Capítulo 4: las cosas de la vida
Después del almuerzo de todos los dorados, las cosas fluyen por su propia cuenta. Saga mantiene en su casa a la pequeña Agnes, aunque algunas veces platica con ella y otras, sale de su casa para aclarar su mente. La plática que tuvo con Shura, le ayudó a entender que Kalinka en su momento, fue una persona importante en su vida. Por otro lado, en ocasiones buscaba a Mu porque tenía deseos de saber cómo estaba.
Agnes por su lado, cada día que pasa, se siente curiosa de saber cómo su mamá y él, se conocían. No niega que se siente un poco rara estar entre extraños, pero se emociona cuando alguno de los dorados la saluda, y le preguntan por su bienestar. Al inicio pensó que tendría la desaprobación de todos, pero ha sido lo contrario. A todos les agrada verla en el Santuario por lo que un día, ella se levanta temprano y sale de manera sigilosa de la habitación.
Ella sólo tiene 8 años, pero es bastante independiente porque su mamá la educó de esa manera. Mientras camina por un pasillo muy largo, nota que no hay nadie en casa... o eso parece, pues escucha la puerta abrirse y ve que se trata de Kanon, quien tenía algunos días sin aparecer.
-Hola niña... je, pensé que ya te habías ido- dice tocándose la cabeza- Saga no se ha aburrido, aún. Eso es nuevo en mi hermano.
Kanon la empuja porque pasa de su lado y ella se cae. En el intento, ella trata de preguntarle por qué hace eso y el gemelo, toma su rostro.
-Yo no sé qué ven los compañeros de Saga en ti. Ni siquiera posees alguna clase de cosmos, eres demasiado ordinaria- y sonríe con frialdad- ¿sabías que el castigo por acceder de esta forma al Santuario, es que tu memoria se borre?
La niña se espanta por esto último. Nota que Kanon tiene la mirada un poco perdida y aprecia un leve olor a alcohol. Agnes se levanta rápido y trata de alejarse de él, pues tiene un poco de miedo, comienza a moverse con mayor velocidad y el gemelo menor la jala de sus ropas.
- ¿A dónde vas?
- ¡Déjame! ¡Me lastimas! - Agnes trata de moverse para escapar, pero él no la deja hasta que le muerde una mano. Kanon grita de dolor y no logra retenerla- No me hagas daño- grita la pequeña mientras camina hacia atrás hasta que topa con algo, o alguien
- ¿Qué está pasando aquí? Kanon, ¿Dónde andabas? - pregunta Saga molesto por la escena que veían sus ojos azules.
-Hermanito... pues regresé de un viaje pero, ando algo mareado y me tope con la niña... y.…- Saga le da un puñetazo que lo tira al suelo. Su gemelo se incorpora con esfuerzo- ¡¿qué te pasa?!
-Te vas sin decir nada. Regresas todo borracho y molestas a Agnes, es lógico que te hayas ganado este golpe- responde Saga mostrando su molestia. Agnes queda detrás de él, como si buscara su protección.
-Puff... apenas ha pasado una semana y, ... ¿la proteges? Ya ni a mi ¿sabes algo Agnes? ¿sabes que me hizo hace años? Por darle ideas raras, me encerró en una prisión... dejándome a mi suerte- Agnes se sorprende al escuchar eso- casi muero ahogado y aquí ando jejeje.
Y se levanta por completo. Saga no puede decir nada sobre eso y Agnes jala de sus ropas, preguntándole si todo eso es verdad. Kanon cuando está enojado, sabe por dónde golpear a su hermano y no necesita de golpes sino, recordarle cada uno de sus pecados como caballero dorado. Camina unos pasos y llega lo que parece ser su habitación y cierra la puerta.
-Saga, ¿es verdad? - pregunta la pequeña. El dueño de la armadura de géminis no sabe cómo responder. Le duele que su hermano le recuerde todo lo que hizo, pero en el fondo, sabe que por mucho tiempo no fue una buena persona y toma las manos de la niña y la mira a los ojos.
