Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.
Título original: A Happy Nightmare
Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh
Traducción: Nerissa Nacreous
Capítulo 24
Mientras miraba hacia sus ojos abiertos y color miel, la realidad lo golpeó. Recordó el pensamiento que había tenido hace algún tiempo: "No la merezco". Dio un paso atrás, con los brazos a los lados.
–Mis disculpas Hermione– dijo– esto no debería de haber sucedido.
Ella le frunció el ceño. –Espera. ¿Qué?
–Te dejo seguir con tu té.
Se dio la vuelta y se alejó.
–¡Severus, no!
Contra su buen juicio se detuvo. Inclinó la cabeza, dejando que su cabello ocultara su rostro. Detrás de él, la oyó saltar del mostrador.
–Ese beso, eso, fue increíble– dijo con tono entrecortado.
Él no tuvo que darse la vuelta para saber que ella se estaba mordiendo el labio otra vez.
–Yo, quiero ver a dónde nos lleva.
Sabía que tenía que ponerle fin ahora. Quería responder, no ansiaba nada de eso, pero se dio cuenta de que no podía.
–No tengo nada que ofrecerte– dijo en su lugar.
–Sabes que eso no es cierto! – ella respondió. Él la ignoró.
–Además, tengo el doble de tu edad.
–¿Y eso qué?
Ella agarró su brazo izquierdo, su mano cubrió la marca oscura debajo de su camisa. Esto sirvió para estabilizar su resolución. Él miró su mano.
–Te mereces a alguien mejor. Alguien de tu edad. Alguien que pueda darte una vida feliz, a la intemperie. Alguien que no esté ... marcado.
–¿De eso se trata?
Ella se puso delante de él y le dio un golpe en el pecho.
–¿Crees que me importa eso?
–La gente pensará mal de ti por tu asociación conmigo.
Hermione puso sus manos en sus caderas, dándole una mirada que habría asustado a un hombre menor hasta la muerte. –¡Pues bien, déjalos pensar! ¡Aquellos que piensan como tales son idiotas y no merecen nuestra atención!
Él se sorprendió por su arrebato. Ella casi nunca condenaba a una persona, siempre tratando de ver lo mejor de ellos. No pudo evitar molestarla un poco: –palabras tan duras señorita Granger.
–Bueno, son ciertas.
Él se puso serio de nuevo. –Tan ciertas como las mías.
Ella se acercó, le puso ambas manos en el pecho y lo miró. –No me importa, todo lo que quiero es a ti.
Sus manos se deslizaron alrededor de su espalda mientras lo abrazaba.
–Nunca pensé que te interesaría una molesta sabelo todo– confesó.
Por un momento se quedó allí, dividido entre lo que quería y lo que pensaba que era correcto. Al final se rindió. Había dicho la verdad antes, estaba perdiendo la pelea. Él tentativamente envolvió sus brazos alrededor de ella.
–De hecho, me gusta lo hermosa, brillante y sabelo todo– dijo en voz baja.
Sus brazos se apretaron alrededor de él. –¿Piensas que soy hermosa? – preguntó ella tranquilamente.
–Sí– respondió. Ella inclinó la cabeza hacia atrás para mirarlo. –¿De verdad? – ella sonaba incrédula.
Él sonrió. –Sí.
Ella se estiró y presionó suavemente sus labios contra los de él. El beso fue lento esta vez, pero no menos maravilloso. Presionó su frente contra la de ella.
–¿Estás segura? – preguntó, necesitando la tranquilidad de saber que no estaba cometiendo un error.
–Sin duda– respondió ella. Se quedaron así hasta que el hervidor comenzó a chillar. Juntos prepararon el té. A menudo la atrapaba sonriéndole y él le devolvía la sonrisa. Parte de su mente le estaba gritando lo mala que era esta idea, pero hizo todo lo posible por ignorarlo. Regresaron a la biblioteca, sentándose de la misma manera que antes. Después de un tiempo, los dedos de los pies de Hermione comenzaron a amasar su pierna. Él la miró. Ella fingía inocentemente leer. Con un giro de sus ojos, él puso su mano en sus tobillos y comenzó a dibujar patrones. Un suspiro escapó de sus labios. Él sonrió.
–De todas formas, realmente no necesito esa mano– mencionó –puedo pasar las páginas mágicamente.
Esa noche, Hermione estaba dando vueltas en la cama. Habían pasado el resto del día juntos, rozándose uno con el otro, robando besos. Ella sintió que Severus todavía estaba un poco vacilante, pero a ella no le importaba. Ella estaba segura de que él estaría seguro pronto.
Girándose una vez más, dejó escapar un suspiro. ¿Cómo era posible que ella ya lo estuviera extrañando? Se habían retirado hace apenas un par de horas. Saltando a su estómago, recordó haberse despertado al lado de Severus hace un par de días. Se había sentido maravilloso, cómodo y, sobre todo, seguro.
Acostada a su lado, se dio cuenta de que ahí era donde ella quería estar. Tenía la sensación de que dormiría profundamente junto a él. Ella comenzó a preocuparse y morderse el labio. ¿Se atrevería? Moviéndose nerviosa ella consideró.
Eso sería una mala idea, decidió.
Pero entonces, ¿por qué ella ya estaba en la mitad del pasillo? Cambió su peso de un pie al otro frente a su puerta.
¡Esta es una mala idea! Pensó de nuevo antes de empujar ligeramente la puerta para abrirla.
Al entrar, miró la cama. Su silueta fue delineada por la luz de la luna que se filtraba a través de las cortinas. Estaba durmiendo de lado, acurrucado. Su pelo estaba extendido sobre su cara y sobre el cojín. Hermione sonrió. Parecía tranquilo.
Después de mirarlo por más de un minuto perdió el nervio. Se dio la vuelta para regresar a su propia habitación.
–¿Hermione?
Ella chilló de sorpresa. Mirando por encima del hombro, vio que no se había movido. ¿Había estado despierto todo el tiempo?
–¿Estás bien?
Ella tanteó el dobladillo de la camisa. –No pude dormir– respondió con timidez.
Él zumbó sin compromiso y levantó las mantas a su lado. Sorprendida pero extraordinariamente feliz, saltó hacia la cama. Cuando ella se arrastró y se acurrucó contra él, él envolvió su brazo alrededor de ella y besó la parte superior de su cabeza.
–¿Mejor ahora? – le preguntó adormilado.
Ella respondió con un sonido feliz, ininteligible, ya medio dormida. Ella podía sentirlo sonreír en su cabello antes de dejarse llevar por el sueño, completamente satisfecho.
Gracias por leer.
