Capítulo 12: La cena

—Tienes que tranquilizarte Sakura. Es solo una cena. Te estas comportando como una niña. Respira profundo.

Hacía varios minutos que Sakura se encontraba parada afuera de la puerta de la habitación 903. La habitación de Shaoran. Sin embargo, se sentía tan nerviosa que no había sido capaz de tocar aun a la puerta. Debía tranquilizarse y recuperar sus fuerzas antes de enfrentarse al hombre que amaba y que no podía tener.

—Respira profundo. — volvió a repetirse por lo que parecía la milésima vez. — Es solo una cena.

La joven inhalo profundamente y exhalo con lentitud. Pasó nuevamente sus manos por su vestido intentando eliminar arrugas inexistentes. El vestido estaba perfecto, Tomoyo se había encargado de eso.

El vestido. Otra de las razones por las que se sentía tan insegura. No es que el vestido fuera feo o que le quedara mal, muy por el contrario, era sin duda una de las mejores creaciones de su amiga. Sin embargo, la tela ligera, los tirantes delgados, el corte holgado y el escote revelador en la espalda le daban a Sakura una sensación de desnudez. Sin mencionar que el delicado vestido negro era corto, muy corto para su gusto. ¿Por qué se había dejado convencer de llevar aquel vestido? Ahora que lo pensaba bien, aquel vestido era completamente inapropiado para una cena entre amigos. ¿Y qué tal si Meiling estaba en el departamento? ¿Pensaría que estaba intentando seducir a su novio?

¿Meiling en Londres?

Demonios.

No había pensado en eso antes, pero tenía sentido. Tal vez Meiling había acompañado a Shaoran en su viaje. Tal vez los dos estaban al otro lado de la puerta esperándola para ir a cenar todos juntos, como lo hacen los viejos conocidos. Después de todo, Meiling y Shaoran eran pareja. ¿Por qué no había pensado en esa posibilidad antes? De haberlo hecho nunca habría aceptado la invitación de Shaoran. No estaba preparada para una situación así. No estaba preparada para enfrentar a la feliz pareja sola.

El pánico estaba empezando a invadirla. Sin pensarlo más, la joven dio media vuelta y empezó a caminar rumbo al elevador lo más rápido que se lo permitían sus altos tacones. Antes de llegar a su destino se detuvo abruptamente.

No podía marcharse. Shaoran la estaba esperando. No podía dejarlo plantado. Ya una vez había cometido aquel error y lo pagó muy caro. No podía hacerlo otra vez. Tomando valor volvió a girar y se dirigió decidida a la puerta marcada con el número 903. Sin darse tiempo a meditarlo más, la joven tocó a la puerta. Pasaron unos segundos antes de que se abriera revelando finalmente la imagen de Shaoran.

Una sonrisa se formó en los labios del joven en cuanto la vio.

—Te estaba esperando — le dijo mientras abría más la puerta para permitirle entrar a la lujosa suite.

Sakura no tuvo mucho tiempo para deleitarse con su imagen, sin embargo alcanzó a notar que traía el mismo traje que horas atrás pero ya sin el saco y con las mangas de su camisa blanca dobladas hasta los codos.

Al entrar en la suite pudo notar que se trataba de una habitación muy espaciosa. Del lado derecho al fondo había una puerta cerrada que era seguramente donde se encontraba la cama. Del otro lado había una pequeña sala con un sofá y una televisión además de un espacio vacío donde se había colocado una pequeña mesa con dos sillas y dos juegos de cubiertos. Dos. Solo dos. Eso quería decir que Meiling no los acompañaría a cenar. Tras ese descubrimiento Sakura pudo dar finalmente lo que le parecía su primera respiración en horas. ¿Sentirse aliviada por no tener que ver a la novia de su amigo la volvía una mala persona? Esperaba que no porque de verdad empezaba a sentirse más relajada.

Sin embargo, la sensación no le duro mucho tiempo dándose rápidamente cuenta de lo que aquella mesa significaba. Iban a cenar ahí, en el hotel, en la habitación de Shaoran. Demonios. Eso era tan…íntimo.

