Capítulo 11: La visita inesperada
8 meses después
Londres
Estaba de vuelta.
Después de tantos años lejos de aquella ciudad finalmente estaba de vuelta.
Sakura suspiró profundamente con una mezcla de alegría y nostalgia.
Aquella ciudad que había sido su hogar durante su época de estudiante ahora la recibía con los brazos abiertos como un exitoso miembro de una obra reconocida.
La joven desvío la mirada del espejo que se encontraba frente a ella para concentrar su atención en el resto de su camerino. El lugar estaba lleno de flores y regalos de antiguas amistades, profesores o incluso de desconocidos que querían mostrar su apoyo y admiración con aquel detalle. Como amaba aquella ciudad. Tal vez, una vez que terminara la temporada de su obra actual podría regresar a vivir a Londres. Después de todo, había sido muy feliz ahí.
Unos meses atrás había comenzado la gira de la obra de la que formaba parte. Tras haberse presentado en diferentes países finalmente llegaban a Inglaterra donde Londres era su primer destino. Aquella era su primera presentación en la ciudad y el teatro estaba lleno. Los dos primeros actos ya habían transcurrido y dentro de poco comenzaría el acto final que mostraría el desenlace de la obra.
— ¡A escena en 20 minutos! — gritó un hombre al otro lado de la puerta de su camerino.
Aquellas palabras sacaron a Sakura de sus pensamientos haciendo que regresara su atención al espejo y empezara a retocar su maquillaje.
De pronto, sin previo aviso, la puerta de su camerino se abrió precipitadamente.
— ¡Está aquí! — gritó Tomoyo con una amplia sonrisa en los labios, mientras cerraba la puerta detrás de ella. —Vino a verte. —
— ¿Quién? ¿De que estas hablando Tomoyo? — preguntó Sakura confundida mientras intentaba recuperar el aliento tras el susto que su amiga le había procurado.
—Tu admirador secreto. — contestó la joven como si se tratara de la respuesta más evidente.
—Mi...¿Qué? Tomoyo no te estoy entendiendo.
—Tu admirador secreto. Ya te había hablado de él. Aquel apuesto hombre que no se perdía ninguna de tus funciones. Bueno hace un tiempo que había dejado de verlo pero supuse que tenía que ver con el hecho que estábamos en la gira y todo eso. Pero ha vuelto. Está aquí.
Sakura observó a su amiga por unos segundos mientras intentaba ordenar sus ideas. Un completo desconocido que había ido a ver su obra una decena de veces y ahora recorría la mitad del planeta para volver a verla. Eso era...raro. No, era más que raro, era preocupante. ¿Por qué demonios su amiga estaba tan emocionada? El comportamiento de aquel hombre no era normal.
— ¿Me estás diciendo que este hombre viajó hasta Londres para ver una obra que ya ha visto antes? —preguntó Sakura intentando no entrar en pánico.
—Te estoy diciendo, —respondió su amiga con un tono alegre y soñador. —que está aquí en el teatro, en camino a tu camerino.
Sakura se levantó rápidamente de su asiento.
— ¿¡Qué!? ¿Viene para acá? ¿Pero cómo logró entrar?
—No lo sé, — respondió Tomoyo restándole importancia al asunto. —solo lo vi hace unos minutos preguntando en qué dirección estaba tu camerino. No me quedé a oír más porque vine a avisarte.
—Tomoyo, pero como puedes estar tan tranquila. — comentó Sakura mientras caminaba con desesperación por su camerino sin tener realmente ningún rumbo fijo. —Este hombre suena como un pervertido. Un...un acosados. ¡Si! Eso es, un acosador. No se te vaya a ocurrir dejarme sola con el Tomoyo. Tenemos que... Hay que... ¡claro! Tenemos que llamar a seguridad. — exclamó la joven dirigiéndose al teléfono que se encontraba en una mesita donde mantenía sus objetos personales.
—No seas ridícula Sakura. Es solo un admirador que quiere conocerte. Además, a mí me pareció que se veía muy normal.
— ¡¿Normal?! Su comportamiento no tiene nada de...
Unos golpes en la puerta hicieron que Sakura dejara la frase incompleta. Antes de que la joven pudiera reaccionar su amiga ya había tomado el asunto en sus manos.
