Capítulo 10: Soñando con Ker

En un lugar, en medio de la nada, en un área que al parecer se mantiene viva a pesar que el mundo creado por Hades, fue destruido tiempo atrás por los caballeros de bronce, flota sin rumbo alguno un ser extraño… una joven de cabellos negros se mueve con dificultad, hasta que algo la hace reaccionar, al grado que abre sus ojos violetas.

La joven respira con profundidad y comienza a mover los dedos de sus manos, sus piernas y al final, busca mantenerse de pie. Nota que se encuentra en lo que se conoce como la Hiper Dimensión, el área que conectaba los campos Elíseos con Infierno y todo lo que le rodea, es la nada.

Intenta recordar lo último que vivió, antes de perder el conocimiento. Solamente recuerda que vio por última vez a sus hermanos morir a causa del poder de las armaduras divinas de Seiya y sus amigos. Observó cómo trataban de escapar las ninfas y después, el momento crucial en el que Atena termina con la vida de Hades y con ello, todo su mundo. La joven se movió con gran velocidad para escapar de la destrucción hasta que cayó a la Hiper Dimensión, y perdió el sentido del tiempo y espacio.

-Esos malditos caballeros de la tonta de Atena, acabaron con mi mundo y con mis hermanos. Debí ser más cuidadosa…- dice para sí misma- tal parece que estoy atrapada en la Hiper Dimensión, pero…- se queda un poco en silencio- ¿quién osó con perturbar mi sueño?

Por su mente, se recrea la imagen de dos caballeros dorados, gemelos y portadores de la armadura de Géminis. Sus ojos brillan con intensidad porque reconoce la energía que la despertó.

-Vaya… pensaba que mis gemelos favoritos, ya estaban en la tumba- y sonríe divertida- aunque percibo una tercera presencia con ellos… mmm, iré a visitarlos. Primero saldré de este aburrido lugar- sus ojos violetas brillan y su cuerpo se envuelve en plumas de color azabache, para dar paso a una hermosa armadura violeta y de sus manos, un casco que se coloca con elegancia- yo soy la Diosa Ker, hermana de Hypnos y Thanatos…

Al decir eso, alza las alas de su armadura y vuela por la dimensión, para encontrar la salida del lugar. Se mueve a gran velocidad y al final, desaparece en medio de la nada.

En otro lugar y espacio tiempo, Saga se encuentra en la oficina del director del orfanato. A pesar de terminar la misión, todos los involucrados prefirieron quedarse más tiempo, pues no veían necesidad de regresar al Santuario y al parecer, Saori no requería de ellos.

El caballero dorado mira por la ventana y observa a la pequeña, jugando con Kira y otros niños, por lo que deja de hacer lo que estaba haciendo y prefiere perderse en sus pensamientos.

Desde que llegó Agnes, no le había conocido esa faceta de socializar, pues en el Santuario, realmente no hay niños y los pocos que existen, están en un área restringida y, se concentran totalmente en sus entrenamientos. Nota que la niña es feliz, piensa si es una buena idea alejarla de todo lo que pasa y, darle la oportunidad de una vida normal.

Por un momento, siente envidia de todos esos niños, porque ninguno tiene preocupaciones o bien, deben ver por sus vidas en todo momento. Se siente mal en pensar si realmente Agnes, tiene todo lo que necesita, pues desde el fondo de su ser, sólo desea hacerla feliz. Reconoce que es una niña que simplemente, lo deja sin palabras al grado que, olvida pensar en sus fantasmas o aquellos pecados que, al día de hoy, lo persiguen todas las noches.

Saga siempre tiene presente todo lo bueno y malo que ha hecho, lo que en ocasiones piensa si Atena, hizo bien en otorgarle otra oportunidad de vida, de tener a su lado a Mu a pesar de lo que hizo a su maestro y con ello, conocer y cuidar a una niña que es su descendiente. Son cuestiones que siempre le marean y claro, la relación con el resto de sus compañeros dorados, ha mejorado con el tiempo.

-… a pesar de todo esto, no siento que he pagado por todos mis pecados- dice para sí mismo y suspira, aunque se altera al escuchar la puerta abrirse. Al inicio no reconoce quien entra, por lo que se levanta rápido y se coloca detrás de la persona.

