Capítulo 8: Hija de un dorado

En un campo lleno de flores, el sol brillante y el cielo despejado, hay una silueta que observa el paisaje de primavera, cómo si esperara alguien o algo... sus largos cabellos azulinos se mueven al compás del viento, aunque su rostro no se muestra del todo claro porque la luz del sol, lo ciega por completo.

La silueta está vestida con ropas de entrenamiento y sus brazos están llenos de vendas, se voltea para evitar la luz y sus ojos claros miran a un punto fijo, algo que se mueve lentamente.

-Agnes...- musita Saga.

Al fondo del paisaje otra figura camina lentamente, como si se estuviera dirigiendo a él. Se trata de una niña de cabellos azules y los mismos ojos que su padre, vestida con una túnica blanca y sandalias doradas. Saga logra visualizarla mejor y siente que otra ráfaga de viento lo rodea, por lo que su vista es nublada por pétalos de flores blancas.

De forma repentina abre sus ojos y se observa que lleva puesta su armadura dorada de Géminis y enfrente suyo, la pequeña Agnes cuya mirada es fija, pero sin ninguna emoción alguna.

-...Agnes, ¿qué pasa? ¿Estás bien? - pregunta el caballero, tratando de hacer reaccionar a la niña, quien no quita la mirada fija.

La niña sólo se limita a sonreír y levanta sus manos, como si imitara la pose de la Explosión de Galaxias de su padre. De sus manos se forma una esfera de energía. Saga se sobresalta y sin pensarlo dos veces, trata de detenerla.

-¿Qué intentas hacer? ¡Agnes!- la abraza y la niña no se mueve- … no deberías tener habilidades- y la niña desaparece para reaparecer en otro punto.

-… soy tu hija- contesta Agnes.

Al decir esas palabras, todo el paisaje se transforma en uno completamente destruido. Saga se queda paralizado al ver esas imágenes.

-..Agnes,...no, no hagas eso- las palabras de Saga son entrecortadas- ya fue suficiente de daño entre Kanon y yo, tu no debes ser igual... no quiero que tengas el mismo destino, que nosotros.

Cuando dice eso, Agnes se transforma en miles de pétalos blancos.

Saga despierta sobresaltado y completamente cubierto de sudor. Por unos momentos desconoce el lugar en el que se encuentra, luego recuerda que está en la casa de Aries. Su cuerpo semidesnudo tiembla al recordar esas imágenes de Agnes. Toma un poco de aire para calmarse porque siente hasta su corazón, moverse a mil por hora. No entiende la razón de ese sueño extraño, aunque su subconsciente le recuerda que, desde la noche de campo nocturna, lleva presente las palabras de Agnes sobre su capacidad de detectar presencias. Esa noche no lo tomó tan en serio, pero al revivir ese sueño, su mente le crea ideas de si esa niña, heredó alguna habilidad de su persona.

-Saga... ¿ocurre algo? - pregunta un somnoliento Mu- estás muy nervioso- el carnero se acomoda en la cama para acariciar el rostro de géminis, quien no sale aún del trance, hasta que siente sus manos tibias.

-… perdón, Mu. Tuve un... sueño extraño- contesta despacio.

-¿Una pesadilla? ¿Quieres contarme? - Mu intenta acomodarse de tal forma que, coloca a Saga en su pecho para calmarlo un poco.

-...Mu dime algo... ¿crees que Agnes, pudo heredar habilidades de cosmo?- la pregunta en silencio al hombre de cabellos lilas y ojos verdes profundos. Después sonríe un poco y abraza ligeramente a Saga.

-Mi Saga, la genética puede ser un aliado o enemigo... no sería extraño que Agnes, tuviera alguna clase de habilidad extraordinaria.

-...no quisiera que se volviera una demente como Kanon o yo- contesta Saga con los ojos cerrados, percibiendo el calor humano que despide el lemuriano.

-Saga, mejor durmamos un poco más...- interrumpe Mu- tenemos un nuevo entrenamiento y debemos estar bien.

