Capítulo 13: Mi querida Kalinka II
El atardecer en el Santuario, aparece lentamente y Shura disfruta una copa de vino. Sus ojos observan el líquido oscuro, aunque sus pensamientos están perdidos en viejos recuerdos que lo han mantenido intranquilo, desde el momento que vio fallecer a Kalinka y los hechos ocurridos con Agnes, recientemente.
Por su propia cuenta, decidió mantenerse un poco al margen, pero ver a la pequeña herida y un Saga sintiéndose culpable, no pudo evitar acordarse del tiempo en el que convivió con esa mujer que al parecer, conocía perfectamente. Al mismo tiempo, saca de sus ropas una vieja fotografía donde se aprecian varias personas: Afrodita, Death Mask, Kalinka y él. Sus dedos acarician la imagen de ella…
-…Kalinka, si supieras…
No se da cuenta que alguien más, llega a su casa y observa todo lo que hace, hasta que ríe con ironía por lo que el dorado se muestra serio al ser interrumpido.
-… ¿siempre llevas en el corazón, esa fotografía?- comenta el caballero de Cáncer. Shura lo mira con frialdad.
-No es de tu incumbencia.
-¡Oye! Sé que te sientes molesto porque nunca te dije que ella, estuvo en mi casa… pero, no quería que esa situación, se complicara más y...
-Basta Death Mask. Es comprensible que ella… se preocupó por su familia. Siempre fue así y era más importante que Saga, tomara en serio la situación.
Death Mask simplemente suspira. Sabe perfectamente que su compañero es una persona especial, cuando de se trata de temas personales y prefiere acompañarlo. Entiende su molestia, pues tanto él como Afrodita y Shura, conocieron perfectamente a esa extraña mujer que les cambio la vida al igual que su propia hija…
A las afueras del Santuario, Ker observa todo el lugar desde el cielo. Salió casi ilesa de la explosión en Rodorio y lamentó que Agnes no muriera en el incidente, por lo que su rostro se muestra lleno de ira.
-Nunca me importó Atena y sus caballeros de pacotilla… el señor Hades y mis hermanos, se encargaban de eso pero que ese estúpido de Saga y su hija, se burlaran de mi lémur… es personal. El Santuario se hará cargo de ustedes…- y de sus manos aparecen unas piedras negras, las cuales dispersa en todo el lugar mientras ríe la joven diosa…
En el quinto año de Saga en el cargo del Gran Patriarca…
Cuando inicia el quinto año, las cosas en el Santuario comenzaron a ser tensas de forma gradual. Los soldados y caballeros de rango bajo, veían incorrecto la importancia que tenía Kalinka como doncella pues siempre se le veía de lado del Patriarca, a veces jugaba un papel de guardaespaldas y en otras ocasiones, tenía la orden que nadie más entrara a alguna reunión.
Además de la inconformidad que lentamente crecía, Saga y Kalinka siempre buscaban la manera de estar a solas para disfrutar plenamente, esos pequeños momentos de felicidad, aunque en ocasiones eso no era posible. A veces, había ausencias de horas y de días, pero cuando lograban verse, aprovechaban cada minuto... hasta que...el caballero de géminis, comenzó a sentir la presencia de su otro yo de forma frecuente.
La presencia maligna de Saga, lentamente se hacía más fuerte por lo que los episodios comenzaron a ser más frecuentes, al grado que en ocasiones le pedía a Kalinka que se retirara de inmediato y eso, la hacía sentirse mal.
-Saga... por favor, déjame ayudarte...
-¡NO! Kalinka por favor, retírate... - se toca su cabeza- te lo ordeno - La mujer sale de los aposentos y se queda paralizada al notar, por breves segundos que el cabello del gemelo cambió a un tono perla y sus ojos, a un color rojizo.
No alcanza a ver más porque el kyoko le cierra la puerta, se queda completamente paralizada a lo que observa. Camina sin darse cuenta que choca contra alguien, siente que se cae, pero la detiene con mucho cuidado.
-Señorita Kalinka- comenta Afrodita, mirándola con seriedad- ¿Qué hace aquí? ¿Todo bien? La veo muy pálida...
-No, descuida... estoy bien- sonríe y sale corriendo de la zona mientras el caballero de Piscis, la observa con extrañeza.
La doncella pierde el sentido del tiempo caminando, hasta que decide sentarse en las escaleras y dejarse llevar por el paisaje del Santuario. Se siente mal por ver a Saga, en esa situación no entiende lo que realmente pasa. No puede evitar derramar algunas lágrimas, pero se sobresalta al sentir una mano en su hombro.
-¿Quién...?
-Es peligroso que te sientes por aquí- responde Death Mask- espera... ¿estás llorando? Oye... no te pongas así- el cangrejo se siente incómodo y le entrega un pañuelo, con el que se limpia un poco sus ojos- mejor pasemos a mi casa. No deberías estar en esta área- y jala a la chica, quien no pone resistencia alguna al interior de Cáncer.
