Capítulo 17: La venganza de Ker
La noche está en pleno apogeo y todo en la mansión Kido, está en silencio. En una de las habitaciones, Saga está analizando el contenido de la computadora que llegó a utilizar Kalinka y, los documentos impresos. Mientras revisa todo, su mirada se torna más seria y siente una gran ira que lo hace sentir incómodo aunque posa sus ojos, por breves segundos, hacia un durmiente Mu.
No tarda en apagar el aparato, y buscar su camisa para terminar de vestirse. Se acomoda el cuello y nota que el lemuriano sigue dormido, por lo que sale del lugar en completo silencio. Camina con cuidado por el largo pasillo y percibe que Agnes está durmiendo, aunque no se da cuenta que alguien lo está siguiendo hasta que…
-Siempre quieres hacer todo solo, ¿a dónde vas, Saga?- comenta Aioros interfiriendo en la puerta principal de la mansión. El gemelo mayor se sorprende y se detiene por completo.
-Ya que estamos solos, ¿por qué están aquí? No regresaré al Santuario.
-La gente que escapó del Santuario quiere tu cabeza. Si ellos te encuentran aquí, pondrás en riesgo a gente inocente- se acerca lentamente su antiguo amigo.
-Estoy consciente de eso. Ven conmigo- y Saga desparece rápidamente. Aioros suspira y trata de alcanzarlo.
Ambos no tardan en llegar al centro de investigación y Aioros es testigo de las personas que eran aspirantes de caballeros. En ese momento están preparándose con Fausto y Ker. Se sorprende de ver a todas esas personas que ya son considerados como traidores, mientras Saga espera que él conozca todo lo que ha pasado.
-Es increíble y al mismo tiempo, triste- musita Aioros- …. Tal y como lo dijo el Gran Maestro…
-Víctimas de Ker- termina la frase su compañero de Géminis- yo vine aquí por otra cosa, pero creí necesario que vieras esto- cruza sus brazos- es molesto reconocer que esto pude evitarlo desde un inicio, pero las cosas con el tiempo se fueron complicando. Ya está fuera de mis manos.
El caballero de sagitario no entiende todo lo que le está diciendo, pero tiene claro una cosa: está esperando que se dé la orden desde el Santuario, para que se acabe con todo eso. Nota la mirada de Saga seria y preocupada, poco común en él.
-Vaya Saga, esta nueva oportunidad de vida te sienta de maravilla. En otras épocas, ya hubieras matado a todos los traidores- comenta divertido, Aioros.
-Tú tampoco cambias- lo mira con frialdad- dices que yo siempre he manipulado a mi antojo, a las personas... pero en esta ocasión, lo hiciste con Mu ¿qué le dijiste para convencerlo?
-Nada que fuera mentira- responde Aioros- pero si no fuera por él, me pierdo en esa ciudad tan peculiar. No sabía que él, siempre estuvo al pendiente de Atena y los caballeros de bronce- Saga sonríe divertido.
-Algunas cosas, las aprendió bien de mi- se acerca a su amigo- ¿esa es tu manera de sacarme plática? Digo, siempre intentas hablar y te evado... aunque limamos esas diferencias del pasado. No entiendo...- se sorprende al sentir la mano de su amigo en su hombro.
-Saga, siempre lo he dicho... el Saga que trató de matarme y le dio la orden a Shura, no eras tú. Yo sabía que había algo en ti, que dominaba tu alma.
Esto último deja helado al gemelo mayor. En el fondo, siempre recuerda con mucho dolor el momento que hiere a su amigo cuando éste, salvó a Atena de una muerte segura. Esos breves segundos, sintió cómo su otro yo, se apoderó de él y le decía que, si era descubierto, todo su plan de tomar el lugar de la diosa, sería frustrado.
Le sorprende que, a pesar de todos sus malos actos, Aioros siempre ha buscado la manera de acercarse a él, por lo que ha esperado pacientemente el momento adecuado...
-Saga. Me da gusto que estés limpiando tus culpas. Tu fidelidad hacia Atena y tu deber como caballero dorado, siguen intactos y puedo decir que son mejores cada día. Hasta me sorprendió saber que tienes una hija, jajajajaja- el hermano de Aioria ríe imaginando el momento, en el que Saga vio por primera vez a Agnes- amigo, de verdad...no me entra en la cabeza, cómo pasó todo.
Géminis se da media vuelta y se retira del lugar, por lo que su amigo lo persigue hasta que ambos llegan a lo alto de un edificio.
-Simplemente pasó- responde Saga- no negaré que Kalinka fue una persona especial en mi vida, pero... ese otro yo, lo arruinó todo. Ella pudo tener otra vida pero mis pecados la afectaron y marcaron de por vida. Ahora, trato de evitar eso con Agnes... ella no tiene a nadie más, que a Kanon y a mí.
-Saga- se acerca al rostro de su amigo- ¿Mu te ha dicho que te ves adorable de padre?- el dorado ligeramente se ruboriza empuja a Sagitario.
-¡Cállate! Por eso no quería entablar amistad...aunque, me sorprende tu paciencia.
-Digamos que... desde que Shura trató de golpearte, me preocupé por tus futuras acciones- cruza sus brazos- No me quedo claro eso... ¿qué tenía que ver él, en todo tu romance?
El hermano de Kanon simplemente toma aire. Tampoco entendía muchas cosas al respecto, solamente recuerda que ella siempre le decía que él, la acompañaba a todos lados y era su amigo. Aioros mira una sonrisa pícara de su antiguo amigo.
