La flor del Zodiaco

Saint Seiya pertenece a Masami Kumurada, yo sólo tomo los personajes para crear algo con fines de diversión.

Nota: La historia está basada después de los hechos de Soul of gold y Hades. Saori regresa a la vida a los dorados y Shion, como el nuevo Gran Patriarca.

Capítulo 1: La pequeña huésped

Un nuevo y soleado día amanece en el Santuario, el mítico lugar donde vive la reencarnación de Athena más reciente y con ella, el gran Patriarca Shion.

A pesar de la lluvia, se respira el agradable aroma de la tierra mojada y con ello, el ambiente se siente más purificado. La gran estatua de la diosa se llena de luz por el nuevo día y a modo de despertador, todos los habitantes despiertan para disfrutar del nuevo día.

Desde muy temprano, los caballeros despiertan para realizar una extenuante sesión de entrenamiento para estar en las mejores condiciones; si existiera alguna clase de peligro, ellos deben tener el nivel de su cosmos al máximo para proteger su casa y claro, a la joven Saori Kido.

Desde los últimos acontecimientos, se respira mucha paz y a veces, un poco de aburrimiento porque sus tareas de caballeros, se han reducido a protocolos monótonos; por lo que algunos en sus tiempos libres, se dedican a otras actividades. Quienes resienten esta situación son, sin duda, los caballeros dorados que representan las 12 casas del zodiaco. Esos hombres míticos realizan toda clase de actividades desde salir a correr, hasta atender plantas o dedicarse un poco a algunos pasatiempos…

A las afueras del Santuario, caminan 2 personas que terminaron muy temprano su entrenamiento. Uno de ellos es un hermoso joven de cabello lila y ojos verdes. A su lado iba una persona más pequeña; es decir, un niño de cabellos zanahoria que gritaba con mucha emoción:

-¡El maestro Mu me enseñará a pescar! ¡Soy muy feliz!

-No hay que Hacer tanto ruido, no sea que espantemos a los peces- sonríe el caballero de la casa de Aries.

Su pupilo lleva una canasta con muchas cosas curiosas, pues todo indica que dedicarían parte de la mañana, en unas lecciones de pesca, aunque nota que el maestro Mu, está un poco distraído.

-… el señor Saga, ¿nos acompañará? - el pequeño Kiki sonríe muy divertido, pues sabe que ese nombre siempre genera una extraña reacción a su maestro, quien tose y trata de contestar velozmente a eso.

-…Kiki, cof, cof,… por favor. No debemos interrumpir sus asuntos, dijo que en cuanto se desocupara, nos alcanza. Mientras, te enseñaré como se arma la caña de pescar.

Mientras el carnero saca las cosas de la canasta, Kiki se dispone a buscar piedras de colores en la orilla del río. Lo que nunca se imagina, es toparse con el cuerpo de una niña pequeña. Kiki se espanta al ver a la pequeña inconsciente, y grita con todas sus fuerzas para que Mu lo escuchara.

-¡Maestro! ¡Maestro! Hay una niña aquí…. ¡Creo que debemos ayudarla! - al escuchar eso, el caballero dorado se acerca a Kiki y se sorprende al ver a la pequeña muy débil; pues la lluvia, la caída y el fresco, la dejaron muy débil. Mu también se sorprende de ver una niña en una zona "restringida a toda persona ajena al Santuario". Se supone que esta zona, solamente el personal interno, los caballeros y los altos mandos, pueden entrar sin ninguna clase de problema.

El ojiverde toma en sus brazos a la pequeña, no se da cuenta que se le cae una bolsita la cual, Kiki recoge. El niño se siente un poco triste porque perdió la oportunidad de pescar, pues sabe que el sentido de servicio de su maestro, está en primer lugar. Kiki hace una mueca de tristeza y se lleva todas las cosas, al interior de la casa de Aries.

Rápidamente, Mu pide a algunas doncellas que recuesten a la niña mientras prepara algo para ayudarla a sentirse mejor. Las doncellas cambian sus ropas por algunas limpias y secas, las cuales son algunas de Kiki pues es raro que haya ropa femenina y al final, la recuestan en su cama.

