Capítulo 21: Una flor y un destino
-¡Kanon! ¡Noooo!-su tío tiene una gran herida en su abdomen, y sus manos se manchan de sangre.
-Maldita… Ker, primero muerto… a que toques con… con tus sucias manos a esta niña…- mira a su sobrina- despierta… despierta a Saga, el idiota de mi hermano, no puede seguir… dur… durmiendo.
La niña hace caso y mueve con todas sus fuerzas a su padre, quien lentamente abre sus ojos y se sorprende de ver a su hija. Sus labios intentan formar una sonrisa, pero no puede evitar las lágrimas para abrazar a su pequeña.
-¡Agnes, estás de regreso! Mi pequeña…. Mi pequeña hija…- Agnes se sonroja y lo abraza de forma efusiva.
-¡Papá! Kanon está muy herido… debes terminar con esa mujer…- la pequeña niña le señala que su gemelo menor, está malherido.
-Vaya, mi hermano es un verdadero suicida; pelea sin una armadura y, aun así, te protege- revuelve el cabello de su hija- quédate aquí, terminaré con ella pronto.
La diosa se vuelve a reír del momento familiar que está presenciando. Saga se truena las manos y su cuello, pues logró dormir de nuevo a su otra personalidad para dar fin, a esa pelea con Ker. El santo dorado de Géminis, cierra sus ojos para concentrar todo su cosmos, por lo que su cuerpo es rodeado por una energía dorada. Junta sus manos para liberar su poder, formando una esfera de energía que lentamente crece.
-Maldita Ker, ya estoy cansado de ti… has causado tantos problemas a todos los usuarios de la armadura de géminis y yo, seré quien te acabe. No debiste meterte con mi hija, con Atena y con todas las personas que hacen el bien ¡Arde cosmos! ¡Explosión de Galaxias!
El ataque de Saga, es gigantesco. La diosa Ker apenas puede visualizar el mismo e intenta escapar del lugar. No puede hacer mucho y recibe el ataque de forma directa, por lo que siente cómo su cuerpo se destruye, aunque logra concentrar sus últimas energías para crear una puerta dimensional la cual, genera una gran ventisca que se jala todo a su paso.
-… aún no terminas de… matarme, je…- Ker lo mira con odio, pero sonríe al ver que la ventisca jala el pequeño cuerpo de Agnes.
-¡Saga…! ¡Papá, ayúdame!- y por tratar de proteger a Kanon, la ventisca la succiona y es prisionera a manos de Ker.
-¡No puede ser! ¡Agnes!- y antes que se cierre la puerta dimensional, entra.
La diosa junto con Agnes y Saga, desaparecen por completo. Kanon yace en el suelo y al abrir sus ojos, nota su ausencia. Logra percibir sus cosmos muy lejos, toca su herida y se da cuenta que está perdiendo mucha sangre, por lo que trata de dar aviso al resto de los dorados para que alguien, lo busque.
En el Santuario, Mu reacciona al percibir el momento en el que Saga desaparece, siente un vuelco en el corazón aunque también percibe la llamada de auxilio de Kanon. El resto nota que el carnero corre y Shura lo sigue, pues piensa que puede apoyarlo.
Saori se siente débil, pero se da cuenta que los monstruos lentamente están desapareciendo y eso, le levanta el ánimo, al igual que el resto de los santos. Los dorados ven que los monstruos se hacen polvo.
-Eso… eso quiere decir que Ker, ¿está muerta?-pregunta Aioros pensativo.
-Más bien, está débil- responde Death Mask- lo malo es que no percibo el cosmos de Saga, mucho menos el de… Agnes.
-Mu y Shura se fueron de aquí- comenta Aioria con rostro preocupante- Kanon está muy herido pero ellos, no están.
Todos temen que les haya pasado algo, aunque en el fondo confían que su compañero junto con Agnes, regresarán sanos y salvos. Saori se les acerca con un rostro débil y cansado; a pasar de ello, está más tranquila al saber que el Santuario ya no está en peligro. En adelante, deben esperar el regreso de Géminis y Agnes.
-Sé que Saga y su hija, estarán bien- junta sus manos para rezar y usar su cosmos, como un guía para el regreso seguro de su caballero y, la pequeña.
Al mismo tiempo en un lugar completamente oscuro, Saga busca desesperadamente a su hija. Intenta encontrarla buscando algún rastro de su esencia pero es complicado, pues ella ha usado demasiada energía.
-¿Dónde estoy? ¡Agnes! ¿Agnes, dónde estás? ¡AGNES!
-Mira Agnes, tu papi te está buscando- lentamente aparecen Ker y una de sus manos, tiene forma de espada la cual, amenaza a la niña con acabar su vida- estamos en una especie de hoyo negro. Aquí es un suicidio, si desean escapar.
-Deja libre a Agnes. Ya te vengaste de mí, usándola de recipiente. Nos arruinaste la vida tanto a Kanon como a mí... ¿sabes qué es lo peor? por tu venganza sin sentido, ya perdiste tu cuerpo real. Reconoce que perdiste a tus hermanos, Hades y todo el inframundo…
-¡Cállate! ¡Cállate Saga! Al único que quiero, es a ti... –la diosa solloza, aunque sus lágrimas se pierden en la oscuridad- siempre te he deseado. De todas mis víctimas… tú eras el mejor, un caballero de Atena tan honorable, bondadoso y admirado como si se tratara de un dios- hiere ligeramente el cuello de la niña, quien cierra los ojos para no ver- y ahora, no eres nada de eso…
-Qué tonterías dices, Ker. Jamás le juraría lealtad a ningún ser divino que no sea Atena; y si eso pasara, no sería alguien tan detestable como tú. Hoy tengo razones más fuertes, para seguir peleando por la justica y Atena… - la mira con total frialdad.
-¡Estúpido humano! - y hiere con su espada, el pecho de Saga.
-¡Papá!- la niña trata de escapar, pero la diosa no se lo permite- Agnes grita con todas sus fuerzas porque no soportaría ver sin vida, a su padre.
El dorado de Géminis siente un gran dolor, pero la herida no es grave. Su armadura de alguna forma, evita que el daño sea tan grave como la que recibió su hermano. Tose sangre y no le importa, se limpia con su mano y decide usar su técnica máxima, para acabar de una vez con todo.
-Papá… ¡suéltame Ker!- y el cosmos de la niña brilla, dejando ciega a la diosa, logrando escapar. Ella abraza una vez más a Saga, quien la mantiene así unos segundos y luego le dice que se quede detrás de él.
-Agnes- voltea a verla y hace aparecer su casco- escucha con atención, no tenemos muchas probabilidades de salir ambos con vida. Este lugar es una especie de hoyo negro… haré todo lo que esté a mi alcance para escapar juntos sino, al menos quiero que tú regreses viva al Santuario. Si algo me pasa, la armadura te protegerá - y con mucho cuidado, le coloca su casco dorado- vaya, te verías hermosa con la armadura completa.