-Saga, soy Mu...- escucha la suave voz de su caballero predilecto, por lo que de inmediato, aleja la mano de su blanco cuello- has estado más nervioso de lo normal, ¿realmente no deseas que regresemos al Santuario?

-No, está bien.

El lemuriano observa cómo saga se sienta en la silla y su mirada se posa en la ventana, por lo que nota la causa de sus pensamientos que a veces, terminan por ser extrañas meditaciones.

-Je, ... ¿de nuevo vigilando a Agnes, desde la ventana? - comenta Mu mientras se recarga en el escritorio.

-… no la vigilo. Es agradable verla divertirse... - responde el dorado desviando la mirada.

-Si claro, especialmente cuando el joven Kira, la trata bien.

Cuando Aries dice eso, Saga lo mira con seriedad porque no sabe cómo responder a esa afirmación.

-No quiero que la lastimen- murmura géminis y su mirada, cambia de seria a una triste- a veces pienso si tenerla en el Santuario, realmente la hace feliz. Ella debería ser normal... y ser como esos niños.

Mu sonríe cálidamente para escucharlo. Luego se acerca a él para peinar un poco su flequillo azulado.

-Saga, honestamente no creo que sea buena idea eso, menos ahora. Ella no tiene a nadie salvo a Kanon y a ti... y eso que no tomo en cuenta a los demás, quienes le hemos tomado cariño... como si fuera una pequeña hermana. Si la dejamos aquí, sería un blanco fácil para el enemigo y peor aún, si le borras la memoria- lo mira fijamente.

-Odio cuando lees mis pensamientos- contesta molesto- no sería capaz de hacer eso. Jamás lo hice con Kalinka, menos con ella... pero, no quiero que ella sea como Kanon o.… yo, que tenga el mismo destino fatal y...- comienza a respirar agitadamente, pues recuerda todo lo que hizo, hasta que Mu lo abraza con cuidado.

-… nunca has pensado que Agnes, ¿podría ayudarte a expiar tus pecados?

Saga se queda pensativo con esa idea. Al inicio nunca lo pensó porque detestaba la idea de aceptar que era padre, pero tener emociones y sentimientos de afecto hacia Agnes, su idea ha cambiado poco a poco. A nadie le dice que, en su casa, suele visitar su habitación para ver si duerme en paz y en estos días, siempre la observa dormir y si se destapa, la acobija con cuidado. Desde que ella llegó, siempre procura que haya comida y despensa en la cocina, detalles que antes no hacía y le era indiferente.

-La verdad no, sólo siento un poco de paz a su lado- responde imaginando todos esos detalles- pero no quiero ponerla en peligro.

-Agnes es fuerte, hasta me atrevo a decir que es diferente a los niños de su edad... - y sonríe un poco- no me sorprendería que, en menos de un año, pueda manipular el cosmo.

Los ojos de Saga se abren llenos de sorpresa, al grado que el lemuriano se dice así mismo que, llegó al punto de la conversación importante.

-¿Agnes qué?... no, no creo que eso pase...- mira a Mu- ¿Tú tienes algo qué ver? ¿Eres quien le ha prestado libros sobre el tema?

Mu se aleja de él y mira por la ventana, nota que Agnes juega con Kira mientras Madame Ellen, los cuida.

-Saga, si no quieres dejar a tu hija aquí, ... lo mínimo que debe aprender para protegerse, es manipular el cosmo o algo básico de pelea. Tu y yo sabemos perfectamente que el Santuario, siempre tendrá aliados y enemigos. Te recuerdo que todavía hay algunos caballeros que te siguen considerando un traidor.

-…lo pensaré.

Tras decir eso, Saga sale de la oficina, dejando a Mu suspirando y pensando que a veces, lidiar con Saga es más pesado que algún entrenamiento con su maestro Shion.

En otro lugar, lejano a Rodorio, en un avión se encuentran Saori, los caballeros de bronce y Kanon, quien parece dormir, pues han estado en diferentes lugares para apoyar en actividades de la Fundación Graude. El menor de los gemelos Géminis, por momentos se siente que toma el papel de niñero, pues a pesar de que Seiya y los demás, han hecho grandes proezas, en ocasiones... simplemente son jóvenes. Muchas veces se siente desubicado sobre gustos o temas de plática, los cuales, Saori suele unirse a ellos...

