Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.
Título original: A Happy Nightmare
Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh
Traducción: Nerissa Nacreous
Capítulo 14
Al día siguiente después del desayuno, Severus nuevamente le indicó a Hermione que lo siguiera afuera. Su prueba estándar consistía en levitar un tronco, incendiarlo, explotarlo y luego repararlo. Cada hechizo se repitió tres veces.
Según lo acordado, ella hizo las pruebas después de cada comida. El cuarto día parecía que su magia comenzó a comportarse de nuevo. Cuando se probó después del almuerzo, sus hechizos solo habían fallado dos veces. Hermione se quedó mirando el bosque mientras Severus garabateaba algunas últimas notas.
–Parece que tu magia está volviendo a la normalidad– comentó.
–Hmm– acordó Hermione distraída.
–¿Está todo bien?
Podía sentir que él estaba parado detrás de ella. –Sí– respondió ella– estaba pensando que me encantaría salir a correr.
–Entonces iremos a correr.
–¿De Verdad?– Hermione chilló alegremente y mirando por encima de su hombro, completamente extrañada por el iremos en su declaración.
–Sí– afirmó.
Sin más demora, Hermione cambió a su forma animal. La pequeña y feliz lince comenzó a correr en círculos, persiguiendo su propia cola hasta que una gran garra negra la derribó. Reflexivamente ella rodó en una postura defensiva. Ella parpadeó confundida ante la gran pantera negra de pie frente a ella.
Hermione inclinó la cabeza. –¿Profesor Snape?– pensó.
La pantera se sentó con un sonido tan irritado que su sospecha fue confirmada. Ya no pudo contener su emoción, ella juguetonamente atacó sus patas delanteras antes de alejarse en dirección al bosque.
Severus trotó detrás de Hermione, retumbando profundamente en su pecho. Se había sorprendido cuando ella se había abalanzado sobre sus patas delanteras, pero la pequeña lince obviamente estaba exuberantemente feliz de estar corriendo.
Una vez en el bosque, tuvo que controlarse para seguirla. Ella era mucho más pequeña que él y pasaba por aberturas en las cuales nunca podría pasar. Sus direcciones cambiantes en los momentos más extraños tampoco ayudaban.
En un momento dado, casi choca con ella cuando se detuvo de repente. Podía oler al conejo y un movimiento de sus orejas le indicó que estaba a su derecha. El lince comenzó a asechar a su presa. El bufido de Severus salió como un rugido. Sorprendió al conejo pero Hermione se abalanzó de todos modos. Ella corrió alrededor de él y se lanzó de nuevo. Su pecho retumbó nuevamente cuando dejó escapar otro suspiro de resignación. Ella había soportado sus interminables pruebas para él, él podría lidiar con esto.
Observó al lince que estaba siguiendo y reflexionó sobre cuán bien se adecuaba su forma de animal a Hermione: un felino mediano con un pelaje rizado, feroz y adorable. Ella era un haz de energía feliz y rápido en sus pies.
Después de otro extraño cambio de dirección, terminaron en un pequeño claro lleno de flores. Severus observó a Hermione vagar de flor en flor, olisqueándolas y de vez en cuando estornudando. Su deambulación la llevó de regreso a él. En un comportamiento muy felino ella frotó su cabeza contra su costado. Se puso rígido pero relajado mientras ella trotaba y se acurrucaba bajo el sol. Él podía escucharla comenzar a girar.
Sintiéndose protector de este pequeño felino, dio dos vueltas al claro en busca de amenazas. Al no encontrar ninguno, se acurrucó un poco al lado de Hermione. La vio quedarse dormida y mantuvo la guardia, sus orejas constantemente girando y contrayéndose.
Ante los primeros signos de una pesadilla, él la empujó con la nariz. Una parte de él notó lo bien que olía pero rápidamente aplastó esa línea de pensamiento. Mientras parpadeaba, él dio un paso atrás, permitiéndole estirar. Un movimiento de su cola le dijo que estaba lista para irse.
Al mirar el sol pensó que ya era hora de regresar. Lideró el camino y ella lo siguió en silencio, solo de vez en cuando se abalanzaba sobre algo o salía corriendo. Podía ver que estaba pasando el mejor momento de su vida, por lo que sufrió en silencio. En el camino, notó algunas hierbas y plantas útiles y almacenó la información para su uso posterior.
Una vez en el jardín, sacudió su cuerpo una vez y se transformó en su yo habitual. Se volvió hacia Hermione. El lince estaba sacudiendo la cabeza, arañando la tierra y girando en pequeños círculos. Ella parecía completamente frustrada.
–¿Hermione?– dijo interrogativamente.
Después de un par de círculos más ella se sentó y lo miró a los ojos. Lo tomó como una invitación a usar Legilimens.
–¡Soy una mierda!– le gritó una vez que llegó a su mente –¡Estoy atascada! ¡Por el amor de Merlín! ¡No puedo transformarme! ¡Esto no puede estar sucediendo!
Severus no pudo evitarlo, comenzó a reír.
–Esto. No. ¡Es gracioso!– ella prácticamente gritó. –Usa homorphus animagus en mí.
–No– respondió– no, no lo haré.
–Sí, sí lo harás– insistió– no puedo permanecer así para siempre. ¡Ni siquiera me gustan los ratones!
Esto hizo que Severus se riera de nuevo. Hermione lo miró.
–Probablemente sea solo tu magia actuando de nuevo– dijo. –Si no puedes retransformar en una hora, te ayudaré.
Rompió contacto visual y se alejó, terminando afectivamente toda conversación. Hermione hizo un sonido de siseo molesto pero él solo se rió entre dientes en respuesta. Él mantuvo abierta la puerta de la cocina. Ella entró majestuosamente, dirigiéndose directamente a la chimenea.
–¿Señorita Hermione?– Elora dijo confundida.
Un movimiento de la cola de Hermione fue su única respuesta.
–Ella está atascada– dijo Severus.
–Oh– respondió Elora.
–Esperaremos una hora para ver si ella podrá regresar por su cuenta.
El elfo asintió y caminó hacia el gato molesto frente al fuego.
–Bueno– dijo mientras rascaba a Hermione detrás de las orejas– eres una bella lince señorita Hermione.
El lince comenzó a ronronear fuertemente. Severus se sintió extrañamente celoso de su elfina doméstica.
Gracias por leer.
