Capítulo 2: Agnes
El ambiente es demasiado tenso, tanto lo es que otros caballeros dorados, percibieron las extrañas sensaciones de Saga y Mu. En el caso de Milo de Escorpio, pierde una reta de Street Fighter por el remolino de emociones que pasaron por su mente.
-… a veces odio a Mu y su telepatía, seguramente están discutiendo de nuevo. Son peor que matrimonio de siglos- y regresa a su videojuego.
En la casa de Piscis, Afrodita sonríe muy divertido mientras bebe un poco de agua. Pues percibe que pronto habrá nuevas noticias que debe enterarse, lo más pronto posible.
-Hasta que tendremos algo interesante para platicar... mmm.
De regreso en la primera casa del zodiaco, la escena es la misma solamente que Mu despierta luego de caer inconsciente y lo primero que ve, es la niña abrazada a su gemelo. Sus puños se cierran tratando de contener la ira en su interior y respira hondo.
-… explícame esto, Saga de Géminis- dice muy serio el carnero, su cosmos se encuentra inestable al grado que otros caballeros como Seiya y Shiryu, sienten escalofríos. Saga por su lado, se separa de la niña y su rostro se torna pálido.
-Mu yo... no sé quién es ella. Jamás la he visto. Te lo juro carnerito bonito- responde nervioso el hombre y la niña jala sus ropas, solicitando atención.
-Soy Agnes, mamá me pidió que te buscara- y le muestra la nota y una fotografía que era de él, con algunas... ¿doncellas?
-Lo siento, niña... no te recuerdo, mucho menos a tu madre. Lo que no entiendo, cómo entraste a esta zona restringida- Saga busca la manera de calmar a un Mu más serio y su cosmos se altera unos grados más; al grado que Shaka de Virgo, pierde la concentración de su meditación del día.
-No sé, me caí de un barranco. Me duele todavía mi cuerpo, nos perseguían unas personas malas y yo escapé. Mi mamá... mi mamá no pudo- y de nuevo se pone a llorar. Saga se siente realmente incomodo con esta situación, porque no entiende nada. Por su mente vagaban las memorias de algunas ocasiones fugaces que tenía encuentros con hombres y mujeres, pero no creía que tuviera un resultado como la niña que llora de forma desconsolada.
-Saga, salte mi casa ahora- dice abruptamente Mu- en lo que me respondes, vete de aquí.
-Mu, creo que podemos platicarlo con un buen té y…- algo le dice que no hay forma de convencer al carnero enojado. Kiki recoge las cosas de Agnes y se las entrega.
Ver enojado a Mu, es todo un misterio porque su personalidad generalmente es pacífica y escuchar esta situación, lo incomodó a tal grado que, está echando al gemelo mayor de su casa. Saga y Agnes salen rápidamente y el carnero crea una barrera para que no intenten pasar.
-¡Mu espera, no me saques de tu casa! - contesta en voz alta y golpea con sus puños la barrera, pero ésta, lo empuja al suelo. La niña sólo observa toda la situación y baja la cabeza porque sabe que su llegada, no fue muy bien recibida.
En ese mismo momento, pasa Aldebarán de Tauro y cuál va siendo su sorpresa que, encuentra al geminiano con cara de trauma y a su lado, una niña sentada en el suelo. El toro suelta una carcajada al ver la escena tan deprimente.
-Oye Saga, ¿ahora que le hiciste a Mu? ¿Te volvió a sacar de la casa? Jejejejeje Su cosmos enojado lo sintió hasta Shion, jejejeje- pero se queda en silencio al ver a la niña tratando de defenderlo.
-¡No insultes a mi papá! Señor feo- responde enojada, Agnes.
Al escuchar la palabra "papá", entendió la razón por la que Mu lo sacó de su casa, pero se queda helado ante esa palabra, ¿por qué? Pues simplemente jamás pensó que Saga fuera tan... descuidado.
-¿Realmente es tu hija? ¡Wow! Pues se parece mucho a ti... vaya que eres un aventurero del amor, amigo Saga. Pensé que eso sólo pasaba con Dohko o Aioros pero... ¿tú? El caballero que Rodorio adoraba por su bondad. Vaya que eres una caja de...- no termina de hablar cuando Saga lo agarra de sus ropas para darle un golpe, pues era lo único que faltaba.
