Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.

Título original: A Happy Nightmare

Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh

Traducción: Nerissa Nacreous


Capítulo 21

Lentamente, Hermione comenzó a despertarse. Ella se sentía completamente relajada y contenta. Y agradablemente cálida también. Al estirarse, notó que había un cuerpo duro pero cómodo junto a ella. Poco dispuesta a despertarse completamente, se acurrucó más cerca de él. Había una mano acariciando su cabello también, qué lindo. Inhalando profundamente, olió especias y pociones y ... Ella se detuvo cuando cayó en cuenta de quién era.

Por un momento, consideró seguir fingiendo estar dormida, pero la mano ya había detenido su caricia y no había forma de que pudiera ocultar el sonrojo que seguramente aparecería.

–¿Estás despierta? –escuchó a Severus preguntar suavemente. Ella abrió los ojos y parpadeó un par de veces. Luchó contra el impulso de pasar su mano por la camisa que cubría su pecho. Él estaba tan cerca.

–Sí– finalmente respondió. Inmediatamente rodó fuera de la cama, dejándola fría y confundida.

–Mis disculpas señorita Granger– dijo mientras se acomodaba innecesariamente la ropa. Hermione se sentó en la cama.

–¿Señorita Granger? – ella preguntó. Él la miró, pero evitó sus ojos, parecía nervioso.

–Hermione– admitió. –Sé cómo debe verse esto y me disculpo, pero no me soltaste.

–¿No te dejaba ir? – ella respondió, todavía confundida.

–No, tú, uhm, te quedaste dormida mientras te cargaba y tú, uhm, te agarraste firmemente a la camisa. Te volviste inquieta una vez que conseguí liberarme. Yo, uhm, tomé tu mano con la esperanza de que te calmaras y tú, uhm, me has tirado.

–Oh– dijo Hermione. –Eso tiene sentido– murmuró para sí misma.

–¿Que tiene sentido? – preguntó. Aparentemente él la había escuchado. Ella lo miró a él. Dudando ella se mordió el labio, pero finalmente le respondió.

–Confío en que me mantendrás a salvo.

Él pareció sorprendido por eso. Ella lo miró, sonriendo ampliamente. Ella nunca había visto a Severus más que confiado. Verlo tan nervioso era definitivamente nuevo. Y lindo, decidió.

–¿Por qué preguntaste si estaba despierta? – musitó en voz alta. Él sonrió.

–Hablas mientras duermes. –Oh, Merlín– Hermione gimió –¿qué dije?

Él sonrió– Nada de importancia.

Con fluidez, Hermione se levantó de la cama y se acercó a Severus. Ella empujó su pecho.

–¡Dime lo que dije! – exigió.

Su sonrisa se hizo más amplia. Parecía haber recuperado su equilibrio.

–No.

–¡Severus! – ella gimió.

Él se rio entre dientes. –No. Voy a mi estudio, ya perdí suficiente tiempo. Nos vemos en la cena.

–¿Cena?

–Eres bastante durmiente, Hermione– entonó. –Ya pasó la hora del almuerzo.

Con un 'pop' se había ido. Ella miró fijamente el lugar que había desocupado antes de encontrar su varita mágica y lanzar un Tempus. Eran casi las dos de la tarde. ¡Ella había dormido por casi cuatro horas! ¿Realmente se había quedado con ella tanto tiempo? ¿Por qué?

Seguramente ella estaba equivocada. Ella lanzó el Tempus de nuevo. Todavía eran casi las dos de la tarde. Su estómago gruñó. Sintiéndose desconcertada por su comportamiento, y haciéndole girar en su cabeza, fue a la cocina en busca de un refrigerio.

A la mañana siguiente, somnolienta, entró penosamente en la cocina y encontró a Elora acompañada por otro elfo. Al darse cuenta de que probablemente insultaría a Elora ofreciendo ayuda frente a otra elfo de casa, se sentó en la silla de la cocina.

–Buenos días– saludó a los dos.

Elora le dio una taza de café.

–Buenos días– saludó. –Este es Trippy de la casa noble Marrot.

–Hola Trippy– saludó Hermione una vez más tomando un sorbo de su café. –¿Estás aquí de visita?

–Elora es una amiga de verdad, señorita– respondió el pequeño elfo. –Pero no solo he venido de visita. Estoy muy avergonzado, he venido a pedirle ayuda a Elora.

Hermione levantó una ceja. A estas alturas ya había aprendido que su trabajo era el mayor orgullo de los elfos. Pedir ayuda no puede ser fácil.

–Mis maestros y sus dos hijas han caído enfermos. No soy más que un elfo– Trippy continuó mirando hacia abajo en señal de derrota.

Hermione miró a Elora.

–Bueno– dijo–si Elora está dispuesta a ayudarte, no creo que a Severus le importe.

–¿No me importaría qué? – sonó desde la puerta.

Hermione le sonrió a Severus. La noche anterior había sido incómoda, pero ella no fue disuadida.

–¡Maestro Snape! – Trippy exclamó. –Este humilde elfo ha venido vergonzosamente a pedir ayuda a Elora.

Elora continuó la conversación. –Toda la familia Marrot ha caído enferma. Cuidar de todos los miembros junto con el mantenimiento de la casa y la propiedad es mucho trabajo para un elfo doméstico. Ella miró a Trippy. –Maestro– agregó.

Lo último sorprendió a Hermione. Sabía que Severus odiaba ser llamado maestro. Pero parecía haberlo esperado y no reaccionó. Se volvió hacia Trippy.

–¿Un sanador los ha visto?

–Sí señor, tienen señor. Tengo pociones para darles. El sanador dijo que estarían bien después de otra semana de reposo.

Severus asintió y miró a Elora. Alguna comunicación tácita pasó entre ellos.

–Muy bien– dijo. –Elora, te libero temporalmente de tus deberes hacia mí y hacia mi propiedad para que puedas servir completamente a la familia Marrot para la próxima semana.

–¡Oh, no, maestro, no puedo dejarle! Voy a dividir mi tiempo. Elora respondió.

Sin embargo, Hermione sintió que la respuesta era solo para mostrarse. Ella miró el acto con interés.

–Podemos valernos por nosotros mismos. Insisto– respondió Severus.

Elora parecía como si fuera a burlarse, protestar un poco más, pero Trippy intervino.

–¡Maestro Snape, eres muy amable! Gracias, gracias. Hizo una profunda reverencia.

Elora se dirigió a él. –Trippy, debo terminar el desayuno para Maestro y Señorita, luego iré a buscarte.

–Sí, por supuesto– estuvo de acuerdo Trippy.

Después de otra reverencia y una lluvia de gracias, desapareció. Elora dejó escapar un suspiro y levantó una ceja hacia Severus.

–¿Estás seguro? – ella preguntó, renuencia clara en su voz.

Severus sonrió. –Sí, lo estoy. Ya no soy un espía Elora. No voy a aparecer repentinamente cubierto de sangre.

Ella le dio una sonrisa maliciosa. –Tu caldero podría explotar ...

Él la fulminó con la mirada, actuando insultado, haciendo reír a la elfina de la casa. Elora terminó y sirvió el desayuno antes de enfrentar a los dos.

–Bien, entonces me voy. Sabes que todavía puedes llamarme cuando surja la necesidad.

Esto le ganó un giro de los ojos por parte de Severus. Luego se volvió hacia Hermione, dándole a la bruja una mirada severa.

–¡Será mejor que cuides bien de él! – ella declaró firmemente antes de desaparecer rápidamente.


Gracias por leer.