nuevos poderes podré hacerme de control de todo y nadie se opondrá ante mí.- sonreía complacida pero su sonrisa menguó.- Es una lástima que no tenga a Marinette aquí. Me hubiese gustado tanto poder ver su cara suplicándome por piedad y verla caer hasta lo más bajo, a la vez que convertía a sus estúpidos amigos como mis títeres.

Hacía mucho tiempo su rencor infantil se transformó en odio absoluto. Por supuesto que la mayoría de su vida era mentira, pero para ella sus palabras eran verdad absoluta porque así debía ser. Ella era espectacular, famosa, y talentosa, admirada por todo mundo. No le importaba su familia, sus padres siempre estuvieron ocupados para ella, rompiendo promesas, abandonándola, y no fue hasta cierta edad que comprendió que esa era su forma de dar amor, dándole la libertad de hacer lo que quisiera y que siempre cubrieran sus huellas por si algo salía mal en sus planes. Aun así los odiaba. Y deseaba con sus nuevos poderes hacerlos caer desde lo alto de la Torre Eiffel hasta que sus cabezas fueran unas manchas rojas.

Sonrió pensando en lo que haría a Marinette, a su familia frente a ella, imaginando lo peor con una sonrisa que se desvaneció, su sueño estaba incompleto debido a que Marinette seguro debía estar en las garras de la sirena. Bueno, le quedaba esa familia de panaderos para desquitarse.

En su mente estaba imaginándose toda clase de torturas cuando sintió un fuerte mareo que la hizo casi caer de su silla. Algo estaba mal. De repente el akuma salió de su collar y se fue volando lejos de Lila que regresó a la normalidad.

-¡No! Qué…

Todo mundo comenzó a regresar a la normalidad, mareados y confundidos. No podía ser, no podía permitirlo.

¡Esa era su oportunidad de oro!

Corrió detrás de la mariposa, entrando por los parajes ocultos de los árboles cercanos a la playa, tropezando con piedras y ver afrente a sus narices al akuma alejarse más y más.

-¡No te vayas! ¡Eres mío!- el akuma estaba a punto de irse y ella ni siquiera notó que estaba cerca de un barranco. Desesperada corrió olvidándose de una sandalia y se lanzó a atrapar a la mariposa alcanzándola justo en la orilla parándose de en la punta de su pie.

-Al fin te tengo maldito insecto. Ahora…- su puño llevó a la mariposa a su collar pero el akuma no estaba interesado en ella. Buscaba escapar.- ¿Qué crees que haces? ¡Entra!- Lila vio con impotencia como su poder literalmente se le escapaba de las manos.- Entra, entra, entra, ¡ENTRA MALDITA MARIPOSA!

Y en su desesperación la hizo hacer lo más estúpido que alguna vez hizo en su vida.

Toda sirena y tritón que estaba en condiciones para la pelea se armó como pudo. Pero lamentablemente no eran demasiados.

-Algunos están heridos por nuestra culpa.- declaró Adrien.- No pueden pelear en ese estado.

-¿Y qué sugieres?- preguntó Gabriel.- ¿Nadar lejos?

-No, pero no podemos ir de frente contra ese monstruo.

-Adrien tiene razón.- contestó Félix que regresaba de la superficie.- Necesitamos un plan para poder detenerlo y así matarlo.- Gabriel lo pensó.

-Seguro Audrey sabe cuál es su debilidad.

-¿Y cómo la harás hablar, padre?- preguntó Félix.

-Tengo mis medios.- se alejó dejando un momento a sus hijos.

Marinette no sabía qué hacer pero había escuchado lo suficiente, Félix tenía razón, una trampa sería lo más efectivo. Todavía recordaba lo ocurrido en su vida pasada y le daba miedo.

-Marinette.- Adrien se acercó a ella y tomó sus manos.- Yo debo estar ayudando a los demás. ¿Crees que puedas ayudar al resto?

-Claro, no hay problema.

-Ugh, tal vez deberías subir a la superficie con Juliet, esto se pondrá peligroso y yo no quiero que…- las manos de Marinette se posaron sobre su rostro y esta le sonrió.

-Nunca te dejaría, estamos juntos pase lo que pase.

-Mi princesa.- besó sus manos con adoración y escuchó la voz de su padre llamarlo.- Debo irme.

-Suerte.- cuando se fue ella no sabía qué hacer, qué era lo que debía ayudar.

-Marinette…- Juliet se acercó con Claude.- Hemos puesto a salvo a todos lo que lo necesitan pero hay muchos que quieren pelear.- Claude gruñó molesto.

-Mis padres y otros lo están tratando pero te digo desde ahora que no quiero volver a ser en esta vida brocheta de monstruo.

-¿Cómo?- Marinette los miró sorprendida.- Acaso ustedes…- los dos asintieron y Juliet explicó.

-Nosotros también fuimos afectados como ustedes por el humo.

-Entiendo. Y así como ustedes deseo que eso no vuelva a pasar. Debe haber una forma de evitarlo.

-¿Y si le damos a esa bruja como botana?- señaló Claude a Audrey que ahora estaba a lo lejos esposada con hielo.- Tal vez nos deje en paz.

-Mmmm…- Marinette lo pensó pero no le convenció.

Gabriel se acercó a Audrey con sus hijos a su lado, la bruja los miró con una mueca y después con una sonrisa burlona.

-¿Necesitan algo?

-Quiero que me digas cómo asesinar a ese monstruo.

-Oh, ¿y por qué debería hacerlo?