El caballero cangrejo la invita a sentarse, por lo que ella se queda en completo silencio. En su interior tiene muchas preguntas y analiza si es adecuado preguntarle a él. El dorado prefiere dejarla sola unos minutos, por lo que aprovecha en buscar a alguien más.
No pasa mucho tiempo cuando Death Mask regresa, jalando a un Shura molesto porque lo interrumpió en su tranquila lectura. Al parecer, su compañero no le dijo la verdadera razón para que lo acompañara, hasta que mira a Kalinka en el sofá con la mirada perdida.
.-… anda, no pierdas tu oportunidad- el santo de Cáncer, empuja a su amigo.
-Ah... espera idiota- dice Shura aunque trata de toser un poco para llamar su atención y mantiene un porte formal – Kalinka...
Cuando ella escucha la voz de Shura, reacciona y sin pensarlo dos veces, se lanza a él. El santo de Capricornio se queda paralizado, no puede evitar sonrojarse un poco. Escucha el sollozo de ella y trata de no corresponder, aunque su amigo le hace una seña que haga algo y, solamente coloca su mano en su sedosa cabellera.
-Cuando te calmes, puedes platicarnos o decir, quién es la causa de esas lágrimas.
No pasó mucho cuando ella se siente más tranquila, pero no evita sentirse apenada por su reacción ante el dorado. Death Mask pone de excusa que debe buscar a Afrodita y que se sintieran cómodos en su casa. Ninguno de los dos, le hace caso por lo que se sale rápido de su casa. Shura espera pacientemente a que ella articule alguna palabra.
-… ¿tú sabes lo que le pasa a Saga?- pregunta en seco. La mirada de la joven se torna seria, dejando sin palabras al santo, pues se queda helado que ella supiera la verdadera identidad del Gran Patriarca.
-...veo que ya lo sabes...- intenta mantener la calma- Nadie más sabe eso, ¿verdad? - ella niega con su cabeza- solamente Afrodita, Death Mask y yo sabemos que Saga es el Gran Patriarca y que a veces, tiene actitudes un tanto... extrañas. Hay temporadas que cambia por completo su personalidad, como si fuera otro. En ese estado, suele ser más agresivo de lo normal al grado que es muy severo con las normas del Santuario y hacer justicia.
-Me pidió que me retirara. Veo que sufre... noté que intentaba evitar sentirse así...
-Haces bien en obedecerle. No quiere que nadie se meta con él, en ese estado- Shura se siente algo incómodo. Desde que ella llegó, comenzó a sentir una preocupación por ella. A nadie le quiere reconocer que una mujer como ella, lo dejara impactado. Al ver sus reacciones, entiende perfectamente las ocasiones en las que Saga, siempre buscaba tener tiempo con ella y nota que su presencia, le sentaba bien al gemelo mayor. Para sus adentros, piensa que lo mejor, es ayudarla, aunque en el fondo le gustaría que las cosas fueran diferentes- Kalinka, cuida mucho tus emociones. En este lugar, pueden ser usados en tu contra...
-Shura... gracias. No pensé que tanto tú como Death Mask, fueran amables conmigo y que a pesar que los usé para entrar a este lugar, me han ayudado a sobrevivir en el Santuario. Hacía mucho no tenía amigos tan especiales.
El dorado hace que no escuchó esas últimas palabras, simplemente suspira y busca la manera de alegrar a la joven. No es una persona demasiado expresiva o emotiva, por lo que piensa unos instantes buscando la solución adecuada, hasta que...
-Vamos a Rodorio- hace una inclinación- si me lo permites, usemos una vía rápida- y sin pensarlo dos veces, la toma en sus brazos generándole un ligero rubor. Ella asiente y él se la lleva corriendo y saltando a gran velocidad.
Al mismo tiempo, en el salón del Gran Patriarca, Saga parece encontrarse mejor y se encuentra sentado con todo y la máscara. Había tenido un episodio donde su otro yo, trató de invadirlo mientras le cuestionaba la importancia que le está dando a una simple doncella como Kalinka. Con algo de esfuerzo, logró bloquearlo y prefiere descansar un poco, hasta que escucha la puerta abrir y, Afrodita entra en silencio hasta arrodillarse ante él.
-Gran Patriarca, ¿me llamó? Espero hayan sido de su agrado, las flores que adornan los aposentos de la señorita Kalinka- Saga mueve un poco su cabeza, parecía que dormitaba. Tose un poco.
-Sí. Te lo agradezco mucho... por cierto, ¿dónde están Shura de Capricornio y Death Mask de Cáncer? - pregunta mientras nota la ausencia de ambos. El joven de la armadura de Piscis, sopla su flequillo, pensando dónde podrían haberse metido... hasta que percibe que el cangrejo, salió del Santuario junto con Shura y Kalinka.
-No sé. Seguramente están por ahí... ¿me necesita para algo más? - Saga asiente, se levanta de su asiento y se acerca un poco hacia él.
