Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.

Título original: A Happy Nightmare

Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh

Traducción: Nerissa Nacreous


Capítulo 13

Hermione se despertó aún más gruñona que de costumbre. Como era de esperar, su noche había sido espesa y apenas había dormido debido al aluvión de pesadillas. Al entrar a la cocina, vio que Severus ya estaba allí.

–Buenos días– dijo, demasiado feliz.

Hermione gruñó algo en respuesta y se volvió hacia Elora. –¿Café?

La elfina sonrió y rápidamente sacó una humeante taza de la bebida solicitada. Mientras tomaba un sorbo, vio que Severus ya había terminado su desayuno y la miraba fijamente.

Ella suspiró. –Solo espera hasta que la cafeína se ponga en marcha y yo estaré a tu disposición.

Se untó un pan con mantequilla para brindar y comenzó a mordisquearlo. Una vez que terminó su café ella dejó escapar otro suspiro de resignación.

–Está bien, entonces, ¿qué tienes en mente?

Le indicó que lo siga afuera. –¿Tu magia todavía sigue erratica?

–No tengo idea, no he intentado nada desde ayer.

Asentió y señaló un tronco en el medio del jardín. –Intenta levitar eso– solicitó.

No pasó mucho tiempo para determinar que su magia estaba realmente quieta mientras el tronco volaba alto en el aire. Severus se conjuró a la silla, el pergamino y una pluma autoentintada. Hizo que levitara el tronco unas veces más, la hizo prenderle fuego y luego explotarlo. Conjuró algunos cojines y le pidió que los convocara y se deshiciera de ellos. Le hizo llenar un montón de vasos con agua, usar un hechizo de secado después de que los había vaciado y luego repararlos después de haberlos aplastado en el suelo.

Las asignaciones siguieron llegando y todo el tiempo él seguía garabateando. Hermione asumió que estaba manteniendo sus estadísticas. Algunas veces ella falló los experimentos dramáticamente. Como el día anterior, el tronco explotó en el fuego, ardió pero no se quemó en absoluto, ni nada entre medio. Estaba feliz de que Severus hubiera puesto un encantamiento protector alrededor de ellos cuando le pidió que explotara el tronco. En un momento dado, ella lo había volado a tantas piezas que incluso él no podría repararlo nunca más. Su encanto de secado había fundido uno de los vasos.

Hermione había esperado que al almuerzo le diera un descanso, pero se decepcionó cuando Severus le pidió a Elora que lo sirviera afuera. Mientras comían, la plagó con un aluvión de preguntas. ¿Su magia se había comportado de forma extraña mientras tomaba la poción? ¿Hizo magia accidental mientras soñaba? ¿Ha notado algo inusual en los últimos días? Y así.

Después del almuerzo, las pruebas comenzaron nuevamente. Hermione obedientemente hizo todo lo que le pedía, pero a las cinco de la tarde ya empezaba a sentirse bastante agotada.

–Profesor– preguntó ella después de ser golpeada por una almohada por lo que pareció la centésima vez ese día– ¿cuánto tiempo vamos a mantener en esto?

La cabeza de Severus se disparó al usar la palabra 'profesor'.

–¿Quieres detenerte?– preguntó.

–Me estoy cansando señor– respondió.

–Muy bien, lo dejaremos por hoy.

–Oh, gracias Merlín– dijo, sentándose en el césped y luego cayendo hacia atrás.

Hubo un largo silencio.

–Hermione– eventualmente dijo Severus– ¿por qué no dijiste algo antes?

Ella lo miró y se encogió de hombros, en la medida de lo posible mientras yacía en el suelo.

–Parecía que te estabas diviertiendo– dijo.

Hermione notó que parecía sorprendido por su respuesta. Abrió la boca un par de veces con ganas de decir algo, pero se lo pensó mejor. Finalmente se decidió por preguntarle si ella necesitaba algo.

–No, gracias– respondió ella– voy a tomar el sol un poco.

Él asintió y se levantó para irse. –Estaré en mi estudio si me necesitas.

Hermione tarareó y cerró los ojos. Se despertó con la sensación de pequeñas manos sacudiendo su brazo. A regañadientes, ella abrió los ojos. Sorprendentemente, ella había dormido sin ningún sueño, bueno o malo. Ella miró hacia la cara sonriente de Elora.

–Estaré sirviendo la comida en diez minutos señorita Hermione– dijo la elfina. –¿Te gustaría refrescarte un poco?

Hermione se sentó y sintió un par de ramas tirando de su cabello. Ella estuvo de acuerdo con la elfina, una ducha le haría bien.

Diez minutos más tarde llegó a la mesa refrescada y con el pelo mojado. Estaba empezando a sentir los primeros síntomas de ansiedad, pero los ignoró sabiendo que centrarse en ellos solo lo empeoraría más. Severus llegó un par de minutos después. Él tomó su apariencia y la miró inquisitivamente.

–Al ver el efecto que tuvo el hchizo en ese podre vaso pensé que tratar de secarme el pelo no era una buena idea.

Severus se rió. –No, supongo que no.

Él movió su varita hacia ella y Hermione sintió su cabello seco.

–Gracias– dijo ella.

Severus se encogió de hombros y se sentó. Agarró el cuenco de papas y comenzó a colocar comida en su plato. Hermione siguió su ejemplo. A mitad de camino de otra buena comida habló.

–¿Todos esas anotaciones mostraron algo útil?– ella preguntó.

–Tengo algunas teorías– respondió mirándola. –¿Aceptarías algunas pruebas repetidas en los próximos días? Después de cada comida, prometo hacerlas cortas.

Hermione sonrió, dándose cuenta de que esto era lo más parecido a una disculpa que obtendría del hombre.

–Por supuesto– respondió ella.

Después de la comida, había esperado que Severus se retirara a su estudio como la noche anterior pero estaba feliz de ver que él la siguió a la biblioteca. Como de costumbre, su voz tranquilizadora la ayudó a superar la ansiedad y los pequeños ataques de pánico que experimentó mientras leía.


Nota: Los capítulos anteriores fueron editados con el fin de tratar de corregir los signos de puntuación y errores, la historia no ha sido alterada.

Gracias por leer.