Capítulo 12: Mi querida Kalinka I

Mu y Kanon regresan a la habitación, notan que Agnes mira por la ventana en silencio. Ella se muestra un poco desanimada, probablemente se deba a que aún, le duelen un poco sus heridas. Ella nota su llegada y les sonríe, aunque se emociona al ver a Saga con ellos, creando un momento un tanto extraño o, mejor dicho, familiar.

-Ya se fueron todos tus tíos; ahora sí, nadie nos molestará...- comenta Saga en tono burlón, y cerrando la puerta- le decía a Kanon y Mu, que deseo platicar con ustedes.

- ¿Ocurre algo, Saga?- pregunta Agnes con curiosidad. Ella nota que Mu y Kanon, se sientan en unas sillas y su padre, queda de pie a su lado. Ella piensa que debe ser algo realmente importante para que todos, estuvieran lo más cómo posible.

-Honestamente... creo que debí platicarles esto, desde el inicio. Hablar de Kalinka, es recordar aquellos años, donde fui el Gran Patriarca del Santuario- baja un poco la mirada, unos momentos, muerde su labio inferior y los observa fijamente-...y tu madre, Agnes- acaricia su cabello- fue alguien importante...

Muchos años atrás, en el Santuario...

Desde que Saga tomó control del Santuario, primero asesinando al Gran Patriarca Shion y después, al caballero dorado Aiorios de Sagitario por escapar con la pequeña Atena en sus brazos, las cosas cambiaron por completo.

Gracias a estos sucesos, se presentó una notoria división entre los caballeros, especialmente los dorados porque algunos, estaban enterados de los crímenes de Saga y lo veían con buenos ojos; mientras que otros, al notar una tensión anormal, optaron por mantenerse al margen y simplemente dedicarse a sus propias tareas para evitar verse involucrados. Los caballeros de otros rangos, también mostraron diferentes puntos de vista, al grado que algunos morían porque se les llegó a considerar como traidores. Lo que era una constante interrogante fue, sin duda, el paradero de Saga pues la última vez que lo vieron fue el día del anuncio del sucesor de Shion, por lo que al final, lo consideraron como desaparecido.

Los primeros años de Géminis en el poder, fueron extraños porque se imponían reglas o costumbres que años previos, no existían o se decía que dejaron de realizarse por alguna razón. Los entrenamientos por momentos, eran tan agresivos que algunos aspirantes huían del Santuario, aunque muchos no vivieron para contarlo porque morían en el camino.

El acceso y la salida al Santuario, fueron mucho más rigurosos. El control solía ser tan estricto que, en ocasiones debía pedirse un permiso especial para conocer las razones de la estancia o bien, las causas de la salida.

En algunos periodos, el ambiente del Santuario cambiaba a uno más tranquilo, era como si el Gran Patriarca tuviera otro humor y con ello, todo el universo que le rodea. La gente por momentos se desconcertaba, pero con el tiempo se acostumbraron. Estos podían durar desde días, hasta meses, aunque Saga hacía todo lo posible para que éstos no fueran tan notorios.

Al cumplir cuatro años de la llegada del Patriarca, Saga logra recobrar la conciencia de su personalidad benigna, por lo que se siente desconcertado con algunas cosas que habían cambiado. También se siente aliviado porque dejó de sentir que la cabeza le explotaba... aunque siempre tiene el recuerdo del cuerpo sin vida de Shion y, el rostro de terror de Aioros, cuando rescata a Atena.

Se da cuenta que al presentarse su otro yo, él se queda dormido o bien, se encuentra encerrado en su propio cuerpo, por lo que suele ser testigo de los crímenes o actos violentos que realiza su contraparte.

En ese tiempo, todas las mañanas se despierta muy temprano para mirar el amanecer y después, atiende sus asuntos propios del Patriarca. Una parte de él, se siente realizado, pues su más grande ambición había sido, por mucho tiempo, ser el sucesor del legendario Shion de Aries. Cuando escuchó que ese puesto se lo quedaría Sagitario, nunca se imaginó sentir un gran odio y celos, por quien fue su compañero, amigo y confidente, por años. Siempre pensó que él, tenía todas las características para serlo, pero hubo un gran detalle que le quitó esa oportunidad:

-Llevas un monstruo dentro de ti...- es una frase que resuena seguido en su cabeza. Un fantasma que lo atormenta en las noches, pues al inicio no entendía a qué se refería, hasta que tuvo un encuentro con la Diosa Ker, quien influyó para desatar el poder de su otra personalidad. Al inicio la detestaba, pero al ver el respeto y adoración que las personas del Santuario le tenían, se dejó llevar por sus ambiciones, permitiendo que "Arles"- así llamó su otro yo- lo dominara por completo.

Debido a la forma en la que tomó el cargo, siempre debe llevar una máscara para que nadie, sospeche su verdadera identidad. Saga sabía perfectamente que, de ser descubierto, su castigo sería la muerte y el completo despojo de su armadura dorada. Solamente en sus aposentos, podía andar sin ella. Con respecto a sus sirvientes, un total de dos, sabían su verdadera identidad, pero juraron nunca revelarlo, pues el castigo sería la muerte de ellos y su familia completa.

Todas estas circunstancias, hacían de su vida, una muy solitaria porque no podía hablar con nadie. Tampoco podía socializar porque eso implicaba la sospecha de no ser Shion, pues algunos jamás notaron el cambio de persona y la forma de actuar de su antecesor, a pesar que ambas personalidades, eran muy diferentes.