-Pasa que Kalinka, fue el amor platónico de Shura... muy serio nuestro Capricornio, pero muy obvio.
-Vaya, eso lo dice todo...
Ambos se quedan en silencio unos minutos. Tal parece que los dos extrañaban esas largas pláticas que tenían, cuando no había misiones o entrenamientos. Los dos recordaron esos viejos tiempos donde las cosas estaban bien. Notan que el sol está saliendo y lo observan sin decir palabra alguna hasta que...
-Saga ¿qué estás buscando?
-Vengar la muerte de Kalinka. Las personas que mandaron a Fausto a robar los planos, son los mismos que ordenaron hacerse cargo de ella y Agnes.
-Entiendo todo- le extiende su mano- busquemos terminar con esto de una vez. Hoy avisaré al Santuario de toda la situación. Sigamos siendo amigos.
Lo mira con seriedad. Recuerda que Aioros suele ser muy insistente, cuando desea obtener algo y, parece que no estará tranquilo hasta que estreche su mano.
-De acuerdo- estrecha su mano con gran fuerza, al grado que genera en el rostro de su amigo, una mueca de dolor- regresemos a la mansión Kido.
Los dos desaparecen del lugar y no tardan en llegar a la mansión, donde Aioros se detiene por un momento y le dice a Saga:
-No sabía que Agnes, ya tuviera la conexión telepática que tenemos...
-…, algo así. Es talentosa, a pesar de su edad...
-Mínimo enséñale a bloquearlo. Tu hija se traumó por el escándalo que armaron Mu y tú- al decir eso, Saga se siente avergonzado.
-Lo olvidé.
Ambos santos están por entrar a la mansión cuando se quedan paralizados al ver a Saori y a su lado a Mu, quien los observa preguntándose dónde estuvieron. Los recién llegados se arrodillan ante ella, quien se acerca a ellos con una sonrisa.
-Saga, Aioros… no es necesario. Me alegra saber que han arreglado sus diferencias. Estoy aquí porque se presentó un asunto de la fundación Graude, por lo que le pedí amablemente a Mu, me teletransportara rápido.
Mu observa con tranquilidad a los presentes, quienes no entienden la razón por la que Saori está en su casa. Ella sólo sonríe.
-No me molesta que lleguen a este sitio. Esta mansión ha visto crecer y evolucionar a muchos caballeros, aunque… si sería algo molesto que lleguen a mi casa de verano- los presentes sonríen con un poco de nerviosismo. Aioros recuerda que, debe dar un informe por las verdaderas razones de su presencia.
-Querida Atena- estamos un poco apenados en llegar a este sitio, pero el Gran Maestro Shion, nos pidió a Mu y a mí, solicitar a Saga y su hija regresen al Santuario pues creemos que su presencia en el exterior, pone en peligro a las personas. Además, confirmamos que existen desertores quienes están de lado de Fausto y la Diosa Ker...
Atena escucha todo con atención y la palabra "desertores", genera que su rostro se torne ligeramente triste pues sabe perfectamente que una persona que huye del Santuario y, sobre todo, se pase del lado enemigo... es considerado traidor.
-Saga me explicó algunas cosas. Me entristece la decisión que han tomado esas personas...
-Atena- interviene Saga- ellos quieren mi cabeza... pero yo no quiero que te pase algo, por esta situación. No queda de otra que encargarnos de su traición.
-No queda mucho por hacer- dice Mu- esas personas cambiaron de opinión por ellas mismas y, los efectos del poder de Ker...
En la sala, se genera un extraño silencio. Los presentes no dicen palabra alguna y Atena, piensa las cosas con cuidado para que después asiente, dando a entender que es la única forma para terminar con toda esa situación. Ninguno dice algo más, hasta que la pequeña Agnes baja de las escaleras y observa a todos. Se frota sus ojos para ver mejor, y sonríe al ver a Saga.
-… buenos días, Agnes- dice Saga mientras hace a un lado a Aioros, y se acerca a las escaleras.
-Son demasiado ruidosos...- responde la pequeña. Tanto él como Mu, se paralizan y quedan completamente sonrojados. Aioros no escapa la oportunidad para reírse de la situación mientras Saori, prefiere hacer que no escuchó nada, pues le parece algo vergonzoso.
-… mejor arréglate. Debemos regresar a casa- comenta el dorado.
Mientras tanto, en lo que parece ser el centro de investigación de Fausto, la hermana menor de los temibles dioses Hypnos y Tanathos, se toca fuertemente su pecho pues siente una gran punzada que la hace caer al suelo. Era la primera vez que sentía esa sensación tan "humana" y no duda en levantarse con mucho trabajo, para buscar un espejo donde pudiera revisarse. Entra en uno y se desviste la parte superior de sus ropajes para ver su propio reflejo. Los ojos violetas de Ker, se abren llenos de sorpresa al notar todo su cuerpo lleno de heridas.
-…no, no puede ser…- recuerda que a pesar de escapar de los Campos Elíseos, en el momento que Hades desaparece, ella quedó muy herida y terminó varada en alguna dimensión. Piensa que sin importar que sea una diosa, está resintiendo las consecuencias de la destrucción del Inframundo y por ende, el poder destructivo que generó la Guerra Santa con los santos de bronce.
