Capítulo 19: una flor en la adversidad

Tanto Mu como Kanon, se alteran al ver a Saga. Lo levantan con cuidado para recostarlo, pues está completamente inconsciente. Al mismo tiempo, intentan entender lo que les dijo de salvar a Agnes; en el fondo, eso hace respirar de tranquilidad al carnero pues se sentía mal al no hacer algo más por ella; mientras que el gemelo menor, sonríe porque sabía perfectamente que esa pequeña, no se deja vencer tan fácil.

-¿Cómo salvar a Agnes? ¿No se supone que Ker, invadió su cuerpo?- se pregunta Mu mientras acomoda a Saga en un silón.

-No lo sé, pero seguro existe una forma...

Al mismo tiempo, en los aposentos de la diosa Atena, Saori despierta de forma repentina. Sus ojos se abren y se extraña al darse cuenta que, se encuentra en el Santuario. El caballero de Sagitario se acerca rápidamente para saber si necesita algo.

-¡Atena! Todos estábamos preocupados por tu bienestar... ¿estás bien?

-… ¿Aioros? Acaso... ¿estamos en el Santuario?- se muestra un tanto confundida- lo último que recuerdo fue que recibí un ataque de Ker, al intentar proteger a Agnes y después, logré encontrarla con mi cosmos- la diosa trata de levantarse aunque se siente agotada, por lo que prefiere sentarse.

-... ¿Agnes sigue viva?- pregunta el dorado.

-Sí, sólo que la esencia de Ker la está absorbiendo lentamente. Necesito acercarme a ella de nuevo, para ayudarla a liberarse, pero... necesito un poco de ayuda- se queda un poco pensativa- ¿Dónde está Saga?

Aioros baja un poco la mirada, pues se da cuenta que ella no sabe nada sobre su estado. Ella desconoce que el lado oscuro de Géminis, regresó y ha generado un poco de tensión en todo el lugar, aunque piensa que es un buen momento para buscarlo.

-Atena... verás...- pero Saori sale corriendo de la sala.

-… ¡mejor acompáñame a buscarlo!- dice mientras sale de sus aposentos.

El dorado de sagitario no le queda de otra más que seguirla, aunque en el largo pasillo que conecta con las escaleras, Shion se les cruza y se sorprende de ver a Saori despierta.

-Atena, me alegra verla despierta y bien... ¿pasa algo?

-Maestro Shion, deben llevarme con Saga... Agnes sigue viva, pero debemos ayudarla antes que Ker, termine con ella.

Shion al escuchar eso se sorprende, aunque logra detener a la diosa porque ésta tambalea un poco pues sigue algo débil y junto con Sagitario, la encaminan hacia la tercera casa del zodiaco. No pasa mucho tiempo cuando ellos están en la entrada y ven a Kanon subir las escaleras.

-¡Kanon! ¡Qué bueno que te vemos! ¿Podemos hablar con Saga?- pregunta Aioros. Kanon se sorprende de ver a Atena, por lo que se arrodilla ante ella.

-Atena, me hace muy feliz verla despierta y sobre mi hermano... creo que sigue indispuesto, pues perdió el conocimiento- piensa si ella sabe algo del cambio de personalidad del gemelo mayor, aunque al ver su mirada confirma que ninguno de los presentes le comento algo- ocurre que debido a la desaparición de Agnes, él... dejó liberar su lado oscuro- al decir eso, Saori se queda helada aunque suspira al escuchar- … y por eso se desmayó, pues regresó a la normalidad balbuceando que quiere salvar a Agnes.

- ¡Qué horror!- la joven diosa mira a todos- pero Saga no hizo nada, ¿verdad?- Aioros y Shion niegan con su cabeza, aunque Kanon prefiere no decir nada, pues no le gustaría informar lo que ocurrió horas atrás- de ser así, esperaré a que se recupere...- comenta la joven de cabellos violetas- en cuanto despierte, deseo verlo.