-Porque así quizás tu muerte no sea tan dolorosa.- Audrey rio.

-Eres un estúpido, Gabriel. Mi monstruo es invencible, nada puede contra él. Los devorará a todos de un bocado. Tal y como hizo hace tantos años con tu tonta esposa.- los tres quedaron tiesos ante esa revelación, sintiendo una bofetada en su cara.

-¡Mientes!- gritó Gabriel.

-No. No miento. Quería convertirme en tu pareja costase lo que costase al ser tú elegido libre y por eso asesiné a André lo antes posible. En el día de la tormenta yo fui quien hizo los mares rugir. La secuestré y después de una inútil resistencia se la di de comer al monstruo.- Félix estaba pálido y Adrien quería negarlo pero la voz no le salía. Y Audrey se ensañó con insano placer de retorcer más el cuchillo.- Pude escuchar sus gritos de agonía mientras sus huesos se rompían entre sus dientes. Gritando tú nombre al final. Fue un momento delicioso, tan deleitable, tan… ¡agh!- Gabriel la tomó del cuello. Audrey sintió que este lo partiría con su mano pero siguió sonriendo.- Uste-des van a morir… Todo-os morirán…- Gabriel apretó más dejando marcas de quemaduras en su cuello. Y tras eso le dio la espalda.

-Cuando regrese, voy a arrancarte los ojos y hacer que tú misma te los comas.

Se fue dejando a Audrey, que a pesar de las heridas sonrió amplio deseando ser testigo de lo que se avecinaba.

El monstruo avanzó paso a paso. Movió su plana nariz y pudo oler dónde se encontraba la colonia. Un aroma en especial le hizo sentirse ansioso, exhalando una y otra vez hasta que dejó ir el aire. Sus dientes rechinaron y comenzó a sentir el ansia de sangre, mayormente por la sangre del líder y sus vástagos.

El plan se trazó veloz, realizarían una emboscada y tal como Chloe hizo antes y las sirenas y tritones con la habilidad de joyeros harían una red de oro tan pesado y fuerte que no podrá escapar.

-Muy bien.- asintió Adrien.- Vamos a entretenerle y así los joyeros podrán terminar la red y dejarla caer.

-Déjenmelo a mí.- sonrió arrogante Chloe.- Tengo ya el diseño en mi cabeza y no podrá escaparse no importa qué.- Gabriel aclaró su garganta y habló a los presentes.

-Todos sabemos la leyenda del monstruo que devoró a la mitad del mar. Pero ahora, les digo que nosotros no formaremos parte de otra leyenda similar, sino que seremos recordados como quienes evitaron la tragedia y quienes mataron al monstruo del mar.- todos gritaron en pos a su líder, dispuestos a hacer lo que fuera para que fuese así.- Entonces, ¡A SUS PUESTOS!

-Síganme.- ordenó Félix y Adrien y los demás le siguieron. Marinette iba a seguirle cuando notó que Juliet se detuvo y nadó a otra dirección.

-Juliet.- siguió a la joven que llegó hasta un pulpo morado que se veía muy débil.- Oh, pobre pequeñito.

-Pensé que agua ya dejo de ser corrupta.- dijo Juliet preocupada.- Pero parece ser que hay algunas criaturas que siguen teniendo secuelas.

-A-Ayuda…- las dos se sorprendieron al escuchar una vocecita sonar por parte del pulpo. Marinette al verlo bien lo comprendió.

-Eres un kwami, ¿no es verdad?

-Sí. Yo soy Nooroo.

-Eres el kwami que estaba a cargo de los akumas.

-Ajá.- este miró a las jóvenes apenado.- Audrey usó un hechizo para volverme su esclavo por medio de un anillo oscuro, y no podía negarme a sus órdenes, pero ya todo acabó. Siento mucho lo ocurrido.- las dos chicas lo miraron con pena pero Marinette quería darle un buen golpe a esa malvada por hacer daño a ese pequeño tan tierno.

-Esa bruja tuvo la culpa. No te preocupes, ahora estás a salvo y eliminaremos ese monstruo para siempre.- Nooroo puso una expresión de horror.

-¡No! No pueden.- comenzó a sollozar- La criatura no tiene la culpa. Por favor, ayúdenme a salvarlo.

-¿A salvarlo?

-Por favor. Confíen en mí. Es tan inocente como yo, y necesita ayuda. Por favor…- comenzó a llorar y las dos sintieron tanto dolor por ese pequeño que Marinette de inmediato asintió.

-Dinos qué hacer.

En la superficie sólo habían tenido noticias de Félix que todo estaba bien pero que ahora estaban lidiando con otra cosa. Alya no paraba de moverse de un lado a otro.

-¿Pero por qué nadie más ha subido? ¿Por qué nos tienen siempre a la expectativa?- Tikki y Breezy miraban a Alya.

-Tranquila, seguro que estarán bien.

-Y deja de moverte que pones nerviosos a todos.- Alya miró a los dos animales.

-¡¿Y es que ustedes no pueden ir abajo?! ¡Hablan! ¡Seguro que también pueden nadar!

-Ni siquiera sabemos si tenemos todos nuestros poderes. Eso incluye cambiar de forma.

-Así que te aguantas y deja de gritar.

-¡Yo no estoy…! Gritando.- suspiró cansada.

-Alya.- Nino se acercó a ella y la abrazó.- Tranquila, todo estará bien. Y si necesitasen algo ya nos hubiesen llamado.

-¡HEY!- escucharon el grito desde el mar y todos se asomaron viendo a Juliet.