Al girarse para enfrentar a Shaoran lo encontró parado junto a una mesita hablando con alguien por teléfono. Unos segundos después terminó su llamada y centro su atención sobre Sakura. Su siguiente frase despejó cualquier duda que Sakura hubiera podido tener sobre el lugar donde iban a cenar.

—Llamé a servicio a cuartos. En unos minutos nos traerán nuestros platillos. Espero que tengas hambre, el chef del hotel es muy reconocido por sus pastas.

Después de cada función, Sakura siempre terminaba hambrienta, pero si tenía que ser sincera, en aquella ocasión había perdido por completo el apetito. Estaba tan nerviosa que ninguna otra sensación lograba registrarse en su cerebro.

— ¿Quieres un poco de vino? — preguntó Shaoran mientras tomaba la botella de vino blanco que estaba sobre la mesa y empezaba a abrirla.

—Sí, por favor. — contestó Sakura de inmediato. Vino. Sí, eso era justamente lo que necesitaba para calmar un poco sus nervios.

Shaoran sirvió dos copas y le ofreció una de ellas a la joven quien la bebió con gran rapidez. Al terminar el contenido de su copa Sakura levantó su mirada hacía Shaoran notando finalmente la expresión en su rostro. El joven la miraba con gran curiosidad, tenía una ceja levantada y una sonrisa burlona en los labios.

—Creo que lo mejor será detener nuestro consumo de alcohol cuando menos hasta que llegue la comida. — dijo Shaoran mientras tomaba la copa que Sakura tenía en las manos y la depositaba sobre la mesa.

Sakura solo asintió, sintiéndose un poco apenada. Detestaba la idea de que Shaoran pudiera darse cuenta de lo alterada que se sentía en esos momentos. Sobre todo cuando él parecía tan tranquilo.

—En ese caso, ¿tendrías un vaso de agua que me regales? — preguntó la joven.

—Por supuesto. ¿Por qué no te sientas en lo que lo sirvo?

Sakura obedeció rápidamente sentándose en la mesa instalada para la ocasión. Junto a la mesa, había un gran ventanal de vidrio por el que podía verse una magnifica vista de la ciudad.

—Aquí tienes. — dijo Shaoran mientras le entregaba un vaso con agua y se sentaba en la silla que la joven había dejado vacía.

Sakura permaneció mirando el paisaje unos minutos más, absorbiendo la belleza y majestuosidad de Londres.

—Tienes una vista hermosa. — comentó Sakura desprendiendo su mirada de la ventana para observar a Shaoran.

—Sí, es hermosa. — contestó Shaoran con la voz un tanto ronca. Sakura lo observó unos segundos percatándose de que en ningún momento había desviado la mirada de ella.

¿Era su imaginación o de pronto empezaba a hacer mucho calor en la habitación?

Sakura tomó un trago de agua para aclarar su garganta antes de volver a hablar.

—Había olvidado cuanto me gusta esta ciudad. Es realmente hermosa. ¿Vienes muy seguido?

—Bastante. — confesó Shaoran. — Estamos abriendo una filial de la empresa en la ciudad.

Sakura sonrió con cariño.

—Suenas como todo un ejecutivo.

—Soy todo un ejecutivo. — contestó Shaoran con tono divertido.

—Debe ser difícil para Meiling. Me refiero a que viajes tanto. Aunque seguramente te acompaña en algunos de tus viajes.

Sakura notó de inmediato como la sonrisa desapareció de los labios de Shaoran ante la mención del nombre de su novia. Una sombra de dolor invadió la mirada de Shaoran quien intentó ocultar su reacción tomando la copa de vino que había abandonado unos minutos antes.

— ¿Pasa algo malo Shaoran? — preguntó Sakura con preocupación. — ¿Dije algo que te molestara?

—No claro que no. — contestó Shaoran sin mirarla a los ojos. — Es solo que…bueno Meiling y yo ya no estamos juntos.

—Oh — fue lo único que atinó a decir la joven.

