Capítulo 13: La Tercera Oportunidad

¿Qué era aquel ruido?

¿Acaso estaba lloviendo?

Claro que estaba lloviendo, después de todo estaba en Londres. Entonces tenía sentido que estuviera lloviendo. Pero…un momento… algo andaba mal, aquello no se oía como lluvia. Era más como… ¿Una regadera?

Sakura abrió lentamente los ojos. Permaneció recostada en la cama esperando que su vista se acoplara a la luz que entraba por la ventana iluminando la habitación en la que se encontraba. Aquella no era su habitación de hotel. No, claro que no, aquella era la habitación de Shaoran, la habitación donde había pasado la noche anterior. Poco a poco los recuerdos de aquella noche llegaron a su mente haciendo que se dibujara una sonrisa pícara en sus labios.

Unos segundos más tarde, el sonido que la había despertado se detuvo. Se oyeron unos pasos detrás de la puerta que se encontraba justo frente a Sakura. La joven pensó en levantarse de la cama pero estaba tan cansada y la cama era tan cómoda.

Sin previo aviso la puerta del baño se abrió revelando la imagen de Shaoran. Estaba prácticamente desnudo, con excepción de la toalla que llevaba envuelta a lo largo de la cintura la cual impedía a Sakura tener una mejor vista de su cuerpo masculino. Su cabello estaba mojado y de él colgaban pequeñas gotas de agua que caían en su torso por acción de la gravedad. Aquellas gotas se resbalaban por el cuerpo desnudo de Shaoran llegando hasta el borde de la toalla donde Sakura ya no podía seguir su camino.

Aquella imagen de Shaoran le hacía recordar con claridad lo maravillosa que se había sentido aquella piel contra la suyo la noche anterior. Podía recordar a la perfección la forma de su cuerpo y el sabor de sus besos. Demonios, estaba empezando a hacer calor en la habitación.

—Buenos días — dijo Shaoran en cuanto se dio cuenta que Sakura tenía los ojos abiertos. —Pensé que estabas dormida. No fue mi intención despertarte.

—No te preocupes. —contestó la joven incorporándose lentamente en la cama y utilizando la sabana para cubrir su desnudez.

Esa acción hizo que se dibujara una sonrisa en los labios de Shaoran quien se acercó poco a poco a la cama.

— ¿Tienes tiempo? — preguntó mientras miraba a Sakura con intensidad.

Sakura se mordió el labio inferior con la intención de reprimir la sonrisa que empezaba a formarse en su rostro. ¿Tiempo? ¿Acaso Shaoran quería que recomenzaran las actividades de la noche anterior? Bueno, de ser así ella no pensaba oponerse.

—Si. — contestó finalmente intentando no sonar muy emocionada. — ¿Por qué? ¿Tienes algo en mente?

Shaoran se inclinó para depositar un casto beso sobre los labios de Sakura antes de contestar.

—Quería invitarte a desayunar.

Oh.

Desayunar. Eso no es lo que ella tenía en mente. La joven actriz sonrió forzadamente intentando disimular la desilusión que sentía.

—Claro. Me parece buena idea.

Ahora que lo pensaba bien, un desayuno en compañía de Shaoran no era mala idea. Cuando menos no le estaba pidiendo que se marchara. Además, después de toda la actividad física de la noche anterior, la verdad es que sí necesitaba un poco de sustento. En realidad necesitaba mucho sustento, se estaba muriendo de hambre.

—Perfecto. — Contestó Shaoran mientras caminaba hacia el armario de dónde sacó un sweater verde obscuro con un cuello en v. — Yo tengo que enviar unos correos antes de marcharnos. Pedí a la recepción que te subieran ropa de la boutique del hotel. Las bolsas están al pie de la cama. Espero que encuentres algo que sea de tu agrado. ¿Te parece bien si nos vamos en una hora?

—Sí, está bien por mí. — respondió Sakura mientras seguía a Shaoran con la mirada mientras el joven recogía y arreglaba sus cosas.

—Muy bien. Entonces te veo en una hora.

Antes de marcharse, Shaoran se acercó nuevamente a la cama y depositó un beso en la frente de Sakura. Posteriormente tomó su computadora y el resto de sus cosas y salió de la habitación dejando atrás el aroma de la loción que acababa de ponerse.

…..

