Capítulo 3: dorado almuerzo

Un nuevo día amanece en el Santuario, donde viven los caballeros que sirven a la Diosa Athena, humanos con grandes poderes y fuerza, quienes han sido capaces de desafiar a los propios dioses. En las doce casas principales, residen los caballeros dorados que tienen una nueva oportunidad de vida; unos lo aprovechan para hacer cosas que antes, no podían hacer mientras que otros… son víctimas del destino.

Esta mañana sería muy especial, pues Athena invitó a todos sus caballeros (sin importar el rango) a un desayuno, cuyo protocolo incluía el uso de sus armaduras, por lo que sería algo muy importante para todos.

El desayuno se llevaría a cabo en un salón muy grande el cual, poco a poco cada uno de los caballeros dorados, llega con sus hermosas y relucientes armaduras. Las doncellas del lugar no pueden evitar cuchichear sobre el porte de cada uno de ellos y, algunos como Dohko, Aioros o Milo, sonríen con picardía mientras saludan. Otros caballeros son más reservados ante esas reacciones como Shura, Camus y Shaka, pues no prestan interés a la reacción del personal que atenderá todas sus peticiones. Afrodita y Deathmask llegan juntos, aunque el caballero de las flores llega abrazando el brazo del cangrejo, quien se muestra fastidiado porque nunca le han gustado esta clase de celebraciones. Después llega Aiora de Leo corriendo, pues se quedó dormido y no podía ni colocarse el casco, por lo que generó la risa burlona de Aldebarán y Milo.

Todos se fueron reuniendo en una gran mesa rectangular y en el centro, estaban los lugares de Athena y Shion. En otra parte de la misma, se observan a los caballeros de bronce que, al parecer, habían tenido una fiesta a muy altas horas de la noche, pues sus rostros se muestran ojerosos y sin vida.

Kiki y Mu, llegan a la misma reunión, pero a diferencia de los otros caballeros, el carnero se mantenía serio; es decir, se le veía un poco molesto, por lo que todos se extrañan a verle esa expresión, pues no es común que demuestre esas expresiones, por su personalidad pacífica.

- ¿Ya vieron a Mu? Seguramente se levantó con el pie izquierdo- dice divertido Deathmask, pero Afrodita sonríe tratando de decirle que, en realidad, hay otra razón que lo tiene molesto.

En el momento que el caballero de Aries se sienta, aparece Saga de géminis en la puerta principal, algunos notan que tarda en entrar unos segundos, pues deja una pequeña silueta en la zona para acercarse a la gran mesa, pero su rostro tranquilo se petrifica y siente escalofríos, pues siente la mirada asesina de un Mu que su cosmos, generó que el resto de los caballeros se sintieran incómodos.

-…ya ni Camus, es tan obvio… - comenta Milo mientras le da un codazo al signo de Acuario. Camus también se siente nervioso, pues jamás había visto tan enojado a Mu.

-Milo por favor, no podemos meternos en los problemas de pareja de ellos- responde el francés, aunque reconoce que esa molestia, es más fría que su Aurora Boreal. Por momentos, siente pena por Saga, aunque sus ojos se posan en una pequeña silueta que está a la entrada. Recuerda que el día anterior, Afrodita le comentó algunas cosas sobre una niña que llegó con Saga. Sus pensamientos le dicen que esa es la razón del carnero molesto- Saga es muy valiente, ejem.

Mu mira casi con odio al caballero de géminis, Saga trata de evadirlo, pero no puede hacerlo y se sienta con rapidez a lado de Aiora. El león no entiende nada de lo que pasa, pues jamás fue enterado de todo lo que pasó el día anterior, solamente le da unas palmadas a un gemelo nervioso y con deseos que la tierra se lo trague, pues ya se dio cuenta que todos saben la existencia de Agnes y, el enojo de Mu.

-Amigo, ¿qué hiciste? Todos llegamos con buen ambiente; sólo llegó tú carnero y ya nos arruinó la fiesta mañanera, porque me enteré que Athena no vendrá- Aiora comenta mientras sorbe un poco de agua de una copa.