—Adelante. — gritó Tomoyo evitando la mirada asesina de su amiga.
Sakura miró alrededor de la habitación buscando con desesperación algo que pudiera servirle como arma en caso de necesitarlo cuando de repente escucho una voz que reconoció de inmediato. Una voz que hubiera reconocido en cualquier lugar sin importar cuanto tiempo hubiera pasado.
—Buenas noches Sakura.
Su mirada se posó de inmediato sobre el desconocido parado en el umbral de su puerta.
Su corazón se detuvo de inmediato. Aquel no era ningún desconocido.
—Shaoran— dijo la joven tan suavemente que si Tomoyo no hubiera estado parada a su lado no habría sido capaz de escuchar el nombre que acababa de salir de sus labios.
Tomoyo miró a ambos jóvenes quienes permanecían en silencio. Una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios, señal de que entendí la situación.
—Supongo que ahora sí quieres que te deje sola con él, ¿no es así querida?—susurró Tomoyo al oído de su amiga haciendo que esta saliera del trance en el que se encontraba.
—Yo...—empezó a decir Sakura mostrando su obvia confusión ante la situación. — ¿qué?
Tomoyo sonrió tiernamente.
—Te preguntaba si ibas a presentarnos. —preguntó Tomoyo dándole a su amiga unos minutos más para reponerse antes de tener que enfrentar a solas al hombre que evidentemente aun amaba.
—Claro. Por supuesto. —contestó Sakura sintiéndose un poco tonta por el largo tiempo que había permanecido en silencio. —Shaoran, ella es mi amiga Tomoyo. Ya antes te había hablado de ella. Tomoyo, él es Shaoran.
—Mucho gusto. — dijo Shaoran mientras extendía su mano a la joven de cabello negro.
—El gusto es todo mío. He oído hablar tanto de ti que tengo la impresión de que nos conocemos desde hace años. ¡Ay! —saltó de pronto Tomoyo—Sakura, ¿me acabas de pellizcar?
—No, claro que no. Debe de haber sido un mosquito. —contestó la joven actriz con un tono serio y agitando su mano derecha frente a ella intentando espantar a algún bicho imaginario.
—En ese caso, será mejor que consigamos un buen repelente. —respondió Tomoyo siguiéndole el juego a su amiga. —Pero bueno, yo tengo que irme, debo revisar que ningún actor esté teniendo problemas con su vestuario. Nos vemos después Sakura. Fue un gusto conocerte Shaoran. Espero que volvamos a vernos pronto.
Sin decir otra palabra Tomoyo salió de la habitación cerrando la puerta detrás de ella.
Tras unos segundos en silencio Sakura finalmente se decidió a hablar.
—Shaoran, ¿qué estás haciendo aquí?
Tal vez lo más correcto habría sido preguntar primero como estaba o inquirir por el bienestar de su novia, pero la verdad es que en aquellos momentos no podía concentrase más que en conocer la razón de su presencia en aquel lugar.
Una sonrisa dulce se dibujó en los labios del joven haciéndolo parecer aún más apuesto de lo que era. Llevaba puesto un traje negro que le quedaba a la perfección, además de una camisa blanca sin corbata.
En los últimos meses, Sakura había hecho todo lo posible por intentar no pensar en él. Había intentado dejar sus sentimientos de lado para seguir con su vida, así como Shaoran había continuado con la suya. Pero ahora que lo tenía frente a ella, se daba cuenta que todos sus esfuerzos habían sido en vano. Todos sus esfuerzos siempre serían en vano. Sin importar cuanto tiempo pasará, su corazón y sus pensamientos siempre le pertenecerían.
—Vine a ver tu obra. —contestó Shaoran mirándola dulcemente. ¿Por qué tenía que mirarla de aquella manera? ¿Que no se daba cuenta que aquello solo le hacía perder el poco control que estaba intentando tener sobre sus emociones?
Sakura sonrió tímidamente.
—Sí, bueno, eso es un tanto obvio. — respondió la joven desviando su mirada al piso para no tener que ver aquellos ojos que tanto le perturbaban. —Yo me refería a qué estás haciendo en Londres.
Shaoran permaneció en silencio unos segundos como si estuviera meditando su respuesta.
—Negocios. —dijo finalmente.