Mientras ellos platican, Kanon cae en un sueño profundo, tan así que no se da cuenta en el momento que su espíritu deja su cuerpo y al reaccionar, se encuentra en un lugar completamente desconocido para él. Sus ojos se sobresaltan al darse cuenta que, no está en el avión y siente un escalofrío que recorre todo su cuerpo.

-¿Dónde estoy? Se pregunta tratando de percibir alguna clase de cosmo desconocido-… ¿Qué estoy percibiendo? - y siente su cuerpo completamente paralizado mientras se forma enfrente de él, un aura violeta que lentamente toma la forma de alguien.

Kanon mira la silueta de una joven, cuya armadura es violeta. Su cabello corto azabache y ojos vino, se posan en la mirada sorpresiva del gemelo, quien al inicio no parece reconocerla hasta que ella sonríe.

-… tú…

-Vaya… pero si se trata de mi gemelo favorito- la joven lo mira por todos lados- ¿no se supone que tú deberías estar muerto en Cabo Sounion?

Al decir eso, Kanon logra moverse y se coloca en posición de ataque, pues conocía a la niña cuando estuvo en prisión.

-Jamás olvidaría tu espantosa voz… Ker- dice con frialdad- te dije que era mala idea no borrarme la memoria. Se supone que deberías estar muerta, al igual que Hades.

-… Él ya no existe más, yo sólo quedo del inframundo- Ker hace la alusión de sentarse, dejando extrañado a Kanon.

-¿Qué quieres? Yo no quiero nada de ti. Desgraciaste la vida de mi hermano y la mía.

-Pero tuvieron poder y grandeza –mueve sus hombros, dando a entender que no tiene paciencia para escuchar dramas humanos- ustedes seres inmundos, debieron perecer a manos de mi señor Hades… en fin. Querido Kanon, tal parece que Atena les perdonó todo y andan entre los vivos ¿verdad? Es todo un deleite percibir su cosmo, porque veo que no han perdido el tiempo.

-Te pregunto de nuevo ¿Qué quieres?

-Que hombre tan pesado…

Ker cruza sus brazos, mira a Kanon con molestia porque años atrás, ella lo conoció en la prisión y le ofreció un trato el cual, el gemelo rechazó y, pensando que éste moriría ahogado, nunca le borró la memoria para eliminar alguna evidencia de su visita.

La diosa llegó a Kanon porque la energía de Géminis la atrajo. Al inicio pensó que se toparía con los gemelos, pero se muestra un poco desilusionada al ver que se trataba del caballero de Dragón Marino.

-Pensé verlos juntos…aunque… ahora que lo pienso, no sentí dos cosmos sino… ¿un tercero?

-….- el gemelo menor se queda helado a esas palabras. Primero no entiende mucho lo que dice la diosa, hasta que piensa en Agnes. En sus más profundos pensamientos, tiene la idea si esa niña, quien ya considera su sobrina y protegida, realmente tenga habilidades del uso de cosmo, al grado de ser detectado por Ker.

-¿Y esa cara?.. Acaso… espera- la diosa se queda pensativa, analizando la energía que la despertó de su sueño – ¿tienen descendencia?

Y la diosa, no evita reírse por el descubrimiento. Nunca se imaginó una situación de ese tipo, especialmente porque generó la curiosidad de saber, quien es el padre de la tercera energía.

-Vaya, es muy lindo de su parte pensar en el futuro- camina alrededor de Kanon- sabías que, todas las generaciones de los gemelos, portadores de Géminis, incluyendo descendencia directa… ¿tienen la misma maldición?

No se da cuenta que Kanon la agarra del cuello e intenta asfixiarla, pues no le importa enfrentarse a un dios. Ker no se espera este movimiento y se queda paralizada.

-Maldita diosa, te eliminaré con mis propias manos... no dejaré que la marques- Ker coloca sus manos sobre las de él y ríe, para después golpearlo en las piernas y liberarse por completo.

-Una niña, que tierno…con más razón la buscaré.

El hermano de Saga intenta golpearla varias veces, pero Ker esquiva los golpes con mucha facilidad hasta que lo ataca con una esfera de truenos oscuros.

-No me toques con esas manos, humano estúpido. Buscaré a esa niña… y nadie, mucho menos ustedes… lo impedirán- tras decir eso, Ker desaparece.

