Capítulo 20: Batalla en el Santuario

Las personas que se fueron del Santuario, ahora están de vuelta, pero en otras circunstancias. Tanto ellos como Fausto, están en la entrada de ese extraño y fantasioso lugar, casi a la vista de todas las personas.

Los guardias, soldados y caballeros de diferentes rangos, están impidiendo el paso de los invasores. Al frente de ellos están Aioros y Saga, quienes piensan que sería un desperdicio que todos los santos peleen, cuando solamente pueden participar los dorados. Seiya de Pegaso corre hasta ellos para saber cómo van a actuar, pues es la primera vez que ve esta clase de situaciones, aunque... se asombra ver la mirada asesina de Géminis.

-Aioros...ahm, Saga...nosotros queremos hacernos cargo.

-No Seiya- contesta serio Saga- es mejor que ustedes se queden cerca de Atena. Este asunto lo podemos resolver sólo nosotros.

-Je- sonríe nervioso Aioros y se acerca al santo de bronce- es mejor que seamos menos, los que nos involucremos. Te agradezco tu ayuda- Seiya asiente y se va corriendo.

Fausto observa toda la situación y se queda extrañado, aunque no duda en reírse sin importar que la mirada de Géminis es más incómoda de lo normal.

-No sabía que tenía sentido del humor- silencia el geminiano al hombre de cabellos grises, mientras cruza sus brazos- le diré que, para terminar con todos ustedes, no es necesaria la participación de todos los caballeros que vivimos en este lugar. Es un asunto que puede resolverse fácilmente con sólo doce.

-Qué hombre tan confiado...- responde Fausto.

-Saga, si por ti fuera lo harías solo ¿verdad?- comenta Sagitario con una ligera sonrisa.

-Sí, este hombre y Ker, me han colmado la paciencia.

Para el hombre que diseñó unas extrañas armaduras, se muestra divertido con la situación. Gran parte de su vida se había dedicado a la ciencia, aunque en los últimos años ha tenido trabajos de espionaje; sobre todo, el de observar los movimientos de Saori Kido y la fundación de su abuelo. Trabajó un tiempo a lado de Kalinka, por ella tuvo conocimiento del Santuario y toda la historia de los santos de Atena aunque, en un inicio, la consideró como un cuento de niños.

El científico se sintió curioso con todos los datos que la madre de Agnes, le contó. Buscó la forma de obtener datos sobre armaduras, hasta que sus superiores le ordenaron que robara algunos diseños del señor Kido...

-Y bien, ¿Quién entra al campo de batalla?- dice Fausto.

-Pues... nosotros- todos los soldados y caballeros de diferentes rangos, dan paso a los dorados. Afrodita habla en voz alta mientras tiene en sus manos, una rosa roja. Detrás de él, caminan Death Mask y Shura. A lado de ellos Aioria, Milo, Camus y Dohko. Mu y Aldebarán aparecen a lado de Sagitario y Géminis. Shaka es el último en aparecer y se incorpora con el resto.

Los soldados desertores se sorprenden de ver a los doce mejores santos de Atena, en un solo lugar. Todos ellos se muestran serios, pues saben perfectamente que ese hombre, ha generado demasiados problemas.

-No pensé verlo de nuevo- dice Milo- usted terminó con la vida de la madre de Agnes...

-Mi Excálibur hará justicia la memoria de Kalinka- Shura se prepara para el ataque.

-Vaya, no pensé ver a varios de ustedes...-responde Fausto.

-Fausto, nosotros defenderemos el Santuario con toda la fuerza del cosmos- Aioros prepara una flecha- y salvaremos a la pequeña Agnes.

Al decir eso, hace aparecer su arco dorado y rápidamente lanza la flecha, para dar inicio a la pelea. Cual va siendo la sorpresa de todos que, la flecha dorada se parte en dos debido a una barrera invisible que protege al hombre.

En ese momento, los soldados desertores se lanzan al ataque y los dorados, hacen lo mismo. A simple vista, se observa que la fuerza y habilidades de los dorados es mucho mayor, aunque lentamente los soldados se mueven y atacan con mayor soltura. Entre ellos sobresale un joven pelirrojo el cual, reconoce de inmediato Camus.

-Por lo que veo, decidiste irte por el camino fácil. Es una pena tener que encontrarte en esta situación- comenta Camus preparándose para una Ejecución Aurora.

-No tengo miedo- responde el joven- había olvidado que usted, apareció porque molesté a una niña.

-…- sin decir más, Acuario lanza su ataque y nota cómo el chico, lo esquiva con facilidad. Salta y ataca al dorado desde el aire. El maestro del hielo congela el viento que genera sus movimientos, por lo que el chico queda paralizado y cae al suelo.

-La arrogancia será tu perdición…- y detiene al joven al congelarle las piernas.

-¡Déjeme! ... ¿no me va a matar? - grita el joven. Camus voltea a verlo sin expresión alguna.

-Se testigo de este día...- y se aleja de él, pues corre para seguir peleando.