-¡Mi ama! Ay, debería plancharse el pelo más seguido.- exclamó Breezy.

-¡Necesitamos una mano! ¡Es de vida o muerte!

Soldados comenzaron a crear mareas para bloquear el paso de la criatura, todo para evitar que la criatura avanzara al llegar. Los joyeros estaban en el palacio incompleto trabajando arduamente al tener el tiempo contado.

-¿Cómo van?- preguntó Gabriel a sus hijos que estaban en el primer grupo.

-Estamos bien, padre.- respondió Félix.

-No creo que pueda sobrepasarnos tan fácilmente.

-Muy bien, sigan así.- cuando se fue a revisar a otros grupo, Adrien sonrió burlón.

-¿Y cómo vas a decirle a papá que es abuelo?

-Cuando esto termine, y mejor no te rías porque tú también tienes aleta que te pisen.

-Oh, pero contigo va a ser más divertido. Es decir, ¿cómo se pondrá cuando sepa de los gemelos? Dos pequeños nietecitos de los que no tenía conocimiento.

-Y tú tienes a una terrestre con la que probablemente te vayas. ¿O acaso crees que no note tus intenciones?

-Ya, pero tú eres peor.

-Ya quisieras.- una mano se posó en el hombro de cada uno de ellos, sintiendo una presencia oscura y peligrosa detrás.

-Hablaremos de todo eso cuando esto termine.- juró Gabriel haciendo temblar del terror a sus hijos que no tuvieron valor de girarse.

Max y Alexander estaban secos y vestidos en el barco, todo mundo se movía de un lado a otro y la capitana Anarka daba órdenes sin cesar. Pero los gemelos miraban en la orilla con las cabezas hacia abajo, muy atentos.

-Hermano…

-¿Lo escuchas?

-Sip.- sus ojos no dejaban de ver el fondo. Bridgette los tomó por detrás y los cargó.

-Vengan niños, debo llevarlos a un lugar seguro.

-Mamá, vemos algo.

-Allí abajo.

-¿Qué es mis amores?- ella miró hacia abajo.- Yo no veo nada…

-Pero lo escuchamos.

-¿Podemos bajar?

-No creo que sea el momento.

-Pero mamá…

-¡Nos está llamando!

-¿Qué? Niños, entiendan, su padre fue muy claro, abajo es muy peligroso y dijo que no deberían regresar al agua a pesar de… de que…- se quedó callada un momento, sin saber cómo, estaba segura de haber escuchado algo que veía del mar.- ¿Qué es eso?- cerró los ojos, era como una melodía suave que se confundía con el sonido del oleaje. Notando la mirada profunda de sus hijos en ella y luego en el mar.

Audrey permanecía resguardada junto a dos guardias que no le quitaban la vista de encima. Natalie la observó a la distancia con claro odio.

-¿Crees que sea buena idea dejarla con vida?- preguntó a su padre.

-No dejes que la cabeza se te caliente.- ella le miró con reproche y este evitó reír.- Ya recibirá su castigo, hija mía.- respondió Fu que no apartaba la vista del horizonte.- Por ahora tenemos cosas más importantes de qué preocuparnos.

-Me sorprende saber que en la otra vida haya sobrevivido al ataque de la primera bestia. Supongo que hierba mala nunca muere.

-Por eso su castigo caerá con mayor peso. Siempre es así.- Natalie afiló la vista.

-No lo sé. Hay algo que no me gusta, parece hasta complacida.- Fu al fin volvió su vista hacia Audrey, ella tenía la mirada abajo, no podía ver su cara, pero así como con su hija, tuvo el presentimiento de que algo ocultaba.

Un rugido se hizo en el mar. Incluso en la superficie el oleaje creció ante esa furia. Fu observó que una enorme sombra se acercaba a lo lejos.

-Ya viene...

Fu y Natalie pusieron su atención en el monstruo, sin notar la sonrisa torcida de Audrey al escuchar a su monstruo venir.

Gabriel le vio así como todos los demás. Con lanza en mano dio orden de estar preparados.

La bestia se acercó y tanto los hermanos como todos los demás quedaron pasmados al ver a la horrible bestia de frente. Adrien recordó a la anterior y esta no tenía nada que ver, era más larga, con un par de brazos extras con garras como guadañas y se arrastraba de su panza amarilla y la cola aunque corta y gruesa le daba el impulso para avanzar. Sus ojos rojos eran afilados y sus dientes eran espadas que buscarían clavarse en alguien.

-¡Mantengan la barrera!

La bestia al verlos rugió y se lanzó contra ellos.

Sintieron el choque de la bestia al intentar penetrar la barrera de marea, los empujó a todos pero ninguno cedió. Adrien y Félix se concentraron en fortalecer su marea y la bestia embestía o golpeaba la barrera con sus garras. Adrien esperaba que todo esto funcionará y que no hubiese baja alguna esta vez. Entre tanto en el palacio, ya casi tenían la red lista.

-¡No desvanezcan que ya casi acabamos!- anunció Chloe a Claude y este asintió dando la señal a Gabriel. Claude se giró y se topó con Juliet.

-¡Juliet! Pero ¿qué haces? Deberías estar con los demás refugiada.

-¿Yo? S-Sí, claro, pero surgió algo y necesito...

-¡Claude no pierdas tiempo y ayúdanos!- le ordenó Chloe y este asintió.

-Debes irte.

-P-Pero…

-Ve y refúgiate.- le dio un beso en la frente.- Yo te veré después.- se fue antes de que le pudiese explicar algo y Juliet no sabía qué hacer hasta que vio a Sain y Plagg nadar ayudando a mover la red y los tomó de las colas.

