Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.
Título original: A Happy Nightmare
Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh
Traducción: Nerissa Nacreous
Capítulo 18
Era complicado, pero definitivamente valía la pena el riesgo. En la cena ella aprovechó su oportunidad.
–Severus– dijo con una pregunta en su voz.
–Hmm– respondió, mirándola y masticando su último trozo de carne.
Ella se mordió el labio. –Me preguntaba si lo harías, quizás, uhm, ...
Sintió un sonrojo subir a sus mejillas y miró hacia su plato vacío. Ella había esperado preguntar esto de una manera compuesta, pero obviamente eso no iba a suceder. Levantando su vista y lo intentó nuevamente.
–¿Podrías considerar enseñarme Oclumancia?
Él la miró con sorpresa. Hermione estaba a punto de disculparse por su pedido cuando finalmente habló.
–¿Por qué?
Ella lo miró. –Parece una habilidad muy útil de tener– respondió.
Él entrecerró los ojos, cómo si se diera cuenta de que tenía motivos ocultos.
En realidad los tengo,pensó y soy mala ocultándolos, así que probablemente lo sepa.
Nuevamente permaneció en silencio por un largo tiempo. Por el rabillo del ojo, Hermione vio a Elora observándolos, alternando de ella a Severus y de vuelta, como si siguiera un partido de tenis.
–Muy bien.
Hermione casi saltó sorprendida por sus repentinas palabras. Al darse cuenta de que él había aceptado, ella le sonrió ampliamente.
–¿Has hecho alguna lectura del tema?– preguntó.
Hermione casi lo fulmina con la mirada. ¡Qué pregunta para hacer! Ella había leído algo extensamente cuando Harry había estado tratando de aprender en su quinto año.
–Lo hice– respondió ella, tratando de mantener su rabieta fuera de su voz. –Pero si tienes un libro particular en mente, estoy feliz de leer un poco más– admitió.
Severus sonrió. –No tengo dudas de que lo harías– respondió. –¿Has leído "Teoría avanzada sobre oclumancia y legilimancia de Theodore Mandrack"? No está en la biblioteca de Hogwarts.
Hermione buscó sus recuerdos. –No creo que lo haya hecho– hizo un puchero.
Él se rió por su tono. Ella decidió que el sonido valía la pena de su irritación.
–No te preocupes– dijo –lo tengo en mi estudio. Una vez que hayas terminado de leerlo, discutiremos y comenzaremos tu entrenamiento.
Hermione prácticamente de la alegría estaba rebotando en su silla. Sacudió la cabeza con alegría y fue a buscar el libro. Como de costumbre, se instalaron en la biblioteca por la noche y Hermione ansiosamente comenzó a leer.
Tardó dos días en comprender completamente el libro.
–He terminado tu libro– anunció en el cena.
–¿Y lo entiendes?
Ella rodó sus ojos hacia él, haciéndolo sonreír.
–Estoy bastante segura de haber captado la teoría.
–¿Alguna pregunta?
–Sólo una– respondió ella– ¿cómo se elige el tipo de escudo que se utilizará? Hablan de varias posibilidades, desde un muro de piedra, a la niebla, a un bosque. Pero ¿cómo sabes qué usar?
–Probando todos– respondió. –Sigues probándolos hasta que encuentras el más fácil de mantener.
–¿Cúal es el tuyo?
Severus la miró, como si decidiera si decirle o no.
–Oscuridad– finalmente respondió– oscuridad impenetrable. Si alguien tratara de invadir mi mente ahora, él o ella no vería absolutamente nada.
Hermione pensó eso por un momento. –¿Qué pasa si no quieres que el invasor sepa lo que estás protegiendo? Sé que es posible presentar sólo recuerdos seleccionados o incluso falsos, pero ¿puedes hacer un escudo para ti o para ellos?
Una pequeña sonrisa jugó alrededor de sus labios. Sabía que se dio cuenta de que estaba preguntando cómo había logrado evadir a Voldemort.
–No se forma un escudo con esos recuerdos, tal cosa es demasiado compleja para mantener por mucho tiempo. El truco es no incluir esos recuerdos dentro de los límites del escudo. Se necesita bastante práctica ya que el instinto natural es escudar todo ".
–¿Y qué pasa si tu atacante requiere un recuerdo, falso o verdadero, que está confinado en tu escudo?
–Dejas que se filtre mientras él o ella está ocupado con otro recuerdo.
