Epílogo: los pétalos del futuro
El sol ilumina todo el Santuario, dejando mostrar la belleza del lugar. Desde temprano se percibe un clima cálido húmedo, el cual no evita que las personas realicen sus actividades diarias. El personal, camina de un lado otro, pues al parecer tendrán un día movido; en uno de los largos pasillos que conectan con la sala del Gran Patriarca, un hombre alto de cabello azulado camina de forma apresurada.
Sus ojos azul verdosos, se muestran algo serios debido al llamado tan temprano. Porta su hermosa armadura, la cual lo representa como el santo de la tercera casa zodiacal y ésta brilla a la par del sol mañanero.
-… no entiendo por qué todo lo quieren arreglar, hoy...- comenta entre dientes.
Deja de pensar al momento de llegar a la puerta de la sala, la cual está custodiada por algunos soldados, quienes al verlo hacen una reverencia a modo de respeto. El hombre espera a que le indiquen si puede pasar o no.
Las puertas de la sala se abren y al fondo, se encuentra Shion sentado mientras a su lado está Atena quien sonríe al verlo. El dorado agradece a los guardias y camina rápido para arrodillarse como forma de demostrar su respeto hacia los dos.
-Disculpa por llamarte tan temprano, Saga- comenta el antiguo santo de Aries- sabemos que has estado muy apresurado los últimos días, pero creemos importante hablar contigo.
-Ya te ves totalmente recuperado - dice Atena en tono tranquilo- hasta me atrevo a decir que estás mucho mejor, desde que regresaste a casa con Agnes.
Saga reacciona un poco desconcertado a esas palabras, por lo que evade ligeramente la mirada de la diosa para no dar evidencia al sonrojo de sus mejillas. Saori no puede evitar sonreír por su reacción y Shion, se queda callado.
-Ahm,… siempre es reconfortante regresar a casa. A pesar que mi hija, estaba en buenas manos... no negaré que siempre me preocuparé por su bienestar.
-Pues de eso queríamos hablar, Saga- interrumpe el Gran Patriarca- sabemos que hoy es un día importante para todos; sólo queremos asegurarnos de lo que piensas y, si ella realmente está segura.
-Ella está segura de su decisión y la apoyo, a pesar que sabe mi punto de vista- los mira a ambos- hubiera preferido una vida normal para ella, pero... es tan terca como su padre- sonríe ligeramente.
Los presentes no pueden evitar sonreír por el comentario. Shion interrumpe el momento al mostrarse más serio y Saori, se queda extrañada.
-Supongo que ya sabes la cicatriz que tiene cerca de su pecho, ¿verdad?
-Lo sé. Es una marca de Ker y asumo las responsabilidades que eso conlleva. En todo momento estaré al pendiente de ella. Eso incluye que yo mismo la entrenaré… aunque, el resto de mis compañeros se quieren involucrar.
Shion suspira al respecto. Recuerda en una ocasión que solicitó la presencia de todos los dorados para hablar sobre las remodelaciones al Santuario y, la restauración del sello de Atena que protege el lugar. Mientras él llegaba, logró escuchar a varios de ellos sobre ideas para entrenar a la hija de Saga, hasta decir que les encantaría que, en el futuro, una chica herede una armadura de oro.
-Creo que Agnes es muy feliz, ahora- comenta Saori tranquila- es afortunada…
-Si… Atena- se queda pensativo- por cierto, de casualidad ¿ya existe una respuesta sobre mi petición?- pregunta Saga.
-… si Saga- Shion se levanta de su asiento y se acerca a él- es viable tu petición. Cuando lo creas conveniente, lo puedes llevar a cabo.
Cuando escucha esas palabras, el santo de Géminis se sorprende y no puede evitar mostrar satisfacción en su mirada. Al mismo tiempo, siente una gran paz en su interior porque sabe que ya cumplió una promesa que tenía pendiente.
-Chico- el Gran Patriarca coloca su mano sobre el hombro del geminiano- entiendo que es demasiado importante para ti y Agnes, por eso no le vimos problema. Además, es lo mínimo por derrotar a la diosa Ker.
-Muchas gracias…- hace una inclinación- es muy importante para los dos. Agnes estará muy contenta cuando se entere y creo que es mejor me retire. Hoy es un día importante para nosotros.
-Así es- Saori se acerca al santo de Géminis, quien se muestra desconcertado por ese gesto- Saga, te pido de favor que sigas disfrutando como hasta ahora, esta nueva oportunidad de vida. Soy feliz de ver a mis santos dorados haciendo su vida.
Tras decir eso, el caballero se sonroja un poco y ligeramente sonríe nervioso. Se despide de ambos y sale de la sala, pues debe de regresar de inmediato a su casa porque no quiere que su hija se quede dormida.
