Disclaimer: El mundo y los personajes pertenecen a J. K. Rowling y la historia pertenece a Noppoh, quien me ha otorgado el permiso para traducir la historia.

Título original: A Happy Nightmare

Autor: Noppoh u/7858204/Noppoh

Traducción: Nerissa Nacreous

Capítulo 25


A la mañana siguiente se encontraron haciendo el desayuno un poco tarde; ambos habían fingido dormir mucho más allá de su hora habitual, ninguno quería dejar la comodidad de los brazos del otro. Severus estaba haciendo huevos revueltos, mientras que Hermione estaba dividiendo la masa por bollos. Las pequeñas sonrisas y los choques entre sí hicieron que la mañana fuera aún más agradable. Un repentino "estallido" detrás de ellos los hizo girar a ambos, con las varitas en alto. Severus notó que Hermione había dado un gran paso hacia él, por alguna razón esto hizo que su corazón se hinchara.

–¡Elora! – exclamó Hermione. Ella bajó rápidamente su varita.

–No te esperábamos de regreso todavía. ¿Está todo bien?

Elora estaba parada con las manos en las caderas, mirando la varita que Severus seguía señalando en su dirección.

–Eres paranoico – comentó la elfina. Severus simplemente levantó una ceja.

–¡Bien! ¡Bien! Los gusanos flubber son una plaga.

–¿Qué? –preguntó Hermione, confundida.

–Es una contraseña – explicó Severus, sonriéndole – después del truco que Dobby hizo en Malfoy Manor, algunos Mortífagos se volvieron más creativos en su uso de los elfos domésticos. Devolvió su atención a los huevos que estaba cocinando.

–¿Está mejor la familia Marrot? - continuó halándole a Elora.

–Sí, están fuera de la cama y pueden cuidarse una vez más. Hubo una pausa.

–¿Qué hacen preparando el desayuno a esta hora? –Elora preguntó.

Por el rabillo del ojo, vio a Hermione sonrojarse y darse la vuelta rápidamente.

–Ella no se pierde de nada, ¿verdad? – susurró Hermione.

–No, no lo hago– fue su respuesta.

La bruja se puso aún más roja. Severus se rió entre dientes y la empujó contra su costado, besando la parte superior de su cabeza.

–¡Finalmente! – Miró por encima del hombro para ver que Elora había lanzado los brazos al aire ante su exclamación.

–¡Ahora siéntate a la mesa, están arruinando mi cocina!

Una semana después, Hermione se sentía muy, muy optimista. Ella no había tenido una convulsión o temblor desde el encendido en la cocina. Severus todavía estaba un poco vacilante a su alrededor, pero de vez en cuando simplemente se inclinaba para besarla. Ella lo atrapó mirando mucho también. Eso, combinado con el hecho de que ella había dormido en sus brazos todas las noches anteriores, la hacía sentir casi mareada de felicidad. Mientras se sentaba a la mesa de la cocina para almorzar, notó que Severus se había puesto la máscara de nuevo. Ella frunció el ceño, pero se encogió de hombros mentalmente. Él se rompería pronto.

–Creo que las felicitaciones están en orden– dijo de repente. Hermione lo miró confundida.

–¿Por qué?

Él le dio una pequeña sonrisa. –No has tenido un síntoma de abstinencia en una semana completa, puedo decir con certeza que tu rehabilitación se ha completado.

–¿De Verdad? – Hermione dijo alegremente.

–Dulce Merlín, ¡pensé que esto nunca terminaría!

Algo brilló detrás de los ojos de Severus, pero fue demasiado rápido para que Hermione entendiera su significado.

–Por supuesto, eso significa que ahora eres libre de hacer lo que quieras. No tengas dudas de las cosas que quieres hacer o los lugares a los que quieres ir. Ella lo miró fijamente cuando se dio cuenta.

–¿Tú, quieres que me vaya? – preguntó, apenas por encima de un susurro.

–Simplemente estoy afirmando que no queda nada para unirte aquí.

–¿Nada, nada más que pueda atarme? – tartamudeó. Hermione parpadeó furiosamente para evitar que las lágrimas que se acumulaban en sus ojos cayeran.

–¿Quieres que me vaya? – preguntó de nuevo. Su pregunta fue recibida con silencio.

–Pero pensé que tú, yo ... Se le cortó la respiración en la garganta y sintió que había un cuchillo retorciéndose en su corazón. ¿Quizás había malinterpretado la situación? Quizás él simplemente quería recuperar su privacidad, ella lo había estado imponiendo durante un mes y medio. ¿O tal vez se dio cuenta de que no quería una relación con ella después de todo, y esta era su forma de deshacerse de ella? De cualquier manera, ella debería respetar sus deseos. Se levantó, agradecida por el apoyo que le ofreció la mesa.