Su rostro pasa de la preocupación al enojo, pues esas heridas o rupturas en su cuerpo, comenzaron a ser evidentes, desde que intentó maldecir a Agnes. Aprieta con fuerza sus puños y estrella el espejo. Recuerda las palabras de Saga y se enfurece al grado que destruye todo a su paso. Por otro lado, debe pensar en algo para mantenerse con vida pues sabe que si recibe más heridas, se convertirá en polvo estelar. Cierra por un momento sus ojos para recordar unas palabras de Hades:
En la era del mito, Ker solía acompañar a sus hermanos a algunas reuniones que ellos tenían con el Rey del Inframundo. Siempre se reunían en Guidecca, donde había banquetes y muchas personas reunidas aunque en una ocasión, sólo estaban algunos espectros, los jueces y Hades sentado en su trono.
Hypnos y Thanatos junto con ella, se presentan ante el dios Hades. Sus ojos verdosos y penetrantes se posan en sus leales consejeros, aunque reacciona levemente al ver a Ker, quien mantiene la mirada hacia el suelo en señal de respeto.
-Joven Ker…levanta la mirada- ella traga un poco de saliva y lo observa.
-Sí, mi señor Hades.
-Tus hermanos han dicho que has progresado mucho ¿te sientes honrada con el sapuri que adquiriste?- ella se extraña por la pregunta y solamente asiente. Sus hermanos simplemente se quedan callados.
-Me siento honrada por esta oportunidad, mi señor… lo que menos deseo, es deshonrar a mis hermanos y a usted - Hades se acerca a ella, y toma su mentón con delicadeza.
-Un consejo que me animo a darte… si quieres ser eterna, jamás te presentes y pelees con tu verdadero cuerpo. Si ese cuerpo cubierto por una sapuri, es herido… puedes desaparecer…
La joven diosa recuerda que Hades era muy quisquilloso con su cuerpo, y siempre buscaba un cuerpo perfecto para renacer y gobernar el Inframundo, así como ejecutar sus Guerras Santas. En ese momento, sonríe con malicia pues recuerda que tiene una cuenta pendiente con Saga de Géminis y con Kanon.
-Vaya, en vez de usar a mis queridos lémures, mejor uso a esa niña…- y no duda en reír, pues piensa que su siguiente paso, podrá darle una lección a esos humanos que sin importar que los usó, les dará una buena lección por meterse con ella.
Horas más tarde, Saga y Agnes se dirigen a casa. Mu prefirió quedarse en la mansión Kido al igual que Aioros pues deben informar al Santuario, las últimas noticias sobre Fausto y Ker.
Pare e hija están en completo silencio. El motor del automóvil apenas es perceptible pero no interrumpe el momento entre los dos, hasta que Agnes toma la palabra.
-¿Por qué no le dijiste a Mu, que nos acompañe?- el geminiano mira con seriedad a la pequeña.
-El no quiso- responde en automático.
-¡Mentiroso!... bien que lo extrañas- sonríe divertida la pequeña. Saga aumenta un poco más la velocidad del auto.
-Entrenarás más duro, cuando lleguemos- dice el dorado aunque sonríe para sí mismo- vaya, ahora si entiendo a Mu con respecto a Kiki.
-¡Padre! … - grita Agnes al darse cuenta que, él la ignora por completo.
Al día siguiente, Agnes sale de la habitación especial totalmente agotada porque Saga se puso muy estricto para que mejore su control del cosmos. Desde que lo conoció, nunca se imaginó que pudiera ser alguien muy estricto y sobretodo, muy exigente con los resultados que solicita.
La pequeña amanece con un fuerte dolor de cabeza a falta de sueño. También le duele todo el cuerpo y comprende las ocasiones en las que Kiki, es víctima de las exigencias de Mu. Ella camina por el largo pasillo de su casa hasta encontrar una silla; y con las pocas fuerzas que le quedan, corre para sentarse en ella, aunque se sorprende de ver a Saga sentándose en la misma.
-¡Saga!... pensé eras un padre amoroso…- dice ella y él, sonríe divertido.
-Lo soy, pero no es excusa para no ser exigente contigo. Buenos días, hija- al decir eso, Agnes lo mira molesta al grado que, ella no deja pasar la oportunidad de lanzarle una patada. Su padre con el mínimo movimiento, la evade- te pido una disculpa por el show del otro día. Lo que estuviste aprendiendo toda la noche, te servirá para que aprendas a bloquear cosmos o algunas sensaciones.
-¿Apenas me lo dices? No sabía que podía percibir sensaciones y… cosmos de ustedes…- se toca su cabeza- casi devuelvo el estómago por todo lo que recorrió mi cuerpo y, luego ustedes… - cuál es su sorpresa que el geminiano, ríe a carcajadas por su reacción. Al inicio le extraña porque desde que lo conoce, pocas veces reacciona de ese modo.
-Je, a mi me da gusto que sin darte cuenta, crearas una conexión- revuelve el cabello de ella- eres demasiado talentosa. Muchos de nosotros tardamos hasta un año en lograrlo y tú, en sólo un mes- le ofrece la silla para que se siente- este tipo de conexiones nos sirve para tener mayor comunicación entre los santos dorados. De hecho, hasta podemos percibir el poder de otros caballeros o bien, del enemigo.
-Entiendo, padre…- y gruñe su estómago.
-Mejor comamos algo. Hoy pasaré a ver a Mu mientras que tú, estudias lo que has dejado pendiente.
Tras decir eso, ambos almuerzan desde el jardín que da con la vista al mar. Agnes aprovecha el momento para preguntar algo a Saga.
-¿Cuándo regresaremos al Santuario?... noté que tío Aioros, está preocupado por ti, papá
-Aioros siempre ha sido así, sin importar que le hice mucho daño. No sé cuando regresaremos, pueda que antes de lo previsto- y la mira seriamente- dime algo Agnes… ¿no extrañas tu vida antes de conocerme?- la pequeña se paraliza con esa pregunta; nunca pensó que a pesar de llevar meses viviendo como padre e hija, él sigue pensando que lo mejor, es la vida normal..
