Capítulo 6: Salvando la flor

El día anterior

Llega un nuevo día, el cielo está despejado y el clima es cálido. La pequeña Agnes despierta lentamente y mira que no está sola. Mu seguía durmiendo en el sillón y ella, sonríe.

-El señor Mu, se quedó conmigo...-Agnes se levanta con cuidado y quita una cobija para colocársela al carnero, quien seguía durmiendo profundamente- así estará más cómodo - la pequeña mira por el ventanal que el cielo está muy despejado, y toma un poco de aire. Por un momento, su mente se abruma al recordar lo ocurrido la noche anterior:

Saga había dejado recostada a la pequeña, quien despierta gritando y por unos segundos, desconoce a quien considera su padre. Saga no sabe cómo reaccionar, y opta por abrazarla con fuerza, cómo si deseara desde el fondo de su corazón, que ella estuviera bien.

-Agnes, calma... ¡estás a salvo! - dice en voz alta y la pequeña, se calma. Su respiración es mucho más lenta y no quiere que Saga deje de abrazarla- shh..., recuerda que aquí estás a salvo. Mi niña hermosa.

-Saga...- se siente apenada cuando le dice eso- los hombres que robaron esos dibujos, se llevaron a mamá- musita y tiembla un poco- Saga acaricia su larga cabellera-… es verdad, vivíamos con la señorita Kido. Mamá era un ama de llaves, pero... a veces, se reunía con otras personas. Ella siempre decía que nunca diga todo a las personas...

-… porque muchas veces, te pueden hacer daño- eso siempre decía- contesta el caballero separándola, un poco- sabes, eres demasiado valiente. Mucho más que algunos aspirantes a santos.

- ¡no! No pude salvar a mamá...- llora un poco.

-Ella te pidió que te salvaras, Agnes. Yo iré de misión con los otros caballeros. Me encargaré personalmente de esas personas.

Al escuchar "esas personas", se avienta a Saga, al grado que lo hace sonrojar, perso también lo hace sonreír, desde el fondo de su corazón.

Agnes recuerda ese momento con una linda sonrisa. Sus ojos azules, brillan con intensidad y piensa que quiere tener un detalle con Mu, quien sigue sin despertar. Sale de la habitación y corre hacia la cocina y mira que está un poco vacío, salvo por unos huevos y un envase abierto de leche la cual, ya estaba caducada. La niña tira el envase y nota que hay unas naranjas. A pesar de ser pequeña, sabe cocinar y hacer muchas cosas que normalmente, un niño de su edad, no conoce. No tardó mucho en tener un pequeño pero sencillo desayuno: huevos y zumo de naranja. Lo coloca en una mesa de cristal y prepara la mesa para que su nuevo amigo, comiera algo. Ella observa que hay algunos floreros, pero vacíos; piensa que sería bonito ponerle algunas flores y decide salir rápido a conseguir algunas, en los alrededores.

La pequeña sale de la casa de géminis y camina por las largas escaleras que conectan a las diferentes casas y ve que hay algunas, las cuales corta con mucho cuidado. En ese momento, mira una mariposa de color negro y violeta, la cual le llama mucho la atención. La sigue hasta subir las escaleras que conectan con la casa de Death Mask. Agnes se siente atraída por el lugar, aunque siente un extraño escalofrió. Nota que es algo oscuro, a diferencia la de Saga o Mu, cuyas casas son más iluminadas. Observa a la mariposa y trata de tomarla entre sus manos, hasta que escucha lamentos. Cual va siendo su sorpresa que está rodeada de algunas sombras, de los espectros de Cáncer.

-… miren a quién tenemos aquí, la pequeña Agnes- dice Death Mask caminando entre sus espíritu- bienvenida- el caballero cangrejo queda en medio de todos sus espíritus. La niña deja caer las flores y la mariposa desaparece en la oscuridad de la zona.

En la casa de géminis, Mu abre lentamente sus ojos, siente algo pesado sobre su cuerpo y nota que tiene puesta la cobija que le dejó Agnes. Al inicio desconoce el lugar, pero se toca su cabeza para decirse así mismo que está en la casa de su gemelo.

- ¿Agnes?- observa la cama tendida y acomodada, por lo que tira la cobija y sale corriendo con mucha prisa. Busca a la pequeña por todos lados, hasta llegar al comedor donde estaba preparado el desayuno. El caballero de cabello lila, sonríe al ver el detalle. Usa los cubiertos para probar un bocado y se sorprende por el buen sabor que tiene, en su mente se dice que su padre Saga, estaría orgulloso de ella; come otro bocado y el zumo de naranja hasta que, algo le dice que debe buscar a la pequeña.