Una manera de entretener su mente era, sin duda, la meditación mientras toma un baño. Eran los únicos momentos donde podía sentirse a gusto consigo mismo. Muchas veces, en esos instantes manejaba su armadura de oro para realizar inspecciones o bien, mantener activa la seguridad de la casa de Géminis, por lo que algunas personas pensaban que la tercera casa, estaba hechizada o embrujada.

Al mismo tiempo, desde las afueras del Santuario, en una motocicleta conduce una joven vestida con jeans y chaqueta de cuero negra. En su cabeza lleva un casco rojo, por lo que es imposible verle el rostro. Nota que el paisaje es árido y complicado para conducir, por lo que maldice a sus superiores porque tendrá que dejar la moto, en algún sitio y seguir su camino a pie. Se detiene y se quita el casco, mueve su largo cabello negro para acomodarlo y se siente deslumbrada por el día tan soleado.

-No queda de otra que debo pasar al poblado más cercano. A veces odio mi trabajo- enciende de nuevo la moto y se dirige al poblado de Rodorio. No tarda mucho en llegar y se queda maravillada por lo pintoresco del lugar, algunas personas se le quedan viendo, pues en ese tiempo no era común que los extraños, visitaran la zona. Ella pregunta por algún sitio donde pudiera guardar la moto y preguntar cómo llegar al Santuario.

La mujer se extraña a las reacciones de los aldeanos, pues siempre que menciona la forma de llegar al Santuario, la evaden y siguen su camino. Ella percibe cierto temor al contestar la pregunta, por lo que se desespera.

-No entiendo a esta gente. Me mandan a misión y... ¡ni siquiera me dicen cómo llegar!... - mira otro aldeano y le pregunta lo mismo- Disculpe, ¿cómo puedo llegar al Santuario? - el hombre se sorprende y, con algo de temor le responde.

-Nadie puede entrar, si no pertenece al Santuario... señorita, mejor no lo intente- y se va corriendo.

Ella siente que está perdiendo su tiempo. Mira el cielo y nota que se dedicó toda la tarde a preguntar y para evitar llamar la atención, decide buscar un hostal o dónde quedarse para pasar la noche, pensando que al día siguiente tendría mejor suerte. Camina por las calles empedradas, con la motocicleta a su lado y, observa un bonito lugar, una casa de madera y en ella, se sorprende de ver un restaurante con algunas pocas mesas y sillas. Su estómago ruge diciéndole que debe comer algo, pide servicio y mientras saborea los deliciosos platillos, pregunta por hospedaje.

-Disculpe, ¿dónde puedo quedarme para pasar la noche? Me perdí y la verdad, no quiero conducir en la noche sin tener un rumbo fijo- miente para no causar problemas o en peor de los casos, le nieguen la información. La joven mesera que la atiende, sonríe y le dice que la espere un momento para preguntarle, al encardo del lugar. No pasa mucho cuando el señor le hace una señal para que se acerque.

-Señorita, puede quedarse aquí. Realmente somos un hostal, pero para ganar más dinero abrimos este pequeño restaurante.

-¡Muchas gracias!... ehm, ¿dónde puedo dejar mi motocicleta? - y el señor sonríe.

-Puede dejarla en la bodega.

De esa forma, la mujer misteriosa deja la moto y decide darse un baño para refrescarse. Había estado viajando por horas, pues días atrás le pidieron que fuera al Santuario para hacer un reporte de las actividades de los caballeros y el Gran Patriarca, pues los políticos del mundo se habían enterado de una revuelta por el reporte del cuerpo sin vida, de un joven encontrado en una de las ruinas griegas. Todos ellos estaban preocupados porque pensaban que esa situación, generaría un caos mundial o bien, los caballeros de Atena se nieguen a proteger a los humanos.

Mientras descansa un poco, la mujer revisa los reportes que le entregaron y piensa que está leyendo puras fantasías. Por su mente piensa que los políticos están locos, creyendo en temas mitológicos y armaduras. Siente que es una de sus peores misiones y más, porque los aldeanos le dijeron que debe tener un permiso especial para acceder al Santuario, cosa que sus jefes, jamás le indicaron.

No pasa mucho que deja de leer y se viste. Ya que está en un lugar desconocido, quiere divertirse un poco para olvidar el enojo de su misión. Camina por las calles y nota que hay poca gente, busca beber algo y se siente contenta en pedir un tarro grande de cerveza, mientras disfruta de la bebida refrescante, nota la llegada de 2 personas encapuchadas al bar. Su atención se centra en ellos, pues se le hace raro ver el uso de capas en una época "moderna" y cuando se las quitan, nota que son dos hombres altos: uno tiene el cabello verde oscuro y corto, con rasgos españoles mientras que el otro, sus cabellos son azulados y algo revueltos.

-Qué bueno que hoy, acabamos temprano... muero por beber- dice uno de ellos.

-Death Mask sólo no pierdas la conciencia porque después, debo cargarte para regresar al Santuario - comenta el español.

-¡Shura! No me limites- responde el caballero de Cáncer.

La joven se sorprende de escuchar que esos hombres, provienen del Santuario por lo que camina con discreción para quedar unas mesas más cerca de ellos, pues desea escuchar algo que la ayude a ingresar al lugar. Al inicio se aburre un poco porque sólo escucha conversaciones sin sentido sobre entrenamientos o críticas sobre otros compañeros, hasta que algo capta su atención.

-Shura dime algo... ¿es verdad que mañana llegarán las doncellas que acompañarán al Gran Patriarca? ¿Sabes si están guapas? - pregunta Cáncer. Su compañero respira con profundidad, pensando que solamente se preocupa por sus placeres carnales.