-Agnes. Desconozco si tu madre, alguna ocasión habló de mi existencia, pero todo lo que dicen de mí, es verdad. Hace años, hice daño a muchas personas, pero gracias a la Diosa Athena, tengo oportunidad de limpiar mis culpas. El dorado acaricia un poco la larga cabellera de ella, quien lo mira fijamente, pensando en todo lo que le dice.
-Mamá siempre me decía que, si la vida te da otra oportunidad, es para no cometer errores de nuevo- y sonríe con alegría. Saga se queda helado. Por regla general, la gente se aleja de él y la niña hace todo lo contrario- tío Kanon no me quiere.
-Déjalo, es muy celoso. Él y yo siempre vivimos juntos. Yo también me incomodo si a él, le pasa algo. Somos únicos- el caballero lleva a la niña hacia un jardín que hay al fondo del lugar. No tiene mucho césped, pero sí varias fuentes de diferentes diseños y tamaños y al fondo, un paisaje de todo el Santuario, teniendo como protagonista la gran estatua de la Diosa Athena- a diferencia tuya, nosotros nunca conocimos a nuestros padres. Ni siquiera sabemos si los tuvimos... nos encontraron en este lugar siendo bebés...- explica Saga, recordando una plática que tuvo Kanon y él, cuando eran niños con Shion.
La pequeña escucha todo con atención. Ella entiende que su llegada generó muchas cosas y lo que menos quiere, es ser una carga para alguien... menos de esa persona que no le dice "padre".
-Ya no están solos. Yo estoy aquí- contesta Agnes- si no lo hubiera encontrado, sí estaría solita en el mundo.
-Sobre eso... estoy buscando si no tienes familiares u otros conocidos. Te quiero ayudar.
-… solo éramos mamá y yo. No conozco a nadie- responde la niña bajando la mirada-… ¿es verdad que me pueden borrar mi memoria? Yo no quiero olvidarlo- su mirada se opaca por completo. Le dio terror esa idea de alejarse de su protector y sobre todo, olvidar todo lo hermoso que ha visto en el Santuario.
-… también es verdad. Son protocolos que debemos seguir, pero... haré lo que sea para que no pase, Agnes.
La niña no dice más, confía completamente en el caballero, algo en su interior le dice que nunca le fallará. Ambos se quedan en silencio hasta que...
-Agnes, ¿te gustaría visitar a tío Aldebarán? - pregunta el caballero de dorada armadura-
- ¡Sí!
Y salen ambos, pues Agnes ya se encontraba vestida y arreglada.
Ya había pasado una semana, desde que Agnes llegó a la vida de Saga y todos los santos dorados. Ambos siguen siendo el centro de atención y mientras pasan los días, los dorados ven de lo más normal, la niña que parece una copia exacta en miniatura de su compañero de armas, los días son muy tranquilos y muchas veces, están en casa o bien, Agnes es invitada a las casas de los otros zodiacos y Saga, parece que se está acostumbrando a su "nueva vida".
Los tiempos en el Santuario últimamente han sido demasiado pacíficos, por lo que les da oportunidad de hacer toda clase de cosas desde eternas reuniones, hasta entrenamientos improvisados donde Agnes observa con detenimiento cómo todos ellos, hacen uso de sus habilidades.
Kanon por su parte, los sigue evadiendo. No intenta acercarse a la niña porque sabe que Saga puede ser muy violento si le pasara algo a ella. La considera una intrusa, aunque prefiere estar al margen de todo. En el caso de Mu, su enfado persiste, aunque el poder de su cosmos disminuyó al grado que dejó dormir y descansar a todos.
Saga y Agnes llegan a la casa del tauro. Aldebarán no duda en recibirlos, aunque se dan cuenta que no está solo, pues los acompaña Shaka, Shura, Milo y Camus.
- ¡Tío Aldebarán!- saluda Agnes con mucha emoción aunque se sorprende más, ver al resto de los visitantes.
-Pequeña Agnes, que bueno que nos visitan- responde Aldebarán, aunque Milo lo hace un lado y corre hacia la niña, a quien la toma de sus manos.
-Que mala eres, ¿a mí no me vas a decir tío? Dice escorpio con cara de puchero- ah sí, hola Saga.
Géminis acaba de entender que todos prefieren verla a ella. Camus se acerca para saludarlo, aunque se siente un poco raro ver a Milo tan meloso con la niña.