Kanon despierta sobresaltado, Shiryu y Hyoga lo observan muy extrañados, especialmente porque notan las marcas del ataque, en sus brazos. El gemelo se levanta rápido, al grado que los empuja y corre para verse en el espejo del baño.

-Kanon ¿qué te pasó?- pregunta Hyoga.

El tío de Agnes se mira en el espejo, espantándose por ver las marcas que recorren su cuerpo, producto del ataque de Ker. En el fondo no le preocupa tanto lo que le pase a él sino, el miedo comienza a recorrer cada parte de su cuerpo… pues no le gustaría que la pequeña, tuviera el mismo destino oscuro que ellos. Al salir del baño, el dragón y el cisne lo miran preocupados.

-Jóvenes, no pasó nada- regresa al asiento del avión y prefiere perderse en sus pensamientos, anhelando que la diosa, no encuentre a Ker e intente lastimarla.

En el orfanato, Agnes mira a los otros niños jugar, especialmente a su amigo Kira quien es bueno en el fútbol. La pequeña se siente contenta por el momento, aunque a veces le extraña que su padre, no se muestre tan interesado en convivir con ella. No se da cuenta que alguien se sienta a su lado…

-Agnes ¿quieres salir a caminar juntos?- pregunta Saga en tono amable y le acerca su mano, para que ella la tome. La niña se asusta un poco pero rápidamente reacciona con una sonrisa y toca su mano.

-Sí, Saga…

Ambos se alejan del lugar y comienzan su caminata, rodeando algunas zonas de Rodorio. Al inicio ninguno de los dos, dice palabra alguna. La niña se siente nerviosa de decir algo que sea incómodo pero después, nota que Saga se muestra tranquilo mirando todo lo que le rodea, hasta que sus miradas se cruzan.

-…¿ quién te está enseñando sobre el cosmo?- su mirada cambia a una ligeramente seria, sus brazos se cruzan dando a entender que desea una rápida explicación.

-¿EH? Yo…pues… el… el señor Camus- algo en su interior, le dice que no es bueno que le oculte cosas a Saga. Intenta desviar el tema, aunque su padre lo impide por completo.

-… no quiero que te pase algo malo- la mira con completa preocupación- a mi me gustaría que fueras como los niños que ahora, son tus amigos- se queda en rodillas para estar a su altura- yo no quisiera que tuvieras el mismo destino que Kanon y yo. A mí me gustaría que te quedaras en este lugar… pasaría verte seguido y…

-¿Soy un estorbo?- interrumpe a su padre. Agnes baja la mirada y trata de aguantar las ganas de llorar- quiero aprender cosas grandiosas como ustedes, como todos en el Santuario. No soy débil, mamá me enseñó a lidiar con el peligro… y, y…quiero ser más fuerte- y mira a Saga completamente molesta, apretando sus puños- yo quiero estar contigo… padre. Yo no tengo a nadie más, salvo a ti y tío Kanon… ¡Eres malo! ¡eres un egoísta!

Tras decir eso, Agnes se voltea y trata de irse, pero Saga la toma del brazo para detenerla. Él no le dice nada, sólo la mira seriamente. En su interior le dice que no debió decir eso, aunque sabe perfectamente que aunque la proteja, siempre estará expuesta a los peligros del Santuario; así como toda clase de seres, dioses, monstruos, entre otros, sería considerada un blanco fácil.

-¡Déjame! ¡Déjame!- grita Agnes tratando de moverse y al final, Saga la libera…

-Agnes… espera- ella no le hace caso y se aleja de la zona. El gemelo mayor, se toca su cabeza, pensando que arruinó las cosas. Se dice así mismo que no tiene perdón, hacerla sentir triste y mucho menos, darle a entender que la considera un estorbo.

Sin pensarlo dos veces, corre tras ella en medio de todo un tumulto en Rodorio, pues al parecer, hay una pequeña feria. En su mente trata de llamar a Mu para que lo apoye, aunque a los pocos minutos, siente algo que lo paraliza...

-¿Qué es esta presencia tan oscura?- trata de llamar a Mu, mentalmente- Mu, ¿sentiste esa presencia? Estoy en el centro de Rodorio, lleva las armaduras. Llama a los demás, hay que tener cuidado y encontrar a Agnes.

-¿Qué pasó con ella?