-Deja de burlarte de mí. Yo ni siquiera entiendo que está pasando. Mu seguramente está pensando que ando de flor en flor…esta niña llegó de milagro porque cayó al barranco.
-Es demasiado fuerte, como su padre jejeje. Saga, mejor aclara esta situación porque antes de que acabe el día, TODOS en el Santuario querrán saber por qué tienes a una niña y, entender por qué Mu, está lo que sigue de enojado. Era lógico que te sacara de casa con todo y bendición- y mira a la niña- disculpa mis malos modales, pequeña. Tu padre tampoco se digna a presentarte como se debe... yo soy Aldebarán, el caballero dorado de Tauro, vivo a lado de Mu.
-Hola, soy Agnes. Ya no te burles de papá- cuando escucha eso el toro, intenta reír de nuevo pero la mirada asesina de Saga, lo deja callado.
.Y bueno, ¿Qué harás? No puedes dejar a la niña por aquí- comenta Tauro, tratando de calmar a su amigo desesperado.
-No queda de otra que llevarla a casa. Pero no entiendo nada- Agnes... juega un momento por ahí, donde te pueda ver- la chica asiente y se aleja un poco de ellos- por lo poco que le entendí, estaba huyendo y dijo que su mamá no se pudo salvar. Honestamente, estoy seguro que no es nada de mí, pero... sus rasgos son parecidos y ella parece convencida.
-Saga te llegó un bonito paquete, igual sería bueno que se investigara qué pasó. Por mientras, aprende a ser padre jejeje, a tu hermano no le gustará del todo, esta... situación- contesta Aldebarán con un aire más tranquilo.
-A estas alturas no sé qué será peor, cuidar de la niña, Mu enojado o Kanon en un ataque de celos- creo que esta es mi manera de limpiar mis pecados- Saga no puede negar que está muy confundido y toma un poco de airé para pensar como le dirá a Kanon que las cosas en la casa, serán un poco diferentes.
-Ánimo Saga. Déjame lo de Mu a mí, el pobre seguramente está molesto porque no fuiste honesto. Y te recuerdo algo, mañana temprano Athena nos quiere a todos juntos en el desayuno- … al decir eso, Saga traga un poco de saliva porque había olvidado por completo ese compromiso.
-¡Que Zeus ya se lleve mi alma!...- responde el santo gemelo y se acerca a Agnes para llevarla directo a su casa. La niña no entiende mucho lo que está pasando, pero se despide del toro y éste, le responde de la misma forma.
Finalmente, ambos se encaminan para la casa de los gemelos. Saga no dice nada y la pequeña Agnes se siente curiosa con todo lo que está pasando, por lo que se detiene y lo mira fijamente. Se da cuenta que él es una persona muy alta y es como si viera una montaña de color azul aunque, nota que él está entre molesto y preocupado.
-perdón... por todos los problemas- dice de repente- mamá me dijo que lo buscara, usted me protegería- comenta la niña un poco nerviosa.
-… - Saga la mira de reojo, nota que ella hace una reverencia. Ese detalle lo deja extrañado porque esas acciones solamente las realizan el personal interno del Santuario y las empresas de Saori Kido- por favor, no hagas eso, pero ¿por qué piensas que puedo ser tu padre?
-Nos parecemos mucho- y era la verdad. Ella parecía una versión pequeña, más femenina y dulce de Saga- mamá siempre guardaba esta foto donde sale usted- la pequeña le vuelve a enseñar la fotografía, y le señala quién era su mamá.
-Vaya, viéndolo bien... creo recordar quién es- responde con más calma el caballero dorado- ¿Ella está bien? - pregunta con cierto interés.
-No sé, se la llevaron unos hombres...- contesta la pequeña bajando la mirada, pensando que probablemente, no pudo sobrevivir.
-… está bien. No llores- coloca su mano sobre la cabellera azulada de la niña- te quedarás en mi casa por un tiempo, en lo que investigo qué fue lo que pasó. Honestamente no creo que sea tu padre; si dices que estabas en peligro, te ayudaré en lo que pueda, Agnes- al decir eso último, se inclina hacia ella. No puede arrodillarse por completo, como si se tratara de un caballero jurando fidelidad, porque es un protocolo exclusivo para su Diosa Athena, pero toma su mano y la besa con cuidado.