Cerca de ahí, Milo ya había terminado con algunos soldados, pero le parece molesto usar su aguja escarlata en esos seres, pues no los considera dignos oponentes. Algo que detesta el joven alacrán, son sin duda, los traidores y prefiere deshacerse de ellos por otros medios. Shura usa a Excalibur para matar a otros, no siente pena alguna y sólo tiene la idea de acercarse lo posible a Fausto para darle muerte.

Dohko se lamenta tener que dar muerte a muchos de ellos, pues eran aspirantes a nuevos caballeros y eso, lo considera algo triste.

-Me entristece esto, ustedes pudieron ser una nueva generación. Tampoco les puedo perdonar que le dieran la espalda a Atena- Dohko ataca a todos los soldados con gran facilidad.

-Estas armaduras los hacen fuertes, pero no pueden con nosotros- comenta Aioros observando a varios de ellos.

-Hay que terminar pronto- responde el antiguo maestro de Shiryu.

Mientras tanto, Aioria también está peleando y nota que las armaduras se destruyen al utilizar su Plasma Relámpago, por lo que intenta convencer a los soldados que se rindan; aprovechan el momento para golpearlo mientras que otros, sólo huyen.

-Ninguno de ustedes podrá superar una armadura legítima ¡no me toquen! - algunos salen volando, debido que su cosmos, los lanza al aire.

Mu y Shaka también pelean, aunque se dedican más a la parte ofensiva. El primero intenta acercarse a Saga, pues le preocupa la situación actual de Agnes.

-No te preocupes, Mu – responde el hombre más cercano a Dios- Agnes estará bien, aún no es tarde- el carnero se queda extrañado por esas palabras.

-¿Cómo sabes eso?...- acaso tú...

-No sólo yo, todos la apoyamos un poco. Esa niña, a pesar de tener una fuerza interior muy extraña... estaba dejando que Ker, la consumiera, nos limitamos a iluminarle el camino.

-Entiendo...- y crea una pared de cristal para evitar que ningún soldado pase por las escaleras que conducen al resto del Santuario.

-Saga no debe saber eso- Shaka mira a su compañero sin abrir sus ojos, aunque Mu entiende perfectamente esa petición y ambos continúan defendiendo la entrada.

Aldebarán llega con ellos para apoyarlos, pues algunos seres intentan filtrarse, pero al ver los santos dorados, se detienen. Uno de ellos se lanza al ataque, Shaka simplemente le bloquea todos sus sentidos.

-Amigo Mu, deberías ir con Saga...nosotros seguimos con esto. Ya quedan pocos hombres- responde Aldebarán mientras le da una pequeña palmada en su espalda, haciéndolo tambalear un poco.

-...gracias, je- y desaparece de la zona.

Saga también está peleando, no le interesa utilizar sus habilidades pues está esperando el momento perfecto para destruir la barrera que protege a Fausto, quien sonríe divertido por la situación. Nota que los dorados están controlando el campo de batalla, aunque sus labios comienzan a mostrar un poco de enojo, pues algunos soldados se están retirando y huyendo, pues reconocen que pelear ante los mejores caballeros, es casi un suicidio.

-¡Explosión de Galaxias!- grita el geminiano para destruir la barrera, aunque se lleva la sorpresa que su ataque, simplemente rebota y termina por recibirlo. El dorado cae al suelo, adolorido pero molesto por la situación- … cuando Ker no te encuentre útil, te aniquilará... con nosotros, hizo lo mismo...

-No me importa tanto,… estoy disfrutando toda la situación. Yo no veo conveniente que sigas intentado destruir esta barrera.

-¿No te importa? Je, no hubieras aceptado el apoyo de ella...- se lanza al ataque y de nuevo es lanzado al suelo- cuando destruya esto, disfrutaré matarte con mis propias manos- al decir eso, los ojos de Saga cambian de color, momentáneamente al igual que su cabello.

Mu llega en ese momento, siente un escalofrío cuando observa el cambio de personalidad del geminiano, por lo que intenta hacerlo reaccionar.

-¡No Saga! ¡No tienes por qué llegar a eso!

-… Mu -musita extrañado- ¿qué haces aquí?

-Vine para apoyarte- mira a Fausto con seriedad- tus hombres están casi derrotados. Con algunos tuvimos compasión, pues creemos que pueden enderezarse aún...- y desaparece del lugar

Tanto Saga como Fausto se extrañan, el santo de Aries reaparece a lado del hombre que terminó con la vida de Kalinka. El hombre no se espera el recibir un golpe por la espalda, logrando destruir la barrera que lo protegía, por lo que cae al suelo. El hombre intenta moverse pero Mu, Saga y Shura lo rodean.

-… pero como…

-Saga, déjame terminar con su vida de una vez- exige Shura apuntando su brazo, hacia el cuello del hombre.

-No. Yo me haré cargo…- responde Saga con seriedad mientras Mu, lo mantiene retenido.