-Quiero que ellos y tú, de ahora en adelante, cuiden las espaldas de la señorita Kalinka. Debido a las últimas ejecuciones de algunos traidores al Santuario y Atena, hay caballeros y soldados que desean crear una revuelta y seguramente, quieren acercarse a ella- al escuchar eso, Afrodita pone mala cara. Le incomoda tener un papel de guardaespaldas y sobre todo, de alguien como ella.
-Gran Patriarca, disculpe si le incomoda mi respuesta, pero... ¿no cree que se preocupa demasiado por esa doncella? Considero que hay otras cosas, por las que debemos preocuparnos y...- Saga alza la voz, en tono molesto.
-¡Cumple mis órdenes! Te ordeno que lo comuniques a Shura y Death Mask. Puedes retirarte.
Afrodita se queda mudo ante eso. En el fondo se molesta, pues unas semanas atrás se escuchó un rumor que la bebé que Aioros se llevó, había sobrevivido y detectaron que se encuentra en Japón. El dueño de las rosas del Santuario, pensó que llevarían alguna clase de investigación, pero en su lugar, Saga parece darle mayor importancia a la seguridad de su joven doncella. No le quedó de otra que acatar esa petición, y sale algo molesto del salón. Al salir, cierra un poco sus ojos para detectar el cosmos de Death Mask y descubre que está con Capricornio y la doncella, por lo que se dirige al mismo lugar.
Saga por su lado, se quita la máscara y su rostro se muestra preocupado porque recuerda el de ella con mucha tristeza, cuando lo vio transformándose en su otro yo. En ese instante, se pone en alerta porque escucha una risa irónica. Se acerca un gran espejo para ver su propio reflejo el cual, se transforma en la entidad maligna.
-Vaya, nunca pensé que el gran Saga, tuviera un lado vulnerable. No deberías preocuparte por esa simple mujer... recuerda que nuestro objetivo, es tener el control del mundo.
-No tienes derecho a meterte con ella. Kalinka es ajena a mi objetivo de impartir justicia. Ya sé que has engañado a la gente, diciendo que hay traidores porque saben que el bebé que se llevó Aioros, sobrevivió...
-Sobre esa maldita bebé, tú y yo sabemos que es verdad... pero has caído bajo en usar esto, para proteger a esa mujer. No deben existir distractores para tus ambiciones je, je, je...seguramente su sangre, debe tener un olor delirante.
-¡Cállate maldito! ¡Protegeré a Kalinka, siempre! - y estrella el espejo con sus puños. Su respiración es agitada y siente un gran temor, pues sabe que ese monstruo interno, puede matar a quien sea si lo considera un obstáculo- Kalinka, mi querida doncella... nunca dejaré que ese monstruo te ponga un dedo encima... eres lo más importante para mí- y siente la sangre en su puño herido, por lo que intenta limpiarlo sin dejar de pensar, en el bienestar de ella.
En el colorido Rodorio, los dorados y la chica de ojos azules, se encuentran en el bar donde se vieron por primera vez, la chica necesitaba distraerse un poco por lo que Cáncer sugirió la visita de ese lugar. Ella se nota un poco más tranquila y a pesar que pidió algo de beber, no toma ningún sorbo.
-¿Estás bien?- pregunta Death Mask- llevamos una hora aquí y, no ha probado tu cerveza... ¿no me digas que ya eres una dama? - comenta en tono burlón. Shura solamente se queda callado.
-¡No!... sólo me quedé pensando- y le da un sorbo, pero siente que el olor de la bebida es demasiado fuerte- que raro, amo la cerveza, pero no tolero el olor- los presentes se quedan extrañados y el cangrejo no duda en reírse, hasta que siente la espina de una rosa, cerca de su cuello. Una elegante voz le habla en el oído, al grado que lo deja paralizado.
-Hasta que te encontré cangrejo dorado- musita seductoramente, Afrodita. El dorado de la última casa del Santuario, se acomoda su cabello se sienta en la misma mesa que ellos. La joven doncella no evita reírse y Shura piensa que es increíble, el efecto que tiene el hombre más hermoso entre los dorados sobre Death Mask- Hola a todos, a ustedes dos los estaba buscando el Gran Patriarca... pero veo que están aquí muy entretenidos- al escuchar ese nombre, a la joven le brillan los ojos.
-Afrodita, ¿él está bien?
-… Si. No te preocupes tanto. Mejor disfruta el paseo con este par- jala un mechón del cabello de Cáncer- aunque me he dado cuenta que, desde que vives en el Santuario con nosotros, Shura es más sociable. Je- el dorado de Capricornio se ruboriza un poco.