Aquello era algo que no se esperaba. No sabía cómo reaccionar ante la notica. Tenía ganas de hacerle mil preguntas. ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? Sin embargo sabía que aquel era un asunto que no le incumbía. Además, por la mirada de dolor de Shaoran, era evidente que el tema aun le dolía. Tal vez incluso aun la amaba.

Aun así, Sakura no podía evitar la imperiosa necesidad de consolarlo. A pesar de que ellos no estuvieran juntos, no soportaba la idea de saber que Shaoran estaba sufriendo. Él merecía ser feliz.

Antes de que Sakura pudiera hacer o decir cualquier cosa, se escucharon unos golpes en la puerta indicando que sus alimentos habían llegado. Shaoran se levantó de su asiento para abrir la puerta. A su regreso, la tristeza que unos segundos antes había invadido su rostro ya había desparecido, dejando paso nuevamente al Shaoran relajado que había sido su anfitrión hasta antes de la mención del nombre de su exnovia.

Un mesero entró en la habitación y deposito hábilmente los dos platos de pasta en la mesa. Posteriormente prosiguió a rellenar las copas de vino y sin ningún otro contratiempo se retiró de la habitación cerrando la puerta detrás del él.

—Será mejor que comamos antes de que la pasta se enfríe. — sugirió Shaoran.

El resto de la cena transcurrió con tranquilidad. La plática era ligera y divertida. Poco a poco Sakura empezó a relajarse. Hablaron y bromearon de mil temas sin entrar en ninguna conversación profunda.

—Por cierto, — dijo Shaoran mientras levantaba su copa de vino en señal de brindis. — quería felicitarte por tu excelente actuación de esta noche. Estuviste fabulosa. Sin duda la obra merece todas las ovaciones que ha recibido.

Sakura sonrió en señal de agradecimiento. Centrando su atención en la copa de vino frente a ella se cuestionó si debía hacerle a Shaoran aquella pregunta que la estaba carcomiendo desde el momento en que lo vio en el teatro. Sentía mucha curiosidad por saber su respuesta pero al mismo tiempo no quería perturbar el ambiente amable y de camaradería que se había creado entre ellos. Finalmente su curiosidad fue mayor.

— ¿Cuántas veces? — preguntó Sakura lentamente

— ¿Qué cosa? — cuestionó Shaoran sin comprender su pregunta.

— ¿Cuántas veces has visto la obra? — preguntó finalmente la joven.

Shaoran se quedó en silencio por varios segundos mirándola con intensidad. Su rostro mostraba la gran sorpresa que sentía al darse cuenta que Sakura conocía lo que él pensaba que era un secreto bien guardado.

— 21 veces — contestó finalmente el joven. — 22 si cuentas la representación de esta noche. ¿Cómo lo sabes?

—Tomoyo. Ella notó tu presencia en el teatro más de una vez. Te llama mi admirador secreto. — concluyó la joven con una pequeña risa.

—Ya no tan secreto, según puedo notar. Tu amiga parece una chica inteligente.

—Lo es. — contestó Sakura con la intención de volver al tema que le interesaba. — Pero Shaoran, no lo entiendo. ¿Cómo? ¿Por qué? Tú me odiabas. ¿Por qué irías a ver mi obra tantas veces?

Shaoran desvió la mirada mientras pensaba que decir. Sakura lo miraba atentamente, reteniendo la respiración, en la espera de sus siguientes palabras. Ansiaba escuchar su siguiente oración con tanta vehemencia como si con ella por fin fuera capaz de descubrir los más grandes misterios del universo.

—No lo sé. — contestó finalmente Shaoran con sinceridad. — En verdad no lo sé. Había leído tantas buenas críticas sobre la obra que en cuento llegué a la ciudad decidí comprar mi boleto. Pensé que era normal sentir curiosidad. Sobre todo cuando te había visto batallar tanto para conseguir un papel en una obra. Creí que si veía tu obra podría finalmente cerrar ese círculo en mi vida y dejar finalmente lo que había pasado entre nosotros atrás, dejar mi odio atrás. Así que fui a la función aun cuando creía odiarte. Estuve tres horas sentado en aquel teatro, observando cómo te desenvolvías escena tras escena, minuto tras minuto. Era asombroso como lograbas seducir a tu público con solo tu presencia. Cuando menos me di cuenta, la función ya había terminado. Aquella noche estuviste magnifica y en ese momento te odié aún más.