No pasa mucho cuando la niña trata de despertarse, pero se siente muy adolorida. Su mente recrea la imagen del momento en que su madre tropieza y los perros la atacan; eso hace que se levante sobresaltada y gritando. Se aterra al no saber qué le pasó y, cómo llegó a una habitación bien iluminada con colores muy claros.

-… mamá… mamá…-comienza a llorar. Le duele recordar que antes de caerse del barranco, vio por última vez a su madre. Se da cuenta que tiene otras ropas y siente escalofríos al no sentir su pequeño bolso-… ay no, ¿dónde está mi bolsita?...

En eso, ve que Kiki entra a la habitación con un poco de alimento y bebida caliente. El niño sonríe al verla despierta, aunque ella no entiende lo que está pasando.

-¡Qué bien! ¡Despertaste! Te encontramos a las orillas del río del Santuario.

-… ¿Santuario? ...- la niña está perpleja. Recuerda dos palabras que dijo su mamá: Santuario y padre.

Cuando la niña está por preguntarle algo más, la puerta se abre y Mu entra con lo que parece ser una bebida medicinal. Nota que la niña está muy espantada y, trata de calmarla un poco hablándole con tranquilidad.

-Buen día, señorita… disculpa a mi discípulo, a veces se le olvidan los buenos modales. Un futuro caballero siempre debe de saludar con cortesía y sobretodo, presentarse- mira serio a Kiki.

-…. Ah, bueno… yo… yo soy Kiki ¿y tú? – pregunta sonrojado, y baja la mirada por sentirse regañado.

-Eso está mejor, Kiki. Yo soy Mu, caballero de Aries y estás en mi casa. La casa del signo zodiacal Aries- se presenta el joven con una sonrisa tranquila. La niña por su parte, no dice nada. Tiene miedo de decir su nombre- no tengas miedo en presentarte, estás segura en este lugar… digo, no sé cómo lograste entrar al Santuario, donde viven los caballeros dorados.

-… ¿dorados? - la niña no creía donde estaba. Parecía un sueño que estuviera en el lugar de tantas leyendas y no aguanta las ganas de llorar; obvio, tanto Mu como Kiki se quedan extrañados-… perdí a mi mamá, estoy buscando a mi…- entre sollozos- ella me dijo que aquí es seguro….

Mu mira por un momento a Kiki, se le hace muy raro todo lo que está escuchando de la niña, por lo que trata de entender lo que ocurrió. La niña, tal vez por desconfianza, no le quiere decir mucho y el caballero, lo entiende y no la presiona con el tema.

-Te salvamos. Deberías de descansar porque fue un milagro que no te rompieras todos los huesos. El barranco que dices, no todo mundo sobrevive en una sola pieza- le acerca un vaso con un líquido verdoso- te sentirás mejor, si lo tomas – la niña asiente y se limpia las lágrimas para beberlo.

No tardó mucho para que la niña se quedara de nuevo dormida. Mu y Kiki se quedaron con ella hasta ese momento pues entienden que, al ser pequeña, seguramente pasó por mucho miedo. El maestro del pequeño lemuriano, sale de la habitación y suspira… sabe perfectamente que, si alguien se entera de la entrada de esa niña a una zona "prohibida", se armaría un escándalo y más, si él no da aviso rápidamente sobre la situación.

-Kiki, dejemos que descanse. Pasó por mucho y el sueño, la reparará.

-Tiene razón maestro Mu. Es una niña muy bonita… aunque arruinó mi lección de pesca- lo mira con cara de puchero, generando una sonrisa en su superior.

-Primero, ante todo, está el deber.

Ambos se encaminan a los jardines cuando alguien, llega con paso acelerado. En toda la casa se escuchan los pasos de alguien de gran tamaño y porte. Al parecer, estaba un tanto preocupado porque busca por todos lados al carnero:

-Acaso… ¿está todo bien en casa, Mu? - su voz es fría y grave. Kiki observa que se trata del caballero más poderoso de las 12 casas. Un hombre más alto que su maestro y con un largo cabello azul violáceo. Sus ojos azules se posan en ambos.