-Si. Llegan mañana temprano. De hecho, debemos acompañar al Patriarca... por eso te digo, no bebas demasiado- responde Shura tomando un sorbo de vino- aunque... por un informante, tengo entendido que las seleccionadas, están en un hostal a las afueras de Rodorio...- a Death Mask le brillan los ojos.

-¡Amigo Shura! Eres muy bueno... - y abraza a su compañero dorado, quien lo evita de inmediato- iré a conocerlas, personalmente... jejeje- al decir eso, deja dinero en la mesa y se retira rápidamente del lugar, dejando solo a Shura.

-Idiota. Afrodita se enojará si se entera de esto...- y siente que alguien más se levanta. Logra ver a la joven de chaqueta de cuero, salir detrás del cangrejo- vaya, tenemos una linda espía- y sin pensarlo dos veces, se levanta de la mesa, deja el resto del dinero y sale de inmediato.

La joven sigue a Death Mask, aunque no se da cuenta que tanto él, como Shura, ya la habían detectado y vigilaban sus pasos hasta llegar al hostal. Ella nota que el lugar es más simple y piensa que haciéndose pasar por una doncella, entraría más fácil al Santuario, por lo que busca la forma de acceder al lugar sin darse cuenta que Shura, decide detenerla usando su Excalibur.

-¿Qué es esto?- y mira el suelo partido a la mitad. Nota una sombra que intenta atacarla y salta para evitarlo, no se da cuenta que choca contra un árbol.

-¿Por qué nos sigues?- dice Shura con frialdad- si quisiera, te puedo matar en este momento.

-...arg- ella siente mucho dolor. Trata de incorporarse y al intentar sacar su arma, sólo siente que alguien la golpea por detrás y pierde el conocimiento.

-Death Mask,.. Mejor regresemos al Santuario. Dejemos a esta mujer adentro del hostal.

-Pero... yo quería...- y siente la mirada asesina de su compañero, por lo que suspira y carga la joven para dejarla en el interior del lugar. El guardia que vigila a las doncellas se extraña, pero permite que dejen a la joven para después, esfumarse de la zona.

Al día siguiente, la joven despierta con dolor de cabeza, pues el golpe que recibió fue muy fuerte. Nota que está en el hostal y mira a las mujeres prepararse. Algunas la observan con extrañeza mientras otras, le entregan una túnica.

-Debes vestirte, seremos presentadas con el Gran Patriarca- comenta una de ellas. La joven no entiende de quien hablan, por lo que pregunta.

-¿Eh? ¿Quién es el Patriarca?

-¡Mujer! El Patriarca es el representante del Santuario...- al escuchar eso, la joven se da cuenta que de esa manera podrá llegar a su destino, aunque sólo lamenta dejar sus pertenencias y la moto, en el restaurante. Toma la túnica y se viste, aunque esconde en su cuerpo, una pistola que tiene para defenderse, pues no sabe lo que le espera.

Hace todo lo que le piden y antes de salir, se mira en el espejo. Se siente un poco rara, pues no está acostumbrada a verse tan femenina, aunque reconoce que la túnica celeste, le queda bien y es muy cómoda.

Todas salen rápidamente del hostal y mira que los esperan dos guardias del Santuario. La joven se sorprende por sus vestimentas y piensa que irá a otro mundo o, mejor dicho, otra época pues las hacen subir a un carruaje. En total son seis chicas, todas casi de la misma edad que ella y algunas se muestran tranquilas, mientras otras, muy nerviosas. Durante el camino, la joven de ojos azules, escucha todo el protocolo que deben seguir: desde cómo hablar, hasta la forma de complacer al Gran Patriarca, algo que la joven espía, no entiende pues la doncella que explica todo, parece que describe a un Dios o alguien muy reconocido.

El carruaje finalmente llega a su destino: un lugar sacado de la propia mitología griega. La joven se sorprende por completo, pues parece que se detuvo en el tiempo y mira caminar caballeros con diferentes tipos de armaduras, desde las más simples hasta las más coloridas. Hombres y algunas mujeres, hasta llegar a la entrada principal. Los guardias abren la puerta y las doncellas salen para observar unas largas escaleras que conducen a diferentes lugares. Les indican que tienen que subir, algo que trauma a la joven porque ve que está muy alto.

Las mujeres parecen curiosas, pero los guardias les piden que se dediquen a subir escaleras, por lo que inician su largo camino para llegar a la casa del Gran Patriarca. Pasan la primera casa y en la entrada, se encuentra un joven de cabellos lilas y piel clara, con una brillante armadura.

-Bienvenidas sean al Santuario- hace una reverencia y permite que pasen sin problemas. La espía nota que el joven no les quita la vista hasta que están alejadas.

Al pasar a la segunda casa, se topan con un hombre muy alto y corpulento quien simplemente las saluda. Una de las chicas se sonroja al verlo, pues le sorprendió su presencia, algo que el caballero dorado, solamente sonríe. En la tercera casa, simplemente pasan y nota que no hay nadie, aunque al salir miran a Death Mask quien ya las estaba esperado.

-Buen día, señoritas. A partir de este momento, yo seré su guía. No se separen, pues no nos hacemos responsables si les ocurre algo- cual va siendo su sorpresa que se queda paralizado al ver a la dama del otro día. Intenta hacer caso omiso y seguir con su trabajo.