-/ ¡Hey!/

-Lo siento pero necesito su ayuda.- rogó con las manos juntas.- Y Nooroo necesita de su ayuda.- al mencionar ese nombre los dos kwamis abrieron sus ojos.

-/ ¡¿Nooroo?!/

-Por favor. Necesitamos de su ayuda.

Todos sintieron la presión en la barrera. Cada golpe era demasiado, Gabriel esperaba que al fin terminasen la red y entonces poder atacar. Adrien y Félix vieron a la criatura moverse alrededor, Adrien recordó un insecto similar en tierra, una cucaracha, miraba a todas partes, y sentía que la bestia le observaba fijamente a él y a su hermano.

-¿Soy yo o parece que nos quiere comer primero?- preguntó Adrien.

-No eres tú. Creo que le gustamos para botana.- la bestia los miró atenta y luego se movió hacia otro punto, ahora mirando fijamente a un punto de la barrera. Se alzó sobre su cuerpo y lo dejó caer, provocando que las sirenas de esa zona retrocedieran con el peso que sentían.

-¡No podemos!

-¡Va a romper la barrera!

El monstruo metió sus dedos en la marea, penetrando más y más en la marea hasta que esta se deshizo. Las sirenas nadaron lejos intentando escapar pero esta las tomó entre sus manos a punto de comerlas.

-¡No!- Gabriel lanzó un rayo a su espalda y esta se quejó soltando a sus presas, pero su piel era demasiado gruesa y la quemadura que dejó se desvaneció.

Todos comenzaron a atacar, creando mareas, agua a presión, o incluso golpes o cortes directo pero era inútil. El monstruo se movió sacudiendo su cuerpo y el movimiento creó mareas alejó a todos. Clavando sus garras en el suelo y levantando la arena formando una nube que descolocó a todo mundo.

-¡Arriba! ¡Rápido!

Todos nadaron hacia arriba, y el monstruo surgió con las fauces abiertas dispuesto a devorar a los que pudiera. Una sirena y tritón estuvieron a punto de ser comidos de no ser por Adrien que los rescató en el último segundo. Félix golpeó en el rostro al monstruo con una ola y Gabriel le dio entre los ojos haciéndolo caer y perderse en la nube de arena. Todos respiraron aliviados al ver que estaban a salvo, pero cuando la nube se disipó el monstruo ya no estaba.

-¿Dónde está?- preguntó uno.

-No lo veo. ¿Ha desaparecido?- la gente no sabía que pensar pero Adrien miró alrededor sin éxito. Todos estaban quietos, intentando percibir algo en el mar. Un leve movimiento captó la mirada de Félix, algo se había movido en la arena, agudizó su mirada y pudo ver la arena hundirse.

-¡NO!- tomó a Adrien que iba a bajar y este sintió que algo estuvo a punto de tocar su cola.

-¿Qué…?

Y al ver abajo Adrien lo vio, la arena se movió y recogió su cola viendo como esa bestia se hacía visible nuevamente al fallar una nueva mordida. Félix también se encogió en su cola y el monstruo reptó alrededor moviéndose sin cesar.

-¡No lo dejen ir!- gritó Gabriel y todos intentaron atacarle pero aparecía y desaparecía de un momento a otro, era imposible tocarlo.

-¿Cómo es que vamos a atraparlo? Se mueve demasiado.- se quejó uno y Adrien vio a lo lejos una luz como señal de que la red estaba lista. Apretó sus puños, las imágenes de su vida pasada, las muertes y su propia muerte lo impulsaron a tomar acción.

-¡Adrien!- gritó Félix al verlo irse en picada hacia el monstruo, que al verlo abrió sus fauces para comerlo. Eso era, lo quería a él o a su hermano, al fin se daba cuenta.

-¿Quieres una parte de mí? ¡Ven entonces!- nadó veloz dirigiéndose al palacio. Dejando a los demás atrás intentando dar carrera. Adrien miró hacia atrás y deseó enseguida no haberlo hecho, esa cosa lo seguía veloz reptando por el suelo, rompiendo rocas a su paso. Por primera vez admitía que no era tan rápido como Claude pero no se dejaría atrapar ni menos estando Marinette con él.

Pronto estuvo a la vista de los que estaban en el palacio.

-¡Ya viene!- gritó uno.

-¡¿Qué?!- Chloe se asomó y vio a Adrien venir.- ¡Agh! Justo cuando ya lo habíamos doblado. ¡Todos! ¡Extiendan la red, vienen hacia acá!

-¡¿Cómo es eso posible?!- gritó Claude asomándose.- Voy a matar a Adrien si esa cosa no lo hace.

-¡Muévete estorbo!- lo golpeó Chloe para que se moviera.

La red se expandió dentro del palacio, ante la mirada de Audrey que fue escoltada fuera del lugar con Natalie y el Sabio que no le quitaba la vista de encima, Natalie tenía un presentimiento que no era capaz de sacar de su cabeza siempre con la cabeza abajo.

Adrien estaba a unos metros del lugar, sintió el aliento de la bestia muy cerca de él, no se detuvo, no se atrevió por miedo a perder aunque fuese un poco de su velocidad.

-Ya casi… un poco más…- cerró sus ojos poniendo todo su esfuerzo sin notar que estaba ya en la boca de la bestia.

-¡ADRIEN!- Claude lo sacó a tiempo de que esa cosa cerrara la boca.

