Capítulo 9: La escuela de Rodorio
Desde unas semanas atrás, se han presentado una serie de secuestros de niños en la aldea, todos desaparecen en circunstancias extrañas porque al parecer, todo ocurre por la noche. Algunos son del orfanato de Rodorio mientras que otros, sus padres los buscan de forma desesperada, al grado que la situación llegó a los oídos del Santuario, por lo que optaron por llevar a cabo una misión de infiltración para averiguar las causas de este terrible suceso.
Las primeras investigaciones apuntan que mantienen una relación estrecha con las personas que robaron los planos de armaduras, pertenecientes a la Fundación Graude, liderado por la joven Saori Kido, pero nunca se presentó una explicación clara por la cual, varios niños eran secuestrados y algunos, fueron asesinados.
Hay reportes que algunos de ellos, fueron salvados, quienes ya regresaron a sus hogares o lugares de origen y entre ellos, se encontró a una niña que responde por el nombre de Agnes, quien actualmente vive en el Santuario, bajo la tutela del caballero dorado, Saga de Géminis…
En lo que parece ser una mansión, hecha completamente de madera, una pequeña de cabellos azules y ojos del mismo color, despierta lentamente. La habitación es iluminada por los rayos del sol, por lo que mira hacia la pared y trata de acomodarse en la cama. En ese momento se sobresalta al percatarse que se encuentra, en un lugar completamente desconocido.
-¿Dónde estoy?- se toca su cabeza, aunque abre sus ojos al recordar que había llegado a ese lugar, la noche anterior.
Saga de Géminis y Mu de Aries, se encuentran a las afueras del Santuario con las cajas de sus armaduras, ambos miran la noche estrellada y pareciera que esperan a alguien más.
-Nunca pensé que Atena, nos encomendara esta misión tan pronto- comenta Mu con tranquilidad.
-Lo decidió porque los secuestros persisten. Espero que Agnes no tarde mucho.
-Saga, dime… ¿sólo nosotros estaremos en esta misión?
El caballero de Géminis suspira con esta pregunta, hasta que le quita la caja de su armadura y lo abraza por la espalda.
-Eso sería maravilloso pero con el paso de los días, llegarán otros más- coloca su barbilla, en el hombro de Mu quien siente escalofríos y trata de escapar, aunque Saga lo tiene atrapado- esas misiones, qué recuerdos.
-Mi querido Saga, ya tendremos la oportunidad pero en este momento, importa que Agnes llegue a nosotros- y se mueve con rapidez para abrazar al gemelo mayor y besarlo discretamente.
Ninguno de los dos se da cuenta que Kanon y Agnes, ya habían llegado al punto de reunión. La niña se siente muy avergonzada por ver esa escena al grado que, tapa sus ojos con sus manos y Kanon, muestra su rostro con molestia porque detesta ver en esa versión tan empalagosa, a su hermano gemelo. Ambos sienten que los observan y terminan con sus rostros rojos como los tomates y hablan en tono nervioso.
-Agnes… llegaron pronto- musita Saga- gracias Kanon.
-… hola Agnes- saluda Mu todo rojo.
-¡Bah! Hermano, para eso están las posadas… terminaré con diabetes, al verte así- le avienta la maleta de Agnes- no hagan estas cosas en el orfanato y menos en frente de tu hija- se aleja de ellos y se retira rápidamente.
La pequeña no dice nada pero prefiere seguir las indicaciones de su padre, quien se siente un poco incómodo por la situación en la fue descubierto con Mu. El lemuriano toma la mano de la niña y los tres caminan por el camino oscuro hasta dar con uno de los accesos de Rodorio. Ninguno dice nada hasta llegar al orfanato.
-Ya llegamos- comenta Saga, quien toca la puerta con cuidado, para no despertar a ninguna persona de la zona.
No pasó mucho cuando una señora mayor, abre la puerta y al parecer, reconoce al caballero de Géminis, pues sonríe con mucha dulzura y no duda en abrazarlo. Tanto Mu como Agnes, no saben si reír o quedarse callados.
-¡Pero si es el pequeño Saga!- dice la señora con un hermoso delantal blanco con bordados dorados- cuanto has crecido, mi niño- Saga está completamente petrificado, pues nunca imaginó que esa persona lo reconociera y peor aún, lo tratara como si fuera un niño pequeño. La señora de cabellos blancos y ondulados, se separa de él para verlo mejor y, observar que no viene solo.- me agrada que traigas compañía… ¿quiénes son?