Los presentes ríen ante ese momento, hasta que Shura se levanta de la mesa y les dice que aguarden un momento. No pasa mucho cuando regresa y le dice a Kalinka que salga con él. Piscis sonríe con picardía mientras su compañero, disfruta su bebida. Ambos salen del bar y ella se extraña un poco por ese gesto, pues él la mira fijamente hasta que toma su mano con delicadeza y le muestra algo que ojos se abren llenos de sorpresa:
-¡Mi motocicleta! ¡Mis pertenencias! Ya las daba por perdidas- dice con mucha emoción-… no entiendo, ¿cómo le hiciste? - le dice a Capricornio, quien sonríe orgulloso.
-Solamente pedí que me las entregaran. El señor del hostal le extrañó que no regresaras- de la motocicleta, toma una chamarra de cuero- creo que esto es tuyo- y se la entrega. Kalinka abraza la chamarra y no duda en ponérsela.
Ella abraza a su amigo, quien solamente sonríe de satisfacción, y la mira tomar algo de la moto para después entrar de nuevo al bar. El resto se sorprende de verla con ese nuevo look aunque se extrañan de verle algo entre sus manos
-Quiero una foto, de este momento- Kalinka les muestra una cámara instantánea. Les pide a todos que se queden quietos y muestren su mejor expresión. Shura toma su lugar y ella toma la foto, esperando esté lista. Afrodita se la quita y mira que están ellos cuatro, sentados en la mesa del bar.
-Mujer, sabes hacer buenas fotos, aunque esto le pertenece a Shura- y se la entrega, quien al inicio no sabe cómo reaccionar, hasta que la toma para verla unos segundos y después, la guarda en sus ropas.
Tiempo después, todos salen de ahí. La mujer lleva la moto pues no pretende usarla, a falta de gasolina en la zona. Los cuatro caminan tranquilamente por las calles nocturnas, hasta que Kalinka se siente mareada y cae desmayada. La motocicleta casi se le cae encima, pero Afrodita la detiene a tiempo. Todos se espantan al verla así, tratan de hacerla reaccionar, pero no obtienen respuesta por lo que Shura la toma entre sus brazos y regresan rápidamente al Santuario.
Los tres no tardan en llegar y sin que nadie los observe, pasan a sus aposentos para acomodarla en su cama y mientras tanto, Piscis busca un médico para que la atiendan rápido. Los caballeros dorados temen que Saga solicite su presencia, pues no sabrían cómo decirle que su doncella predilecta, se desmayó.
Además del médico, llegan otras 2 doncellas para revisarla. Tras el procedimiento, les indican que ella está bien, pero deben observarla en todo momento. Kalinka despierta en ese instante, sintiendo que todo le da vueltas, al grado que se levanta y no puede evitar la náusea. Las doncellas se quedan heladas pensando en la situación que se avecina. Ayudan a la joven a recostarse de nuevo mientras el médico, le hace algunas preguntas.
-… tal parece que está embarazada. Mañana le harán otras pruebas.
Kalinka se queda helada, observa cómo se retiran todos y se queda sola. En la entrada, Shura, Death Mask y Afrodita, esperan saber noticias. El médico les dice lo que suponen todos los síntomas y, después de una reverencia, los presentes se quedan en silencio pensando en las consecuencias de esta situación.
-Si alguien más sabe esto, la gente que detesta al Gran Patriarca tendrá mayores razones para seguir con sus revueltas- dice Shura muy serio.
-El gran Patriarca nos pidió que velemos por su seguridad- interviene Afrodita- ya sé que es una tontería, pero debemos obedecer- los tres asienten y concuerdan que no dirán nada a nadie. Shura por su parte, decide entrar a ver a la joven, quien parece conmocionada.
Se queda a su lado, aunque ella lo abraza en silencio. Esa extraña mujer que llegó como una espía, sabe las consecuencias que todo esto puede generar, tanto en el Santuario como con sus superiores, con quienes no ha podido contactarse desde un año atrás. Ella sabe que muchos no están convencidos de lo que hace el Gran Patriarca, pues a veces escucha conversaciones donde se le considera un farsante porque un hombre de nombre Shion, era mucho más generoso. También se enteró que uno de los dorados, había muerto por ser considerado un traidor por órdenes de Saga... lo que la deja pensando en todo.
Shura por su parte, no le dice nada, su silencio es una pieza musical que desea disfrutar de principio a fin. La luz de la luna, ilumina un poco el lugar y el dorado nota que ella se quedó dormida, pero observa que el astro nocturno, la ilumina de tal forma que, pareciera que su piel clara brillara. Muerde su labio inferior y siente la tentación de acariciar su rostro, pero se contiene por lo que al final se retira dejándola bien arropada.
En plena noche, Saga sale de sus aposentos con su armadura. Corre y salta sin hacer ruido para llegar con Kalinka, quien sigue descansando hasta que escucha un ruido. Se despierta un tanto somnolienta y se asusta al ver una silueta cerca de su cama, aunque suspira de alivio al ver al caballero de Géminis.
-Saga... ¿ocurre algo?- cuando lo ve, su corazón late con fuerza pues se siente nerviosa que él se entere de la verdad.