-No padre- su mirada cambia- yo soy feliz aquí... siento que formo parte de tu mundo- la pequeña mira el plato casi vacío, y después a él- pero a veces temo. Nunca pensé que sentiría el poder…
-Para eso estoy contigo- interrumpe a la pequeña- y todos los dorados… claro, también Kanon.
Agnes sonríe ante esa frase, y termina de almorzar para después, levantarse de la mesa y abrazar al geminiano. Él no corresponde al gesto, hasta que ella le da un beso en su mejilla el cual, lo deja sorprendido. La niña se aleja lentamente aunque de pronto, siente como él la jala hacía su pecho y la abraza con fuerza, como si la aferrara a su alma. Saga se acerca a su oído para decirle algo.
-…-Agnes se sonroja. Asiente a sus palabras y se va corriendo, mientras Saga la observa.
No pasa mucho tiempo cuando el dorado se dirige a la mansión Kido. En el fondo piensa que lo mejor, es regresar al Santuario porque se evitaría la muerte de inocentes. Sus pensamientos están distraídos con ese tema al grado que, no se da cuenta que Mu, ya lo espera dentro del auto.
-De verdad que tienes gustos especiales – comenta el lemuriano – estás demasiado distraído ¿no te da gusto verme?
-Mu,… no te detecté. Disculpa,…si me da gusto verte, aprovechemos el día.
Tras decir eso, los dos se dedican a tener un día romántico, juntos. Agnes por su lado, se queda sola en casa leyendo algunos libros que Camus le prestó. El maestro del hielo le dijo en alguna ocasión que, era importante conocer la historia o sucesos importantes del lugar, pues así conocería la larga lista de caballeros de todos los niveles que han protegido a Atena.
La pequeña se siente fascinada por todas las historias que repasa; algunas son heroicas mientras otras, representan los momentos más complicados por los que ha pasado el Santuario. Descubre el listado de todos los santos de Géminis, por lo que entiende que casi todos han sido víctimas de destinos fatales que siempre tienen que ver, con el poder y la ambición. Deja los libros y baja para ver la armadura de su padre, la cual permanece oculta a la servidumbre de la casa.
Ella puede sentir algunas presencias. Recuerda vagamente que Milo una ocasión, le dijo que todas las armaduras, guardan las memorias de todos los santos que las han vestido. Piensa si es buena idea saber sobre su padre y sobre todo, considerar que está preparada para lo que sea…
Duda un poco al inicio y al final, cierra sus ojos para rogar que la armadura le permita ver en su interior. Para sorpresa de ella, siente un carrusel de imágenes que relatan miles de historias… especialmente el momento en el que Saga, comenzó su guerra contra los santos que estaban de lado de Saori. Agnes siente un vuelco en el estómago por esas escenas, así como tu papel como supuesto traidor para tener la cabeza de la diosa… hasta su misión extraordinaria, a petición del Dios de Asgard.
Le duele ver que su padre cometió muchos crímenes pero en el fondo, siente que ha sufrido demasiado y hoy en día, trabaja para superarlos y sobre todo, pueda cuidarla de la mejor forma. Ella se aleja de la armadura y se va corriendo del lugar, hasta que siente una presencia que conoce bien y otra, un tanto confusa. Intenta descifrarlas y su propio cosmos, manda la armadura de su padre hasta la puerta de entrada.
Dos personas llegaron a la mansión de Saga, esperan tranquilamente que alguien les abra pero el joven de cabellos castaños oscuros le pide a su acompañante que, de un paso atrás.
-Atena, le pido que se quede atrás… sentí un cosmos extraño.
-Aioros, no creo que sea necesario- responde Saori.
De pronto, la puerta se abre lentamente y el santo de Sagitario, se mantiene alerta… cual va siendo su sorpresa que, no los recibe ningún sirviente sino, la armadura de Saga.
-No dejaré que le pase algo, Atena.
-Aioros, no lo…- y no puede decir más, pues el dorado intenta atacar hasta que observa cómo la armadura se desbarata.
-¡No puede ser! Siempre caigo en esta broma- responde Sagitario aunque Atena no puede evitar reír por la escena.
-Por eso decía que no era necesario que me protegieras…
En ese momento, aparece mayordomo quien mira de forma extraña, a los visitantes. No entiende la reacción desconcertante del santo, aunque hace una leve inclinación hacia Saori.
-Buen día, somos conocidos del señor Saga aunque estamos buscando a la pequeña Agnes- comenta Saori.
-Sí. Pasen…- responde el señor y les indica que entren a la casa.
Aioros se sorprende por el lugar tan elegante, nunca se imaginó que el dorado de la tercera casa, tuviera una propiedad de ese tipo ya que él, siempre ha vivido en el Santuario a lado de su hermano león, con lo indispensable. Trata de imaginar el momento en el que Saga, adquirió esa casa y todos los muebles.
-Lindo lugar- musita Saori.
No pasó mucho cuando los visitantes llegan hasta la biblioteca, donde Agnes los espera. El mayordomo tiene la instrucción de dejarlos en la puerta y él, debe retirarse para dejarlos completamente solas con ella. Aioros abre la puerta y cual va siendo la sorpresa de ambos que en el fondo, ven a la pequeña Agnes sonriendo y a su lado, la armadura de su padre como si la estuviera custodiando.
-Vaya… que escena- dice Sagitario- no puedo creer que haya caído en la misma broma. Saga y Kanon solían usar la armadura de Géminis para espantar personas.