La niña no sabe cómo responder, su padre le está diciendo lo que podrían ser sus últimas palabras y eso, le genera terror. Intenta abrazarlo pero él, con suma seriedad no se lo permite, por que le da la espalda.
-Este será mi último ataque. Contiene lo que queda de mi cosmos, suficiente para hacerte polvo estelar, Ker- el caballero de Géminis toma un poco de aire para concentrar su poder. Todo su cuerpo brilla- me hubiera gustado ver crecer a mi hija… si no se puede como caballero, al menos busque convertirse en una dama elegante y educada.
-Papá, no digas eso… por favor…
-Bien, así será- la diosa se prepara para atacar.
-Lo siento, Agnes… ¡Explosión de Galaxias!- y de sus manos, aparece una gran esfera de energía la cual, se transforma en miles de planetas que golpean a la diosa.
En ese momento, Saga voltea para ver por última vez a Agnes, ella observa que sonríe con ternura y unas lágrimas salen de sus ojos. La pequeña no quiere que sea la última vez, por lo que piensa en cómo ayudarlo. Desde su interior, una fuerza desconocida le grita que lo apoye con su cosmos. Se siente más fuerte y lo abraza por la espalda; como si se aferrara a él, dejando desconcertado al santo de Géminis.
-Agnes… ¿qué haces?...
-Quiero, quiero ayudarte…- la mirada de la pequeña muestra mucha valentía y determinación. Cierra sus ojos y se concentra-… arde cosmos.
El pequeño cuerpo de Agnes, brilla con gran fuerza y la explosión de galaxias se intensifica de tal forma que Ker, no puede esquivarlo o detenerlo. La diosa siente todo el poder hiriendo su cuerpo, la masa oscura pierde la forma de su silueta mientras grita de dolor. Tanto Saga como Agnes, piensan que la están destruyendo pero, se sorprenden de ver que la joven diosa, con mucho esfuerzo, detiene el ataque aunque descubren que está prácticamente deforme..
-No es suficiente ¡Arde cosmos!- grita Saga para elevar el ataque mientras su hija, se mantiene concentrada.
-Soy una diosa… un ser como tú,... no puede…- y al fondo del lugar, ella observa un aura dorada la cual, envuelve a Géminis y su hija. Rápidamente toma la forma de Atena, quien había enviado una parte de su poder para ayudarlos a exterminar a la hermana de Hypnos y Tanathos.
El caballero de la tercera casa y su pequeña hija, perciben esa energía poderosa pero muy cálida y reconfortante, como si una amorosa madre los abrazara. Atena les ayuda y el ataque es tan fuerte que, Ker no puede escapar y siente como su cuerpo se desintegra en medio de la nada.
Ambos observan cómo Ker, desaparece del lugar. La diosa se convierte en polvo estelar, aunque genera una explosión la cual, obliga a Saga a proteger a su hija con su cuerpo. En ese mismo instante, abre un portal dimensional para alejarse de la zona y evitar ser absorbidos. Ambos logran escapar a tiempo.
-Gracias Atena… por ayudarnos- es lo último que pronuncia Saga, antes de cerrar sus ojos y dejar que el portal, los lleve de regreso al Santuario.
-Nunca me dejes sola, papá… gracias Atena- musita la pequeña antes de perder el conocimiento.
Padre e hija viajan en el portal. Él la protege con su cuerpo mientras ella, lo abraza aferrada y con el casco puesto.
-Papá… ¿acaso morimos?-piensa la pequeña.
-No sé Agnes, pero estamos juntos. Logramos salir a tiempo de ese agujero negro…
-Ya no siento mi cuerpo,…sólo mi alma más ligera y tranquila ¿así se siente la muerte?
-No mi pequeña. Cuando mueres, todo es negro, silencioso y duermes por toda la eternidad.
No pasa mucho tiempo cuando el portal desaparece y ambos, se encuentran en lo más alto del cielo pues al parecer, el poder de Saga es demasiado débil. Debido a eso, el gemelo no terminar el trayecto para llegar al Santuario. Ambos caen al mar a toda velocidad, sin importarles si viven o mueren sólo no desean separarse de nuevo…
Al caer al mar y por la fuerza del impacto, ambos se separan y poco a poco se hunden en el océano profundo. Sus respiraciones comienzan a detenerse, hasta que una hermosa mujer de cabellos rubios y una colorida armadura roja, toma en sus brazos a la pequeña Agnes, mientras un guardia marino toma al caballero de Géminis. Agnes abre los ojos ligeramente, sólo alcanza a ver a la dama sirena para después, desmayarse de nuevo…
La sirena y el guardia marino, llegan a la playa para dejarlos a salvo. Los seres misteriosos sonríen al notar que los rescatados, son muy parecidos. No pierden el tiempo en revisar su estado de salud; y al notar que están respirando, se alejan de ellos.
Tanto la sirena como el guardia, desaparecen en el océano y no tarda mucho en que Agnes recupera el conocimiento. Su cuerpo siente el aire fresco de la playa, una brisa y el olor al mar, despiertan sus sentidos uno a uno hasta que reacciona asustada. Se queda helada al verse en la playa y a su lado, Saga intentando despertar.
-¡Papá! ¡Estamos vivos!- la niña sacude a su padre, quien escupe un poco de agua para después incorporarse.
-Es verdad, lo logramos…con ayuda de Atena- mira a la pequeña Agnes- derrotamos… a Ker…-pero comienza a toser sangre. El geminiano recuerda que la diosa logró herirlo, y siente todas sus fuerzas disminuir- Agnes… estaré bien…- y pierde de nuevo el conocimiento. Su hija se asusta y mueve a su padre para tratar de despertarlo.
-¡Saga! ¡No te duermas! ¡Estarás bien!
Mu y Shura llegan a la playa, se sorprenden de ver a los dos a la orilla del mar. Corren para socorrerlos; Agnes parece en shock mientras que Saga, completamente inconsciente. El carnero abraza a la pequeña y con su poder, hace que duerma un poco. Shura revisa si ella está bien aunque se espanta de ver la herida de su compañero géminis.
-Debemos llevarlos rápido- comenta Mu- Agnes no se ve tan mal pero Saga… está mal herido.
-Tienes razón, deben ser atendidos pronto.
El carnero se lleva a todos por medio de la teletransportación y los gemelos son atendidos rápidamente, porque tienen heridas severas. El resto de sus compañeros están preocupados pues saben que las lesiones ocasionadas por los dioses, suelen tardar en sanar o bien, dejan graves consecuencias. En el caso de Agnes, ella tiene mínimas heridas y necesita descansar lo necesario para recuperar sus fuerzas. Shura se ofrece en cuidar de la pequeña mientras que Mu y Kiki, están al pendiente de Saga y su hermano.
Cuando los caballeros regresaron al Santuario con Saga y Agnes, todos se sorprenden y emocionan de verlos bien, aunque la alegría se esfuma al ver la gravedad de la herida de Géminis. Ambos gemelos fueron heridos pero el mayor, estaba peor. Saori pide que sean llevados inmediatamente al hospital. En la pequeña observan un fuerte desgaste en su fuerza pues al parecer, a pesar de estar muy debilitada, no le importó usar sus energías durante la batalla.