Tras decir eso, la joven se retira con el resto, dejando a Kanon pensativo con la situación. Regresa a la casa de Aries para revisar si el gemelo mayor recobró el conocimiento. Al entrar a la habitación, observa a Mu sentado mientras el dorado descansa.

-No creo que Saga tarde en despertar- dice el carnero en tono tranquilo.

-Ojalá que no, porque Agnes no aguantará mucho tiempo.

No pasa mucho cuando ambos observan que se mueve, lentamente abre sus ojos y lo primero que observa es a su hermano y a Mu, quienes suspiran de alivio por verlo bien.

-Hasta que despiertas- Kanon cruza sus brazos.

-Todo me da vueltas. Había olvidado lo mal que me sentía, cuando mi otro yo aparecía...- los mira fijamente- no sé cómo pasó todo. Lo último que recuerdo fue un gran odio hacia Ker, se atrevió a usar a Agnes como recipiente y, sólo dejé que me ceguaran mis peores sentimientos.

-Saga, entendemos la situación. No sientas que defraudaste a Agnes... ella confía en ti y, podrás salvarla- Mu se le acerca y lo mira con tranquilidad.

-… soy lo peor, también dejé que esa diosa, lastimara a Atena...- baja la mirada.

-¡Idiota! Atena está bien y te espera para una reunión- su hermano gemelo alza la voz para que reaccione.

-...eso me alivia- se levanta rápido- seguro que ella sabe cómo liberar a Agnes.

Sin pensarlo más, se retira del lugar. Los presentes se miran uno al otro y asienten que lo mejor sea acompañarlo. No pasa mucho cuando Saga, ataviado con su armadura dorada, está en la puerta de la sala de reuniones donde lo espera Atena.

-¡Saga! ¡Estás de regreso!- grita Aioros muy animado y no duda en abrazar a su viejo amigo, quien está desconcertado por su reacción, al grado que lo hace a un lado.

-No estoy para estas cosas- responde con seriedad- todos ustedes me ven como si hubiera hecho algo mi otro yo- el santo de Sagitario se le acerca a su oído.

-Honestamente, todos te queríamos matar. Recuerda que ese lado oscuro tuyo, nos generó muchos problemas en el pasado.

-Lo sé y lamento eso...- tras decir eso, camina por el largo pasillo para encontrarse con Atena- me agrada verla mejor, querida diosa- Saga se arrodilla ante la chica, quien sonríe tranquila al verlo mejor- disculpe por no protegerla como es debido. Me siento culpable por el riesgo...

-Basta Saga, no te sientas culpable- interrumpe Saori- lo mínimo que debía hacer, era proteger a Agnes. Lo mejor, es que ella está esforzándose mucho para tolerar el poder de Ker.

Al escuchar eso, los ojos del gemelo mayor brillan con gran intensidad. Desde el fondo de su ser, ya sabía esa gran noticia, pero escucharla es música para sus oídos. Saori nota esa expresión y se acerca a él, para verlo a los ojos.

-Necesito tu ayuda para liberar a Agnes. No podemos perder más tiempo- sus palabras suenan decididas y el gemelo mayor asiente, mientras se sorprende que Atena le pida la apoye- Kanon y Mu, también nos apoyarán- al decir eso, fija su mirada en los recién llegados.

-¿En qué te puedo ayudar, Atena?- pregunta santo de Géminis.

Saori sonríe y decide explicar a todos los presentes, la forma en la que ayudarán a que la pequeña Agnes, pueda librarse de Ker. Todos la escuchan con atención y Saga, sólo piensa en verla de nuevo. En su interior, existe una gran variedad de sentimientos en los que le obligan a mantenerse lo más tranquilo posible, pues entiende que si dejan pasar esa oportunidad, lo más seguro sea que nunca volverá a ver a su hija y eso, no lo permitirá.