-Hola Agnes- saluda Saori con una leve inclinación.
-Tío Aioros, no sabía eso…sólo practicaba un poco- mira a la joven diosa- ah, señorita Saori, digo… Atena… disculpe si la incomodé- hace una reverencia.
-No Agnes, está bien- la pequeña los observa diciéndoles mentalmente que Saga no está, por lo que la joven de cabellos violáceos, sonríe un poco- venimos a saludarte a ti…
- … tomen asiento- responde la pequeña de forma tranquila y elegante. Los presentes se sientan en un sillón y la niña, en otro de tal forma que queda enfrente de ellos.
Por unos breves segundos, quedan en silencio. Sagitario nota que la armadura dorada, lentamente desaparece del lugar por lo que se da cuenta que Saga es muy cuidadoso con todo pues sabe bien que al enseñarle a Agnes, el dominio de las ilusiones y la protección básica de la tercera casa del zodiaco, él puede estar al pendiente de ella sin que ella misma, se dé cuenta. Por otro lado, está sorprendido de ver el nivel de cosmos que está desarrollando, el cual le hace recordar algunas pláticas que tuvo con Camus y Shion, aunque piensa que Saori le solicitó que la acompañe para saber sobre ese tema y…
-Desde la última vez que te vi, tu cosmos ha crecido… es como si una flor, estuviera floreciendo lentamente- las palabras de Atena, ruborizan a la pequeña.
-Atena y yo, estamos aquí para platicar contigo- comenta Aioros- es importante que regresen ambos al Santuario. No sé si estás enterada de lo que ha hecho Fausto y Ker.
-Sólo sé que papá quiere vengar la muerte de mamá.
-El problema es que están exponiendo a los seres humanos. Muchas personas desertaron y quieren la cabeza de tu padre y pues… pueden atacar en cualquier momento, para encontrarlos- las palabras de Saori son un poco tristes, pues no desea más muertes o enfrentamientos innecesarios.
-Yo quiero regresar al Santuario pero él, no decide nada…
Al mismo tiempo, en un restaurante bastante elegante dos hombres parecen conversar con tranquilidad. Uno de ellos tiene un largo cabello lila y ojos verdes, mientras que su acompañante cabellos azulados y ojos azul verdosos. Ambos beben un poco de vino y disfrutan del paisaje citadino.
-Creo que pocas veces, podemos disfrutar situaciones como estas, Saga- comenta Mu- no negaré que me siento un poco extraño.
-Supongo, pero al menos podremos pasar este día, juntos… antes de regresar al Santuario- al decir eso, el lemuriano se sorprende pues hasta donde sabía, el gemelo mayor no estaba interesado en regresar.
-Realmente ¿ya lo decidiste? La verdad, parece que disfrutas vivir así con Agnes…aunque eso, contradice tu filosofía de ser caballero dorado.
-Siempre seré leal a Atena y hacer justicia en este mundo, mi querido Mu… solamente quise alejarme un poco de todo con Agnes- sorbe un poco de vino- también quise mostrarle otra opción de vida pero creo que heredó lo terco de mi persona y Kalinka- Mu sonríe ante eso- cada día que ella entrena o aprende algo nuevo, la veo más decidida y en el fondo, temo un poco por eso pero por otro lado, me hace sentir bien.
-Esa niña sacó tu lado más paterno ¿alguna vez fuiste así con Kanon?- pregunta curioso.
-… sólo cuando éramos niños. Cuando comenzamos a ser adolescentes, las cosas cambiaron porque nos cegó la ambición.
En ese momento, ambos se quedan en silencio porque sienten un escalofrío en todo el cuerpo. Perciben cerca del lugar, varios cosmos llenos de odio e ira que lentamente, aparecen en las calles de la ciudad. Los dos caballeros se levantan para ver la ventana y, cual va siendo su sorpresa que varios seres con armadura llegan al lugar. Saga logra visualizar a Fausto, quien sonríe divertido a lo está por ocurrir.
-Mu, estoy harto de esta situación. Intento tener una cita romántica contigo y… este hombre, parece que me ruega que lo haga polvo estelar- Aries sólo sonríe y jala su brazo para desaparecer del lugar. Vuelven a aparecer en lo alto de un edificio aunque Mu no duda en robarle un pequeño beso.
-¿Sabes, Saga? Yo también lo odio… pero ante todo, nuestro deber es acabar con todo aquél, que ponga en peligro a la humanidad y Atena- mira cómo los traidores del Santuario llegan con armaduras extrañas- sólo quiero decirte algo más… yo creo que has avanzado mucho en limpiar todos tus pecados porque no pasarían 3 cosas: no podrías cuidar de una niña que es tu sangre, no tendrías el valor de aceptar la amistad de Aioros y mucho menos, amar a alguien…
Saga no se esperaba ese comentario. Desde el fondo de su ser, siente una gran alegría y acaricia el rostro del lemuriano para después, sonreír un poco.
-Soy afortunado de tenerte a mi lado- choca sus puños- hay que hacernos cargo de estos seres- Mu asiente y ambos llaman con sus cosmos a sus armaduras.
Las armaduras de Aries y Géminis no tardan en aparecer y visten sus dueños para después saltar del edificio y atacar rápidamente a los hombres de Fausto. El hombre de cabello blanco y gafas observa cómo esos hombres llegan rápidamente.
-Pero si es Saga de Géminis… es un gusto verte de nuevo- mira a Mu- seguramente tu eres el caballero de Aries.