El gemelo mayor percibe que Mu quiere dormir, y prefiere guardar silencio. Ambos se vuelven a acomodar, aunque Saga se pierde en sus pensamientos... pensando que todo fue un sueño extraño.

Un nuevo día amanece en el Santuario, y los santos dorados se presentan muy temprano para realizar su rutina de entrenamiento en el coliseo. Todos se presentan a tiempo, pues no sólo serán el centro de atención sino, darán la bienvenida a los nuevos aspirantes que iniciarán su entrenamiento para un futuro, ser caballeros de Atena.

Todos parecen estar bien menos Saga, pues se le observan algunas ojeras y sus pensamientos, están afectados por el sueño que tuvo sobre Agnes. Mu intenta hacerlo reaccionar porque no puede tener ese semblante... y menos con el Gran Patriarca cerca.

El coliseo está lleno de personas, todas ellas son caballeros, soldados y nuevos aspirantes. Entre el público se encuentra Agnes y Kanon sentados, pues éste último, a pesar de tener el perdón de Atena y trabajar en misiones especiales, no goza de los mismos privilegios que su hermano gemelo.

-Vaya noche tuvo mi estúpido hermano-comenta Kanon mirando a Saga desde lejos- le dije que no era buena idea quedarse con Mu, jejeje- ríe de manera maliciosa.

-… es cierto, Saga tiene mala cara- comenta Agnes bostezando un poco- yo también tengo sueño, pero... porqué te ríes, ¿tío?

-…- Kanon estaba a punto de explicarle, pero recuerda que es una niña y no entendería las cosas de adultos-… Agnes, me halaga que me digas tío. A mí no me haces sentir viejo como a tu padre; me es indiferente, si me dices por mi nombre o tío. Te hubieras quedado mejor en casa.

-… ¡no!- responde Agnes sonriendo- no me perdería ver pelear a Saga.

-y ¿por qué no le dices papa? ¿eh? - Kanon revuelve el cabello de Agnes, quien muestra gestos de enojo.

-¡Ahhh! ¿yo? - y baja la mirada sonrojada- bueno... yo, no me acostumbro del todo que... bueno, él es mi padre y tú, tío... familia y.…-la cara de Agnes es un tomate y el gemelo menor, sonríe de nuevo.

-Pues acostúmbrate. Estando con Saga y los demás... tu vida no será normal- Agnes voltea a ver a Kanon, quien tiene la mirada fija en el área donde está su hermano y los demás - hasta deberías de entrenar para que aprendas a defenderte sola. Yo estoy casi seguro, que tampoco eres una persona ordinaria- cuando dice eso, la niña pone un semblante triste.

-…- la niña no contesta, prefiere jugar con sus manos. Se siente un poco nerviosa con esa pregunta.

-Vamos, antes que empiece el entrenamiento ¿qué te hace diferente, de los demás?

Nadie en sus ocho años, le hizo esa pregunta con palabras tan simples. Ella observa a los nuevos aspirantes, se imagina a varios niños que veía en el parque. Ninguno de ellos quería jugar con ella, pues la consideraban rara pues por vagos momentos, entraba en trance y veía cosas que otros no podían. También recuerda que resistió el poder de Camus cuando intentó obligarla a que confesara.

-Veo personas que ya no están aquí. No son fantasmas sino, mmm su huella- se abraza a sí misma- el señor Camus y Death Mask, me obligaron a confesar, pensando que era mala... aguanté gran parte del hielo. Supongo eso, es porque mamá me enseñó a lidiar con el peligro...

Kanon se queda en silencio, con todo lo que le dice Agnes. Piensa que todo es normal... menos lo de Kalinka. Él y Saga son huérfanos de siempre, jamás conocieron o supieron de sus padres pero lo poco que conoce o sabe de una madre, no entiende cómo fue la crianza de la pequeña.