-… esto es peor que un radio pasillo. Me siento demasiado observado. No debí venir- dice géminis y aleja las manos de su amigo.

-… llévalo a una cita y verás que termina como un becerrito- interrumpe Aioros mientras revuelve la caballera de Saga- y… dinos, amigo, ¿de quién es la niña? - jalonea al caballero- ¡te lo tenías bien guardado!

Saga no tiene el humor para aguantarlos. Estaba pensando muy seriamente en retirarse, pero quería comprobar si realmente las palabras de Aiora, eran verdaderas. Si Athena no se presenta, seguramente algo muy importante la obligó a ausentarse. Mientras tanto, el géminis estaba respirando hondo, pues sagitario lo estaba interrogando.

- ¿y era guapa? ¿Dónde la conociste? Aunque...- se queda pensativo Aiorios- espera... ¡eres un semental!

-…- Saga casi se ahoga con el agua que estaba bebiendo- no puede evitar escupir y sin evitar que Shura sea su víctima, quien casi desea golpear a su compañero de armas porque le mojó toda la cara. El resto de los caballeros se quedan en silencio y Dohko empieza a contar cada uno de sus dedos, como tratando de hacer cálculos.

-...oye Aioros. Él y los demás se quejan de nuestras juergas y que nos paramos en todo lo que se mueve, pero... ¡este hombre nos gana! - Saga, ¿cuántos años dices que tienes... ¡no! Espera, ¿En qué edad te quedaste, según tú ultima vida?

-… 28

Saga responde de manera inconsciente, aunque al ver la cara de todos y, un Mu que dobló la cubertería completa... se arrepiente de decir eso. Hasta Shaka sintió el enojo del carnero en su máxima potencia y trató, por todos los medios, calmarlo un poco, pero... no era posible, ni quitando algunos de sus sentidos.

-Tan joven y dejando herencia... jejejeje- ríe con picardía Dohko- te hizo falta juntarte más con nosotros, Saga.

-Ya cállense- y Saga se muestra más serio de lo normal. Ya estaba harto de todo lo que le estaban diciendo sus compañeros de armas. De sus manos aparece una esfera de energía, lo que parece ser una explosión galáctica, a punto de ser invocada.

En ese momento, llega Shion solo. Athena al final de cuentas, nunca llegó. Todos estaban preparados para defenderse del ataque, aunque Saga tuvo que evitarlo porque parte del mismo, iba dirigido a la persona que anteriormente, mató para tener el control del Santuario.

-Un poco más, y vuelves a matar al maestro Shion, junto con todos nosotros- comenta Shura en voz baja.

-A ustedes no les vendría mal, ser fantasmas de nuevo- responde a regaña dientes Saga.

-Buenos días, mis queridos niños- dice Shion con una sonrisa brillante- perdonen el atraso, ocurrieron dos cosas- comenta el Gran Patriarca, quien se queda pensativo porque ninguno de los caballeros, hizo la debida reverencia, mueve sus hombros que por esta ocasión no era importante y se dispone a darles algunos anuncios- nuestra Diosa Athena, pidió disculpas por no presentarse hoy, ya que las empresas de su amado abuelo, la obligaron a presentarse en la sucursal de Japón - y mira a los de bronce comiendo- mis niños, cuando terminen de comer deben tomar el primer vuelo para alcanzar a la señorita Saori Kido, pues necesita de ustedes para sus asuntos.

Seiya y los demás suspiran, pues querían descansar por la desvelada de la noche anterior. El resto de los caballeros no dicen nada, pero se extrañan que Saori, cambiara de esa forma su agenda. Todos la consideran una persona muy obsesiva con el orden de sus actividades y escuchar este cambio, piensan que algo extraño pasó... Pero no a nivel que necesitan de sus servicios.

- ¡Oh sí! También les quería comentar que me tardé, porque en la entrada del salón, vi a una niña muy adorable. No sé, me acordé de uno de mis niños...mmm, Saga- se acerca al geminiano- Esa pequeña es muy parecida a ti... ¿por qué no la presentas?