En la casa de cáncer, la niña no se podía mover porque los fantasmas la estaban rodeando y, lentamente aparecen, fragmentos de hielo que la aprisionan.

- ¿Qué tienes qué ver con todo lo que pasa? ¿Qué son esos planos? ¿Tú los robaste? - pregunta Death Mask- me caes bien, pero no me gustaría saber que estás del lado enemigo o en peor de los casos, eres una infiltrada- y de sus manos aparece una luz brillante que choca contra algunos espíritus, quienes desaparecen al instante- en este momento, si no dices nada, te mando al Yomotsu... no serías ni la primera, ni la última niña.

-… yo no tengo nada que ver... dice la niña temblando. No entendía la actitud del joven dorado- yo escapé de ellos.

-Si eso es verdad, tu presencia pone en peligro al Santuario- responde Camus, saliendo de las sombras. El hielo aprisiona los pies de Agnes, quien se espanta y los mira.

- ¿por qué lo hacen? Yo vine... vine... vine aquí por mí... padre. Mamá me dijo- y empieza a temblar porque el hielo estaba aprisionando sus piernas-... me... dijo que buscara a Saga, que él... me cuidaría... ¡DÉJENME!

Mu reacciona, deja caer el cubierto y algo en su interior le dice que debe buscar rápido a la niña. Sale corriendo de la casa de géminis, mira por todos lados, como si intentara encontrarla por medio de su esencia, ya que la niña no muestra rastro alguno de cosmo. Siente un escalofrío que recorre toda su espalda, pues siente el cosmo de Cáncer y Acuario.

-Ese par,… ya decía yo- musita y trata de ayudar a la niña creando una barrera-… ojalá logre bloquear lo que están haciendo... ¡Barrera de cristal! - junta sus manos y crea un brillo que desaparece al instante. Al ocurrir eso, sigue corriendo para salvar a la pequeña.

Death Mask y Camus estaban obligando a la pequeña a que confesara, todo lo que sabía, pues consideraban extraño que ella estuviera demasiado involucrada; desde que vivía en la mansión Kido, hasta reconocer algunos planos. Estaban por atacarla cuando aparece la barrera de Mu y rebota los espectros que iban tras ella, Camus pierde la concentración y los fragmentos de hielo se rompen liberando a Agnes, quien no duda ningún segundo, en huir de la casa de Cáncer. El caballero de Acuario, nota que huye con lágrimas en sus ojos.

-… esto es obra de Mu- dice Camus- creo que nos sobrepasamos.

-Cubito de hielo, para mí, esto fue una pérdida de tiempo. Ya te dije...si me lo hubieras dejado a mí, ella habla por que habla- le da una pequeña palmada a su compañero, pero éste, lo detiene.

-Saga estará muy molesto. Además... no entiendo cómo es que Afrodita, le fascina visitarte a tu casa de espantos. Tienes pésimo gusto, es lógico que la señorita Agnes, se asustó- le señala que muchas paredes, están llenas de los rostros de algunos espíritus y algunos pasan por los alrededores.

-Afrodita a veces, regala flores a mis espíritus. Tú eres demasiado cuadrado,… es un milagro que Milo te caliente- y en ese momento, Camus le da la espalda a Death Mask.

-Deberías estar más al pendiente de tus fantasmas. No estábamos solos.

-¿Qué quieres decir con eso, Camus?- pregunta el cangrejo

-No éramos tres personas, sino cuatro.

No pasa mucho que llega Mu con ellos y nota todo el lugar, menos Agnes. Mira que los dos caballeros están discutiendo y los interrumpe.

-¿Qué hicieron? ¡¿Dónde está Agnes?!- las palabras de Mu suenan molestas y se queda helado por los fragmentos de hielo- ¿Por qué hicieron esto? Saga no se los perdonará tan fácil.

-Todo fue idea de Death Mask- responde Camus- de mi parte, le debo una disculpa a ella. Logró escaparse cuando enviaste tu pared de cristal. Pensándolo bien, es una niña que podría tener algún potencial...

-No importa- interrumpe Mu- debo buscar a Agnes. No creo que Saga quiera exponerla de esa forma.