Entre los dos se hace un silencio profundo, hasta que ambos observan el entrenamiento de los santos dorados. Todos los presentes observan atentos, pues no todas las ocasiones pueden apreciar las prácticas de los caballeros de más alto rango en el Santuario; mejor aún, la reunión de los 12.

Ninguno de ellos, pelea con armadura porque el objetivo de la práctica, era mostrar las habilidades en ataques cuerpo a cuerpo. No tardó mucho para que llegara el turno de Saga, quien tiene que enfrentarse a Mu. Milo sonríe divertido al presenciar este momento.

-Ver a este par practicando… no sé que me hacen pensar. Ojalá Mu, lo aproveche para vengarse de Saga.

En pleno escenario, ambos caballeros se miran fijamente. Mu sonríe ligeramente y se acomoda sus vendajes.

-Si te derroto, que sea porque no das todo de ti, Saga de Géminis- dice Mu.

-Mu de Aries, no es bueno subestimarme.

Y de esta forma, ambos pelean cuerpo a cuerpo. Agnes se sorprende por la gran habilidad que tienen los dos y especialmente, su velocidad; al grado que ambos saltan grandes alturas y tratan de golpearse, pero Saga no se siente tan ágil y no se percata que Mu se le aparece, pateándolo en el estómago.

-Te dije que estuvieras al pendiente- comenta Mu, al acercarse a él- no estás al cien por ciento.

-… Mu- Saga se levanta con cuidado, pues le había sacado todo el aire.

En las gradas, Agnes estaba sorprendida, pues nunca imaginó que en estos casos, ambos no parecían pareja.

-No te sorprendas. Ambos saben en qué momento, separar la parte personal y su deber ante Atena- comenta Kanon- si ambos estuvieran en una situación, donde estén en bandos diferentes… no se detienen.

-¿Hablas en serio?- Agnes lo considera extraño- pero ellos…

Y así era, Mu no deja que Saga se escape, aunque él esquiva varios ataques y logra golpear varias veces al lemuriano. Por otro lado, sus ataques son ligeramente lentos, pues el gemelo no había dormido bien toda la noche, pensando en su hija y, lo importante que ella entrene lo básico. Algo en su interior le impedía verlo con buenos ojos, tal vez se deba a su promesa de cuidar a Agnes, o algún temor que recorre su cuerpo.

No pasa mucho cuando ambos chocan sus manos, tratando de derribar al otro. La gente estaba gritando por la emoción de ver a ambos peleando, hasta que Saga sonríe de manera maliciosa.

-No estoy... al cien, pero olvidas algo...

-Deja de palabrerías, Saga- musita Mu- ¿de qué tanto hablas?

-…- y sin pensarlo dos veces, se separa de él y cuando Aries trata de golpearlo, Saga simplemente hace que se tropiece, cayendo al suelo.

Todos se quedan en silencio porque no comprenden cómo algo tan simple, le diera la victoria a Géminis. En el caso del resto de los dorados, Death Mask y Aiorios se ríen por esto, generando en Mu un poco de molestia. Saga lo ayuda a levantarse y le dice algo a su oído:

-No puedes negar que estás preocupado por mí, eso te distrajo.

-Saga...- y siente la mano de Géminis en su hombro.

-Recuerda perfectamente que estas distracciones, pueden ser mortales.

Todos aplauden y Agnes corre para saludar a su padre. Kanon cruza sus brazos y sonríe, pues recuerda que es momento de retirarse, por lo que se levanta de la grada y se retira lentamente.

-¡Saga! ¡Mu! ¡Son geniales! - grita Agnes, captando la atención de todos. Los mencionados miran a la pequeña. Mu sonríe y mira a Saga para decirle que deje que ella se acerque a ellos. Saga solamente saluda, sin hacer caso al gesto hasta que siente el codazo del lemuriano. El gemelo mayor entiende, y le señala a la niña que se una a ellos.

Agnes llega con ellos y no duda en abrazar a su padre, quien se queda completamente paralizado por el gesto. Mu suspira por la escena tan adorable, el resto de los dorados sonríen divertidos, porque es el primer gesto afectivo que hacen en público. El resto de los presentes, al inicio no saben cómo reaccionar, pero les alegra ver la situación.