-...Mu, luego te explico- Saga inicia la búsqueda de Agnes, sintiendo un nudo en el estómago. No le agrada la idea que ella se fuera, y al mismo tiempo, exista una presencia desconocida.

El resto de los dorados: Dohko, Camus y Milo, sienten la misma presencia, por lo que dejan lo que estaban haciendo en la escuela y, salen corriendo para ver lo que está pasando. Los tres portan sus armaduras y se mueven a gran velocidad...

Un avión aterriza en el Coliseo en el cual Saori, los caballeros de bronce y Kanon salen, aunque lo primero que perciben es la presencia misteriosa.

-Saori, debes resguardarte en el Santuario- dice Seiya en tono preocupado.

-¿De quién será esa presencia tan... oscura? - pregunta Shun, aunque nota que Kanon aprieta sus puños con fuerza.

-Seiya... todos, yo también lo percibí...

Kanon sabe perfectamente, a quien pertenece la presencia y se acerca a la joven de cabello violeta. Se arrodilla y baja la cabeza.

-Atena, solicito me envíe para investigar esta extraña situación. Deje que los caballeros de bronce, la resguarden en el Santuario.

-… Kanon, yo... -nota un aire de preocupación, en los ojos del gemelo menor. No se siente muy segura con esa decisión, pero piensa que hará una buena labor- está bien. Reúnete con Saga, Dohko, Camus y Milo, seguramente siguen en Rodorio.

-Gracias Atena- y se va corriendo. Los demás se muestran desconcertados, pero prefieren mantener a salvo a Saori, pues desconocen lo que está pasando realmente.

En el área central de Rodorio, desde lo alto de un edificio, aparece Ker mirando toda la ciudad. Se sorprende de cómo ésta, ha cambiado con el paso de los años. Recuerda que años atrás, llegó a ese lugar para marcar el destino de Saga y Kanon y ahora, sonríe divertida porque lo hará una vez más. Cierra sus ojos para detectar la presencia de Agnes, la cual obtiene sin tanto esfuerzo. Salta del edificio y se esconde entre las calles, por lo que elimina todo rastro de su presencia.

Agnes por su lado, había dejado de correr y se sienta en una fuente. Mira su reflejo en el agua y nota que tiene los ojos rojos de tanto llorar. Se siente triste porque jamás imaginó que Saga, le dijera que lo mejor para ella, era quedarse en el orfanato. Ella es feliz en el Santuario con él, Kanon y todos los caballeros dorados. Reconoce que la convivencia con los niños, le ayuda mucho, pero en el fondo sabe bien que no es una niña normal. Su mamá lo sabía bien y probablemente, esa fue una razón por la que tardó muchos años en enterarse que su padre, era Saga de Géminis.

Toma un poco de aire y cierra sus ojos unos segundos. Al abrirlos, se sorprende de ver a una joven de cabellos negros cortos y ojos color vino, quien le sonríe.

-¿Por qué lloras? Una niña tan linda, no debería hacerlo.

-... ¿quién eres? No me pasó nada- trata de irse de ahí, pero la joven no le permite el paso.

-Vamos a la feria - y la mira fijamente, para después hipnotizarla- Agnes... sígueme.

Ker logra que la pequeña caiga en su encanto, por lo que es obligada a seguirla. Ambas se pierden en la multitud.

Saga sigue buscando a la niña, pero tanta gente lo desespera porque no lo dejan ver. Se detiene por un momento y toca su cabeza, pues dejó de sentir la presencia de la diosa y eso, lo frustra. Nunca en su vida, mucho menos en sus años como caballero, se ha sentido así. Es como si todos sus pecados lo acuchillaran porque siente realmente el peligro, haciéndolo sentir vulnerable por imaginar a su hija, en peligro. Logra visualizar a lo lejos, a Ker y Agnes, quienes daban vuelta en una esquina y sus ojos, se abren llenos de sorpresa al ver la imagen de esa mujer.

-¡Saga! Hasta que te encuentro!- dice Mu al alcanzar al gemelo, quien primero se asusta y después lo mira con tristeza- … realmente ¿le dijiste que la dejarías en el orfanato?- pregunta el carnero, pensando que esa fue la razón de todo esto.