Han pasado algunos días desde la fiesta de cumpleaños de Agnes y su familia. La celebración duró toda la noche y después, la pequeña se enteró que su decisión sería anunciada de forma oficial, muy pronto. Debido a esto y porque su salud está al cien, retomó su entrenamiento el cual la deja agotada.
Finalmente, llegó ese día tan especial. En el Santuario se celebra, de algún modo, la iniciación de los jóvenes que se prepararán para aspirar a una armadura de oro. Se dice que el entrenamiento más complejo y peligroso es, sin dudad, el que todo caballero debe superar para pertenecer al rango más alto.
A Saga se le hizo extraño que solicitaran su presencia, ese mismo día y al final se dio cuenta que era importante para todos. Sabe perfectamente que, en el fondo, Shion teme que Agnes termine como él o como Kanon, pues todos saben que está desarrollando a gran velocidad su cosmos. Mentalmente se dice para sí mismo que hará lo que sea, para evitar un destino parecido...
En el camino, se encuentra con Mu ataviado con la armadura de Aries quien al parecer, lo estaba buscando. Cuando el dorado de géminis observa su rostro, no puede evitar que un ligero brillo en sus ojos aparezca y, sonríe ligeramente.
-¡Saga! ¡Qué bueno que te encuentro! Nos necesitan en el salón, para la ceremonia...-el carnero intenta tomar de la mano al guerrero dorado, pero éste no se mueve en absoluto- ¿Ocurre algo?
Saga lo observa fijamente, deleitándose con la silueta de su caballero preferido de tal forma que, percibe el nerviosismo de Mu pues no sabe por qué lo mira de ese modo. Camina lentamente hasta quedar a pocos centímetros de su persona, por lo que percibe la respiración del carnero. El geminiano se acerca a su oído para susurrarle algo, dejándolo sonrojado.
-Je… Saga...yo..., que cosas dices. Debemos irnos.
-Está bien. Espero Agnes no se quede dormida... pero antes de irnos, quiero decirte algo más- acaricia su rostro- soy afortunado de estar contigo. No te merezco- el lemuriano sonríe por el comentario.
-… simplemente lo hago porque te amo, Saga- guiñe su ojo- y quiero verte feliz.
Eso último genera un ligero sonrojo en el gemelo mayor, por lo que baja la mirada y simplemente sella los labios de Mu, con los suyos en un fugaz beso. Ambos se quedan así unos segundos, hasta que recuerdan que tienen que presentarse en el salón.
-Debemos irnos, Saga…
-Lo sé, mi querido Mu- responde el santo de géminis- nunca olvides que también te amo.
Ambos siguen su camino, para dirigirse al salón donde se llevará a cabo la ceremonia especial. Cuando ambos llegan, notan que hay mucho movimiento por parte del personal del Santuario. Otros caballeros como Aioros y Aldebarán, están vigilando que todo siga en orden. Al ver a los tórtolos, el joven sagitario sonríe divertido.
-¡Vaya! Mi amigo Saga anda acaramelado. Llegan a buena hora para que terminemos los últimos detalles- cuando dice eso, tanto Mu como el gemelo mayor, se alejan un poco aunque la mirada de Saga, se torna seria.
-Evítame la molestia de enojarme, Aioros. Me sentía más tranquilo no dirigirte la palabra.
-Mentiras, extrañabas nuestra amistad pero nunca lo reconocerás- y le da una palmada en su espalda- es más, deberías estar contento porque hoy es un día especial.
Saga asiente por ese comentario, en su interior piensa si Agnes ya se está preparando… pues teme que se quede dormida porque en los últimas días, termina muy agotada por el entrenamiento.
Mientras ocurre eso, en la tercera casa zodiacal, una pequeña de cabellos azulinos parece dormir. Su rostro se muestra muy tranquilo y el silencio del lugar, la relaja por completo. La pequeña ya extrañaba su cama, dejando a un lado la idea de sentirse en peligro aunque no percibe que alguien entra lentamente a su habitación y simplemente, se queda a lado de ella.
Una alta y fornida silueta entra en silencio, sonriendo al ver a la pequeña en un profundo sueño. Sus pasos no se perciben y se sienta en una silla para verla fijamente, esperando el momento en el que ella despierte.
-Oye…
La pequeña escucha algo, sus ojos azul verdosos se abren lentamente y lo primero que ven, es un hombre serio.
-Agnes, se te hará tarde.
-…eh,..- se da cuenta que se trata de Kanon- ¡Ahhh! ¡Tío Kanon!- grita con todas sus fuerzas- ¡no me espantes así!
-Me dejas sordo… niña tonta- responde molesto el hermano gemelo de Saga- acaso… ¿se te olvidó que hoy es un día importante? Saga se fue desde temprano y seguramente, ya nos está esperando.