-Sólo decía- al decir eso, él y Mu desparecen, dejando solo a Death Mask.

-Claro, déjenme solo… ¡bleh! No los necesito- y al fondo, ve una luz blanca que se mueve en círculos, el caballero sonríe- vaya, tú eres nuevo…

Las horas transcurren sin ningún cambio. Agnes había estado dando vueltas por todo Rodorio y se esconde en los arbustos. También estuvo llorando, pues nunca que se imaginó que le hicieran esa broma de mal gusto o mejor dicho, la hicieran sentir mal.

Ella no se imagina que alguien, la vigila. Agnes camina por todos los caminos del pueblo pintoresco y recuerda aquellos momentos oscuros y sobre todo, cuando ve por última vez a su mamá. Entiende que desde que llegó, las cosas en el Santuario, son diferentes y sobretodo Saga, quien poco a poco, está dejando de ser tan indiferente con ella.

Llega la noche, tranquila y despejada, ella piensa que es momento de regresar a casa pues piensa que Mu, está preocupado por ella y camina rumbo al Santuario. Cual va siendo su sorpresa que se topa con un hombre recargado en un árbol.

-¿Por qué tan sola, amiguita?- sonríe divertido- ¿Y tus padres?- Agnes se detiene y piensa un poco, la manera en la que debe responder al desconocido.

-Me están esperando- musita la niña y corre para alejarse de la persona. El hombre la sigue y se interpone en su camino. En su interior, lamenta alejarse demasiado de los santos dorados. Sus pensamientos se dirigen a Saga aunque ella sabe perfectamente, que eso no funciona.

-Deberías acompañarme- dice el hombre cubierto por una capa- estarás con muchos amiguitos- y lanza un golpe que deja sin aire a la niña, quien se desmaya de inmediato.

Al mismo tiempo, en el Santuario; Mu, Camus, Afrodita y Aldebarán buscan a la pequeña. Piscis estaba bastante molesto con Death Mask, pues la situación en la que pusieron a Agnes, era peligrosa aunque el carnero era el más preocupado de todos:

-Debí estar más al pendiente, de ella. Saga estará muy molesto- musita Mu

-Más bien, Camus y el idiota de Death Mask, debieron aguantarse las ganas de usar sus sucios trucos.

-En cuanto la encontremos, yo le pediré una disculpa- responde Camus.

Mientras todos buscan en todos los rincones, uno de los sirvientes pasa por ahí y Aldebarán pregunta si de casualidad, vio a la niña.

-¿La señorita Agnes? Mi señor Aldebarán, me pareció verla en Rodorio.

Al escuchar eso, los presentes le agradecen al sirviente quien los mira con extrañeza, pues los dorados tienen la fama de no hacerles caso. Mu respira un poco más tranquilo, aunque en el fondo teme que le pase algo a la hija de Saga.

No pasa mucho tiempo cuando Agnes despierta en un lugar con poca luz. Le duele su cuerpo por el golpe que recibió y se sorprende darse cuenta que, sigue con vida. Al parecer se encuentra en una especie de bodega, se levanta con cuidado e investiga un poco la zona y piensa un poco todo lo que ha pasado en ese día. Se siente sola, triste y un poco decepcionada, pues nunca creyó que ellos le hicieran pasar un mal momento, aunque entiende que es normal que desconfíen de ella.

-El señor Mu y los demás…han de estar preocupados por mi- musita y nota que el lugar huele a humedad y algo putrefacto; esto último la asusta un poco, pues nota que todo huele un poco extraño.

Agnes se pone nerviosa al ver que no estaba sola. En esa misma bodega hay varios niños, de diferentes edades. Ella se sorprende porque todos ellos estaban abrazados entre sí, como si cuidaran que ninguno fuese separado de los demás. Algunos la observan, pero ninguno le ofrece que se quede con ellos. Todos muestran caras de terror y miedo, pues todos fueron secuestrados o atrapados.

La hija del caballero de géminis, no daba crédito a lo que veía. No sólo eran niños, también algunos cuerpos de infantes sin vida. Agnes tiembla y se abraza a sí misma, temiendo lo que pudiera pasar y lo peor de todo, no estaba Saga cerca de ella para salvarla.

-No debí irme- dice para sí misma- tengo miedo de terminar muerta.

En ese momento, la bodega se abre y entran 2 personas. La primera parece que busca a alguien porque los demás, hacen lo posible para que nos detecte mientras que la segunda, discute con su compañero y jala con sus manos, a dos niños que gritan llenos de terror. Agnes trata de esconderse para no ser detectada.