Los tres son interrumpidos por Fausto, quien no puede evitar reírse de la situación. Los presentes no le encuentran lo gracioso; Saga por su parte, lo toma de sus ropas.

-¿Cuál es la risa?

-Esto… ahm no termina aún, je- y le señala que mire el paisaje.

Al fondo del paisaje, se observa algo grande que está caminando lentamente. Los santos dorados se quedan helados, pues detectan que se tratan de unos seres gigantes que se están dirigiendo a ellos.

-Esto no puede estar pasando… comenta Mu respirando hondo- nos llevará más tiempo.

-Yo lo detendré- Shura se aleja de ellos y visualiza que se tratan de algunos titanes y gigantes de acero.

Todos los soldados y el resto de los santos de Atena, observan la llegada de esos seres mitológicos; algunos como Milo, maldicen la situación porque pensaban que la pelea estaba por terminar.

En el interior de la Sala del Patriarca, Atena y Shion observan todo lo que está ocurriendo. Sus caras se llenan de sorpresa al ver los nuevos participantes de la pelea. La diosa toma su báculo de Niké y sale del lugar mientras Shion, se le interpone.

-Atena es peligroso que salga. Esos seres pueden lastimarla.

-Shion, no puedo quedarme con los brazos cruzados. Mis caballeros necesitan de mi ayuda… además, Saga debe alcanzar a Kanon. No falta mucho para que Agnes se libere de Ker.

El Gran Patriarca no dice más y opta por acompañar a la diosa. Cuando ambos salen del salón, notan que los caballeros de bronce, hacen guardia para evitar que algún extraño llegue a ese punto del Santuario, pues no hay nadie custodiando las doce casas.

-¡Seiya! Chicos… ¿qué hacen aquí?- pregunta la joven diosa, mientras Seiya se revuelve el cabello un poco.

-Saori… Saga nos pidió mantenernos en este lugar.

-Tal parece que a las afueras del Santuario, han llegado otros seres además de los desertores- comenta Hyoga, observando el paisaje.

-Ker ha complicado mucho las cosas. Debo ayudarlos un poco- la chica de cabellos lilas baja las escaleras y el resto, la sigue sin decir ninguna palabra.

Shion es el único que se queda, piensa si realmente funcionará todo. Desde su interior, reza que Agnes regrese con bien, pues no quisiera ver a Saga tan inestable…

Mientras tanto, Kanon camina por los bosques. Desde unas horas atrás, el cosmos de Agnes comenzó a percibirse de forma repentina pero muy débil; probablemente se debe a que está tomando control sobre su cuerpo y, busca la forma de rechazar a Ker. El hermano menor de Saga se muestra tranquilo ante esa situación, pues confía que ella podrá salir victoriosa.

Por momentos, también percibe la energía de Ker, quien lentamente es más inestable, debido a la reacción de Agnes. El gemelo menor al igual que su hermano, desea matar definitivamente a esa diosa; no sólo por el daño que les hizo a lo largo de los años sino, por entrometerse con Agnes.

No tarda mucho en llegar a una zona cubierta de árboles, lo cual hace complicado el paso de las personas y al final, hay un área completamente desierta a excepción de la presencia de Ker, quien al parecer está esperando a los hermanos. Kanon se sorprende verla demacrada, cómo si le hiciera daño habitar en el cuerpo de la niña. La diosa sonríe para darle la bienvenida.

-Pensé tardarían más en encontrarme… je ¿qué tal me veo en el cuerpo de Agnes?

-Maldita bruja- interrumpe Kanon- has hecho demasiado daño, Agnes se librará de ti tarde o temprano y nosotros, no dejaremos nada de ti.

Ker ríe por esas palabras, lo que incita a Kanon a atacarla pero se detiene al sentir con mayor fuerza, el cosmos de su sobrina. Sabe perfectamente que, si hiere su cuerpo ella puede estar en peligro.

-Acaso… ¿recordaste lo que pasó con el señor Hades y ese caballero de Andrómeda?- Ker lo mira fijamente- si me atacas ahora, ambas moriremos.

-Pensé que ese tal Radamanthys, era detestable… pero tú, eres lo peor que nos ha pasado a Saga y a mi- Ker ríe y mueve ligeramente su mano, creando una gran ventisca que lanza a quien fue Dragón Marino en el pasado.

-Cada minuto que pasa, soy más fuerte… aunque tengo muchas dificultades para controlar mi poder…

-¡No dejaré que hieras a Kanon! ¡Sal de mi cuerpo!...no dejaré que me consumas…

… ¿Agnes?- Kanon se siente adolorido para pronunciar algo más- sonríe al escuchar esa pequeña y dulce voz, generando un mayor enojo en Ker.

-Se supone que ya estabas muerta… ¿por eso no puedo controlar bien mis poderes?- la diosa, recuerda que horas atrás, comenzó a sentir grandes punzadas en su cuerpo pues la hija de Géminis, logró liberarse del sueño eterno. Como una forma de acelerar la unión entre ambas, Ker indujo a la niña a un encanto parecido al que aplicaban sus hermanos mayores pero Agnes, logró escaparse y ahora, está buscando la manera de expulsarla de su cuerpo.