-… si, Saga. Ya íbamos de regreso al río. Nos atrasamos por unos detalles sin importancia- contesta Mu con una sonrisa, ligeramente nerviosa. No le quería decir lo que realmente pasó al caballero de Géminis: Saga.

-Me dijeron que estarían en el río. No los vi. Unas personas comentaron que se regresaron casi de inmediato a tu casa y…- Mu lo silencia, colocándole su dedo índice en sus labios.

-Saga, no seas tan dramático. Simplemente se nos olvidó algo, por eso regresamos… - pero el geminiano no estaba muy tranquilo. Le resultaba raro que Aries no reaccionara con un nerviosismo muy peculiar sino, estaba demasiado tranquilo, hasta un poco serio.

-Salí más tarde de lo normal, del entrenamiento matutino y pues… pedí algo para que almorcemos jun…- Mu lo calla con un suave beso en sus labios, paralizando por completo a Saga-…

-Mejor almorcemos juntos, al menos hoy no tendremos que lidiar con los demás- sonríe mientras jala del brazo al caballero de Géminis. Kiki simplemente ríe con nerviosismo porque sabe que su maestro, está evitando que ambos entren a la habitación. El niño sabe perfectamente que cuando Saga visita la casa de Mu, es para no salir en todo el día (y menos de la habitación) y eso... lo obliga a salirse por muchas horas. Hoy sabe que podrá quedarse todo el día y su curiosidad lo lleva a adentrarse a los aposentos de su maestro, pues quería ver si la niña no necesitaba otra cosa.

El pequeño discípulo entra con mucho cuidado para no hacer ruido. Observa que la niña está dormida y se acuerda que dejó la bolsita en un mueble cercano a la cama, por lo que intenta dejárselo más cerca, ya que le causaba mucha curiosidad. Cuanto tiene en sus manos la bolsita, sus ojos lo miran fijamente, pensando si era adecuado abrir o no el contenido del mismo... como todo niño pequeño, su curiosidad es demasiada.

-Mi maestro Mu, me ha dicho que la curiosidad mató al gato, pero... no creo que sea nada malo- sonríe Kiki, abre la bolsita y observa su contenido. Lo primero que ve es un sobre el cual, está completamente seco y sin cerrar, por lo que trata de sacar su contenido. Al parecer se trata de una nota y una fotografía la cual, deja helado por completo a Kiki. Literal, se pone blanco del susto y empieza a temblar por el descubrimiento que hace e intenta no gritar. El problema es que aún le cuesta trabajo dominar sus emociones, y empuja el mueble al grado que se tropieza y cae a los pies de la cama.

En ese momento, la niña despierta de golpe y se asusta al ver el tiradero que dejó Kiki y sobre todo, la bolsita que estaba en el suelo a medio abrir.

-¿Qué... que haces aquí?- grita la niña.

-… yo, yo solo quería saber... si...- dice kiki todo nervioso y colorado. La niña se levanta de la cama en un sólo movimiento y abraza la bolsita con todo su contenido

- … ¡Aléjate! ¡No toques... no toques esto! ¡Es mío!¡MIO! - grita la niña entre sollozos. Kiki solamente piensa que acaba de arruinar todo y eso, significa trabajos forzados.

Mientras tanto, en el jardín de Mu, ambos almuerzan en silencio. La compañía de ambos era más que suficiente, para disfrutar los bocadillos que Saga pidió que prepararan. Realmente son pocas las ocasiones que tienen estos espacios pues el geminiano, a pesar de no ser el Gran Patriarca, tiende a estar en algunas reuniones con Shion y Saori, pues responde a una especie de capitán (junto con Aioros)de todos los dorados y eso, lleva casi todo el día. Mu por su parte, disfruta en todo momento su compañía, aunque en esta ocasión hubiera preferido que Kanon se lo llevara por ahí o bien, se topara con Dohko para alguna larga plática.

-… te noto distraído, y no es por mi- comenta de repente Saga, con una mirada fija – te veo muy callado ¿todo está bien? - lo mira fijamente.

-… ¿eh? ¡Sí! Es que está todo muy delicioso -ríe de forma nerviosa- en su interior percibió que Kiki acaba de hacer algo y al mismo tiempo, está escuchando los gritos de lo que parece ser, la niña.