En la quinta y sexta casa, las doncellas sólo observan el desinterés de los caballeros, pues cada uno está en sus propios asuntos al grado que, ni las voltean a ver. En la séptima, no ven a nadie y algunas ya se sienten un poco cansadas y acaloradas, por lo que se detienen unos minutos para descansar y resguardarse del sol. El caballero de Cáncer se muestra un poco nervioso porque se hace tarde, por lo que les pide que sigan con el camino para llegar a la siguiente casa, donde se encuentra un caballero de cabello azulado y sonrisa pícara, pues se da cuenta que se tratan de las nuevas doncellas que servirán al Gran Patriarca.

-Buen día señoritas- es lo único que dice.

No pasa mucho que llegan a otra casa, la cual se encuentra vacía y pasan rápidamente para llegar a la décima casa, quien las espera el caballero dorado de Capricornio. La mujer espía pasa de lado de Shura, quien logra identificarla, pero intenta no llamar la atención. Hace señas a Cáncer quien responde molesto, pues sólo desean que ese descuido, no genere un problema mayor.

Los dos caballeros dorados siguen guiando a las doncellas, quienes pasan por la onceava casa la cual, sale un dorado con mirada sería y un extraño encanto que hace gritar a algunas doncellas. El caballero se siente molesto por ese gesto, por lo que les da la espalda e ingresa a su casa. En la última casa, las mujeres se sienten fascinadas por la belleza de las flores, una de ellas intenta cortar una...

-Yo que tú, no las tocaría- comenta Shura- las flores protegen esta zona del Santuario- la dama se asusta y no dice nada.

No pasa mucho cuando todas llegan a la sala principal, donde se encuentra el Patriarca y a su alrededor, varios caballeros dorados que llegaron antes que ellas.

-Gran Patriarca, es un gusto presentarle estas hermosas doncellas, quienes lo acompañarán y cumplirán cualquier cosa que usted solicite- dice Death Mask.

-Gracias, Caballero de Cáncer...sean bienvenidas- es lo único que dice, la espía se siente asombrada por el lugar y todo lo que contiene, aunque le genera curiosidad la máscara que usa el "kyoko".

Después de la presentación, todas son llevadas a un área alejada para que descansen un poco, aunque Shura y Death Mask, llaman a la joven con la que se toparon la noche anterior.

-¡Tú! La del ropaje celeste, ven aquí- ordena Shura- la mujer se extraña y prefiere seguir la corriente, aunque su voz se le hace conocida. Recuerda ver una silueta antes de perder el conocimiento, y se asusta al darse cuenta que son los hombres que vio en el bar.

Ella se acerca a ellos y los tres se alejan de la zona, hasta que el caballero de Capricornio la acorrala a una pared, por lo que se asusta.

-Mujer, ¿quién eres? - Shura evita que ella se mueva, por lo que intenta moverse para escapar. Death Mask por su parte, también le pide una explicación.

-No diré nada, pero les agradezco facilitarme el acceso a este lugar- dice en tono desafiante, algo que molesta a los caballeros.

-A los infiltrados los matamos, no importa si son mujeres o niños- contesta Death Mask con una sonrisa burlona.

Shura toma su rostro y la mira fijamente, diciéndole que mejor se porte bien porque los castigos en el Santuario son severos. Lo que no se espera el dorado, es una bofetada por parte de ella… algo que lo deja petrificado porque no lo vio venir y, jamás pensó que alguien tan bajo como una doncella, le faltara de esa forma, el respeto. La mujer lo empuja para lograr escapar y saca de sus ropas, la pistola que había guardado con anterioridad.

- ¿En serio? Mujer, eso no sirve en este lugar- dice entre risas Death Mask- creo que debimos matarte anoche.

-Se acercan y disparo- la mujer no lo piensa y dispara. Cual va siendo su sorpresa que observa cómo Shura, detiene con dos dedos las balas, tirándolas al suelo para después, moverse a gran velocidad y quitarle el arma.

-… como osas en faltar al respeto a un caballero dorado. Una regla básica del Santuario, aquí no están permitidas las armas- al decir eso, lanza al aire la pistola y con su Excalibur, la parte en dos.

- ¡Oye! Esa arma era mi favorita… - y busca la manera de alejarse de ellos, por lo que decide irse por un pasillo solitario. Los dorados sólo ríen por la escena, aunque el cangrejo observa la mejilla colorada por el golpe que recibió Shura.

-Amigo, esa mujer sí que tiene fuerza.

-Tiene suerte... pero un día me las pagará.

A ninguno no le importa si la joven se pierde entre los pasillos del área del Patriarca. Ella corre sin darse cuenta en dónde está, hasta notar el lugar completamente solo y con poca luz. Observa que no hay sirvientes y mucho menos, otras doncellas como ella. Se detiene por unos segundos para dar con el camino correcto, pero no sabe cuál elegir.

La joven selecciona un pasillo para regresar, pero sólo ve velas y una alfombra roja. Camina con cuidado hasta notar, la silueta de una persona que lentamente se acerca a ella. observa que se trata de alguien mucho más alto que ella, viste túnica y mira que tiene una larga cabellera.

-Ahm, disculpe… ¿me podría indicar cómo regresar al área de las doncellas?

Ella nota que se trata de un hombre de ojos azul verdosos mientras su largo cabello es azulado. El hombre viste una túnica azul marino con una capa blanca, la cual tiene acomodada en uno de sus brazos. Él la observa fijamente y su rostro, se muestra sorprendido porque se supone, nadie puede acceder a esa área.

-Señorita, no debería de estar aquí- dice con tranquilidad.

-Me perdí… discúlpeme- sin darse cuenta, se sonroja un poco. A pesar de mostrarse sorprendido, el hombre mantiene una mirada y actitud serena. Lentamente se acerca a ella para verla mejor.