-Ese mundo que me mostraste, no es lo que quiero. Yo quiero estar con papá, Kanon y todos los del Santuario… porque pertenezco a ese mundo. Te detesto Ker, me has hecho mucho daño pero sigo de pié. Sal de mi cuerpo… ¡Ahora!

Ker siente que la cabeza le explotará. Le duele todo el cuerpo y sin darse cuenta, crea otra barrera que marchita toda la vegetación que la rodea, pues siente que la están expulsando de ese joven cuerpo. Kanon intenta acercarse de nuevo pero al ver el paisaje, se detiene pues sabe que sin una armadura de por medio, puede perecer en el intento por salvar a Agnes.

-¡Agnes! ¡Sigue luchando por expulsar a Ker!... no permitas que ella te domine ¡Eleva tu cosmos!

Al mismo tiempo, en el campo de batalla cerca de la entrada del Santuario, los dorados y algunos caballeros de bronce, están preocupados por la presencia de los nuevos enemigos: los titanes, seres monstruosos y llenos de ira, los cuales están destruyendo todo el paisaje; y las grandes figuras metálicas de guerreros, quienes aplastan y comen lo que tienen enfrente.

Fausto logra alejarse un poco de ellos, pero nota que Saga y Mu lo siguen. En ese momento, reconoce que sus armaduras son un fracaso, pues mira que sólo un mínimo porcentaje sobrevivió al ataque. Su única esperanza para salir vivo es; sin duda, el ataque de esos seres mitológicos.

-Bestias creadas por Ker… destruyan el Santuario completo ¡Ahora!- los seres siguen su camino, por lo que Shura trata de cortarlos en dos con Excálibur y al instante, éstos regresan a su forma normal.

-Se supone que esos seres, se mueren- dice Shura sin palabras. Dohko se acerca a él y, trata de analizar a los oponentes.

-Esos no son reales. Son una ilusión- responde el antiguo maestro- Shura, observa cómo estos seres absorben el ataque.

-Maestro, tiene toda la razón…pero están acabando con algunos soldados y caballeros.

-Y ese es el problema.

Aioros se les une y siguen atacando a esos seres. Intentan hacerlos pedazos pero es imposible, pues ellos terminan heridos a causa de su fuerza. El resto de los dorados se unen y se dan cuenta que están siendo rodeados por esos seres, ya que tienen la orden de acabar con los santos dorados y después, el resto del Santuario.

-Sería humillante morir por una estatua andante de metal- comenta Milo preparando su Aguja Escarlata.

-Estos seres toleran hasta el cero absoluto- Camus se muestra ligeramente preocupado.

-Mis rosas tampoco tienen un gran efecto sobre ellos- Afrodita hace aparecer algunas rosas en sus manos.

-Niños- interrumpe Dohko- esto ocurre porque no son reales. Son meras ilusiones de Ker pero los daños que están haciendo, sí son reales. Si lo notan los monstruos, por momentos, se mueven con lentitud, probablemente ella se está debilitando.

-Mmm, eso quiere decir que Agnes está buscando expulsarla de su cuerpo- comenta Death Mask pensativo, luego sonríe más animado- de ser así, esa niña es un orgullo.. Ojalá, haya funcionado nuestra ayuda.

Todos los presentes asienten. Aioros es el único que no entiende la situación como tal, por lo que busca alguna explicación y su hermano menor, acerca su oído para comentarle todos los detalles. El santo de Sagitario se sorprende de un plan que todos, menos Saga y Mu, hicieron para ayudar a la pequeña géminis.

-…yo estoy sorprendido por la fortaleza mental de ella- un niño promedio de su edad, ya hubiera perdido la batalla- comenta el joven santo.

-Fue idea de Shaka- dice Shura observando el siguiente movimiento de los monstruos- él percibió que ella estaba perdiendo la fuerza de su cosmos. Todos nosotros entendemos que Saga se perdió un tiempo, por eso vimos su otro yo,…y si Agnes muere en ese momento…

-Perdemos totalmente a Saga- Aioros termina la frase- vaya, de verdad que esa niña lo ha cambiado mucho.

-Nosotros quisimos a Kalinka-musita Afrodita mientras observa una rosa blanca- ella fue una mujer peculiar que sin importar que su amor, nunca fue correspondido como ella hubiera querido, siempre se preocupó de Saga. Ella se fue del Santuario, por esa razón; y claro, para proteger a su hija – sonríe con tranquilidad- tener a esa niña con nosotros, es como decir que su madre quiere que hagamos realidad, su último deseo.

-Aunque Saga no lo reconozca, ella pertenece aquí- Camus habla mientras trata de congelar a uno de los titanes.

Tras escuchar todo eso, Aioros se da cuenta que sin importar lo que ocurrió en el pasado, todos ellos se preocupan por su compañero Géminis. También comprende lo importante que es Agnes, para todos ellos, especialmente en aquellos santos que se relacionaron con Kalinka.

