Introducción al desastre.

Tenía la vista fija en los escaparates de Flourish & Blotts, un libro había llamado fuertemente su atención pero, antes de que pudiera dar un solo paso hacia la librería, Luna la jaló hacía el otro extremo de la calle. No pudo hacer nada para liberarse de su agarre y, muy para su disgusto, acabo al frente del coro de gente que rodeaba a una anciana. Estaba sentada en una silla de madera y veía con mucha atención una bola de cristal mientras que un joven mago, sentado al frente de ella, la miraba con una mezcla de atención y terror.

Hermione no tardó en comprender que la anciana era una adivina y miro la escena con disgusto. Tenía la misma opinión que la profesora McGonagall: la adivinación era poco menos que un chiste. Una rama más que imprecisa de la magia. Una completa estupidez. ¡Una tontería digna de Sybill Trelawney! Recordaba con repulsión su manía de predecir la muerte a un alumno por año, sentía por ella un disgusto solo superado por Severus Snape… y eso era ya decir mucho.

Estaba tan ocupada despotricando contra la adivinación en silencio que el agarre de Luna volvió a tomarla por sorpresa. Cuando pudo reaccionar estaba sentada en la silla que hace unos segundos ocupaba el joven mago. Quería levantarse e irse (no le importaba ser descortés) pero entonces los fríos ojos negros de la anciana la miraron y la clavaron en el asiento. Hermione se quedó de piedra y no sintió cuando la anciana tomó su mano y la examino ni tampoco escuchó ninguna de las palabras que dijo. Cuando la soltó, solo atinó a meterse una mano en los bolsillos para sacar una moneda y dejarla sin más en la mesa para luego levantarse e irse, con Luna siguiéndola muy feliz.

Luna le contaría más tarde todo lo que se había perdido y ella (ahora sí) se había reído. Estuvo varios minutos diciendo lo absurda que era la adivinación y tratando de convencer a Luna de que aquella anciana era una charlatana, pero Luna se mantuvo impasible y no hubo palabras que la hicieran cambiar de opinión. Al final, Hermione se había rendido.

Entre las muchas cosas que Luna dijo (que tuviera cuidado con las escaleras y el agua caliente) la más ridícula para Hermione era el "encuentro inesperado para sanar viejas heridas del pasado". ¿Heridas del pasado? Ella no había hecho daño nunca a nadie ni tenía problemas o guardaba rencillas con alguien, ¿con quién exactamente debía sanar las heridas del pasado?