Las primeras horas fueron críticas, pues el estado de los gemelos por momentos empeoraba, aunque al final lograron estabilizarlos y lentamente comienzan a recuperarse. Agnes por su lado, simplemente se queda dormida varios días, hasta que una tarde abre sus ojos y se sorprende encontrarse en un lugar completamente desconocido.
La hija de Saga despierta en una cómoda cama, la cual se encuentra en una habitación simple y con pocos muebles. Se siente espantada porque es un lugar desconocido, por lo que intenta averiguar. Le duele un poco su cuerpo, pues recuerda que junto con su padre, escaparon apenas con vida. Camina un poco para verse en el espejo y nota que lleva puesto un hermoso camisón blanco con holanes y detalles de flores bordadas; se sonroja al pensar, cómo fue que lo está vistiendo. Su mirada se pierde, hasta que se queda helada al ver una pequeña marca cerca de su pecho.
-¿Qué es esto?
La marca brilla por unos instantes y siente que le quema un poco. Piensa que posiblemente, sea una consecuencia de tener a Ker en su cuerpo, tanto tiempo. Cree que lo mejor, sea preguntar a su papá o bien a la propia Atena.
Escucha la puerta abrirse y de inmediato, se abotona el camisón y se sorprende de ver a Shura con una mujer que al parecer, es una enfermera del Santuario. El santo de capricornio sonríe al verla despierta y de pie.
-Hasta que despiertas, pequeña Agnes. Llego en buen momento para que revisen tu estado.
-¿Eh?... ¿Dónde estoy? ¿Y papá? ¿Kanon?- Shura no puede evitar soltar una carcajada por la reacción de la niña aunque en el fondo, entiende que tiene muchas dudas.
-Veamos… en esta ocasión eres mi invitada de honor. Estás en la casa de Capricornio- y hace una inclinación a modo de bienvenida- estás aquí para que puedas recuperarte con calma y sobretodo, yo pueda estar al pendiente de tu total recuperación, pues tus heridas fueron mínimas a diferencia de tu padre y Kanon.
-¿Qué?- y se acerca al dorado, quien se desconcierta por su reacción- ¿Están vivos? ¿Dónde puedo verlos? Papá… papá me prometió que nunca me dejará sola… y… y
-Ellos están en el hospital, recuperándose. No te lo negaré y prefiero ser honesto contigo, su estado era muy delicado. Las heridas generadas por los dioses o cualquier entidad divina, son las más complejas en sanar, especialmente si hubo mucho odio de por medio- la mira fijamente- debido a eso, y todos han estado ocupados en terminar de restaurar el Santuario, yo me ofrecí en cuidarte pues no podías estar sola.
La niña siente un vuelco en su estómago al saber que su padre y Kanon, estaban malheridos pero escuchar a Shura, le devolvió los ánimos pues tenía miedo de saber malas noticias. Se lanza a él y lo abraza. El dorado se siente extraño, aunque prefiere acariciar ligeramente su cabellera.
¿Y Mu?... yo pensé que él…
-El está cuidando a tu padre y Kanon, pero todos los días viene de visita para saber tu estado- al decir eso, ella se queda extrañada, pues desconoce que ha estado durmiendo por varios días.
-Ahm ¿días?
-Has estado durmiendo una semana completa- se toca su cabeza- comenzaba ya a preocuparme, pues a pesar que no necesitabas estar en el hospital, no dabas señales- tose un poco para romper el momento incómodo- por eso está aquí la enfermera.
La enfermera la saluda con una pequeña reverencia, y le pide al dorado que se retire de la habitación para revisarla con calma y en total privacidad. Le toma los signos vitales y revisa si su salud en general, está estable. Agnes evita que le vean esa marca, por lo que la señora le extraña su reacción aunque decide que lo mejor es mantenerse en silencio.
No pasa mucho cuando ella sale de la habitación, y Shura la encamina hacia la salida de la casa zodiacal, mientras le pregunta sobre su estado de salud.
-¿Y bien? ¿Está mucho mejor?
-Señor Shura, la señorita está mucho mejor. Ya se puede incorporar a sus actividades cotidianas aunque al parecer, ya se dio cuenta de la extraña marca que le detectaron, hace una semana.
-Lo sé, prefiero que ella misma lo investigue… aunque era de esperarse, por todo lo que pasó- la enfermera sonríe un poco.
-Un niño promedio de su edad, no hubiera soportado ese desgaste de energía tan fuerte. Tiene una hija muy especial, no la descuide. Regreso en tres días para revisarla de nuevo.
Cuando escucha la palabra "padre", se petrifica y al mismo tiempo se ruboriza. Siente algo de vergüenza por la confusión aunque en el fondo, se ha tomado muy en serio el papel "padre sustituto", pues en todo momento ha estado al pendiente y mucho se debe, al profundo amor que siempre ha sentido por Kalinka. Por otro lado, siente escalofríos de pensar cómo reaccionaría Saga ante esa confusión; se imagina al santo de Géminis, enviándolo a otra dimensión.
-Vaya, agradezco a los dioses que él esté en el hospital- tras decir eso, regresa al interior de su casa para ver a la pequeña- dime, ¿tienes hambre?
La niña lo observa en silencio, hasta que se escucha el ruido de su estómago crujir, avergonzando por completo a la hija de Géminis. Shura no puede evitar sonreír y le indica que espere un poco en lo que prepara algo para ambos, aunque ella pregunta un poco sonrojada.
-Ahm yo…tío Shura, ¿podría cambiarme de ropa o algo asi? Ahm, papá siempre me dice que debo verme arreglada en la mesa… y… bueno yo…
-Vaya, Saga y sus manías…yo, bueno- se siente un poco apenado, aunque en el fondo se siente realizado que ella le diga tío- no hay ropa de niña aquí, aunque puedo pedir a alguien que pase por tu ropa.
En ese momento, el santo le pide a un sirviente que visite la casa de Géminis y tome algo de ropa la cual, previamente se había preparado para alguna ocasión de emergencia que se necesitara. El sirviente hace una inclinación y sale rápido de lugar, dejándolos solos.
-Gracias…
-Si te quieres sentir mejor, toma un baño- el santo dorado se aleja de ella para entrar a la cocina. La niña le toma la idea y piensa que eso la hará sentirse mejor.
El baño es grande, como si fuera una piscina y se toma el tiempo para relajarse un poco. Observa por la ventana el tranquilo y hermoso atardecer, pensando si su padre y tío, están bien. Recuerda algunos momentos del ataque final contra Ker y, siente un ligero ardor en la marca cerca de su pecho. Piensa que todo terminó y las cosas, serán mejores… también recuerda que falta muy poco para tener una decisión sobre su futuro en el Santuario.
Al salir del baño, nota que hay una maleta con sus pertenencias. La abre para ver qué se puede poner y encuentra algo cómodo.