El caballero de la tercera casa, ya quería que ese martirio acabara. Había olvidado que todos los caballeros, son como una gran familia, por lo que es imposible guardar alguna clase de secretos y Agnes, era la noticia del momento.

-…- Saga se levanta de su asiento. Siente con mayor fuerza, los escalofríos del carnero, toma aire para abrir la puerta y pedirle a la niña que pasara con ellos- pasa, todos quieren conocerte.

En la mañana, Saga despertó de forma sobresaltada, pensando que todo lo que le ocurrió el día anterior, era un mal sueño por lo que corre a ver la habitación donde dejó a Agnes. Pega su cabeza contra la pared al ver que ella estaba ahí, durmiendo plácidamente, aunque en el fondo, quería ver si estaba bien.

La pequeña despierta y al tallarse un poco los ojos, lo primero que ve es a Saga, sentado a los pies de la cama.

-Buenos días- dice la pequeña.

-… hola- es lo único que dice el dorado- Kanon no sé dónde se fue, no te puedo dejar sola en este lugar. Debes acompañarme a un compromiso- y le deja una de las bolsas donde había ropa para ella.

-… ¿de verdad? - es lo único que dice la pequeña.

Kanon salió de casa muy temprano, pues no le importaba en absoluto lo que pasara con su hermano y Agnes. A pesar de ser el hermano gemelo de géminis, él no fue invitado al compromiso, pues debe demostrar que es un ser digno para portar una armadura o bien, ser parte de las decisiones del Santuario como su hermano.

En el Santuario, la niña entra al gran salón y queda deslumbrada por todo lo que había a su alrededor. La gran mesa relucía no sólo por toda la comida y bebida que habían servido sino, las propias armaduras de todos los caballeros (hasta las de bronce), brillaban como la luz del sol. Al inicio, Agnes se siente un poco extraña porque todos la observan sin decir palabra alguna, aunque sonríe al ver a Aldebarán y Afrodita.

- ¡Hola tío Aldebarán y joven Afrodita! - saluda con sus manos a ambos caballeros, quienes sonríen un poco divertidos con la escena. Los demás no saben qué decir al respecto, pues notan que es una niña sencilla pero el calco perfecto de su compañero de Géminis. La niña vestía un vestido de flores que llegaba hasta por debajo de la rodilla.

- ¡Buen día, señorita Agnes! Te ves muy linda, el día de hoy- dice Afrodita con una sonrisa amplia, generando en Deathmask una mueca de fastidio, aunque no puede negar la simpatía de la niña.

-Hola, pequeña Agnes, que bueno que tu padre te trajo aquí. Somos bichos raros, pero no hacemos daño- responde Aldebarán, levantándose de su asiento para acercarse a ella.

Saga se sorprende por este momento, aunque se aclara su garganta para presentarla.

-Ella es Agnes. Llegó ayer y... -duda cómo decirlo. Por un momento voltea a ver a Mu quien cruza sus brazos y posa su mirada en otro punto- todo parece indicar que es una descendiente... mía- esta última parte, se sonrojó un poco y sintió una gran vergüenza. Parecía un adolescente presentando el resultado de una travesura.

Shion sonríe divertido, se acerca al caballero y le indica que lo acompañe un momento al exterior del lugar. Saga traga un poco de saliva porque sabe para dónde va la situación, pues el Gran Patriarca es como un padre para todos ellos y pues, querrá una explicación de forma privada.

-Cuiden e inviten a comer, a la pequeña- responde el Patriarca de cabellos verdosos- Saga y yo hablaremos un poco a solas.

Y en ese momento, ambos salen del salón y Shion le indica que fueran a su oficina o bueno, una sala donde suele relajarse un poco. El geminiano por un momento se arrepiente de tener a Agnes con el resto de sus compañeros y cuando menos se da cuenta, ya se encuentra en la sala de su superior.

-Pasa conmigo, Saga

-Ah, como usted diga... maestro- y ambos entran a una sala muy acogedora. Shion se sienta en un sillón de color rojo y su "hijo", en otro asiento de color negro.