El monstruo rugió por su presa perdida sin poder detenerse ante el inevitable choque de la entrada del palacio. La pared se rompió en pedazos, el monstruo fue cegado por los restos de pared y su cuerpo fue envuelto por la extensa red que todos jalaron hasta envolverlo y cerrarlo en conjunto. Otra pared se rompió por la mitad y el trono dejó de existir, pero la bestia estaba atrapada.

Félix y su padre llegaron con los demás, viendo al monstruo incapaz de moverse y rugiendo de impotencia.

-Lo atrapamos…- habló Félix con un toque de incredulidad en su voz, pero Gabriel asintió y alzó su brazo.

-¡Lo tenemos!

Todos celebraron ante su victoria, pero la victoria todavía no estaba completa. Gabriel extendió su mano y un soldado le dio su lanza.

-Vamos a acabar con la bestia ahora.

Marinette nadó siguiendo a Nooro, se habían alejado demasiado y esperaba que Adrien no le diese por preocuparse por ella y que Juliet pudiese asegurar todo hasta que volviese.

-Disculpe que tengamos que seguir esta ruta pero era necesario dar la vuelta.

-¿Vuelta? ¿Me has hecho dar una vuelta entera?

-E-Era necesario. Para no toparnos con el monstruo y los demás.

-No quieres que nada del pase, ¿verdad?

-No. Un alma inocente no debe de ser sacrificada por culpa del odio.- Marinette asintió y entraron a un cueva, el lugar era levemente iluminado por cristales, y al darle una ojeada supo dónde estaba al ver cantidad de vasijas con un líquido extraño y burbujeante, además de partes de animales y minerales.

-Este lugar es donde esas brujas hacían sus hechizos, ¿verdad?

-Así es. La señora Audrey, digo, Audreya, se encargó de equipar esta cueva con el fin de que fuera su laboratorio y escondite. Cuando el Sabio se fue yo fui el encargado de elegir al nuevo Sabio, de guardar el libro y los akumas, pero ella me convirtió en su esclavo y se quedó con el libro para estudiarlo. Agradezco que no fuese una estudiante dedicada, se iba por temporadas y regresaba años después.

-Mmm…- Marinette revisó cada cosa que sus ojos veían.- ¿Qué es lo que debo de encontrar?

-Es un anillo. La vi lanzarlo a la esquina la última vez.

-Oh…- lo encontró enseguida, era lo único brillante y lindo que había en esa cueva, admirando los detalles que tenía.- Es hermoso. Se parece mucho a…- contuvo el aliento, miró su collar y luego el anillo.- No me digas que…

-Por favor, hay que salvarle.- Marinette frunció el ceño.

-No te preocupes, lo haremos.- tomó a Nooroo y se dirigió enseguida de regreso, esperando llegar a tiempo.

Todo mundo dejó espacio para que el líder avanzara hasta el frente de la bestia, esta gruñó pero estaba tan apretada que apenas y podía enseñar los dientes. Gabriel apretó la lanza y de esta vino un destello que se expandió y una corriente eléctrica corrió en toda la lanza.

A lo lejos, Fu miraba la escena pero Natalie sintió un escalofrío atrás y se volvió a ver a Audrey con la cabeza agachada. Todo ese tiempo… Natalie frunció el ceño.

Gabriel se acercó a la bestia y la miró con profundo odio. Recordando las palabras de Audrey.

Se la di de comer al monstruo… Pude escuchar sus gritos de agonía mientras sus huesos se rompían entre sus dientes.

Alzó la lanza con lentitud.

Natalie se acercó a Audrey y sujetó su barbilla con fuerza.

-Mírame…

Adrien y Félix miraban la escena, al fin la muerte de su madre iba a ser vengada, casi quisieron llorar.

Natalie clavó sus dedos en las mejillas de Audrey y alzó su cara para que la mirara y Fu supo que se había equivocado terriblemente.

-No…

-Maldita perra.

La lanza cayó en dirección a su cabeza. Todos esperaban la muerte inmediata de la bestia.

Audrey mostraba una sonrisa amplia.

-¡Es demasiado tarde!- gritó en una risa desquiciada.

Y la poderosa lanza se clavó… en la tierra.

La bestia atrapada retrocedió, no, él no lo hizo. Todos miraron hacia atrás y vieron una larga cadena y un ancla en el nudo. La cadena se tensó y el monstruo fue jalado hacia arriba, saliendo por el hueco hecho antes.

-Pero cómo…- Adrien entonces vio a Juliet, Plagg y Sain nadar cerca de la red.- El barco.- recordó la nave y sus habitantes, sin comprender por qué estaban haciendo eso. Salvando al monstruo que asesinó a su madre.

-¡No les dejen escapar!- ordenó Gabriel.

Todos nadaron detrás de la red y a lo lejos Audrey miraba la escena con ojos desorbitados.

-No es posible… ¿Quién hizo eso? ¿Cómo?- Natalie la tomó del cuello y la hizo mirarlos.

-Ya veo que al final ese monstruo te importaba un bledo.- Audrey farfulló algo inentendible y Fu cayó en la cuenta de la verdad.

-Natalie, no dejes que se escape, si algo pasa sabes qué hacer.- dijo veloz nadando intentando dar alcance. Natalie soltó a Audrey y esta rio.

-No llegara a tiempo. Es tan viejo que apenas y puede nadar.- Natalie no respondió, pero espera que esa maldita se equivocara.

Anarka se sentía viva al pilotear el Liberty en aquel mar embravecido, y toda la tripulación estaba al tanto del viento.

