Capítulo 5: La misión

Saga se desaparece de inmediato con Agnes en brazos, los santos dorados esperan alguna orden de su diosa, quien no deja de pensar en lo que vio. Tal parece, recuerda haberla visto en algún lado.

-Necesito que realicen una misión de reconocimiento. Tal parece que podemos encontrar algunas respuestas sobre los planos, a las afueras del Santuario... a unos kilómetros cerca de la ciudad de Atenas. Creo que esta misión es perfecta para Milo, Shaka, Shura y Mu- comenta Saori y los mencionados, se arrodillan en respuesta de sus palabras.

-Diosa Atena, estamos honrados por encomendarnos esta misión- dicen al unísono

-En ese caso, yo los ayudaré a idear una estrategia para tener mejores resultados- interviene Dohko. La diosa asiente.

- Por el momento, les pido que vayan con cuidado y regresen a salvo, caballeros dorados.

-Como ordene Atena- responden los dorados al unísono y se retiran, quedando solamente los de bronce con Saori a solas.

En la sala se genera un silencio ligeramente incómodo, pues los chicos no entienden lo que realmente pasa con Saga, hasta que Seiya decide romper el silencio, frotándose su nariz.

-Se nota que Saga es un padre muy sobre protector. Pobre del futuro enamorado que quiera cortejar a la linda Agnes- y ríe- no dejemos a un lado, los otros dorados... - al decir eso, todos ríen al unísono, hasta Saori no puede evitar contenerse.

-Saori, te pedimos una disculpa, porque no pudimos encontrar nada sobre el robo- comenta Hyoga.

-Estoy segura que ellos, encontrarán más respuestas- Saori se encamina para la salida - es mejor retirarnos.

Y todos salen de la sala, aunque en el pasillo se topan con Shion quien hace una ligera reverencia a la Diosa.

- ¿Todo salió bien?- pregunta el Gran Patriarca.

-Sí. Gracias por comentarme de Agnes... en su momento me notificaron que ella y su mamá, habían desaparecido de la mansión Kido. Me tranquiliza saber que ella está bien, pero no hay rastro alguno de su mamá- baja un poco la mirada- mi sorpresa fue la relación que tiene con Saga.

-Creo que a todos nos sorprendió, Saori- dice Shion- En Saga queda, el destino de la pequeña... ¿Sigue con su idea que lo mejor, es que ella esté con ellos? - Pregunta con seriedad.

-Sí. En mejores manos, no puede estar- al decir eso, la chica de cabellos violetas sonríe y sigue su camino con el resto de los caballeros de bronce.

En otra área del Santuario, algunos de los dorados están planeando la estrategia a seguir, para cumplir con su misión. Dohko estaba muy pensativo con todo lo relacionado a la niña, hasta que Shura interrumpe sus pensamientos.

-Tal parece que está muy involucrada, pero dudo mucho que quiera decir algo- comenta Shura con sus brazos cruzados- ella facilitaría muchas cosas.

-Tampoco la podemos forzar, nos ganamos el desagrado de Saga- dice Dohko- aunque él no lo quiera reconocer, se preocupa por ella, pero... es importante que nos diga lo que sabe.

-Ella está muy asustada- interviene Mu- se le notaba en su rostro y si Shaka no mete mano, entra en shock. Es una persona muy fuerte y madura para su corta edad, aunque no puede evitar sentirse mal por lo que vio- se acerca a Shura- yo tampoco dejaré que usen sus sucios trucos con ella. Se les olvida que les tiene aprecio.

-... ¡Yei! perdonaste rápido a tu gemelo- comenta Milo- lo aceptaste con todo y bendición jejeje.

-Milo… basta- todos se quedan paralizados al ver a Saga entre ellos, no se dieron cuenta del momento en que él llegó. Mu sonríe un poco- Agnes se quedó profundamente dormida y me confirmó lo que decían: que ella y su mamá, vivían en la mansión Kido.