-Y Aioros, no comentes nada de eso a Saga- dice Dohko, mientras nota que todos los monstruos los tienen rodeados- al escuchar eso, Aioros asiente.

En ese momento, todos los santos dorados están rodeados por los monstruos. Saben perfectamente que ellos son el principal objetivo para después, destruir el Santuario, por lo que planean algún ataque en conjunto. Saga y Mu, son los únicos que no están ahí, pues se encuentran con Fausto.

-Si tanto desean matarme, ¿por qué no lo han hecho aún? Reconozco que esas armaduras tienen fallas graves y,..

-Una persona como tú, jamás hará una armadura real- comenta Mu, muy serio- las armaduras que tenemos nosotros o cualquiera de los que ves por aquí….contiene elementos que les dan vida propia.

-No te he matado aún, pues deseo saber algunas cosas- interviene Saga- aunque creo debes darte cuenta que sin importar las cosas en este momento, tú estás derrotado. Mis compañeros terminarán de hacerse cargo de esos monstruos pero yo… te exijo me respondas lo siguiente, ¿por qué mataste a Kalinka? ¿Qué relación guardas con ella?

Mu no se espera eso. Piensa un poco las cosas y recuerda que él llegó a la mansión Kido porque sabía que anteriormente, ahí estuvo viviendo su hija. Imagina que debió encontrar alguna información sobre ellas o bien, los actos de Fausto. También nota un detalle en el geminiano: está totalmente enojado y apretando con gran fuerza uno de sus puños, intenta contener la ira que recorre su cuerpo.

-¿Kalinka? Ah, ella y yo trabajábamos para los hombres que siempre solicitan su protección. Je, cuando se dieron cuenta que yo podía recrear esas armaduras, visitaron a la señorita Kido para financiación y ella los rechazó. Me obligaron a obtener un plano y Kalinka se enteró…nuestros jefes, ordenaron deshacerme de ella- al escuchar eso, Saga siente una gran ira y mentalmente maldice a esas personas- ellos ya no la veían útil por su hija, y porque sabían que ella los conocía a ustedes…

-… malditos…- y sin pensarlo dos veces, Saga lo golpea. Mu nota que por un instante, se transformó en su otro yo y, lo detiene.

-¡Basta Saga! No es digno de un caballero de Atena, este tipo de conductas- el geminiano se detiene en silencio.

-¿Por qué le dices eso, a una persona que mató a tantos por el mismo objetivo que tienen al día de hoy, los líderes mundiales?- comenta Fausto tocando su rostro y huele un poco a sangre- al final, robé los planos en la mansión Kido, aunque nunca imaginé que esa niña saliera viva y peor aún, es una de ustedes…- mira a Saga- si dices que esa niña, es tu hija, deberías ir por ella. No sé mucho de santos de Atena, dioses y cosas mitológicas pero… esa mujer, parece una bomba de tiempo.

Al decir eso, el hombre los hace un lado y camina un poco, mira todo el paisaje y se da cuenta que los pocos sobrevivientes de esos desertores, están huyendo mientras otros murieron a manos de los dorados o los monstruos. Toma un pedazo de armadura y la compara con las de ellos, y la tira al suelo polvoso.

-Saga, ¿Así te llamas, verdad? No te quedes aquí. Reconozco que me odias por tomar la vida de Kalinka pero, ese fue mi deber. No me arrepiento de mis pecados… solamente, me hubiera gustado vender mis creaciones al mundo, Yo pienso que seres como ustedes, no deberían ya de existir… jeje, dioses, zodiaco, qué cosas tan infantiles.

Al decir eso, de sus manos saca una pistola, tanto Saga como Mu se sorprenden e intuyen que la utilizará pero Fausto reacciona más rápido y se dispara en la cabeza. Los dorados, rodeados por los gigantes y solados de hierro, se quedan paralizados por la situación, pues perciben los cosmos de sus compañeros, llenos de sorpresa.

-Que hombre tan cobarde… ¡Fausto se disparó!- grita Shura e intenta escapar de los monstruos- ese maldito escapó… ¡Excálibur!- su brazo brilla y parte en dos, a uno de los solados pero éste, lo golpea y regresa al mismo lugar.

-¡Maldición! Nos tienen prisioneros- dice Aioria- si seguimos intentando escapar, terminaremos malheridos. Lo malo de todo esto, ese tal Fausto no era quien controlaba a estos seres.

Fausto cae al suelo y a su alrededor, se forma un charco de sangre. A pesar del disparo, todavía tiene un poco de vida, por lo que sonríe a los dorados. Mu siente repulsión por la escena, pues sabe que de este modo, el hombre se sale con la suya mientras que Saga lo mira con odio.