Al parecer, Saga sabía de lo que hablaba la niña. Al inicio se sintió molesto por la forma en la que llegó, pero algo en su interior le decía que debía proteger a la pequeña. Ese pequeño gesto que hizo por ella, es una forma de decirle que hará todo lo que tiene a su alcance, aunque muy en el fondo, se trataba de una situación muy diferente a lo que, en sus varias vidas mortales, ha vivido.
-¡Gracias señor Saga! - la niña no duda en abrazarlo y esto lo tensa un poco, pero le corresponde con una pequeña sonrisa.
-Vayamos a casa, nos esperan muchas cosas- la niña asiente y ambos caminan directo a la tercera casa del zodiaco la cual ya no quedaba tan lejos.
No pasó mucho tiempo cuando ambos se paran en la entrada principal de la casa de los gemelos. Agnes se sorprende por ver el lugar tan espacioso y nunca imaginó que al final del largo pasillo que separa el exterior con el interior, existiera una vivienda con muebles cubiertos de piel y paredes pintadas de azul claro. Se veía acogedor pero excéntrico, digno de los gemelos.
-Mi casa es más grande que la de Mu, ojalá te puedas sentir cómoda, Agnes- dice Saga invitándola que se siente en uno de los sillones- veremos qué hacemos con el tema del dormitorio. Mientras tanto, quédate aquí en lo que me pongo algo más cómodo- al decir esas palabras, se aleja de la zona para quitarse el saco y desabotonarse un poco la camisa, pues cuando no tiene que usar la armadura de géminis, prefiere usar algo formal.
Lo que ninguno de los dos se imagina es que no están solos. Al parecer, Kanon se encontraba durmiendo una siesta y al escuchar el sonido de las puertas, se levanta para saber de quién se trata, pero olvida que llegó tan cansado del entrenamiento que se quedó en bóxer.
-… ¿Saga? Te creía encerrado por ahí con el carne…- su cara queda perpleja al ver a la pequeña que miraba todo el lugar-…. ¿quién rayos eres tú? - pregunta con mucha seriedad.
Agnes lo observa y se asusta, pues nunca imaginó ver a un hombre en ropa interior. Empieza a gritar desesperada porque Kanon se le acerca lentamente.
- ¿De dónde saliste, niña? Sabes que esta es un área restringida…
-Aléjate...- se tapa sus ojos y Kanon se da cuenta que solo está vestido con unos bóxers con estampados de unicornios. Saga los escucha y ve que su hermano gemelo, se veía indecente ante una niña.
-Kanon, ¿por qué estás en ese estado? Hay una dama presente. Además… ¿unicornios? Je, je, je, pensé que jamás los usarías- ríe de forma burlona y hace reaccionar de manera enojada a su hermanito.
-¡Hey!, era lo único que tenía a la mano. Estamos en nuestra casa y podemos estar en pelotas, si queremos- responde mientras se sienta en uno de los sillones- no me has presentado a esta niña.
-…- Saga lo mira fijamente y tragando un poco de saliva- ella es Agnes, … todo parece indicar que es…mi hija.
Kanon se esperaba cualquier tontería de su hermano, pero escuchar que tenía una hija… lo deja primero callado, después mira a ambos y nota que la niña se parece a Saga y pues, como los dos son gemelos, ella también se parece un poco a él. Después se vuelve a sentar y no duda reírse como psicópata.
-…. Oye hermano, ¡no pierdes el tiempo! Jajajajajajajajajaja….- Kanon no para de reírse y al final, Saga lo detiene en seco.
-Ya tengo suficiente con que Mu me sacó de su casa, evita reírte porque no quiero darte una paliza, menos enfrente de ella. Apenas sobrevivió de unas personas que la estaban buscando - Saga hacía lo necesario para mantenerse tranquilo.
-Hermano, se supone que estas cosas no pueden pasar, lo digo por el tema de la fidelidad hacia Athena. Lo vuelvo a decir… jejeje, siempre pensé que Aioros y Dohko han dejado críos en todos lados, pero ¿mi hermano? Wow, pensé que te conocía.
Esas comparaciones con Sagitario y Libra, lo estaban desesperando porque sabía que ese par, siempre estaban en todos lados; bebían y si encontraban una bella mujer, no perdían la oportunidad para conocerla y pasarla bien. De todos los caballeros resucitados, ellos sí estaban aprovechando la nueva oportunidad de la vida.
-Agnes se queda en esta casa. De ahora en adelante evitemos salir así- señala los bóxers de su hermano,
La carcajada de Kanon se silencia de forma inmediata. No le gustó en absoluto esta situación, porque siempre ha sido celoso con su hermano. El único que soporta es a Mu, pero saber que hay otra persona cerca de Saga, lo pone de mal humor.