Los presentes se miran los unos a los otros, pues reconocen que jamás percibieron la llegada de su compañero de batallas, excepto Mu. También se dieron cuenta que los estuvo espiando, especialmente el momento que decían de la residencia de Agnes.

-¿A qué hora llegaste, Saga?- pregunta un Milo sorprendido.

-Vaya, creo que han funcionado las nuevas técnicas que estoy aprendiendo- sonríe el gemelo mayor- ya tiene rato que estaba entre ustedes y pues, solamente diré que yo voy con ustedes, en lugar de Mu- al decir esto último, coloca su mano en el hombro del lemuriano, quien se sonroja levemente.

-¿Qué pasará con la pequeña Agnes?- pregunta en tono preocupado el chico escorpión- No la dejarás sola... ¿o sí?

-Yo me quedaré con ella- Mu mira a Saga y luego a ellos- así no está sola y, estará en un lugar protegido.

-En ese caso, lo mejor será que se vayan de una vez- interrumpe Dohko – Shaka tiene la ubicación específica, donde tienen que intervenir – los presentes asienten y desaparecen con rapidez, dejando a un Dohko incómodo y prefiere irse corriendo, por lo que Mu y Saga quedan a solas.

-Saga... ella estará bien, ¿por qué tomaste mi lugar? - pregunta Mu.

-Mi instinto me dice que debo ir, igual encuentro algo más que unos tontos planos. Confío en ti... Agnes estaba llorando... no supe qué hacer con ella. Sólo decía que esos hombres le arrebataron a su madre. Sentí ira- y cierra sus puños con fuerza, hasta que Mu toma sus manos.

-Ojalá que eso, calme tu espíritu. Me agrada esa faceta protectora, tuya... - y le da la espalda para retirarse, aunque el gemelo toma su brazo.

- ¿Te vas sin despedirte de mí?- Mu lo mira y solo toca sus labios con los de él. Cual va siendo su sorpresa que Saga lo besa fugazmente para después, desaparecer.

El carnero mira hacia la nada y se encamina para ver a la pequeña Agnes. Recuerda que se quedó en la casa de géminis y nota que esta, está en silencio, dando a entender que Kanon de nuevo está ausente. Mu no tarda en encontrar la pequeña habitación para ver a la niña dormida.

Agnes está descansando en su cama, durmiendo plácidamente. Le da ternura verla tan tranquila que decide quedarse en un sillón. No tenía otra cosa qué hacer, salvo velar el sueño de la pequeña de pelo azulado.

-No te preocupes, estarás bien- y Mu se queda dormido por el cansancio. Ni siquiera escucha la comunicación telepática que tienen sus compañeros, sobre la misión asignada por Atena.

La noche en el santuario, fluye con normalidad y los caballeros dorados corren a gran velocidad para tratar de encontrar los planos que fueron robados, semanas atrás. No tardan mucho en llegar a una extraña área desértica la cual, muestra signos de personas trabajando. Los dorados optan por observar sus movimientos, desde la madrugada. Saga, Shura, Milo, y Shaka, habían llegado a su destino:

-Esto parece un campo militar- comenta el escorpión- Shaka, ¿estás seguro que estamos en el lugar correcto? No veo nada raro.

-Creo que lo mejor será entrar- responde Saga cruzado de brazos- ya llevamos bastante tiempo, y vemos el mismo movimiento.

-Lo más conveniente será pasar inadvertidos- sugiere Shura- creo que lo mejor será que nos despojemos de nuestras armaduras y tratar de infiltrarnos. Probablemente, podremos transportar las cajas y cuando encontremos las evidencias... nos hacemos cargo de ellos.

Milo no los escucha porque está viendo todo con unos binoculares, hasta que alerta a los presentes.

-¡Miren! Esos parecen ser... ¿armaduras? - todos los presentes se acercan al escorpión y le quitan los binoculares para observar.

-Esa armadura aparece en uno de los planos que se robaron- Shura ajusta la visión del aparato, pero se lo arrebata Saga para verificarlo.