-… Madam Ellen, me da gusto verla… de nuevo- sonríe Saga y hace una leve inclinación- creo que ya le notificaron nuestra visita y… quiero presentarle a Mu de Aires y…- por un breve instante, no sabe cómo reaccionar ante su hija, quien lo mira con frialdad, esperando que tenga el valor suficiente para presentarla- y mi hija, Agnes.
Mu se queda sorprendido, sabe perfectamente que Saga tiene problemas para reconocer públicamente a su hija pero en el fondo, se le hace un gesto muy tierno. El lemuriano se imagina alguna situación de Saga pequeño, siendo cuidado por esa señora.
-Entonces si te convertiste en un caballero de Atena… - la señora acaricia el rostro del dorado, quien no pone resistencia- yo sabía que algún día lo lograrías y lo mejor, tienes amigos- mira a Mu y se acerca a él- eres un joven muy agradable, me recuerdas mucho a un pequeño que suele venir a jugar con los niños.
-Un gusto señora, seguramente habla de mi pupilo, Kiki- responde Mu con una sonrisa amable.
-Kiki es un niño muy amable- y Ellen mira a Agnes. Primero se acomoda sus lentes- Vaya Saga, no sabes el gusto que me da ver que además de caballero dorado, sentaste cabeza… es una copia exacta a ti.
-Mucho gusto en conocerla, Madame Ellen- y hace una ligera reverencia.
-El gusto es mío, querida. No me digas Madame, sólo abuela porque yo crié a los gemelos, hasta que tomaron su entrenamiento en el Santuario. Al menos me enteraba de algunas cosas por Kanon, ese pequeño siempre procuró visitarme y me decía que su hermano Saga, era una persona demasiado ocupada. Últimamente ya no sé casi nada de él, ojalá esté bien.
Mu y Agnes intercambian miradas, pensando que tendrán nuevas formas de molestar a Saga de Géminis, quien los observa con seriedad.
Los pensamientos de Agnes se interrumpen al escuchar la puerta. Observa quien entra es Saga, quien viste una túnica larga de color azul marino y su cabello suelto. El hombre primero verifica si ella ya despertó y después, la saluda.
-Agnes, buenos días ¿dormiste bien?- pregunta su padre con tranquilidad.
-¡Si! Anoche me cansé por reír tanto- sonríe la pequeña, al recordar que esa misma noche, Madam Ellen, platicó viejos recuerdos de Saga y Kanon- la abuela Ellen, se emocionó mucho de verte. Eres malo al no visitarla seguido- lo mira con seriedad, el dorado suspira y le quita las sábanas.
-No podía verla, menos por los crímenes que cometí… levántate, hoy comienza nuestra misión.
-NO quiero- se vuelve a envolver en las sábanas.
Al inicio, Saga pierde un poco la paciencia. Por alguna razón, se siente un poco incómodo en el orfanato aunque intenta armarse de valor para evitar alguna clase de mal recuerdo y, no duda en quitarle de nuevo las sábanas.
¡Levántate!- ordena Saga.
-¡Oblígame!- la cara de puchero, sonroja a Saga, quien no duda en aventarle una almohada- ¡Es es trampa! ¡Conocerás la galaxia de Agnes!- y ella le avienta otra almohada, por lo que ambos inician su propia guerra, hasta que llega Mu, pues al abrir la puerta recibe 2 en su cara.
-… Buenos… días- toma las almohadas, y sus ojos se abren con sorpresa por ver la escena tan divertida: Saga tratando de despeinar a su hija y ella, jalando un mechón de su largo cabello azulado. Cuando ambos ven las marcas de almohada en Mu, se separan de inmediato- ¿Todo bien? Madam Ellen ya tiene listo el desayuno… je
-No es lo que crees, Mu- comenta Saga acomodándose sus ropas- Agnes, ya no tardes, porque debes llegar a la escuela.
Y rápidamente, ambos salen de la habitación. Agnes sonríe y después se carcajea porque nunca imaginó vivir un momento así, jugando con su padre. Le emociona ver que parecía lo disfrutaba y en el pasillo, Mu evita reír con fuerza, nunca había visto al gran caballero de Géminis, actuar como un niño.
-Saga, ¿por qué te cuesta tanto, reconocer que te queda bien el papel de padre?- las palabras de Mu son alegres, hasta que nota la seriedad de su compañero.
-… Mu, yo… ¡arg! No pude evitarlo pero, no sé… ella me incita a hacerlo- y siente la mano de Mu, sobre su hombro.
-Eso se llama paternidad - Guiña su ojo.
Agnes observa una cantidad variable de niños, quienes se sientan en una mesa larga. Al inicio se siente algo extraña, hasta que ve al fondo a Saga y Mu, quienes al parecer, serían presentados. Madam Ellen busca la atención de todos, quien sonríe con una amplia sonrisa.