-Caray, ¿no tienes más familia? - dice el geminiano menor a Agnes
-Solo el señor Saga- dice ella.
-No me digas señor, Agnes… sólo Saga- comenta el gemelo mayor- Kanon hay que acomodar la habitación de invitados.
A Kanon no le queda de otra que obedecer. Se retira de la zona y se encierra en su cuarto dando un portazo. Saga suspira y se deja caer en el sillón. Agnes sólo lo ve.
-Si usted es mi padre, ¿él es mi tío? - pregunta la niña sonrojándose un poco. Saga siente ansiedad cada vez que ella le dice que es su padre, por lo que se toca las sienes de su cabeza para pensar mejor las cosas.
-Mira, solo dime Saga. Me siento viejo si me dices papá, padre o algo parecido. Kanon sería como un tío raro...- responde mirando a la pequeña hasta que escucha el gruñido del pequeño estómago de la pequeña. En su cabeza aparece una gotita de sudor y piensa si realmente Mu, la cuidó unas horas.
-… perdón, no he comido nada- dice apenada la niña- el señor Mu me dejó comida, pero no comí nada porque se enojó con usted…- de pronto, la pequeña se sonroja mucho más y juega con sus manos-… acaso... ¿son novios? - esto último lo dijo en voz muy baja, casi en un susurro, pero lo escucha a la perfección, el géminis mayor.
- ¿Eh? - Saga tiene algo muy claro, no entiende a los niños. Reconoce que son pocas las veces que ha lidiado con ellos. Tuvo algunos encuentros cuando Saori visita el orfanato de Rodorio pero, nunca ha platicado tanto tiempo con ellos, como esa niña. A simple vista parecería que no le agradan, pero al ver a la pequeña Agnes, piensa que al menos ella, no es tan molesta como otros, aunque no entiende cómo era posible que ella dijera esas cosas con tan solo 8 años.
-...Agnes, las señoritas no dicen esas cosas. Mu es una buena persona, a quien estimo demasiado pero no perdonaré que te dejara sin comer. Lo que no sabe, Kiki le llevó comida y por todas las cosas que pasaron, ella no pudo probar bocado alguno, salvo la bebida verdosa que la hizo dormir unas horas.
-Solo tomé agua verde, sabía feo, pero me ayudó a sentirme mejor- contesta ella cuando observa que Saga, se puso serio.
-Je, esa bebida horrible es muy efectiva, niña... y pues, creo que ya tienes hambre. Salgamos a buscar algo para ti, tanto comida como ropas...- nota que la niña viste con algunas ropas de Kiki, las cuales le quedan un poco grandes.
La niña asiente y antes de levantarse, mira toda la casa de Saga, piensa que su mamá debe estar más tranquila porque ya está segura. Mira que hay cuadros de obras de arte abstractas y algunas fotografías de él y sus compañeros caballeros. Saga la mira y nota que observa las fotos de sus amigos y otra, donde se encuentra a una mujer que estaba cerca de él, Agnes reacciona de inmediato.
-¡Ella es mamá! Es demasiado linda...- y Saga se acerca de inmediato para verla más cerca. Piensa un poco y trata de recordarla con mayor detalle.
-...Kalinka
-Así le decían sus amigas- dice la niña sonriendo y voltea a ver a Saga pensativo y por momentos, aprieta sus puños como recordando algo que no le fue agradable.
-Mejor buscamos comida para ti, después seguimos recordando memorias.
Ambos dejan la casa del tercer signo y Saga mira por todos lados, pues lo que menos desea, son gente inoportuna. Al no ver que nadie estaba cerca, le hace una seña a la niña y le dice que la tomará en brazos y se agarre fuerte, pues abrirá una dimensión para acortar el camino y llegar directo al poblado de Rodoria. La niña se queda sorprendida, pues siempre escuchó de los valientes caballeros de la Diosa Athena, aunque jamás imaginó que estaba por probar un poco del poder de un dorado.
-Agárrate bien. Así evitamos a los chismosos- sonríe ligeramente y ambos desaparecen de la zona, aunque no se percatan que kanon mira todo muy de cerca.
-… jamás había visto a Saga, actuar de esa forma- las palabras de Kanon, suenan molestas, pues no había visto actuar tan amable a su hermano mayor- esa niña de por sí, es rara... no percibo ninguna clase de cosmos extraño.