-Linda noche, mi querida Kalinka- y hace una inclinación- ¿serías tan amable de acompañarme a un paseo nocturno?- al inicio, ella duda un poco, pues teme sentirse mal de nuevo. Al final, decide por acompañarlo. Se levanta de su cama y siente como el dorado toma su mano y la jala hacia él, para abrazarla con mucho cuidado para después, abrir un portal- vayamos a un lugar donde nadie nos moleste.
Ella asiente y ambos desaparecen del lugar. Ambos entran a un vórtice el cual, sSaga le explica que por esta vía se puede teletransportar a donde sea. Es una habilidad que pocos tienen y él, la usa como parte de sus habilidades en la pelea. No pasa mucho cuando ambos llegan a un punto de Grecia, en medio de la nada, solamente se ve el océano.
-El cielo se ve hermoso...- dice Kalinka. Saga besa su mano y le invita a que se sienten, en un tronco. Ella recarga su cabeza en su hombro, lo que genera en el gemelo mayor, un ligero rubor.
-Kalinka, necesito decirte algo muy importante- toma sus manos nuevamente para mirarla a los ojos- ya sabes lo que me ocurre, temporalmente. Si en alguna ocasión, ese monstruo en mi interior, te hace daño... no lo pienses y vete en ese momento del Santuario. Alguna vez te pregunté si estabas dispuesta a todo... pero, últimamente mis episodios son seguidos y, cada día que pasa, me cuesta más trabajo dominarlo.
-Saga, tú no eres un monstruo... eres muy fuerte.
-No Kalinka, a veces esa entidad supera mi resistencia y la verdad, no me perdonaría si te hace algo.
-… ¿y si nos vamos del Santuario? - toma su brazo- serías libre de todo esto...- pero Saga mueve su cabeza negando esa propuesta. A ella no le sorprende, sabía perfectamente que eso respondería.
-Tengo un deber que cumplir y si nos fuéramos, estarías viviendo con un psicópata y asesino... ¿tú crees que tengo este puesto, porque me lo gané justamente? - ella se queda desconcertada- no mi amor, quiero que sepas que yo maté al anterior Patriarca y, di la orden de acabar con el caballero de Sagitario.
La mujer nunca pensó escuchar esa confesión. Se queda helada porque confirma todo lo que había escuchado de algunos sirvientes o caballeros de menor rango. En el fondo, no creía que él, pudiera hacer tal cosa.
-No quiero que pase lo mismo, contigo. Yo no quería matarlos, pero el monstruo que me domina, logró sacar lo peor de mi persona... y hay noches, en las que no puedo dormir porque la culpa me hace sentir miserable. Soy demasiado ambicioso y arrogante... eso me transformó en lo que ves hoy...
-… si quisieras, me podrías matar ahora. Estamos a solas y nadie me rescataría... pero no- responde con seriedad- No te puedo juzgar por tus crímenes, sólo puedo decir que de ti depende, si quieres encontrar el perdón de tu alma. Yo puedo ayudarte a encontrar el camino, aunque no está bien visto que yo mantenga una relación tan cercana contigo. Me encantaría que nos fuéramos de aquí pero escuchándote, entendí que tienes un deber en el Santuario... no creo que sea solamente dominar el mundo o proteger este lugar- se aleja de él un poco, Saga la mira con extrañeza- pase lo que pase, si domina el lado bondadoso y maravilloso que conozco de ti... defiende tus ideales puros. Para mí no eres un monstruo... yo te veo como un caballero dorado muy fuerte y, si un día encuentras el perdón... yo seré muy feliz.
-Kalinka...- y ambos se abrazan- sólo quiero tu bienestar. Las cosas en el Santuario están un poco tensas. No quiero que nadie te haga daño y si no fuera el Gran Patriarca... créeme, me sentiría libre para estar juntos. Todo sería más fácil.
Ambos quedan en silencio y sellan sus labios. Los dos desean que las cosas fueran diferentes, Kalinka estaba a punto de decirle la verdad, pero prefiere guardar ese secreto para ella misma. Le duele en el alma, esconder ese secreto. Piensa que, si lo sabe, ella y el futuro bebé, podrían estar en peligro o en peor de los casos, las cosas se complicarían en el Santuario. Tenía la vaga esperanza de tener otra clase de respuesta, una que conllevara a dejar todo y estar juntos, pero sabe que es imposible.
Kalinka finalmente decide que lo mejor, es dejar que Saga cumpla su deber. Cree ciegamente que algún día, encontrará la paz en su alma y logrará acabar con su monstruo interno. Ella pensará en cómo lidiar con su situación personal y, en el momento que no pueda disimular más su vientre, se irá del Santuario.