Al inicio, Agnes tarda en reaccionar hasta que se queda paralizada porque debe arreglarse para la ceremonia.
-¡Es cierto! Casi lo olvido… gracias tío- se levanta de la cama, y regresa para darle un beso en la mejilla, a modo de buenos días. El gemelo menor muestra una cara de fastidio y después, revuelve el cabello de la niña, quien se molesta un poco - ¡Mi cabello!
-Deja de quejarte tanto, siempre estás despeinada… je- y se retira de la habitación, dejando a su sobrina molesta.
-¡Hum! Le encanta molestarme todas las mañanas…- comenta la pequeña mientras se cepilla el cabello.
Agnes se mira en el espejo, y siente una gran emoción que recorre todo su cuerpo. Nunca se imaginó que su vida cambiaría en un instante, pues pensó que ese día lluvioso en Rodorio, sería lo último que haría en vida. Hoy en día, tiene una nueva oportunidad para seguir viviendo y lo mejor de todo, con personas que la cuidan y sobretodo, que la quieren.
Se desabotona un poco el camisón y nota la cicatriz que tiene cerca de su pecho. Nota cómo esta brilla un poco y siente un ligero ardor como si le recordara algo. Ella sabe que fue resultado de mantener por mucho tiempo, a Ker en su cuerpo. Se la toca un poco y piensa si eso en el futuro, le puede generar consecuencias. Por unos instantes cierra sus ojos y recuerda que debe ser fuerte… y ese detalle no la detendrá.
La niña viste una túnica griega blanca, adornada con un hermoso cinturón azul con bordados de flores. Prefiere su cabello suelto y sonríe porque todo es perfecto. No tarda mucho en salir de la habitación y observa que Kanon la espera pacientemente.
-Eres muy lenta.
Agnes prefiere no decir nada, sólo lo mira con seriedad y se encamina a la salida de la casa. Kanon se ríe un poco y camina hasta alcanzarla.
-Deberíamos correr, ya es tarde.
Y sin decirle más, el gemelo menor toma a la niña en sus brazos y ambos salen a gran velocidad del lugar
En el salón, todo está listo y han llegado los invitados. Saga intenta no mostrarse preocupado, pues no le gustaría que ella llegue tarde. Mira a los otros aspirantes que ya tomaron su lugar y Mu, nota al dorado serio.
-Llegará a tiempo.
-Espero- musita Saga.
Al fondo, Shion y Atena caminan en dirección a sus lugares, al igual que algunos santos dorados faltantes. Afrodita se acerca rápidamente a Saga, quien se queda extrañado.
-Pensé ver a Agnes aquí, ¿todo bien, Saga?- comenta el santo de las rosas y la belleza.
-De nuevo se quedó dormida- responde rápidamente.
-Seguro entrenó hasta muy noche- comenta Milo de Escorpio- se está esforzando mucho.
Todos asienten y desean que llegue pronto Agnes, pues no sería bien visto que la hija de uno de los santos dorados más importantes, no fuera puntual.
No pasó mucho tiempo cuando Kanon y Agnes hacen acto de presencia. Los dorados se sorprenden de verla en su túnica blanca, por lo que el santo de Psicis se acerca rápidamente para entregarle una pequeña rosa roja.
-Hola Afrodita… yo…
-Pequeña Agnes, no digas nada- el hombre más hermoso sonríe y se arrodilla para colocarle en su cabello, la hermosa rosa- todos estamos contentos porque te quedarás en el Santuario. Deseo que Atena, siempre ilumine tu camino.
-Yo, ¡gracias!- responde muy emocionada.
-No me lo agradezcas, es todo un placer para mí…- y mira de reojo a un Saga ligeramente desesperado- deberías pasar con tu padre, quien ya parece gato enganchado al techo.
Ella no puede evitar reír por esas palabras, pero se aleja de él para acercarse a Saga, quien al verla se sorprende y respira con mayor tranquilidad. Agnes no evita abrazarlo, quien se paraliza para después, corresponder al gesto.
-Perdón por llegar tarde, papá.
-Importa más que estés aquí. Te ves muy linda, como una pequeña flor que acaba de florecer- ella se emociona por esas palabras y se aleja de él, para tomar un lugar entre los aspirantes.
No tarda mucho en iniciar la ceremonia, donde Shion da unas palabras a los nuevos aspirantes. También les explica lo importante que es ser un santo dorado, al grado de dar su vida por la justica y Atena. También les dice que tienen un largo camino que recorrer, pues no todos pueden ser dignos de portar las armaduras doradas.