Mientras tanto, en un callejón aparecen Saga y Agnes, ella está un poco nerviosa porque sentía que todo su cuerpo se estiraba y pasaba por un tubo. El geminiano la baja y revisa si está bien.
-Sígueme- es lo único que le dice. Agnes asiente y lo sigue en su camino por el pintoresco lugar.
La niña observa todo lo que hay a su alrededor; recuerda que el día anterior, ella vio un pueblo silencioso, oscuro y sin gente. En este momento, ella ve lo opuesto. Se da cuenta que su protector camina muy rápido porque al ser muy alto, tiene sus piernas largas. Tal parece que Saga lo nota, y baja un poco la velocidad de sus pasos para que ella lo alcance.
En la cabeza de Saga, todavía se percibe un remolino de emociones que nublan su memoria. Gran parte de su vida ha estado envuelta en sucesos extraños; algunos hasta la muerte lo llevaron, pero al caminar por algunas calles, la neblina que nubla su mente desaparece un poco al recordar una vaga imagen: era una persona que solía bajar al poblado para caminar entre las calles; sobre todo cuando comenzó sus labores como Gran Patriarca, y la gente se sentía apoyada e iluminada con su presencia. Muchos lo consideraban alguien sabio y bondadoso. Entre esas caminatas, recuerda que a veces era acompañado por algunas doncellas; especialmente una, quien parecía anticipar todas sus necesidades y, dirigía a las otras ayudantes. Se siente raro recordar esas cosas, siempre le parecieron insignificantes, pero tiene otra visión donde sólo están ellos dos, platicando mientras observan el atardecer…
-…ah, Saga- la niña jala un poco sus ropas- ¿está bien? - Agnes notó que Saga se detuvo varios minutos viendo a la nada. Cuando escucha la pequeña voz, mueve su cabeza tratando de remover esos recuerdos y seguir su camino.
-… disculpa, ya estamos cerca. Primero come algo- caminaron unos metros más, y ven un local con el diseño de una cabaña muy acogedora. Los dos entran y ven que el interior, es un restaurante con muchas personas, probablemente sea un sitio muy concurrido, donde se tenía que esperar por una mesa. Saga se siente un poco impaciente, por lo que saca de sus pantalones una tarjeta con varios datos.
Una de las meseras se les acerca saber cuántas personas serán y Saga, le entrega la tarjeta con la idea de apresurar un poco la atención, por lo que la señorita abre los ojos con sorpresa y sonríe nerviosa. Lleva a los dos a otra zona más alejada donde había menos gente y, les entrega una mesa para 2 personas cerca de una ventana que da con el mar. Agnes no dice palabra alguna hasta que el geminiano, le ofrece la silla para que se siente.
-Gracias…- dice ella.
-Ya no tardan en traer la carta. Pide lo que quieras- responde mirando hacia la ventana- mientras te alimentas, yo iré a buscar algunas ropas para ti. No te preocupes, este lugar es seguro porque saben que venimos del Santuario- y sonríe ligeramente.
No pasó mucho cuando la mesera llegó con una libretita y pluma de color rosa, a realizar el pedido del servicio a la carta. Agnes le pide algo simple: hamburguesa de queso con papas y limonada. El caballero se sorprende, pero prefiere mantenerse callado, aunque cuando comenzaron a servirle los alimentos, se levanta de la mesa para buscar las ropas que ella necesita.
-… provecho-es lo único que le dice y se retira rápidamente. Agnes le iba a dar las gracias cuando ya no lo ve. Baja la mirada y mira los alimentos, las flores de la mesa y la ventana. Se abraza a ella misma.
-Mamá hacía lo mismo… yo quería que se quedara – piensa la pequeña mientras bebe un sorbo de la limonada. Al no ver a Saga cerca, come despacio, aunque al probar varios bocados no se contiene y come como si fuera la primera vez que lo hacía. No probaba bocado en días y, sobre todo, no sabía si iba a escapar con vida de los hombres que la perseguían, junto con su mamá.
Cerca de su mesa, estaba un hermoso chico de cabellos celestes comiendo con mucha tranquilidad y sus ojos azules, se posan en la niña que estaba sola. Su mirada se abre al darse cuenta que mantiene algunos rastros del cosmos de Saga. No duda en acercarse a ella, pues le genera mucha curiosidad.