-Mis niños, buenos días. Hoy les tengo una gran sorpresa… ya saben que nuestro querido director se jubiló… y después de algunas semanas, por fin encontramos a las personas adecuadas que cuidarán de este hermoso lugar- la señora se acerca hasta donde se encuentran los dorados, quienes visten de forma civil- debemos darle una cálida bienvenida al nuevo director Saga y, al prefecto Mu.
Todos los niños gritan y aplauden de la emoción. Al inicio, esto perturba un poco a Saga, quien se muestra serio aunque Mu le da un ligero codazo para que sonría un poco. Agnes suspira pensando que Saga es una persona rara, hasta que un niño, trata de llamar su atención.
-Hola, ¿eres nueva? – Pregunta un pequeño de ojos verdes y cabello castaño claro largo- yo soy Kira, bienvenida- sonríe tomando su mano. Agnes se queda sorprendida y después, sonríe nerviosa para responder al saludo.
-Yo soy Agnes, un gusto. Apenas me transfirieron hoy- sonríe la pequeña, por lo que hace sonreír a Kira. Ambos ríen hasta que Saga habla con motivo de su bienvenida.
-Pequeños, desde hoy, estaré a cargo del orfanato de Rodorio. Pueden acercarse a mí, cuando gusten y mi asistente Mu, será el prefecto de este lugar. Lo que más deseamos es, sin duda, su seguridad.
-… ¿asistente? Me las pagará Saga- piensa Mu incómodo.
-Muchas gracias señor Saga- responde Madame Ellen – niños, es momento que se vayan a la escuela.
Y los niños se levantan de la mesa para recoger sus mochilas y, salen rápidamente del recinto Agnes se espera que todos se vayan; Kira no se percata de eso y sigue su camino, por lo que Saga decide llamar a la pequeña.
-Agnes…
-Ya debo irme, Saga- responde la niña. Mu se acerca a ella.
-Recuerda que enfrente de los niños, tú no nos conoces- y se acerca a su oído- sería lindo que hicieras amigos de tu edad. Los otros caballeros y yo, ya estamos algo… ehm, crecidos- eso último, hace reír a la niña, quien no duda en abrazar al carnero y despedirse con un beso en su mejilla. Mu se sonroja y responde al abrazo,
-Agnes… cuídate- responde Saga con sus brazos cruzados.
-….sí, Saga- la niña baja un poco la mirada, para después retirarse.
-Saga, no seas tan frío con ella- comenta Mu. El caballero de géminis no le responde a eso, por lo que se retira de la sala para refugiarse en la oficina del director y así comenzar a revisar todos los reportes de desaparición.
En la sala, Madame Ellen y Mu se quedan a solas, al inicio el silencio es un poco incomodo hasta que la señora mayor, toma la palabra.
-Saga nunca ha sido, de los que hacen muestras de cariño públicas- comenta ella.
-Es un tipo raro, un doble cara jejeje- ríe Mu pensando que lo mejor, es que ella no sepa en lo que se convirtió uno de sus niños.
En las calles del poblado de Rodorio, caminan los niños directo a la escuela. Agnes los sigue a todos, hasta que alcanza a Kira, quien la saluda de nuevo.
-Te pareces mucho al nuevo director… ¿son familia?- pregunta el niño, con curiosidad. La niña por su parte, sonríe nerviosa para después reír un poco- … no. No lo conocía, pero seguramente, es una persona estricta…y con muy mal genio.
En el orfanato, Saga se encuentra en un escritorio, revisando documentos, cuando de pronto, estornuda y Mu, lo mira curioso.
-Tal parece que alguien se acordó de ti.
-No lo creo, espero no tener un resfriado- responde el gemelo mayor, tocando su nariz.
Al mismo tiempo, Agnes y Kira llegan al colegio. La pequeña se sorprende por el lugar tan grande y con muchos estudiantes de diferentes edades. Nunca en su vida había ido a la escuela, por lo que en su interior, siente una extraña emoción porque toda su vida, recibió clases particulares y nunca tuvo la oportunidad de convivir con tantos niños.
Sigue a su compañero Kira, hasta uno de los salones donde no duda en sentarse en una banca. Sus ojos azules brillan con gran intensidad, al grado que acaricia la madera de la mesa y mira todo lo que le rodea e intenta imitar lo que hacen sus compañeros, quienes se sientan y preparan sus libros. Agnes hace lo mismo, hasta que siente una presencia muy conocida…
-Buenos días, niños…
La mirada de ella, se posa en una sola persona que entra al salón de clases; un joven de largos cabellos verdosos, ojos azules cubiertos con unas delgadas gafas y ataviado con un traje casual gris perla y camisa blanca. Al inicio, Agnes no sabe cómo reaccionar pero el caballero de Acuario la mira fijamente, diciéndole con la mirada que siguiera el juego. Todos los niños lo saludan al unísono.