- ¿Del grupo de las nuevas doncellas?

-Si…- baja la mirada- ¿usted podría indicarme cómo regresar?

-Claro, con todo gusto… solamente toma este pasillo que ves enfrente de ti ese te llevará directamente al área de las doncellas.

-Muchas gracias- la joven sonrojada hace una reverencia y camina hacia ese lugar.

-… ¿tu nombre? - pregunta el hombre y ella, sólo voltea a verlo.

-Ah,… soy Kalinka- y corre para salir del área restringida, mientras el hombre misterioso la observa detenidamente.

No pasó mucho, cuando ella regresa a la zona donde descansan las doncellas. Por un momento sintió que su corazón latía con gran intensidad. Nunca en su vida había tenido una reacción de ese tipo, con algún hombre. La joven coloca sus manos cerca del corazón y cierra sus ojos, para imaginar un poco a ese hombre con un extraño velo de misterio.

Desde ese momento, la joven espía comenzó a realizar su trabajo observando todo lo que pudiera ser importante para su misión. Todos los días debe levantarse temprano y hacer lo mismo que el resto de las doncellas: acompañar al Gran Patriarca y cumplir con sus caprichos que iban desde ofrecerle bebidas o alimentos, hasta simplemente hacerle compañía. Nota que es un trabajo muy tedioso, hasta que un día decide tomarse un respiro en un jardín alejado. Se sienta en una fuente para mirar su reflejo en el agua cristalina, pensando que no hay nada importante qué informar… aunque no se da cuenta que alguien la observa.

-Es increíble que nos encontremos de nuevo- sonríe el caballero dorado de Capricornio- ¿no se supone que deberías estar con el resto de las doncellas?

-¡Tú de nuevo! No me molestes- contesta con agresividad, aunque nota que el dorado no tiene intenciones de responder a eso, pues se sienta a su lado.

-¿Qué te ha parecido tu estancia en el Santuario? Creo que te sientes como en un cuento mitológico, ¿verdad? - Kalinka no dice nada, deja que él hable- La verdad, tú eres la primera mujer que me pone una mano encima. Me gustaría presentarme correctamente- se levanta para hacer una reverencia- soy Shura de Capricornio y soy un caballero dorado del Santuario, al igual que mi compañero Death Mask de Cáncer.

-… un gusto, soy Kalinka. Yo perdí la cuenta de cuántos hombres he golpeado o herido, para defenderme jejeje- esa sonrisa, deja en silencio al caballero- aunque aquí me siento como una especie de prisionera. Este lugar es hermoso, pero extraño.

-Es un mundo diferente a lo que conoces. Yo sé perfectamente que no eres una doncella y nos usaste para entrar a este lugar… ¿eres una espía o algo así? - eso deja helada a la mujer, pues nunca imaginó que el dorado la descubriera tan rápido. Ella intenta pedir una explicación, pero Shura la silencia- seguro vienes de parte de los políticos cobardes, ¿verdad? No eres la primera, y mucho menos la última,

Kalinka no sabe cómo responder a eso, piensa que la detectaron con facilidad porque su porte es diferente al de otras mujeres y, sobre todo, por portar un arma y tener conocimientos básicos de pelea. Shura se ríe ante su expresión, algo raro en él.

-Mientras no haga nada que sea considerado traición, eres libre de culpa- se levanta- si quieres saber más cosas del Santuario, pregúntame- tras decir eso, Shura desaparece de la zona.

La joven espía estaba por preguntarle del hombre que vio días atrás. Ya habían pasado algunos meses, desde esa ocasión y no ha podido verlo de nuevo, algo que la desanima un poco. No se da cuenta que se le acercan 2 doncellas que la estaban buscando por todos lados.

-¡Kalinka! ¿Dónde te habías metido? Te estamos buscando porque el Gran Patriarca te eligió para que seas su acompañante, esta noche

-¿Eh?- musita la joven, sus compañeras se la llevan del lugar, pues no podían perder tiempo para bañarla y arreglarla.

Llega la noche y la joven, estaba completamente arreglada y vestida. Su túnica cambió a una de color rojo y su pelo adornado con algunas flores. Las doncellas le explican que el Patriarca, desea su compañía en la cena, por lo que debe ser cuidadosa en atenderlo o seguir su plática. Esto se le hace extraño, pues ya había notado su mirada en varias ocasiones. Toma un poco de aire y se dice así misma que, si desea cumplir con su misión, debe seguir aparentando ser una doncella.

Un soldado la acompaña por los largos pasillos, dándose cuenta que se le hace familiar el camino y piensa si podría ver de nuevo, al hombre extraño que conoció anteriormente. No pasa mucho cuando ambos llegan a una gran puerta la cual, es abierta lentamente.

-Llegó la doncella que solicitó para esta noche, Gran Patriarca- anuncia el soldado. La mujer observa una mesa bellamente adornada de flores, con una gran variedad de platillos y al fondo, en una especie de trono se encuentra el Gran Patriarca.

-.. Déjala pasar. Quiero completa privacidad, no quiero a nadie más aquí- ordena el líder del Santuario, por lo que el soldado cierra la puerta. Kalinka se asusta un poco, pues se le hace muy extraña la situación y prefiere mantenerse lo más alerta posible- mujer… acércate.

Al ordenar eso, la espía no tiene más que obedecer y camina hacia su persona. Cuando ella hace una reverencia, escucha un ruido metálico por lo que levanta la vista y, cual va siendo su sorpresa que observa la verdadera identidad del Patriarca: el hombre de cabellos azulados y ojos verde-agua, quien ligeramente sonríe.