No pasa mucho cuando ella camina por el pasillo principal, pensando que la casa de Shura es fresca y muy tranquila. Desde que llegó al Santuario descubrió que cada casa, tiene su propia personalidad pues refleja perfectamente, a cada uno de los santos de Atena. Mira desde la entrada de la cocina, al dorado muy concentrado cortando vegetales y al mismo tiempo cocinando algo. Ella no sabe que él es un habilidoso cocinero, especialmente en la gastronomía de su natal España. Se retira del lugar y se sienta en el comedor.
Tiempo después, los sirvientes aparecen para preparar la mesa y después, sale Shura con los alimentos. Agnes se sorprende al momento que son colocados en la mesa y él, hace una reverencia para invitarla a cenar.
-Señorita Agnes, la cena está lista.
La niña sonríe y se sienta rápido. Le sorprende que en poco tiempo, el hombre de rasgos españoles preparó una gran cantidad de alimentos: gazpacho, pollo, tortilla española, entre otras cosas.
-Muchas gracias tío, Shura…
-Sería un honor que lo disfrutes- al decir eso, la pequeña prueba el gazpacho y se sorprende por su sabor. Nota que todo lo que está en la mesa, es realmente delicioso. El dorado también toma sus alimentos pero se distrae de ver a la pequeña comer, como si no lo hiciera en mucho tiempo. Sonríe un poco nervioso pero comprende que ha pasado por tantas cosas y, es normal que ella quiera recuperarse por completo.
-Esto… es delicioso…-dice la pequeña- ¿me enseñarías a preparar esto, ahm… gazpacho? Me gusta cocinar y quiero preparar algo así para papá y Kanon- lo mira sonriendo- me encantaría visitarlos mañana.
-Claro, te vendrá bien que tomes aire fresco. La enfermera me dijo que ya puedes hacer tus actividades normales aunque… creo que tendrás que quedarte aquí, un poco más. Creo que será así hasta que Saga y su hermano, salgan del hospital- la niña se sorprende un poco y en el fondo, se siente feliz que todos se preocupen por ella.
-Gracias… tampoco quiero causar molestias, mucho menos quiero estar sola- su mirada cambia por completo, dejando extrañado a Capricornio.
-¿Por qué esa cara?
-Yo,... perdón. Pasé por muchas cosas, no quiero pensar que esto es un sueño- y se sorprende al sentir cómo Shura la abraza, como si la protegiera de los malos pensamientos.
-Esto es real. Puedes estar tranquila- Agnes no puede evitar llorar. Tal parece había evitado hacerlo, y ya no puede ocultarlo más. Shura se siente algo incómodo aunque prefiere que ella se desahogue; intenta pensar que siendo tan pequeña, ha pasado por demasiadas cosas.
Ambos se quedan así, hasta que escuchan unos murmullos de dos personas que no hacen caso a las palabras de los sirvientes y, ven a Shura reconfortando a una Agnes, llorando. El santo de Capricornio mira a Milo y Camus, mientras los maldice por romper ese momento.
-Buenas noches Shura, disculpa por nuestra visita repentina- saluda Camus- Milo insistió en pasar a visitarlos…- la mira- señorita Agnes, me alegra verte recuperada.
-… descuiden, saben que son bienvenidos- responde el dorado, tratando de ser amable. Al separarse de Agnes, siente una ráfaga que pasa de su lado y abraza con mucho cuidado a la pequeña.
-¡Agnes! Ya estás despierta, ¡soy tan feliz! Todos estábamos preocupados por tu bienestar- la niña se siente un poco sofocada, por lo que Milo se apena y la deja en paz.
-Tío Milo, tío Camus… ¡Me alegra mucho verlos!
-Nosotros estamos más tranquilos de verte despierta o bueno, que Shura fuera digno de cuidarte- comenta Milo mientras se sienta en la mesa y observa la cena- comida española…mm que delicia
-¿Cómo te sientes?- pregunta el caballero del hielo.
-Mucho mejor, la verdad me han cuidado muy bien. Ya extrañaba estar en el Santuario…
-¡Je! cuando uno se acostumbra al Santuario, nadie se quiere ir jamás- Afrodita y Death Mask aparecen de pronto; Shura se muestra más incómodo, pues quería una noche tranquila y ahora, tiene toda una reunión.
-Buenas…- saluda Death Mask- veo que la pequeña bella durmiente ya despertó. Hola Agnes bienvenida de nuevo al Santuario, tu casa.
Afrodita le regala a la niña, un ramo de flores por lo que ella se sonroja y le agradece con un beso en su mejilla. El hombre de la última casa zodiacal sonríe muy divertido, por el gesto.
-Agnes, nos alivia saber que estás despierta porque tu padre y tío ya están conscientes desde hace dos días. Ambos han preguntado por ti- comenta el cangrejo nervioso- y bueno, si Saga se enteraba que seguías sin conocimiento, destruye todo para buscarte…jejeje.
-Ese par no cambia. El hecho que compartan habitación, los hace insoportables- comenta Milo al recordar las miradas asesinas de ambos, cuando se enteraron que la pequeña está al cuidado de Shura- ellos jamás entenderán que él, era el más adecuado… pues todos hemos tenido que trabajar mucho, para la restauración del Santuario.
-Bueno, no hay que olvidar que Saga es un celoso psicópata, insoportable doble cara, jejejejeje- rie el cangrejo mientras el resto, sigue la broma.
El pobre Shura quería tener una cena tranquila, ahora tiene una reunión de compañeros de batallas. Agnes nota esa incomodidad, por lo que trata de hacer ameno el momento, ya que ellos llegaron ahí para verla y saludarla…
-Agnes, creo que a tu padre le encantará verte. Si ya te sientes perfectamente bien, le gustará que lo visites mañana - suspira imaginando algo- Je, estando mal heridos y todo, se preocupan siempre por ti. Ya me estoy imaginando cuando seas más adulta, y se enteren que un maravilloso hombre te esté cortejando- Afrodita imagina ese momento el cual, se quiebra al ver la mirada asesina de todos los presentes.
-Hum, ese tipejo tendrá que pasar por mi aguja escarlata para saber si es digno- responde Milo con frialdad.
-Yo lo guardo en un ataúd de cristal- Camus responde sin expresión alguna.
-De mi parte, es hacerlo pedazos con Excálibur- Shura aborrece pensar en eso.
-Ahm… no sé. Primero lo invito una noche de cervezas y si me cae bien, lo dejo vivir pero si tiene malas intenciones, pues lo mando directo al Yomotsu, jejeje- responde divertido el caballero de Cáncer.
La pequeña Agnes ríe con nerviosismo, pues debe reconocer que todos ellos son muy especiales. En el fondo agradece estar rodeada de personas que la quieren mucho, piensa que mamá debe estar muy tranquila porque ya no está sola.
Unas horas después de la reunión, todos se retiran y finalmente, dejan solo Shura con Agnes. Ella observa cómo él suspira por su salida, por lo que no duda en reír.