-¡Vamos piratas! ¡No hay que perder este viento que Neptuno nos manda! ¡Tenemos una carga valiosa!- Kagami, Nino y Luka tiraron de la cuerda para que la vela se extendiera más.

-¿Tu madre siempre es así, viejo?- preguntó Nino y Luka sonrió.

-Está viviendo su momento.

Anarka rio ante una ola y los gemelos, ahora con accesorios de pirata y con un perico azul que no dejaba de graznar, rieron con ella.

Hubo algunos que llegaron a tomar la red, pero Juliet y los kwamis los atacaban y soltaban la red, lastimados por los golpes en sus manos o los jalones de oreja. Juliet nadó lo más rápido posible pero no era demasiado rápida y pronto estuvo casi a la mano de los demás. Terminó cayendo por el cansancio, y todos los demás le pasaron por encima.

-¡Muchacha!- Sain bajó con ella pero Claude la alcanzó y la sostuvo al verla descender más.

-Hey, ¿estás bien? ¿qué es lo que están haciendo?

-Hay que detenerlos…

-¿Cómo?

-Ese monstruo, es una persona inocente.- respondió Sain.

-Es cierto…- logró decir Juliet.- Un kwami, Nooroo, nos dijo eso…

Plagg iba a lado de la red, esperando que la pareja de su chico regresara de donde quiera que se hubiese ido. Miró hacia atrás.

-¡Uff! Debo bajar mi ración de queso… ¡Agh! ¿Qué no se cansan?- pero Plagg no vio el arco de piedra que se atravesó, apenas y tuvo tiempo para esquivarlo golpeando una roca de lado y quedándose atascado en una gruta, pero la red se quedó atorada y arriba el barco paro haciendo que todos cayeran al suelo. Aunque los gemelos tenían un plan.

Gabriel y sus hijos se detuvieron frente a todos, todos se veían agotados pero más que nada molestos. Gabriel estaba furioso.

-¡No más intervenciones! No entiendo esto pero esta bestia debe morir.

-¡ALTO!- gritó Claude llegando con Juliet en brazos.- Esperen un poco por favor.

-Claude, ¿qué ocurre?- preguntó Adrien.

-Esta cosa… no es un monstruo, es una sirena.

-¿Qué?- Adrien y Félix estaban sorprendidos pero Gabriel avanzó a los jóvenes.

-No les creo. Y si así fuera, este ser mató a mi esposa.

-Por favor señor.- intentó abogar Juliet.- Es una de ustedes, no tiene la culpa de haber sido convertida en esto.

-Apártense.- Gabriel los empujó sin consideración, pero Adrien le detuvo.

-No, padre.

-Adrien…

-Si lo que dicen es cierto, no debemos lastimarlo, sino ayudarlo.

-¡Eso mató a tu madre!- gritó señalando al monstruo con su lanza.

-¡No! Quien lo hizo fue Audrey, ¿no lo ves? Este es una herramienta que ella uso, una persona inocente que también estuvo envuelto en las maquinaciones de esa mujer.- su padre deformó su rostro en una mueca de furia, nunca lo había visto así.

-A un lado, Adrien.- mentiría si dijese que no sintió miedo de su padre, pero no se movería y Félix se puso de su lado.

-No nos moveremos, papá. Eres el Líder de esta comunidad y me has enseñado que esta clase de cosas no son dignas de un líder.- todo mundo estaba expectante, pero nadie deseaba el conflicto entre padre e hijos.

-¡Alto!- gritó el Sabio llegando al fin.- Haz caso a lo que dicen tus hijos, Gabriel. No dejes que el odio te ciegue, este ser es inocente, este ser es…

-¡SILENCIO!- gritó imponiendo su autoridad.- No importa lo que digan ustedes, esta bestia debe morir ¡AHORA!

-¡Miren eso!- alguien señaló a un grupo de delfines llegar desde arriba y bajar hasta nadar cerca de la red donde la bestia gruñía incómoda.

-¿Delfines?- Félix no entendía qué hacía un grupo de delfines allí, o al menos no hasta que escuchó dos pequeñas voces.

-/ ¡PAPÁ!/

Los gemelos nadaron hacia su padre que fue tacleado por esos dos que le sonreían ampliamente.

-Mira papá, hicimos como en tu cuento. Pero nada más pudimos llamar delfines- dijo Max feliz.

-¡SOMOS LA BOMBA!

-¿Ustedes?- los dos asintieron.

-Nos enseñó un caballito de mar.

-Uno que estaba dormido en una roca.

-¿Un qué?- una risa aguda se escuchó entre los delfines y vieron a un caballito de mar azul con ojos oscuros y rojos.

-¡Al fin he vuelto! Y vaya que se nota que me he perdido de mucho en este tiempo. ¡ARRIBA ES UNA PASADA!

-¿De dónde ha salido todo esto?- preguntó Gabriel cada vez más furioso y Adrien contestó con una sonrisa nerviosa.

-Pues al parecer el kwami vino por tus nietos, tus nietos vinieron de Félix, y Félix tuvo a estos niños cuando estuvo con una terrestre con la que al parecer hizo de to…

-¡Ya cállate, idiota!- le golpeó Félix exasperado.

-¡Detengan todo!- gritó otra vocecita llegando Nooro con Marinette que estaba exhausta.

-Parece que… llegamos a tiempo.

Tras unos momentos en que Gabriel fue casi sujetado por sus hijos, Marinette fue hacia el monstruo. Todos miraron aterrados como se ponía muy cerca de su cara. Adrien se puso nervioso, pero se interpuso ante su padre que quiso adelantarse. Marinette abrió su mano y tomó el anillo para ponerlo al frente del monstruo.