-Camus por favor… cálmate. Tuvimos suficiente con Mu, no sea que congeles todo el santuario- dice Shaka apareciendo entre ellos.
-… a mí no me trata así, pero la señorita Agnes tiene algo que me impide, alejarla de Milo- responde Camus eliminando los restos de hielo
-Estoy yo, de por medio- sonríe con malicia el geminiano- bueno, le pedí a Aldebarán que se quedara con ella toda la tarde, pero veo que estarán bien acompañados. Creo es momento de hablar con Mu
Todos se quedan helados, hasta Shaka abre sus ojos para denotar sorpresa por su reacción, ya que, en los últimos días, han escuchado alguna plática (de desamor) del carnero. Shura prefiere mantenerse callado, aunque en el fondo desea que ese par de tórtolos arreglen las cosas.
-Suerte, Saga- dice Shaka- tienes nuestra bendición
El santo no dice más, toma aire y se encamina para hablar con Mu, sobre todo lo que ha pasado y en especial, aclarar las cosas. No tarda mucho en llegar y mira la casa del signo de Aries, cual va siendo su sorpresa que Kiki, está afuera barriendo.
-Señor Saga, es un milagro verlo por aquí- saluda el aprendiz.
-Hola Kiki, ¿sabes si Mu está en casa? - pregunta con cierto nerviosismo en su voz. El pequeño se queda pensativo, pues no sabe si es buena idea contestar a eso o no.
-Sí, no creo que lo quiera ver. Todos los días habla de todos sus defectos- Saga confirma que sigue molesto, pero ese argumento no le impide para entrar y buscarlo.
Sin importar esas palabras, entra a la casa del carnero. Kiki intenta detenerlo pero le es imposible, y muy en el fondo, deseaba ver a su maestro más tranquilo y contento. Lidiar con Mu enojado, es estresante porque es más exigente de lo normal.
Saga camina un poco y nota que Mu está tomando té. Hay un silencio entre los dos hasta que el dueño de Aries, se levanta para mirarlo a los ojos.
-¿Qué haces aquí, Saga?-
-… Mu, quiero hablar contigo- responde el geminiano con firmeza, aunque en su interior está nervioso por lo que pueda pasar.
Mu le da la espalda y aprieta sus puños tratando de contenerse. Saga lo observa y se acerca rápido a él para tocar su hombro y él, lo rechaza.
-Todo esto sobre Agnes, me ha generado más confusiones que respuestas. En efecto, esta niña es hija de una persona que vagamente recuerdo, alguien que conocí hace mucho tiempo. Cuando era Gran Patriarca. Su nombre era Kalinka pero no recuerdo mucho, pues la entidad que vivía en mi interior en ese tiempo, jugó con mis recuerdos y emociones.
Cuando Mu escucha ese nombre, sus ojos se abren llenos de sorpresa. El carnero le parecía familiar y voltea a ver a Saga cuya mirada era preocupada. En su interior se genera una furia que desea escapar y desquitarse con el geminiano, por todo el sufrimiento que ha pasado.
-Ella es mi descendencia…o eso parece. En ningún momento te quería ocultar esto- y toma el brazo del carnero para que no se alejara- si lo hubiera sabido desde antes, estarías enterado- Saga baja la mirada- … de todo esto, lo que menos quería era ofenderte ni mucho menos, engañarte. Muy probablemente, la madre de Agnes hoy en día, ya murió porque la pequeña dice que por ayudarla a escapar, se sacrificó.
Aries escucha con atención todo lo que le dice Saga. El roce de sus manos en su brazo, le genera un cosquilleo que nunca puede evitar.
-Saga, realmente sabes ¿por qué me fui del Santuario, por algunos años? Y precisamente, no sólo se debió a lo que hiciste para tener el control del mismo, también se debió a esa mujer que se hacía pasar por doncella- Mu siente vergüenza al decir esas últimas palabras-… ¡me dolió lo que hiciste en ese tiempo, Saga! Eras el más generoso y bondadoso y, … y…, de un día para otro, cambiaste. Soporté que hayas matado a mi maestro, pero… verte entre ellas y…Kalinka, decidí alejarme.
