Honoka se consideraba normal, Incluso dentro de Muse no tenía nada especial a parte de su entusiasmo. Lo sabía perfectamente y agradecía haber conocido personas tan maravillosas a las que podía llamar amigas.

Podía ser un poco ingenua a veces pero no era una completa idiota. Por eso lo que le había dicho Nozomi le molestó tanto. Sonó tan convincente y seria que por un segundo creyó lo que dijo. Pero eso era imposible. Incluso ella sabía que los viajes en el tiempo no eran más que fantasía y además pensar que precisamente ella de todas las personas había logrado algo así, parecía incluso más ridículo e improbable.

Eli creyó de inmediato todo lo que la Toujo había dicho. Incluso Umi y Kotori lo creyeron. De Rin podía esperarlo pero no de Umi. Nico y Hanayo habían omitido su opinión y la única que parecía apoyarla era Maki, o eso pensaba en un inicio, hasta que se apartó del resto y hizo una llamada. Cuando regresó ofreció hacer un examen de ADN.

Honoka aceptó a regañadientes argumentando que era un gasto innecesario de dinero y tiempo. Estaba bastante fastidiada ese día y decidieron volver a sus respectivos hogares porque el clima se nubló y amenazaba con llover.

En otro minuto habría aceptado esa teoría. Pero teniendo tantos otros indicios claramente más razonables no podía evitar pensar que tenía la razón.

Cuando llegó a casa Yukiho estaba estudiando algo. Tenía un libro grueso y algo deteriorado en sus manos. La saludó dejando a la niña en el suelo para luego encargarsela mientras ella se iba a preparar la cena.

Una vez estuvo todo listo, las llamó. A Yume le había calentado leche y hecho un sándwich.

—Onee-chan ¿Estás molesta?— el silencio de la comida se rompió con Yukiho preguntando algo que ya sabía que así era.

—Un poco. No te preocupes, no es por nada importante. Ya se me pasará.— Forzó una sonrisa que a su hermana le pareció más una mueca. Al menos había sido sincera, aunque no dijo el motivo. No iba a forzarla a decir nada, Honoka agradeció internamente por esto y se dispuso a disfrutar de la deliciosa comida sintiendo que su molestia se esfumaba poco a poco.

La castaña se ofreció a lavar los trastes. Mientras Honoka se fué a dar un baño con Yume.

Una vez que terminó de lavar la loza miró por la ventana, estaba despejando. Sonrió para sí. — Parece que está de mejor humor ahora.—

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Al día siguiente después de clases llegaron Kotori, Umi y Maki.

—¡Mira Honoka-chan, te traje ropa! Yo misma la diseñé.

—Kotori-chan, te agradecería que no la llamaras así...— Uno de los azules ojos de Honoka contrajo varias veces sin su consentimiento.

La menor parecía realmente fascinada con el regalo. Sus ojos brillaban y se aferraba con fuerza a su nueva adquisición.

— Eli, Nozomi y Nico-chan no podrán venir. Tienen que dar la prueba de admisión a la universidad.— Dijo Maki.

—Realmente se están esforzando. Creo que les irá bien, Tienes que aprender de ellas Honoka ¡Necesitas estudiar más!

—Umi-chan, aún falta un año para eso...

—¿Y qué mejor que empezar a preparase ahora? Yo te ayudaré, no te preocupes.—La interrumpió la arquera motivada. Honoka se sentía cansada ese día. No tenía ganas de hacer nada por el momento y mucho menos de seguir discutiendo en algo en lo que no tenía razón.

—¿Podrían Jugar con Pa... Con Yume-chan? Tengo un poco de sueño. Se los agradecería mucho.

—Si, ve. Nosotras nos encargamos.— La pelirroja se veía preocupada, nunca la había visto tan decaída.

—Están en su casa, si tienen hambre pueden comer lo que haya o preparar algo... No sé. El control de la tv está sobre la mesa y hay algunos mangas en esa repisa por si se aburren.— apuntó una esquina con libros, la acción le provocó una mueca involuntaria. Y aunque habló en plural, en realidad quería que Maki escuchara, ya que no iba tan seguido a su casa como sus amigas de la infancia quienes se sentian como si fuese la suya propia. Creyó que así su kohai no se sentiría incómoda.