-Saga, Mu... pequeña Agnes, gracias por este momento tan agradable- interrumpe Shion, con sus vestimentas y casco del Gran Patriarca- fue una demostración muy interesante, algo digno que aprecien los nuevos aspirantes.

-Gran Patriarca- Saga y Mu se inclinan ante su presencia- gracias por sus palabras- Agnes se sonroja y olvida la reverencia que tiene que hacer.

-Nuevos aspirantes... les damos la más cordial bienvenida a esta su casa, el Santuario. El sitio donde podrán prepararse, para convertirse en las nuevas generaciones de caballeros, quienes protegerán a Atena y el mundo entero- Shion inicia su discurso de bienvenida- darán todo de su parte, para ser portadores de alguna armadura. Si tienen todo lo necesario, alguno de los 12 caballeros de oro, podrá convertirse en su mentor…

Los nuevos aspirantes observan a los santos dorados, algunos murmuran lo emocionante que sería ser acogidos por ellos, aunque piensan si serán duros con su entrenamiento.

No pasó mucho que terminó la ceremonia de bienvenida cuando Agnes, junto con Saga y Mu, se dirigen a la casa de géminis.

-Saga… ¿y todos ellos entrenan para ser como ustedes? - pregunta con curiosidad, Agnes.

-No todos lo logran, pero aportan algo al Santuario- responde Saga.

-Agnes- comenta Mu con una sonrisa amable- el entrenamiento y la preparación para ser caballero es complejo, pero muchos jóvenes dan todo para llegar lejos. Kiki por ejemplo, entrena duro para heredar mi armadura de Aries.

La pequeña al escuchar eso, se sorprende pues nunca imaginó que Kiki, se estuviera preparando para llegar lejos.

-Te quedarás aquí, Agnes- ordena Saga- Mu y yo tenemos asuntos que atender, junto con los demás compañeros y, el Gran Patriarca. Puedes hacer lo que gustes en casa… sólo, no te metas en problemas. Por lo que veo, Kanon tampoco está en casa- comenta Saga al observar su casa.

-Agnes, igual si gustas, puedes pasar a mi casa- interviene Mu con una pequeña sonrisa- tengo entendido que Kiki entrena ahí, así ninguno de los dos, está sólo... o bueno, evito que mi pupilo ande metido en líos- se acomoda un mechón de su largo cabello lila.

-Yo... pues... ¿gracias? - responde Agnes, un poco extrañada, pues en las últimas semanas ella generalmente no se despegaba de su padre. No le gusta mucho la idea de quedarse en sola, pero nota a Saga un poco serio porque hay asuntos realmente importantes o, algo más pasó.

En ese momento, Saga se acerca a ella para despedirse. Nota que la niña está un poco desanimada por la decisión, por lo que simplemente decide abrazarla. Mu sonríe por la escena y más, al ver un géminis colorado porque no es muy abierto a las muestras de afecto. Agnes por su parte, también se sonroja.

-Seguramente regresamos por la noche. Vamos Mu, nos esperan los demás- y el carnero asiente, dejando a la pequeña, en casa del tercer signo zodiacal.

Agnes suspira en el momento que los pierde de vista, se acuerda de esos días en los que su mamá la dejaba en la habitación por horas. Siempre buscaba la manera de pasar el tiempo, pero en esta ocasión, decide que lo mejor sea visitar al pupilo de Mu.

-¡Ya sé! ¡Mamá me enseñó a hacer almuerzos! - sonríe y corre a ver si había ingredientes necesarios para preparar algo. Revisa la cocina y encuentra cosas suficientes para algo rápido y no tarda mucho en tener todo listo. En su mente piensa en algún día mostrarle a su padre que, sin importar su edad, sabe hacer muchas cosas y una de ellas, cocinar.