Saga por su parte, sabe perfectamente que pensar en una vida simple, como la de cualquier humano... para él, es imposible. En ese momento, abrazando a la joven, se maldijo por todos sus pecados, pero en el fondo sabe perfectamente que llegará un momento en el que ella se irá del Santuario. Una parte de él, se siente reconfortado porque a ella nunca le importó lo que hizo, pensando que en algún momento podrá sentir lo mismo cuando sienta el perdón divino. Por otro lado, debido a sus decisiones, ya no puede dar marcha atrás a todo... a sus ambiciones, a sus deseos más oscuros y, sobre todo, pensar en la idea de que él, puede ser tan poderoso.
Ambos miran el amanecer en la playa griega...pensando en lo que les espera en el futuro. Los dos sabern que esa noche, podría ser la última estando juntos por lo que no dijeron más y, prefirieren quedarse abrazados en silencio, escuchando los latidos del corazón del otro. Los rayos del sol, los despierta y Saga, la toma en sus brazos para regresar al Santuario por medio de la teletransportación. Cuando llegan a su destino, ambos se miran unos segundos deseando que nada terminara y el dorado, la besa apasionadamente. Después, toma su mano y lentamente se aleja de ella hasta desaparecer... Kalinka sonríe y al momento de no verlo, no evita su deseo de llorar.
Desde ese momento, Saga no la vuelve a buscar y mucho menos solicita su compañía porque su otra personalidad se lo impide. Él teme que ella salga lastimada y la evita en todo momento, aunque un día, el monstruo lo obliga a inspeccionar todo el lugar, descubriendo que ella realmente no es una doncella sino, una espía enviada por altos políticos porque temían que lo ocurrido en el Santuario cinco años atrás, les afectara.
-No te puedes confiar de nadie... esa mujer tiene que morir. No podemos permitir que gente ajena, se ponga entre nosotros y el dominio del mundo.
-¡No le hagas nada!- contesta enojado el gemelo mayor, aventando un florero hacia el suelo. Ella no tiene culpa de nada. Esos hombres, siempre están a nuestras espaldas.
-Me lo agradecerás, después. Ella es sólo un estorbo para la grandeza...
Saga en ese momento, se golpea la cara. Sale rápidamente de los aposentos y se dirige a los suyos, pero siente cómo su otro yo, aquel de nombre Arles... lo controla por completo. El caballero dorado teme por la vida de Kalinka, no tiene manera de dar aviso y en el fondo, confía ciegamente que ella, estará bien. Hace todo lo posible por bloquearlo usando parte de su cosmo para lograrlo, pero al final no lo logra. El caballero de Géminis queda prisionero en su propio cuerpo mientras la otra entidad, se hace presente.
Kalinka mira el paisaje del Santuario y de forma disimulada, toca su vientre pensando que no falta mucho tiempo para que ella, piense en irse. No se da cuenta que cerca de ella, está Shura, vigilando cada paso. De pronto, el dorado presta atención a un sirviente quien se acerca ella, éste le pide que vaya directamente con el Gran Patriarca, pues sorpresivamente necesita de su presencia. Ella al inicio no le cree, hasta que minutos después decide seguirlo y Shura, prefiere ir tras ellos.
No pasa mucho cuando ella llega al salón principal. Algo en su interior le dicta que tenga mucho cuidado porque ya habían pasado unas semanas, desde la última vez que se vieron. Reconoce que es una situación fuera de lugar y siente su corazón latir con gran fuerza, así como un gran nerviosismo que recorre todo su cuerpo hasta que, lo ve caminar hacia ella. Nota que su cabello azulado y ojos verde agua, siguen iguales por lo que sonríe de la alegría de verlo bien.
-Saga, me agrada ver...- pero se queda paralizada al sentir una daga atravesar su hombro. Sus ojos se abren llenos de sorpresa. A modo de auto reflejo, esquiva el siguiente movimiento y pierde el equilibrio, por lo que cae de rodillas. Nota por unos instantes, el rostro de terror de ese caballero dorado que ama y después, se transforma en un hombre de cabellos grises y ojos rojizos.
-Muere- y la toma del cuello- para ser una espía, eres muy lenta... mujer- mientras intenta ahorcarla, toca ligeramente su vientre, notando un pequeño bulto que genera una sonrisa irónica- vaya, esperando un hijo... je, je, je... lástima que no lo verás. No pierdes tu tiempo.
Al decir eso, la deja caer y Kalinka, con todas sus fuerzas, se levanta y respira con dificultad porque casi muere asfixiada. Le da mucha tristeza lo que ven sus ojos, pues después de mucho tiempo, siente el verdadero peligro por su vida y, no duda en escapar viva de ese monstruo.
-¡Déjala!- grita Saga
-Te lo dije, la mataré...- Kalinka nota que el Gran Patriarca habla solo. Ella no escucha la otra voz que le pedía se detuviera, por lo que se le hace muy extraño y aprovecha ese momento para alejarse lo más rápido posible. Se siente débil por la herida, aunque en el fondo, desea llorar porque es el momento para escapar o, no sale viva.