Caminó pesadamente arrastrando los pies. Subió la escalera y entró a su habitación, no se molestó en cerrar la puerta.

Los brazos le dolían tanto que apenas podía levantarlos. Al llegar cerca de la cama se recostó con cuidado de no presionarlos demasiado, también evitaba los movimientos bruscos.

Nunca había estado tan agradecida de estar en silencio. Su cama se sentía demasiado cómoda cerró los ojos y respiró sintiéndose tranquila. Se quedó dormida poco después.

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—¿Estará bien? Se veía agotada.— dijo Umi con preocupación.

—Perece que aún no se acostumbra al cambio de ritmo.— le respondio la pianista, mirando a Kotori y a la copia de Honoka que se estaba probando una las prendas que le habían traído.

—¿Cómo habrá llegado hasta acá? Ya sabes... A esta época.

—¿En serio piensas que es Honoka? ¡No lo entiendo! Solo porque se parecen no qui-

—Es Honoka. Lo sé. La conozco desde los siete años. Incluso tiene los mismos gustos ¿No crees que son demasiadas coincidencias? Además sé que en el fondo tu también lo crees.

—E-eso no es cierto.— Y aunque lo negó. Maki apartó la mirada con vergüenza al sentirse descubierta.

—¿Entonces por qué lo del examen?

Esta vez la Nishikino se quedó en silencio. Realmente no sabía qué pensar. Su lado racional le decía que era imposible. Pero una pequeña parte de ella pensaba que sí era Honoka, y que sería interesante de ser así.

Con un suspiro derrotado caminó al mueble con mangas dando por terminada la conversación. Mientras elegía, en el lado opuesto vio un libro plastificado que llamó su atención.

Cuando lo sacó supo de inmediato que era un álbum al ver la portada.

Su curiosidad le ganó abriéndolo en una página al azar vió una foto donde aparecían todas las chicas, incluyéndose. Seguramente la había tomado alguna de las tantas amigas de su hiperactiva ex-líder. Todas estaban inmersas en sus propios asuntos, solo Nico estaba posando. Era una foto bastante espontánea.

Mientras Maki ojeaba una sonrisa se formaba en su rostro. Ver las fotos le traía recuerdos de cuando participaron del Love live.

También habían fotos de Honoka, Umi y Kotori. Se veían como de unos diez años. Se sorprendió al ver en una a Honoka con las ropas de protección distintivas de Kendo. En otra aparecía Umi y ella de frente con sus espadas listas para lo que parecía un combate.

Mientras Maki seguía viendo las fotos se escuchó un par de golpes en la puerta. Umi que había encontrado diversión en un canal cultural en la televisión, se puso de pie para abrir.

Rin y Hanayo entraron. Mientras la amante del arroz murmuraba alguna disculpa de cortesía antes de entrar, Rin fue rapidamente donde estaban Kotori y Yume.

—¡Hola Kotori-chan, Honochibi-chan! ¿Y Honoka-chan nya?— Preguntó con su energía característica.

—Fue a descansar. ¿Quieres jugar con nosotras, Rin-chan?

—¡Claro nya!

Se pasaron la tarde entre juego y juego. El ambiente era ruidoso y aún así Honoka no daba señales de despertar. Yukiho llegó más tarde de lo usual, una vez que entró a su casa se sorprendió de ver a las chicas allí. Las saludó para luego ir a revisar el montón de libros que había traído a consigo.

—¿No creen que Honoka-chan ha dormido demasiado nya?

—Tienen razón, y no ha bajado a comer... Podría darle un poco de mi arroz.

—Hanayo, hablas como si fuese una glotona.— suspiró Umi.

—¿No lo es?— preguntó Maki con una sonrisa irónica.

—No. Bueno sí... Un poco.— se rindió.

—Voy despertarla— Y sin esperar mucho Kotori dejó a la niña con Rin y subió a la habitación de su amiga.

La puerta estaba abierta y el ambiente estaba frío. Las cortinas cerradas y la poca cantidad lumínica hacían del acogedor lugar que recordaba un sitio perturbador.