-No te gustan mucho las reuniones, ¿verdad?
-… no es eso. Ellos han visitado esta casa, todos los días, desde que estás aquí y… pues, son demasiado ruidosos.
Shura se deja caer en una silla y prefiere tener, su mente en blanco hasta que Agnes le habla.
-¿Es verdad que querías mucho a mamá? Tú la ayudaste a escapar del peligro y, la acompañaste mientras nacía?
El santo dorado se queda helado por la pregunta, pues desconoce cómo sabe de ese detalle. Agnes lo mira con mucha curiosidad, de tal forma que, se sonroja.
-Yo… sí. Le tenía mucho afecto a tu mamá. Fue una persona especial y juré protegerla, hasta que ella saliera del Santuario. Ella estaba sola cuando te dio a luz, yo logré verla un rato…- suspira mientras recuerda esos últimos momentos que vio a Kalinka, pues después tuvo la intención de buscarla pero jamás, logró saber de ella.
Shura siente un nudo en la garganta, pues antes que se ofreciera para cuidar de Agnes, él se mostraba muy enojado por la forma en la que Fausto terminó con su vida. Recuerda que tuvo una plática con Aioros:
A la salida del hospital, Aioros esperaba a Shura pues todos estaban pensando quién se haría cargo de Agnes. El santo de Sagitario se lo lleva a un lugar un poco alejado, pues considera importante hablar con él. Capricornio al inicio está desconcertado, después presta atención:
-Shura,... deberías darte un respiro. Esta situación te tiene muy incómodo- comenta el santo dorado con tranquilidad- si no me dice Saga que tu amor platónico fue Kalinka, no entendería nada de lo que te pasa.
El dueño de Excálibur quiere que la tierra lo trague en ese momento, pues siente vergüenza reconocer esa verdad. Por otro lado, maldice entre dientes a su superior geminiano pues esa situación llegó a ser sinónimo de diferencias entre los dos.
-¿Por qué dices eso, Aioros?
-No sé quien sería mejor padre, tú o Saga, pero es obvio que tú tienes una cuenta que saldar y no me refiero a vengarte de Fausto sino, cerrar ese ciclo que te une con Kalinka. No puedes estar toda tu vida lamentándote.
Capricornio lo escucha con atención pues en el fondo, siempre se sintió culpable de no hacer más por ella. Al día de hoy, la herida generada por su muerte, le afecta un poco y no le gustaría que en el futuro, la situación sea más delicada.
-A veces, siento odio por Saga…
-Shura, mejor busca una forma de remediar ese vacío- interrumpe el hermano mayor de Aiorira- deberías ofrecerte para cuidar de Agnes. Así también te das un descanso y el resto, lo hacemos todos- al decir eso el dorado se petrifica.
-¿Yo?
-Sí, tú… así decides, qué harás- sonríe Aioros.
Tras recordar esa plática con Sagitario, Shura se queda pensativo. Analiza un poco todo lo que le dijo Aioros, así como todo lo que vivió y pasó con esa mujer. Sabe perfectamente que nada del pasado cambiará, así como el hecho que la pequeña ya forma parte de la vida de todos los santos. Cierra unos momentos sus ojos, mentalmente se dice así mismo que Kalinka ya se estaría burlando de él por pensar demasiado, por lo que sonríe para sí mismo y se acerca a la pequeña. Ella sólo lo mira en silencio aunque se ruboriza, en el momento que el santo de Capricornio se arrodilla ante ella.
-Me gustaría decirte algo muy importante, pequeña- la niña se mantiene en silencio- de ahora en adelante, yo seré una sombra que siempre te cuidará. Yo sé que el resto de los caballeros dorados, verán por ti si algún día, necesitas de su ayuda pero yo… siempre estaré en las sombras.
-Tío Shura… pero…-el caballero la silencia, colocando su dedo cerca de sus labios.
-Cuando llegaste al Santuario, al inicio me porté escéptico. No podía creer que su hija estaba entre nosotros y bueno, tu parecido en Saga y ella, me convenció. Mi única forma de mantener vivo el recuerdo de Kalinka, es velando tu persona en las sombras- se le entrecorta la voz un poco- y bueno, si… pasara algo con… tu padre… o Kanon, yo… yo veré por ti.
Agnes no se espera esas palabras. Alguna vez, encontró entre las cosas de su mamá, algunas fotos donde sale él, junto con Death Mask y Afrodita. Ella nunca le habló de ellos, probablemente para evitarle la ilusión de conocer ese mundo pero ahora, sabe que ella estará feliz que su gran amigo, finalmente puede estar más tranquilo.
-… gracias tío Shura- lo abraza- mamá seguramente está muy feliz.
Ambos se quedan en silencio unos minutos, hasta que él se levanta y mira con ternura a la niña.
-Si quieres ver a tu padre, mejor descansa.
-¡Es verdad!
Al decir eso, la pequeña se retira del lugar. Shura toma un poco de aire y mira hacia el cielo estrellado.
-Kalinka…descansa en paz.
Al día siguiente, Agnes se levanta temprano. Viste un colorido vestido lila y recoge su cabello en una trenza aunque siempre se enoja porque nunca queda bien peinada. Prepara una pequeña mochila porque sabe que será un día muy largo. Junto con Shura, prepara algo de comer para su padre y tío, quienes la esperan con ansias en el hospital. No tarda mucho en salir, aunque se sorprende que Shura desee acompañarla.
-Agnes, dame la oportunidad de acompañarte. Para darles privacidad, yo iré a Rodorio y si regresas antes, no te limites en entrar a casa.
-Está bien, gracias.
Los dos se encaminan al hospital sin decir palabra alguna. Al parecer, ninguno de los santos dorados está en casa, pues están trabajando a marchas forzadas para terminar con todos los arreglos que necesita el Santuario. Agnes y Shura no tardan en llegar, por lo que el dorado se da la media vuelta para retirarse y seguir su camino.
-Mejor entra, ya estoy percibiendo los cosmos de tu familia, muy inquietos- la niña sonríe nerviosa y lo despide.
Agnes entra rápidamente al lugar lo primero que hace, es preguntar por su padre. Rápidamente le indican a qué área debe llegar se da cuenta que están en un área algo alejada del resto de todos los pacientes. Entra en una sala de color blanco y con mucha luz, una sala y la puerta que conduce a su padre y tío. La pequeña mira a Mu leyendo un poco, por lo que el carnero levanta la vista y sonríe para darle la bienvenida.
-Hola Agnes, bienvenida seas… - al decir eso, se levanta rápidamente y no duda en abrazarla. La pequeña se queda sorprendida aunque no duda en corresponder al gesto.
-¡Mu! Me da gusto verte- se separa un momento y hace una leve inclinación- gracias por cuidar a mi papá y Kanon.
El carnero sonríe por el gesto y la invita que se siente a su lado, pues al parecer, quiere hablar con ella.
-Agnes, la verdad me siento feliz verte bien. Disculpa por no cuidar de ti… pero verás, Shura se ofreció.