Una hora después, sale corriendo de casa de géminis y se dirige a la primera casa. Ella pasa por el largo pasillo que conecta con la de Tauro, y le genera curiosidad cómo es que cada casa, se conecta con la otra por lo que no tarda en llegar a su destino. Mira rápidamente si Kiki anda cerca y no lo encuentra por ningún lado. Se acerca a uno de los sirvientes que barre una zona, quien hace una pequeña reverencia, lo que extraña a Agnes.

-...eh, disculpe. De casualidad, ¿ha visto a Kiki?- pregunta con una sonrisa- Mu comentó que hoy le tocaba entrenar en casa... je, je, je

El sirviente sonríe amablemente:

-¿Señorita Agnes, verdad?- y ella asiente- lamento decirle que el joven Kiki, se fue desde el momento que el señor Mu, salió de aquí.

-¿Sabe dónde puede estar? Traigo un almuerzo para compartir- y le muestra un paquete- el sirviente ríe un poco.

-Seguramente en el área cercana al teatro... siempre se reúne ahí, con sus compañeros- y mira fijamente a la niña, quien se siente un poco incómoda- ...vaya, sí que eres el vivo retrato del señor Saga.

Agnes prefiere no contestar a eso y simplemente, se despide para imaginar si tiene un poco de suerte en encontrar al niño travieso. Por dentro piensa, en la imagen de un Mu estricto y exigente, así como la parte opuesta: una persona dedicada, amable y un maestro amoroso.

El paisaje que observa desde las primeras escaleras que llevan a las doce casas, es muy diverso. Hay partes de estructuras viejas, arbustos, árboles y muchos pilares donde observa gente que descansa, toma el sol o bien, mira el paisaje. Cerca de ella, escucha el ruido de golpes, por lo que entiende que está cerca de la zona de entrenamiento. Camina un poco hasta encontrar personas reunidas que miran una práctica, nota que la técnica de ambos es más simple, pero pareciera que se estaban retando a un duelo.

La niña es bastante pequeña, por lo que le cuesta observar entre los espacios que dejan las personas, aunque no se da cuenta que algunos hombres la empujan, por lo que cae al suelo y no logra retener en sus brazos, una de las cajas de almuerzos. Todos voltean a verla y se quedan extrañados de ver a una niña en esa área.

- ¿Quién eres?- pregunta un joven con ropas grises, cabello rojo y ojos verdes- se supone que el área de mujeres es al norte.

-Yo... sólo pasaba por, aquí...

-Si no eres un santo, no debes estar aquí... pueblerina.

-¡A mí no me dicen esas cosas!- responde con seriedad la niña.

-Ni que fuera alguien importante- y el pelirrojo toma el rostro de Agnes, quien lo mira con odio- seguro eres hija de los sirvientes del Santuario, y te pavoneas como si fueras alguien importante- el pelirrojo la observa detenidamente, hasta que...

El chico percibe un cosmo muy fuerte, al grado que siente su espalda congelada y tiembla de terror, pues nota que Camus es testigo de todo lo que está pasando. Agnes cae al suelo y el chico, traga saliva porque la mirada de Acuario, es molesta.

-Si quieres ser un próximo santo, la humildad es un valor que debe inculcarse desde el primer día que llegas aquí- y congela al chico desde la cintura, hasta las piernas. El resto de los jóvenes miran al caballero dorado y hacen una reverencia.

- ¡Es el señor Camus de Acuario! - gritan al mismo tiempo

El caballero de Acuario no dice nada, simplemente se acerca lentamente hasta llegar con Agnes, quien está un poco nerviosa porque nunca había visto tan molesto al caballero dorado. Sin ninguna expresión en su rostro, ayuda a la pequeña a levantarse.

-Señorita Agnes, ¿se encuentra bien? No es adecuado que ande paseando en esta zona.

-Yo... buscaba a Kiki…- responde con una sonrisa nerviosa, pues mira de reojo al chico semi congelado.

-No se preocupe por él- y descongela al pelirrojo, quien hace una reverencia a modo de pedir disculpas por su error.

-¡Señor Camus! ¡Perdóneme!