No pasa mucho cuando ella termina de explicar y al parecer, a todos les sorprendió la idea de la diosa por lo que sus rostros se muestran entusiastas. Mu se acerca al gemelo mayor y toca su hombro para regalarle una tranquila sonrisa.

-Agnes estará de regreso, muy pronto.

-Eso espero- musita Saga.

Tras decir eso, Saori les indica que es momento de iniciar con la misión y le pide a Saga que se quede cerca, pues él será la persona que cuide su camino para llegar con Agnes. La diosa cierra sus ojos para concentrar su cosmos mientras que él, hace lo mismo. Kanon, Mu y Aioros los rodean para protegerlos de cualquier situación.

De pronto, Saga abre sus ojos y se encuentra en un lugar completamente oscuro; a su lado, Atena trata de enfocarse en algún punto. El gemelo dorado nota que están en una especie de paisaje pantanoso, cuyo aire huele a muerte.

-Agnes debe estar por aquí- comenta Atena.

-Mi diosa, este lugar… ¿dónde estamos?- pregunta el gemelo mayor.

-El interior de Ker. Ella se convirtió en un ser dimensional, tras la desaparición del Inframundo y creo entender que por esa razón, sobrevivió- Saga entiende a la perfección las razones por las que sigue viviendo- si eligió a tu hija, fue porque su cuerpo real ya no podía soportar más.

-En ese caso, hay que buscarla. Yo cuidaré su camino- Saga hace una leve inclinación y ambos comienzan a caminar por el lugar. Ninguno dice alguna otra palabra, hasta que observan un pequeño brillo no muy lejos de ellos.

Saga se sorprende al ver a la pequeña Agnes, recargada en algo parecido a un árbol, pero está algo débil porque no se mueve del lugar. Saori nota que lentamente está perdiendo las fuerzas, gracias a Ker. El dorado intenta llamar su atención para que despierte:

-¡Agnes! ¡Despierta! Te prometí que te buscaría… ¡Agnes!- grita con todas sus fuerzas y logra hacer reaccionar a la niña, quien abre sus ojos y mira tanto a la diosa, como a su padre.

-… ¿Padre?...- sonríe un poco- ¡Estás aquí!- y se levanta- Tengo que expulsar a Ker de mi cuerpo, pero no encuentro cómo.

-Hija, te ayudaremos… pero esto sólo lo puedes hacer tú. Atena y yo, sólo podemos atrasar lo que está haciendo Ker- Saga trata de acercarse a ella, pero una masa violácea se coloca entre ellos.

-No te dejes rendir- intervine Saori- lo has estado haciendo muy bien, hasta ahora.

Al mismo tiempo, Fausto revisa los últimos detalles de las armaduras que acaba de crear. Todos los desertores del Santuario se muestran maravillados al darse cuenta que, éstas son ligeras y les ayudan a aumentar su cosmos y son más veloces. Ker observa todo a lado del hombre que terminó con la vida de Kalinka.

-Si ya terminaste, lo mejor será prepararse para atacar el Santuario. Atena está vulnerable, por lo que la seguridad del mismo, sigue muy débil.

-No entiendo esas cosas, sólo tengo claro que debo tener todo en orden para que el plan funcione-responde Fausto, observando algunos desertores que siguen entrenando.

-Está….- en ese momento, Ker siente que la cabeza le da vueltas y la sensación que algo quiere salir de su cuerpo- ¡rayos! Esa estúpida niña sigue viva- y siente un gran dolor que la hace gritar- ¡No dejaré que me expulses!- cierra sus ojos para concentrar su poder y pueda absorber con mayor velocidad la esencia de la niña.

Fausto observa todo lo que ocurre, piensa que su aliada no está del todo bien pero en el fondo, no le presta ninguna clase de atención. Lo único que tiene en mente, es terminar con todo lo que ha pasado en los últimos meses. Tiene claro que esa niña, cuyo padre es uno de los santos dorados más poderosos, le generó demasiados problemas; mucho más, que Kalinka. Nunca imaginó que Agnes, sobreviviría a la caída. No tuvo la precaución de verificar la existencia de su cuerpo o bien, darle muerte cuando la tuvo cerca.