Los santos dorados ven que algunas personas llevan en un carro, una extraña figura la cual, reconocen como un diseño de armadura, basada en los planos que salieron de la mansión Kido. Observan que es de color negro pero lo más extraño, ninguno de los presentes logra percibir alguna clase de cosmo.

- ¡Qué horror! Esas armaduras están muertas... yo no percibo nada. Ahora entiendo mejor a los Dioses, muchos humanos son realmente nefastos- comenta Milo molesto.

-Como si quisieran jugar a ser dioses- Shura se quita su casco- nosotros no podemos juzgar, también hemos cometido crímenes. No hay que olvidar que hemos desafiamos a los dioses como si fuera deporte extremo. Lo malo de esto, si logran "darles vida", sería contraproducente.

-… Saga, estás muy pensativo- comenta Shaka.

-Solamente pienso que la bondad de Atena, es demasiada. Mejor hay que quitarnos las armaduras para entrar a este lugar. Presiento que esto no será tan fácil.

Todos se despojan de sus armaduras doradas y las dejan en sus respectivas cajas, esperando encontrar algo que ayude con su plan y, transportarlas. Quedan con sus ropas comunes de entrenamiento las cuales, los hacen ver como si fueran lugareños. Caminan unos metros hasta llegar a una entrada custodiada por algunos soldados, Shura y Milo deciden comenzar con la primera parte y los golpean, dejándolos inconscientes.

-Eso fue fácil- dice Milo sonriendo divertido- Saga les señala que guarden silencio y vistan rápido, las ropas de los guardias.

No tardan mucho en lograrlo y acceden al sitio sin tantos problemas, aunque en la entrada encuentran un carrito con plataforma, donde colocan las cajas de sus armaduras y las cubren con una lona que encontraron tirada. Milo se queda atrás y sonríe de manera traviesa, pues coloca la mano de uno de los soldados desmayados, sobre el trasero de otro; ríe un poco, y se va corriendo para tratar de alcanzar a sus compañeros.

Los santos dorados notan que es un edificio por debajo de la tierra. No les sorprende del todo, ver esta clase de lugares porque en varias ocasiones, se han enterado que personas como mandatarios o líderes políticos, siguen sus pasos. Notan que el lugar, a pesar de verse vacío, posee soldados que vigilan el lugar.

-Tratemos de encontrar, el sitio donde se encuentran los planos- comenta Saga.

-Como digas, Saga- responde Shura preparando su mano para utilizar Excalibur.

Ninguno de los presentes se da cuenta que Milo no está con ellos, pues se quedó muy atrás, llevando consigo el carrito con las armaduras. Sin darse cuenta, llega a una zona conformada por un largo pasillo.

En ese momento, nota que pasa un soldado que voltea a verlo, pues al llevar el carrito, pensó que estaba trabajando.

-Se supone que acabó la jornada laboral ¿Horas extras?

-...eh, ¡sí!- dice Milo en automático. Se acomoda la gorra que cubre su largo cabello- me pidieron que avanzara en acomodar estas cajas- en su interior tenía sensación que la persona tendría la curiosidad de revisar el contenido del mismo, por lo que esconde su mano derecha preparada para atacar con su Aguja Escarlata. El soldado no dice más y sigue su patrullaje. Milo respira hondo y sigue su camino.

El joven santo observa que el largo pasillo está conformado por varias puertas, algunas tienen pequeñas ventanas y en su interior, nota que se tratan de laboratorios donde al parecer, buscan reproducir armaduras. Le sorprende que, a pesar de tener poco tiempo del robo de los planos, tengan avances significantes.

- ¿Cómo para qué quieren esto? -se pregunta el joven Milo. Deja el carrito en una esquina y se esconde detrás de una pared cuando escucha correr, varios soldados.

-Acaban de entrar varios intrusos, debemos detenerlos- dice uno de ellos. El resto asiente y se van corriendo. Milo entra a uno de esos laboratorios.

-Estos creen que las armaduras son simples hojas de metal- toma una de las partes de una de color gris y sale corriendo, aunque regresa para llevarse el carrito, pues debe alcanzar a sus compañeros que están a punto de ser atacados.