- ¿Cómo pasó todo eso?- el tono de Shion cambió de fraternal, a uno más serio- de alguna forma burló la seguridad para entrar al Santuario, Saga.

-Ella dice que cayó de un barranco. Mu la encontró y la cuidó unas horas. Al parecer, huía de unas personas, quienes se quedaron con su madre- explica el dorado, mirándolo fijamente.

-Cualquiera del Santuario, lo hubiera notado. Debes saber que esto representa un poco de peligro, ¿verdad? A pesar de ser una niña dulce, podría ser la carnada para alguna clase de trampa de los enemigos. Yo no tengo problema que se quede aquí, el tiempo necesario. Estoy seguro que Saori tampoco tendría inconveniente alguno.

-Con esas palabras, me siento un poco más tranquilo, maestro- responde Saga bajando la mirada, sabía perfectamente que ese tipo de conversación, iban a tener en algún momento porque se supone que el deber de un caballero de oro, incluía un compromiso completo en todos los aspectos. No por algo, la mayoría de ellos, son huérfanos.

-… pero si debo pedirte que busques lo que generó que ella llegara, hasta aquí. Te puedo facilitar algunas cosas para cumplir ese objetivo; de no ser así, en un futuro se optará por la opción de borrarle toda memoria relacionada a ti y, mandarla con algún familiar o dejarla en el orfanato de Rodorio- son las palabras que dice un Shion más tranquilo, pero no deja de mirar fijamente a un Saga que resiente esas palabras.

-… ¿borrar… la memoria? - Saga no esperaba esa frase. Entiende que a pesar que ella diga que es su padre y, el parecido de ambos sea muy notorio, no conoce casi nada de ella. Comienza a ubicar cosas de quien probablemente, fue su madre y su memoria genera cosas que pensó jamás recordar como caballero.

-El deber como caballeros de Athena, incluyen algunos sacrificios, pero… mientras cumples esa tarea, no te sentaría mal llevar a cabo ese nuevo reto- y Shion sonríe- sé que has pasado por muchas cosas y en el fondo, te sientes culpable de muchos pecados que has cometido. Esta nueva oportunidad que tienen todos ustedes para vivir, aprovéchala en conocer un poco más, de las cosas más simples de la vida.

Al inicio el geminiano, no entiende mucho pero mientras el Gran Patriarca le explica, reconoce que se trata de hacer cosas simples de humanos. Los caballeros dorados siempre han peleado y protegido a la Diosa Athena, dejando a un lado las cosas humanas. Él recuerda que, siendo más joven, salía con su hermano a parrandas nocturnas y eran expertos en travesuras, especialmente cuando se hacían pasar por el otro. También recuerda fugaces salidas que tenía con hombres y mujeres. Todo eso acabó cuando tomó su papel como Gran Patriarca y de ahí, muchos de sus recuerdos son borrosos o incompletos.

-Y dime mi niño, Saga… ¿esto cuándo crees que pasó? - pregunta Shion y genera en Saga, un sonrojo poco común.

-… no recuerdo muchas cosas, desde que asumí el…

-Ejem, cuando me asesinaste y tomaste mi lugar- corrige el anterior caballero de Aries- quiero entender que esto pasó años después de mi primera muerte… ¿verdad?

El gemelo asiente, tratando de ordenar sus recuerdos porque cuando existía su identidad maligna, muchas veces le hizo hacer cosas que no recuerda. No recuerda muertes y menos, recuerdos tan vagos como la madre de Agnes.

-De hecho, le prometí a ella que la ayudaría…- responde Saga y de pronto, siente que lo abrazan con mucha efusividad

-Ay mi niño-dice el Gran Patriarca- ¡estás creciendo! Mejor regresemos a la mesa con todos los demás. Ojalá hayan dejado algo,

Ambos salen de la sala y regresan al salón donde ven que todos estaban cantando y ya no había nada de comida o bebida. Shion ríe por esta situación, aunque Saga siente su estómago pidiendo comida. Nota que Mu se mantenía en su asiento mirando la comida, aunque se siente observado. Cuando mira al géminis, lo evade de nuevo. Saga sabe que debe hablar con él, le costaba trabajo reconocer que no podía explicarle algo que ni él entendía.