-Soy el maestro sustituto, para su clase de lenguas. Mi nombre es Camus- se acomoda sus gafas para sentarse en el escritorio. Todos los niños lo miran raro, pero algo les dice que es mejor sentarse y poner atención.
Agnes se alegra verlo, recuerda la conversación que tuvo con anterioridad y piensa que después de la clase, podría iniciar su acercamiento con el cosmo. Lo que nunca se imaginó, fue que Camus fuera una persona exigente al momento de dar su lección; haciéndole tragar un poco de saliva…
Después de la clase, Camus se levanta para retirarse y le hace una señal a la niña para que lo siguiera. Agnes, sin llamar la atención, se levanta y sale del salón para seguir al dorado, hasta una jardinera.
-Señor Camus… no pensé verlo aquí.
-Señorita Agnes, me alegra mucho que la involucren en esta misión- le entrega un libro de aspecto antiguo- como sabes, debemos detectar el patrón de secuestros y como tu padre, es quien lidera la misión, prefiero que primero leas un poco sobre el cosmos- tose un poco- realmente en la práctica, todo lo que leas, no será del todo útil pero esto te ayudará a entender un poco el tema.
-¡Muchas gracias! Y... ahm, ¿el tío Milo también está aquí?- al preguntar eso, Camus suspira un poco y asiente, para después retirarse.
La niña mira la zona, nota todos los niños jugando y corriendo por la zona. No se da cuenta que Kira la había seguido, hasta que se espanta por éste, coloca su mano en su hombro.
-Amiga Agnes, ¿dónde estabas? Todos te buscamos para la siguiente clase- comenta Kira, generando en la niña, un ligero rubor
-Eh… sí, ¡vamos!- y sin pensarlo dos veces, se retira del lugar junto con el niño.
Cuando ambos entran al lugar, Agnes se queda petrificada al notar que el siguiente maestro era nada más y nada menos que…
-Hola niños, yo soy Dohko, su maestro sustituto de Historia- observa a los recién llegados- niños… pasen, pasen…
Agnes nota que el caballero de Libra, conoce muchas cosas y se emociona al recordar pasajes históricos, pues ella desconoce que tiene más 200 años. Dohko al inicio no sabe cómo referirse a ella pero le sorprende verla en esa escuela. Después de la clase, Libra la jala para saludarla:
-Pequeña Agnes, ¡me da gusto verte! No sabía que estarías en este sitio. Acaso… ¿Saga te mandó a la escuela?
-No. Atena me pidió apoyo y bueno…- baja la mirada- también quiero apoyar a Saga.
Dohko no entiende mucho la reacción de la niña, simplemente prefiere revolverle su cabello para después guiñarle el ojo.
-Nunca te desanimes. Cualquier cosa que necesites, te ayudo con gusto.
La hija de Saga, sonríe por ese gesto. Piensa que está en un lugar seguro porque los dorados están patrullando la zona, pues lo que menos desea, es generar mayores problemas. Al despedirse del antiguo maestro, no se da cuenta que alguien está detrás de ella y escucha una voz conocida.
-Mi Agnes, soy feliz de verte…- dice Milo con tono emocionado- ya decía yo, que te vería por aquí.
Agnes se sorprende y no le importó abrazar a Milo, quien no duda en reaccionar de la misma forma, no podía esconder su aprecio hacia ella.
-Si Camus es muy duro contigo, dime… y yo lo calmo- sonríe divertido.
-Gracias tío Milo, creo me tendrá mucha paciencia… ¿eres maestro?- pregunta nerviosa.
-Algo así y mejor ve a jugar con los demás, nadie debe saber que estamos en misión.
Y así transcurre el primer día de clases, Agnes conoce una faceta diferente de ellos, pues nunca los había visto de ese modo, enseñando a los niños de Rodorio, toda clase de conocimientos que iban más allá de sus formas de combate o las Guerras Santas pasadas, entre otras cosas.
Llega la tarde y todos los estudiantes salen de la escuela, por lo que algunos se van a sus casas y otros, se encaminan al orfanato. Agnes quería quedarse, pero Kira le insiste que deben regresar temprano a casa, algo que la deja un poco extrañada.
-Agnes… no debemos estar fuera, cuando llega la noche- comenta un poco temeroso.
-¿Por qué Kira?- pregunta con mucha curiosidad.