La ligera sonrisa que se había formado en los labios de Sakura durante todo su relato desapareció de inmediato. Aquellas palabras no eran lo que esperaba oír. Aquellas palabras no eran lo que quería oír. Sin embargo no dijo nada y permitió que Shaoran continuara con su relato.

—Sé que no tiene sentido, pero así fue. Te odié por tu belleza, por tu talento, por tu éxito y sobre todo te odié por haber logrado cumplir todos tus sueños sin mí. Sentía que aquello no era justo. No era justo que tu vida sin mí fuera tan perfecta mientras que yo había pasado meses en el infierno, carcomido por los celos y el enojo. Mi rencor me tenía tan cegado que no podía ver más allá de mi sentimiento de frustración y resentimiento. Así que decidí ir a la siguiente función. Estaba convencido de que le obra no podía ser tan buena. Estaba convencido de que no podías ser tan buena. Así que fui otra vez con la intención de prestar mayor atención a todos los defectos que pudiera encontrar. Supongo que ya te imaginaras que fue en vano. Aquella noche brillaste aún más que la noche anterior y yo…yo estaba tan confundido. Fui a un par de funciones más antes de darme cuenta que lo que estaba haciendo era una locura. Así que esa semana decidí dejar de ir. Sin embargo llegó otro jueves, llegó otra función y yo estaba otra vez ahí sentado. Fui tantas veces prometiéndome que aquella ocasión sería la última. Ni siquiera me di cuenta cuando se dio el cambio. No sé en qué momento empecé a ir solo para verte en escena. O cuando fue que mi motivación dejo de ser el odio para convertirse en mi admiración y respeto. Lo único que sé es que esta noche, cuando te vi en escena lo único que podía sentir era orgullo. Estoy tan orgulloso de ti y de lo que has logrado. He visto la obra tantas veces y aun así cada que la vuelvo a ver no puedo evitar sorprenderme.

Sakura sentía un gran nudo en la garganta que le impedía pronunciar palabra. Se aclaró un par de veces la garganta antes de poder hablar de nuevo.

—Pero… ¿Y Meiling?

Shaoran desvió su mirada de la de Sakura. La mirada de dolor que aparecía cada vez que mencionaba a Meiling volvió a su rostro. Aquello hizo que el corazón de Sakura se encogiera un poco. Aun la quería. Eso era evidente.

—Siempre me invente alguna excusa para salir a la hora de la función. Cenas de trabajo, reuniones de improviso, siempre tenía algún pretexto para salir en ese intervalo de tiempo. Ella nunca se dio cuenta y si lo hizo, nunca me dijo nada. Yo…le mentí tantas veces. Eso me hace un hombre despreciable, ¿no lo crees? Un verdadero bastardo.

Sakura no sabía que decir ante aquella revelación. Era por ella que Shaoran había mentido tantas veces a su novia.

—Lo lamento. — comentó finalmente la joven sin saber que más decir.

—Sakura, por favor, no lo hagas. No te disculpes. Tú no hiciste nada malo. Todo fue mi culpa.

Ambos jóvenes permanecieron en silencio por un rato. Ninguno de los dos sabía que decir ante lo que acababa de confesar Shaoran. Sakura se sentía tan confundida. No sabía que sentir o que pensar. Si Shaoran aun amaba a Meiling ¿entonces por qué había ido a verla a su obra tantas veces, sobre todo cuando aquello significaba mentirle a la mujer que amaba? No estaba entendiendo nada. Demonios, estaba empezando nuevamente a sentirse nerviosa.

— ¿Sientes repulsión hacia mí por lo que te acabo de contar? — preguntó finalmente Shaoran.