En el mismo lugar, los santos observan que el área está conformada por algunas oficinas, pero sin ninguna persona, se les hace un poco extraño porque unas horas atrás, habían visto varios soldados. Pasan por un largo pasillo y ven puertas que se asemejan a celdas; Saga detiene por unos segundos a sus amigos, pues parece percibir un extraño olor metálico. El resto atiende a la orden mientras que el caballero de Géminis, revisa una de ellas y se queda paralizado.

-Saga... ¿Encontraste algo? - pregunta Shaka, quien decide ver por su propia cuenta y, cual va siendo su sorpresa que, ven cuerpos de personas sin vida.

Los demás deciden verificar lo que sus compañeros habían visto y así era: cuerpos de mujeres, hombres y algunos niños en esas celdas que olían a sangre. Saga siente un vuelco en el estómago; ellos estaban acostumbrados a ver masacres, pero jamás habían visto esta situación. En el interior de todos, corre el enojo y deseo de vengar a todas esas personas que murieron cruelmente.

-Soy yo, o ¿estas muertes son para "dar vida" a las armaduras que tienen aquí? - pregunta Shura revisando si hay algún sobreviviente.

-Eso parece- Shaka bendice una de las puertas, tratando de dar paz a las víctimas.

- ¿Y Milo?- pregunta el geminiano.

-Estaba con nosotros... debió quedarse atrás- Shura comenta apretando sus puños, pues estaba muy enojado con toda esta situación- compañeros, creo ya no estamos solos- anuncia capricornio al ver que los soldados, ya los estaban acorralando.

Los soldados habían llegado rápido y entre ellos, aparece uno de cabello plateado con gafas negras.

-Son unos intrusos muy interesantes ¿Son enviados de las empresas Mitsumasa?

- ¿Por qué masacró a toda esa gente? - dice Shaka en tono serio. El hombre misterioso lo mira de arriba hacia abajo, como si tratara de analizarlo, gesto que genera molestia en el caballero de VIrgo.

-Si ya vieron nuestras creaciones, se darán cuenta que sacrificamos gente para darles vida. Perdonen mis malos modales, yo soy Fausto y están en uno de mis centros de investigación. Nos contrataron para reproducir armaduras para defensa de los gobiernos, pero... esto ha sido un total fracaso. No sé cómo me dejé creer en estos mitos tontos…

-No dejaremos que sigan cometiendo estas atrocidades- Saga lo interrumpe, mirándolo con frialdad. Algo en su interior le decía que esta persona, se relacionaba con Agnes. Le daba rabia ver todo lo que había en esa zona; especialmente la idea que los humanos ordinarios, pudieran vestir algo tan legendario como una armadura.

Sin pensarlo dos veces, Shura usa su Excalibur sobre el sistema de electricidad, terminando con toda la luz que iluminaba la zona, por lo que todos los soldados se quedan paralizados porque no saben cómo actuar; en cambio Fausto, sólo espera el momento de que inicie el ataque.

-¡Disparen ahora!- ordena el hombre de gafas negras y en toda la zona se escuchan los disparos que parecen estrellas fugaces. No pasa mucho cuando dejan de hacerlo y algunos tosen por el polvo que se levantó, y… cual va siendo su sorpresa que, en esa nube de humo estaban los dorados sin ninguna clase de herida.

-A nosotros no nos afectan esos juguetes- responde Saga en tono desafiante.

Shaka se concentra creando una ilusión en la que todos están flotando; y al fondo, se observa la imagen de Buda. Todos los soldados comienzan a gritar, sin darse cuenta los movimientos rápidos de Saga para desarmarlos. Fausto logra escaparse y se aleja lentamente. Shura lo nota y va tras él mientras que Saga, los golpea cuerpo a cuerpo porque sabe que, si ejecuta sus poderes, ellos quedan enterrados vivos. Ambos caballeros maldicen a MIlo por no estar cerca.