-Algunos niños han desaparecido, siempre al anochecer… - baja la mirada- hace una semana, desapareció una amiga y tres días después, la encontraron sin vida y… y…- evita llorar, pero no se resiste- y en el orfanato nos piden que lleguemos rápido.
Agnes siente un nudo en la garganta por eso, pues recuerda lo que vivió tiempo atrás, al grado de Kanon tuvo la suerte de encontrarla con vida y en su mente, decide que ayudará en todo lo necesario. No tardan mucho en llegar al orfanato, por lo que Madame Ellen los recibe con gusto y les dice que todos cenarán temprano. Cuando la niña llega a su habitación, encuentra a Saga recostado y trata de no despertarlo…
-Agnes… ¿acabas de llegar?- Despierta rápidamente- ¿todo bien?
-Saga… ¡sí! No sabía que la escuela era divertida- ella se sorprende porque Saga sonríe a esa respuesta.
-Je, yo odiaba la escuela- se acerca a ella- ¿No viste nada extraño?
-… no, pero mi amigo Kira- se sonroja- me dijo que los niños desaparecen al caer la noche.
Saga levanta una ceja ante esa reacción de su hija. Del tiempo que la conoce, es la primera vez que ella se sonroja al hablar de un niño y sobre todo, por decir algo como "amigo". En su mente pasan las letras de frases como "es una niña que necesita interactuar con niños de su edad", "es demasiado pequeña para fijarse en un niño", "no es bueno que sólo conviva con los dorados"…
-Kira… es… ¿tu nuevo amigo?
Si- sonríe la niña- me cuida mucho, como si fuera su hermana.
Esto último, no le gustó del todo al gran caballero de Géminis. Por primera vez en toda su vida, siente una extraña sensación en su interior que lo inquieta; siente escalofríos y una sensación de hacer polvo estelar todo lo que toque. Es un sentimiento diferente, muy diferente a lo que siente, cuando cela a Mu… le incita a proteger a su hija de toda clase de intruso.
-Padre… ¿estás bien?- pregunta la niña.
-Ya te dije que solamente dime, Saga.
Agnes lo mira fríamente y después, sale de la habitación, azotando la puerta. Saga se molesta por esa acción y trata de ir tras ella, pero recuerda que debe hacerse pasar como el director del orfanato.
Después de la cena, todos los niños se retiran a descansar, menos Agnes quien se encuentra en el jardín mirando las estrellas, pues se siente un poco molesta porque Saga detesta que le diga padre. Suspira y cierra sus ojos, hasta que siente la mirada de Mu, quien vigila que todos los niños regresen a sus habitaciones.
-No deberías de estar aquí, Agnes.
-Hola Mu… perdón, quería distraerme un poco- musita con un aire de tristeza en sus ojos. El lemuriano sonríe con tranquilidad y piensa que lo correcto, es preguntar la razón de ese sentimiento.
-¿Pasó algo con Saga?- pregunta directamente, mientras se recuesta con ella en el pasto.
-Odia que le diga "papá" o "padre". Le molestó que hiciera amigos…- sus mejillas se inflan, a modo de molestia, pero se sorprende porque Mu ríe ante tal situación.
-Tu padre es un hombre un tanto loco- responde sonriendo- se siente viejo con esa palabra, pero debe acostumbrarse y lo de Kira… pues, es normal que sienta esa inseguridad. Saga no sabe lidiar con estas cosas, ten un poco de…
La conversación de ambos se interrumpe con el grito de una persona, cerca del orfanato. Mu se levanta rápido y salta la barda del lugar para averiguar lo que pasó. Agnes intenta seguirlo pero cae al suelo, pues no tiene la condición para saltar tan alto. Madame Ellen corre y ve a la niña:
-Pequeña, ¿Qué pasó?- pregunta con temor.
-No sé. El señor Mu, está averiguando.
En ese momento llega corriendo Saga quien, sin pensarlo dos veces, sale del lugar de la misma forma que Aries y sus ojos se sobresaltan, al ver el cuerpo de un niño sin vida. Mu tampoco entiende lo que acaba de ocurrir, aunque ayuda a la señora que vio el incidente, pues casi se desmaya del susto.
-Es terrible- musita Saga.
-No sé como no lo detectamos- responde Mu, mirando todos los detalles de la escena.
El suceso no pasó a más, solamente se recogió el cuerpo y de inmediato, Saga se dispuso a revisar si el niño, era del orfanato o parte de alguna familia de Rodorio. Por tristeza, era un niño del orfanato, por lo que todos sintieron un gran pesar e hicieron todo lo posible para que descansara en paz.
Agnes recuerda que ella escuchó que raptaban niños para sacrificarlos e intentar dar vida a algunas armaduras. Sin pensarlo dos veces, se lo comenta tanto a Saga como a Mu, quienes se quedan un tanto pensativos e intentan estar al pendiente de lo que pasa.