-¿Reconoces este anillo?- el monstruo tenía los ojos cerrados.- Míralo, por favor.

Poco a poco abrió los ojos y se fijó en Marinette que la veía como alimento, luego se fijó en el anillo, el hermoso anillo intrínseco con formas de olas, su brillo y su forma le atrajeron por completo. Nadie entendía qué estaba haciendo. Marinette tragó antes de acercarse un poco más.

-¿Lo reconoces?

Un leve sonido vino del monstruo, un gemido quedo, pero los ojos rojos comenzaron a cambiar hasta que estos se transformaron en unos profundos ojos verdes. Marinette sonrió.

-¿Dónde puso al akuma?

La bestia gimió y se agachó, entre las escamas de su espalda se veía algo, metió la mano levantando las escamas y la bestia se quejó del dolor, pero no se movió, sino que dejó que escarbara hasta que encontró lo que buscaba, era un cristal oscuro en forma de una estrella en que una de las puntas era más larga que las demás, así como una daga, que tenía clavada en su piel. Lo arrancó escuchando como se rugió, pero al tenerlo en su mano lo rompió de la punta y el akuma apareció como una medusa negra que intentó atacar a Marinette.

-¡Eso sí que no!- gritó Plagg que golpeó a la medusa y el akuma se convirtió en polvo.

El monstruo rugió por última vez antes de que el miasma oscuro le cubriera. Pronto la red cayó y al retirarse el miasma apareció una sirena rubia de grandes ojos verdes que estaba muy débil y herida.

-¿D-Dónde estoy?... ¿Gabriel?

El tritón dejó que su lanza cayera hasta el fondo y con lágrimas en los ojos veía a la que era su pareja por primera vez en años.

-Emilie…- la sirena vio a todos confundida y luego se fijó en sus hijos, tan mayores pero imposible no reconocerlo.

-Mis niños…

-/ ¡Mamá!/- los dos jóvenes nadaron hacia su madre abrazándola con fuerza, ella se quejó un poco pero también lloró y luego estos dieron paso a su padre que tomó a su mujer entre sus brazos y la besó como no hacía desde hacía tiempo, ayudando a con su magia a que se recuperara. Para todos era una escena hermosa y Adrien se volvió a Marinette que sonreía a este.

-¿Cómo supiste?

-No lo sabía. Nooroo me guio hasta una cueva donde esa bruja hacía sus artimañas. Cuando recogí el anillo no sabía que era de tu madre hasta que vi que el diseño de ese y de mi collar eran muy parecidos así que me di prisa.- Adrien la abrazó con lágrimas en sus ojos.

-Soy tan afortunado de tenerte…- cuando Gabriel se acercó a ellos, Marinette le entregó el anillo, y este les sonrió con dulzura.

-De cierto digo que los hijos del mar les debemos mucho. Mi hijo hizo una sabia elección.

Todos comenzaron a celebrar, Emilie se acercó a su hijo y a la chica que era la elegida para él, abrazándola con fuerza, Chloe se acercó y la mujer también le abrazó y besó las mejillas, después se volvió a su hijo mayor que tenía un par de sorpresas que la hicieron muy feliz. Emilie estaba muy delgada y Gabriel la abrazó con delicadeza dispuesto a cuidar de ella. Duusu se acercó a la que antiguamente fue su protegida y esta le abrazó de vuelta feliz. Juliet no pudo evitar soltar algunas lágrimas, pero su emoción no duró mucho cuando Claude la presentó a sus padres y Helene la abrazó casi rompiéndole las costillas en señal d bienvenida a la familia.

Audrey se dio cuenta que su plan se había frustrado. Gritó de rabia ante su fallido plan, pero todavía le quedaba un as bajo la manga.

-Has perdido, Audrey. Tu sangre real no te ha servido de nada.

-Esto aún no ha acabado.- mordió su mano hasta sangrar, Natalie divisó a los tiburones que estaban al cargo de ella y creó un escudo con picos para evitar que los tiburones la atacaran a ella o a los guardias. Audrey rio, rompiendo en una roca sus esposas y luego señalando a quienes la tuvieron cautiva.- Aliméntense bien mis pequeños, destrócenlos y después vayan a matar a los demás que se atrevieron a levantarse contra mí.- pero lo que ocurrió fue diferente, uno de los tiburones le arrancó el brazo con el que señalaba de un mordisco, Audrey aulló de dolor.- ¡¿QUÉ DEMONIOS CREEN QUE HACEN?!- los antiguos aliados de la malvada bruja la atacaron por su instinto a la sangre, Audrey apenas y logró moverse, esquivando apenas, siendo herida, golpeada, e incluso uno de estos apresó su cola y arrancó la aleta de esta. Natalie vio con horror como Audrey intentó buscar refugio en su escudo, pero un tiburón la empujó por detrás y al estar puesto con los picos por delante, Natalie vio una mancha roja y los gritos de Audrey aumentaron. En el último momento, Natalie retiró parte de su escudo y la dejó entrar, para darse cuenta que en donde antes estaban sus ojos ahora había dos pozos sanguinolentos. Intentó no mirar demasiado la escena.

-Tú, cúrala, y que no muera.- ordenó a uno de los guardias al ver que había perdido parte de su cola.- Deberá cumplir con su castigo todavía.- lo que quedaba de ella seguía respirando, no la dejaría morir tan fácil, tenía mucho que pagar y la muerte era demasiado misericordiosa para alguien como Audrey.