—No. — dijo Sakura rápidamente y con toda sinceridad. Amaba tanto a Shaoran que sabía que sin importar lo que él hiciera ella siempre lo amaría. Además, ella conocía bien a Shaoran. Él era un hombre correcto y honorable. Jamás sería capaz de hacerle daño a alguien solo por diversión. El gran sentimiento de culpa y remordimiento que estaba experimentando en esos momentos eran una evidencia de que Shaoran era un buen hombre. Después de todo, todos cometemos errores. Ella sin duda lo sabía mejor que nadie. Sakura se sentía la última persona en el planeta con la autoridad de juzgar a alguien, menos a Shaoran.

— ¿Entonces te quedaras un rato más?

Sakura no sabía que responder a aquella pregunta. Los acontecimientos de esa noche la habían dejado exhausta. No sabía cuánto tiempo más iba a poder permanecer en presencia de Shaoran sin desmoronarse. Sobre todo, después de haber escuchado todo lo que el joven había dicho sobre ella. Su nerviosismo y ansiedad estaban empezando a montar poco a poco.

—Aún falta el postre. Y es pastel de chocolate. — comentó Shaoran con la intención de tentarla a quedarse un rato más.

Sakura sonrió ante su mirada juguetona.

—Está bien. Pero me quedo solo por el postre.

Unos minutos más tarde regresó el mesero que horas antes les había atendido. Nuevamente de modo profesional recogió la mesa con rapidez y coloco en frente de cada comensal una rebanada de pastel de chocolate. Acto seguido, desapareció de la habitación.

Durante todo ese tiempo Shaoran no había hecho más que mirarla fijamente. Su mirada era intensa, muy intensa. Sakura empezó a sentir como si el oxígeno en la habitación estuviera agotándose. Cada vez le costaba más trabajo respirar.

— ¿Estás bien Sakura? —preguntó de pronto Shaoran quien no había tocado aun su postre. — luces tensa. Nerviosa. Pensé que ya habíamos dejado atrás esa parte de la noche.

—Estoy bien, no te preocupes — contestó la joven actriz dándose cuenta de pronto de la gran fuerza con la que estaba tomando la cuchara. La verdad era que si se sentía un tanto alterada. Sin embargo, su nerviosismo era diferente al que había experimentado al inicio de la noche. En esta ocasión sentía como si una corriente eléctrica le estuviera recorriendo el cuerpo. Con el mayor cuidado posible Sakura depositó delicadamente la cuchara sobre la mesa, intentando disimular lo mejor posible sus emociones.

Shaoran la observó unos segundos antes de levantarse de su silla y empezar a caminar por la habitación. El joven empezó a rodear la mesa, acercándose lentamente a Sakura. Aquella acción hizo que la inquietud de la actriz aumentara haciendo que su postura se volviera aún más rígida.

—No me gusta verte así. — susurró Shaoran cuando se encontró parado justo detrás de la silla que Sakura estaba ocupando. — Me hace sentir que mi presencia te molesta e incómoda. Como si lo que más desearas en el mundo es alejarte de mí.

—No. — respondió Sakura de inmediato sin pensar siquiera en lo que estaba diciendo. Sin analizar siquiera qué Shaoran no le había hecho ninguna pregunta. La simple idea de tener que alejarse nuevamente de Shaoran la enloquecía de dolor.

Lentamente Shaoran subió sus manos y las depositó sobre de los hombros de la joven empezando a masajear lentamente la zona.

—No tienes por qué tenerme miedo. Jamás haría algo que supiera que puede lastimarte.

—No te tengo miedo. — respondió la joven con firmeza. Aquella declaración era verdad. No le tenía miedo a Shaoran. A lo que le tenía miedo era a la fuerza de sus sentimientos por él. También temía el momento en que debiera separase de él. Esa idea la aterraba.

— ¿Ah no? — cuestionó Shaoran mientras comenzaba a bajar sus manos por los brazos de la joven.

Su tacto perecía quemarle, dejando un rastro de calor en cada centímetro cuadrado de piel que iba dejando descubierto a su paso. Sus manos siguieron bajando hasta llegar a sus muñecas. Con gran cuidado Shaoran tomo su mano izquierda y la levantó hasta sus labios depositando un suave beso en el interior de su muñeca.