El hombre que diseñó esas armaduras, nunca imaginó que meterse con Saori Kido, tendría como consecuencia, conocer a esos hombres poderosos y con armaduras tan brillantes como el sol… pero ahora, sólo tiene el deseo y la orden de acabar con ellos, pues los considera obstáculos para el completo funcionamiento de sus diseños.

En el lugar donde se encuentra Agnes, todo se mueve y la masa violácea reacciona de forma agresiva para acabar con todo a su paso. La diosa y Géminis intentan acercarse de nuevo peo es imposible, pues la pequeña es envuelta una vez más. Ella trata de acercar su mano a ellos, Saga sólo la toca unos segundos.

-¡Padre!...no me dejes…

-Agnes, no te dejes vencer- y se queda helado al ver cómo de nuevo, esa masa la envuelve por completo. Saori nota su mirada triste y al mismo tiempo, nota en los ojos del caballero, el odio y deseos por acabar con Ker.

-Saga, ella lo logrará. Hay que ayudarla con el cosmos.

-No podría perdonarme, si ella no regresa- el dorado toma un poco de aire para concentrarse.

La pequeña de Géminis siente que se ahoga, lo último que miran sus ojos azules, es el rostro del dorado que se trata de su padre. Todo se vuelve oscuro y sin aire, no puede respirar y siente que algo le arranca el alma; al final, pierde completamente el conocimiento…

Agnes despierta de forma repentina. Sus ojos se abren llenos de sorpresa al verse en un lugar completamente diferente, al que estaba minutos atrás. Se asusta al encontrarse en una cama y una habitación muy sencilla pero algo deteriorada, no entiende cómo fue que llegó ahí. Se levanta de golpe y mira un espejo de cuerpo entero en la puerta, para verse vestida con un camisón rosado y se queda helada… pues recuerda que alguna vez, lo tuvo. No lo duda y abre la puerta para salir del lugar hasta que...

-Agnes, hija… ¿qué haces? Debes vestirte para ir a la escuela. Se te hará tarde- la niña se queda helada al ver a una mujer de cabellos negros, cuya voz era muy conocida para ella.

-¿Mamá? No se supone…- musita casi temblando. No entiende lo que está pasando, pues ella sabe perfectamente que ella falleció meses atrás. Kalinka se queda desconcertada por su reacción y se acerca a ella.

-Parece que viste un fantasma, otra vez… mejor ve a desayunar para que te vistas.

-… y ¿papá? ¿Dónde está mi padre? Saga de Géminis- algo en su interior le decía que no hiciera esa pregunta, pero su curiosidad le pide entender lo que realmente está pasando. Se sorprende al ver molesta a Kalinka, quien la mira con seriedad.

-No sé por qué mencionas a ese hombre. Ya te dije muchas veces que nos dejó solas, desde el día que naciste- le da la espalda- olvídalo y sigamos con nuestras vidas.

La niña se queda en silencio. Regresa a la habitación y cierra la puerta, pensando que todo eso es un mal sueño, por lo que se pellizca y le duele. Intenta recordar lo último que vio, tiene una visión vaga de Saga pero al tratar de recordar detalles, siente una gran punzada en la cabeza por lo que prefiere seguir el juego.

No pasa mucho cuando viste un uniforme de marinero, sale de la habitación y se dirige a la cocina mientras su madre termina de almorzar. Ella no dice nada, la pequeña come algo y prefiere irse rápido de ahí.

Al salir de la casa, nota que ya conocía ese lugar pero se siente confundida. Vagamente recuerda que vivió en una casa parecida, antes de llegar a la mansión del abuelo de Saori, sólo que era muy pequeña y piensa si ésta se encontraba en Japón o Grecia.