Al mismo tiempo, Milo escucha los ruidos y corre para acercarse a sus compañeros. Los escucha cerca y decide que lo mejor, es colocarse su armadura y aventar el carrito para que sus compañeros, las invoquen. Tras hacerlo, escucha una voz femenina que habla con mucha dificultad. El joven escorpión no lo duda, y entra a una de las habitaciones notando que, en una silla, yace una mujer de cabellos negros muy herida.

-… ayu...ayuda.

-Mujer, la sacaré de aquí- y desata a la joven moribunda y la coloca entre sus hombros- ¿quién le hizo esto?

-...los... hombres...-le cuesta mucho trabajo hablar y Milo no le dice nada. La carga entre sus hombros y se alejan de la zona.

En el área donde Saga y Shaka se están haciendo cargo de los soldados, notan que llega el carrito. El hombre más cercano a Dios, se muestra molesto, pero no duda en invocar a Virgo para seguir con la misión y Saga, simplemente gruñe y termina por hacer lo mismo. Ambos notan que solamente queda pendiente la de Shura, el gemelo mayor la conduce hacia el pasillo donde fue su compañero.

-Ese Milo, ¿Dónde está? - dice Saga golpeando a más soldados.

-Percibo que está distraído con otro descubrimiento- musita Shaka, paralizando a los soldados.

Shura corre por la zona, tratando de encontrar al hombre de gafas negras. Por un momento se detiene porque escucha el ruido de algo metálico y está por utilizar su Excálibur… hasta que observa que se trata de carrito que llevaba todas sus armaduras. Por su mente, maldice al escorpión por su descuido y piensa la forma, en la que lo pagará pero en este momento, prefiere usar su armadura para seguir buscando al culpable de la masacre.

Fausto está lejos de ellos, nunca se imaginó que esas personas, tuvieran extraordinarias habilidades e iban tras él. Lo primero que pensó, fue que son personas enviadas por Saori Kido, pues muchas personas piensan que ella está rodeada por una gran cantidad de guardaespaldas y personas que son capaces, hasta de desaparecer individuos peligrosos. Piensa que los enviaron para obtener los planos, aunque sonríe satisfecho:

-Será mejor que me vaya de aquí, da igual si destruyen este centro. Los planos ya no están aquí- pero es interrumpido por la presencia de Milo de Escorpio. Fausto se sorprende de ver la dorada armadura que porta el joven.

-¿A dónde va?-pregunta Milo- acaso... ¿usted es el autor de todo esto?- pregunta con seriedad y baja con cuidado a la mujer. El hombre se sorprende de ver a la mujer que está en brazos del santo dorado y se quita las gafas.

-Oh, hermosa Kalinka, pensé que ya estabas muerta- responde con una sonrisa el hombre de ojos verdes.

En ese momento, Milo intenta atacarlo con su Aguja Escarlata, pero se da cuenta que el hombre es muy veloz y lo esquiva.

-La verdad, no pensé que los santos dorados, realmente existieran. Me sorprende mucho- y golpea fuertemente al joven sin que él, pudiera reaccionar o predecir el movimiento- dime, ¿cómo hago funcionar esas armaduras?

-Un humano como tú... - se levanta con dificultad- jamás podría lograr eso -En ese momento, Fausto lo amenaza con un arma-… es un asqueroso ser humano.

-No les haré nada, sólo deseo irme de este lugar. Tus amigos están a punto de quedar enterrados vivos.

Sin pensarlo dos veces, el hombre ataca disparando, pero cual va siendo la sorpresa de Milo que Kalinka es herida cerca de su abdomen. Fausto se retira, dejando al caballero helado. Shura llega con él, notando que su compañero estaba desconcertado con lo ocurrido; trata de hacerlo entrar en razón, y su sorpresa es mayor al ver a la mujer.

-...

-Acaso... ¿acaso la conoces? - ese hombre huyó, y le disparó sin temor alguno ¡Tengo que ir tras él!- pero Shura lo detiene, pues sabe que es imposible.

