Hola a todos, vengo con el siguiente capítulo. Espero que lo disfruten, sé que es una historia rara, pero ¿qué sueño no lo es?

Declaimer: Los personajes de Sakura Card Captor no me pertenecen, son de las chicas de CLAMP.

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Capítulo 2.

— ¿Dónde estoy?— Todo parecía oscuridad a su alrededor, caminó un poco avistando una ligera luz que se tornaba más brillante, lentamente la oscuridad se fue trasformando, la luz brillante se convirtió en cálidos rayos de sol, una leve brisa despeinó un poco sus cabellos castaños y ondulados, de pronto se miró en medio de un camino de concreto texturizado con árboles y edificios alrededor, en su brazo izquierdo cargaba libros y en su hombro derecho un bolso —Este lugar…— Sabía dónde estaba, se miró a si misma con un vestido beige y una chaqueta, conocía aquel momento. Continuó caminando por aquel lugar hasta que lo vio, contuvo la respiración y siguió avanzando.

Su camisa a cuadros con sus jeans ajustados lo hacían ver tan sexy, pasó a un lado de él, sin embargo el chico sin querer la empujó haciéndola caer al suelo —Yo lo lamento mucho, no fue mi intención— Escuchó decir al chico, con su rostro claramente arrepentido.

—Está bien, no hay problema— Quedando atrapada por esos ojos color ámbar, tan intensos.

La ayudó a levantarse y a recoger sus cosas —De nuevo lo siento— Entregándole el último libro, ella lo miró una última vez y trató de seguir su camino — ¡Espera!— Le escuchó decir — ¿Aceptarías como disculpa una salida a algún lugar conmigo?—

—No te preocupes, no estoy molesta— Respondió un poco sonrojada.

—La verdad es…que solo fue un pretexto, te me haces muy linda…— Ella notó claramente un poco de nerviosismo en su rostro al mismo tiempo que se sentía avergonzada por su declaración.

—Está bien, podemos salir a…algún lugar—

—De verdad eres linda, me llamo Shaoran—

—Yo soy Sakura…—

"En ese instante me enamoré de él"

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Sus ojos verdes se abrieron abruptamente y unas pequeñas lágrimas rodaron por sus mejillas —Un sueño— Se dijo a sí misma.

Miró a su alrededor notando aquella habitación tan ajena, el sol entraba por la ventana, llenando de un hermoso brillo la habitación. Se incorporó recordando todo lo sucedido el día anterior, ¿de verdad había revivido?

Se vistió con un conjunto de ropa que se encontraba en la habitación; una especie de vestuario negro ajustado al cuerpo, se miró en un gran espejo, no pudiendo creer del todo lo que se reflejaba, luego de eso salió en busca de la chica de cabellos violetas. Pronto llegó al jardín donde encontró a varias personas que conversaban entre ellas mientras limpiaban y regaban las plantas.

—Tú debes ser la chica que llegó ayer, ¿verdad?— Dijo una señora un poco baja de estatura y con cuerpo rellenito.

—Yo…creo que sí—

— ¿Cómo te llamas, hija?— Aquella señora parecía ser tan maternal.

—Soy Sakura—

—Yo me llamo Yuko— Sonriendo —Y ellos son el señor Yuri— Señalando a un hombre delgado y semicalvo que regaba las platas—Mary— Una chica de cabellos rubios y ojos azules— Y Kota— Un adolescente serio con una cicatriz en la ceja izquierda que se ocultaba ligeramente con sus cabellos negros.

—Mucho gusto— Saludando a todos con una leve sonrisa.

—Despertaste justo a tiempo para la hora del desayuno— Intervino Mary en la conversación.

El grupo de personas guio a Sakura hasta una amplia cocina, ahí ellos se encargaban de cocinar — ¿Cocinas, Sakura?— Preguntó el señor Yuri con una sonrisa amable.

—Sí, un poco— No estaba del todo segura sobre eso.

— ¿Podrían tú y Kota picar la verdura?—

—Claro que sí— respondió la ojiverde tomando un cesto con diferentes verduras.

El adolescente fue por un par de cuchillos y tablas para picar mientras Sakura lavaba todo muy bien.

—Ten— Estirando la mano con un cuchillo y la tabla para picar.