Llega el momento en el que cada uno presenta sus respetos ante Atena y juran lealtad, quien observa todo en silencio y hasta que llega el turno de una Agnes muy emocionada. Saori sonríe al ver a la pequeña niña que llegó tiempo atrás y ahora, está por dar un paso muy importante en su vida. Todos los dorados sonríen por este momento…
Cada paso que da Agnes, recuerda algo especial. Los buenos y malos momentos, se recrean en su cabeza, dándose cuenta que pasó por tantas cosas. Su corazón late con fuerza, pues siente desde el fondo de su ser que el Santuario es su casa y ella, es parte de ese mundo.
Al estar enfrente de Saori, hace una reverencia y se arrodilla ante ella. Su mirada llena de determinación sorprende a los presentes. Saga se siente orgulloso, aunque piensa que ella pudo tener otra vida.
-Yo Agnes, juro ser fiel a Atena. Juro protegerla y sobretodo, ayudarla para mantener la paz en la tierra. Daré todo de mí, para ser en un futuro un caballero dorado.
Atena se siente contenta, Agnes sonríe y se aleja de ella lentamente para regresar a su lugar. No pasa mucho cuando todos terminan y Saori, simplemente se levanta de su silla y dice algunas palabras:
-Han pasado tantas cosas en poco tiempo. Me siento un poco triste porque perdimos muchas personas que hoy, debían estar en esta ceremonia. A pesar de esto, es todo un gusto ver nuevas caras que en el futuro, llevarán el legado de mis caballeros. Tienen mi bendición, la cual los ayudará a encontrar el mejor camino en sus vidas…
Al decir esas palabras cierra sus un momento sus ojos y su cosmos brilla alrededor de su cuerpo, creando pétalos de flores que rodean toda la sala. Los invitados perciben esa energía cálida y llena de amor tan característico de Atena, por lo que no dudan en aplaudir.
Agnes mira el momento y piensa unos segundos en su mamá, deseando que ella esté descansando en paz… pero sus pensamientos son interrumpidos al ver de reojo, a su padre retirarse en silencio del lugar. A la pequeña le extraña la situación e intenta alcanzarlo, pero es intervenida por un joven alto de cabellera plateada y larga, sus ojos verde olivo se posan en los azulinos de la hija de Saga…
-Hola pequeña dama. Acabo de llegar al Santuario, me sorprende ver una niña en una ceremonia como esta y sin usar una máscara... al parecer, las cosas están cambiando- hace una leve inclinación- dame la oportunidad de presentarme, mi nombre es Mei.
-... Eh, yo…yo soy Agnes, un placer.
-Ojalá nos podamos llevar bien. Yo también entrenaré para ser un caballero de oro- sonríe ligeramente, tranquilizando a la niña.
-Seguro lo lograrás.
Y ambos se quedan platicando un poco, pero la niña intenta encontrar con la mirada a Saga quien al parecer, dejó el salón. Eso la desanima un poco, pues piensa que debe atender algo importante. Ella se queda platicando con el joven, mientras disfrutan de la celebración. Kanon observa la ausencia de su hermano y no le presta tanta atención, hasta que fija su mirada en la del joven misterioso que acompaña a su sobrina. Mu se le acerca e intenta detenerlo.
-Es normal que llama la atención. Dejemos que disfrute este momento.
-Mu, sólo tiene nueve años…-responde Kanon, ligeramente serio- deberías buscar a Saga.
-Seguro debe atender algo- el lemuriano bebe un poco de vino- él estará bien.
El gemelo menor no le hace caso y camina hasta donde está Agnes; sin importarle nada, los interrumpe.
-Agnes, necesito presentarte con algunas personas- comenta serio el gemelo menor. A la niña le extraña la situación; lamenta un poco tener que terminar la conversación aunque percibe que a Kanon, no le agradó el joven.
-…perdón, debo irme- dice Agnes, un poco apenada.
-Descuida. Espero verte de nuevo- responde el joven con amabilidad, sin importar la mirada casi asesina del gemelo de Saga.
Mientras tanto, afuera del salón. El caballero de Géminis, despide lo que parece ser un soldado del Santuario. Tal parece que le dieron una noticia que lo alegró por completo, aunque sus ojos reflejan que terminará con algo pendiente. No se da cuenta que Shura lo sigue sigilosamente, hasta escuchar el sonido de una piedra chocar con el suelo.
-Shura, pensé que regresarías a la fiesta ¿por qué me éstas siguiendo? Yo debo atender un asunto especial.
-Ese asunto se relaciona con Kalinka, ¿verdad? ¿Qué te dijo ese soldado?
A Saga no le agrada la idea que Shura lo siga. Tampoco le agradó enterarse del juramento que le hizo a Agnes, pero en el fondo entiende que el caballero de Capricornio, siempre quiso procurar a Kalinka aunque sea a través de su hija.