Todos regresaron al Liberty y todos las recibieron con grandes abrazos y Alya necesitaba todo detalle de lo ocurrido. Bridgette se sintió aliviada de ver a sus hijos y con su nueva adquisición, ese perico azul que salió del agua y se posó en la cabeza de Maximilian e hizo cariños a Alexander. Marianne abrazó a su esposo e hija, y también a Wayzz. Nathaniel fue quien para sorpresa de todos se lanzó al mar y abrazó y besó a Chloe hasta que le ordenaron subir o se resfriaría, aunque Sabrina también se lanzó al mar para abrazar a su gran amiga. Marinette y Juliet se volvieron al mar y todos vieron con asombro al pueblo del mar mostrarse por primera vez en siglos frente a otros terrestres.

Gabriel avanzó con su familia, Emilie se veía mejor gracias a las curaciones de su marido. Entonces, el rey inclinó su cabeza.

-Muchas gracias.

Toda la gente del mar hizo lo mismo. Marinette y los demás también inclinaron sus cabezas en señal de humildad. Y así, su aventura en el mar terminaba.

El Liberty inició su viaje de regreso, pero no iban solos, la gente del mar decidió guiarlos de regreso. Los gemelos se lanzaron al mar nadando contentos con sus nuevos abuelos que los recibieron contentos. Plagg y Sain se aprovecharon de su cansancio para estar con Tikki y Breezy que dejaron que estos se acurrucaran a ella. Y al ver al fin la playa, significaba la despedida.

-Bien, ¿ahora qué?- preguntó Juliet a Marinette y esta fijó su vista al mar donde Adrien y las miraban ansiosos.

-¿Se quedarán más tiempo en el mar?

-Hay cosas que se deben hacer.- respondió Adrien.

-Y otras que ustedes deben hacer en tierra.- dijo Claude. Félix fue quien habló al Sabio.

-Ahora que tiene su libro de vuelta, ¿cree usted que pueda curar a Bridgette?- preguntó al ver a su pareja que secaba a sus hijos con unas toallas, ella le miró con un leve sonrojo.

-Haré todo lo que esté en mis manos para encontrar una cura.

-¿Y al final qué le harán a esa bruja?- preguntó Nathaniel y Gabriel respondió.

-Hemos cambiado su castigo, en vez de la ejecución será encerrada en lo que le resta de vida.

-¿Y ese es su mejor castigo?- preguntó Kagami.- Yo hubiese ido por la ejecución.

-Tal vez ella se lo busque por mano propia.- dijo Gabriel.- Después de todo al fin envejecerá. Estará sola y nunca nadie volverá a pasar donde ella porque nunca será encontrada su prisión.

-Eso sí me gusta.- aceptó Chloe, ya que después de todas las muertes que ella provocó junto a los inocentes que les arrancó los ojos ahora al fin envejecería, totalmente mutilada y sin nadie que le ayude o hable.

Adrien le sonrió a una decaída Marinette.

-Hey, princess. Te prometo que regresaré a tierra, además tus vacaciones aún no terminan.- ella sonrió, la prueba de que Adrien decía la verdad estaba colgada en su cuello. Se arrodilló y sus miradas conectaron como en esa noche, verde y azul, tierra y cielo, ambos de mundos diferentes pero unidos por el destino.

-Te amo.

-Yo también ma princess.

El momento era perfecto, casi era como si estuviese cerca del otro a punto de besarse.

-Puaj, voy a vomitar.- musitó Plagg y Tikki le silenció con su pata.

¡CRUSH!

El Liberty se balanceó al otro lado, algo le había dado y el casco del otro lado estaba roto.

-¡Está entrando el agua!- gritó Juleka a su madre.

-¿Qué nos ha golpeado?- gritó Kagami. Juliet logró divisar algo en la playa.

-¡Por allá!- Anarka tomó su catalejo y lo que vio la dejó helada. Figuras oscuras que estaban en la orilla, no tenían caras, pero sí la forma de personas, era como si el miasma oscuro las cubriese. Marinette le quitó el catalejo y entre todas las figuras vio una de ellas que estaba al frente con la mano alzada, señalándolos con dos dedos como si fuese una pistola. Lila Rossi.

-No puede ser…- Tikki se puso al frente y pudo divisarla, Llevaba un vestido corto y negro estilo griego, y encima un peto de armadura pintado de púrpura, iba descalza pero sus pies estaban adornados por tatuajes de mariposas al igual que su cuello y la mitad de su rostro, llevaba rodilleras puntiagudas que iban a juego con el peto, sus manos así como los antebrazos igual protegidos pero los dedos lucían como garras filosas, sus ojos antes verdes eran negros y con un iris brillante y morado, y una corona larga y puntiaguda que servía como casco.

-Bienvenidos a mis dominios.- extendió sus manos y formó una enorme red de luz púrpura arrasó por el mar hacia ellos, toda la gente del mar intentó ponerse a cubierto pero fueron atrapados.

-¡NO! ¡Adrien!

-¡MARINETTE!- logró gritar el tritón que fue de nuevo arrastrado con su gente a la playa, flotando sobre el mar.

Lila rio al ver su enorme botín y observar el barco hundirse.

-Todo se acabó, ahora alaben a su reina. Queen Luminoire.

….

Y…. ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO! Fiuu estamos a un par de pasos del final. Ahora sí el último enemigo, la última batalla, y después el epílogo. Y bueno, estoy muerta de cansancio después de terminar esto así que dejen review, nada de tomatazos y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!