Se abraza así mismo, a Mu le costaba trabajo recordar ese episodio. Desde siempre, se sentía atraído por el cosmos de Géminis y se esforzaba en todos los aspectos para tener la atención de Saga. Su secreto mejor guardado era darse cuenta que esa fascinación, iba más allá de un simple "fanatismo". Deseaba que sus ojos azules se posaran en su rostro sonrojado, una caricia de sus manos y gestos sólo para él. El gemelo mayor, no creía todo lo que le decía
-Mu… ¿desde siempre te agradé?-responde en seco, el caballero de Géminis.
-… Sí. Saber la existencia de Agnes, me incomodó demasiado. Con ella no estoy enojado, sólo contigo. También me enojé conmigo mismo porque fui impotente para ayudarte.
Los dos se quedan callados. Ahora Saga entiende muchas cosas que le parecían sin sentido, a Mu. Sabía perfectamente que la lista de personas dañadas es demasiado larga, y le duele conocer que el carnero, fue otra de sus víctimas.
-Eso no pasará. Mu… me agradas, y mucho- toma el rostro de Mu para verlo de cerca- no vivamos del pasado. Todo eso ya pasó, y no se puede remediar. Solamente nos queda seguir adelante. Mi deber es proteger a Agnes, de apoyarla y velar su sueño, pero ¿sabes? Tú eres mi presente.
-...Saga por favor, no te burles de mi... responde Mu bajando la mirada. En el fondo, no creía que realmente existiera un interés genuino, pues todo comenzó cuando ambos fueron designados a una pequeña misión de inspección. Los caballeros de Aries y Géminis llevaron a cabo una misión y durante la misma, pasaron todo el tiempo platicando de mil temas, hasta que una tarde les tocó una fuerte tormenta y se escondieron en una cueva. Mu recuerda que esa ocasión, simplemente se dieron las cosas. Le robó un beso, el cual fue correspondido de la misma forma, pero lleno de pasión.
-Si realmente fuera así, no estaría hablando contigo ahora- fueron las palabras del geminiano mientras acaricia ligeramente su rostro – te pido perdón por todo esto.
Ante esas palabras, toma las manos del carnero y las besa con mucho cuidado. Se deleita con el ligero aroma a lilas blancas combinado con un olor metálico, producto de su trabajo como restaurador de armaduras. El sonrojo en Mu, es inevitable y por dentro siente mariposas en el estómago. De forma involuntaria, suelta sus manos para acariciar su rostro y perderse en la mirada azulina de Saga.
Ambos se quedan en silencio, se observan el uno al otro hasta que Saga toma la iniciativa y lo besa, aprisionándolo entre sus brazos. Ese momento tan fugaz hace que Mu pierda el equilibro, y ambos caen al suelo, pero no es impedimento para buscar los labios del otro, fundiéndose en uno sólo.
-...siempre caigo- le dice al oído en un suspiro, mientras el géminis besa su cuello- no lo vuelvas a hacer.
-... ¿hacer qué?-se detiene Saga
-Hacerme enojar- Mu lo mira fijamente- no dejo dormir a nadie en el Santuario. Hasta Atenas se comunicó conmigo para preguntar si ocurría ...- no lo deja terminar porque sus labios son sellados de nuevo por el caballero dorado.
-… me encantaría hacerte el amor aquí mismo- y se acerca su oído- y hacerte gritar, pero no estamos solos porque tu discípulo anda por aquí.
El gemelo mayor ayuda a Mu a levantarse, mientras éste tiene un rostro completamente sonrojado, generando una sonrisa pícara en él.
-Tampoco quiero dejar tantas horas a Agnes con los demás. No quiero que le enseñen cosas no adecuadas para una señorita.
-Jajajajajajajajajaja- Mu ríe con todas sus fuerzas. Intenta contenerse, pero le es imposible al grado que deja un Saga perplejo-… esa niña, te cautivó ¡Eres un padre muy exagerado!
-… eso de padre, me hace sentir más viejo-musita el dorado.
-Deja que ellos le cumplan sus caprichos. Deja que sea afortunada de tener tíos raros - Y sigue riendo.