-Oye Mu, ¿escuchaste la voz de una niña? -Saga también escuchó la pequeña voz y se levanta de la silla- no sabía que las doncellas tenían hijos...- Mu se queda paralizado, por dentro le está diciendo a Kiki que tendrá entrenamiento forzado por esta situación y busca la manera de distraer de nuevo a Saga.

-¿Niña? ¿Cuál niña? Seguramente es un carnero... jejeje- y abraza de forma efusiva a su caballero.

-Mu, ¿me estás mintiendo? - responde rápidamente el hermano de Kanon - estás muy raro, desde que llegué. Generalmente terminamos de almorzar y...

Los gritos, en el interior de la casa de Aires se escuchan más fuerte y sin importar que Mu, intenta besar de nuevo a Saga, éste percibe que algo está pasando, por lo que suavemente, hace a un lado al carnero y camina al interior de la casa.

Mu se paraliza y sabe que no es posible ocultarlo más; es más, es imposible ocultarle algo a Saga porque es demasiado observador. No le queda de otra que tratar de alcanzarlo y decirle toda la verdad. A modo de teletransportación, llega primero que el geminiano y éste se muestra molesto.

-Ah caray, ¿desde cuándo me prohíbes entrar a tus aposentos? -responde Saga exaltado por la acción de Mu.

-Espera, no creo que hoy quieras entrar...jejeje- maldice a Kiki y el pobre niño, ya no sabe qué hacer para calmar a la niña- ahm, está hecho todo un desastre...

Y Saga lo acorrala contra la puerta y lo mira fijamente:

-… y ¿desde cuándo te preocupas por eso? Hemos dejado esa zona, peor que campo de guerra- responde con una mirada profunda, y toma el rostro de Mu para acercarlo lentamente - ¿qué me estás ocultando?

El pobre y sonrojado Mu, ya no puede articular ninguna palabra porque siente los labios de Saga en los suyos; al mismo tiempo, siente las frías manos de Saga en su pecho. Hace un intento por escaparse, pero no se da cuenta que gira la perilla y ambos caen mientras se abre la puerta.

Kiki y la niña casi estaban peleando, pero al abrirse la puerta, ambos se detienen, miran a Mu y Saga.

-Maestro Mu yo traté... y

-… ¡no toques mis cosas! - dice la niña y sus ojos se abren llenos de sorpresa al ver al hombre de cabello azul violáceo sobre un carnero semi inconsciente. Se queda muda y traga saliva, pues observa la fotografía que previamente había visto Kiki.

Saga se da cuenta que casi aplasta a Mu, por lo que le ayuda a incorporarse, le quita algo de polvo y su mirada se fija en la niña. Esta situación crea un ambiente tenso, sobre todo porque Géminis no entiende qué está pasando y, ve a una pequeña niña en los aposentos de SU carnero y relaciona los gritos con ella.

-Saga, puedo explicarlo todo... Kiki y yo la encontramos a las afueras del Santuario y.…- Saga lo silencia tocando su hombro, pero la niña corre hacia el peli azul y:

-¿Padre? ¿Eres tú? ¿El señor Saga de Géminis? - la niña sonríe y corre para abrazarlo. El geminiano se queda petrificado.

-… ¿qué carajos? ...- es lo único que responde.

Kiki mira la escena sin decir ninguna palabra. Géminis no sabe qué hacer, la niña lo abraza como si buscara su protección y el pobre de Mu, no aguanta la presión, desmayándose en ese momento.

-.-.-.-

Hola a todos,

Gracias por leer hasta aquí, espero estés disfrutando esta linda historia cuyo protagonista es Saga de Géminis, quien tendrá que lidiar con la aparición de su bendición (risas).

Será una historia de todo un poco: aventura, humor, romance (YAOI) donde todos los dorados (y algunas ocasiones los de bronce) tendrán su propio momento sin dejar a un lado, a Saga y la pequeña.

Las actualizaciones serán de un capítulo, cada viernes. En esta ocasión, publiqué prólogo y capítulo uno por promoción de 2x1 je.

Gracias por sus comentarios, los leeré muy gustosa.

Atentamente,

Bunny Saito