-Vayamos mejor con los demás. Si no nos apuramos, nos quedaremos en este lugar. Llévala- las palabras de Shura, son ligeramente entrecortadas, nunca se imaginó ver a esa extraña mujer.

Milo toma en brazos a la mujer, quien a pesar del disparo seguía con vida, aunque muy débil. No tardan en llegar con los demás que habían dejado sin conocimiento a los soldados. Los presentes se molestan al saber que Fausto. Logró escapar.

-Milo... ¿por qué no lo...- la mirada se Saga se queda helada. Su voz se entrecorta al ver a la persona que tiene en brazos, su compañero. Los demás no entienden lo que pasa-… Kalinka.

Todos los presentes, excepto Shura, se quedan sorprendidos a lo que pasaba. El caballero de géminis baja a la mujer y, la acomoda en el suelo, pues estaba demasiado débil. Shaka se sorprende que, a pesar de todas las heridas y su mal estado, siguiera con vida. Shura simplemente mira hacia otro lado, pues en su interior le decía que ella ya no aguantaría mucho.

-...no pensé, verte de nuevo, Kalinka- le da terror ver el estado de esa mujer. Mira cada centímetro de su cuerpo lleno de heridas y mordidas. Siente una rabia muy grande por verla así, al grado que sus compañeros se alejan de él, para darle espacio-… no hables

Hay un silencio profundo, hasta que ella abre sus ojos y mira fijamente a Saga, parece que ella lo reconoce y sonríe, dejando escapar unas lágrimas de sus ojos azules.

-… Sa...ga- el caballero la mira fijamente y toma sus manos para besarlas con delicadeza. Kalinka aprieta ligeramente las manos de géminis.

-Agnes está en buenas manos- ella mira con fervor al gemelo mayor, hasta que lentamente cierra sus ojos para descansar en paz. Saga siente como la mujer suelta sus manos y con ello, la fuerza que le quedaba.

El santo de Géminis, se queda en silencio. Al inicio no sabe cómo reaccionar y siente algunas lágrimas salir de sus ojos; de manera involuntaria, abraza el cuerpo inerte de ella, todavía percibe una temperatura tibia, pero en el fondo desea acabar con todo el lugar. Así se queda unos segundos, hasta que la toma en sus brazos y mira a todos con una frialdad absoluta.

-En este lugar, nuestra misión se acabó. Salgamos de aquí- ninguno dice nada y siguen al gemelo con deseos de venganza.

No tardan mucho en salir cuando observan que la noche está en sus últimos momentos. Todos se sienten incómodos ante la situación, pues observan que Saga deja el cuerpo de Kalinka y se dirige a sus compañeros.

-Yo regreso en un momento- después, enterramos el cuerpo de Kalinka.

-Saga, ¿estás seguro?- pregunta Shaka, imaginando lo que es capaz de hacer.

Saga no hace caso y se encamina al interior del lugar, está realmente enojado y por dentro, siente una gran rabia por todo lo que ha visto en esa noche: las muertes, las armaduras y Kalinka. Sabe que no debe matar a las personas pero en este momento, no le importa. En su cabeza sólo existe una palabra: venganza. Su manera de ver a Agnes cambió por completo y la última imagen de esa mujer, lo confirma todo

Entra de nuevo al centro de investigación. Su armadura resuena por todo el lugar silencioso y cada paso, sus manos crean 2 esferas de energía, sabe que lo que está a punto de hacer, podría tener consecuencias y está dispuesto a soportarlas. Quiere acabar con esto pronto, para regresar a casa con esa pequeña que de ahora en adelante, sólo lo tiene a él.

Los soldados están recuperando la consciencia y algunos toman las pocas armas que quedan, tiemblan porque escuchan el choque de metales de una armadura dorada. Saga aparece ante ellos, su mirada parece la de un desquiciado, como si fuera la sombra de la entidad maligna que lo dominó gran parte de su vida. Tal parece que no tendrá compasión por ninguno.