—¿A dónde vamos? — preguntó Sakura por lo que debía ser la cuarta vez desde que habían abandonado el hotel en el carro último modelo que el joven había rentado. Hacía media hora que había dejado atrás la ciudad y Shaoran seguía manejando como si nunca pensara detenerse.

—Ya te dije que es una sorpresa — contesto Shaoran que, a pesar de intentar mostrar irritación, su sonrisa delataba que estaba pasando un buen momento.

—¿Falta mucho para que lleguemos?

—No realmente, unos diez minutos más.

Sakura se dejó caer en el asiento de copiloto contemplando con admiración la bella campiña inglesa. Llevaban media hora de camino y Shaoran seguía empeñado en mantener oculto su destino. De saber que iban a tardado tanto en llegar hubiera comido algo en el hotel, estaba muriendo de hambre. Esperaba realmente que la comida fuera buena.

—¿Ya has ido antes a ese lugar? — preguntó la joven con la intención de distraer un poco su mente del hambre.

—Si, algunas veces.

—¿La comida es buena?

—De lo mejor.

—¿Llevaste a Meiling a comer ahí?

Demonios. En cuento las palabras salieron de su boca se arrepintió de haberlas pronunciado. Aquello no era de su incumbencia. La hacían sonar como una novia celosa cuando en realidad solo era…bueno no sabía que era, pero ¿no era ese exactamente el punto? Shaoran y ella no tenían una relación y por lo tanto no tenía derecho a hacerle preguntas al respecto.

—Perdóname, no debí haber hecho esa pregunta. No es de mi incumbencia. — respondió Sakura lo más rápido que pudo.

Sharoran volteó a verla unos segundos antes de regresar su mirada al camino que recorrían.

—Sabes, no pasa nada si mencionas su nombre. La relación que tuve con Meiling no es un tema prohibido. No es necesario que actúes como si me estuvieras insultando.

Sakura se mordió el labio inferior y sintió como el color empezaba a invadir sus mejillas.

—Yo…no lo decía por eso. En realidad, yo solo pensé que debía ser un tema sensible, después de todo, su relación termino hace poco. No quiero entristecerte.

—Es cierto, terminamos hace unos meses, pero sabes, más que tristeza siento…culpa.

—¿Culpa? — preguntó la joven sin saber bien a que se refería.

—Si. Fui muy injusto con ella. Es por eso que decidí que era mejor que termináramos nuestra relación. El cariño que yo le daba no era suficiente. Ella se merecía a alguien que la amara con todo el corazón y yo no era capaz de hacer eso.

¿Por qué? Quiso preguntar Sakura, pero no se atrevió. Le daba tanto miedo que su respuesta no fuera lo que ella esperaba.

—¿Por eso terminaron?

—Si, fue lo mejor. Claro, ella no lo vio así en un inicio, pero estoy seguro que pronto se dará cuenta que lo nuestro no tenía un futuro. Meiling merece ser feliz y estoy seguro que encontrará un hombre que la amé como ella merece. Pero bueno, pensé que tenías hambre ¿No quieres que entremos?

Sakura había estado tan absorta en la conversación que no había notado que el carro se había detenido frente a una pequeña cabaña de madera en medio de los campos ingleses. El exterior estaba lleno de flores de colores que alegraban el día. El sol brillaba radiante, augurando un extraño, pero asombroso día soleado en Inglaterra. En el interior de la cabaña se veían unas cuantas mesas llenas con comensales que disfrutaban sus alimentos con gran entusiasmo. Todo era perfecto.

—¿Entonces? ¿Estás lista para el mejor desayuno que hayas probado en la vida?

—Si. — Respondió Sakura con una gran sonrisa en los labios. — Vamos.

…..

Shaoran no había exagerado cuando le había dicho que aquel lugar era bueno. La comida era riquísima y el ambiente tan acogedor. Verdaderamente le encantaba aquel lugar. Sin duda valía la pena los 45 minutos de recorrido que habían hecho.

—Este lugar es maravilloso. ¿Cómo lo descubriste? — preguntó la joven bebiendo los últimos rastros de té que quedaban en su taza.

—Lo descubrí en uno de mis viajes entre Londres y Birmingham. — contestó Shaoran mirando a Sakura detenidamente. En todo el almuerzo, el joven no había hecho más que mirarla, como si no quisiera perderla de vista.