-Sí, pensé realmente que sería lo mejor…- Saga baja la mirada- mírame como estoy, temo por ella porque sentí un cosmo maligno acechándola. Jamás me perdonaría si le pasa algo... se lo prometí a ella, como caballero y…por su madre…- Mu se queda en silencio. Entiende lo que le ocurre y prefiere quitarse las cajas de las armaduras, para entregarle la suya.

-El gran Saga de Géminis, no debe dejar que sus demonios internos, lo ahoguen.

Géminis reacciona y sonríe, sabe perfectamente que no puede pensar en debilidades que le nublen su cabeza. No dejará que nadie le haga algo a Agnes y no duda en vestir su armadura, al igual que Mu, quien le regala una amable sonrisa y después, chocan sus manos para seguir con la búsqueda.

El resto de los dorados, observan con detenimiento si ocurre algo raro. Se extrañan de no sentir la presencia, por lo que no dejan sus puestos porque saben bien que si hay peligro, deben primero desalojar a toda la gente. Kanon corre con todas sus fuerzas para llegar pronto al centro de Rodorio, pensando que no sería bueno que Ker, intente algo con Agnes.

Aries y Géminis saltan sobre las casas y otros inmuebles para tener una mejor visión del panorama. Además de Agnes, ellos temen que el peligro que se avecina, afecte a las personas de Rodorio, por lo que se comunican mentalmente con el resto de sus compañeros para que estén listos.

Ker lleva hasta un callejón a la niña. Le retira el efecto de la hipnosis, por lo que Agnes se asusta al verse en un lugar diferente y a solas, con la diosa.

-… así que… ¿tú eres la hija de Géminis?- pregunta Ker, sonriendo- no puedo creer que lo seas.

-¿Eh? ¿Qué hago aquí? Mi padre te matará…-contesta tratando de evadir a la joven, quien le bloquea todo paso para escapar.

-Eres su viva imagen… tu cosmo, me despertó de mi largo letargo. Agnes hermosa, yo soy la Diosa Ker, hermana menor de Hypnos y Thanatos- y hace aparecer su armadura en su cuerpo- y volveré a crear daño a Saga y Kanon.

-… no, ellos no lo permitirán… ¿Qué quieres? - y Ker, sonríe ante la pregunta mientras junta sus manos para crear una sombra que lentamente se hace más grande.

-… a ti.

Al decir eso, la diosa lanza la sombra y Agnes, siente cómo ésta, se introduce en su cuerpo. El dolor la recorre por todas partes, por lo que cae y poco a poco, pierde la conciencia porque Ker, lanzó un lémur: una presencia maligna con mente propia, idéntica a la que influyó a Saga. No pasa mucho tiempo, cuando la niña está completamente poseída por el ente. Sus ojos cambian a rojizos y derraman algunas lágrimas, como una reacción de ella tratando de liberarse. La hermana menor de los consejeros de Hades, acaricia su rostro.

-Mi querido lémur, destruye todo a tu paso.

Saga pierde la concentración y cae por el tejado de una casa, hasta el suelo, siente todo su cuerpo adolorido. Mu nota la ausencia de su compañero y salta para ver si se encuentra bien.

-¿Estás bien?

-… si, Mu- sentí la presencia de nuevo. Tengo… un mal presentimiento.

Y escuchan una explosión. Los santos dorados observan que una pequeña parte de Rodorio, es atacada y por ende, la gente corre para salvar sus vidas. Milo y Camus ayudan a las personas a refugiarse, mientras que Dohko intenta buscar la causa del ataque, solamente observa una pequeña silueta que se mueve a gran velocidad y con ello, otra silueta mirando todo. El caballero de Libra salta para observar que se trata de Ker, quien se sorprende de verlo y más, porque detiene su ataque.

-¿Quién eres?- pregunta Dohko, alejándose un poco de ella.

-Otro dorado, que lindo. No deberían preocuparse de mí, sino… de mi lémur- señala el incendio que se está creando en el poblado- Me da gusto ver de nuevo, un caballero que ha sobrevivido, a través del tiempo- la joven de armadura violeta, desaparece por completo.

Dohko siente coraje al no hacer nada al respecto y mira hacia el incendio, trata de llamar la atención de sus compañeros:

-Milo, Camus, debemos refugiar a la gente ¡Ahora!- sus compañeros asienten, y se mueven para cumplir su objetivo.