—Aun la llevas puesta. — notó Shaoran.

Sakura se dio cuenta rápidamente que se refería a la pulsera en forma de flores de cerezo que años atrás le había regalado. Shaoran deposito nuevamente sus labios sobre su piel dando otro beso a su muñeca y al amuleto que colgaba de ella.

Sakura permanecía sentada frente a la mesa, dejando que a sus espaldas Shaoran acariciara su piel a su gusto. Su mano derecha empezó a acariciar suavemente la piel de su cuello mientras que con su mano izquierda sostenía aun su muñeca. Aquello se estaba volviendo una tortura.

Shaoran se agachó lentamente para depositar un beso en la base de su nuca.

—Este vestido ha estado volviéndome loco toda la noche. — Susurró Shaoran a su oído mientras su mano derecha comenzaba a dibujar patrones distraídos en su espalda. — me gustaría destrozarlo, pero sé que lo extrañaría.

Aquellas palabras hicieron que la joven perdiera el aliento. Si de por sí ya le estaba costando trabajo respirar, la confirmación verbal del deseo de Shaoran no hacía más que robarle el aire por completo. Su piel estaba ardiendo y su mente estaba nublada por el deseo.

La mano izquierda de Shaoran soltó por fin el brazo de Sakura, llevándola ahora hasta su mentón obligándole a girar la cabeza del lado izquierdo donde su rostro ya la esperaba.

—Toda la noche me he estado muriendo de ganas de besarte. Lamentablemente ya se me terminó el autocontrol.

Y sin decir otra palabra más Shaoran depositó sus labios sobre los de la joven dándole un beso hambriento y demandante. Sakura correspondió de inmediato al contacto. Ella también había agotado ya todo su autocontrol.

Rápidamente y con desesperación la joven se levantó de su asiento para poder girarse y quedar justo frente a Shaoran, logrando así profundizar su beso. Con impaciencia, Shaoran tomó la silla que lo separaba de su amante para arrojarla al piso con fuerza. Finalmente podía tener a Sakura entre sus brazos. Acto seguido despejó la mesa y deposito a Sakura sobre ella con gran cuidado. La joven pudo escuchar el sonido de vasos, platos y copas rompiéndose al momento que entraron en contacto con el suelo. Que lastima, era una hermosa vajilla, además que parecía muy cara. Sin embargo la joven no tuvo más tiempo para pensar en el precio de la cristalería ya que los labios de Shaoran volvieron a depositarse sobre los suyos de manera demandante.

Sakura sentía como si su cuerpo estuviera en llamas y aun así rogaba por que aquella sensación no se terminara nunca. Pasando los brazos por la nuca de Shaoran, la joven lo atrajo más hacia ella. Quería tenerlo cerca, quería que sus cuerpos se fundieran para formar un solo ser.

Las manos de Shaoran empezaron a acariciar sus piernas. Guiada por aquel contacto, Sakura rodeo las caderas de Shaoran con sus piernas sintiendo la evidencia del gran deseo que el joven sentía por ella.

La boca de Shaoran comenzó a descender lentamente por su cuello. Usando su mano derecha, tomó el tirante del vestido negro y lo hizo descender por su hombre desnudo descubriendo así la clara piel del cuerpo de Sakura. Mientras tanto, su mano izquierda seguía su ascenso por sus piernas.

—He soñado contigo tantas veces, que tengo miedo de despertarme en cualquier momento y darme cuenta que no eres más que otro producto de mi imaginación. —comentó Shaoran mientras continuaba con su exquisita tortura. Hacía tiempo que ya había perdido su camisa pero Sakura no recordaba si había sido ella o él quien se había encargado de aquel trabajo.

—No es un sueño. — dijo Sakura para reconfortarlo. —Esto es real. — continuó mientras hábilmente desabrochaba el cinturón del pantalón de Shaoran. — Muy real. —Finalizó acentuando sus palabras con un beso provocador.