-Debemos llevarnos otros 2 niños- dice uno- y, ¿si nos llevamos a la que encontraste fuera del pueblo?- escuchar eso, Agnes siente escalofríos pues descubre que planean llevársela y eso, es un grave problema porque no tiene la manera de pedir auxilio a los dorados o en el peor de los casos, al propio Saga.

-¿Dónde la dejaste? Esa niña parece de dinero- el otro compañero lo comenta mientras avienta algunos infantes, para encontrarla- podríamos pedir dinero por ella, jejeje.

-Cállate idiota- interrumpe el otro- ese no es nuestro trabajo. Nos ordenaron llevar niños… nada más.

Agnes siente nervios con esto último, no entendía para qué eran los niños secuestrados de la zona. Piensa en su interior los nombres de los dorados, pensando que alguien escuchará sus pensamientos. Desgraciadamente, es descubierta por los hombres y la arrastran al exterior de la bodega:

-Te resistes más, que tus otros amigos

-¡No! Déjenme ¡no me toquen!- grita Agnes pero es imposible porque se la llevan al interior de una camioneta, con otros niños inconscientes. La pequeña teme por su vida, llora en su interior y ruega que alguien escuchara sus gritos de auxilio. Uno de los hombres le coloca un pañuelo húmedo, debilitando a la niña, al grado de obligarla a que pierda el conocimiento.

Los hombres cierran la camioneta y la encienden, tal parece que saldrán de Rodorio para llevarse a los niños a un destino incierto. Agnes aun no se queda dormida y trata de moverse, pero es imposible. Sus ojos azules lentamente se cierran…

-Pa…pá… Mu…no… no me… de…- y no aguanta más. Siente su cuerpo muy pesado y queda completamente dormida.

En la carretera, los hombres en la camioneta no se dan cuenta que alguien los está siguiendo a paso veloz y aterriza en la parte superior de la misma. Solamente se escucha un ruido,

-Compañero, ¿escuchaste lo mismo que yo?

-Seguramente fueron ramas. Esta zona de la carretera, tiene muchos árboles- contesta el otro.

Ninguno de los dos, se espera que de la ventana del conductor, aparece una mano que ahorca con el mínimo esfuerzo al hombre y el otro, grita de terror, tratando de detener la camioneta.

-¡NO!...- y choca la camioneta en un árbol.

Una silueta baja del mismo y revisa si alguien está vivo. El conductor todavía se movía pero el ser misterioso, termina por golpearlo hasta matarlo, mientras que su compañero grita despavorido por la carretera hasta que es rodeado.

-Oye, espera… podemos platicar- dice nervioso.

-¿Platicar? No tienes perdón lo que haces, con estos niños- contesta molesto la silueta. De sus manos crea unas esferas de poder, producto de un cosmo elevado y, con el deseo de rescatar a los niños de la camioneta.

En ese momento, Agnes escucha una voz familiar y trata de abrir sus ojos aunque nota que su cuerpo está paralizado. Sus ojos se abren al escuchar:

-¡Explosión de galaxias!- grita la silueta y rápidamente, el hombre termina muerto.

La luz refleja al hombre misterioso y se observa que tiene cabello azulado y ojos del mismo color. Su rostro muestra enojo, está buscando algo en específico hasta que abre la camioneta y mira a todos los niños.

-Patético… ¿Dónde estás Agnes?- pregunta tratando de encontrarla aunque no pasa mucho cuando nota su pequeño cuerpo. El joven misterioso toma entre sus brazos a la pequeña, quien intenta moverse. Cual va siendo su sorpresa que ella, trata de moverse pero él, la silencia- sshh, descansa…

A pesar de sentirse debilitada, Agnes trata de ver quién es su salvador y dentro de su delirio, nota un brillo dorado y largos cabellos azulados, así como un suave perfume que le hace recordar a alguien.

-… papá…- es lo único que dice, antes de quedarse dormida. El joven se extraña un poco pero la acomoda mejor para llevársela, pues sabía perfectamente que la niña debía estar en un lugar más seguro.

Cerca de la zona, Mu, Afrodita y Camus, estaban rastreando el cosmo que habían percibido minutos atrás. Los tres no tardan mucho en llegar a la zona del accidente, y observan a los dos hombres muertos y en la camioneta, varios niños inconscientes.