-A mí no debe pedirme disculpas, sino a la señorita Agnes. Deberías sentirte bendecido por Atena, pues si fuese su padre, Saga de Géminis, ya serías polvo estelar.

Los presentes se quedan sin palabras y lentamente, todos se alejan del lugar mientras que el pelirrojo, se muestra sorprendido y decide salir corriendo. Agnes mira al chico huir y después, corre para abrazar al dorado.

-¡Gracias señor Camus! ¡Gracias! - contesta con voz nerviosa. Camus solamente acaricia la cabellera azulada de ella.

-Los aspirantes de hoy en día, son agresivos. Siempre debes darte a respetar… no sólo por ser una dama sino, el simple hecho de ser una descendiente directa de un caballero de oro- las palabras de Acuario, son frías pero intenta mostrarse amable ante ella.

-Pensé que estaba con Saga...- comenta de repente la niña, se aleja un poco para acomodarse sus ropas, y recoger la pequeña bolsa donde quedaba un poco del almuerzo que intentó transportar.

-...no. Hoy no fui requerido para las reuniones- contesta Camus con una mirada más relajada- pero me siento afortunado porque nuestros caminos se cruzaron- hace una pequeña reverencia- me gustaría invitarla a la casa de Acuario.

Agnes se sorprende un poco por el gesto, asintiendo con una sonrisa. Camus camina para dirigirse lo que parece ser, su casa. Le hace una señal a la niña, para que lo siga y durante el camino, ninguno de los dos dice palabra alguna hasta que Acuario decide romper con el hielo.

-Desde la noche de campo nocturna, todos saben que eres descendiente directa de Saga... debes aprender a reaccionar y defenderte. En el Santuario tenemos hasta nuestros propios aliados y enemigos. Entiendo perfectamente que Saga, jamás te ha dicho eso, y ni siquiera se ha puesto a pensar que al ser su hija- se detiene y voltea a verla- es normal que heredes algo de él y Kanon.

Cuando dice eso, Agnes se queda paralizada, pues había escuchado las mismas palabras en Kanon. En el fondo, sabe perfectamente que nunca ha sido una niña común; hasta en varias ocasiones, su mamá le decía que nunca se sintiera avergonzada por las cosas que ella puede hacer, a diferencia de otros.

-…

En ese momento, ambos llegan a la casa de Acuario, cuya temperatura, es menor a comparación de otras casas. La zona que se ocupa a modo de residencia, es mucho más elegante y con muchas antigüedades. Los muebles son de madera y Camus invita la pequeña a sentarse.

-¿Por qué tardaste tanto en regresar, Camus?- se oye una voz al fondo de la sala, exactamente en un sillón que está cerca de una chimenea. Una silueta se levanta con un libro en sus manos, sus labios forman una sonrisa al ver a Agnes- vaya, tenemos una invitada especial. Mi querida Agnes.

-Tío Milo, me da gusto verte- sonríe la pequeña y Milo se acerca para abrazarla. En el fondo, recuerda lo que vivió en la misión con Saga, especialmente el momento que ayudó a Kalinka. Agnes se queda un poco desconcertada por el gesto, hasta que el caballero de Escorpio, se separa de ella.

-Querido Camus, trátala bien. Prefiero dejarlos solos, pues tengo cosas por hacer- Camus sin ninguna expresión en su rostro, solamente acaricia su rostro, haciendo sonreír a Milo aunque su mirada se posa en la bolsa que lleva Agnes-…pequeña, ¿eso que llevas ahí, es comida?

Agnes asiente y muestra la caja con algunas bolas de arroz. Milo sonríe y no duda en llevarse uno a su boca, quedando maravillado por el sabor del mismo y le da unas palmadas en su espalda.

-Eres una pequeña gran cocinera. Camus prueba esto, estas cosas solamente las puedes comer en Japón y bueno, cuando Seiya y sus amigos, llevan comida.