—¿Honoka-chan?— intentó despertarla desde el marco de la puerta donde aún podía ver luz. Sabía que era tonto asustarse por algo así pero no podía evitarlo, la llamó un par de veces desde donde estaba con la esperanza de despertarla desde allí, pero no recibió respuesta.

Dudando de si llamar a alguien o simplemente entrar, recordó, en un momento de lucidez, que existía el interruptor de la luz eléctrica. Tanteó un poco la pared buscándolo y sintió como si le volviese el alma al cuerpo cuando lo encontró. Una vez encendido entrecerró los ojos para acostumbrarse un poco al repentino destello, tal vez solo eran ideas suyas pero la sintió más brillante de lo que estaba en el primer piso.

Caminó a paso seguro hasta la cama y la movió un poco —Honoka-chan despierta, es hora de cenar.— No hubo respuesta otra vez, ahora con más fuerza que la vez anterior agitó su hombro.

Honoka soltó un quejido por la acción. No quería comer ni hablar. No tenía ganas ni de moverse y la insistencia de Kotori la estaba molestando.

—No quiero nada. Por favor déjame en paz y apaga la luz.— La voz le salió rasposa y sonó más cortante que lo que deseó, pero lo había decidido. De allí no se movería. Para sustentar su decisión volteó su cuerpo con dificultad al lado contrario de donde estaba la peligris, dandole la espalda.

La cara de Kotori era un puzle. Uno indescifrable. Ella no estaba segura de por qué esa acción de su amiga la había molestado tanto. Se veía enferma, podía entender eso y también podía entender esa actitud hasta cierto punto. Pero no la aceptaba. Había subido hasta allí por ella, nadie se lo pidió pero aún así creía que le estaba haciendo un favor y que como siempre sería agradecido por la de ojos azules con una sonrisa. Más no fue así... Y no sabía si el motivo de su enfado fue por qué Honoka traicionó sus expectativas y actuó de una forma que no pudo predecir o si fue porque en realidad en su estado febril, la joven recostada había sido auténticamente ella.

Todos sabían lo simple que era Honoka. Y Kotori estaba orgullosa de saber y entender cada una de sus expresiones. Pero eso que pasó no le gustó para nada.

—¡Vamos! Te sentirás mejor después de comer algo.— insistió — No seas caprichosa, las demás te están esperando.— Cada palabra que salía de su boca era una tortura para su compañera, que sentía como si su cabeza martilleara.

Honoka agarró una de sus almohadas y se la puso sobre la cabeza en un intento de sofocar el dolor y de paso el ruido. Kotori había pasado de su ligera molestia anterior a una preocupación opresiva. Ella como su amiga de la infancia la obligaría a comer, su salud lo necesitaba. Ya se lo agradecería después.

Agarró fuertemente uno de los brazos de la oji azul y lo tiró. Recibiendo un grito de dolor por parte de esta.—Lo siento Honoka-chan, pero es por tu bien.

Una vez que la chica se incorporó en su sitio la instó a bajar. Honoka accedió queriendo terminar todo de una vez para volver a acostarse. Una leve ola de ira golpeó cada una de sus fibras, quería que alguien por una vez la escuchara sin objetarle. Dió unos pasos y sintió como la fuerza de sus pies se iba. Se puso rígida en un intento de mantener su estabilidad en el piso pero no sirvió de nada, no sentía las piernas. Inevitablemente cayó al suelo, por instinto llevó sus manos a la nuca para proteger su cabeza.

Y aunque no hubo daños en la parte protegida, si lo hubo en su espalda. Le dolió tanto que no pudo evitar el alarido que salió de sus labios.

Kotori entró en pánico por lo que acababa de presenciar. Y se hincó a su lado.

—¡¿Honoka-chan, estás bien?!— el grito sumado a la pregunta innecesaria provocaron el rencor de la afectada ¿Qué sí estaba bien? ¡Claro, ella solo gritó por la impresión de ir cayendo! No pasaba nada. Esa sensación de dolor era totalmente psicológica.