La niña bebe la limonada sin expresión alguna, pues se siente una completa desconocida en un lugar que no conoce hasta que, percibe el olor de una rosa. Levanta su mirada y se sorprende de ver al joven que tiene a lado suyo.
-Es una linda señorita, ¿por qué tan sola? – el joven se sienta en una de las sillas mientras Agnes, lo mira de arriba hacia abajo.
-…no estoy sola-dice la niña- ¿quién eres? - pregunta tomando la rosa.
-Afrodita, ese es mi nombre- Piscis estuvo analizando las flores que estaban en la mesa y confirma que Saga, trajo a la niña una hora atrás. También observa que el gemelo mayor, ha estado muy confundido- … no deberían dejar a una niña como tú, sola. Si no te molesta, te hago compañía, hasta que vengan por ti, ¿Te parece?
Agnes se siente extraña, pero asiente para no sentirse tan sola. Saga le dijo que estaba en un lugar seguro, aunque nunca le ha gustado probar bocado sin tener una compañía.
-… ¿Tü conoces a Saga? - pregunta directamente- Afrodita se sorprende por la observación y sonríe.
-Vaya que lo conozco, aunque mirándote bien, puedo decir que me faltan cosas por conocer de Géminis. Eres igual a él, pero más adorable y tierna. Pocas veces he visto a tu padre con niños, pero te veo a ti y… hasta parece diferente.
-...¿eh? ¿tú sabes eso? - se sorprende por conocer ese dato, pero la niña desconoce que la información la obtuvo de las flores del restaurante.
-Mi niña, en el Santuario, todo se sabe. Es imposible guardar secretos, pero tu sí que lo has sido por muchos años- le guiña el ojo- a ver si así le ablandas el corazón a Saga, je. A veces es demasiado serio y aburrido, no sé cómo Mu lo aguanta.
-El señor Mu lo sacó de la casa. Yo tuve la culpa- y baja la mirada- ninguno de los dos sabía de mi existencia - cuando escucha lo último, Afrodita se queda paralizado porque finalmente entendió todo lo que ha estado pasando, desde la mañana. Por su mente se siente algo confundido, pues desde que vio a la niña, algo en su interior le dijo que debía acompañarla.
Después de esas preguntas, ambos platicaron de muchas cosas como flores, y curiosidades de Rodorio. Agnes se siente contenta porque no está sola, Afrodita por su parte, está lleno de preguntas y curiosidades sobre la nueva habitante de Géminis.
El tiempo pasó tan rápido que Saga llega y encuentra una escena divertida, Afrodita haciendo trucos de flores para Agnes y ella, reía de forma tranquila. El gemelo mayor no duda quedarse viendo tal escena hasta que, tose un poco para captar la atención.
-… oh, Saga. Llegas a buen tiempo- contesta Afrodita con una sonrisa coqueta- las flores de este lugar me dijeron que trajiste a esta niña… ¿cómo te atreves a dejarla sola? Rodorio es seguro, y a los niños nunca se les deja solos mientras comen- el dorado se queda callado, sabía que Afrodita le gustan los niños porque reflejan la misma pureza que sus flores, aunque no entiende si la está acompañando por simple gusto o bien, para conocer de primera mano, los acontecimientos del día.
-Tenía cosas por hacer. Ya es hora de irnos, Agnes- y la niña se levanta de su asiento. Mira a Afrodita y se le acerca
- ¡Muchas gracias por acompañarme!, me divertí mucho.
-El gusto es mío, mejor ve con Saga.
El ex patriarca no dice nada y paga la comida de la niña, para luego alejarse de la zona con ella. Saga no comprende cómo fue que el hombre más hermoso, estuviera hablando con ella. En el fondo le molesta un poco porque sabe que lo hizo con toda la intención de tener la información de primera mano. Afrodita se despide de ambos y sonríe, para luego reír con más fuerza, ya que se le hacía muy divertido ver a una niña igual a su compañero de armas. Sabía perfectamente que se avecinaban cosas interesantes y sobre todo, se imagina que tan "buen padre" puede ser el caballero de géminis.
Algunos comensales lo observan con extrañeza, hasta que el joven se siente apenado y acomoda sus ropas para luego levantarse del asiento.