Camina por las calles y nota que sigue en Japón. Mira el cielo soleado y muchas personas de un lado a otro para llegar a sus destinos. Algo en su mente le dice que siga cierta dirección para llegar a la escuela, como si se tratara de una actividad que tiene tiempo realizando y eso le espanta.

-No puede ser, no debería estar aquí. Debería estar en casa con… ¿papá?- y a lo lejos mira a un joven muy alto y musculoso que al parecer, está comprando un poco de ramen. La niña lo visualiza como Aldebarán de Tauro, por lo que corre para saludarlo- ¡Tío Aldebarán! ¡Soy Agnes!

Cual va siendo su sorpresa que el joven, la mira como si no la conociera. Le espanta escuchar la palabra tío, y se muestra un tanto apenado por la situación:

-¡Oye niña! Creo que me estás confundiendo… yo nunca te he visto, je, je, je.

-¡Perdón! Es que…- se aleja lentamente para irse corriendo, pues debe llegar a tiempo para la escuela.

Pasan unos minutos y llega a su destino. Observa a todos los niños que están entrando a la escuela y ella duda. Piensa que debería estar en otro lugar, pero no recuerda donde. Intenta visualizar una vez más a Saga y su mente es más confusa, por lo que se toca su cabeza.

Entra a la escuela y sube rápidamente a su salón. Se sienta en su pupitre y mira por la ventana. Nota que hay varias personas que conoce o mejor dicho, piensa que los ha visto en algún momento de su vida.

Desde la ventana, visualiza a Dohko en clases de educación física y en el área de las jardineras, está Afrodita regando las flores; todo eso, extraña a Agnes pues siente que los conoce y los ha tratado pero, lo visualiza como un vago recuerdo. Mientras pasa el tiempo, siente que todo lo relacionado al Santuario, es cosa de su imaginación… como si soñara con caballeros medievales con armaduras brillantes y eso la hace sentir triste.

Sale del salón y camina por el pasillo. No se da cuenta que choca contra alguien, por lo que está a punto de caer hasta que una persona la detiene a tiempo. Alza la mirada y nota que es un hombre de cabellos verdosos.

-Señorita, debe tener cuidado…

-Ah, señor Camus…-musita sorprendida, dejando al joven extrañado.

-Me sorprende que conozca mi nombre pero…a usted nunca la he visto. Hoy es mi primer día como profesor de Francés- hace una leve reverencia- ojalá la pueda tener en mi grupo. Buen día.

El joven se aleja de ella, por lo que baja la mirada al darse cuenta que todo lo que parecía conocer, no existe o simplemente está desapareciendo para dar paso a otra historia. Baja las escaleras y prefiere salir de la escuela, hasta que se topa con alguien más: una joven de cabellos negros con ojos violetas.

-Hola Agnes- la niña se paraliza al ver esa figura que lentamente recuerda.

-…tú, ¿Ker?- y la joven asiente divertida.

-Veo que aún no me olvidas, sin importar que estás perdiendo todas esas memorias…-se acerca lentamente a ella.

-¡NO! ¡No quiero olvidar a todos ellos, a mi familia…a esos santos dorados que me cuidan… y…-se espanta al darse cuenta que no puede recordar lo que sigue.

-Agnes, mi esencia te come lentamente. Cuando desaparezcas… ¿sabes qué pasará? Tu padre buscará matarme pero él, no podrá tocarme y lo terminaré matando con mis propias manos. Saga siempre fue considerado el mejor caballero dorado pero tú…- y la señala- eres su mayor debilidad y perdición. Ni siquiera su estúpida diosa, le generaría tanto dolor como perderte a ti- y ríe fuertemente- es más, deberías estar contenta, podrías quedarte en este mundo.

-¿Mundo?

-Mis hermanos eran los dioses de la muerte y el sueño, yo puedo manejar ambas cosas. Tu muerte está cerca, yo podría hacer menos doloroso ese proceso. Si ruegas por tu vida, puedes vivir en este mundo y nunca más, tendrás que sufrir tu miserable destino.