—¿Birmingham? — preguntó Sakura sorprendida. — ¿Y qué hacías camino a Birmingham?

—Bueno, ahí vivo.

—¿Como? — preguntó Sakura completamente confundida.

—Si, vivo en Birmingham y de hecho es ahí donde empecé mi negocio y poco a poco lo fui extendiendo al resto de Inglaterra y después Europa.

Sakura se quedó en silencio unos segundos asimilando la información. ¿Shaoran vivía en Inglaterra? ¿Cerca de Londres? A dos horas de Londres para ser exactos. ¿Pero cómo era aquello posible? ¿Cómo es que nunca se enteró de eso?

—Pensé que vivías en Francia. — dijo la joven cuando finalmente pudo recuperar el habla.

—¿Francia? ¿Por qué pensaste eso?

—Bueno porque tú y Meiling se conocieron en Francia. Pensé que era lo más lógico.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Shaoran, como si pensara que aquella idea era lo más divertido que hubiera oído en mucho tiempo.

—Si, es cierto que la conocí en Francia, pero solo fue durante un viaje. Inglaterra ha sido mi hogar por los últimos años.

Sakura quedó en silencio nuevamente. De pronto una idea o más bien un recuerdo cruzó su mente.

—El día que te fuiste…el boleto que tenías para mi… ¿es ahí a donde querías llevarme? Birmingham.

—Sabía cuánto amabas Londres. Pensé que si veías lo cerca que estarías de la ciudad que conocías y querías, aceptarías con mayor facilidad quedarte a mi lado y darnos una oportunidad. Ahora que lo pienso bien suena como un chantaje, pero juro que esa no era mi intención. Solo quería hacerte feliz.

Sakura miró detenidamente a Shaoran. Sentía como los ojos se le empezaban a llenar de lágrimas. Lo había hecho por ella. Había elegido aquel país por ella. Y ella ni siquiera tuvo la decencia de presentarse aquel día.

—Oye, no llores. No hay por qué llorar. — repuso Shaoran mientras tomaba las manos de la joven entre las suyas. — Ya todo está en el pasado. No tiene sentido lamentarnos por ello.

—Pero yo…

—Sakura, dije que lo olvides. No te conté esto para hacerte sentir mal. Lo único que quiero es que deje de haber secretos entre nosotros.

Tomando su rostro entre sus manos Shaoran limpió cada una de sus lágrimas depositando un dulce beso en cada lugar húmedo de su mejilla, como si con ellos intentara borra la tristeza de su rostro. Pocos minutos después Sakura se tranquilizó y si respiración regreso a la normalidad. Se sentía tan bien estar entre los brazos del hombre que amaba. Tan segura. Ojalá pudiera quedarse ahí el resto de su vida.

Cuando Shaoran sintió que la joven se había tranquilizado, se separó de ella dejando una considerable distancia entre ellos.

—Hay un lugar que me gustaría mostrarte. Si tienes tiempo.

Sakura tomó una servilleta y empezó a limpiar el maquillaje corrido por sus lágrimas.

—Si, aún tengo tiempo. ¿Qué quieres mostrarme?

—Es una sorpresa. — contestó Shaoran mirándola intensamente. — La última del día.

…..

Pasaron quince minutos de recorrido antes de que Sakura pudiera sentir nuevamente que el auto se detenía.

—¿En dónde estamos? — preguntó la joven con curiosidad admirando la belleza de la pequeña localidad inglesa a la que habían llegado.

—Banbury— contestó Shaoran mientras abría la puerta para salir del automóvil. —Al noroeste de Londres para ser exactos.

—¿Y que hacemos aquí? — cuestionó nuevamente la joven mientras imitaba a Shaoran y abandonaba el coche. — ¿Qué es lo que quieres mostrarme?

Shaoran solo se limitó a señalar con la cabeza la casa que había quedado frente a ellos.

Era una casa hermosa, color blanco y muy amplia. Se encontraba rodeada por un amplio jardín lleno de arboles y flores. Era realmente adorable. Las ventanas eran grandes, lo cual aseguraba una buena iluminación de la casa. El techo color negro contrastaba con el blanco puro de las paredes. Era una casa preciosa, un verdadero paraíso para cualquier familia inglesa, sin embargo, parecía estar deshabitada.