-Retira a esos traidores de este lugar- dice Saga con seriedad- no es necesario que mates personas inocentes.
-Y lo dice un ser que por ambición, mató a casi todo el Santuario- dice Fausto cruzando brazos- no te preocupes, Ker me puso al tanto de eso. Yo quiero que vean y aprecien las armaduras que están basadas en los planos que robé- mira a los soldados- es momento de pelear ¡Ataquen!
Tras decir eso, los desertores que ahora son llamados soldados, se lazan al ataque y Mu, los detiene con su Muro de Cristal.
-No será tan fácil acabar con nosotros. Tampoco pretendemos que ustedes hagan desastres en este lugar.
Cual va siendo la sorpresa de Fausto que no percibe el momento en el que Saga, queda detrás de él. El dorado lo ahorca lentamente al hacerle una llave.
-… tú…
-Personalmente, los desertores no me importan pues ellos recibirán su merecido por traicionar a Atena pero yo, si deseo matarte lentamente- dice en tono amenazador el geminiano aunque recibe un ataque de uno de los jóvenes que escaparon, por lo que deja libre al hombre.
-Esas armaduras son más veloces- al decir eso, se aleja un poco de Saga y mira al resto de los soldados- ataquen toda la zona. Les ayudará a probar esas armaduras- Géminis usa su poder para atacarlo pero una barrera se lo impide. Fausto sonríe- … tengo la protección de Ker.
-¡NO lastimarán a las personas!- grita Mu y cierra sus ojos para crear una barrera que evite que destruyan los edificios. Para sorpresa de Saga, el lemuriano crea una especie de domo que evita el escape de alguno de ellos.
El domo evita que ninguno de ellos y mucho menos el enemigo, destruya la ciudad o hieran a las personas. Fausto maldice por ese hecho y da la orden de atacar directamente a los santos dorados quienes atacan cuerpo a cuerpo, aunque en el fondo saben que todas esas personas deben morir porque ya representan un peligro.
Cerca de ese punto de la ciudad, Aioros vuela a toda velocidad para llegar con sus compañeros, pues mientras estaba con Atena y Agnes, percibe el cosmos de los desertores a punto de atacar la ciudad. Se detiene al visualizar el domo de cristal que creó Mu y nota que sus compañeros están golpeando a los soldados. Desea ayudarlos al usar una de sus flechas, por lo que hace aparecer su arco dorado y rápidamente, la dispara.
La flecha dorada atraviesa sin problemas el muro, generando un gran destello que detiene la pelea. Mu al verlo, se sorprende y manipula el domo para que pueda entrar y ayudarlos a terminar con el enemigo.
-Has mejorado mucho ese muro de cristal, Mu- responde Sagitario- has aprovechado en seguir mejorando.
-Gracias…al menos así, evitaremos que gente inocente salga lastimada- responde el guardián de la primera casa. Saga mira serio a su amigo.
-¿Me perdí de algo? Yo estoy orgulloso que mi carnero, sea más creativo y poderoso- los tres sonríen porque no pueden hablar de trivialidades mientras pelean,
Los tres se colocan en posición para atacar, aunque Saga queda al centro y su mirada se posa en Fausto, quien se muestra muy tranquilo.
-Ataquen lo que quieran. No sabía que al tener la protección de Ker, nadie me puede tocar… ¡soldados! Vayan por la cabeza de Saga.
-¿Mi cabeza? Ningún monstruo, dios, caballero o lo sea, la han tenido… menos ustedes ¡otra dimensión!- al decir eso, crea un portal donde manda parte de los traidores, quienes no pueden escapar al poder del geminiano.
Mu se teletransporta rápidamente para golpear a los desertores mientras que Aioros utiliza sus poderes para someter a los que quedan, hasta que se junta con ellos porque horas antes, había recibido la orden de acabar con ellos.
-Saga, Mu… sabemos que no estamos muy de acuerdo pero, el Gran Maestro ya dio la orden de terminar con estas personas. Sea como sea, ellos están en contra de Atena y el bienestar de las personas de esta ciudad. Terminemos con esto de una vez- los tres asienten y se separan de nuevo para matarlos a todos.
Los soldados usan las armaduras que estaba diseñando Fausto, quien observa todo desde la barrera celestial que colocó Ker momentos atrás. Los desertores son personas que se habían postulado para aspirantes de caballero y los dorados deben seguir las instrucciones del Gran patriarca al pié de la letras.
-Es una lástima porque algunos tienen potencial- dice Mu aunque se queda extrañado, pues algunos soldados sólo atacan porque sí. Lleva unos minutos pensando que lo hacen para entretenerlos. Mientras esquiva un ataque, percibe los cosmos de ambas y…- ¡Saga! ¡Vete de aquí! Atena y Agnes están en peligro…!- se descuida un momento, y siente cómo uno de los soldados atraviesa su costado con una espada de luz.
Mu es herido y el domo se rompe. Saga observa la escena, y no duda en usar su Explosión de Galaxias para matar al culpable. Aioros corre para sostenerlo.
-¡Mu! ¡El muro se rompió!- dice el hermano de Aioria- debemos atacar con todo sino, los daños serán peores.
-Deberías hacerle caso a tu compañero- dice Fausto sonriendo- la diosa Ker les está haciendo una visita personal- Saga se muestra furioso y vuelve a usar su explosión de galaxias, sin importar los daños.
-Saga… nosotros terminamos con esto. Atena y tu hija… corren peligro- dice Mu levantándose con algo de trabajo. Aioros le dice lo mismo y el gemelo, no dice más para desaparecer en segundos.