-Soy Saga…- la mujer abre sus ojos llenos de sorpresa. El gemelo mayor se levanta de su asiente y se acerca a ella para tomar su mano y besarla con delicadeza. Kalinka se sonroja por el gesto aunque no comprende la actitud tan serena de su persona, como si fuera una deidad- gracias por acompañarme a cenar. De todas las doncellas, tú eres la más inteligente y por eso te elegí esta noche.

-… yo,… el gusto es mío…Gran- Saga mueve su cabeza a modo de negación.

-Cuando nos reunamos como el día de hoy, dime Saga. Solamente te pido tu silencio. La lealtad en el Santuario, puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, ¿quedó claro?

-¡Si!- sonríe Kalinka- me siento honrada por este voto de confianza- hace una pequeña inclinación, hasta que el caballero de géminis, le indica que se siente en la mesa.

La joven obedece a la petición y se sienta a su lado. Ella siente mariposas en el estómago, pues nunca imaginó volverlo a ver. Trata de cumplir con su papel y lo atiende en todo lo que sea necesario. Intenta entablar una plática y se sorprende al notar que Saga, es una persona muy culta y viceversa, géminis le pregunta algunos temas en específico y Kalinka responde con total soltura. En ambos se crea una química muy especial, pues los dos se sienten cómodos con la compañía del otro aunque la espía nota que ese hombre, parece muy solitario y realmente, tiene poco contacto con el resto de la gente del Santuario.

Desde ese momento, Saga siempre solicita en privado, la presencia de Kalinka. No importa si es en la mañana o en la noche. Sus reuniones siempre terminan en horas de plática, al grado que en ocasiones, ambos observan el amanecer desde los aposentos del Gran Patriarca. Ella nota algo peculiar en sus ojos, un hilo de tristeza y soledad que le genera curiosidad pero algo le dice que no sería lo más correcto.

-Saga ¿puedo preguntar algo?- el dorado asiente- ¿qué hacen realmente los caballeros dorados como Shura y Death Mask?

-… veo que los conoces. Los caballeros dorados, son los soldados de mayor rango del Santuario. En total son doce, lo equivalente al zodiaco. Ellos protegen a Atena y a mí.

-Entiendo y ellos ¿te han visto sin la máscara?- lo mira con ternura, generando un extraño sonrojo en el gemelo mayor.

-No, ningún santo dorado. Tú eres de las pocas personas que han visto mi verdadero rostro- se acerca a ella y toma su mentón- me encanta tu compañía. Honestamente, desde tu llegada, mis días son más ligeros y no me siento tan solo- ella no se espera esas palabras y acaricia el rostro del Patriarca.

-Me siento afortunada. Siempre estaré para ti… Saga- el caballero de géminis cierra sus ojos y la besa con delicadeza. Al inicio, Kalinka no sabe cómo reaccionar porque no se esperaba ese gesto y, decide corresponderle de forma apasionada al grado que, él la aprisiona entre sus brazos.

Desde ese momento, Saga anuncia que ella ya no estaría más con el resto de las doncellas y se queda en una habitación que conecta con los aposentos principales. La noticia sorprende a todos los residentes del Santuario, especialmente porque Kalinka tiene el deber de acompañar al Gran Patriarca a todos sus paseos y permanecer cerca en sus reuniones o actividades cotidianas.

Esto genera descontento en algunas áreas del lugar. El resto de las doncellas, comienzan a evitar a Kalinka, así como alejarla de toda clase de actividades, aunque en una ocasión es atacada por ellas pero Shura las aleja.

-Kalinka, esto pasa cuando tienes preferencias- comenta el caballero de Capricornio- ¿estás bien?

-Sí, muchas gracias… - se acomoda sus ropas- pensé que te desagradaba. Siempre "nos encontramos"- ella mira fijamente al caballero dorado, quien evade por completo la mirada.

-… me quedo con el "muchas gracias"- se aleja un poco de ella- te conviene tener de tu lado, a un caballero dorado.

Cuando ella escucha eso, no evita reírse. Shura se muestra desconcertado y prefiere retirarse, dejando sola a la joven. Ella camina de regreso, a la zona donde se encuentran los aposentos del Patriarca y no percibe que la están vigilando.

El guerrero de Capricornio camina por las largas escaleras que conecta con las doce casas, hasta que se topa con Afrodita, recargado en una pared mientras se deleita con el aroma de una rosa en sus manos.

-Nunca te habíamos visto tan preocupado por una simple doncella- dice Piscis con una sonrisa.

-No te metas en donde no te llaman- responde con seriedad.

-Sólo digo lo que han comentado otros compañeros, mm ¿es verdad que ella te abofeteó? - Shura desea en ese momento, tragar tierra. Al parecer, se corrió la noticia en todo el Santuario- a mí me da igual lo que hagas, sólo te recomiendo que cuida las apariencias porque al final de todo, ella puede salir lastimada.

Tras decir eso, Afrodita se retira de la zona, dejando sólo a su compañero quien intenta seguir con su vida normal.

Al mismo tiempo, Kalinka se encuentra en la puerta del aposento principal del Patriarca. En sus manos, lleva un poco de té y toca la puerta. Le extraña que Saga no le responda de inmediato, por lo que de nuevo la toca. Al no tener respuesta, acerca su oído para percibir algún sonido y no escucha nada, hasta que suena algo que cae al suelo. Ella no espera más y abre la puerta tratando de averiguar si todo está bien.