-Mejor pasemos por ella- contesta mientras lo jala del brazo para salir de la casa de Aries. Mu lo sigue y por dentro piensa que es demasiado adorable ver esa faceta escondida de "papa Saga". Sonríe para sí mismo, y agradece a los dioses porque las cosas se solucionaron.
Mientras tanto, en casa de Tauro, todos habían comido una deliciosa paella cortesía de Shura y para amenizar el ambiente, Camus decide tocar un poco el violín para todos. Agnes estaba muy atenta a cada nota y eso, divierte a los demás. Aldebarán por su lado, terminaba de comer la paella que Shura llevó para que conocieran un poco de su natal España.
Todos estaban muy concentrados hasta que escuchan la puerta sonar, para Camus eso fue un distractor y maldijo a la persona que interrumpió su número. Cual va siendo su sorpresa que eran nada más y nada menos que Saga y Mu, tomados de la mano discretamente.
-Vengo por Agnes
-Hola a todos- sonríe Mu. Los presentes los miran fijamente; primero a Saga que sonreía como niño feliz y después a un carnero tranquilo (casi) como becerro. Notan que su cosmos está equilibrado, por lo que Shaka suspira de tranquilidad pues finalmente, hicieron las paces
-Van a generar diabetes, derraman demasiada miel- interrumpe Shura- al menos ya podemos dormir todos.
-… disculpen amigos. No quería molestarlos- comenta Mu con una ligera sonrisa.
-Esas manos, lo dicen todo- se fija el escorpión- hasta parecen papá y mamá- ¿tú qué piensas, Agnes?- la niña se sonroja, pero le da gusto ver que entre ellos no hay más problemas.
-Tío Milo, ellos son mis padres- y sonríe con mucha felicidad- al escuchar eso, los ojos de Milo se transforman en corazones para después, abrazar a la pequeña.
-¡Me dijiste tío! Soy tan feliz…
Todos los caballeros se quedan en silencio. Tal parece que están escuchando un mensaje de su diosa:
-Mis queridos caballeros, necesito verlos en una hora. Es una situación urgente.
-Ya no comimos postre- dice Milo y mira a sus demás compañeros.
-Tenemos que ir con Athena- musita Shaka- nos necesita
-¿Qué harás con la pequeña?- pregunta Camus a Saga.
-No la puedo dejar aquí, la llevaré.
La pequeña Agnes no entiende lo que pasa y sólo nota cómo todos se van rápido. Aldebarán invoca su armadura y se transforma al instante. Mu suelta la mano de Saga y lo mira fijamente:
-Nos vemos allá- y desparece.
-Agnes. Vámonos. Tenemos algo importante qué hacer.
Todo pasa tan rápido, la niña apenas nota cómo Saga hace lo mismo que los demás: llama su armadura y observa como las piezas se acomodan en su cuerpo y al final, aparece su casco.
-Tú armadura es muy bonita- sonríe Agnes.
-Je, mejor nos vamos. Tendrás el honor de conocer a la Diosa Athena- y así, el geminiano se lleva a la pequeña hasta el templo donde Saori los espera pacientemente
Llega el momento de la cita y todos los dorados están presentes con sus armaduras. Saga mira de reojo a Mu y sonríe, mientras que el carnero se sonroja un poco y en voz baja saluda a Agnes.
-Hola pequeña, cuando llegue el momento, debes arrodillarte ante trata de una reverencia a su persona- ella asiente, pues lo que menos desea, es causar problemas.
Una puerta se abre y entra el gran Patriarca Shion y a su lado, Saori Kido siendo escoltada por los caballeros de bronce. Agnes nota que es una mujer muy hermosa, de cabellos violetas y ojos azules. Todos se arrodillan y bajan sus cabezas en señal de respeto; la niña copia lo mismo, sólo que la mira de reojo.
-¡Oh salve Diosa Athena!- dicen todos al unísono.
Saori Kido se sienta en un trono y mira a todos los presentes, aunque sus ojos se abren de sorpresa al ver a la pequeña a lado de Saga.
-Mis santos dorados, estoy contenta de que hayan atendido mi llamado, aunque tenemos visitas especiales. Busca con la mirada a Agnes- dulce pequeña, ¿quién eres? Levántate y preséntate, por favor.