La sonrisa se borró lentamente de los labios de Sakura. Demonios, se estaba comportando como una tonta. ¿Exactamente que estaba esperando oír? ¿Quería que le dijera que había viajado hasta Londres solo para ver su obra, solo para verla a ella? Él estaba ahora con alguien más. ¿Cuánto tiempo más iba a tardar en aceptarlo?
—También quería traerte esto. —dijo nuevamente Shaoran, extendiendo su brazo izquierdo. La mirada de Sakura se posó sobre un ramo de flores que hasta el momento no había notado. —Aunque creo que no fue una idea muy original. —continuó el joven con una nota de tristeza en la voz, mientras su mirada recorría la habitación llena de arreglos florales.
Desde que Sakura había comenzado su carrera como actriz, la joven había recibido un gran número de arreglos florales, todos ellos habían sido especiales en cierta forma, pero jamás en su vida había recibido un arreglo tan hermoso como el que Shaoran le estaba ofreciendo en aquellos momentos. Era un ramo de flores de un tamaño relativamente pequeño en comparación con algunos de los que había en la habitación, sin embargo las flores que lo componían eran exquisitas. La composición contenía una gran variedad de flores diferentes, todas de tonalidades blancas y rosas, todas ellas colocadas estratégicamente para realzar la belleza de lo que era la parte central del ramo: unas flores de cerezo. ¿Cómo demonios le había hecho Shaoran para encontrar aquellas flores en Londres y sobre todo en aquella época del año?
—Es bellísimo. — dijo Sakura mientras tomaba el ramo entre sus manos con gran delicadeza por miedo a dañarlo. —Me encanta. Muchas gracias.
—Me alegro que te guste.
— ¿Y cuánto tiempo vas a estar en la ciudad? — preguntó Sakura con curiosidad.
—Unos días. — comentó Shaoran de forma distraída mientras empezaba a recorrer la pequeña habitación que servía como camerino. Su mirada se posaba sobre los diferentes objetos presentes pero ninguno de ellos era capaz de atraer su atención por más de unos segundos. — Hay unos asuntos en la ciudad que debo arregla.
Sakura permaneció parada junto a la puerta mientras observaba con fascinación el caminar relajado de Shaoran. Se sentía como hipnotizada por su figura. No podía dejar de mirarlo. Y al mismo tiempo se sentía un poco intimidada. Era como si su presencia ocupara toda la habitación.
— ¿Tienes algún plan para esta noche? — inquirió Shaoran después de un rato en silenció mientras analizaba una foto de Sakura y su hermano que la joven había traído consigo.
—Yo…—empezó a decir la joven sin mucha convicción. En realidad si tenía planes. Terminada la función pensaba ir directamente a la habitación de su hotel, ordenar servicio a cuartos y dormir tranquilamente hasta muy entrada la mañana. La verdad es que era un plan un tanto patético, pero después de haber visto a Shaoran, sabía que lo que más iba a necesitar aquella noche era un poco de tiempo a solas para recuperar su tranquilidad emocional. —…no realmente. — se decidió finalmente a contestar.
Shaoran depositó la foto en la mesita donde la había encontrado y se giró para depositar su completa atención sobre la joven actriz. Su mirada era muy profunda e intensa.
—Ven a cenar conmigo. — dijo más como una orden que como una sugerencia.
Sakura se quedó observándolo unos minutos intentando ver si se trataba de una broma. No era una broma. Shaoran nunca hacía bromas de ese estilo.
—No sé si sea una buena idea. — contestó finalmente con honestidad.
Shaoran soltó una risa ligera, como si hubiera encontrado su comentario gracioso.
—Sakura, es solo una cena.
Shaoran pronunció aquellas palabras encogiéndose de hombros como si intentara restarle importancia a su propuesta.
Sakura lo observó con detenimiento. De verdad que era muy apuesto y en aquellos momentos se veía tan relajado y seguro de sí mismo. Perecería que el mundo entero le pertenecía. ¿Cómo podía mantener esa actitud tan desenvuelta cuando ella se sentía hecha un manojo de nervios? Aquello no era justo. No era justo que él pudiera entrar y salir de su vida sin problemas mientras que a ella la simple idea de estar en la misma habitación que él le hacía sentir que el mundo giraba más rápido.