Pasan algunos días, Agnes asiste con normalidad a la escuela y después de clases, Camus le presta unos libros para que los lea, los cuales hace a escondidas de Saga, quien al parecer, se muestra más preocupado por la misión. Milo y Dohko siempre vigilan si existe alguien o algo que esté generando las desapariciones y con ello, las muertes de los niños hasta que…
Una tarde, Agnes evita que Kira la busque y encuentra en un salón a Camus, quien revisaba lo que parece ser trabajos escolares y ante su llegada, se quita las gafas para acercarse a ella.
-¿Qué te ha parecido todo lo que he te prestado?
-… es mágico. Me encantaría algún día, dominarlo bien.
-Intenta crear energía con tus manos- indica Camus, pidiéndole que junte sus manos, cierre los ojos y se concentre- trata de visualizarlo en tu mente, para que lo sientas en todo tu cuerpo.
-Entiendo- la niña responde y hace lo que le piden. Pasan unos segundos, y Agnes se siente un poco rara, ejerce presión en su cuerpo tratando de recrear el cosmo pero no ocurre nada.
-No te desesperes. Toma aire e inténtalo de nuevo.
Agnes lo mira y repite lo mismo, toma aire y piensa en el cosmo como una energía que recorre cada vena y célula de su cuerpo. Al inicio, no siente nada pero, tras unos minutos de intentarlo, siente una especie de electricidad que recorre todo cuerpo. Camus se sorprende al verle un aura que cubre todo su pequeño cuerpo de color dorado, al grado que flota ligeramente y de sus manos, aparece una pequeña esfera de energía.
-Es increíble, pensé tardaría mucho tiempo en comprenderlo. Su cosmo es idéntico al de su padre y Kanon pero… tiene algo diferente…
Unos segundos después, ella pierde la concentración y cae al suelo. Se siente adolorida y muy cansada, por lo que Camus la ayuda a levantarse, aunque se asusta al ver el rostro sorprendido del maestro del hielo.
-¿Qué pasó? ¿Lo logré?- pregunta tratando de levantarse.
-… Mi pupilo Hyoga, tardó un año en crear el mismo ejercicio.
La niña sonríe por escuchar esas palabras, al grado que abraza al caballero de Acuario, quien se siente un poco incómodo por esa muestra de cariño, aunque al final le corresponde.
-Eso sólo fue lo mínimo, tendrás que entrenar para llegar lejos…
-Lo sé…
En ese momento, ambos escuchan que Dohko y Milo están corriendo por los pasillos, pues se dieron cuenta que un hombre se llevó a un niño. Camus le dice a Agnes que se quede en el salón, para después salir corriendo con sus compañeros y notan que el hombre sube a una camioneta al niño.
-Debemos ir tras él- sugiere Milo- Camus ¿dónde estabas? Debemos detener esto.
-Dejen de pelear, debemos seguirlo- interviene Dohko, por lo que los tres corren tras la camioneta.
Agnes se queda sola en el salón, no sabe qué hacer… se siente contenta por lo que logró aunque piensa que probablemente, Saga se molestará mucho. Después de unos minutos piensa que lo mejor, es regresar al orfanato y dar aviso a su padre y Mu.
La niña sale corriendo con todas sus fuerzas, hasta que se detiene al ver una gorra azul, la misma que tiene su amigo Kira. Siente un gran temor en su interior y no duda en avisar a los demás. Llega muy agitada al orfanato, al grado que Mu se muestra preocupado.
-¡Agnes! ¿Qué pasó? ¿Estás bien?
-… Kira,… lo… lo secuestraron- abraza al lemuriano con fuerza, quien la separa con cuidado.
-Debemos ir tras él… Me adelanto y avísale a Saga- sin pensarlo dos veces, desaparece, por lo que Agnes busca con mucho nerviosismo a su padre.
Saga se encuentra en la oficina del director, revisando que la mayoría de los desaparecidos, son niños del orfanato, algunos se han encontrado con vida y otros, por el contrario. Algunos informes indican que son varias personas, las que realizan esos actos y a veces, describen a un hombre con gafas negras y sombrero…
-Ya decía yo que ese tal Fausto, está involucrado…
-¡Saga!- abre de un golpe la puerta, Agnes- ¡han secuestrado a Kira!... por favor, ayúdalo
El gemelo mayor, al inicio se queda sorprendido por la forma en la que llegó Agnes; después, siente algo alrededor de ella y, se levanta del escritorio para salir corriendo. Voltea a verla y le dice:
-Quédate aquí, no seas una carga- salta por la ventana para seguir el cosmo de Mu y los demás.