-… siempre te amaré Saga, encuentra la paz- se toca su vientre y sale corriendo. No se da cuenta que "Arles" le lanza una Explosión de Galaxias y parte del salón explota. Observa que caen algunas piedras y al no poder esquivarlas, cierra sus ojos aunque siente una ráfaga de viento dándose cuenta que Shura la salva- ¡Shura!.. Gracias...debo, debo irme de aquí- musita sintiendo su cuerpo un poco adolorido.
Ambos desaparecen del lugar, pues el caballero de Capricornio la lleva su casa para curar la herida del hombro y, dejar que descanse un poco. En su interior, haría lo que sea por protegerla, pero sabe perfectamente que el Santuario, ya no es seguro para ella. Kalinka está muy triste, pero sabe que lllegó ese momento de huir...
-Ponte algo cómodo Death Mask, Afrodita y yo nos encargaremos que salgas del Santuario. Tu moto está aquí...
-Shura...- intenta llorar una vez más, pero el dorado limpia algunas de sus lágrimas.
-Él nos pidió que veláramos por ti, hasta asegurarnos que estés fuera del Santuario.
En ese momento, la joven se cambia sus ropas. Ya se había acostumbrado a las túnicas, pero si quiere usar bien su moto, debe usar otra vestimenta. Viste lo más holgado que encontró en su maleta. Tras arreglarse, él la acompaña a la salida del Santuario: un área desértica y complicada de atravesar por su relieve irregular. Kalinka mira que Afrodita y Death Mask los están esperando.
-Chicos... gracias por todo.
-Estarás a salvo, fuera de este lugar- dice Afrodita, quien le entrega una rosa blanca- mis bendiciones para este bebé. Ojalá nos volvamos a ver.
-Mujer, conocerte fue lo más divertido- comenta Death Mask guiñándole el ojo- nosotros cuidaremos tu trayecto, sólo vete por el único camino que existe.
-… cuídate Kalinka- Shura simplemente hace una leve inclinación, aunque se sonroja al momento en el que ella, lo besa en su mejilla y le da en sus manos, su chamarra de cuero la cual mira sorprendido- … pero esto...
-Para que nunca me olvides y, si un día nos vemos de nuevo... me la devuelves. Gracias por todo y por favor, cuiden a Saga...- eso último lo dice con lágrimas en sus ojos, pero se las limpia y sube la moto. No duda en colocarse el casco y encenderla- … los quiero.
Y de esta forma, ella sale rápido del lugar. Quiere ver atrás, pero en su interior piensa que debe ser fuerte y pensar en los buenos recuerdos de su estadía. Considera que irse, será lo mejor para todos y sobre todo, para Saga. Sus amigos, la cuidan en todo su camino y evitan que los soldados o algunos otros caballeros, la detengan.
Cada tramo que conduce, recuerda todos los buenos momentos... la forma en que conoció a esos dorados que al final, se convirtieron en sus amigos. Piensa en todo aquello que vivió con Saga y, piensa para sí misma que él estará bien y seguirá siendo un gran caballero. Antes de salir el área, se detiene unos segundos y mira hacia atrás, observando por última vez ese mundo tan peculiar llamado Santuario, se toca su vientre y piensa si en algún futuro, regresará a ese lugar. Desea el bienestar de todos y sigue conduciendo hasta salir por completo del área... rumbo a un nuevo destino. Un futuro incierto para todos…
Tiempo actual…
-No pensé recordar, ese día que nos dijo adiós- musita Death Mask- a ella le dolió mucho, alejarse del Santuario.
-Demasiado, pero usó todas sus fuerzas para salir adelante… sin la ayuda de Saga o de nosotros- y deja caer la copa para que ésta se estrelle en el suelo, llamando la atención de su compañero.
-Shura dime algo, ¿buscaste a Kalinka, después que huyera del Santuario?
Y por primera vez, nota un rostro opacado por la tristeza que le generan esos recuerdos a Shura. Observa que aprieta con gran fuerza sus puños, conteniendo todo lo que ha sentido en esos años, al grado que se derraman algunas lágrimas en sus ojos.
-Sí. Ella siguió en Grecia por un tiempo más… fue difícil encontrarla porque no quería que nadie más, la encontrara. Amigo Death Mask, la única vez que la vi, fue la noche que dio a luz a Agnes. Lo más triste de todo, ella siempre estuvo sola. Ella me vio y sonrió desde el fondo de su corazón mientras me señalaba que la pequeña en sus brazos… era la hija de Saga.
-¿Siempre lo supiste, que Agnes era su hija?- pregunta su compañero sorprendido.
-De alguna forma, sí. Ese día, sólo platicamos un rato y me dijo que ella ahora es su motivo para seguir adelante, que no me preocupara más por ella- dice Shura, sintiendo un vuelco en su corazón- seis meses después, ella desapareció por completo. Nunca más le pude seguir la pista… porque salió del país y bueno, no volví a verla hasta el día que la encontramos casi sin vida- toma la botella de vino y bebe un poco de ahí- cuando vi a su hija de nuevo, no lo creí. Es la viva imagen física de Saga pero su espíritu, es el mismo que ella.
