Tres.
A pesar de los muchos esfuerzos que hizo Hermione, ella no consiguió en lo absoluto olvidar su pequeña aventura con Pansy. Los días siguientes se encontró coincidiendo con Pansy en distintos lugares del ministerio que por un momento Hermione pensó que la estaba siguiendo, pero no tardó en caer en la cuenta que Parkinson, igual que ella, también trabajaba en el ministerio de magia.
Al principio, sus saludos consistían de secas cabezadas o miradas burlonas, cuando se encontraban en los ascensores apenas sí cruzaban más palabras de las necesarias y lo mismo ocurría cuando coincidían en lugares fuera del trabajo. Al principio todo iba con la acostumbrada normalidad de siempre, nada nuevo, nada que indicara que hubiera pasado algo más entre ellas, ningún movimiento o mirada que las delatara frente a los demás.
Y todo podría haber seguido así, pero Hermione no pudo resistirse ni a las largas piernas de Pansy ni a su tentador andar por los pasillos. Así que una tarde simplemente la siguió con sigilo por uno de los pasadizos solitarios que conducían al baño de mujeres y, apenas tuvo la oportunidad, la arrastró hacia un cubículo vacío para liberar lo que llevaba días guardando.
Pansy se sorprendió al principio pero no tardo en asimilar la situación e imitar a Hermione… y la noche en el bar volvió a repetirse. No una, sino varias veces.
—No me molestaría que te mudes aquí, ¿sabes?
—Diablos Pansy, ¿me estás pidiendo matrimonio?
—Por supuesto que no—respondió ella—, pero al menos así ya no me tendría que despertar a las cuatro de la mañana porqué tú no puedes buscar las bragas en silencio.
Hermione estuvo a punto de lanzarle el zapato que tenía en la mano, pero a último minuto pareció recordar que no le apetecía llevar a Pansy a San Mungo a las tantas de la mañana porqué "por accidente" le había clavado el tacón en el cráneo. Se contentó con hacerle un gesto grosero con la mano mientras Pansy se partía de la risa entre las sabanas.
—Te sigues viendo con ella—No era una pregunta—. ¡Hermione, te sigues viendo con ella!
—¿Qué te hace pensar eso?
—Tu cara de culpa, por supuesto—contestó Ginny.
—Es su encuentro con el destino—intervino Luna. Hermione rodó los ojos—. Era Pansy con quién tenía que curar las heridas del pasado, ¡y lo está haciendo!—chillo mientras le entregaba a sus amigas una taza de té y luego se sentó en uno de los sillones de la sala, al lado de Ginny.
Hermione sentía la mirada inquisitiva de Luna sobre ella y, por alguna extrañísima razón, se puso nerviosa; así que, para hacer algo, se llevó la humeante taza a los labios y le dio un trago. Se quemó la lengua y un poco del té hirviendo se derramó en su pantalón.
Todo mientras Luna aplaudía contenta.
—¡Ella también dijo que debías tener cuidado con el agua caliente!—exclamó emocionada—. Deberíamos… ¡Deberíamos ir a verla otra vez!
Ginny, lejos de ir a auxiliar a Hermione, se reía inconscientemente. Le divertía sobremanera ver a Luna dando saltitos en el sillón mientras murmuraba un millón de cosas que no tenían ningún sentido y recibía las miradas cargadas de resentimiento de Hermione.
—Quizá si hubieras sacado la cita completa con la viejita te hubiera advertido que no te encariñes con el "destino"—le dijo Ginny a Hermione—. Porqué tu "destino" es Pansy Parkinson, ni más ni menos.
—Estás exagerando—contestó Hermione—. Solo es algo para pasar el rato, Ginny, las dos lo sabemos. No es como si fuéramos a empezar a salir un día… ¿Te das cuenta de lo ridículo que suena?
—Toca madera—dijo Ginny y Hermione río.
Ella estaba segura que lo que se traía con Pansy era solo diversión y nada más. Sin sentimientos, sin promesas, sin juramentos de amor ni pactos de por medio. En resumidas cuentas, lo que ellas tenían era solo sexo.
Estaba convencida de que podía dejarlo cuando quisiera.
Tuvo la oportunidad. A Hermione e ofrecieron irse unos meses a trabajar en Francia para afianzar sus lazos con el gobierno mágico de ése país y ella acepto sin dudarlo. Era su momento para alcanzar un puesto de mayor importancia en el ministerio y, además, tenía una buena excusa para probar que podía alejarse de Pansy cuando lo quisiera.
Muy para su sorpresa, estar fuera solo le sirvió para darse cuenta de que era lo que realmente quería.
Iba a subirlo ayer pero me llegaron con un celular malogrado y como #siempretraviesanuncaintraviesa no descanse toda la noche hasta arreglarlo jsjsjsj (y sí lo arregle, me sentí hacker de la NASA).
¡Espero les guste! El siguiente capítulo es de relleno así que puede que lo suba más tarde. ¡Gracias por los comentarios, los quiero!
PD: Por cierto el 'toca madera' es un dicho muy usado en mi país, creo que es internacional así que quizá si lo entiendan... o no:(