Mientras rescatan a las personas, Camus apacigua el fuego con Polvo de Diamante, aunque siente que la presencia es más fuerte y poderosa, por lo que decide apoyar con el desalojo de las personas. Al mismo tiempo, Mu y Saga caminan por las calles observando todo el daño generado…

-Mu, percibo a Dohko, Milo y Camus cerca… ve con ellos y ayúdales.

-.. pero Saga…- nota la seriedad de géminis.

-Estaré bien.

El lemuriano no está del todo convencido y termina por alejarse de la zona para alcanzar a sus compañeros, pues muchas personas salieron heridas, así como algunos murieron en el acto. La presencia maligna, ataca a las personas dejándolas heridas o bien, termina con sus vidas en un solo golpe, por lo que Saga intenta seguir el rastro.

Kanon llega al punto y observa toda la destrucción, piensa que debe encontrar a Saga para decirle todo, y advertirle lo que Ker tiene planeado por hacer. No tarda mucho en encontrar a su hermano, quien se sorprende de verlo.

-Kanon… ¿qué haces aquí? - pregunta desconcertado.

-Saga… Agnes está en peligro. Debemos encontrarla pronto- el gemelo mayor, siente un vuelco en el estómago.

Los dos corren por la zona, hasta encontrar algunas personas sin vida y al final de éstas, ven una pequeña sombra culminando con la vida de un hombre. Los gemelos se colocan a modo de ataque y, se quedan helados al ver que la causante de todo es…

-¡Agnes!- gritan ambos al unísono. Ambos se sienten desarmados y dudan atacarla. Saga muestra confundido; nunca se imaginó que una pequeña, fuera la culpable del desastre en Rodorio y Kanon, maldice mentalmente a la Diosa Ker.

Agnes voltea a verlos. Sus hermosos ojos azules, cambiaron a unos rojos, sin vida. El ente maligno domina todo su ser y la pequeña, es prisionera en su propio cuerpo.

-Mueran…- musita y genera una explosión la cual, ambos gemelos apenas logran escapar sin ningún rasguño.

De las sombras aparece la dueña del ente, mejor conocido como lémur. Ker ríe al ver la escena de Agnes, atacando a su propia familia.

-Ja, ja, ja… ¿les agradó la sorpresa? - mira a Saga- De nuevo nos vemos las caras, ¿sigues pagando por tus pecados? - el dueño de la armadura dorada, se muestra molesto y no duda en atacarla; Ker simplemente crea una ventisca que hace estrellar al dorado, a una pared. Kanon intenta mandarla a otra dimensión, pero Agnes se lo impide- … ¿atacarán a esta niña? Me sorprende que, al ser tan pequeña, su cuerpo esté aguantando tanto.

-Maldita diosa. Ella no merece esto- dice Kanon tratando de evitar a la pequeña y Saga, se levanta con algo de dificultad.

-… tú. Ya te recordé- Saga siente mucho coraje en su interior. Su cosmo crece con fuerza- tú eres Ker, la maldita mujer que nos maldijo a Kanon y a mí. Tú fuiste ese ser que me llevó a cometer todos esos crímenes, ¿qué más deseas? Ya destruiste nuestras vidas… regresa a mi hija a la normalidad…

-Veo que rompiste el sello que bloqueaba los recuerdos de mi encuentro. Temo decirte que la única manera de liberar a la niña de mi lémur, es acabando con el mismo, pero… eso pondría en riesgo la vida de ella- la diosa se muestra confiada, sabe bien que los gemelos, están dudando en atacar.

-¡Maldita! Te acabaré, ahora mismo ¡Explosión de Galaxias! - y lanza el ataque. Cual va siendo su sorpresa que Agnes, logra devolverle el ataque, por lo que él y Kanon, son heridos. El gemelo menor pierde el conocimiento, mientras que el dorado, queda malherido.

-Tenía que aprovechar esta oportunidad. Su fresco y dulce cosmo, me despertó y… como ustedes son mis gemelos predilectos, quise dejarles este regalo- Ker se coloca a lado de Agnes y acaricia su largo cabello- les recuerdo que ambos, están malditos por mi poder. Yo marqué sus destinos y, por ende, eso se transmite de generación en generación o ¿acaso han olvidado el destino de otros Géminis, en el pasado?