Al decir eso, Milo se retira de la casa, dejando solos al dorado y la hija de Saga. No pasó mucho cuando ambos están esperando que les sirvan el té. Camus se siente curioso por probar el almuerzo que la pequeña había preparado. Agnes sonríe un poco nerviosa, pues alguna ocasión escuchó decir de su padre que, Acuario era una persona refinada y exigente.

-Eso sabe realmente bien, Agnes- contesta Camus con rostro sorprendido.

-Gracias señor Camus, me halaga- y se sonroja aunque son interrumpidos por uno de los sirvientes, quien les sirve el té en unas tazas de color beige. El dorado agradece por la atención y en voz baja, ordena que los dejen a solas y que nadie más los interrumpa.

Pasan unos minutos en los que ninguno dice nada. Agnes piensa que el té es delicioso y sus ojos brillan, llamando la atención del caballero Camus.

-Es una selección especial, de mi natal Francia.

-… es delicioso.

-Así es. Dime algo Agnes… ¿has sentido el cosmo?- cambia rápidamente la conversación- desde la ocasión que intenté obligarte a confesar tu relación con los planos robados, noté que tienes habilidades especiales.

-… no sé como sentirlo…- mira la taza fijamente y después a Camus- sólo percibo esencias ¿Usted cree que realmente, pueda hacer lo que mi padre hace?

-Agnes, eres hija de uno de los caballeros más poderosos de nuestra generación. Es lógico que tengas altas probabilidades de heredar su habilidad y…- por un momento, Camus duda en terminar la frase. Recuerda todos los terribles sucesos que han rodeado tanto a Saga, como a Kanon… especialmente, la maldición que cargan a causa de una diosa maligna. Sus labios tiemblan un poco, pues no se siente seguro al comentarle ese secreto que siempre han rodeado, a todos los dueños de la armadura de Géminis.

-¿Ocurre algo, señor Camus?

-… Yo me dedico a dominar la fuerza del hielo, peo me gustaría ayudarte en desarrollar la fuerza de tu cosmo. Es una forma de remediar el error que cometí, esa ocasión- la mirada de Camus es seria, Agnes no se esperaba esa propuesta pero piensa que podría ser lo mejor- considérame, una especie de mentor.

-Señor Camus,… yo, me encantaría... pero, mi padre ¿se molestaría?

-Seguramente pero Saga en su momento, lo entenderá. No creo que él quiera que cometas, los mismos pecados que hizo o, las traiciones cometidas por Kanon- al escuchar eso, Agnes baja la mirada porque recuerda que alguna vez, su padre le dijo que todo lo que decían de él o Kanon, era verdad.

-Ahora… comprendo la razón, por la que mamá, jamás me hablaba de él. Gracias por apoyarme, señor Camus ¡daré lo mejor de mí!

Camus sonríe por esa respuesta, pues muy en el fondo, recuerda una reunión que tuvo con Aiorios y el Gran Patriarca Shion:

Los tres se encuentran reunidos en una sala, perteneciente al caballero de Sagitario, pues tenía en sus manos, algunos documentos que hablaban de la existencia de una entidad divina, la cual ha afectado las diferentes generaciones de los gemelos. Camus estaba terminando de leer, cuando se entera que uno de los factores determinantes que influyeron en todos esos actos de traición, fue la existencia de una entidad maligna.

-… Aiorios, estás diciendo que la traición de Saga, ¿fue por estar bajo el poder de una entidad?

-Así es- responde el caballero de Sagitario- su nombre es Ker, y se supone que es una entidad maligna muy cercana a Hades.

-Ella fue quien nos ofreció unirnos a Hades- comenta Shion muy serio- ese ente, fue la causa del tercer bebé que acompañaba a los gemelos, cuando los encontré en la casa de Géminis. Gracias a ella, Saga cambiaba de personalidad para florecer su lado oscuro y ambicioso; Kanon también fue influenciado por ella.

-No entiendo maestro Shion, ¿Por qué hasta el día de hoy, nos enteramos de esto?- Aiorios pregunta apretando sus puños- si nos hubiéramos enterado antes, las cosas nunca hubieran sido tan complicadas para nosotros, y mucho menos para Seiya y sus amigos.

