—Sólo es un rasguño, no...es nada —susurra a su hermano, que tiene los ojos clavados en su rostro.
Ella se fuerza a verle la herida y los borbotones de sangre en un coágulo en dónde antes estaba su brazo y parte de su torso que el oso le ha arrancado.
Le quedan unos cuantos segundos más y el niño no puede ni siquiera gritar.
El oso se aleja con la boca ensangrentada al oír el chillido estridente de la muchacha.
...
Hot Pants despierta sobre el tronco del árbol en el que se había quedado acampando, la hoguera está apagada ya.
Siente el estómago vacío y una repentina sensación de estar sola en el mundo le humedece los ojos, y le hace gritar a ese cielo que se veía sobre todas las copas de los árboles de Arizona.
El grito que se le hace liberador, pero su garganta lo resiente y se obliga a buscar algo de agua. Y piensa en lo difícil que es encontrar a Cristo, mientras el agua se le corre por las comisuras y los hipidos y sollozos se multiplican progresivamente.
...
—Fue mi imaginación o acabo de oír algo justo por allá.
—Olvídalo, Gyro, vamos atrasados.
—Eso no es cierto, sólo hay que dar un vistazo. —Gyro entorna los ojos ante la oscuridad entre la enramada del bosque y los sonidos de los animales nocturnos.—Hasta podríamos cortar camino.
Johnny con las mejillas rojas por el aire de la noche, sólo cabalga por delante, como habían planeado, rodeando la arboleda y reacio a admitir que si pudiera usar las piernas, saldría corriendo de ahí, como quizá quienquiera que fuese el que había gritado de forma tan espeluznante.