-Y te saliste con la tuya…

-Je, de todas formas... tú me ibas a matar, prefiero ahorrarte eso…reflexionen, a quien protegen….- la vida de Fausto, termina en ese momento. Saga golpea sus puños en el suelo y grita con todas sus fuerzas. Siente un gran coraje, pues no pudo vengar la muerte de Kalinka,

-Saga, mejor ve por Agnes... ¡Ella te necesita!- grita Mu- yo veré cómo apoyo a nuestros amigos pero este es el momento en el que tú, debes salvarla ¡Ahora!

-Mu…- tienes razón- y abre un portal dimensional para desaparecer al instante.

El carnero mira el cuerpo de Fausto, también siente un gran coraje porque detesta los humanos sin honor o que prefieren irse por la vía fácil. También le molesta que su muerte, haya generado la ira de su caballero de géminis. Se levanta y prefiere dejarlo ahí, pues no merece siquiera una sepultura.

-Ni siquiera mereces que te convierta en polvo estelar- tras decir eso, se teletransporta para ayudar a sus amigos.

No pasa mucho cuando Saga reaparece en el bosque, cierra unos instantes sus ojos para percibir alguna señal de Agnes, Kanon o Ker y percibe sus cosmos débiles. En su mente, lleva la imagen de Fausto, por lo que se aprieta sus puños con fuerza, hasta que siente una punzada en su cabeza. Su otro yo, le exige salir y lo permite….

La diosa Ker, siente un gran dolor en su cuerpo. Tal parece que Agnes está luchando para expulsarla pero la diosa, no se lo permite del todo. Kanon por su parte, se siente impotente al no poder involucrarse y sólo se le ocurre, ayudarla con su cosmos.

-¡Muere Agnes!

NO! Deja libre mi cuerpo… vete de aquí…. – la niña siente una fuerza que la reanima, al grado que su cosmos brilla con mayor intensidad.

-… estúpida humana… - y no puede soportar más el dolor, por lo que todo el lugar se ilumina, creando una explosión.

Kanon queda deslumbrado y al mismo tiempo, su cuerpo es lanzado a lo lejos y pierde el conocimiento. El santo de Géminis visualiza la explosión y corre hacia esa dirección, encontrándose con su gemelo desmayado, lo mira con frialdad para después, seguir con su camino hasta el centro de la explosión.

Los árboles de la zona, están completamente destruidos. Toda la flora está marchita y los pocos animales que estaban en la zona, perecieron por la toxicidad que despedía Ker quien ahora, es una masa púrpura con olor a muerte y a su lado, Agnes abre lentamente sus ojos. Le duele todo el cuerpo pero se sorprende verse de vuelta.

-… lo logre… ¡estoy de vuelta!- mira a Ker- te dije que te expulsaría- y siente una presencia muy poderosa y oscura, la cual la deja helada. Intenta ver a lo lejos una silueta que camina con decisión. Sus ojos se sorprenden de visualizar la armadura de Géminis, aunque termina muda al ver la personalidad oscura de su padre-… ¿Saga?

-Estúpida niña… he perdido mi cuerpo…- siente la presencia del caballero de géminis-… vaya, no pensé verte de nuevo… Ares.

Saga se detiene y sonríe como un psicópata. Se mueve a gran velocidad para atacar a Ker, quien esquiva el ataque. Ella logra recrear su propia silueta, pues al no tener cuerpo o recipiente, sólo es una masa oscura.

-Ja, eres una tonta por perder tu cuerpo… Ker. Vaya que eres repugnante por fuera y por dentro. Tú no eres digna de pronunciar mi nombre- y vuelve atacar a la diosa, partiéndola en dos con sus manos. Ella se regenera y lanza una patada al geminiano oscuro, quien simplemente se aleja un poco.

En ese momento, Agnes se levanta con dificultad aunque no sabe qué hacer, sólo busca con la mirada a Kanon. Se quita todas las partes de la armadura oscura de la diosa y corre con todas sus fuerzas en busca de su tío. Ares se le interpone para verla de arriba, hacia abajo. La pequeña de ojos azules siente un gran escalofrío al verlo.

-¿Papá?... ¿eres tú?- Ares se acerca más a ella y se arrodilla para revisarla, sin decir palara alguna.

Ares toma su mentón y su mirada rojiza, aterra a la pequeña y más, cuando observa que tiene intenciones de matarla, pues su mano está cerca de su cuello. Ambos se quedan así unos segundos, como si el otro yo de Saga, no estuviera convencido de hacerlo.

-Realmente eres sangre de mi sangre, Agnes- responde el otro yo de Saga- no puedo matar, a alguien así- tras decir eso, empuja un poco a la niña en señal que se aleje lo suficiente del campo de batalla- Kanon está unos metros más allá.

-… eh, si…- y se aleja de la zona.

Saga choca sus puños, su mirada rojiza se posa en Ker, quien sabe perfectamente que, no debe subestimar a su enemigo. Agnes mira un poco y siente que esa versión de su padre, es mucho más aterradora, a la primera vez que lo vio pelear.

-Finalmente tomaré tu vida o bueno, lo que te queda, Ker - se coloca en posición para usar una de sus técnicas más poderosas- ¡Explosión de Galaxias!