-Te das cuenta que si me sigues, ¿me estás diciendo que tienes que ser fiel a mí?- comenta con seriedad- esto es un asunto que ningún otro santo debe saber.
-Lo sé Saga- responde Capricornio- si le juré lealtad y protección a tu hija, no fue por ti sino por Kalinka. Ya te dije que siempre me quise vengar de Fausto.
-De acuerdo. Recibí información del paradero de todos los hombres que se involucraron en ordenar a Fausto, la muerte de Kalinka y Agnes ¿Estás seguro de seguirme? Recuerda que no deberíamos hacer justicia por cuestiones personales.
-Ellos hicieron daño a muchas personas. Merecen ser castigados- Shura responde con seriedad.
-En ese caso, vamos. Tenemos una misión que terminar.
Saga abre un portal y ambos desaparecen del Santuario. No pasa mucho cuando llegan a Estados Unidos y miran el paisaje citadino, desde lo alto de un puente, observan un edificio muy conocido por todos. Shura se sorprende al ver que se trata de la sede oficial de las Naciones Unidas.
-¿La ONU? ¿Es en serio?
-Sí, son en total cinco personas- Saga mira a Shura, quien se sorprende de ver por unos segundos, su personalidad maligna- tenemos la fortuna que está por anochecer. Esto será rápido.
Ambos asienten y desaparecen del puente. Entran con mucha facilidad al edificio, pues consideran su sistema de seguridad como algo muy simple y se mueven rápidamente hasta llegar al piso donde se encuentran los culpables.
En uno de los pisos más altos, cinco hombres se encuentran en una reunión casual pues todos se habían quitado la corbata. Miraban unas proyecciones de lo que parecían ser, los diseños de las armaduras de Fausto,
-Es una pena que el hombre, jamás regresó…- dice uno de ellos.
-Seguramente esos caballeros lo mataron. No soportaron la idea que la tecnología fuera superior a ellos- ríe otro mientras fuma un puro.
-Según el último reporte, sólo unos cuantos sobrevivieron y desaparecieron. Al final fue un dinero tirado a la basura- el tercero de ellos bebe un poco de cerveza.
-Ni hablar. Hasta parece que esa niña tonta… ¿Saori Kido, verdad? Quiere tener control sobre esas cosas. A veces sigo sin entender, cómo es que tiene tanta influencia- el cuarto de ellos, observa una fotografía de ella con los caballeros de bronce.
-Dicen en el mercado negro que no es humana. Bueno, no olvidemos que la última vez que Kalinka nos dio reporte de lo que pasaba en el Santuario, ella declaraba que nada de lo que hay ahí es humano, y ellos son los únicos capaces de hacer frente a los enemigos divinos.
Al decir eso, todos los presentes se ríen por completo porque se les hace absurdo pensar que realmente existen seres que, con un solo dedo, pueden rasgar el cielo y tener poderes inimaginables con capacidad de proteger a la Tierra de toda clase de enemigos.
-Kalinka se volvió loca- ríe el de la cerveza- seguramente la maldijeron o algo así. Matarla fue lo mejor…
En ese momento escuchan un ruido muy fuerte, parecido a una explosión. Al grado que se apagan todas las luces y los hombres, se paralizan.
-¡No debería pasar esto! Este edificio tiene su propio generador de energía- comenta el del puro- hablaré para pedir una explicación.
El hombre toma el teléfono para llamar al servicio, se queda helado al darse cuenta que no hay línea y la puerta de la oficina, se abre de forma abrupta. El resto se levanta de sus asientos y caminan para saber qué fue lo que pasó. Todo el lobby está oscuro, piensan que es una broma de mal gusto, hasta ver unas siluetas de apariencia monstruosa que lentamente aparecen.
-¿Qué es esto? ¿Fantasmas?- y uno de esos monstruos le arranca un brazo. Todos los presentes gritan llenos de terror y comienzan a correr por todo el lugar.
-¡Vámonos de aquí!- grita el de la cerveza.
Los hombres corren e intentan encontrar lo elevadores, pero se dan cuenta que éstos no funcionan por la falta de energía, por lo que buscan las escaleras de emergencia las cuales, están repletas de toda clase de insectos.
-Esto no es real- dice uno de ellos- ¡No puede estar pasando!
El terror de todos ellos, se puede apreciar en sus ojos. No saben qué hacer, por lo que sacan sus armas y disparan a todo lo que se mueve. No se dan cuenta que acribillan al compañero que lo habían mutilado momentos atrás y corren de regreso a la oficina, pensando que es el único lugar seguro que les queda.
Miran al final del pasillo y uno de los ascensores se abre para dar paso a una silueta imponente: la armadura de Géminis, quien camina lentamente hacia ellos. Los hombres aterrorizados sólo piensan en sobrevivir y le disparan; para su sorpresa, la armadura no sufre ninguna clase de daño y de sus manos aparecen esferas de energía, las cuales son lanzados a ellos.