—Es muy bonita. — dijo Sakura después de un rato. — ¿Está en venta?

—Si — respondió Shaoran sin quitar su vista de la vivienda.

—¿Piensas comprarla? — preguntó tímidamente la joven intentando comprender por qué Shaoran la había traído a aquel lugar. Tal vez solo quería su opinión sobre una nueva propiedad que pensaba adquirir.

—Soy yo quien la esta vendiendo.

Sakura se quedó sorprendida ante aquella revelación. Miles de preguntas cruzaron su mente en aquel instante. ¿De verdad esa casa pertenecía a Shaoran? ¿Por qué la estaba vendiendo? Y sobre todo ¿Por qué le estaba haciendo aquella confesión?

—¿Por qué la estas vendiendo? Es muy hermosa.

—Compré los terrenos hace años. Fue la primera adquisición que hice cuando mi negocio empezó a prosperar. Unos meses más tarde empecé con la construcción de la casa. Siempre imagine que este era el lugar perfecto para empezar una familia. Cuando terminó la construcción no me fue posible mudarme a ella. Había pensado que este lugar debía ser el albergue de una familia. Su hogar. No quería vivir yo solo en ella, así que la dejé inhabitada. Cuando conocí a Meiling pensé en más de una ocasión pedirle que nos mudáramos aquí, estaba convencido que finalmente podría tener una familia y llenar esta casa de niños. Sin embargo, nunca me atreví a hacerlo. Algo no se sentía correcto, así que nunca le hablé de este lugar.

Sakura permaneció en silencio escuchando atentamente la historia que Shaoran le contaba.

—Finalmente, hace unos meses, decidí que, si yo no era capaz de habitarla, lo mejor sería ponerla en venta, que alguien más disfrutara del lugar. He recibido una gran cantidad de ofertas por ella, cada una más esplendida que la anterior, pero ninguna de ellas había sido lo que visualizaba para este lugar, hasta la semana pasada.

Antes de continuar Shaoran volteo a ver a Sakura buscando su mirada con la suya.

—Una encantadora familia me hizo una oferta. — continuó el joven sin romper el contacto visual. — Un abogado y su esposa maestra. Tres hijos: dos niños y una niña. No me ofrecen tanto como lo han hecho otros posibles compradores, pero la verdad es que el dinero no me importa. Son personas maravillosas y estoy seguro que podrían llegar a ser muy felices en este lugar.

—Shaoran, ¿Por qué me estas contando esto?

—Tengo que darles una respuesta mañana pero aun no estoy seguro de que decirles, así que estaba esperando que fueras tú quien tomara la decisión.

—¿Yo? — inquirió la joven sintiendo el peso de aquella importante decisión. — ¿Pero por qué debería ser yo quien tenga la última palabra?

—Pues… porque, veras Sakura, esta casa también te pertenece.

La joven se quedó sin habla ante aquella afirmación. Aquello no tenía sentido. Ella nunca había visto esa casa antes y jamás había estado Banbury.

—Shaoran, no estoy entendiendo nada.

Una sonrisa triste se dibujó en los labios de Shaoran.

—Esta casa la construí para ti. La construí pensando en ti. En nosotros. Aun cuando estaba convencido que no había un futuro para nosotros, una pequeña parte de mi siempre tuvo esperanza. Esperanza de que las cosas fueran diferentes, de que nuestros caminos se volvieran a cruzar. Así que inconscientemente nos construí un hogar. A la mitad de distancia entre Londres y Birmingham. El punto donde se unen nuestros dos mundos. Es ahora que finalmente me doy cuenta que esa es la verdad. Esa es la razón por la que ninguna otra opción era aceptable. No podía vivir solo en ella. No podía vivir en ella con Meiling pero tampoco he sido capaz de vendérsela a nadie. La familia que visualizo viviendo en esta casa en la nuestra. Es contigo con quien quiero un futuro.

Las lagrimas habían empezado a rodar por las mejillas de Sakura. ¿Acaso estaba soñando? ¿De verdad seguía amándola? ¿A pesar del tiempo y de todo lo que había hecho? ¿Era posible que aun la quisiera a pesar de los años? Pero ella mejor que nadie sabía que aquello era posible, porque sin importar el tiempo que transcurriera, ella siempre estaría enamorada de Shaoran.