Hermione lo miró con asombro. Ella no pudo evitar la admiración en su voz. –Eso suena increíblemente difícil. No me puedo imaginar la cantidad de control que se necesita para eso.
Él inclinó su cabeza en reconocimiento de sus palabras. –Comenzaremos tu entrenamiento mañana después del desayuno, cuando la mente todavía está fresca y concentrada.
A la mañana siguiente, Hermione estaba emocionada y aprensiva. Estaba encantada de pasar más tiempo con él y de aprender una nueva habilidad. Al mismo tiempo, temía que en su mente sintiera un afecto cada vez mayor por él y se sintiera repelido.
Después del desayuno, Severus hizo un gesto para que lo siguiera a la pequeña sala de estar que usaban. Con un movimiento de su varita, las dos sillas del salón se movieron para colocarse una frente a la otra.
–¿Segura que quieres hacer esto?– preguntó después de que ambos tomaron sus asientos.
Hermione asintió. Él respondió con un gesto de su parte.
–Bien, entonces– dijo– comenzaremos enseñándote cómo alejarme de tu mente. No dudo que haya algunos recuerdos que no quisieras compartir. Si sabes cómo expulsarme, solo echaré un vistazo. No pelearé contigo cuando esto suceda. ¿Puedes confiar en mí en esto?
Hermione encontró esto una pregunta tonta. Si ella no confiaba en él, nunca habría pedido esto. Pero él parecía necesitar su respuesta, así que ella le dio un sólido "Sí".
–Bien– dijo. –Como sin duda has leído, la oclumancia es sobre todo la habilidad para enfocar y controlar la propia mente. Para expulsarme, te enfocas en mi presencia en tu mente y mentalmente me das un empujón para echarme.
Hermione asintió en comprensión. Severus se inclinó y la miró a los ojos. Su aliento se enganchó levemente.
–Ahora entraré en tu mente– dijo. –Me quedaré en la superficie y no intentaré buscar en ninguno de tus pensamientos o recuerdos. Dejaré que se conozca mi presencia. Trata de expulsarme.
La intensidad de sus ojos cambió y Hermione tuvo la sensación más extraña. Como si alguien le estuviera haciendo cosquillas en el cerebro. Curiosamente se acercó a él, tratando de examinarlo.
–Veo que me has encontrado.
Si era posible saltar mentalmente en sorpresa, entonces eso era exactamente lo que ella hizo. Su risa reverberó en su mente, desencadenando exactamente esos recuerdos y emociones que no quería que él viera. Presa del pánico, hizo lo que él y los libros le habían dicho que hiciera y le dio un poderoso empujón.
Ella parpadeó cuando su visión se enfocó nuevamente. Severus la estaba mirando.
–No debería sorprenderme que lo hayas logrado en tu primer intento– murmuró.
Hermione se sonrojó y se mordió el labio, mirando hacia otro lado.
–Vamos a repetir esto hasta que puedas hacerlo instantáneamente– dijo después de un momento de silencio.
Durante la hora siguiente, ella lo apartó repetidamente de su mente. Severus deliberadamente aligeró su toque cada vez que entró en su mente, lo que hizo más difícil para ella encontrarlo.
–Pero– razonó Hermione– no es como si un verdadero intruso golpeara la puerta de entrada.
Justo cuando ella empezaba a tener dolor de cabeza, se reclinó en su silla.
–Esto servirá para hoy– dijo, masajeándose las sienes con sus largos dedos.
Hermione frunció el ceño ante la pequeña muestra de incomodidad.
–¿Hice algo mal?
Él la miró por un momento antes de responder.
–Tener la mente presionada y empujada repetidamente no es una sensación agradable– respondió secamente.
Ella se mordió el labio. Su tono se suavizó.
–No hiciste nada mal, Hermione. Cómo de costumbre, lo hiciste muy bien. Cuanto más fuerte es el dolor de cabeza, mejor es el estudiante.
Ella no sabía si estar feliz o molestarse con esa respuesta.
Él sonrió ante su expresión confundida y se levantó. –Nada que una poción de dolor de cabeza no pueda resolver– dijo. –Te veré en el almuerzo.
Hermione miró la chimenea vacía durante un largo tiempo antes de levantarse. A ella no le gustaba la idea de que le estuviera dando dolores de cabeza, pero obviamente sabía que sucedería, así que tampoco podía sentirse culpable por eso.
Gracias por leer.