La niña de Saga obedece, se levanta y sin más, cruza ligeramente sus piernas y se inclina un poco en señal de respeto. Se siente un poco nerviosa pero al ver la sonrisa de Athena, se siente más tranquila.
-Yo soy Agnes, y estoy acompañando a Saga
-Me recuerdas a alguien pero, me da gusto que uno de mis santos más fieles, está probando la experiencia de la paternidad temprana – esboza una sonrisa mientras que el resto de los dorados, se contiene- Saga de Géminis, ¿es verdad que estás bajo la protección, de la pequeña?
-Sí mi diosa. Ella llegó hace unas pocas semanas, la perseguían y pues, le prometí que la ayudaría en lo posible.
-Haces bien, Saga… solamente te recuerdo que aquí hay reglas y protocolos- ahora bien, quiero que me escuchen con atención- se levanta del trono y se acerca a ellos. Hace una seña a Shion para que proyectara algo, en una pantalla- como saben, mi abuelo por mucho tiempo estuvo al cuidado de la Armadura sagrada de Sagitario y creo una fundación para entrenar promesas de santos.
Con ayuda de Shion, se proyectan algunas imágenes de lo que parece ser una bóveda saqueada. Los caballeros dorados se sienten extrañados por esto, generalmente estas cosas las manejan Seiya y los demás.
-Disculpen por mi ausencia el día del almuerzo, pero tuve que viajar a Japón porque el personal avisó que fueron víctimas de un robo. Las imágenes que ven, es de una bóveda que guarda información de alto nivel.
- ¿Qué es lo que había ahí, exactamente? Pregunta Dohko con seriedad.
-Planos... - y se proyectan unas imágenes con forma de armaduras- planos de un diseño de armaduras que mi abuelo hizo. Entiendo perfectamente que esto no debería de existir, pero hubo un tiempo que él quería tener sus propias creaciones, pero se canceló el proyecto por falta de fondos y quedaron como datos clasificados.
Agnes mira fijamente las imágenes, y unos videos del momento del robo. Todos observan cómo 5 hombres abren la bóveda con mucho cuidado, destruyen la seguridad en pocos minutos y sacan varios objetos. La niña se pone un poco nerviosa, empieza a temblar porque uno de los hombres, tenía sombrero y gafas negras. Mu voltea a ver a la niña y nota el terror en sus ojos; probablemente piensa que ella tiene que ver con todo eso.
-Señorita Agnes, ¿tienes algo qué ver con este robo?- pregunta mentalmente el carnero, tratando que Saga no perciba la comunicación telepática.
-… ¿cómo, cómo es posible… escucharlo?- Agnes se paraliza por completo, generando que el resto de los dorados perciban la tensión, nerviosismo y miedo que corre por sus venas. La niña empieza a llorar, porque recuerda que esos hombres se llevaron a su madre y a ella, la querían matar. No entiende cómo fue que descubrieron a su madre…
Todos en la sala la ven un poco extraña, Saga es el único que no percibe nada porque Shaka logró bloquear sus sentidos porque sabe que si detecta que esos hombres, fueron quienes trataron de hacerle daño, cometerá una masacre. El hombre más cercano a Dios, decide que lo mejor es que la pequeña Agnes, pierda el conocimiento. Mueve ligeramente sus manos y la niña, se desmaya.
-… ¿Agnes?... ¡Agnes! ¡Despierta!- reacciona Saga y la toma entre sus brazos. Saori y los demás observan la escena y algunos santos se acercan a la pequeña para saber si está bien.
-Sólo se desmayó- dice Mu.
-Saga, mejor llévala a descansar- ordena Shion- tus hermanos te pondrán al corriente, después.
El caballero de géminis, se siente extrañado por toda la situación, pero prefiere retirarse para cuidar de Agnes. Dentro de su ser, algo le dice que ella guarda una relación directa con el robo de los planos.
¡Hola a todos! ¿Qué tal? Esperen estén disfrutando mucho esta historia.
Finalmente, Mu y Saga se "reconciliaron" y sus compañeros ya pueden dormir en paz (risas). Tal parece que Agnes, guarda algunos secretos y pues... creo que Saga, lentamente está aceptando el vínculo que comparte con ella.
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
Atentamente,
Bunny Saito