Sin embargo, tenía miedo. Miedo de que todo fuera un sueño como el que había tenido tantas veces. Un sueño del que pudiera despertar y tener que afrontar nuevamente la realidad y la soledad. No quería volver a ilusionarse y encontraste nuevamente con el corazón roto.

¿Pero que más podía hace sino arriesgarse?

La vida le estaba presentando un maravilloso y muy inusual presente: una tercera oportunidad. Una nueva oportunidad de ser feliz junto al hombre que amaba.

—Así que esta casa también te pertenece Sakura. Yo todavía quiero todas esas cosas contigo. Siempre las he querido. Tu eres la única que puede decidir que va a ocurrir. ¿Existe la posibilidad de que mis anhelos para este lugar se vuelvan realidad? ¿O será mejor que simplemente la venda y me deshaga de ella definitivamente?

Las lágrimas seguían cayendo por las mejillas de Sakura. No podía hablar. Su garganta estaba cerrada por la emoción. Shaoran la amaba y ella lo amaba a él. Aun no podía creerlo.

Sin poder soportarlo más Shaoran se acercó a la joven y tomó su rostro entre sus manos, limpiando con los pulgares las lagrimas que caían por el rostro de la joven.

—Por favor Sakura, habla de una vez, termina con mi agonía. — su voz estaba quebrada. Llena de angustia. De miedo.

Sakura posó sus manos sobre el pecho de Shaoran sintiendo la rapidez con la que latía su corazón.

Lo amaba tanto.

Sakura logro con gran esfuerzo controlar sus emociones, recuperando finalmente el habla.

—Voy a necesitar una habitación grande donde pueda ensayar mis escenas.

Shaoran soltó una carcajada de alivio y felicidad, libreándose con ella de todos sus miedos, enojos y frustraciones.

—Lo que tu me pidas cariño, — dijo el joven acercando su rostro al de la mujer que amaba — sería capaz de construirte tu propio teatro si me lo pidieras.

Finalmente, Shaoran terminó con la distancia que los separaba, sellando su acuerdo con un beso lleno de pasión y amor.

Cuando los jóvenes amantes se separaron para recuperar el aliento, Sakura vio la oportunidad para confesar las palabras que debió haber dicho muchos años atrás.

—Te amo. — dijo la joven con voz fuerte y decidida. Era la primera vez que decía aquellas palabras a Shaoran y no quería que quedara ninguna duda de sus sentimientos. Nunca más quería separarse del hombre que tenía entre sus brazos y necesitaba que él supiera que a pesar de todos sus errores, su corazón siempre le había pertenecido. —Te amo tanto. Te he amado por todos estos años, y te amaré por el resto de mi vida.

—Yo también te amo. — contesto Shaoran mientras acariciaba su labio inferior con la punta de sus dedos. —Y pienso repetirte esas palabras todos los días por el resto de mi vida.

Sakura sonrió con alegría, sintiéndose amada y protegida. Habían pasado muchos años separados, pero finalmente la vida les daba la oportunidad de vivir su amor.

—Bésame — pidió la joven con la intención de no perder más tiempo del que ya les había sido robado.

Shaoran sonrió tiernamente y prosiguió a ejecutar la solicitud de su amada.

Sakura se entregó por completo al beso y a los brazos del hombre que amaba. Finalmente, tras años de tristeza y de soledad, ahora se sentía plena, feliz y tranquila, porque sabía que todo estaría bien. Finalmente estaba con él, con su Shaoran. Finalmente era capaz de ver un futuro para ellos. Un presente. Finalmente estaba donde pertenecía. Finalmente estaba en casa.

FIN

…..

Notas de autor: ¡Hola a todos! Se que deben odiarme por todo el tiempo que he tardado en actualizar. No puedo creer que ya haya pasado un año desde la ultima vez que subí un capítulo. De verdad lo siento mucho, pero bueno, finalmente aquí esta, el último capítulo. Espero que les haya gustado y que haya cumplido con sus expectativas. También quiero agradecer infinitamente su paciencia y apoyo. Gracias por sus reviews que en gran parte fueron los que me impulsaron a no dejar la historia inconclusa. Muchas gracias por todo y espero que le haya gustado la historia. Nos leemos pronto y por favor, compártanme sus opiniones y sugerencias. La próxima semana espero poder subir un pequeño epilogo que tengo planeado. Nuevamente, gracias.