-Ja,… la verdad, no les haría nada pero, no pueden ser perdonados por todas las cosas que han hecho- algunos soldados tratan de dispararle, pero Saga los esquiva con facilidad- Se metieron con el menos indicado… conocerán la ira de un caballero dorado, je… ¡Explosión de Galaxias!

Al decir esas palabras, lanza las esferas como si fueran planetas. Los soldados tratan de escapar pero sienten cómo los planetas los acribillan. Saga no siente ninguna clase de remordimiento, sonríe con satisfacción y sale rápidamente del lugar.

El sol amanece e ilumina todo el lugar. Los otros caballeros ven que Saga se incorpora aunque observan que su rostro es frío, serio y se percibe la tristeza alrededor de su cosmo. Mientras estaba ausente, sus compañeros prepararon todo para dejar descansar a Kalinka. El gemelo les agradece y entre todos, entierran el delgado cuerpo en silencio. Ninguno de los presentes dice algo, comprenden que es un momento muy complicado para su compañero. Apenas se enteraron que esa mujer, era la madre de Agnes y seguramente, alguien importante en la vida del santo dorado. Shaka apoya con algunos rezos y Milo, encuentra algunas flores que las colocan sobre la tumba.

-Nadie debe decirle a Agnes, sobre esto. Ella de por sí, cree que su mamá ya no está entre nosotros- dice Saga mirando seriamente a todos los presentes - ¿quedó claro? No tiene caso hacerla sentir mal.

-Descuida amigo. Ninguno de nosotros dirá nada- responde Shura, colocando su mano sobre el hombro de su compañero- esto fue demasiado extraño. Nos apena mucho lo que pasó con ella.

-Fue terrible, lo que hicieron con ella- musita Milo- Agnes no merece que le digamos esto.

-Mejor regresemos al Santuario- interrumpe Shaka- lo que, si te sugiero Saga, ella tiene derecho a saber dónde está su madre. Hazlo, cuando creas que es el mejor momento.

-… gracias por esto. Kalinka en su momento, fue importante. Ahora con su muerte, tengo un fuerte deseo de seguir protegiendo a Agnes. Ya no tiene a nadie, salvo a mi… - y los presentes miran feo a su compañero, pues los está excluyendo- y claro, su clan de tíos dorados.

De esa forma, prefieren dejar unos minutos a solas a su amigo para que se despida de ella. Saga acaricia la tierra y sonríe un poco más, toma aire y mira por última vez la tumba.

-Me hubiera gustado saber por qué no dijiste nada sobre Agnes. Tampoco de tu huida… sin importar las preguntas que ensombrecen mi mente, seguiré cuidando a la pequeña. Kalinka, es hora de descansar. Espero verte en otro momento y vengaré tu memoria, por ella – deja la tumba y alcanza a sus amigos.

Los rayos del sol, iluminan la sencilla tumba con flores...despidiendo al caballero de oro.

-.-.-

¡Hola a todos, espero estén disfrutando esta historia!

Antes que otra cosa, quisiera agradecer profundamente a una lectura que muy amablemente, se tomó el tiempo de escribir algunas observaciones. Gracias SAGALITA por todo lo que leíste y es una pena que mi historia no sea de tu total agrado. Lo que más me sorprende (y agradezco) es que, a pesar de tu constante molestia y queja, leíste toda la historia. Generalmente la gente deja de leer, y ya. Me dispongo a responder a tus palabras, de manera general:

No me molesta y mucho menos, me ofenden tus comentarios. Llevo años en esto del fanfic (con un hiatus de aproximadamente 4 años) y no eres la primera, y muchos menos la última persona que lo hace… Analizando todo lo que comentas, coincido un poco la parte exagerada de Mu, pero esto es un estado tan transitorio, como la actitud de Kanon. Otros puntos que expones, los veo un tanto exagerados, pero me fueron útiles para analizar algunas situaciones.

A todos los demás, muchas gracias por seguir aquí, nos vemos en la siguiente actualización.

Atentamente,

Bunny Saito