Dos.
Simplemente se había dejado llevar por el momento.
No habría podido negarse a la tentadora oferta de Pansy aunque tratara de convencerse de lo contrario. Por supuesto que nunca antes se había escabullido así con alguien, pero para todo había una primera vez y… vaya que lo había disfrutado.
Bien podría catalogarlo de error y nadie iba reprochárselo luego, pero no, ella no iba a permitirse caer tan bajo. No después de todo lo que había pasado en esa cama. Sin embargo, estaba segura de que aquello no podía repetirse, eso sí que sería un error.
Así que solo era eso: un desliz. Un desacierto del que el alcohol y la frustración sexual eran culpables. Luego ella se lo contaría a sus amigos como una divertida anécdota y nada más. No se había cerrado ninguna 'herida del pasado' porque cuando Hermione regresara a casa, ambas fingirían que nada había sucedido y podrían volver a odiarse en paz.
Sintió la mirada de Pansy, levantó la vista y se encontró con sus brillantes ojos verdes viéndola por encima de El Profeta.
—¿Si?
—Estoy francamente sorprendida, pensé que cuando despertara no te encontraría—admitió Pansy, dejando el periódico a un lado y mirando inquisitivamente a Hermione—. Y aquí sigues. ¿Por qué?
—Que hospitalaria—soltó Hermione con sorna—. ¿Por qué? ¿Estás esperando a alguien?—Pansy negó con la cabeza—. Pues todavía no sé porque no me he ido, supongo que estoy pensando en que decir.
—Uy, deben estar enfadados.
—Y tus amigos bastante decepcionados—apuntó Hermione—. Te llevaste a la sangre sucia, eso debe ser suficiente para que no vuelvan a hablarte nunca más, ¿no?
Pansy recorrió seductoramente sus labios con la lengua mientras miraba divertida a Hermione. El comentario le había causado gracia.
—Mientras más años pasan menos me importa la sangre—dijo, clavando sus ojos en el rostro de Hermione—. Y a un par de personas que conoces también, podría contarte de sus aventuras con muggles pero… creo que lo encontrarías bastante obsceno.
—¿Ahora se divierten con muggles?—se burló Hermione—. Vaya, sus padres deben estar bastante decepcionados.
—Seguro, pero no lo vamos divulgando.
—Pues tampoco divulgues esto que te desheredan—dijo Hermione desperezándose para luego levantarse de su asiento—. Me voy ya. Fue un gusto.
—Puedes volver cuando quieras—contestó Pansy con una sonrisa coqueta—. Las puertas siempre estarán abiertas para ti.
Hermione enarcó una ceja pero no dijo nada más. Le sonrió escuetamente a Pansy y luego fue hacia la puerta y se desapareció por ella.
Esperaba que sus amigos la abordaran al día siguiente, como mínimo, pero jamás hubiera imaginado que la estuvieran esperando en casa. Se llevó una sorpresa cuando vio a Harry, Ron, Ginny y Luna ocupando los sillones de su sala, sin zapatos y con pinta de haber trasnochado. Cuando la vieron aparecer todos saltaron hacía ella, aliviados y enojados a la vez.
—¿Qué están haciendo aquí?—preguntó, pasando la mirada de uno a otro.
—¿En serio nos estás preguntando eso?—Ginny estaba enfadada—. ¡Te desapareciste sin avisar de nada a nadie, Hermione! ¡No tienes idea de lo preocupados que hemos estado por ti! ¡Eres… eres…!
—Le estaba diciendo a Ginny que si seguías sin aparecer iríamos a golpear a alguien—intervino Harry, mientras Ron cogía a su hermana por los hombros en un inútil intento de calmarla. Ron también lucía preocupado y miraba fijamente a Hermione—. Pero ya nos ahorraste las molestias.
—¿Y a quién iban a golpear?—inquirió Hermione, ignorando a los dos Weasley y posando su mirada en Luna, quien dormitaba en el sillón, ajena a todo el jaleo.
—¡Por Merlín, Hermione! ¡Te desapareciste con Parkinson! ¿No es esa una razón suficiente para que nos preocupemos? Temíamos que te haya hecho algo—las mejillas de Hermione se tiñeron de rojo y Ginny se apresuró a añadir—. Ya… algo que no quieras, es a lo que me refiero.
—¿Con Parkinson? ¿En serio?—preguntó Ron muy sorprendido.
Hermione no respondió, no tuvo que hacerlo.
—Eso ya lo sabíamos, hermanito—se apresuró a decir Ginny—. Mira que eso es muy… bueno, hasta hubiera preferido que fuera Astoria… venga, que Parkinson es guapa, pero es Parkinson… Es Parkinson, es Parkinson, ¿comprendes que es Parkinson?
—Mejor que nos vayamos ya—suspiró Harry—. Dejemos que descanse.
Sus amigos se marcharon de su casa pocos minutos después, cuando despertaron a Luna y tomaron sus cosas que estaban repartidas por la sala. Ninguno parecía muy feliz pero Hermione estaba segura de que aquello era solo el principio, no dudaba que (cuando el enfado se les hubiera pasado) la curiosidad de sus amigos los iba a empujar a interrogarla para descubrir los detalles.
Y, pensaba ella mientras se arrastraba a su habitación, eso era algo muy íntimo y no tenía ni pizca de ganas de compartirlo con sus amigos. Ni de repetir la experiencia.
Ya empezaron mis clases virtuales, si no me ven subiendo mis tonterias por aquí es porque ya me colgué en una viga jsjsjsjs. Mañana que coja la laptop voy a responder sus reviews. Los quiero.