Agnes se queda helada con ese comentario, sus palabras sonaron como el hielo y por un momento, ella siente que Saga se dio cuenta de lo que acaba de lograr con Camus. Cae de rodillas y sus ojos derraman algunas lágrimas, hasta que ella misma se dice:
-Debo ayudar a Kira… se va corriendo, sin importar que Madame Ellen, trata de detenerla.
Ella sale del orfanato a toda velocidad, aunque llega a un punto de los caminos de Rodorio, que se detiene porque no sabe a qué dirección ir. Eso la desanima un poco, hasta que recuerda las palabras de Camus:
-Concéntrate y visualiza
Cierra sus ojos, y observa un hilo dorado que se dirige a una sola dirección y con ello, una imagen de los dorados corriendo. Respira con fuerza y sigue la esencia de los cosmos, hasta llegar a la bodega donde estuvo la ocasión en la que fue secuestrada.
-Recuerdo este lugar.
En el interior de la bodega, los dorados están revisando todo el lugar. Observan que el lugar contiene varios niños y algunos están sin vida. Saga piensa si Agnes pasó por lo mismo… hasta que observa a Kira sin conocimiento.
Dohko corre hasta él y revisa si está con vida, nota que su pulso es muy débil. Milo por su parte, aprieta sus puños a modo de molestia pues recuerda lo ocurrido en la misión anterior.
-Debemos salvar al pequeño Kira, por Agnes…- comenta molesto, tratando de encontrar a los culpables.
-Si nos concentramos, los encontraremos- responde Camus, tratando de calmar la furia del chico escorpión.
Saga les señala que guarden silencio, pues notan que uno de los hombres está hablando con alguien. Milo toma en sus brazos a Kira. Todos se acercan a la zona, y ven una pantalla con la imagen de Fausto.
-Señor, le estoy diciendo que esto no funciona… ya lo hemos intentado varias veces y no pasa nada. El Santuario ya se dio cuenta de lo que estamos haciendo.
-… en ese caso, acaba con todo esto y retírate de Rodorio. No dejes evidencia alguna. Evita que te vean esos caballeros dorados- Fausto le dice con voz seria, pues sigue molesto por lo ocurrido tiempo atrás, pues se enteró que Saga acabó con todo su centro de investigación, aunque sigue sin saber que Agnes, está con viva.
-Si señor…- en ese momento, el hombre de cabellos negros, observa cómo se destruye la pantalla y se asusta al ver a los santos.
-Así que ¿ese Fasuto es tu jefe?- pregunta Saga con seriedad, mientras lo golpea. Dohko por su parte lo detiene por detrás.
-….eh, no…
-Será mejor que hables- comenta Camus mientras comienza a congelar sus piernas.
-Si, sacrificábamos niños para dar vida a sus armaduras..-responde con rapidez, pues siente el temor al ver su cuerpo congelarse.
Milo deja a un lado a Kira y se acerca a ellos, prepara su aguja escarlata y sin pensarlo dos veces, lo ataca:
-¡Aguja Escarlata!
El hombre queda herido y Camus lo detiene, pues sabe que su compañero es capaz de matarlo rápidamente.
-Basta Milo, entiendo que sigues molesto por lo ocurrido pero si no obtenemos la información, estaremos como al inicio.
-¿Algo más que decir?- pregunta Dohko.
-…ustedes… acabaron con el centro de investigación, ¿verdad? El señor Fausto hace armaduras para venderlas a los gobiernos del mundo, pero no sabemos cómo darles vida. Nunca imaginamos que una agente infiltrada en la mansión Kido, nos descubriera... je, je, pero les dimos su merecido...-cuando escucha esas palabras, Saga no duda en quitarle el sentido de la vista.
-Matando gente jamás lo lograrán- dice Saga molesto- ¿Qué tiene que tiene ver un agente infiltrado en esa mansión? ¿De quién hablas?
-Ka... Kalinka- dice el hombre sufriendo de dolor- no sé qué hacía ahí, pero … ¡arg! No sé cómo sobrevivió después que la perseguimos con los perros. Al final, Fausto se la llevó y la niña... se...- Milo ataca con otra aguja escarlata, al grado que el hombre grita de dolor.
-Son tan estúpidos- dice Milo con frialdad- si su objetivo era matar a ambas, debieron procurar tener sus cuerpos. Para su mala suerte, la niña sigue viva y primero se mueren todos ustedes, a tenerla en su poder.
Dentro del lugar, Agnes camina tratando de encontrar a su padre, aunque se asusta al ver a Mu, dejando escapar a los niños vivos.