El aposento del Gran Patriarca está completamente oscuro, la joven espía deja el té en una mesita y camina con cuidado para investigar lo que ocurrió. De nuevo escucha un ruido estruendoso, por lo que corre hasta llegar a un área, ligeramente iluminada y, cual va siendo su sorpresa: Saga está de rodillas, en el suelo. Sus manos tocan su cabeza, como tratando de evitar el dolor. Kalinka se asusta al ver esta escena y trata de ayudarlo.

-¡Saga! ¿Qué pasó aquí? Déjame ayudarte a levantarte- al parecer, el gemelo mayor, apenas la escucha.

-… daga, la daga...- balbucea y trata de alcanzar una daga dorada que yace en el suelo con sangre. La joven se sorprende de ver que una de sus manos, está herida por lo que piensa que intentó herirse.

-¡NO! ¿Qué locura haces? ¡Eres el Gran Patriarca! - y la mujer, lo ayuda a levantarse para acomodarlo en un sillón cercano. Nota que está en trance y lo mueve un poco- Saga, soy yo... Kalinka. Regresa aquí...- y sin pensarlo dos veces, lo abraza.

Saga al inicio no responde, hasta que ella le habla al oído con suavidad. Tal parece que ese gesto, lo hace regresar a la realidad, pues de forma inconsciente corresponde al abrazo y llora en silencio. La chica no comprende la situación, aunque en ese momento sólo le importa tranquilizarlo. No pasó mucho cuando ella le venda la muñeca derecha, ninguno de los dos dice nada, hasta que...

-¿Por qué?- pregunta Kalinka en tono preocupado.

-… no debiste entrar- responde Saga- … te pude lastimar y eso, no me lo perdonaría- Saga no la mira a los ojos- a veces, dejo de ser yo mismo. Me quería quitar de ese sufrimiento...

-Tú no eres así, Saga. Yo no me perdono si dejo que le pase algo al Gran Patriarca- responde la chica, al terminar de vendar su brazo- te traje té. Eso te ayudará a relajarte- ella camina para servirlo y le entrega la taza al dorado, quien lo toma y sonríe un poco.

-Gracias, Kalinka...- bebe un poco y decide mirarla a los ojos- a veces me duele la cabeza, al grado que escucho voces. Generalmente no permito que nadie entre, porque dejo la puerta cerrada por dentro.

-Estaba abierta...- contesta Kalinka- pero ¿estás bien? - él asiente y ella sonríe con mayor tranquilidad.

-Tienes una bella sonrisa, brillante como el Sol- dice Saga, mientras toma una de sus manos. Cuando escucha eso, la mujer se sonroja por completo- disculpa por ocasionarte tantas molestias.

Kalinka coloca su dedo índice en sus labios, dándole a entender que guarde silencio. Sin importarle nada, le roba un beso para después, retirarse de sus aposentos. El gemelo mayor se mueve rápidamente y queda atrás de ella.

-Mañana acompáñame a un recorrido en Rodorio, después... podremos estar a solas- ella asiente y sale del lugar. Saga la mira hasta que de nuevo siente, una punzada en la cabeza.

-Déjame salir... me sorprende que aguantes demasiado tiempo, bloqueando mi presencia- Saga cierra de golpe la puerta y se mira en el espejo.

-Has generado demasiado daño. No permitiré que hagas lo que quieras.

-Esa mujer,…

-No te metas con ella.

Esa misma noche, la madre de Agnes decide caminar por donde se encuentra el Coliseo. Le fascina el paisaje nocturno, lleno de estrellas y una brisa agradable que la relaja. Camina con mucha tranquilidad, pero en su interior se siente un poco preocupada por Saga. Ella notó que parecía que evitaba algo o alguien, pues se contenía en sus expresiones en todo momento. Nadie más le comentó esa situación, por lo que piensa que, a lo mejor, estaba enfermo.

Mientras ella observa las estrellas, no se da cuenta que algunas siluetas se le acercan hasta rodearla. Kalinka se sorprende de ver algunos caballeros que tratan de agredirla. Ella logra golpearlos y sale corriendo para buscar ayuda. Nota que toda la zona está sola y algo oscura, se maldice que no debía caminar a muy altas horas de la noche.

Los caballeros al parecer, desean capturarla y advertirle que debe mantener un mayor respeto por el Gran Patriarca, pues el precio por desobedecer las reglas, sería alguna clase de castigo. Ella intenta atacarlos, pero es imposible pues con las armaduras ellos son más ágiles y veloces. Sin importar que trata de alejarse de ellos, éstos la persiguen hasta que encuentra un área sin salida.

-Vamos hermosa, no te hagas la difícil...no te puedes escapar de nosotros- dice uno de los caballeros.

-…

En ese momento, alguien se interpone entre ellos. Los caballeros se asustan al ver una armadura dorada a punto de atacarlos.

-¡No puede ser! ¡Es la armadura de Géminis!

-Esa armadura está maldita, ¡vámonos! - en ese momento, la armadura los ataca mandándolos a otra dimensión. Kalinka se queda sorprendida porque nota que nadie la está portando.

Ella trata de alejarse, pero nota cómo ésta se voltea y la toma en sus brazos. Algo le dice a la joven que no tuviera miedo y confiara en la misma, por lo que deja que Géminis se la lleve a otro sitio más seguro. No entiende nada de lo que pasa, solamente percibe algo muy familiar para ella, aunque al final, pierde el conocimiento.