A las afueras del pueblo siguen caminando, aunque Agnes nota que Saga camina un poco rápido, por lo que apresura el paso y no se da cuenta que pisa una piedra y se tropieza. El caballero voltea a verla y, sus ojos se abren sorpresivos. La pequeña siente dolor y al inicio quiere llorar, aunque recuerda que su madre siempre le decía que debe ser fuerte. El hermano mayor de Kanon, se acerca rápidamente a ella y en menos de un cerrar de ojos, la tiene en sus brazos.
-Hay que pisar con cuidado. Disculpa si camino muy rápido- responde Saga viendo de reojo si no estaba muy herida.
-… no, ¿está molesto porque hablé con el joven Afrodita? - dice ella jalando un mechón de su cabello.
-Agnes, si no conoces a la persona, evítala… ¿qué tal si es una persona que desea hacerte daño? - comenta mientras opta por moverse a toda velocidad. La niña se sorprende al ver que su caballero puede correr a gran velocidad y con unas bolsas en sus manos. No entiende las actitudes de Saga, pero piensa que es una persona reservada… o al menos así, se lo describía su mamá.
No tardan mucho en llegar cuando ven que Kanon, está dormido viendo la televisión. Saga deja a la niña en el sofá y en plan de travieso, se acerca a su hermano para moverlo de forma abrupta.
- ¿Quién? Eh…. ¡lo mataré a otra dimensión! - dice el mellizo adormilado y al tener la vista más clara, nota que se trata de su hermano- Saga, ¡no me despiertes de esa forma! No tienes ese derecho.
-Es divertido despertarte, cuando tienes hasta saliva en la camisa. Como te pusiste en tu plan de celoso y posesivo, te quedas sin cena- responde divertido. Kanon grita con todas sus fuerzas y trata de golpear al gemelo mayor, pero le es imposible porque los reflejos de Saga, son más rápidos.
La niña solo se ríe al ver la escena hasta que Kanon, salta a lado de ella con la intención de empujarla… aunque Saga se lo impide, mirándolo con mucha frialdad.
-Ay hermano, ¿a poco ya quieres a esta niña? Bueno, no me sorprende…. Eres un hermano sobreprotector… y- Saga solamente lo toma de sus ropas.
-Cuidado si haces una broma pesada, ella no se llevará así de pesado como nosotros ¿te quedó claro? ¿hermanito? - sus palabras eran claras y se aleja de hermano para llevar a Agnes, lo que parece ser una habitación.
Caminan unos metros y Saga abre una pequeña habitación la cual, está llena de cajas. Agnes entiende que todo es de improviso, pero ve cómo acomoda las cosas para darse cuenta que había una cama, sábanas y un pequeño mueble.
-No tenemos visitas, por mientras puedes estar aquí- dice el caballero mientras se sienta en la cama- es cómodo.
-Usted es raro, perdón si le genero molestias- dice de repente la pequeña- ¡no tengo a nadie más! Estoy casi segura que… mamá murió a manos de esos horribles hombres- al decir eso, abraza a Saga y éste, se queda helado. Al inicio, no sabe cómo reaccionar porque no esperaba esas palabras y, lo que escuchó sobre su madre- no… no quiero ser una molestia o.… un estorbo- solloza la pequeña porque se siente agradecida por lo que está haciendo por ella
Saga no dice nada, sin darse cuenta, abraza a la pequeña con mucho cuidado. Agnes nota ese gesto y se siente reconfortada, y esconde su rostro entre esos brazos fuertes y protectores. Hay un silencio en la habitación, hasta que la pequeña se queda dormida. El géminis termina por acomodarla en la cama y la deja descansar.
Al salir de la habitación, se queda recargado en la puerta y cierra unos segundos sus ojos. Por su mente pasa la imagen de la pequeña llorando y se mira sus manos; se sorprende así mismo, pues nunca pensó que llegara a sentir una extraña sensación por proteger a la pequeña. Tal vez siente pena, o su sentido de deber es tan fuerte que, siente el compromiso de no dejar sola a la pequeña.
-…pobre niña. Hoy si dormirá bien- Saga se retira a sus aposentos para descansar, pues fue un día muy complicado y diferente… en su nueva vida.
-.-.-
Hola a todos! Regreso con el segundo capítulo de esta historia especial
Tal y como ven, Agnes cambiará la vida de todos… especialmente la de Saga.
Me agrada ver que agregaron esta historia a su lista de favoritos y eso, me emociona mucho.
Gracias por leer hasta aquí, sigan disfrutando de esta historia.
Atte.
Bunny Saito