-¿Qué pasó aquí? Debemos revisar si los niños están con vida- pregunta Mu, en el fondo temía por la vida de Agnes.

-Descuida, ellos solamente están inconscientes- responde Afrodita al revisarlos- estos niños son de Rodorio… algunos son del orfanato.

-Tal parece que se los querían llevar y alguien, lo evitó…- musita Camus aunque siente una presencia extraña, la cual hace que la zona comience a bajar la temperatura.

-… no es necesario que hagas eso, Camus- dice una voz, entre los arbustos.

Los presentes se colocan en posición de pelea, aunque se sienten desconcertados al ver una cara conocida:

-… ¿Kanon? ¿Qué haces aquí? – pregunta Mu sin bajar la guardia, por completo.

-Salvando a Agnes- y Kanon muestra a la pequeña en sus brazos – no debieron dejarla sola.

-¡Agnes!- Mu corre para tenerla en sus brazos y la abraza con mucho cuidado- te estuvimos buscando todo el día.

-Kanon, ¿no se supone que tú jugabas al gemelo maldito?- pregunta Afrodita, revisando a la pequeña.

-… se supone- responde el gemelo menor- Honestamente, se metió en mi camino. El maestro Shion me pidió que buscara culpables del secuestro de niños en Rodorio - Kanon les señala que se acerquen a la camioneta - desde hace 3 días, llegó un informe de niños desaparecidos. Yo estuve siguiendo las pistas, y me di cuenta que Agnes estaba entre ellos…mi hermano se pondrá histérico si la ve así.

Esas palabras, paralizan a todos. Mu por el contrario, se siente apenado y preocupado porque se quedó dormido, por lo que no pudo cuidarla en el momento que más lo necesitaba. Camus por su lado, se sentía incómodo con todo esto; a pesar que era una persona que no se arrepentía de lo que hacía, en esta ocasión, sabía perfectamente que sus acciones, no fueron las mejores.

-Lo que importa es que Agnes-chan está a salvo, y en manos de sus tíos dorados- dice con una sonrisa en sus labios, Afrodita. De alguna forma, trata de romper el hielo del ambiente aunque siente una mirada fulminante por parte de Kanon, quien tose un poco para corregirlo.

-La verdad, ella es mi sobrina… je- sonríe maliciosamente el hermano menor de Saga- y a partir de este momento, está bajo mi protección.

-… ese si es un cambio de visión, Kanon- comenta Mu, revisando si Agnes dormía con tranquilidad.

-Es importante para mi hermano, por lo que ya decidí que lo mejor, es cuidarla- Kanon parece otra persona, tomando en cuenta que desde el inicio, nunca la vio con buenos ojos.

-Lo mejor será llevarla a casa de Mu- interrumpe Camus- percibí que Saga y los demás, terminaron con la misión.

Todos asienten y Mu decide usar la teletransportación para llegar lo más rápido posible, a su casa. Camus y Afrodita, se despiden de ellos y al salir, llega Aldebarán preocupado hasta que ve a Agnes y los demás completos.

-¿Qué le pasó?

-Por nuestra culpa, huyó del Santuario y casi la secuestran- responde Mu – Kanon la salvó y descubrió que están secuestrando niños en Rodorio.

-Dejaré que Agnes se quede aquí- comenta Kanon- pero si mañana regresa mi hermano y los demás, él debe enterarse de todo esto- tras decir eso, Kanon se retira a su casa. Mu y Aldebarán se quedan a solas.

Ninguno de los dos dice nada, el toro nota que su amigo está preocupado por Saga y por Agnes. Se da cuenta que de alguna forma, se siente culpable por quedarse dormido y sobretodo, dejar que ella se expusiera de esa forma, al peligro.

-Mu, lo que más importa, es que ella está a salvo. No fue del todo su culpa- le da unas palmadas a su amigo lemuriano, quien sonríe apenado.

-Amigo, gracias… lo que menos deseo, es que Saga sufra- mira por breves momentos a una niña durmiendo en paz-…. Le… quiero.

Tauro ríe ante ese comentario, pero le da gusto ver a su buen amigo más relejado. Al final, se retira para dejarlo descansar. Mu se queda cerca de Agnes, pensando que llegará un nuevo día donde se imagina a la pequeña, en brazos de su padre… como una familia.

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Hola a todos, espero sigan disfrutando esta historia!

Nos vemos en la siguiente actualización

Atentamente,

Bunny Saito