—Gracias Kota— Sonriéndole amablemente, el chico parecía muy reservado, mas allá de esas palabras no le dijo nada a la chica.

El desayuno transcurrió de forma tranquila, la chica de cabellos castaños pudo conocer mejor a las personas que habitaban ahí, confirmado que todas las cosas que le dijo la chica cabellos violetas eran verdad, ella en realidad estaba viva de nuevo.

Una vez que todo quedó limpio en el comedor y la cocina, el grupo de personas salió a jardín, Sakura por primera vez miró a su alrededor. Hermosas montañas se levantaban alrededor de la casa y un bosque extenso se veía a lo lejos, sin embargo en algún punto de la lejanía se podía apreciar los restos de que parecía que alguna vez fue una ciudad.

—Ese lugar allá…— le dijo a la señora Yuko, señalando los restos.

—Es lo que queda de la ciudad de Tomoeda, eso es lo que dijo la señorita Rita— poniendo su mano en su mejilla.

Los ojos esmeraldas se pusieron vidriosos pues no concebía la idea de mirar así el lugar donde pasó toda su vida —Da un poco de tristeza mirarla así…— Dijo en voz baja.

—Lo sé, pero al menos tenemos la oportunidad de ver esto antes de que…— No terminó su oración ya que a lo lejos un par de niños se escucharon gritar y reír, acercándose cada vez más al jardín.

— ¡Buenos días!— Gritaron casi al unísono ambos pequeños a todos los presentes, junto a ellos venia Rita y un anciano con sonrisa amable.

Sakura miró a los niños y algo en su corazón se removió, los pequeños parecían tener alrededor de 6 años, un niño de cabellos castaños y ojos coloreados como si de una apatita de cromo se tratara y una niña con sus cabellos castaños, aunque un poco más oscuros y una mirada dorada muy particular.

— ¡Mary! Ya ha amanecido y podemos continuar con la clase de baile— Se apresuró a decirle la pequeña a la chica de cabellos rubios.

—Claro que hoy podemos continuar…pero, primero ambos deben desayunar. Si no después no tendrán energía para el resto del día—

— ¡Sí!— Respondieron ambos y fueron corriendo al comedor.

—Buenos días, Sakura— Le dijo Rita una vez que los dos niños desaparecieron dentro de la casa— ¿Tuviste un sueño agradable?—

—Buenos días, Rita— Sonriéndole al recordar su sueño, si es que se le podía decir de esa forma—Me parece que sí.

—Me alegro, tienes mejor cara. Después de que Mariko y Takeru desayunen te los presentaré— Caminando hacia dentro de la casa.

—Usted debe ser la señorita Sakura— Escuchó la ojiverde a su espalda provocándole un ligero susto—

—Sí, yo soy— Dándose vuelta y mirando al anciano que venía con Rita.

—Encantado de conocerla, me puede decir Takaoka, soy la persona que se encarga de cuidar y mantener este lugar, si algún día necesita algo, no dude en pedirme lo que sea— Alejándose lentamente al interior de la casa.

—Sí, gracias— Se apresuró a responder antes de que se alejara completamente.

—Sakura, en lo que los niños vienen ¿te gustaría venir a ver el jardín del señor Yuri?— Le preguntó Mary con una sonrisa.

—Claro que sí, me encantaría— Caminando apresurada hasta un segundo jardín detrás del otro. Sus ojos esmeraldas se abrieron completamente cuando vio aquella maravillosa vista; flores de diferentes colores y especie adornaban el paisaje, un pasillo central hecho de piedras colindaba con un pequeño riachuelo que se encargaba de mantener radiante aquel lugar —Este lugar es realmente hermoso—

— ¿Verdad que sí?— Sonriendo ampliamente la rubia— ¡Señor Yuri! ¡Sakura piensa que su jardín es maravilloso!— El señor volteó con su rostro algo avergonzado, pero con una sonrisa llena de felicidad.

— ¡Gracias, señorita!— Le dijo desde el otro lado del jardín.

La ojiverde se paseó por el jardín central hasta toparse con unos cuantos tulipanes de color rojizo, aquellos que sin duda siempre fueron sus flores favoritas, los admiró durante unos momentos, hasta que pudo escuchar de nuevo a los pequeños niños con sus risas y gritillos, acercándose rápidamente.