En mansión de Saga, Ker ya se encuentra adentro y está buscando a la pequeña. Su mirada violeta es mucho más fría, pues sabe que no puede fallar en ese objetivo ya que con el paso del tiempo, sus fuerzas se están debilitando y el resultado final sería; sin duda, su desaparición completa.
Se topa con los sirvientes, quienes mueren al instante y libera algunos de sus lémures quienes están hambrientos de almas, y acaban con todo lo que tienen a su paso.
Mientras tanto, Saori y Agnes se mueven rápidamente para buscar un sitio seguro, pues cuando él las dejó solas para apoyar a sus compañeros, ambas sintieron el cosmos oscuro de la diosa Ker.
-Atena, vayamos a la parte subterránea. Es un área donde podemos estar seguras, ojalá regrese mi padre y los demás por nosotros- dice Agnes.
-Tengo un mal presentimiento con todo esto. Yo te sigo y por mientras, trataré de borrar el rastro de nuestros cosmos- comenta Saori mientras las dos, caminan por uno de los pasillos de la casa.
No tardan mucho en llegar y cierran la habitación donde Agnes suele entrenar. La pequeña nota que la joven diosa, toca la puerta con sus manos y éstas comienzan a brillar para tratar de ocultar sus cosmos.
-Ker está muy enfadada, mucho más que esa ocasión que atacó el Santuario- la diosa Atena, sabe que no puede llamar a ninguno de sus otros caballeros porque serían detectadas de inmediato.
-¡Déjame ayudarte!- dice Agnes juntando sus manos para crear alguna ilusión que distraiga a la joven diosa del inframundo.
Ker, al terminar de matar a las últimas personas, percibe algo extraño en la casa. Sentía la presencia de ambas y de pronto, dejó de sentir algún rastro de cosmos. Eso la hace enfadar aún más y destruye todo a su paso, hasta que detecta algo diferente por lo que se siente atraída.
Llega a un largo pasillo, idéntico a los largos pasillas de la casa de Géminis. No entiende cómo es posible ese tipo de estructuras en una casa, hasta que lanza un ataque y la imagen se hace tenue.
-Vaya, no sabía que esa niña ya puede crear algunas ilusiones- en ese momento, entre las sombras aparece una silueta de la armadura de Géminis- Ker molesta por este engaño, rápidamente destruye la ilusión.
Agnes, desde la zona segura siente que la cabeza le estallará, pues siente cómo la diosa destruye con facilidad las ilusiones. Grita llena de dolor y cae de rodillas, evitando entrar en shock mientras Saori la abraza para calmar su malestar.
-¡Agnes! ¡Reacciona! No puedes perder el conocimiento. Ya puedo sentir el cosmos de Saga, ya no tarda en llegar… ¡Tenemos que aguantar un poco más!- la chica crea una barrera para protegerse pues sabe que Ker, también la detectó.
La diosa hermana de Hypnos y Thanathos, llega a la parte subterránea y con sus poderes, destruye la puerta. Al fondo observa una esfera dorada donde están resguardadas Atena y una semi inconsciente Agnes.
-Vaya, no pensé ver a la propia Atena protegiendo a esta niña. Mejor hazte un lado, tú no me interesas… sólo quiero a la niña.
-¡Jamás! Esta niña no caerá en tus manos… ya le has hecho mucho daño- Saori se levanta y hace aparecer su báculo, pues está dispuesta a proteger a Agnes.
-¡Quítate Atena! Dame a la niña.
-¡Nunca! ¡El destino de esta niña es vivir en el Santuario y ser una leyenda como su padre y mis otros santos!
-Ja, qué locura… te avisé, Atena- y detrás de ella, aparecen sus lémures quienes se lanzan para atacarla.
Atena elimina a todos los lémures con su báculo, pero no se da cuenta que Ker, logra herirla y siente que todo su cuerpo se quema. Esa reacción logran percibirla todos los caballeros del Santuario y se quedan helados pues saben que ella está en peligro porque trata de salvar a la pequeña Agnes.
Ker hace a un lado a la diosa y se acerca a una niña casi desmayada, quien lentamente abre sus ojos y se da cuenta que no puede moverse por lo fatigada. El ser del inframundo la toma del cabello, y la mira fijamente.
-Hola Agnes, ¿sabes? Superaste ser víctima de mis lémures, como lo hice con tu padre y tío… pero tu cosmos es tan tentador que me será útil para seguir viviendo. Tu pequeño cuerpo es perfecto para mí.
-¿Qué le hiciste…a Atena?- habla con dificultad- mi padre te matará…- al escuchar eso, Ker se ríe.
-Él y sus amigos, están siendo detenidos por Fausto. Descuida, no maté a Atena… sólo está herida. Es momento que seamos una sola.
Y en ese momento, con su poder deja inconsciente a la pequeña Agnes. La diosa del inframundo la deja cae al suelo y de su armadura, hace aparecer una daga la cual está por usar en ella misma.
En ese momento, llega Saga a su casa y se queda helado al ver todo destruido. Se da cuenta que todo el personal que vive ahí, yace sin vida y todo el lugar huele a muerte. El hombre está muy preocupado porque percibe con mucha debilidad, el cosmos de Atena y, Agnes está completamente inconsciente.
Ker está por iniciar el rito para usar el cuerpo de la pequeña. Sabe perfectamente que su cuerpo verdadero ya no es útil, pues lentamente se está quebrando a consecuencia de la desaparición del Inframundo, la Guerra Santa y las peleas recientes con los caballeros de Atena. Se quita parte de sus ropas, y no duda en enterrarse la daga para rasgar todo su cuerpo.