-¡Regresemos a la oficina! ¡Intentemos llamar a la policía!
En ese momento, todos corren hacia su oficina pero no contaban que la armadura, salta a gran velocidad y detiene a uno de ellos. La armadura lo toma del cuello y lo ahorca lentamente. El hombre intenta escapar pero es imposible.
-No,…pie…piedad…
La armadura lo observa unos instantes para después, romper por completo su cuello. Finalmente el hombre cae al suelo sin vida mientras el resto, ya no saben cómo lidiar con el terror que recorre todo su cuerpo pues en ese momento, sólo quedan tres de ellos.
Los sobrevivientes regresan a la oficina. A pesar de estar completamente oscura y debido a las luces de la ciudad, visualizan una silueta cómodamente sentada en una silla. Las luces, por arte de magia se encienden y se dan cuenta que se trata de Saga de Géminis, quien los mira muy divertido.
-Que hombres tan cobardes… se dicen ser individuos de poder y no aguantan nada.
-¿Quién eres tú? Espera, hace rato estabas afuera y…- uno de ellos se muestra confundido.
-Yo soy Saga de Géminis y hoy, es el día en el que ustedes dejarán de existir, jejeje- los ojos del geminiano cambian a rojizos, así cómo su cabello se torna plateado por unos segundos- los mataré a todos con mis propias manos por matar a Kalinka y, atreverse a insultar a la diosa Atena.
-¿Qué? No, jamás insultamos a nadie y ¿Kalinka? Está estúpida mujer enamorada y maldita, nunca nos dejó llevar a cabo nuestro plan…
Al escuchar eso, Saga se detiene por unos instantes y prefiere tomar de sus ropas, al hombre que fumaba momentos atrás.
-¡Habla! ¿De qué plan hablas?
-¿Eh? Yo… pues, queríamos deshacernos de ustedes. Pues han generado grandes daños por salvar según, a la humanidad- Saga lo mira muy molesto.
-Por miserables como ustedes, los dioses siempre quieren destruir la Tierra. No permitiré que basura de humanos como ustedes, sigan viviendo.
-¡NO! ¡no! ¡Piedad!- otro de los hombres se arrodilla ante él, suplicando por su vida por lo que Saga enfurece por completo.
-Maldito cerdo. Je, pero creo que puedo darles una oportunidad- cruza sus brazos- tienen cinco segundos para salir de la oficina. Si logran escapar les perdono la vida pero, si uno sólo voltea a verme, los mato.
En ese momento, Saga comienza a contar y los sobrevivientes corren con sus fuerzas para salir una vez más, de la oficina, pero uno de ellos voltea y ve la mirada psicópata del caballero de oro. Cual va siendo la sorpresa de todos que, las puertas se cierran y ninguno puede salir más. Intentan abrirla con todas sus fuerzas y parece que tienen seguro.
-Lastima, llegó su final… je- dice Saga riendo.
Afuera de la oficina. Todo el lugar se muestra completamente en orden, como si nada hubiera pasado. Shura camina por todo el pasillo para asegurarse que los hombres, estuvieran muertos. Para su sorpresa observa que uno de ellos, sigue respirando.
-Saga es un psicópata cuando él y su otra personalidad, se fusionan- mira al hombre- Vaya, sigues con vida.
-…mons…monstruo- logra decir el hombre.
-No, Los monstruos son ustedes porque los corrompe el poder. A pesar de eso, Atena los perdonaría- toma al hombre de sus cabellos y lo alza para verlo. No le importa si se mancha de sangre- ¿Sabes? Ustedes me quitaron a Kalinka, casi le arruinan la vida a su hija y es de cobardes, rogar por la vida.
-Kalin… Kalinka… era como… como nosotros… pero se enamoró… y dejó de ser útil. Ella no era buena… no era buena persona. Qué bueno que… que se... murió..
Eso último, cala en todo el cuerpo a Shura, por lo que no dudó en terminar con su vida usando su Excálibur. Tira el cuerpo sin vida al suelo y camina hasta la puerta de la oficina, donde está escuchando los gritos de terror de los hombres que quedan. El santo de Capricornio sólo se limita a esperar a que Saga termine.
-No importa que ella haya sido buena o mala, ellos cometieron muchas atrocidades por poder. Eso no lo puedo perdonar.
No pasa mucho cuando los gritos dejan de escucharse y Saga abre tranquilamente la puerta para ver a su compañero de batallas. Shura nota que su rostro y algunas partes de su armadura, están manchadas con sangre.
-¿Terminaste? Debo reconocer que esa actitud tuya, realmente es de temer- comenta Shura.