-Agnes, debiste quedarte en el orfanato…- comenta con seriedad- espera, ¿cómo nos encontraste?- Agnes no sabe cómo responder
-….sólo los seguí. ¿Y Kira? ¿Está bien?...
Ambos escuchan todo lo que pasa en la otra área. Mu piensa que lo mejor es no acercarse y mira a la pequeña, de tal forma que le responde mentalmente:
-Él está bien, pero no hay que involucrarnos allá.
-… Está bien.
En la sala, Saga, Milo, Dohko y Camus, escuchan atentamente todo lo que decía el hombre.
-¿Esa niña viva? Es una locura… la mataré cuando la…-Milo ataca con otra aguja- ¡arg…! Duele…
-¿Dónde fue Fausto?- pregunta Saga
-No sé…- siente el veneno de la Aguja Escarlata, cómo quema su cuerpo- sólo... sé que está en Asia.
Los presentes, piensan que lo mejor es terminar con esa conversación y darle fin a los sucesos con los niños de Rodorio.
-Te daremos una muerte digna- Camus hace que los hielos que cubren las piernas del hombre, aumenten y cubran todo su cuerpo.
-… Fausto… no dejará viva a esa…niña.. je, je, je…
Al decir eso, el hombre termina completamente congelado y Saga no duda en hacerlo polvo, le enferma escuchar lo que le hicieron a Kalinka y, dañar a la niña. Dohko mira todo el lugar casi destruido y sugiere que lo mejor es que se retiren, pues ya no hay nada que hacer.
-Al menos ya no habrá niños desaparecidos, pero, no tenemos mucha información- comenta Milo- por otro lado, … Saga, ¿tú sabías que Kalinka era una espía? - los presentes miran fijamente a su compañero, quien sonríe orgulloso.
-Si claro, ella trabajaba para altos políticos a nivel mundial. Esa gente, siempre quiere estar al pendiente de lo que pasa en el Santuario- Saga se queda pensativo- me sorprende que teniendo a Agnes de por medio, siguiera en ese trabajo.
-Y por lo que parece, nadie ha solicitado una explicación...- comenta Dohko.
-Esa gente siempre quiere que Atena y nosotros, salvemos al mundo y ellos, desechan a su gente peor que basura- el gemelo mayor guarda silencio un momento- tenemos visitas- y señala a Mu y Agnes.
-Pequeña Agnes…-responde Milo- ¿Qué haces aquí?
-Kira… ¿Kira está bien?- la niña pregunta al ver al niño, quien comienza a despertarse. Ella lo abraza y llora porque estaba preocupada por él.
Los presentes se enternecen con la escena, excepto Saga quien se muestra petrificado por la situación hasta que Milo, le da un codazo para que reaccione de mejor forma. Dohko por su parte, se ríe al ver su rostro mientras que Camus, simplemente cruza sus brazos.
-Es bueno que tenga amigos de su edad. Regresemos todos al orfanato.
Y de esa forma, todos salen de la bodega. Observan que hay varios documentos y se los llevan para revisarlos con calma. No dejan que ningún niño se quede en el lugar y Agnes, ayuda a Kira a levantarse, dándose cuenta que solamente recibió un golpe fuerte que lo dejó sin conocimiento. Al salir del lugar, ella nota que Saga y los demás, se habían adelantado. Mu la espera tranquilamente.
-Mejor te ayudo con Kira- y lo toma en sus brazos- dime algo, Agnes… ¿alguien te está enseñando a usar el cosmo?
-….yo,….- ella sonroja, no le quiere decir y el lemuriano al parecer, lo comprende.
-Agnes, como hija de un caballero dorado, es loable lo que estás haciendo. Si yo fuera tu padre, yo mismo te entrenaría aunque Saga… y por su pasado, no sé si lo vea bien. Él detesta que le oculten cosas.
Mu con Kira en brazos, se encamina con los demás, Agnes lo sigue mientras piensa en todo…
-.-.-
¡Hola a todos!
Ya es viernes y huele a actualización de esta historia.
Como se dieron cuenta, en este capítulo se desarrolló la misión en el orfanato de Rodorio y vimos que Camus, le está enseñando algunas cosas básicas a la pequeña Agnes, mientras ella conoce la convivencia entre niños.
¿Qué pasará ahora? ¿Saga se enterará lo que hace Agnes a sus espaldas? ¿Habrá más información de Fausto y sus armaduras? ¿Los dorados seguirán en la escuela y orfanato?
Disculpen si este capítulo fue más largo de lo normal, pues intento que algunos temas se auto concluyan, en el mismo capítulo.
Nos vemos en la siguiente actualización
Bunny Saito