Ella es envuelta en un cosmos violáceo con negro y de su cuerpo, sale una masa negra con ojos rojos la cual camina en dirección a la boca de Agnes… Saga llega en ese momento. Mira a Saori sin conocimiento y al fondo, la terrible escena de la forma asimétrica de Ker, entrando al cuerpo de su hija. Corre para impedir el proceso pero es detenido por la barrera que la diosa creó. El gemelo siente una gran descarga de energía que lo deja paralizado y de sus ojos se derraman algunas lágrimas porque se siente impotente al salvar a la pequeña. Sus ojos se llenan de terror al ver cómo esa masa oscura envuelve a la pequeña y lentamente toma la forma de Ker.
No pasa mucho cuando ella despierta, y se da cuenta que el proceso fue exitoso. Mira sus manos y después, el resto de su cuerpo libre de heridas o fracturas. Sonríe con gran malicia y se ríe teniendo como espectador a Saga, quien está mudo y en shock.
-Ja, ja, ja… mírame Saga. El cuerpo de tu hija está lleno de vitalidad. No me había sentido llena de vida, desde antes de la última Guerra Santa- se acerca a él y lo toma de su cuello para ahorcarlo- mi venganza contigo, está hecha. ¿Qué se siente saber que te mataré, usando el cuerpo de Agnes?
-Maldita…- intenta moverse pero se da cuenta ella es más fuerte y su energía es mucho más oscura.
-Tu hija morirá lentamente en mi interior, absorberé todo su cosmos y su alma se desintegrará con el tiempo… tu no mereces ser feliz. Eres un humano miserable y esto, es tu castigo por intentar sobrepasarme.
Saga no sabe qué hacer. Su mente está en shock y le cuesta reconocer que ese ser, se apoderó del cuerpo de su hija. Toda parte de su cuerpo se llena de odio y un fuerte deseo por matar a Ker, por lo que logra zafarse de ella y golpearla pero es imposible, pues ella lo golpea varias veces y al final lo tumba al suelo para humillarlo.
-No tiene caso matarte, prefiero que vivas para que sufras al perder lo más valioso para ti- y desaparece del lugar.
El santo dorado se levanta con mucho trabajo. Es la primera vez que siente una gran humillación a su persona y su honor. No se puede creer que no pudo proteger a Saori y sobre todo, no pudo salvar a Agnes. No puede evitar llorar, pues su alma está destrozada y siente una gran culpa que le impide mantenerse cuerdo.
-Maldita diosa… ¡no dejaré que mates a Agnes!- aprieta tan fuerte sus puños que se hieren y la sangre recorre por todas sus manos- te metiste con Atena y ahora con mi hija… je, je, je… te mataré con mis propias manos.
En ese momento, siente una gran palpitación que lo paraliza. Su cabeza comienza a calentarse y con ello, una gran jaqueca que trata de controlarlo. El gemelo mayor siente que algo despertó de su interior, el cual exige salir a luz por lo que lentamente, su cabello se torna gris. Sus ojos pasan del verde al rojo y su respiración es más agitada…
Mu y Aioros llegan a la casa. Ven toda la destrucción y no tardan en acercarse a la parte subterránea. Sagitario mira el cuerpo sin conocimiento de Atena, por lo que corre para atenderla. Se asusta al verla herida pero escuchar su respiración, es como si su alma regresara a su cuerpo.
.Está muy herida- responde Mu- pero… ¿dónde están Saga, Agnes o…. Ker?- el lemuriano se extraña por la situación- Aioros, atiende a nuestra diosa. Yo buscaré a Saga o Agnes.
Camina un poco y lo primero que nota, es una especie de piel quemada y piensa que pasó algo muy grave. Se preocupa al no ver a la pequeña y sobre todo, su cosmos… pues parece que la tierra se la tragó. Lo peor, es sentir un gran escalofrío, así como una presencia que jamás pensó que volvería a percibir.
-No puede ser… ¡Saga!- corre al fondo de la sala, y nota que está muy oscuro pues solamente logra apreciar una silueta que lentamente trata de ponerse de pié. Algo le dice que debe tener mucho cuidado y más, al ver un mechón gris de cabello- Saga… ¿eres tú?
La silueta se levanta por completo y lentamente, camina hacia la zona iluminada. Al ver a Mu, no da ningún otro paso; la mitad de su cuerpo se ilumina, mostrando a un ser que todos dieron por muerto en el pasado.
-.-,-.-
¡Hola a todos! ¿Cómo la están pasando en la cuarentena? Los invito a que traten de quedarse en casa y sobre todo, seguir las recomendaciones sanitarias de sus países.
Disculpen mi atraso pero, he tenido poco tiempo para escribir y literal, este capítulo está recién salido del horno.
¿Qué les pareció? Las cosas ya se pusieron de color hormiga, porque Ker logró tener en su poder a Agnes. Tal parece que esto generará una pelea cuyo objetivo sea acabar con Fausto y la diosa del inframundo.
No lo negaré sentí pena por Saga, pues vio con sus propios ojos cómo la diosa tomaba posesión del cuerpo de su hija y peor aún, Saori salió herida por proteger a la niña.
¿Saben quién es el hombre entre las sombras? Creo que muchos si pueden adivinarlo y su presencia pondrá de cabeza muchas cosas, ya que todos lo daban por muerto tras la guerra de las doce casas.
¿Qué pasará? Lograrán revertir la transformación de Ker para salvar a la pequeña de Saga? ¿Qué paso con el santo de Géminis? Esto y mucho más, en el siguiente capítulo.