-Lo sé- sonríe la pequeña- hasta sé que tío Aioros le sugirió que lo hiciera.
-Ya veo… seguro estará mejor. Agnes, antes que pases con tu padre, sólo quiero decirte que eres muy valiente. No sé qué decidirás sobre tu futuro pero, veo en ti muchas cosas- y baja un poco la voz- eres como una hija para mi.
La niña se sonroja, no puede evitar esa reacción. Ella sabe cuando llegó, Mu no la recibió muy bien pero con el tiempo, las cosas cambiaron al grado que, el carnero no puede evitar preocuparse por ella.
-Papá es feliz contigo, Mu. A veces es un cabeza dura- el santo de Aries no puede evitar ruborizarse y después, se ríe a carcajadas.
-Bueno, eso todos lo sabemos en el Santuario- toma un poco de aire- evita causarle más traumas.
Tras decir eso, Agnes corre a la habitación y al entrar, se sorprende de ver a Saga y Kanon discutiendo. Mu se acerca porque escucha los gritos de ambos, pues al parecer no se ponen de acuerdo con los alimentos.
-Idiota Kanon… ¡yo quería la manzana!- grita Saga jalando los mechones de cabello de su gemelo menor.
-¡Cállate hermano! ¡Te comiste el pan tostado!- Kanon trata de golpearlo pero su hermano lo evita, tirándole todo a su paso.
-¡Papá! ¡Kanon!- grita inmediatamente Agnes- los presentes se sorprenden de ver a la pequeña muy enfadada- parecen niños pequeños. Mu se ríe por la situación, pues le divierte darse cuenta que los gemelos se calmaron al momento de ver a la niña. Saga nota que su carnero se está burlando y no duda en lanzarle una almohada la cual, Aires no logra detener.
-Agnes…hija- Saga corre para abrazarla- ya estaba preocupado porque no sabía nada de ti…- la revisa de arriba hacia abajo- ¿te han alimentado bien? ¿Has dormido lo suficiente?
-Papá, basta… estoy bien. Gracias a tío Shura, estoy al cien y por eso vine a visitarlos.
Cuando Saga escucha eso, su semblante cambia por completo y no puede evitar mostrarse serio. A Kanon tampoco le gusta la idea que ella esté con el santo de Capricornio, hasta que Mu les dice:
-Todos han estado trabajando duro, él era el único que podía estar con ella.
-Mmm… seguro fue una idea brillante de Aioros- responde Saga con sarcasmo- después me hago cargo de él.
-Agnes, mi hermano me dijo que fuiste muy valiente, lo que hicieron fue muy arriesgado- comenta Kanon mientras se acomoda en la cama- aunque yo me siento afortunado en sobrevivir a la herido que me ocasionó Ker.
-La verdad, si no fuera por ella y Atena, creo que tampoco logro regresar con vida- comenta Saga más tranquilo- hubiera hecho lo que sea para que mi hija, regresara con bien.
Los presentes se quedan en silencio unos segundos. Todos reconocen que la pelea con Ker, fue peligrosa y desgastante pero en el fondo, se sienten tranquilos al saber que finalmente, la derrotaron. La pequeña mira fijamente a su padre, pues ella tenía miedo no volverlos a ver.
-Papa, no me dejen sola… nunca más…
Saga y su hermano se quedan extrañados por esas palabras, y no dudan abrazarla de nuevo. Agnes no puede evitar llorar. Tenía miedo que las cosas terminaran mal y al mismo tiempo, es feliz porque acabaron con Ker y al parecer, los tres están libres de su maldición. El santo de Géminis siente una gran paz aunque en el fondo, teme un poco por el futuro de su hija.
Los tres se separan y se miran unos segundos, pues saben que ahora son como una extraña familia o algo parecido.
-Papá, traje algo para que comamos todos juntos- les muestra una canasta llena de comida- tío Shura me enseñó a cocinar comida española.
A los gemelos no les agrada mucho ese comentario, pero prefieren hacer caso omiso porque ambos disfrutan lo que hace la niña. Invitan a Mu que los acompañen y todos disfrutan un delicioso almuerzo mientras platican de cosas triviales como lo último que ha ocurrido en el Santuario o bien, lo que planean hacer al salir del hospital.
-¿Cuándo salen del hospital?- pregunta Agnes sonriente.
-Yo creo que en tres días- responde Mu mientras toma un pedazo de tortilla española y le da a probar a Saga- eso han dicho los doctores.
-Mientras sigue con Shura. Yo no quiero que te quedes sola…-comenta Saga.
-Ya quiero que regresemos a casa, no soporto compartir la habitación con Saga… - se queda pensativo Kanon- espera, ¿Y tu otra personalidad?
-Creo que volvió a quedarse dormido- comenta el dorado de géminis- disculpen por lo que hizo. Ojalá no haya causado tantos problemas…
Mu se sonroja al recordar el momento en que lo vio desnudo en su casa; Kanon recuerda lo mismo, por lo que ambos prefieren mantenerse en silencio. Agnes por su parte, se les queda mirando raro.
-… basta. Su silencio lo dijo todo- interrumpe Saga- espero no pase de nuevo. Apareció porque yo se lo ordené pues… perdí el control de mí mismo, al ver a Agnes convirtiéndose en el recipiente de Ker. Sé que no debí permitir eso pero… no sé, fue una sensación diferente a mi fidelidad y devoción por Atena.
-Eso se llama paternidad- comenta el lemuriano- y también refleja lo mucho que has avanzado en la búsqueda del perdón, por tus pecados- cierra un momento sus ojos- en otras circunstancias, no hubieras hecho nada. Agnes por su parte, se hubiera dejado vencer.
Kanon sólo escucha, pues por breves momentos el ambiente se hizo un poco denso. Las palabras de Mu al inicio suenan amables pero después, se tornan serias al grado que, el carnero observa a Saga con total frialdad. El resto se queda extrañado por esa reacción. Agnes no sabe qué hacer, por lo que intenta romper el hielo.
-Yo creo que papá, es la mejor persona. No me importa si cometió atrocidades o errores en el pasado… hoy es una persona que me está cuidando…
-Gracias Agnes, por pensar esas cosas- responde Saga con tranquilidad.
El hielo se rompe y todos siguen disfrutando, hasta que Saga le pide a Agnes que la acompañe. Ella no entiende por qué le pide eso, hasta que se dan cuenta que están en la parte más alta del hospital.
-¿Pasa algo papá?