—¡Hemos vuelto!— Sonriendo ambos niños con sus bocas llenas de comida, la señora Yuko se acercó rápidamente y con pañuelo que sacó de la bolsa de su suéter, limpió la boca a ambos niños.

—Mariko, Takeru. Les he dicho muchas veces que limpien su cara después de comer—

—Perdón, Yuko— Dijo el pequeño niño con una sonrisa —Pero también nos gusta que nos limpies la cara, Mary dice que es porque nos quieres mucho y nosotros también te queremos ¡Muchote!— Estirando sus brazos lo más que pudo.

—Ustedes saben como doblegarme, niños— Sonriéndoles con un gesto lleno de amor.

Sakura miraba la escena con gracia—Oye— Escuchó mientras una pequeña mano tomaba la suya— ¿Tú quién eres? ¿acabas de despertar?—

—Ammm…yo soy Sakura— Agachándose para quedar más cerca de la cara de la pequeña niña.

—Qué hermoso nombre— Saltando un poco— Yo soy Mariko, ¿te gustaría venir a bailar con Mary y conmigo?—

—Pero no soy muy buena bailando…—

—No importa, Mary es una gran bailarina y enseña muy bien, en su otra vida era una bailarina muy famosa— La pequeña niña hablaba de un tema tan particular de forma muy familiar ¿cuántas personas habían visto "despertar" y morir de nuevo a su tan corta edad?— ¿verdad, Mary?— Volteando a ver a la ojiazul.

—Claro, yo era la mejor— Diciendo aquello con un tono de burla—Vamos, Sakura. Divirtámonos un rato—

— ¡Sí!— Gritó la pequeña, jalando a la castaña hasta el jardín principal.

— ¡Yo quería que la chica nueva viniera conmigo al jardín!— Dijo molesto el pequeño niño a Yuko.

—No te preocupes, ella se quedara un tiempo con nosotros. Podrás pedirle muchas veces que juegue contigo— Recordando como la había visto el día anterior tan descompuesta cuando recordó su vida.

— ¡Qué bien!— Tomando de la mano a Kota —Vamos, Kota. Quiero arreglar el jardín con el señor Yuri— Jalándolo sin esperar que el chico dijera alguna respuesta, sin embargo su sonrisa que casi nadie veía, era su aprobación.

—Creo que Sakura le hará mucho bien a este lugar— se dijo a sí misma la señora, dándose la vuelta para acompañar a los chicos al jardín.

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La noche había caído ya y Sakura se encontraba sentada en una banca dentro del jardín, mirando el cielo nocturno por primera vez en mucho tiempo. De la casa la figura ya conocida de Rita se acercó a ella poco a poco.

—Hola, Sakura— Saludó con una sonrisa.

—Hola, Rita—

— ¿Cómo ha sido tu primer día?— Sentándose al lado de ella.

—Un poco difícil, Mariko y Takeru tienen mucha energía—

—Supongo que así son los niños—

—Eso creo—

— ¿Tuviste un sueño agradable?— Preguntó de nuevo.

—Ehhh…sí— Respondió al recordar la misma pregunta de la mañana.

— ¿Tu sueño parecía un recuerdo?— Le preguntó mirando hacia el cielo.

— ¿Cómo…lo supiste?—

—Parece ser que todas las personas que revivo tienen ciertas cosas en común, una de ellas es que todos sus "sueños" son recuerdos de su vida—

— ¿Entonces todo lo que soñaré mientras esté aquí serán mis recuerdos?— Cuestionó algo melancólica, sentía que su vida no había sido la gran cosa como para tener que recordarla.

—Así es, aunque puede que solo sean los más importantes, algunos serán felices y otros serán tristes, solo te pido que abraces cada uno de ellos y los atesores mientras estés aquí— levantándose de la banca —Deberías descansar…mañana te espera otro gran día con todos— Yéndose lentamente— Buenas noches—

—Sí, buenas noches— quedando pensativa al respecto —Mis recuerdos, eh— la brisa nocturna le erizó la piel, cada sensación la llenaba completamente, se levantó de aquel lugar y dándole un último vistazo a la gran luna llena, entró a la casa.

Continuará.

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