–Por supuesto– dijo ella, sin mirarlo.

–Entiendo que quieres recuperar tu privacidad. Subiré y empacaré. Ella se giró para irse.

–Hermione– Parecía casi una súplica, su voz sonaba insegura. Se detuvo, pero no se volvió, sabiendo que su rostro traicionaría sus emociones.

–¿Podemos continuar con tus lecciones de oclumancia si quieres?

Hermione respiró hondo.

–Estoy seguro de que podemos crear algún tipo de calendario.

Ella comenzó a caminar de nuevo. Ella escuchó su silla rozar el suelo y no mucho después de que su mano envolviera su muñeca.

–Hermione– dijo por tercera vez. –Lo siento.

Ella tomó otro suspiro tembloroso. –No, está bien, entiendo, realmente, es normal que quieras que tu casa vuelva a ti.

–Tu no entiendes.

–No veo lo que no estoy entendiendo, Severus. Hubo un largo momento de silencio, ninguno de los dos se movió.

–No quiero que te vayas– susurró. Hermione se dio la vuelta y lo miró.

–¿No quieres? – ella preguntó en voz baja. Se quitó una lágrima con el pulgar.

–No, chica tonta. Solo pensé que querrías salir de aquí.

–¿Por qué querría irme? Quiero quedarme contigo.

–Eso es algo que todavía estoy tratando de entender– respondió con sinceridad. Ella lo golpeó en el pecho y se levantó para besarlo.

–Severus Snape– bromeó – amento informarle que está muy atrapado conmigo.

Él sonrió y la atrajo hacia sí. –Planeo aprovechar al máximo eso.

Un par de días antes del comienzo del nuevo período, Hermione subió las escaleras hasta la oficina de la directora. Ella tuvo una reunión con Minerva, alegando que quería hablar sobre sus 'arreglos de vivienda', omitiendo a propósito cualquier detalle. No sucedía muy a menudo que pudieras sorprenderla, y Hermione iba a aprovechar la oportunidad. Severus había ido a su habitación y laboratorio. Quería revisar las salas y los ingredientes de pociones más inestables, antes de permitir que Elora preparara las habitaciones para su regreso. Se uniría con la directora y Hermione pronto.

Al llegar a la cima de las escaleras, Hermione llamó a la puerta.

–Adelante– Minerva levantó la vista cuando entró su antigua alumna.

–Hermione, cariño, ¡estoy tan feliz de verte! – La bruja mayor se apresuró alrededor del gran escritorio y la abrazó.

–¿Cómo has estado? ¡No he sabido nada de ti en todo el verano! ¿Has ido a Australia? – Hermione se sentó en uno de los cómodos sillones y aceptó el té que Minerva le ofreció.

–En realidad, no lo hice–dijo, antes de explicar todo lo que había sucedido el año pasado. Un golpe en la puerta la interrumpió justo cuando estaba a punto de contarle a Minerva sobre la oferta de Severus de que la rehabilitara en su casa. Con un gesto de su mano, la directora abrió la puerta. Hermione le sonrió a Severus mientras entraba, vestido con su túnica de maestro y saludó a Minerva con una pequeña reverencia.

–¡Severus! Qué sorpresa– lo saludó Minerva, sirviéndo otra taza de té.

–Hermine me estaba contando una historia fascinante. Parece que has sido de gran ayuda el año pasado.

–Oh, solo has escuchado la mitad– comentó Hermione, antes de continuar su historia. Severus se recostó en su silla, saboreando su té.

–Entonces, ¿has estado viviendo con él durante el verano? –Minerva preguntó incrédula una vez que Hermione terminó de recordar. Sus ojos se habían ensanchado, su té fue olvidado hace mucho tiempo.

–Sí– respondió Hermione– y eso nos lleva de vuelta al presente y a mis arreglos de vivienda.

Ella extendió la mano hacia Severus y él le sonrió.

–Le pedí que se mudara conmigo– retumbó mientras la miraba a los ojos.

–Y dije que sí– respondió Hermione. Ambos se volvieron hacia la directora, y Hermione sonrió ampliamente. La expresión sorprendida pero complacida en el rostro de Minerva no tenía precio.


Gracias por leer.

Este es el final de esta traducción. Agradezco a Noppoh, su autora, por permitirme traducirla. Personalmente esta historia me pone feliz y me calma. Espero que a quien la lea esta historia le guste tanto o más como a mí.