Todos los caballeros estaban muy divertidos, los de bronce ya se habían retirado y sólo quedaron los dorados con Agnes riendo y aplaudiendo a todos. La fiesta comenzó cuando Milo trató de contar un chiste en el que ninguno se rió, salvo la pequeña niña, que parecía muy divertida.

-Saga, tu hija es una caja de sorpresas- dice entre risas, Milo- yo me uno al clan de tíos y protectores de ella- y abraza a Agnes- es como ver un Saga versión chibi y niña.

-A pesar de ser pequeña, sabe muchas cosas- dice Camus.

Todos dicen muchas cosas al respecto y Saga, sólo asiente. Su cabeza de nuevo estaba a punto de estallar, pero trata de tomar aire, aunque se desanima un poco, al ver a Mu salir de la sala sin decir nada a nadie. Shura lo mira y comenta al respecto.

-Mu sigue enojado. Mejor explícale las cosas. Anoche no dormimos todos por estar sintiendo sus deseos de golpearte.

-…Shura, es lo que hare- responde y mira toda la mesa-… ¿todos ustedes se comieron el banquete completo?

-Vaya que estaba delicioso. Sentimos no dejarte nada, amigo Saga- contesta Aioros chupándose los dedos por probar su último bocado.

Agnes lo mira y primero se acerca a un extremo de la mesa para recoger una bandeja, se la acerca a Saga y le sonríe.

-Guardé algo para ti… Saga- algunos se miran entre ellos, pues lo menos que esperaban era una escena melosa de padre e hija, pero entienden que su amigo de armas, se trauma si le dicen "papá" tan pronto.

-… ¿de verdad? - Saga está sorprendido por la pequeña acción y le agradece por los alimentos. Acaricia su cabellera azulada y se dispone a comer.

-Los tíos Aldebarán, Aioros y Milo, no querían que te dejara algo- platica la niña mientras lo mira comer.

- ¿Cómo que ya son muchos tíos, no crees?- y por primera vez, en muchos años, esboza una sonrisa generosa, como aquellas que regalaba al pueblo de Rodoria, en sus caminatas. Caballeros como Aioros, Dohko y Shura se sorprenden por eso.

Mientras tanto, Aldebarán corre para alcanzar a Mu, junto con Kiki, quienes ya se disponían a regresar a la casa de Aires

-Mu, amigo…- y el carnero lo mira serio.

- ¿Ocupas algo? Ya estábamos por retirarnos- baja la mirada

-Amigo, creo que estás exagerando demasiado. Saga está igual de confundido que tú. No fue común ver ese enojo. Todos tuvimos temor de que hicieras algo peor- Mu se acerca un poco a él.

-Saga a veces no es honesto. Jamás imaginé que tuviera esta clase de secretos. No estoy enojado con la señorita Agnes, sino con él- su rostro deja de mostrar enojo y pasa a uno de tristeza- me siento confundido al respecto, no sé cómo reaccionar. También me siento impotente porque me gustaría ayudar a Saga... y no sé… creía conocerlo bien, pero veo que no…

El toro suspira y coloca sus manos sobre los hombros de Mu, quien lo mira a los ojos con un dejo de sorpresa.

-Mu, Saga está confundido con todo esto. Lo bueno que ya no entra en crisis de locura como en el pasado, pero lo recomendable es que ambos arreglen sus cosas. Dale oportunidad que hable.

-… lo haré, aunque es inevitable sentirme molesto- responde el carnero quitando las manos de su amigo- …creo que

- ¿Celos?

-… un poco- responde en voz baja y no se espera la palmada en la espalda, de Aldebarán.

-Ustedes dos, son todo un caso, ya relájate. Cuando Saga te perciba más tranquilo, te buscará. Mu asiente y se encamina junto con Taurus, a sus respectivas casas.