-¡Jamás! Yo no quiero vivir en este mundo falso…-intenta golpearla pero Ker, la aleja con rapidez.

-La verdad, me sorprende tu fuerza… un humano promedio, ya no tendría memoria alguna o bien, aceptaría de inmediato este destino.

-¡No me rendiré! Tras decir eso, Agnes corre a toda velocidad. Se siente mal por lo que está pasando y descubre que todo lo que ha visto, es una ilusión. La diosa está usando sus recuerdos para crear una ilusión que refleja parte de sus sentimientos más profundos o mejor dicho, sus propias inseguridades.

La pequeña corre entre las calles de Japón, siente una gran tristeza y lo único que no quiere, es terminar de olvidar todo lo que considera importante: su padre, los dorados, Atena y el Santuario en general. No se da cuenta que llega lo que parece ser un templo budista.

El lugar está completamente solo y en silencio. Agnes siente un poco de temor, pues considera que puede ser peligroso aunque siente que alguien la vigila. Se coloca en posición de ataque, aunque visualiza una silueta de cabellos rubios.

-Agnes…

-¿Shaka?- dice mientras se frota sus ojos para ver la silueta del dorado de Virgo, cuyos ojos los mantiene cerrados para almacenar todo su cosmos.

-Todo lo que ves aquí, es falso. Aférrate a tus verdaderos deseos…

-¡Eso intento! Pero… ¿por qué están ustedes y no me reconocen y tú…?- la niña se muestra más confundida, Shaka abre un poco sus ojos y la mira fijamente.

-Soy real. Lo que ves son los deseos verdaderos de tu corazón, pequeña. Ker los usa en tu contra, debes ser fuerte para soportarlos… Saga y Atena están por encontrarte.

-Shaka, no los quiero perder…ustedes son mi..

En ese momento, Shaka desaparece pues al parecer Ker detectó su cosmos y la niña, nota el cambio en las nubes. Todo se hace gris para dar paso a la lluvia. Sale del templo para dirigirse a su casa, sin importar que se moje.

La pequeña corre en medio de la lluvia. Piensa en las palabras de Shaka, las cuales la hacen sentir mal porque piensa que, si Ker juega con sus sentimientos más oscuros; ella en el fondo, siempre quería ser una niña normal.

-…y si ¿realmente esto he querido?- se detiene y mira las calles de la ciudad- ¡no! Agnes, recuerda que eras feliz- se dice para sí misma- debo soportar esto…

No se da cuenta que pasa un coche y termina completamente mojada. La pequeña se muestra molesta por la situación y trata de seguirlo, pero le es imposible. Decide que lo mejor es regresar a casa aunque al llegar, nota un cambio muy extraño: la casa está vacía, sin luz y se observa más deteriorada. Agnes le extraña la situación y entra con rapidez.

-¡Mamá! ¡Mamá!- intenta buscar a Kalinka. Siente un gran nerviosismo, sobretodo porque no hay muebles y al entrar lo que parecía ser su habitación, está muy sucio y el espejo, completamente roto- Yo no quiero estar sola… yo quiero estar con mi padre…

Se acomoda en un rincón de la casa, y busca algo de comida en su mochila encontrando sólo una barra de chocolate. La abre con mucho cuidado para comerla mientras se abraza a sí misma. En el fondo tiene miedo, pues no desea quedarse así toda la eternidad aunque lentamente siente que ese será su destino final. No lo soporta más y comienza a llorar.

-Te odio Ker… has destruido a mi familia… a papá, a Kanon y a todos… -intenta limpiarse las lágrimas con su sueter- yo no quiero esto ¡Basta!

En ese momento, se escuchan unas patrullas pues al parecer están buscando a la niña para llevársela a otro lugar. Agnes se queda helada, comienza a temblar un poco pero hace todo lo posible para calmarse y pensar en algo más. Sabe que si su madre no la cuida, ella debe irse a otro lugar. La hija de Saga percibe que si se va de ese lugar, probablemente no pueda despertar nunca más. Busca donde esconderse porque los policías están entrando a la casa, por lo que trata de mantenerse en silencio.