No pasa mucho, cuando ella despierta sobresaltada. Su respiración es agitada, hasta darse cuenta que está en los aposentos del Patriarca, especialmente en su cama. No recuerda todo lo que pasó, solamente los caballeros siendo absorbidos por una especie de hoyo negro y, una armadura. Descubre que la misma yace cerca de ella, pero con una forma completamente diferente. Le genera mucha curiosidad verla y se acerca para tocarla. Nota que es demasiado brillante, al grado que la deslumbra un poco. En el momento que sus dedos la tocan, ésta se desbarata y todas las piezas, se esparcen por la habitación.

-Ya despertaste, Kalinka- dice Saga, quien se queda helado al ver todas las piezas de su armadura mientras que ella, se queda paralizada al notar que el gemelo mayor, está completamente desnudo. La joven se convierte en un tomate y lo evita, ni siquiera le importa crear un desastre con las piezas de la armadura, aunque el hombre no percibe que ella le avienta el casco y otras piezas, para que no se acercara, en esas condiciones.

-¡Kalinka, espera...!- con sus poderes psíquicos, logra detener las piezas. Nota la razón del sonrojo y opta por vestir una bata que estaba cerca, sin dejar de mostrar parte de su pecho- está todo bien.

-...¿Eh?- y mira al caballero dorado con el pecho semi descubierto. No había notado que tenía un cuerpo atlético, debido al riguroso entrenamiento que ha llevado todo su vida- perdón Saga... no debí... - se muestra apenada- creo que hice pedazos...

-... ¿mi armadura? No, simplemente está desarmada- al levantar su mano, la armadura regresa a su forma original- percibí que estabas en peligro, así que la mandé en tu ayuda ¿Estás bien? - Saga se acerca a ella para revisar si no tiene herida alguna. Entre los dos se crea un extraño silencio, hasta que géminis lo rompe- que bueno que esos idiotas, no te tocaron.

-Espera, ¿es tuya esa armadura? - pregunta Kalinka desconcertada- además del Patriarca, ¿eres un caballero dorado?- el gemelo simplemente asiente.

-Sí, soy el caballero de Géminis- ella alguna vez, se enteró que no todos los caballeros dorados estaban en el Santuario y algunos sirvientes decían que un día, Géminis desapareció de la nada.

-Muchos te creen desaparecido- Saga mira la armadura y luego a ella- ¿nadie sabe que tú eres el Gran Patriarca?

-No y así debe ser siempre. Nadie debe saberlo ¿quedó claro? - Kalinka por un breve momento, sintió la molestia del caballero, pero no tardó mucho en cambiar su actitud a una mucho más tranquila- disculpa si te incomodé. Te comento que el Santuario, no siempre es el lugar más seguro... mejor quédate aquí.

Kalinka asiente un poco apenada porque mientras pasa el tiempo, cada día lo conoce más. No entiende la razón del velo de misterio en que nadie, debe saber que es el Gran Patriarca. Por estos detalles, lo considera una persona demasiado misteriosa, pero en el fondo, alguien solitario que probablemente, tiene un pasado complicado.

-Gracias... por preocuparte por mí- dice ella. Saga la mira con ternura, se arrodilla para verla mejor y de sus manos hace aparecer una rosa blanca.

-Solamente deseo protegerte, mi querida Kalinka... desde esa ocasión, me deslumbró tu presencia. Desgraciadamente, mi posición me impide ser abierto a mis emociones, públicamente hablando... ¿estarías dispuesta a todo? - ella sin pensarlo dos veces, toma la rosa entre sus manos y después, acaricia el rostro del caballero de Géminis, quien cierra sus ojos para disfrutar de ese momento.

-Si Saga, sólo deseo estar contigo- y en ese momento, unen sus labios en un tierno beso. Él la abraza y ambos caen en la cama, quedando ella debajo de él, ambos se pierden en la mirada del otro y dejan que todo fluya...

A partir de ese momento, la relación de ambos se hace más fuerte. Kalinka acompaña a todos lados al Gran Patriarca y se encuentra presente en todas sus reuniones, salvo aquellas que involucran a los caballeros dorados, teniendo como deber, cuidar de la puerta y que nadie entre en el salón.

.-.-.-

Hola a todos!

Puff, de nuevo me atrasé horrible (tuve un fin de semana lleno de eventos) para publicar este nuevo capítulo el cual, tuve que separarlo en 2 partes porque a pesar de hacerlo lo más concreto posible, terminó por ser algo muuuy amplio.

Esto que leen es la 1ª parte y el viernes 07 de febrero, la segunda parte donde cierra por completo, la historia de Saga y Kalinka.

Tal y como ven, trato de reflejar cómo fueron los primeros años del "reinado" de Saga como Patriarca, así como tenía que lidiar con su otra personalidad. Los dorados están en sus propios asuntos por lo que pensé que Shura, Afrodita y Death Mask, serían los personajes más cercanos a esta "pareja" por el hecho de ser los caballeros que desde un inicio, supieron los crímenes que cometió Saga y los que se quedaron de su lado.

De hecho, esta historia se presta para ser algo completamente aparte de "flor del Zodiaco", pero lo que me importa en este momento es, sin duda, terminar con las aventuras (y desventuras) de Saga y Agnes.

Yo sé que todos conocieron a Kalinka en sus momentos finales, por lo que era poca la información sobre ella y cómo se involucró en el Santuario. A pesar de que se supone Saga cuenta la historia, la madre de Agnes toma mucho protagonismo porque quise reflejar su personalidad y cómo ésta, hace cambios tal y como su hija lo está haciendo.

¿Qué les parece? Agradezco a todos por sus comentarios. Me animan mucho.

Nos vemos en el siguiente capítulo para conocer, el destino final de esta historia.

Con cariño,

Bunny Saito