Honoka no contestó nada sabiendo que sus palabras la traicionarian y diría alguna pesadez de la que se arrepentiría en los siguientes cinco minutos. Le dió una sonrisa que pretendía despreocuparla para luego ponerse de pie.

O eso intentó.

Pero sus piernas aún seguían dormidas. No sentía nada. Comenzó a desesperarse después de unos minutos sin lograr moverlas. Las golpeó con insistencia pero ni siquiera un cosquilleo sentía. Kotori había bajado corriendo por ayuda.

La sensación de temor al no poder mover una parte de sí no tenía comparación. Todas las veces que bromeó diciendo que le gustaría usar una silla de ruedas porque parecían cómodas pasaron por su memoria. Y se repudió. La vergüenza que le golpeó era comparable solo con la angustia que sentía.

"Me lo merezco por desgraciada... Y este maldito dolor de cabeza ¿Es esto karma?"

Su respiración comenzó a acelerarse producto del miedo. Un sollozo escapó de su garganta y comenzó a temblar ligeramente.

—¡Honoka!— Un grito la sacó de su preocupación. Umi y Maki se acercaron rápidamente para levantárla del suelo.

—Umi-chan...— comenzó a gimotear. —Y- yo ¿Me quedaré invalida?

—...No.— Umi no tenía la forma de saber eso, para empezar ni siquiera sabía la situación...Por lo que podía suponer se le habían entumecido las piernas. No era doctora ni mucho menos, pero no sé atrevía a darle una respuesta desalentadora. Qué se le hubiesen dormido no quería decir que no pudiera moverlas de nuevo. Honoka siempre exageraba; estaba acostumbrada a ese tipo de situaciones, pero no por eso menos preocupada.

Una vez que la sentaron en la cama Maki estiró las extremidades dormidas de su amiga, después afirmó la planta de sus pies y comenzó a moverlos.

—¿Sientes algo?—Ante la pregunta Honoka negó con la cabeza. La pelirroja miró el reloj en su mano. —Esperemos unos minutos, si no pasa nada dentro de cinco, llamaré a casa para llevarte al hospital.

Después la sentencia agarró la mano de Honoka para luego presionar sobre su muñeca con dos dedos. —Tu pulso está un poco acelerado, trata de respirar pausadamente. Puede ser tú sistema nervioso.

La Kousaka hizo lo que le dijo y la sensación de temor que tenía iba desapareciendo gradualmente.

—Gracias Maki-chan. Me siento más tranquila.— dijo después de unos minutos, su voz sonó genuinamente aliviada.

—De nada, es algo básico no tienes porqué agradecerme.— Dijo con orgullo en su voz sin poder evitar una sonrisa.

—De verdad. No seas modesta, me has cal... ¡Ahrg!

—¿Qué pasó? ¿Honoka?— Ese grito repentino preocupó a su amiga de la infancia.

—¡T-tengo una horrible s-sensación de hormigueo!— las palabras se salían torpes por el tortuoso sentir — ¿No se supone que el entumecimiento viene después del cosquilleo ese?

—Lo bueno es que sientes algo ¿No? Deja de quejarte.

—Maki tiene razón, Honoka.

—Bien —La pelinaranja infló una de sus mejillas — Eso quizá fue una señal para no levantarme. Gracias por tráeme de vuelta a la cama, pueden irse.

Se acomodó de nueva cuenta en la cómoda cama sin importar que el par siguiera ahí. ¿Pereza? Podría ser, sumado a su malestar general su decisión estaba tomada.

Kotori no había subido a verla de nuevo; ya sea por el hecho de tener demasiadas personas en un espacio reducido o por la repentina culpa de ver a una de sus mejores amigas en ese estado.

Estaba consciente de que era un poco responsable de eso, no debió insistir tanto, pero solo quería cuidar de ella. Ahora no se atrevía a enfrentarla, aunque fuera improbable no quería que ella la culpase del incidente.

Hola otra vez its me xd he aquí otro capitulo. no sé cuando vaya a subir el siguiente porque dentro de una semana me harán una cirugía en el ojo. No es nada grave pero estaré como pirata por el parche xc Jaret-Vongola, gracias por el concejo, espero mejorar en eso, realmente no lo había notado. un saludo grande a todos, nos leemos.