Reza en silencio para que no la encuentren, pues teme por su vida y su futuro. Cierra por un momento sus ojos, piensa que saldrá bien de esta situación, y seguirá viviendo en el Santuario. Su cuerpo comienza a brillar, mientras siente una fuerza que la envuelve y la hace sentir fuerte. Agnes decide enfrentarse sola a la situación, por lo que sale de su escondite para detener a los policías.

-No me voy a rendir…

Los policías rodean a la niña, mientras le ordenan que no haga ningún movimiento porque se la llevarán a otro lugar para que se hagan cargo de ella. La niña no dice palabra alguna, pues está dispuesta a escapar y poco a poco, concentra su poder hasta que… la sala es iluminada por un resplandor tan brillante como el sol.

-¡Explosión de Galaxias!

Agnes reacciona a esa voz tan conocida. Sus ojos se llenan de lágrimas y más, al ver la silueta de su padre y a su lado, Saori.

-¡Papá!

-¡Agnes! Al fin te encontramos- dice Saga emocionado- te prometí que te protegería por siempre.

Sin pensarlo dos veces, ambos corren y se abrazan. Saga la abraza con mucho cariño, y no puede evitar derramar algunas lágrimas mientras ella, no deja de sollozar.

-Mi pequeña Agnes, siempre recuerda que no estás sola…- se separa un poco, pero ella no lo permite. Ambos se quedan así unos minutos hasta que Saga, la aleja un poco- hija, escucha con atención, pronto estaremos juntos pero lo que te diremos, es importante.

-Agnes, nosotros no podemos traerte de vuelta- dice Saori- sería contraproducente para tu cuerpo, pero sí podemos ayudarte a liberarte del poder de Ker. El resto depende de ti.

-…lo sé y lo agradezco- se limpia sus lágrimas.

-Hija, un caballero de Atena jamás se rinde. Este tipo de experiencias nos sirven para demostrar de qué estamos hechos…-Saga la observa fijamente.

El lugar está quebrándose, los policías están paralizados y los presentes, protegen a Agnes para evitar algún daño. Saori termina por destruir todo el lugar, por lo que quedan en medio de la nada.

-Papá,… gracias... siente que se está desvaneciendo- ¿Qué pasa? ¡Papá!

-Descuida Agnes- la mira con tranquilidad- estás regresando a tu estado normal. Te veré pronto… lo que resta, depende de ti.

Tras decir eso, la niña desaparece, Saga siente un vuelco en el corazón. Aprieta sus puños con fuerza, mientras Atena se acerca a él para decirle que es momento de regresar al Santuario.

-Pronto la verás, Saga. Nosotros debemos regresar, pues podríamos ser absorbidos por el poder de Ker.

-Lo sé, Atena. Confío que ella logrará expulsar a esa diosa, de su cuerpo- mira a la diosa a los ojos- gracias por esto, mi diosa. Siempre estaré en deuda- Atena solamente sonríe y asiente.

-Lo único que pido, es que la guíes… vamos.

Tanto caballero como diosa, desaparecen del lugar, satisfechos de liberar a la pequeña del sueño eterno de Ker. No pasa mucho cuando ambos despiertan, en la sala de reuniones del Santuario. Mu y Kanon se les acerca para saber lo que pasó.

-Saga, ¿tuvieron éxito?- pregunta Mu, en tono preocupado.

-Sí. Ella está bien- y abraza al carnero con fuerza, por lo que corresponde al gesto un poco sonrojado.

-Me alegra saber eso, Saga- comenta Kanon- yo sabía que ella estaba bien, espero pronto expulse a Ker de su...

Los presentes son interrumpidos, pues Shion entra a la sala muy alterado junto con Aioros. Al parecer, algo está ocurriendo afuera del Santuario. Saori se acerca a ellos y el resto, tienen un mal presentimiento de todo eso.