En el salón, casi todos ya se habían ido y sólo quedan Saga, Agnes, Shura y Shion. El español se acerca a Agnes y trata de quedar a su altura. La niña observa su casco dorado y le da un poco de gracia por la forma que tiene. El dueño de Excalibur nota su reacción y se lo quita para que lo tenga en sus propias manos.

-Es bonito. Algo pesado- la niña siente el peso del casco. Shura se lo quita de inmediato, quien lo agarra como si fuera una pluma.

-Hay que entrenar mucho para soportarlo, pero otra persona ni siquiera podría aguantarlo un segundo...- dice el caballero de Capricornio.

-… yo no peleo, soy una niña- Agnes contesta un poco sonrojada- Shura sonríe por el comentario, aunque piensa que, si realmente es hija de Saga, duda si dejara que ella pasara por todo lo que ellos sufrieron para ser caballeros.

-En el santuario, tenemos mujeres muy fuertes- y se acerca a su oído- no creo que tu padre te de permiso. Saga lo niega, pero es un tipo sobreprotector- la niña ríe con el comentario, llamando la atención del caballero géminis.

- ¿Qué tanto le dices a ella?- responde ligeramente serio, Shura coloca su mano sobre el hombro, para tranquilizarlo.

- ¿Ves? Pequeña Agnes. Ya me regañó tu padre.

-No le gusta que le diga padre porque se siente viejo- dice con aire de inocencia, la niña de ojos azules.

Shion y Shura no aguantan la risa y dejan a Saga, un tanto avergonzado. Se sorprende así mismo en su forma de reaccionar porque si hubiera sido otro caballero, lo golpea hasta sacarle todo el cosmos de su cuerpo. En cambio, con Agnes su mente le decía todo lo contrario. Tenía una extraña sensación de protegerla.

Finalmente, no tardaron mucho en que todos dejan el salón. Shura acompaña a su amigo junto con la pequeña, al exterior del salón y salen de la casa del Gran patriarca. Agnes se deleita con unas flores y se aleja un poco de ellos, por lo que capricornio habla con su amigo.

-… ¿estoy loco? Por un momento la niña me recordó a una mujer que se hacía pasar por doncella... ¿acaso ustedes dos?

-La verdad, no recuerdo mucho la etapa cuando dominaba la parte más oscura de mi ser. Tengo recuerdos muy borrosos de Kalinka. Esa maldita identidad, jugaba con mi persona. Me sorprende que la recuerdes- Shura observa por un momento a Agnes y después, a Saga.

-Claro, sabes que a mí no me engañó que era una simple doncella del Santuario. Un día de pronto, ella desapareció. La última vez que la vi, tenía muy mala cara- y cruza sus brazos tratando de tener recuerdos más claros- siendo honesto, cuando te convertiste en Gran Patriarca, alejaste a mucha gente que en algún momento te consideraba alguien de bien. Yo te seguí porque pensé que hacías lo correcto, pero... igual me equivoqué. Lo comento porque alguna vez, ella dijo que temía por tu bienestar.

Saga se queda callado, con esas palabras. Se siente mal por no recordar todas las cosas que se relacionan con la madre de Agnes. En parte se siente molesto porque eso le ayudaría a mantenerla a salvo, pues tiene presente las palabras de Shion; ella no debería vivir en el santuario porque representa un peligro...

-Gracias Shura. Responde de inmediato- esos tiempos ya se acabaron y agradezco a Athena que me perdonara por todos mis pecados. Tengo que ayudar a esa niña, al menos sé que me puedes ayudar a tener más información.

Saga se aleja de él, toma a la niña y se retiran del lugar. Shura suspira pensando si realmente es una buena idea que se acuerde de todo lo que pasó en esos años. El caballero de Capricornio sabe muchas cosas, algunas que ni el propio geminiano recuerda.

-.-.-

Hola a todos!

Espero estén disfrutando esta historia!

¿Qué más sorpresas nos espera con Agnes y Saga?

Atentamente

Bunny Saito