-Recuerda Saga, soy una diosa- y crea una esfera oscura para protegerse del brutal ataque del dorado.

Ares, el nombre real de la segunda personalidad de Saga, lanza su ataque y la diosa observa los planetas que intentan aplastarla. La barrera que la protege primero la protege y unos segundos después, observa cómo esta se quiebra. Ker recibe de lleno el ataque y siente como es golpeada para estrellarse en unas ramas. La segunda personalidad de Géminis corre tras ella, como si estuviera cazando a su presa.

-Eres mi presa, ahora.

Mientras tanto, en la entrada del Santuario, los dorados siguen prisioneros por los monstruos. Observan cómo otros seres, intentan acceder al lugar mientras otros caballeros, los detienen con sus habilidades, hasta que todos perciben un cosmos reconfortante y cálido.

-¡No dejaré que pasen!- grita Atena usando su báculo Niké y su cosmos logra que los monstruos se detengan, como si el tiempo se congelara en ellos. Los dorados se muestran contentos al ver que su diosa, los salvó.

-¡Atena! Estamos honrados que nos haya salvado…-grita Aioros y todos se mueven de la zona para posicionarse en las escaleras, pues todos deben proteger la entrada principal del Santuario.

-Yo puedo mantener paralizados a estos monstruos… sólo espero que Saga y Kanon, terminen con todo esto- Shion se acerca a ella y le extraña que la diosa, les encomiende esa misión.

-¿Está segura? Ellos de alguna forma acabarán directamente con un dios… podrían tener problemas en el futuro.

-No lo creo Shion, Ker es ya todo menos una diosa, al grado que puedo imaginar a mi padre, el Dios Zeus, castigándola eternamente.

De esa forma, por medio de sus cosmos, mantienen activa la barrera protectora del Santuario mientras Atena, usa su poder para mantener paralizados a los monstruos, pues cualquiera de ellos que logre entrar, será la perdición de ese mundo especial.

Mu llega con ellos en ese momento, por lo que Shura y Arios se le acercan para saber lo que pasó. Los presentes se quedan helados al ver su rostro sin gesto alguno, Aldebarán y Shaka corren para saludarlo y perciben que está muy enojado.

-Amigo Mu, ¿qué paso?- pregunta el toro de la segunda casa del zodiaco.

-Ese Fausto… no tuvo el valor de enfrentarse a Saga y prefirió matarse…- y sus puños se estrellan en el suelo, creando un gran hoyo- tenía el deseo de despedazar su cuerpo, para que sintiera el dolor que ha generado a Saga y su hija…y- siente la mano de Shura en su hombro.

-Te entiendo, Mu. A mí me hubiera gustado lo mismo pero, terminó por ser un hombre cobarde y sin honor.

-Ahora sólo queda esperar que Saga regrese con Kanon y Agnes, ¿verdad?- pregunta Sagitario al carnero, quien asiente y preparara un muro gigante de cristal.

-Mu, al menos ese hombre ya está muerto y no se acercará de nuevo a Agnes- comenta Aldebarán, tratando de calmar a su amigo.

El resto de los dorados, prefieren mantener su posición aunque en el fondo, esperan el regreso de su compañero con la pequeña Agnes.

La pequeña géminis finalmente encuentra a un Kanon inconsciente. No puede evitar derramar algunas lágrimas, pues se siente un poco culpable de verlo en ese estado, sabe que pelear sin ninguna clase de armadura, las probabilidades de salir herido son muy altas.

-¡Tío Kanon! ¡No te mueras, por favor!- y lo agita un poco- No me dejes sola...

-… eres, demasiado… ruidosa… Agnes.

Kanon lentamente abre sus ojos y observa a una pequeña llorando por su bienestar. La niña no duda en abrazar al gemelo menor, quien se siente extraño por ese gesto de cariño, algo que sólo pasaba cuando él y Saga, fueron jóvenes. Al inicio tiene la intención de alejarla de su persona pero siente algo especial y, abraza efusivamente a quien llama su sobrina.

-¡Buaa, Kanon! ¡Gracias por ayudarme! Estás herido, debo revi…- pero su tío, no deja que se mueva. La abraza dándole a entender que estaba muy preocupado por ella. La niña de nuevo lo abraza y se quedan así, unos segundos.

Kanon se separa de ella y de sus ropas saca un pañuelo con el cual, limpia el rostro lloroso de la niña y después, le regala una sonrisa.

-Eres demasiado ruidosa cuando lloras y duermes- esas palabras hacen sonrojarla, y el gemelo menor se gana que ella, estire sus mejillas en señal de molestia.

-Soy una dama, esas cosas no se dicen- Kanon no evita reírse de la situación, y logra levantarse.

-Mejor veamos a Saga, ¿sigue peleando con Ker?- la niña asiente y decide cargarla como si fuera un costal de papas, para regresar a la zona donde estaba la diosa.