Saga observa parte del Santuario, desde la azotea del hospital. Tal parece que la conversación que tuvieron momentos atrás, lo dejó más pensativo que de costumbre. Su hija se acerca a él para ver el mismo paisaje, aunque se siente un tanto confundida…
-Es verdad, Agnes. Lo que hizo Ker contigo, me destruyó… nunca imaginé, en todos mis años como caballero dorado, sentir un dolor tan grande como ese. Me consideran uno de los santos de Atena más fuertes y ese instante, me sentí débil e impotente- mira sus manos, las cuales tiemblan un poco- me quería morir en ese momento- mira a la pequeña y trata de quedar a su altura- y no, no fue porque rompí la promesa que te hice cuando nos conocimos, sino, pensé que mi felicidad se había esfumado y…
Saga no puede más, oculta su cara con sus manos para evitar derramar lágrimas. Agnes lo mira en silencio y le duele ver a su padre así. El gemelo dorado casi nunca se muestra vulnerable pero ver a la pequeña con vida y en perfecto estado, es demasiado para él. Nunca imaginó que sintiera todas esas emociones, por una pequeña que llegó de la nada al Santuario. Ella coloca su mano sobre la cabellera de su padre y le sonríe.
-Papá… temí que nunca volvería a verte. Ker me mostró un mundo sin ustedes y pensé, que ese sería mi destino final. Has cumplido tu promesa de caballero- acaricia su rostro- yo sé que mamá es feliz de saber que no estaré sola, sólo no sé si realmente le hubiera gustado que me quedara aquí.
-Yo digo que sí- responde Saga- pero yo siempre seré, el que hubiera preferido que no- esas palabras la dejan extrañada- ya conociste una parte de los peligros, que los caballeros de Atena deben enfrentarse. Nosotros cargamos con el deber de pelear hasta nuestro último suspiro… vivimos en un universo peligroso…
-No me importa- interrumpe, Agnes- por eso quiero entrenar y ser más fuerte- baja la mirada un poco triste- no quiero ser una carga- Saga la mira fijamente con seriedad y después, sonríe ligeramente.
-Esa valentía y determinación tuya, te llevará lejos… sólo debemos guiarte por el camino adecuado.
Ambos se miran unos instantes. Saga recuerda el día que llegó y generó un tornado de reacciones en todo el Santuario porque nadie entendía la razón por la que una niña, violó fácilmente la seguridad del lugar. En el fondo no desea exponerla a los peligros que existen, pero sabe que ella ya forma una parte especial en su vida y su largo camino hacia el perdón. Teme un poco por el futuro que le aguarda pero tiene la confianza suficiente para decir que ella, podría ser una digna heredera y elemento esencial para proteger a Atena y al mundo…
-Agnes, mejor regresemos con Kanon y Mu. Ya está el atardecer y prefiero que regreses pronto a casa de Shura. No quiero que andes sola, en la noche.
-¿Puedo visitarlos todos los días?
-Si- responde el geminiano.
-Papá por cierto… Ker destruyó toda tu mansión y asesinó a todo tu personal… ¿qué harás?- pregunta la niña, un poco apenada. El rostro de Saga cambia por completo, pues la diosa destruyó lo que con mucho trabajo, consiguió.
-Tengo manera de solucionarlo…
Tras decir eso, ambos se retiran del lugar. Ambos se despiden de la pequeña y Mu, la acompaña a la salida del hospital.
-A Saga le hacía falta verte… je- comenta Mu- espero pronto que todo vuelva a la normalidad.
-Yo también quiero lo mismo, Mu.
La pequeña hija de Géminis, se retira del lugar. Se siente más aliviada de ver mejor a su extraña familia y en el fondo, desea que pronto todos puedan estar juntos. Llega sola a las escaleras que conducen a las 12 casas y se acuerda de alguien, por lo que sonríe pensando en tener suerte de encontrarlo.
Mientras camina por las largas escaleras, se da cuenta que nadie está en su casa, pues todos están ayudando con los arreglos. Ella no entiende mucho pero piensa que se debe a que habrá algún evento especial pronto y, todos deben apoyar para terminar pronto. Piensa en lo divertido que sería pasarlo con su padre tío. Sus pensamientos se detienen al llegar a la casa de Virgo, mira un poco el lugar y decide entrar sin duda alguna.
La casa del caballero más cercano a Dios, es la más silenciosa de todas y la que menos luz tiene. El lugar está iluminado por algunas lámparas, las cuales dejan ver una serie de murales con imágenes de India y sus creencias. Agnes se sorprende por la belleza del lugar, al igual que siente una extraña paz que la relaja. No pasa mucho cuando observa al fondo, una figura que parece meditar.
Shaka se encuentra sentado en posición de Loto; al parecer, se encuentra en algún estado de meditación la cual, se interrumpe con la llegada de la niña. El dorado detiene el movimiento de sus manos y posa su mirada en ella.
-Ah, señor Shaka…perdón, no sabía que estaba ocupado- ella se muestra un poco avergonzada.
-Para mí, es un honor que me visites… pequeña Agnes. Me agrada saber que estás mucho mejor; aunque no lo creas, todos en el Santuario han estado al pendiente de ti.
-¿En serio?
-Así es. Tú eres parte de este lugar… ninguno de nosotros se quiso quedar de brazos cruzados y algunos enviaron una parte de su cosmos; y cómo no estabas reaccionado, tuve que proyectarme unos segundos para que reaccionaras.
Agnes se muestra sorprendida por esas palabras, por lo que el dorado deja de levitar para acercarse a ella y, sonreírle un poco, algo raro en él.
-Todos pensamos que eres especial… tan así que ni Saga mismo, comprende la dimensión de esa palabra contigo. Desde que llegaste, desprendes una energía que genera bienestar. Probablemente sea tu cosmos, eso lo verás con el tiempo.
.Entiendo… ¿puedo decirte tío?
-Ah,… claro…puedes decirme como gustes.
La niña no evita el deseo de abrazarlo, dejando a un Shaka petrificado porque no está acostumbrado al contacto humano, aunque le da gusto que ella le diga tío.
-Estaré ansioso por conocer tu decisión final… Agnes.
Tras decir eso, Shaka retoma su meditación y la pequeña sonríe a modo de despedida para retirarse del lugar. Cuando sale de la casa de Virgo, nota que ya anocheció, por lo que corre con la intención de llegar más rápido a la casa de Capricornio. No tarda mucho en llegar y se sorprende de ver al santo dorado, preparando la mesa para cenar.
-Bienvenida Agnes- comenta Shura- llegas a tiempo para cenar... ¿fue placentero tu paseo?
-¡Sí!
De esa forma, ambos se disponen a cenar y después, la niña se retira a descansar pues sabe que verá de nuevo a su pequeña familia…
Los días pasan y Agnes todos los días pasa la mayor parte del tiempo con Saga, Kanon y Mu, hasta el momento que los gemelos, son dados de alta en el hospital y todos se dirigen a casa para seguir recuperándose.
30 de mayo
Las cosas en el Santuario están en completa normalidad. Las restauraciones están terminadas y en un gran salón se escuchan murmullos, así como personas que entran y salen con muchas cosas. Todo parece indicar que habrá alguna celebración importante.
Hay flores por todos lados y un joven de cabellos verdosos, verifica que estén en perfecto estado. Otros se dedican a colocar una gran mesa con un hermoso mantel blanco lleno de toda clase de platillos y al fondo, lo que parece ser un pastel con adornos dorados…
Todos en el Santuario hablan de una celebración muy esperada, no sólo porque van a festejar que después de muchos meses, llegó la paz sino, una pequeña niña tiene que tomar una decisión vital para el resto de su vida. Las personas se apresuran a tener todo listo porque debe ser algo perfecto y memorable.