-Me contuve un poco- cierra un momento sus ojos- ya sé que no es muy honorable esto, y nos rebajamos al nivel de unos asesinos sin clase pero, esas personas ya no harán más daño.
Ambos caminan hasta el elevador el cual, funciona sin problema alguno. Shura no puede evitar sentir curiosidad por lo que realmente pasó; de un momento a otro, dejó de escuchar las voces.
-¿Qué hiciste al final?
-Simplemente terminé por mandarlos a otra dimensión. Mi otro yo los torturó un poco… por eso la sangre.
El santo de capricornio suspira un poco, pues piensa que Saga realmente deseaba deshacerse de ellos pero, sabía en el fondo que era un desperdicio usar todas sus habilidades en ellos.
-Shura, yo sé perfectamente que hubieras hecho lo necesario para no dejar sola a Kalinka… pero estando en mi lugar, hubiera sido complicado. Ser el Gran Patriarca, no sólo fue sinónimo de respeto y admiración de todas las personas sino, implicaba sacrificios… algunos muy dolorosos. Honestamente no me gusta que seas la sombra de Agnes, no es digno de un santo de tu nivel pero, si un día me pasara algo… protégela, como si fuera tu hija.
Shura se sorprende al escuchar esas palabras. En el fondo lo detesta un poco, pues ya no puede reclamarle nada porque le está dando un voto de confianza que jamás pensó, tener de nuevo. El español recuerda el día en el que recibió la orden de matar a Aioros por traicionar al Santuario, una acción que nunca lo dejará descansar, hasta el último día de su vida.
-No merezco ese nivel de confianza tuya, Saga- responde el dorado.
-Confío en ti. No me decepciones nunca y antes de irnos al Santuario, necesito me ayudes con otra cosa.
-¿Matar más gente?- pregunta el dorado, un poco preocupado.
-No. Tú sólo acompáñame.
Al decir eso, ambos salen del elevador y con ello, del edificio para que al final, desaparezcan del lugar.
Llega la noche en el Santuario y Agnes, mira el cielo nocturno cubierto de estrellas. La ceremonia termino horas atrás y ahora, descansa un poco. Se siente un poco desanimada porque no volvió a ver a su padre en toda la tarde, por lo que piensa que ocurrió algo extraño. Ella está completamente sola en casa, pues Kanon tomó la decisión de dar un paseo nocturno en Rodorio mientras ella, espera pacientemente a su padre.
Sin darse cuenta, se queda dormida y pierde el sentido del tiempo hasta que escucha un ruido muy extraño el cual, la despierta por completo. Sus ojos se abren con sorpresa e intenta mantener la calma para saber lo que está ocurriendo. También siente un cosmos muy conocido para ella y sus labios forman una sonrisa pues al parecer, llegó alguien.
-¡Papá! Bienvenido a casa…- se queda helada al ver las manchas de sangre en su armadura y rostro. Su padre simplemente la mira sin expresión alguna- ¿qué te pasó?
-Nada en especial- y se acerca a ella para acariciar su rostro- me gustaría que caminemos juntos un rato, ¿serias tan amable de acompañar a tu padre?- y hace una leve inclinación. Agnes teme que le haya pasado algo pero su gusto por verlo de nuevo, es mayor por lo que asiente.
Padre e hija bajan las escaleras y caminan con tranquilidad en medio de la noche. Ninguno dice palabra alguna, hasta que se detienen unos minutos en un área donde hay una fuente que lentamente, deja de correr agua.
Saga la invita a que se siente y ella le sonríe, por lo que ambos se acomodan para oler el perfume de las flores nocturnas. La niña intenta decir alguna palabra, pero le extraña ver a su padre extrañamente tranquilo, como si proyectara paz desde el interior de su corazón.
-… papá, me dejaste sola toda la tarde ¿Por qué te fuiste? Acaso ¿hice algo mal? ¿Te hice sentir mal?
-No Agnes. Nada de eso- dice de pronto el dorado mientras mira el cielo estrellado y después, la mira a los ojos mientras revuelve un poco su cabello- todo lo contrario. Me sentí muy orgulloso de ti… ¿cómo dicen? El padre más afortunado del mundo- Saga le sonríe con ternura.
-Pero,… me dejaste solita.
-La verdad, sólo fui a cumplir la promesa de vengar la muerte de mamá- dice el dorado sin dejar de mirarla a los ojos.
Agnes se imagina lo que pasó. Baja la mirada al pensar que él tomó la vida de personas que no conoce, hasta que el geminiano toma su mentón para que no dejara de verlo.
-No debes de preocuparte por eso. Tú deber en este momento, es seguir tu camino en la vida para hacer realidad tus sueños. Nadie dejará que te pase algo de nuevo, siempre recuerda que nos tienes a nosotros; hasta que tú misma, puedas ser más fuerte.