Saga se siente mal, su cosmo está en un nivel muy alto y sólo desea destruir a la diosa. Teme por Agnes y en el fondo, siente que ha roto la promesa que le hizo al conocerla, así como fallar en vengar la muerte de Kalinka. También sabe que, si no detiene esto, es probable que el daño llegue hasta el Santuario. Lo que menos desea, es tener que deshacerse de su propia hija para no poner en peligro a Saori.

-Lo sé, los gemelos de Géminis siempre estamos malditos… pero gracias a Atena, podré romper con eso y con ello, seguir expiando mis culpas. Eres un ser detestable, te metiste con una niña de mi propia sangre… no será la única vez que atente contra un dios- al decir eso, Saga no duda en atacar de nuevo-. Se lanza contra Ker y pelean cuerpo a cuerpo, ella esquiva con facilidad sus golpes, hasta que Saga aumenta la velocidad de sus movimientos y, la golpea con fuerza- de una vez acabo con esto, y liberaré a Agnes de tus garras… ¡Explosión de galaxias!

El ataque de Saga es de gran intensidad, al grado que Ker no logra reaccionar a tiempo, recibiendo parte del ataque y siente cómo los planetas aplastan su cuerpo… Agnes, bajo el influjo de la diosa, ataca a su padre creando una ventisca y el dorado, cierra sus ojos porque sabe que debe contraatacar para liberarla. Saga la observa, le aterra reconocer que, en su interior alberga un poder tan fuerte como el de él y su hermano. Prometió que la protegería y lo cumplirá.

Agnes lo ataca, sus ojos de nuevo están llorando y eso, hace sufrir a Saga quien no tiene dudas en purificar su cuerpo, para destruir el ente maligno. Ella lo ataca y él, corresponde con otro ataque, creando una explosión muy brillante, cegando a todos los presentes. Milo pide a las personas que se alejen todo lo posible, y el resto de sus compañeros, observan el extraño fenómeno. En ese mismo momento, Ker está debilitada, pero logra escapar de la escena del desastre, sin que nadie lo note.

La explosión genera una nube de polvo la cual, se disipa lentamente por lo que los caballeros dorados corren hasta la zona y, se quedan petrificados al ver una terrible escena: Kanon se encuentra sin conocimiento, Saga en el suelo y de pie, la pequeña Agnes quien lentamente, regresa a ser ella misma y, entra en shock al ver a su padre herido.

-Padre… no, no quise hacer…- y comienza a toser, cae de rodillas y de sus labios, aparece un hilo de sangre. La niña se siente muy débil y su cuerpo no lo soporta más, por lo que pierde el conocimiento.

Saga despierta sintiéndose pesado y herido, se queda helado al ver a su hija en el suelo. Su cuerpo tiembla porque nunca se imaginó que esa niña, fuera víctima de Ker. Después mira a sus compañeros que corren para socorrerla, pues se encuentra muy herida. Mu se acerca a él, para revisar su estado físico.

-¡Saga! Si no fuera por la armadura, no saldrías vivo- dice Mu, observando si tiene heridas o fracturas graves. Saga no lo escucha, no lo ve. Su mirada se posa en la pequeña Agnes, en la niña que liberó de las garras del poder de Ker y ahora su vida peligra, pues el ente la dejó muy debilitada. Aries se sorprende al ver cómo géminis se levanta y con dificultad, camina rápido para ver a su hija.

-¡Agnes! ¡AGNES! ¡AGNES!- grita y pierde el equilibrio, por lo que queda cerca de ella. Sus ojos derraman lágrimas de dolor. Una vez más, se levanta y toca su mano tibia por lo que la abraza- debes ser fuerte… - siente el latido de su corazón muy débil- ¡Agnes!

-.-.-

¡Hola a todos!

Les deseo un bonito viernes.

Hoy les traigo el nuevo capítulo, donde hace acto de presencia la Diosa Ker quien, al parecer, desea causar problemas. Algunos dirán... ¿y Fausto? Descuiden, no me he olvidado de él porque es un elemento importante.

Tal parece que Saga piensa mucho, en el futuro de Agnes, pero hoy como vieron, las cosas no resultaron bien. Probablemente, su idea cambie a raíz de la existencia de Ker la cual se verá en los siguientes capítulos.

¿Qué será de Agnes? ¿Saga cómo lidiará con esta situación?

Nos vemos en la siguiente actualización

Con cariño,

Bunny Saito