En las diferentes casas, todos se preparan para pasar un momento memorable. Todos dejan a un lado sus armaduras y optan por trajes elegantes que les ayudan a resaltar sus personalidades. En sus rostros se muestra cierta alegría porque todo ha terminado y se merecen un buen descanso.
Mientras tanto, en la casa de Géminis, Saga se acomoda una corbata mientras se mira en el espejo. El santo dorado se siente mucho mejor y sobre todo, está tranquilo de verse en casa y, tener cerca a su pequeña Agnes. Kanon por su parte, ya había terminado de vestirse y prefiere adelantarse al salón.
-Agnes, ¿ya estás lista?- pregunta su padre, mirándose en el espejo. Escucha la pequeña voz acercarse a su habitación
-Claro que si- Agnes hace acto de presencia con un hermoso vestido lila y su cabello recogido, está adornado con algunas flores blancas. El geminiano se sorprende e verla.
-Estás hermosa… de ser así, es momento de irnos. Hoy es un día especial- la niña se acerca a él mientras le sonríe.
-Feliz cumpleaños papá- y le entrega un pequeño regalo envuelto en papel azulado y un moño rojo- yo soy feliz de saber que los tres, cumplimos en el mismo día.
Saga se sorprende por el detalle, por lo que no duda en abrirlo. Sus ojos muestran sorpresa al ver que se trata de un reloj de bolsillo de oro, con detalles de flores a su alrededor. Le desconcierta un poco cómo lo consiguió pero prefiere abrazar a su hija.
-Es hermoso, gracias. Es momento de irnos, ya nos esperan todos- Ella asiente y ambos se retiran del lugar pues al parecer, esperan una gran celebración…
Lentamente todos los caballeros de Atena están llegando, se asombran por la decoración del lugar y un ambiente de paz y celebración. Todos llegan con sus trajes más elegantes aunque personas como Seiya, siente que la corbata le está ahogando. Otros parecen sentirse cómodos, por lo que llegan y se acomodan en la mesa sin ningún problema.
No pasa mucho tiempo cuando todos casi han llegado. Saori es de las últimas en hacer acto de presencia con un hermoso vestido blanco con guantes y a su lado, al Gran Patriarca con un traje negro..
Agnes y Saga miran la puerta del salón, por lo que se detienen unos segundos hasta que el geminiano le da su mano.
-¿Serías tan amable de que entremos al mismo tiempo, pequeña dama?- la niña sonríe y toma la mano de su padre para ingresar al salón.
En la entrada, Agnes se sorprende de ver todo bellamente adornado con flores y todos los caballeros dorados la reciben con una gran sonrisa. Algunos la felicitan mientras otros, la invitan a que camine al interior del lugar y al final, observa el hermoso pastel que le han preparado. Kanon los espera con un traje azul marino.
-Feliz cumpleaños, Agnes- dice el gemelo menor.
-Feliz cumpleaños…-responde la pequeña.
Todos aplauden y gritan de la emoción, pues es el cumpleaños de la pequeña Agnes, al igual que su padre y Kanon. Para los gemelos es nuevo, nunca habían celebrado de este modo, sus aniversarios, por lo que se sienten un poco extraños aunque al ver el rostro iluminado de ella, se sienten más tranquilos.
Las velas se encienden todos cantan "feliz cumpleaños", mientras Agnes se siente feliz porque ya es una niña de 9 años. Piensa que ha pasado mucho tiempo, desde que llegó al Santuario y ahora, siente que finalmente está en casa.
Saga, Kanon y Agnes, soplan al pastel y una vez más, todos aplauden. Los santos dorados se acercan a ellos para felicitar personalmente a los tres, hasta que llega el turno de Saori y el Gran Patriarca Shion, por lo que todos les dan un poco de espacio.
-Felicidades Saga, Kanon… Agnes. Ya eres un poco más grande- comenta Saori.
-¿Ya pediste un deseo?- pregunta el antiguo caballero de Aries.
Cuando escuchan esa pregunta, todos saben perfectamente de lo que trata de decir el antiguo maestro. Este día no sólo se trata de celebrar un cumpleaños sino, la esperada respuesta de una decisión especial.
Agnes mira a todos y asiente, pues en los últimos días ha pensado sobre qué hará en adelante. Ella se siente en casa, que tiene una familia y ha pasado por demasiadas cosas que le han hecho ver que, es una niña con muchas sorpresas. Mira a Mu quien la observa con mucho interés y después, a cada uno de los dorados, hasta llegar con Saga y Kanon quienes esperan pacientemente su respuesta.
-... yo… pues, decidí que deseo quedarme en el Santuario. Yo pertenezco a este lugar, al igual que mi padre Saga. Yo agradezco a todos porque han sido muy amables conmigo.
-Agnes…-Saga coloca su mano en el hombro de la pequeña.
-Atena, Gran Patriarca- y hace una reverencia- también decidí que deseo prepararme para que en el futuro, pueda ser un caballero como mi padre… porque deseo hacer el bien. Quiero servir al Santuario y al mundo, pues creo firmemente que ese es mi destino ¡Yo Agnes, daré todo de mí para cumplir con ese objetivo!
Todos se emocionan con esas palabras. No dudan en abrazarla, hasta que Saga los hace a un lado y la mira fijamente.
-Vaya Agnes…eres una hermosa flor del zodiaco. Te espera un largo camino pero sé que al final, me sentiré orgulloso de ti.
papá.
-.-.-
¡UFF! Qué emoción. Finalmente llegamos al capítulo final de "Flor del Zodiaco". Después de varios meses y 2 hiatus, las aventuras de Agnes y Saga llegaron casi a su final; y lo digo así, porque sólo falta el epílogo de esta historia para cerrar con broche de oro.
Siempre, en todas mis historias, escribo un epílogo para concluir algunos otros detalles que dejé pendientes aunque este último capítulo fue bastante largo, pero necesario para cerrar algunas historias como el amor platónico de Shura o las razones que tuvo Shaka en ayudar a la pequeña.
¿Qué es la marca que tiene Agnes? Lo sabrán en el epílogo, pues será un tema importante que dará pauta a la segunda parte la cual, ya estoy escribiendo algunos borradores (risas).
Tal parece que todo está llegando a su fin… ¿Qué futuro le depara a Agnes? ¿Saga finalmente podrá sentir paz? La historia de una pequeña que llegó al Santuario finalizará en el epílogo de "Flor del Zodiaco".
A todos muchas gracias por seguir esta historia. Gracias por sus comentarios y sobre todo, por disfrutarla. Yo me divertí mucho escribiendo esto, por lo que deseo crear otra tantas historias para todos ustedes.
¡Nos vemos en el capítulo final de esta linda historia…!
Con cariño,
Bunny Saito