Death Mask siente pena por Shura. Se acerca a él, y le quita la botella para tomarlo de sus ropas y hacerlo reaccionar pues le estaba perdiendo la paciencia.
-Ya basta Shura- lo mueve un poco- mejor sigamos con nuestras vidas. Agnes es quien vive ahora en el Santuario y se quedará con nosotros. Si tanto dices que querías a Kalinka, demuéstralo…
-…
Al mismo tiempo, en el hospital Saga termina de arropar a Agnes quien se quedó dormida por el cansancio mientras Kanon y Mu, se mantienen en completo silencio porque nunca imaginaron conocer esa historia, especialmente por la forma en la que Kalinka huyó del Santuario. El carnero imaginó algo de ese tipo, pues sabía que en ese tiempo, las cosas estaban densas mientras que el gemelo menor, se dio cuenta que su hermano siempre sufrió por la otra personalidad que lo dominaba.
-Hermano… yo me quedo con Agnes. Tú y Mu vayan a descansar. Lo necesitan y- se acerca a él- si fueran otros tiempos, te diría que me daba gusto que nunca fuiste feliz pero hoy en día, sólo puedo decir… aprovecha esta vida. Somos la única familia de Agnes…
-Kanon yo…- sonríe ligeramente- gracias. Yo sé que mi hija, estará bien contigo- mira a Mu- vamos a descansar.
Saga y Mu caminan directo a la casa de Géminis. El caballero de la primera casa, prefiere no decir una palabra más solamente observa al gemelo caminar con su mirada perdida en sus propios pensamientos hasta que se detiene y lo mira seriamente.
-Perdóname si esto, te hizo recordar lo que hice- comenta Saga. Mu se queda desconcertado, pues no pensaba nada sobre la ocasión que mató a Shion o bien, todo lo que hizo pata tener el control del Santuario.
-No Saga, eso ya quedó atrás. Estoy tranquilo porque no lo deseaste, desde el fondo de tu alma. Si Kalinka nunca te juzgó, menos lo haré yo. Ahora comprendo que parte de tus pecados, fue debido a esa entidad que hizo mucho daño a todos…-y abraza al dorado gemelo, con todas sus fuerzas. Mu siente la tensión pero no le importa y más, cuando percibe los fuertes brazos del santo dorado alrededor de él- Kalinka sabe que vengarás su muerte y, cuidarás de su hija… no olvides que ustedes, tienen mi apoyo.
-Mu…fue difícil para mí. Realmente, por muchos años pensé que por mi culpa, ella quedó muy herida. En mi cabeza tenía la idea que murió y nunca supe que ella quedó embarazada. Hoy entiendo que lo hizo por la seguridad de todos...ella sabía que jamás, le correspondería- y llora un poco- gracias Mu, gracias por no separarte de mi… eres todo para mi.
-Querido Saga, hasta el fin de nuestros días… como humanos, como caballeros dorados de Atena, estaremos juntos. Nunca lo olvides- besa su frente- debemos descansar pues Agnes necesita de nosotros con las energías completas- Mu sonríe con tranquilidad.
-…je, me agrada saber que, le has tomado cariño- musita Saga, mirándolo a los ojos.
-Agnes es adorable. No me importa decir que tengo lo equivalente a dos hijos.
-Kiki y Agnes…
Ambos llegan a la casa de géminis y lo primero que hacen, es tomar un baño para después, quedarse completamente dormidos. Ninguno de los dos, se dan cuenta que del cielo caen unas piedras negras, las cuales germinan y lentamente hacen aparecer unas pequeñas flores violetas, las cuales despiden un extraño y dulce aroma.
-.-.-
Hola a todos!
Terminamos la historia de Kalinka con esta segunda parte… ¿esperaban este final? La mujer no tuvo otra solución, más que huir del Santuario porque su vida estaba corriendo peligro y era difícil que estuviera más tiempo, a lado de Saga. Creo que la mayor sorpresa fue Shura, pues siempre sintió algo especial por ella y el pobre quedó en la friend zone.
Kalinka cambió la vida de todos aunque actualmente, lo sigue haciendo a través de Agnes… pero esto me hace preguntar ¿qué creen que pase? ¿Qué hará ahora Ker? La diosa está realmente molesta porque no ha podido acabar con los gemelos y mucho menos, su intento de poseer a la niña ¿Shura hará algo? ¿cuál será el destino de Agnes? Y lo más importante… finalmente ¿Saga aceptó su paternidad?
Esto y muchas preguntas más, tratarán de ser resueltas en el siguiente capítulo el cual, será el último de la segunda parte de esta historia.
Muchas gracias a todos por sus comentarios y buenos deseos… yo también le tengo mucho cariño a esta historia.
Nos vemos en la siguiente actualización.
Con cariño,
Bunny Saito