No tardan mucho en llegar y ambos se sorprenden de ver cómo Saga pelea con Ker. La velocidad de los movimientos de ambos, es casi imperceptible; Agnes sólo ve dos ráfagas moviéndose de un lado a otro, mientras Kanon apenas visualiza los rostros de ambos y se queda helado al ver que su hermano es la personalidad oscura.

-Mira Ares… tienes visitas- dice Ker.

-¡No quiero estorbos! ¡Otra dimensión!- y lanza el ataque hacia su hija y hermano, quien este último, salta y carga a la niña para evadirlo.

-¡Estúpido Saga! – Grita Kanon- vengo a ayudar y así me recibes…- Ares queda enfrente de él y voltea a verlo.

-Si quieres ser útil, vete con la niña.

Y Saga crea una barrera para evitar el ataque de Ker. Ambos saltan y siguen peleando hasta que la diosa, logra herir al geminiano, quien se estrella con el suelo. Tanto Kanon como Agnes, corren para socorrerlo.

El santo dorado se queda sin conocimiento, pero les sorprende ver que regresó a la normalidad. Kanon choca sus puños, en señal que tomará el lugar de Saga para acabar, definitivamente con esa diosa.

.Agnes, cuida a tu padre. Yo acabaré con ella.

-Vaya, que tierno… amor de hermanos, ja, ja, ja- y hace aparecer sus lémures, quienes atacan a Kanon- estás loco, no tienes ninguna armadura.

-Pues no, nunca fui digno de ser caballero de Atena, pero puedo igualar o mejorar las habilidades de Géminis ¡Explosión de Galaxias!

El ataque del geminiano menor, logra golpear por completo a Ker, quien a pesar de perder la concentración, ella regresa a su estado original, gritando de dolor porque el golpe de miles de planetas es demasiado fuerte. No tardó mucho en recrear de nuevo su verdadera silueta y su brazo se transforma en una guadaña gigante, la cual usa para herir a Kanon.

-No creo que todos aguanten tanto tiempo, en el Santuario… Si siguen así, sus cosmos se debilitarán, y mis monstruos los matarán a cada uno de ellos- dice la diosa en tono burlón.

-¡Ellos son muy fuertes y tienen el apoyo de Atena! Bruja fea…- grita Agnes, teniendo en sus brazos a un Saga inconsciente.

Ker se molesta por ese comentario y se lanza al ataque con el objetivo de acabar con ella, pero se detiene al ver una barrera que Agnes crea con su cosmos.

-¡Maldita niña, te crees muy fuerte…!

-A mi no me vuelves a tocar- pero olvida que en las últimas horas, usó mucha energía y se siente mareada, pues se da cuenta que está algo débil y, la barrera se destruye. Ker aprovecha la situación para cortarle la cabeza.

-¡Muere Agnes!

La niña no puede moverse y cierra sus ojos, cual va siendo su sorpresa que Kanon recibe el ataque, por lo que la guadaña atraviesa su cuerpo. El hermano de Saga escupe sangre, y cae muy malherido al suelo.

-.-.-

¡Hola a todos, espero estén bien y siguiendo las medidas de sana distancia para evitar el coronavirus!

Finalmente llegamos a la parte final de esta historia. Agnes y Saga han pasado por demasiadas cosas y ahora, están en una pelea que puede marcar el resto de sus vidas. Ker ha llegado a un nivel donde no le importa perder su recipiente, pues está obsesionada en terminar con los gemelos mientras que Kanon, está gravemente herido. Al mismo tiempo, el Santuario está soportando el ataque de los monstruos y al parecer, Fausto tomó una decisión apresurada.

¿Qué pasará? ¿Saga logrará derrotar a Ker? ¿cuál será el destino final de Agnes? ¿cuál es el futuro que le depara al Santuario? Esto y mucho más en el final de esta historia.

Puff, mi cabeza está que explota de muchas emociones. Estoy feliz de anunciar que estamos a un capítulo y el epílogo del final "Flor del Zodiaco". Ha sido una historia que la considero como una montaña rusa porque dejé de escribir por muchos años y, no negaré que tuve muchas dificultades para agarrar práctica.

No sé ustedes, yo le agarré mucho cariño a la pequeña Agnes y será un poco triste tener que decirle adiós…al menos en esta historia, porque estoy pensando muy seriamente en la segunda parte donde ella ha crecido y tendrá que lidiar con su propio destino y, la herencia de Saga.

A pesar que menciono que la siguiente semana, es el capítulo final de esta historia, yo siempre manejo un epílogo, donde concluyo detalles que no coloqué en otros capítulos pero son importantes. En otras palabras, solo faltan 2 publicaciones más y esta historia llega a su fin.

Gracias a todos por acercarse a esta historia. Sé que al inicio, a muchos no les gustó pero sé que con el tiempo, muchos han seguido las aventuras de Agnes y Saga y bueno, me emociona mucho saber que su historia, llegará a su fin.

Yo espero subir el capítulo entre viernes y sábado.

Con cariño,

Bunny Saito