Uno.
La última cosa que Hermione Granger hubiera esperado que sucediera esa noche era que ella y sus amigos ocuparan la misma mesa que un grupo de ex estudiantes de Slytherin, más aún porque no habían tenido una muy buena relación en el colegio. De hecho, no era descabellado afirmar que, en su momento, se odiaron.
Pero Luna tenía talento para meterlos en situaciones descabelladas.
Al principio todo iba bien, Hermione y el resto de sus amigos llegaron al bar para distraerse y olvidarse por un momento de lo duro que los trataba la vida adulta, bailaron, rieron y bebieron. Todo bien, todo era tan normal como se supone debía ser una salida entre amigos.
Hasta que Luna vio a Theodore Nott y se acercó a saludarlo. Sus amigos sorprendieron pero lo pasaron por alto pues Ginny les explicó que llevaban tiempo hablando. No hicieron más comentarios al respecto y siguieron en lo suyo, todo bien, todo como ellos esperaban que fuera…
Y, sin embargo, acabaron uniéndose al mismo grupo que Theodore Nott.
La incomodidad era casi palpable. La única que parecía estar disfrutando todo era Luna, el resto intercambiaba entre sí miradas confusión y antipatía. Estaban en silencio, solo bebiendo y soltando miradas mordaces… y la situación podría haberse mantenido así toda la noche si Harry no hubiera tomado la palabra.
—Ya no tenemos quince años y ya no estamos en el colegio, ¿harían el favor de dejar de mirarnos así? Gracias.
Draco soltó un débil silbido mientras el resto de sus amigos miraban a Potter con diversión. Él no se dejó amilanar y mantuvo la mirada firme, no le faltaban ganas para levantarse e irse pero no pensaba dejar que ellos le arruinaran la noche.
—Uy, pues ya era hora—Astoria Greengras se levantó y apartó su ondulada cabellera con la mano—. ¿Bailas, Potter? No es nada personal, Weasley—añadió mirando a Ginny.
La cara de Ginny era un poema mientras veía a su novio y a Astoria yéndose hacia el centro del bar. Por su parte, Draco encontraba la escena bastante divertida y no contuvo la sonora carcajada que salió de su boca.
—Vamos, Luna—Ginny se levantó y le tendió una mano a su amiga, que no tardó en tomarla—. Nadie más aquí entiende tu estilo.
Cuando Ron estuvo seguro de que su hermana ya no podía escucharlo fue que rompió a reírse.
—Se van a divertir—anunció—. Se los prometo, se van a divertir.
Hermione tenía una idea bastante acertada de que era a lo que Ron se refería y lo desaprobaba por completo. Sí, que a ella también le parecía ridícula la extraña forma de bailar de Luna pero no se burlaba en voz alta y menos ante la presencia de otras personas.
—Bueno, me han dejado a los peores—masculló Pansy Parkinson, pasando la mirada de uno a otro.
—Pero ahí tienes a Weasley—apuntó Draco con malicia.
—Preferiría bailar con el Sauce Boxeador que con Weasley—contestó ella, Ron la miro con ceño—. Ven, Granger, has sido elegida.
Hermione se quedó de un palmo mientras se dejaba arrastrar por Pansy hacía el centro de la pista. Estaba tan incrédula que no pudo ni siquiera negarse o quejarse por la manera tan brusca con la que Parkinson tiraba de su brazo. Tampoco escucho la carcajada de Malfoy ni notó el rostro desencajado de Ron.
Las caras de Harry y Ginny no tenían nada que envidiar a la de Ron; Astoria guiño un ojo pero Hermione sabía que eso no iba dirigido a ella y se asustó por alguna extraña razón. La única que parecía contenta era Luna... y Hermione recordó con horror las palabras de la anciana vidente.
Pero era una completa estupidez, pensaba Hermione. Sí, que Pansy y ella se habían llevado mal en Hogwarts pero eso no significaba que fuera el encuentro inesperado para sanar heridas del pasado al que se había referido la anciana. Solo era una coincidencia… aunque, si era honesta consigo misma, no era precisamente una coincidencia que Luna los hubiera arrastrado con ellos. Entonces pensó que, quizá, solo era un plan de su amiga para intentar hacerle creer que había algo de verdad en la adivinación.
Se sintió más tranquila al descubrir esa posibilidad.
Y, por supuesto, no previo que tendría a Pansy pidiéndole baile tras baile. Y (habría sido una locura hacerlo) ella no se negó. Empezaba a sentir la mente nublada, los sentidos adormecidos y una extraña y excitante euforia. Estaba borracha.
Ya todos estaban borrachos.
Solo bastaba echar una ojeada para darse cuenta: Harry, Ron y Draco estaban cantando a todo pulmón con los brazos envueltos mientras que Ginny y Astoria los aplaudían y vitoreaban como si estuvieran en un concierto; Nott tenía la mirada perdida y Luna, con las mejillas rojísimas, balbuceaba con la nada… y parecía que le respondían.
Más tarde dos camareros les pedirían amablemente que se retiraran y los guiarían a la salida, no sin antes haber llamado un par de taxis para asegurarse que cada uno de sus clientes llegara a casa a salvo.
Pero de eso, ni Hermione ni Pansy se enterarían… hasta bastantes horas después.
Ellas ya estaban bastante ocupadas besándose con desenfreno en uno de los cubículos vacíos del baño del bar, empezando así lo que terminaría siendo una larguísima noche en la oscura habitación de Pansy.
Bueno, lo prometido es deuda y vengo a extender lo que publique la semana pasada.
Los capítulos serán cortos, no más de mil palabras porque soy floja y trato de narrar una escena en cada parte(?, y esta vez vengo con toda la intención de dar el final feliz que se me quedó pendiente... y, ¡mientras escribía esto se me ha ocurrido otra tontería que ahorita me da risa y gracia! Creo que es interesante y cuando termine con esto la escribiré ja, ja, ja.
En fin, espero les guste. ¡Un abrazo!
PD: Otro mal título y otro mal summary, lo común viniendo de mí, ¿no?