-¡Papá! ¡No debiste matar personas!...a mamá no le hubiera gustado; bueno, la verdad no sé…ella sufrió mucho- y derrama algunas lágrimas.
Saga la abraza con mucho cuidado. Él ya sabía que la pequeña reaccionaría de esa manera, por lo que se queda en silencio mientras ella se desahoga.
-Agnes, vayamos a otro sitio. Necesito mostrarte algo más.
La niña deja de llorar, se limpia sus lágrimas y sigue a su padre. Ella tiene curiosidad de saber a dónde más la llevará, aunque se sorprende de acercarse al cementerio del Santuario. En otra ocasión, la pequeña llegó a ese lugar por error y pudo ver algunas esencias de algunos caballeros de Atena del pasado.
-Hija, sígueme por favor.
Nota que el lugar es muy tranquilo y silencioso. Caminan un poco, hasta ver una pequeña tumba. Agnes se muestra confundida, pues no entiende lo que está pasando. Saga aclara un poco su garganta para explicarle la situación.
-Solicité que me dieran la oportunidad de traer a tu mamá a este lugar. Se supone que este cementerio, es exclusivo para todos los santos de Atena o aquellos que murieron de forma honorable en pro de la humanidad o Atena. Ustedes dos, tienen el derecho de descansar eternamente en este lugar, por el simple hecho que son cercanas a mí.
-Mamá…- ella no puede evitar llorar de nuevo- papá… lo cumpliste- cubre su rostro con sus manos- cumpliste con tu palabra, me protegiste y mamá descansará en paz, finalmente… ay papá, gracias.
Y se aferra a él, Saga se siente un poco incómodo pero en el fondo, siente una gran paz en su alma y corazón.
-Agnes, eres lo más hermoso y valioso que tengo en esta vida. He cometido muchos pecados y a pesar de eso, la vida me sonríe con otra oportunidad y lo mejor, con una pequeña como tú…
-Papá, yo soy más afortunada porque te encontré…gracias. Nunca ¿me dejarás sola? Yo quiero estar contigo, siempre.
Saga sonríe por esas palabras. Mira el cielo brillante el cual muestra una estrella fugaz como testigo de ese momento tan especial.
-Claro Agnes, jamás te dejaré sola. Siempre estaré a tu lado, velando tu sueño en vida y muerte, hasta el fin de los tiempos.
Agnes besa la mejilla de su padre, y se quita la rosa que tiene en su cabello para colocarla en la tumba de Kalinka. Ambos sonríen por ese momento y se quedan ahí, hasta que visualizan los primeros rayos del sol.
Saga junto con Agnes, se retiran del cementerio rumbo a un camino que podría ser desconocido para los dos. No les importa lo que pueda pasar, pues saben perfectamente que tendrán la fuerza y la confianza para superar todas las pruebas, que la vida les ponga.
FIN
-.-.-
¡Hola a todos!
Estoy muy feliz de anunciar que esta historia finalmente llegó a su final. La verdad estoy muy feliz porque han pasado varios meses, desde que inicié las aventuras de Agnes y Saga. También estoy un poco triste porque me encariñe de la pequeña hija de Saga (risas).
Les quiero confesar que esta historia tenía 3 finales diferentes, al que ustedes acaban de leer:
1. Al final Saga descubre que Agnes, nunca fue realmente su hija pero la acepta como tal.
2. Agnes no se queda en el Santuario y toma la decisión de irse.
3. Agnes se va por una temporada del Santuario y años después, regresa para quedarse por siempre con su padre.
Con el paso del tiempo, las ideas fueron cambiando hasta lo que conocen el día de hoy. Debido a esto, dentro de unos meses podrán leer la segunda parte de la historia, donde han pasado algunos años y Agnes, está en pleno entrenamiento. Tal parece que le espera una nueva aventura, aunque creo que Kanon ya le entró la actitud de tío sobreprotector, al ver a su sobrina con un chico (risas) ¿Quién es Mei? No lo sé, probablemente un amigo de Agnes… jeje.
A todos, muchas gracias por leer esta historia que al inicio, me resultó sencilla de escribir pero con el paso del tiempo, se me complicaba un poco porque no tengo mucho tiempo libre para escribir. Yo estoy feliz por terminar este proyecto y además de la segunda parte, tengo planeadas otras historias donde probablemente, Saga sea protagonista.
Espero vernos pronto, y deseo de corazón que todos estén bien y sigan las indicaciones sanitarias por la pandemia que nos está afectando a todos.
De nuevo ¡Les agradezco su interés por esta historia! Mi idea es seguir mejorando, pues dejar de escribir por tantos años, me afectó mucho jeje.
Con cariño,
Bunny Saito