El beso se hizo más profundo y sus caricias eran cada vez más intensas. Sus cuerpos reclamaban cada vez un mayor contacto y ambos jóvenes se dejaron llevar por aquella necesidad. Quería sentirlo nuevamente. Quería ser suya otra vez. Quería que aquel contacto durara eternamente. Quería que sus corazones latieran como uno solo por el resto de sus vidas, justo como estaban haciendo en esos momentos. Las embestidas se volvieron cada vez más rápidas, más demandantes, más profundas y Sakura no podía hacer más que sucumbir ante los besos demandantes de su amante.

Lo amaba.

Aun lo amaba.

Lo amaría por el resto de su vida.

Después de toda la excitación de unos minutos atrás, vino un momento de calma. Sakura seguía en los brazos de Shaoran, experimentando una sensación de paz que hacía años que no había sentido. Se sentía tranquila. Protegida. Amada. No sabía cuánto tiempo iba a durar aquella sensación pero quería disfrutarla hasta el último momento. Se negaba a pensar en el futuro o en lo que aquel momento de pasión había significado realmente. Seguía empujando fuera de su mente aquella pregunta que estaba empezando a acecharla: "¿Y ahora qué?".

Por solo unos minutos quería que todo el mundo se detuviera y que solo existiera aquel momento y aquella habitación.

—Quédate esta noche. — Suplicó de pronto Shaoran con la voz grave. — Quédate esta noche y déjame volver a hacerte el amor.

Sakura se quedó en silencio unos segundos. No sabía que es lo que le deparaba el mañana. Tampoco sabía que era lo que aquella noche significaba para Shaoran. Sus pensamientos estaban muy revueltos. No sabía que pensar o que esperar. Pero si aquella noche era la última vez que podría estar junto a Shaoran, entonces la aceptaría sin dudarlo ni un instante. Solo una noche más. Una noche a su lado. Y si el destino quería que ella y Shaoran tomaran caminos diferentes entonces lo aceptaría. Se quedaría con sus recuerdos para consolarse el resto de su vida.

Si aquello era lo único que podía tener, entonces lo tendría. Una noche más. Aunque solo fuera una noche más.

—Sí, —respondió la joven mientras depositaba un delicado beso en la comisura de los labios del hombre que amaba, el hombre que le pertenecía por las siguientes horas. —Me quedo.

Shaoran sonrió ampliamente. Sakura olvidó en aquel instante cualquier resto de duda que hubiera podido quedar en su mente. Toda su atención estaba centrada en el hombre que tenía frente a ella y en su maravillosa sonrisa. Ya mañana tendría tiempo para pensar en el futuro.

…..

Notas de autor: ¡Hola a todos! Les escribo nuevamente con la novedad de que este capítulo (que debía ser el último) salió un poco más largo de lo que normalmente son mis capítulos para esta historia, así que decidí dividirlo en dos partes. Ahora sí el siguiente capítulo es el último. Nuevamente quiero agradecer su apoyo y sus reviews, que son la razón por la que sigo escribiendo. También quería aclarar algunos puntos sobre mis otros fanfics ya que he recibido algunas preguntas sobre que va a pasar con Amor a la Fuerza. Bueno, pues la verdad es que cuando empecé a escribir ese fic, originalmente la historia era mucho más larga e iban a salir más personajes, sin embargo, por falta de tiempo decidí recortar parte de la trama. Sin embargo en el proceso de reestructuración sentí que quedaban algunos huecos en la historia que me ha costado un poco replantear. De igual forma, en el camino, me surgió la idea de esta historia. Para evitar problemas con mi falta de tiempo para escribir decidí que Tres Oportunidades contaría con capítulos más cortos. Actualmente mi atención está centrada en terminar Tres Oportunidades para Amarte, pero por el lado bueno, puedo decirles que ya tengo planeado como quiero que terminé Amor a la Fuerza (solo me falta escribir los capítulos XD). Mi plan no es abandonar ninguno de mis fics. De hecho para Mi Milagro ya tengo algunos capítulos escritos. Así que ahora que publique el último capítulo de esta historia, y con un poquito de suerte, estaré subiendo poco a poco capítulos de los otros dos fanfics. Muchas gracias por su paciencia y nos estamos leyendo en el próximo capítulo.