-Atena, nos alegra verla de regreso- comenta el maestro de Mu- tenemos un problema delicado. Están atacando el Santuario de nuevo… Fausto acaba de llegar con un ejército de los hombres que desertaron a su entrenamiento de caballero.

-¡No puede ser!- Saori se muestra preocupada por esa situación, ya que le duele mucho saber que las personas se fueron de ahí, cegados por sus ambiciones o inseguridades. Saga se acerca al Gran Patriarca y Aioros.

-Por Atena y el Santuario, debemos terminar con ellos- mira a Atena- mi diosa, todos los que están con Fausto, ya son traidores y son capaces de hacerle daño y destruir este sitio que es nuestro hogar.

-Saga tiene razón. La única opción, es terminar con ellos- comenta Shion.

Saori al parecer, no está muy convencida. Le duele la idea que sus caballeros tengan que terminar la vida de las personas pero las leyes del Santuario son claras: la traición se paga con la muerte. Al final ella asiente, pues sabe que estarían todos en peligro, en caso que Fausto lograra sus objetivos.

-Saga, Aioros, les ordeno que avisen a todos los caballeros para que se alisten. Vamos a defender este lugar y…- piensa un poco- den muerte a todos los traidores.

Ambos caballeros asienten y se van corriendo del lugar. Mu los sigue y Kanon se queda con la diosa y el Gran Maestro.

-Atena, yo estaré al pendiente del regreso de Agnes. Tanto mi hermano y yo, queremos hacernos cargo de Ker…

-Entiendo sus razones, Los ayudaré con mi cosmos, para que terminen con esto.

Tras decir eso, el gemelo menor se retira del lugar y observa cómo el resto de soldados y caballeros se preparan para lo que se avecina. Le da gusto ver a Saga más tranquilo, esperando mentalmente el regreso de su hija.

-Saga, te veo mejor… me gusta la idea de que ambos nos encarguemos de esto. Como en los viejos tiempos- comenta Sagitario mientras se coloca su casco.

-Es nuestro deber, proteger este lugar y Atena. Y sí, estoy más tranquilo porque sé que Agnes, saldrá victoriosa de su propia batalla. Espero ansiosamente, verla de nuevo.

Aioros sonríe por esa mirada decidida y determinada de su viejo amigo. Todos se preparan a las afueras del Santuario y miran que llegan todos los soldados desertores y al final, aparece Fausto sonriendo.

-Todos ustedes parecen caballeros de la Edad Media. Destruiremos este lugar por completo.

-¿En serio?- comenta Saga- ¿Y tu diosa? ¿Dónde está Ker?

-Ella los espera pacientemente, pero dudamos que logren verla- responde en tono desafiante.

Ninguno de los presentes se espera la reacción de Aioros, quien prepara una flecha y la lanza inmediatamente,

-No sería bueno que nos subestimen- responde el hermano mayor de Aioria,

Tanto Saga como Aioros, observan a todos los desertores. Piensan que sólo los caballeros de plata o bronce, podrían con la pelea pero algo les dice que la mejor opción, son los doce santos dorados.

Una batalla está a punto de comenzar…

-.-.-.-

¡Hola a todos!

Espero estén bien y sigan las recomendaciones sanitarias sobre el Coronavirus (Covid-19), yo sigo presentándome a trabajar, pero me regreso de inmediato a casa. Esperemos que pase muy pronto esta horrible situación, por mientras y si pueden, hay que quedarse en casa.

¿Qué creen? Estamos a pocos capítulos del final de esta historia y las cosas, ya están de color hormiga ¿Qué pasará? ¿Quién saldrá victorioso? Agnes tiene en sus manos, su propio destino y expulsar a Ker de su cuerpo, será una prueba que la marque de por vida…. ¿creen que ella podría ser un caballero digno? Esto y más, en la siguiente actualización.

Cuídense mucho,

Con cariño,

Bunny Saito