-… las estrellas decían otra cosa, en ese momento- Shion cierra por un momento sus ojos- me siento un poco impotente por esta situación, pero la existencia de Agnes, ahora genera un mal presentimiento.

-Maestro, no debería preocuparse por eso… se supone que Seiya y los demás, acabaron con Hades y sus súbditos- dice Aiorios, tratando de evitar la tensión del ambiente.

-Aiorios, Camus… la presencia de esa tal Ker, puede repetirse. Si ella intentó hacer daño a Saga o Kanon, lo más lógico sea que intente hacerlo con Agnes y al mismo tiempo, sería una forma muy peligrosa para afectar al Santuario y por ende, a nuestra diosa Atena.

-Sería una pena que algo le pasara a Agnes- interrumpe Camus- honestamente, a todos nos afectaría porque le hemos tomado cariño.

-Sugiero que ella aprenda a defenderse y por ende, maneje el cosmo por si un día, Ker la visita- dice Shion mirando fijamente a los dos caballeros dorados.

-Yo me encargaré de eso- contesta Camus- aunque hacer todo esto a espaldas de Saga y, el propio Mu, podría ser contraproducente - ¿Qué piensas al respecto Aiorios?

-Pienso que lo mejor sería que todos lo supieran, pues se preocupan y consideran a Agnes como parte de una familia pero… sería como establecer una alerta innecesaria.

Los presentes concluyen que por el momento, nadie más debe conocer el contenido de esa reunión, pues lo que menos desean son mayores problemas.

Camus mira a la pequeña Agnes, mientras termina de recordar esa extraña reunión que tuvo con Sagitario y el Gran Patriarca, días atrás y en la madrugada. Una parte de él, se siente culpable por ocultar esa información a Saga, Kanon y Mu; y por otro lado, es una persona que siempre cumple sus promesas.

-Me agrada escuchar eso. Visítame, cuando tu padre esté ocupado.

-¡Gracias!- sonríe Agnes.

Después de esa plática, ambos terminaron de tomar el té y el caballero de Acuario, decide acompañar a la pequeña, hasta la casa de Géminis aunque ninguno de los dos, nota que Kanon había llegado.

Agnes se despide del caballero dorado, aunque Camus toma por unos momentos su pequeña mano.

-Eres una niña muy especial, nunca dejes que te subestimen. Saga jamás lo dirá abiertamente pero, eres importante para él.

Tras decir eso, se retira de la zona y la pequeña sonríe para sí misma, pues le gustaría que algún día, su padre le dijera esas palabras. No se da cuenta que Kanon la espera en la sala.

-A mi hermano le molestará saber que, saliste de casa…

-… ups, tío Kanon yo…- responde nerviosa la niña.

-No diré nada, pero debes preparar todas tus cosas porque Saga y Mu, te esperan a las afueras del Santuario- al decir eso, se acerca a la pequeña y queda a su altura- mañana inicia tu primera misión, pequeña.

La niña se queda paralizada, nunca imaginó que la misión que Saori Kido le encomendó días atrás, finalmente daría inicio.

-.-.-.-

Hola a todos!

Feliz año y les deseo lo mejor en este 2020.

Bunny Saito regresó, después de este hiatus. Sólo paso a comentarles que con este capítulo, inicia la segunda parte de esta historia de Agnes y su padre Saga.

Me centraré en la idea si realmente Agnes, heredó las habilidades de su padre y sobre todo, la posibilidad de alguna relación con la Diosa Ker, la supuesta entidad que generó la "doble personalidad" de Saga e influyó en las acciones de Kanon, tal y como Kurumada, recientemente dio a entender con su último manga (o pequeña historia).

Por otro lado, Saga sigue sin ser muy abierto a su papel de padre… el cual, poco a poco cambiará.

Nos vemos en la siguiente actualización!

Con cariño,

Bunny Saito