Sí él podía hacerlo, ella también podía. Ella también podía ser valiente y pasar una noche sentada frente a él teniendo una conversación civilizada como lo hacen dos viejos amigos. Después de todo eso es lo que eran, dos viejos amigos y no había nada de malo en que dos amigos salieran a cenar para ponerse al corriente de sus vidas. Además, él estaba con Meiling, no es como si aún tuviera interés en ella. Ahora que lo pensaba, eso era justamente lo que necesitaba. Necesitaba demostrarse a sí misma que era lo suficientemente valiente y fuerte como para pasar unas horas a su lado sin caer rendida a sus pies. Después de aquella prueba sería finalmente capaz, tal vez no de olvidarlo porque ya había aceptado el hecho de que su corazón siempre pertenecería a Shaoran, pero cuando menos de dejar el pasado atrás y seguir adelante con su vida.
—Está bien. Tienes razón. Estaba siendo un poco infantil. No hay ningún problema en que vayamos a cenar.
Una sonrisa traviesa se dibujó en los labios de Shaoran. Aquella acción hizo desfallecer un poco la determinación que había adquirido unos minutos atrás. ¿Qué demonios quería decir esa sonrisa?
Sin embargo, la joven no tuvo mucho tiempo para pensar en ello.
— ¡Cinco minutos para entrar en escena! — gritaron al otro lado de la puerta.
—Bueno, debo regresar a mi asiento y tú tienes una obra que terminar. — señaló Shaoran. — ¿Pasó por ti cuando terminé la obra?
—No. — contestó Sakura distraídamente echando un último vistazo al espejo para asegurarse que su maquillaje estuviera en orden antes de entrar en escena. Tenía que dejar atrás la situación que acababa de pasar para concentrarse en sus líneas y terminar la obra. Después de todo, ella era una profesional y no podía permitir que su vida personal interfiriera con su desempeño en la obra. — Después de la obra se reúne todo el elenco para discutir si hubo algún problema y corregirlo para la función de mañana. Además, tengo que pasar a mi habitación del hotel a darme una ducha y cambiarme. Creo que es mejor si yo te alcanzó donde tú me digas.
—De acuerdo — aceptó Shaoran mientras asentía con la cabeza.
Mientras Sakura seguía atendiendo su peinado pudo ver de reojo como Shaoran buscaba algo el bolsillo derecho de su saco. Extendiendo una tarjeta, la deposito en una mesa junto a la puerta que servía de apoyo para uno de los tantos floreros que había en el camerino.
—Este es el hotel en el que me estoy hospedando. — las palabras fueron acompañadas por el sonido de la puerta abriéndose. — Mi habitación es la suite 903. Te estaré esperando.
—Aja — contestó Sakura sin poner mucha atención y con la mirada aún fija en el espejo.
De pronto las palabras empezaron a cobrar sentido dentro de su cabeza, como si estuviera escuchándolas por primera vez.
¿Hotel?
¿Habitación?
¿Qué no se suponía que iban a ir a cenar?
¿Entonces por qué no la estaba citando en un restaurante?
Desconcertada la joven se incorporó rápidamente y se giró para cuestionar a Shaoran, sin embargo, al levantar la mirada pudo notar que se encontraba sola en la habitación. Shaoran ya se había marchado.
Lentamente caminó hasta la mesita donde Shaoran había depositado la tarjeta indicando el nombre del hotel en el que debía reunirse con él. Tomó la tarjeta y leyó varias veces las palabras escritas en ella para asegurarse que había entendido bien.
Con nerviosismo empezó a morderse el labio inferior mientras depositaba su mirada en el exquisito ramo de flores que Shaoran la había regalado.
Rayos. ¿Y ahora en qué demonios se había metido?
…
Notas de autor: ¡Hola a todos! Disculpen la tardanza, cada vez me resulta más difícil encontrar tiempo para escribir. Pero bueno, aquí esta finalmente el nuevo y (si todo sale como espero) el penúltimo capítulo. Quiero agradecer todo su apoyo y paciencia a lo largo de la historia. De verdad muchas gracias y espero que este nuevo capítulo sea de su agrado. Todos sus comentarios y sugerencias son bienvenidos. Muchas gracias por sus reviews. Nos estamos leyendo pronto.
